jueves, 24 de junio de 2010

Las malas intenciones del infierno

Ocultarse en lás máscaras de la amoralidad para promover cualquier tipo de vandalismo, como el robo de identidades, o circular textos para dañar un proceso, una persona o una sociedad, cualquiera que sea, reclaman una ética urgente en los usos de la Red.

Por Arnoldo Fernández Verdecia.
arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hace algún tiempo circuló en Internet un texto apócrifo que enemigos de la Revolución Cubana atribuyeron a mi autoría, incluso robaron mi identidad y jaquearon una cuenta de correo para tratar de demostrar las dobleces para los que se presta una conexión on line desde cualquier lugar del mundo.

Es lamentable que sucedan hechos como estos, si sabemos los usos de la red, sobre todo contra Cuba, país bloqueado por Estados Unidos, con una carga enorme de problemas económicos.

Implicar a una persona de ética probada y consciente de su compromiso con la Revolución en un acto de disidencia es un arma sucia.

Señalar en el “texto” las debilidades del “Sistema de Educación Superior en Cuba”, sobre todo las relacionadas con las “pruebas de ingreso de este último año, culpando a Fidel y Raúl Castro” de la cantidad de suspensos de la primera convocatoria es contraproducente e irrelevante.

Nuestros problemas los resolvemos entre cubanos, de afuera y adentro, sin necesidad de circular correos para dañar a otros y esconder la verdadera identidad de personas ocultas tras mezquindades, como lo han hecho recientemente contra uno de nuestros mayores intelectuales : Roberto Fernández Retamar, a quien le atribuyen dos textos: “Crisis de valores en Cuba” y “Los caminos del infierno”, usados como ardid para descalificar la obra de la Revolución Cubana.

Ya lo dijo OluOguibe: "Es cada vez más evidente que cuando conectamos, nos volvemos parte de un etnopaisaje, lo que se podría llamar un redpaisaje o ciberpaisaje en el que la información y los individuos circulan y se unen en una nueva comunidad". Pero la entrada a esa comunidad, está necesitada de un tipo de activismo que aspire a generar una cultura de la sensibilidad y la responsabilidad dentro de la Red.

Ocultarse en lás máscaras de la amoralidad para promover cualquier tipo de vandalismo, como el robo de identidades, o circular textos para dañar un proceso, una persona o una sociedad, cualquiera que sea, reclaman una ética urgente en los usos de la Red.

Según el autor citado, criterio que comparto: "Esta es un área en la que los artistas y otros profesionales de la cultura podrían desempeñar un útil papel que sería un corolario de su tradición en la sociedad regular". No sólo se trata de inyectar un espíritu crítico en defensa de los valores en los que uno cree, sino de defenderlos con osadía, siempre con la verdad como bandera.

En lo personal, trataron de convertirme en un cordero, para llenarse con mi sangre y complacer a los enemigos de Cuba; pero se equivocaron, la obra de un hombre vale por sus actos y su probada moral ante la vida.

Reconozco que el sol brilla y tiene manchas, no tengo razones para ser un malagradecido que olvida su origen labriego y hoy es un profesional con todos los honores, en una isla que todavía espera los milagros de un Platón o un Campanella, pero se empeña en conseguirlos.

Todas las malas intenciones están explicadas, y gracias a la dignidad plena del hombre, que reina por estos lares, la vida de un ser honesto fue defendida por las instituciones de la Revolución como lo quiso José Martí; la colocaron a la altura de las palmas. En Cuba la justicia no está olvidada, ni nunca será olvidada. Gracias a mis enemigos por saber que los espero al otro lado con las ideas sobre el fusil.

Fotografía:
1. Caricatura sobre mercenarios al servicios del imperialismo yanqui.

Enlaces relacionados:
En el cumpleaños de Roberto Fernández Retamar
El hombre de la gorra
Ellos inventaron lo nacional
Implicaciones de un polemista en red

miércoles, 23 de junio de 2010

En el cumpleaños de Roberto Fernández Retamar

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com


Roberto Fernández Retamar y Arnoldo Fernández, en el cumpleaños 80 del primero de ellos.


Adelaida del Juan, Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar, Arnoldo Fernández, Ambrosio Fornet y Pedro Oraá.

Adelaida del Juan, Roberto Fernández Retamar y Arnoldo Fernández Verdecia.

lunes, 21 de junio de 2010

Ellos inventaron lo nacional


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

A esas personas
no les importa la astucia
con que escribo
en la tardecita
tomaron café
donde siempre
inventaron lo nacional
y lo circularon
en misterioso pergamino
a las 2 de la tarde
llegó la milicia
a mi casa
desde ese día
el bardo de la esquina
entona salmos a mi conciencia.

jueves, 17 de junio de 2010

Feliz en mi retiro

Por Arnoldo Fernández Verdecia

Llego a mis 38
con escasos amigos
la mayoría se fueron
otros plantaron trampas
a la generosidad
nunca les importaron mis libros
ni la soledad de una mujer
que en su delirio
siempre ha dicho
escribir no da comida
ni la ingenuidad de un padre
siempre maternal
regando agua fresca
sobre mis ojos
llego a mis 38
y algunos me creen cansado
se alegran de la oscuridad
con que escribo
de mi cercanía al Caballero de París
y fabulan sobre una estatua
de Rodin en un parque de Contramaestre
donde los niños pondrán rosas
y se tomarán fotos
junto a su padres
uno que otro forastero
prenderá un cigarro
y nunca sabrá el agravio
que me produce el humo
los gorriones acariciarán mi cabello
con sus heces y construirán casas
entre mis dedos
estaré feliz en ese retiro
porque al menos tendré un geranio
junto a la ventana.

Fotografía:
1. Arnoldo Fernández Verdecia en casa de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos(UNEAC) .

miércoles, 9 de junio de 2010

Roberto Fernández Retamar: el hombre de la gorra


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

A ESE GRAN PADRE QUE TIENES, LAIDI LLAMADO ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR, QUE HOY CUMPLE AÑOS 

He visto al hombre de la gorra
y dos palabras bastaron
para marcarme
“agudo y generoso”.
Desde su paso de caracol
me llamó por mi nombre
mientras otros bebían
y una que otra fotografía
registrara el hecho.
He visto al hombre de la gorra
y ahora comprendo el alcance
de sus largos dedos
el traqueteo de la máquina
en la madrugada
“Ahora entra aquí él, para mi sorpresa”.
Y estoy a su lado como
un Romeo de provincia.
De regreso a casa
sólo me quedan estos versos:
“Como un mosquetero. No sé.
Vivió la literatura, como vivió las ideas,
las palabras…”

Adelaida del Juan, Roberto Fernández Retamar y Arnoldo Fernández.
De izquierda a derecha Adelaida del Juan, Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar, Arnoldo Fernández Verdecia, Pedro Oraá y Ambrosio Fornet.

miércoles, 2 de junio de 2010

Implicaciones de un polemista en red

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Escribir es un acto de gran responsabilidad pública. Garabatear unas notas apócrifas y atribuirlas a otra persona para esconder mezquindades, o dañar un proceso social como la Revolución Cubana, es propio de cobardes sin nociones de ética y mucho menos de moral.

Internet es un espacio de participación e intercambio en condición de iguales, por eso las diferencias se discuten, pero con respeto. Circular un pergamino a la vieja usanza, como en los tiempos del “Pañero de Flandes”, no es de buenos hombres.

La épica del 1ro de enero se defiende por sus obras, no hace falta condenarla en la hoguera, ni circular legajos malogrando sus imperfecciones.

Si esos garabatos están repletos de faltas ortográficas y no tienen estilo, es muy tonto pensar que alguien muerda el anzuelo y crea en la fábula del buen cubero. Por favor, sólo le dan crédito a esas banalidades los imbéciles que no investigan, ni evalúan previamente al hombre por sus obras y no por un “supuesto acto fallido de doble moral”.

Ya lo dijo el más universal de los cubanos José Martí “…todo hombre está obligado a honrar con su vida privada, tanto como con la pública, a la patria”. Es un anti-cubano el ser humano que obra de mala fe por desconocimiento o utiliza el saber para dañar a otro.

Mi amor a la Revolución Cubana no tiene brechas, aunque defenderla me ha costado enemigos solapados y visibles. Yo, como José Martí, “…para entender a los hombres, estoy estudiando a los insectos: que no son tan malos como parecen, y saben tanto como nosotros”.

Fotografía:
1. Foto de Arnoldo Fernández Verdecia.

Enlaces relacionados:
Los dilemas de un bloguero cubano
Mientras hablan brillan al escribir...
Manual del intelectual exótico


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