viernes, 27 de agosto de 2010

Lo importante es escribir como cubano

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En la noche de este jueves el informativo Hurón Azul, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), presentó una interesante propuesta vinculada con la literatura cubana en la diáspora, en la que participaron voces autorizadas como Ambrosio Fornet, Vitalina Alfonso, Norberto Codina y Daniel García.

Un hecho importante, reconocido por los entrevistados, es el relacionado con las oleadas de escritores emigrantes que se produjo desde el triunfo de la Revolución hasta nuestros días, y que de una manera u otra, fueron ocultadas hasta la década de 1990, en la que se publican autores como Lino Novas Calvo, Enrique Labrador Ruiz y Jorge Mañach, entre muchos otros.

Según Daniel García “Al acércanos a esa literatura en la diáspora debemos tener en cuenta la obra, cuál es la relación dialéctica que establece con el autor. El conocimiento de la misma es fundamental”.

Del criterio anterior se desprende la necesidad de asumir una diversidad que permita, sobre todas las cosas, comprender que la Patria es de todos los que la aman, independientemente del lugar geográfico donde vivan. Cubano es el que quiera ser cubano, aunque resida en la Conchinchina o Singapur.

Para Ambrosio Fornet falta “un estudio sistemático de esa literatura en el exilio, hecha desde la visión de un crítico o un ensayista cubano”, una cuestión esencial que permitiría evaluar las ganancias y desaciertos en el asunto; se trata ante todo de asumir a esos autores como parte de la Patria, y saber diferenciar, que una cosa es la nacionalidad como hecho oficial y otra escribir y sentirse de Cuba.

No debe ser entonces una barrera el hecho de que por circunstancias geográficas, o de otro tipo, no se publique la obra de autores clásicos en la tradición literaria nacional.

La década de 1990 señaló un antes y un después, así que es hora de superar las miradas sesgadas, y asumir como cubanas, las obras escritas por autores que tienen a Cuba en el corazón, aunque residan en Estados Unidos o España.

jueves, 19 de agosto de 2010

El poeta no es un "pequeño dios"

Discurso pronunciado con ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura (1971)
Pablo Neruda
(Fragmento)
En verdad, si bien alguna o mucha gente me consideró un sectario, sin posible participación en la mesa común de la amistad y de la responsabilidad, no quiero justificarme, no creo que las acusaciones ni las justificaciones tengan cabida entre los deberes del poeta. Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos. Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras.

El poeta no es un "pequeño dios". No, no es un "pequeño dios". No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. El cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños. Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera. Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía el anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos.

Los errores que me llevaron a una relativa verdad, y las verdades que repetidas veces me condujeron al error, unos y otras no me permitieron -ni yo lo pretendí nunca- orientar, dirigir, enseñar lo que se llama el proceso creador, los vericuetos de la literatura. Pero sí me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificacion. De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más tarde los impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al realismo, es decir, a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación, y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo vivo en vez de conducir la vida a desenvolverse y florecer. Nos imponemos un realismo que posteriormente nos resulta más pesado que el ladrillo de las construcciones, sin que por ello hayamos erigido el edificio que contemplábamos como parte integral de nuestro deber. Y en sentido contrario, si alcanzamos a crear el fetiche de lo incomprensible (o de lo comprensible para unos pocos), el fetiche de lo selecto y de lo secreto, si suprimimos la realidad y sus degeneraciones realistas, nos veremos de pronto rodeados de un terreno imposible, de un tembladeral de hojas, de barro, de libros, en que se hunden nuestros pies y nos ahoga una incomunicación opresiva.

En cuanto a nosotros en particular, escritores de la vasta extensión americana, escuchamos sin tregua el llamado para llenar ese espacio enorme con seres de carne y hueso. Somos conscientes de nuestra obligación de pobladores y -al mismo tiempo que nos resulta esencial el deber de una comunicación critica en un mundo deshabitado y, no por deshabitado menos lleno de injusticias, castigos y dolores, sentimos también el compromiso de recobrar los antiguos sueños que duermen en las estatuas de piedra, en los antiguos monumentos destruidos, en los anchos silencios de pampas planetarias, de selvas espesas, de ríos que cantan como sueños. Necesitamos colmar de palabras los confines de un continente mudo y nos embriaga esta tarea de fabular y de nombrar. Tal vez ésa sea la razón determinante de mi humilde caso individual: y en esa circunstancia mis excesos, o mi abundancia, o mi retórica, no vendrían a ser sino actos, los más simples, del menester americano de cada día. Cada uno de mis versos quiso instalarse como un objeto palpable: cada uno de mis poemas pretendió ser un instrumento útil de trabajo: cada uno de mis cantos aspiró a servir en el espacio como signos de reunión donde se cruzaron los caminos, o como fragmento de piedra o de madera con que alguien, otros que vendrán, pudieran depositar los nuevos signos.

Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus últimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes.

Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma, con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos. Y aunque mi posición levantara o levante objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos, se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales.

(…)Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.

Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A laurore, armés dune ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades.)

Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.

En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano.

Fotografía:

1. Pablo Neruda.

martes, 17 de agosto de 2010

Actualidad de Caliban en la amenazada casa del futuro (1)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

"Todo Caliban ", del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, agrupa un conjunto de textos fundacionales en el pensamiento latinoamericano, siempre habrá que ir una y otra vez a su lectura, para comprender el conflicto cultural entre América Latina y Europa. A continuación ilustro algunas de sus ideas, y su vigencia en la amenazada casa del futuro.

La simbología del Viejo Continente, el que nos descubrió o encontró por casualidad, es reinterpretada al calor de las nuevas circunstancias y consecuencias que de ese hecho se derivaron. Sin ser un especialista, ni mucho menos un viajero generoso que viene de afuera a adentro, el hombre de Europa descubrió y colonizó nuestras tierras y las dotó de significados distintos; no olvidemos que quien manda nombra y este es uno de los tristes episodios de la historia universal.

Aquellos aventureros venían alucinados tras leyendas míticas narradas por voces marineras: la fuente de la juventud, el Dorado; que en su conjunto movieron la codicia y el afán emprendedor por conquistar lo desconocido, y borrar los emblemas a partir de los cuales se interpretaba la vida de este lado del Océano.

Es sumamente curioso lo ocurrido con algunos símbolos, “del Viejo Continente”, ya nuestros, como es el caso de Caliban, el bárbaro al que Shakespeare dio un perfil universal a través de The Tempest (1625). Shakespeare diseña un arquetipo, el hombre de costumbres brutales, dueño de una tierra que no sabe cultivar ni defender. Ese hombre sirve de material para que Europa defina a Caliban.

Fernández Retamar precisa un detalle interesante en el Caliban germinal de 1971, a propósito del Diario de Colón:
“...lejos de allí había hombres de un ojo, y otros con hocicos de perros que comían a los hombres…”(2)
“…así que monstruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla, (de Quarives), la segunda a la entrada de las Indias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana”.(3)

Retamar demuestra que esas visiones de los aborígenes americanos se difunden por Europa y dan lugar al “hombre bestial situado irremediablemente al margen de la civilización, y a quien es menester combatir a sangre y fuego”.(4) Una versión degradada del hombre al que colonizan bárbaramente hasta el exterminio como lo hicieron con los nobles taínos o los “desnudos y heroicos Caracas”.

Todo lo anterior determinó la escritura de un “Caliban” desde el costado latinoamericano y caribeño. El mismo parte del ya célebre “Caliban” de 1971 y otras aproximaciones al calor de los nuevos tiempos, bajo el título “Todo Caliban”. Así aparecen: “Caliban revisitado” de 1986, “Caliban en esta hora de nuestra América” de 1991, “Caliban quinientos años más tarde” de 1992 y “Caliban ante la antropofagia” de 1999.

En el Caliban de 1971, el autor realiza un balance y evaluación del símbolo edificado por los europeos, y el creado por Latinoamérica y el Caribe, las diferencias entre uno y otro y el porqué se convierte en símbolo identitario para los segundos. Lo llama “concepto metáfora”, o “personaje conceptual”. Incluso le da nuevas interpretaciones relacionadas con la América europea y los símbolos asociados a la misma, sobre todo, por los espejismos de prosperidad construidos en el llamado “Primer mundo”.

Ya una vez escribí, en uno de mis ensayos titulado “La soledad del oficio”: “El Calibán de Fernández Retamar es un símbolo de resistencia escrito con los ojos de Martí. Mientras nuestra América exista en el concierto de las naciones está obligada a escribir desde esa mirada, no hay otro camino”.

Fernández Retamar también nos habla de la anti-América, la de quienes trataron o intentan imponernos esquemas metropolitanos, “o..., mansamente reproducen de modo provinciano lo que en otros países tiene su razón de ser”. Ante esa realidad el intelectual honesto debe implicarse sin olvidar que:
“Intelectual será un teórico y dirigente -como Mariátegui o Mella-, un investigador -como Fernando Ortiz-, un escritor –como César Vallejo-. En todos estos casos, sus ejemplos concretos nos dicen más que cualquier generalización vaga”.(5)

Este primer ensayo tiene el mérito de presentarnos el debate de ideas ensanchado a partir del Primero de Enero de 1959, con el estreno de la épica revolucionaria, y lo que representan las figuras de Fidel Castro y Ernesto Guevara como atributos de Caliban.

Se ha dicho que este ensayo tiene una lectura extremadamente política y centrada en el Caribe hecho que limita su universalidad en el contexto de la reflexión latinoamericana sobre el problema de la identidad; sin embargo, el autor, en todo momento, defiende el supuesto de una cultura latinoamericana viva, y no se limita a describir sus rasgos identitarios o exóticos. Tiene el mérito de defender un conjunto de fechas, no sólo del Caribe, sino también de nuestra América y aclara:
“Fechas así, para una mirada superficial, podría parecer que no tienen relación muy directa con nuestra cultura. Y en realidad es todo lo contrario: nuestra cultura es -y sólo puede ser- hija de la revolución, de nuestro multisecular rechazo a todos los colonialismos; nuestra cultura, al igual que toda cultura, requiere como primera condición nuestra propia existencia”.(6)

También pudiera pensarse que estos ensayos constituyen un elogio de figuras cimeras de la cultura latinoamericana y caribeña, mencionados extensamente en algunas de sus páginas, desde luego, la crítica vendría de esas metrópolis que nos marginan e intentan anularnos en los escenarios donde reina Próspero. Fernández Retamar señala: “Para ser consecuentes con nuestra actitud anticolonialista, tenemos que volvernos efectivamente a los hombres y mujeres nuestros que en su conducta y en su pensamiento han encarnado e iluminado esta actitud”.(7)

Otros, malintencionados, y por supuesto, críticos de la imagen del Caliban resignificada por Fernández Retamar, llaman engañosamente sencilla esta propuesta y tratan inútilmente de mostrar sus limitaciones a toda costa. Ante los mismos aclara Roberto: “Hablé en él de nuestra América mestiza con palabras, y sobre todo con razonamientos de José Martí”.(8)Un pensador llameante de obligada referencia en el mundo de hoy, si mantenemos la aspiración de echar nuestra suerte con los “pobres de la tierra”, dígase aborígenes, negros, mestizos, esa cultura de síntesis que define a Caliban.

El autor incluye, en la edición del ALBA, una posdata escrita en la que nos habla de algunas novedades como la inclusión de mujeres ante la excesiva presentación de hombres en la edición inicial; el hecho de hacerle justicia a George Lamming el “primer escritor latinoamericano y caribeño en asumir la identificación (especialmente la del Caribe)” del Caliban, en su obra Los placeres del exilio; y nuevas precisiones en el uso del concepto mestizaje en su sentido cultural más que étnico.

En “Caliban revisitado” Fernández Retamar explica las circunstancias históricas que dieron origen al ensayo, y algunas cuestiones, que, con el devenir de los años, obligaron a reconsiderarlas y otras a mantenerlas por razones éticas:
“Mis líneas no nacieron del vacío sino de una coyuntura concreta llena de pasión y, por nuestra parte, de indignación ante el paternalismo, la acusación a la ligera contra Cuba, y hasta las grotescas vergüenza y cólera de quienes habían decidido proclamarse, cómodamente instalados en Occidente, con sus miedos, sus culpas y sus prejuicios, fiscales de la revolución”.(9)

De hecho, en las páginas de esta obra, el autor asiste y participa críticamente del debate cultural que sirvió de contenido a la primera edición de Calibán en 1971. Por sus páginas transitan figuras emblemáticas y contradictorias como Alfred Sauvy, Mario Vargas Llosa, Ángel Rama, Heberto Padilla, Julio Cortázar, Emir Rodríguez Monegal, Jorge Luis Borges, Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante, Juan Goytosolo y Carlos Fuentes. Incluso realiza una valoración crítica de las revistas Cuadernos y Mundo Nuevo como “raíces del ambiente en que se iba a gestar Caliban”.(10) En ese contexto se trataba, sobre todas las cosas, “de una reinterpretación de nuestro mundo, a la luz exigente de la revolución”.(11)

Ante los que critican al Caliban latinoamericano y caribeño Retamar señala:
“Mi aspiración no es, no fue nunca, presentar la América Latina y el Caribe como una comarca cortada del resto del mundo, sino como una parte del mundo: una parte que debe ser vista con la misma atención y el mismo respeto que las demás, no como una paráfrasis de Occidente”.(12)

"Todo Caliban” tiene entre sus virtudes el hecho de aproximarnos al debate de ideas en torno a los conceptos: modernidad, modernismo, lo propio de uno y lo propio del otro, la repercusión de esos procesos en nuestra América y la forma en que se han interpretado y evaluado los mismos. Nos acerca también al simbolismo de “Caliban, quinientos años mas tarde”; incluso los conceptos a partir de los cuales se intentó caracterizar las realidades de estas tierras, e ilustran con claridad el ensanchamiento de la brecha entre países pobres y países ricos.

Fernández Retamar señala hacia la imaginación, como fuerza poética para entrar sin temor en la amenazada casa del futuro:
“Religiones, filosofías, artes, sueños, utopías, delirios, lo han anunciado en todas partes. Será el fin de la prehistoria y el comienzo de la casi virginal historia del alma. Si no, será sin duda el prematuro fin de nosotros los seres humanos, quienes habríamos precipitado antes de tiempo el final del diminuto fragmento de existencia cósmica que nos fue asignado”.(13)

A las visiones apocalípticas “opongámosle también la confianza en la imaginación, esa fuerza esencialmente poética. Y así podremos prepararnos para entrar sin temor en la amenazada casa del futuro…” (14)

Llamo la atención sobre el texto “Caliban ante la antropofagia”, en el que Retamar realiza algunas consideraciones relacionadas con la evolución del nombre Caliban en su tránsito por el inglés, el francés, hasta llegar al español, y porqué se convierte en una palabra llana:
“…después de todo la madre del cordero, Colón, de la palabra caribe, hizo caniba, y luego caníbal, cuyo anagrama lógico es Caliban, palabra llana que es la que empleo desde hace tiempo, a partir de una conferencia que ofrecí en Santiago de Cuba. Me gustaría que se aceptara esta sana rectificación, a sabiendas de lo difícil que es modificar arraigados hábitos lingüísticos mal avenidos con la lógica. Por mi parte, me parece bien paradójico que un texto que se quiere anticolonialista empiece por no serlo en el título mismo”.(15)

En las páginas de este último ensayo realiza una valoración del legado de Oswal de Andrade y su visión de la antropofagia. Presenta las similitudes entre la “Antropofagia de Andrade” y el “Caliban latinoamericano”:
“Tanto la Antropofagia como mi Caliban se proponían reivindicar, y esgrimir como símbolos válidos, un costado de nuestra América que la historia había denigrado. Ambos reclamaban el derecho que nos asiste no sólo de incorporarnos al mundo, sino de incorporarnos el mundo, de acuerdo con las características que nos son propias. Ambos son obras de poetas, que se valen libremente de imágenes”.(16)

A pesar de los 39 años cumplidos, Caliban es un referente obligatorio en los asuntos que atañen a lo nuestro, a Latinoamérica, a Cuba. Retamar es un poeta-pensador que no ha sucumbido, a pesar de los tiempos, a las tentaciones de Próspero y se mantiene fiel al legado ético de José Martí. Roberto es un ser excepcional que ama tanto la poesía como deplora lo «poético», aunque ha confesado a algunos amigos que “Caliban se ha convertido en su Próspero”.

Fotografías:
1. Roberto Fernández Retamar.

Referencias:
1.Ensayo leído en la tarde del 7 de junio de 2010, en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, en Homenaje al cumpleaños 80 del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar.
2.Retamar Fernández, Roberto: citado en Todo Caliban, Fondo Cultural del ALBA, La Habana, 2006, p. 16.
3.Retamar Fernández, Roberto: Obra citada, p. 17.
4.Ibíd.,
5.Ibiden, p. 77
6.Ibiden, p. 73.
7.Ibiden, p. 40-41.
8.Ibiden, p. 92.
9.Ibiden, p. 111.
10.Ibiden, p. 104.
11.Ibiden, p. 112.
12.Ibiden, p. 115.
13.Ibiden, p. 177.
14.Ibiden, p. 177-178.
15.Ibiden, p. 180.
16.Ibiden, p. 188.

sábado, 14 de agosto de 2010

Una puerta para conquistar lo imposible

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

«¿Qué puede hacer con su original una persona que escriba El Quijote en un municipio?». Sobre esta pregunta de Fidel Castro es bueno llamar la atención, pues en la práctica, muchos de los que escogimos el camino de Don Miguel de Cervantes, tenemos limitadas probabilidades de publicar en las editoriales nacionales. La Riso trazó un destino, a veces cierto, otras desacertado, pero marcó un antes y un después en el mapa literario nacional.

Es cierto que en torno a su concepción se desencadenaron pasiones, unos apostaron por publicar “cosas”, que a los ojos de otros no tenían valor; incluso hasta se propusieron clasificaciones para diferenciar a los escritores de la Riso y a los publicados en las editoriales nacionales, estos últimos, según algunos teóricos del asunto, los de verdad, los otros pertenecen al reino de los improvisados (1). Incluso se les identifica con el término de “escritores emergentes”(2).

Sin embargo, un autor de nuestros predios señaló certeramente: “No sería muy arriesgado afirmar que las ediciones territoriales han venido a cambiar el mapa editorial del país.”(3) Y en verdad lo han cambiado, pues cada lugar tiene la posibilidad de producir su literatura, la que tiene relación con su entorno, su gente, sus sueños; el alcance de la misma puede ser local, nacional y hasta universal; todo depende del talento y la creatividad que intervengan en su elaboración.

Es una alegría enorme apreciar el primer libro de un autor del “monte”, como dicen algunas miradas metropolitanas, ante todo porque: “Es la visión desde la provincia de cuestiones que atañen a todo el país y un autor novel revela su mérito y pone a prueba su capacidad de transmitir al público”.(4)

A los que publican en la Riso se les identifica, positivamente, con la denominación escritor novel al socializar sus textos en la vida literaria; pero lamentablemente predomina también la forma despectiva en el uso del término al referirse a los mismos: novel es alguien improvisado, una persona que no ha vencido en los concursos y rituales literarios del país, ni ha lidiado con escritores pertenecientes a la alta literatura. En fin, no tiene personalidad para pertenecer al gremio de los “autores reconocidos”.

Una de las construcciones negativas del asunto, en detrimento del Sistema de Ediciones Territoriales, es la referida al principio de que existen, en todos los municipios, libros publicables en una dimensión muy superior a la real, proceso que generó una masividad igualitarista, sin los balances críticos necesarios para orientar el camino conquistado. De ahí el famoso eslogan de que en “Cuba florecen los malos escritores como la hierba”.

Si bien es cierto que cada editorial tiene el mandato expreso de engrosar con sus libros los fondos de las bibliotecas municipales de su provincia, en la práctica no sucede así, y es lógico suponer que en diez años de vida editorial no se disponga de la memoria gráfica de lo publicado, un hecho que conspira negativamente contra los nobles propósitos de la Riso, pues el lector muchas veces ni se entera de la existencia de textos sobre la historia y el patrimonio de su pueblo. ¿Por qué ha funcionado así? ¿Qué ha sucedido?

Otra realidad en contra de la Riso es la limitada publicación de críticas y reseñas en sitios digitales, prensa plana, televisión y radio, y su posible relación con los diferentes grupos sociales de la población.

Sin embargo, contra todas las adversidades argumentadas hasta aquí, la Riso permite a los “escritores emergentes” la posibilidad de existir, de ver impresa la obra, aunque sea en blanco y negro, y no tenga una factura editorial al estilo de las nacionales. Es cierto que el diseño muchas veces no atrae al lector, y obliga a un activismo individual, familiar y solidario para que la gente lo lea.

Ser un “escritor emergente” o del “monte”, como prefieran tipificarlo, implica ante todo la posibilidad para conquistar nuevos espacios en la literatura y atraer la mirada de los “consagrados”. Ser “emergente”, si hay talento y ganas de superarse, es una puerta abierta al infinito, de eso no me cabe la menor duda, porque Ediciones Santiago ha demostrado la posibilidad de escribir una obra digna desde los márgenes. La variable geográfica no es una condición para ser un buen escritor, ni para medir la calidad de los libros publicados.

Ediciones Santiago ha favorecido la relación escritor emergente-publicación-promoción-venta, mediante la participación de los “autores noveles” en las Ferias Internacionales del Libro, un proceso que permite a sus textos llegar a las provincias y no quedar atrapados en el laberinto local, aunque a ciencia cierta, la circulación de los mismos es mínima por su cantidad y no configura una presencia real en todo el país.

A lo anterior se añade la falta de textos críticos sobre las obras publicadas; los “escritores emergentes” piden a gritos no quedarse en la complacencia, la bohemia; por eso es necesario plantearse espacios de polémica, capaces de dinamitar sentidos nuevos. Es vital entonces promover una crítica honesta que jerarquice sobre los movimientos literarios gestados en la provincia.

Una entidad necesaria en la selección y aprobación de proyectos de libros es el Consejo Editorial Municipal, que la mayoría de las veces no trasciende lo anecdótico y se regodea en la complacencia o el paternalismo; si funciona bien, como ha sucedido en algunos lugares como Contramaestre, los resultados son favorables, pues se logra estabilidad y calidad en las publicaciones.

En Contramaestre, por sólo citar un ejemplo, la tirada de libros supera los 22; la mayoría de los géneros han sido publicados: ensayo, poesía, narrativa, literatura infantil, teatro y literatura científica. Doce de los títulos pertenecen a autores del grupo literario Café Bonaparte, respiradero creativo surgido a orillas de la Carretera Central en el poblado de Baire, capaz de alimentar la aspiración a conquistar un rostro propio en el escenario nacional y no dejarse atrapar en lo provinciano; un proceso sociológico que demuestra la posibilidad de escribir más allá de la ciudad y hacerlo bien. La poesía ha sido el género privilegiado, suman trece las obras publicadas, un hecho que evidencia su buena salud y deseos permanentes de experimentación. Las obras de pensamiento han tenido un limitado protagonismo, hasta el momento se han publicado dos, por lo que debe trabajarse en la identificación y promoción de autores y textos con estas características para próximos años. Los restantes libros fueron escritos por miembros de la Unión de Historiadores de Cuba; e incursionan en temáticas como la lucha campesina en Venta de Casanovas, y la penetración imperialista y el fin de la neocolonia en el territorio. Otras zonas históricas reclaman un acercamiento monográfico profundo, dada la virginidad de las mismas en el escenario local y nacional.

Por lo dicho hasta aquí debe reconocerse, independientemente de pasiones encontradas o desviaciones ocurridas en el trabajo de Ediciones Santiago, el hecho de que cada escritor emergente con un libro de valor, pueda publicar en una editorial creada para ellos. Por esas razones compartimos el criterio de Teresa Melo al decir: “Como toda obra joven, apenas niña, la Riso seguirá provocando deseos de perfección en los que creemos en su utilidad y en su virtud”(5). «¿Qué puede hacer (entonces) con su original una persona que escriba El Quijote en un municipio?». Sobre todas las cosas, mirar a Ediciones Santiago como una puerta para conquistar lo imposible.

Notas:
1. Ricardo Riverón señala en el artículo: La Riso, diez años después (Parte I), www.cubaliteraria.com , señala: “En los días que corren, sobre todo en muchos espacios del interior del país, esa escala jerárquica ha sido violentada con más frecuencia de lo deseado al conferir las instituciones el virtual título de escritor a quien es apenas autor de uno o dos cuadernos en la Riso, a la par que le conceden un trato igualitarista (y a veces privilegiado) frente a personas con currículos enriquecidos a lo largo de décadas de quehacer y validación en los espacios ampliamente competitivos de la vida literaria pre-risográfica. A estos últimos, para disponer de una tipología cómoda, es a quienes llamo escritores. Y a los estrenados (o atrincherados) en la Riso, de momento les llamaré autores, aunque las denominaciones pudieran parecer festinadas y no antónimas, y disten mucho de ser definitivas”.
2. Ricardo Riverón: La Riso, diez años después (Parte I), en www.cubaliteraria.com , consultado el 28 de julio de 2010.
3. Reinaldo García Blanco. Una puerta de papel llamada Risograph, en http://www.lajiribilla.cu/2005/n223_08/223_18.html , consultado el 28 de julio de 2010.
4.Olga Portuondo. La Historia y la Riso, en http://www.lajiribilla.cu/2005/n223_08/223_11.html , consultado el 28 de julio de 2010.
5..En el aniversario X de la Riso opinan algunos de sus protagonistas, en www.juventudrebelde.cu/suplementos/el-tintero/2010-02-19/en-el-aniversario-x-de-la-riso-opinan-algunos-de-sus-protagonistas-/+La+puerta+de+papel,+riso+en+Cuba&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=cu, consultado el 31 de julio de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Un fidelista apasionado toda la vida

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En 1999 estuve a unos metros de Fidel Castro en Pedagogía Internacional; la impresión que me produjo su cercanía fue grande. En esa ocasión escribí: “Movía sus botas de campaña permanentemente; tomaba notas sobre las ideas expresadas por los concurrentes; su mirada era de una limpieza admirable”.

En aquel encuentro señaló ideas que hoy todavía recuerdo por su vigencia: “Los valores se crean, e incluso se pueden formar en una sociedad de clases”. “En nuestra Revolución hay que formar muchos valores, muchas conciencias y hacer mucha justicia”. “En nuestra sociedad se han creado algunas diferencias y tenemos algunos ricos, pero todos nuestros niños van a la escuela con el mismo uniforme”.

Mi fervor de Fidel Castro comenzó en la niñez; desde esa etapa soñé con la posibilidad de abrazarlo o tenerlo cerca.

Antes de partir a Pedagogía Internacional 99 le confesé a la periodista Lourdes Palau: “Me encantaría tener a Fidel en el auditorio al presentar mi ponencia. Sería muy importante que Cintio Vitier valorara mi trabajo sobre José Martí”. Mi padre estaba ingresado en el hospital Orlando Pantoja de Contramaestre con una grave dolencia, pero eso no le impidió escuchar mis declaraciones. Les dijo a sus compañeros de sala: “Ese es mi hijo”.

Al llegar a La Habana cumplí los dos deseos, uno de ellos en su totalidad, pues Cintio Vitier escuchó mi ponencia y dijo palabras memorables sobre la misma; el otro lo cumplí parcialmente pues Fidel Castro no pudo estar en las comisiones de Pedagogía 99, pues se encontraba en la ceremonia presidencial de investidura del candidato ganador en Venezuela Hugo Chávez Frías.

Fidel llegó el último día del evento. En ese momento escribí: “Estoy en la primera fila del Carlos Marx, apenas me separan unos metros del Comandante. La emoción es grande”.

Mi fervor en torno a su imagen se multiplicó para siempre desde aquel día. De regreso a casa conté aquel encuentro a mucha gente, sobre todo la adhesión inmediata que produce Fidel Castro en todo el que se le acerca.

Esa misma emoción la experimenté en la tarde del lunes al presentarse en la televisión cubana la entrevista de Fidel con periodistas venezolanos de visita en la isla; escucharlo con esa tremenda lucidez que muestra en sus análisis, con esa elocuencia a pesar de sus casi 84 años, me recordó que mi fervor hacia él nunca cambiará y seré un fidelista apasionado toda la vida, incluso en el más allá.

lunes, 9 de agosto de 2010

Diana Fuentes, bebérsela de un trago

Rogelio Ramos (Escritor y periodista)

Diana Fuentes parece haber encontrado el punto, como en uno de esos cafés que se beben en una tarde nacional, su carrera la ha llevado a actuar en Paz sin fronteras, ganar un premio Cubadisco, quedarse semanas en las listas de éxitos y protagonizar un largometraje .Todo sin que haya un tono dulzón o el amargo obligue a echar a un lado el brebaje.

Esta muchacha parece decidida a colocar su talento en todas las cabezas. A veces es un árbol, a veces una herida, pero como sea la pequeña se ha aparecido con un disco que anda entre la canción de autor y el pop más desfachatado, con él muchos han quedado siguiéndola en conciertos y presentaciones en la radio o la televisión.

Por esa cualidad de cantar bien, escoger atinadamente repertorio y verse mejor, me lancé al diálogo con Dianita, como la conocen quienes logran decirle secretos al oído.

Diana Fuentes. Realmente nunca he hecho planes de conjugar nada, desde el punto de vista musical estoy trabajando un género que quizás te obligue a llevar una determinada presencia pero no hago planes en ese sentido.

Si te pones a ver el disco Amargo pero dulce es muy pop, hay algunos temas de balada pop, pop rock, pop en otras vertientes pero no me planifiqué nada. Incluí las canciones que me gustaban y salió y la imagen es como es.

Periodista. Ya hay por Ahí quine te ha comparado con la Lolita de Nabokov, pero hablando de discos, las composiciones que sueles defender casi todas son de Descemer Bueno y Carlos Varela.

DF. Bueno ando con la idea de dos proyectos discográficos en los cuales incluyo canciones mías, en este momento no está muy claro, está la idea de hacer un cd que se llama Piel de canciones con temas de Pável Urquiza, Carlos Varela, hay uno del disco Nubes que yo arreglé y otros míos e incluso hay uno que escribí con el salsero nicaragüense Luis Enrique. Vuelve a haber pop y hasta dance que ahora se baila mucho. Estoy en esa encrucijada de momento.

Estoy en eso y doy gracias a Dios y a todas las musas que pasan por casa y a los amigos que siguen sorprendiéndonos siempre a los cubanos y a todas las personas que estamos en esta tierra y nos podemos acercar a gente como Carlos Varela o Kelvis Ochoa, Descemer que ha sido mi productor principal y a los más jóvenes también.

P. Te he escuchado con Adrián Berazain .

DF. Si tiene ideas muy frescas, él mismo se produce y logra muy buen trabajo.

P. Diana hablando de discos, esto no anda nada bien. Hasta Madonna se va de las disqueras. Cómo te va con las empresas de Cuba y del mundo?

DF. Ciertamente todo está muy complicado con las disqueras, mira hablando desde el punto de vista monetario yo digo como Carlos Varela. “Qué se muera el dinero”. No nos reportan prácticamente nada, no lo digo a nivel nacional a nivel internacional atravesamos por un momento complicado con todo eso de la crisis , el mundo está patas a arriba y no queda más remedio que acomodarse, pero como artista joven cubana EGREM ha sido para mi una casa de Hadas madrinas y de personajes mágicos. Me han dado la oportunidad de hacer mi primer disco con canciones que quise incluir y han respetado mi manera de decir.

P . Volverías con la EGREM para grabar los discos que tienes en mente?

DF. Creo que sí a mi me encantaría porque la EGREM fue la primera disquera que grabó mi música y me ha apoyado mucho en los conciertos en las presentaciones fuera. Esa disquera apoya mucho. Ahora acabo de firmar con una disquera americana muy joven se llama Hecho a mano en Cuba, tiene otros artistas cubanos lo mismo de pop que de salsa, vamos a ver qué va a pasar. Tengo temas de este disco que han sido captados por otros grupos importantes.

P. Dime uno.

DF. Me encantaría darte el dato pero no está del todo confirmado. Estamos ultimando detalles, estamos en negociaciones pero es bueno saber que están pasando cosas y el empeño no es en vano.

P. Hablando de Estados Unidos este espacio se ha estado abriendo de algún modo a la música cubana.

DF. Si es una buena noticia.

P. Diana has ido trabajando con mucha gente: Síntesis, Carlos Varela. ¿Seguirás en esto de acompañar a otros?

DF. Ahora tengo menos tiempo, la carrera en solitario me lleva muy aprisa, preparo giras, discos nuevos, edito conciertos y no puedo trabajar con todos los amigos que quisiera en el caso de Carlos Varela pasa del plano de amistad a uno netamente profesional, aún soy parte de su banda como vocalista. Ese es un tema que me ha generado polémica porque hay quien no entiende cómo teniendo una carrera en solitario sigo en esto de cantar con Carlos, pero es que no me quita nada, por el contrario gano, para mi la música de Carlos Varela alimenta el alma y a mi cada vez me hace mejor, además él es mi director y mi amigo.

Carlos y yo tratamos de que nuestros proyectos no coincidan lamentablemente cuando no hemos tenido más remedio lo dejamos, por ejemplo yo estuve dos meses y medio rodando una película en Ecuador, Carlos tuvo presentaciones en otros sitios y no pude estar. Hay responsabilidad y respeto mutuos y eso me hace fácil poder llevar las cosas.

P. Oye hablar del Paz sin fronteras a estas alturas puede parecer trasnochado pero no puedo dejar de tocar un tema que fue tan importante. Cómo fue esa experiencia para ti?

DF. Mira Paz sin fronteras para mi jamás será reiterativo, ha sido uno de los eventos más importantes para nuestro país en los últimos tiempos, eso dejó temas y temas que nos pueden tener aquí horas, fue algo que nos debíamos los cubanos; tener a estos artistas aquí y que no haya más nada detrás que no sea su música y la repercusión que lograron fue algo muy grande.

Fue un concierto extraordinario, ya yo conocía a Juanes, lo conocí en Italia pero además tener ahí a Miguel Bosé, Olga tañón , o los Orishas , fue impresionante además estar en el equipo de los cubanos en ese sitio. Yo le doy gracias a Dios por haber estado ahí delante de tanta gente, tantas almas latiendo en el mismo lugar.

P. Debe ser impresionante ver tanta gente desde el escenario.

DF. Para mi fue muy fuerte, yo llevaba más de dos meses en un roll protagónico de una película , no había cantado en todo ese tiempo , llegué a Cuba y me encuentro con este concierto y de pronto es frente a toda esa gente, con esos artistas, de modo que en mi estaba todo eso junto, era muy grande , muchas cosas juntas. Imagínate.

P. Mira desde abajo yo vi que había muchas ventas del lado extranjero y no quiero disminuir nada, pero muchos Grammys y miles de placas vendidas y del otro mucha calidad quizá sin reconocimiento mundial.

DF. Bueno de verdad como músico que pude compartir con ellos , nosotros estábamos disfrutando mucho. Esos artistas llegaron aquí con una presión complicada, tu ves la muestra de esa presión al final cuando Olga y Miguel se echaron a llorar, fue muy difícil, alguien dijo que estos artistas tienen muchos Grammys y todo , pero mira, jamás se bajaron del escenario y se iban a las patas solo para mirar cómo actuaba cada uno y nos abrazaban y besaban a todos, aún con todos sus premios y condecoraciones ,eran unos humanos tremendos.

P. Estaban de verdad en la piel.

DF. Mira Olga Tañón estaba ahí muerta de calor y seguía tomado agua, dando ánimo y abrazos.

P.
Diana, después de eso ¿qué hubo?

DF. Mira yo no sé mucho porque me fui a mi casa. El calor era algo tremendo y nosotros fuimos los penúltimos, terminé y vine a bañarme, tomar agua, pero sí sé que Juanes se fue, hubo como una fiesta en el Hotel nacional y Juanes se fue a ver a Charanga Habanera, pasaron de ser las grandes estrellas a compartir como uno más.

P. Hablamos de la película pero no entramos en detalles.

DF. Criaturas Abandonadas se terminó de rodar el 16 de septiembre de 2009, un día después estaba en casa y después lo que te conté de Paz sin fronteras.

Este año debe encargarse de la promoción del largo. Fue una experiencia inigualable, nunca había actuado así tan en serio. Estuve en Ecuador antes del rodaje casi un mes tomado talleres que ponía la misma agencia de la película, claro también estaba Verónica Lyn que fue como una escuela pero imagínate hacer el protagónico de una película es muy grande, ahora hay que esperar a ver cómo la recibe el público.

P. Nuevos discos, una película, concierto con reconocidos artistas. Hay mucho trabajo en tu vida Diana.

DF. Sí y eso me hace feliz, me gusta mucho lo que hago.

No sé si volveré a hablar con esta muchacha, pero me alegra haber compartido su experiencia y recordar lo que me decía un amigo que tenemos en común: A Diana Fuentes hay que bebérsela de un trago. Eso he hecho desde que la conozco y juro que siento el placer que debe percibir un catador de altura. Está en el punto, ni amargo ni dulce, aunque ella se empeñe en hacer más difícil la metáfora.

Tomado de http://www.facebook.com/notes/rogelio-ramos/diana-fuentes-bebersela-de-un-trago/452285890165

viernes, 6 de agosto de 2010

¿El destino del Japón fue decidido por la bomba atómica?


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Hoy se cumplen 65 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima que causó unos 247 000 muertos, según cifras oficiales del gobierno nipón. En torno a las variables causales que condujeron al hecho propongo un breve acercamiento, para comprender los móviles imperialistas ocultos tras el acontecimiento.

En primer lugar, el uso de la bomba atómica en Hiroshima no estaba dictado por necesidades militares. Los medios gobernantes de los Estados Unidos vinculaban sus aspiraciones de dominio mundial al empleo del chantaje atómico contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

En segundo lugar, los imperialistas de Estados Unidos se esforzaban por debilitar la imagen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como baluarte de la paz, de la democracia y de la independencia nacional de los pueblos. Intentaban, sobre todas las cosas, debilitar su influencia y sus posiciones internacionales.

En tercer lugar, los gobernantes de Estados Unidos esperaban desviar la atención de la opinión internacional en torno a la entrada del Ejército Soviético en la guerra con Japón, ante todo restarle importancia y protagonismo a sus acciones, y empequeñecer de antemano el papel de la URSS en la derrota de los nipones. A esto último, se debe que el gobierno de Estados Unidos decidiese hacer coincidir el uso de la bomba atómica con la entrada de la URSS en la guerra del Pacífico.

Sin embargo, Estados Unidos no consiguió ninguno de sus propósitos de dominación mundial; según el líder británico W. Churchil: “Sería erróneo suponer que el destino del Japón fue decidido por la bomba atómica”. Lo mismo declaró I. Leahy: “En mi opinión, el uso de esta bárbara arma no constituyó ninguna ayuda esencial en nuestra guerra con el Japón”. Para Hanson W. Baldwin “la bomba atómica no causó ni al pueblo del Japón ni a sus líderes una impresión tan grande como en los EE.UU.”

Lo cierto es que el uso de la bomba atómica demostró al mundo las muestras de desprecio absoluto de EE.UU. por las normas más elementales del derecho internacional y de las costumbres de la guerra. Fue una derrota político moral para el imperialismo yanqui, pues el empleo de bombas atómicas no tuvo, prácticamente, ninguna importancia militar en la derrota del Japón militarista.

Si nos atenemos a lo sucedido en Japón hace 65 años, no debe olvidarse que de Estados Unidos no se puede esperar nada bueno. Los pretextos que viene fabricando en el Medio Oriente para agredir a Irán y los vinculados a la República Popular de Corea en Asia, deben mantener alerta a los pueblos del mundo, pues el día menos pensado amanecen con la noticia del estallido de una guerra atómica, de letales consecuencias para la especie humana.

Fuentes:

G. Devoring: La Segunda Guerra Mundial, Editorial Orbe, La Habana, 1977.

Artículo de interés:



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.