martes, 28 de septiembre de 2010

“TV cubana: Aquí... SÍ estamos”: una polarización necesaria

(La experimentada Alina Rodríguez y la joven Camila Arteche como Cecilia. Madre e hija en un conflicto que pone a la muchacha entre la conveniencia del dinero y el descubrimiento del amor)

Por Arnoldo Fernández Verdecia.

He leído un excelente artículo del colega Reinaldo Cedeño en su blog La Isla y la Espina con el título, más que sugerente, “TV cubana: Aquí... SÍ estamos”, en respuesta a un texto publicado en el periódico Granma, que sataniza la novela que se trasmite actualmente por el canal Cubavisión. Cedeño Pineda es contundente en su réplica, primero describe momentos de su vida cotidiana para mostrar la cara sucia de la sociedad, para luego adentrarse en las escenas de la novela y presentar sus logros temáticos, los aciertos de las actuaciones, los lunares que tiene como obra artística.

Con el desenfado que es habitual, en este polemista infatigable, aprovecha para dejar caer sutilmente valoraciones sobre otros espacios de la televisión cubana que no funcionan, sin embargo, merecen elogios de la crítica y son ampliamente promocionados.

Cedeño Pineda señala: “Aquí estamos, la novela, va dejando algunos personajes que en su humanidad, nos tocan, como Adonis (Armando Gómez) y Shidarta (Denis Ramos). La superficial Paula (Claudia Álvarez), también, aunque de diferente manera. Están bien actuados. Aquello de que estamos viendo en pantalla “una sociedad grosera porque sí, de paso mal actuada, sin matices”; resulta un frase generalizadora y reduccionista”.

Coincido plenamente con el criterio citado, pues muchas “personas”, yo diría que una amplia representación, tienen la costumbre de construir falsos didactismos para programar la vida de los demás seres humanos y hasta decretan lo artísticamente correcto y lo que no es así.

Es natural que reaccionen de esa forma, pues se le vienen abajo sus máscaras y lejos de favorecer las posibles enseñanzas de una sociedad altruista, la novela muestra una visión agresiva de la misma, al montar el ómnibus, al ir al mercado, en cualquier lugar te la encuentras y casi te ahoga si no tienes los instrumentos para sobrevivirla y tomar distancia.

El artículo Aquí no estamos de Leticia Martínez Hernández, del periódico Granma fechado el 21 de septiembre de 2010, sencillamente lo que hace es reproducir un criterio de algunos sectores épicos de la sociedad, agotados en presentar una realidad idílica y se arraciman temerosos ante obras artísticas como la que tenemos el gusto de apreciar en Cubavisión. Muy temerosos la cuestionan, la maldicen e incluso algunos plantean que se está validando lo malo de la realidad cubana.

Ante visiones edulcoradas como las señaladas, Cedeño Pineda señala: “En el 7. Congreso de la UNEAC (2008), más de una intervención insistió en la necesidad del abordaje en los medios y el arte cubanos de la marginalidad, la discriminación racial y la diversidad sexual, temas necesitados de visibilidad y debate, como parte de una mirada integral a nuestra sociedad”.

El autor del blog La Isla y la Espina cita palabras del compositor y músico Roberto Valera para evidenciar que los artistas e intelectuales cubanos tienen claridad sobre estos problemas y la necesidad de reflejarlos en una obra artística a través de los medios: "(…) nos duele que después de tanto trabajo en la educación de nuestro pueblo, aún haya jóvenes así, huecos, vacíos, absolutamente idiotas. ¿Por qué junto a tanto joven valioso, producimos aún tanta escoria? (…) No podemos alardear de ser una potencia educativa porque educación no es sólo instrucción. No se trata de falta de educación formal, pues no hablamos de formalidades, sino de esencias: se trata sencillamente de mala educación. (..) ¿Qué podemos hacer específicamente escritores y artistas para ayudar a cambiar esa situación? Pienso que si tenemos los medios de difusión masiva en nuestro poder (…) debemos aprovechar todas las técnicas modernas (…) para usarlas inteligentemente (…)"

Honestamente creo que Leticia Martínez equivocó su análisis al anclar sus criterios en el señalamiento de la visibilidad que toma la cara sucia de la sociedad cubana en pantalla. Llamar a la novela Aquí estamos “vulgaridad crónica, extendida y hasta televisada con tres dosis a la semana y sin "agua para destrabarla" es un didactismo trasnochado que el colega Reinaldo Cedeño Pineda cuestiona con una lucidez impresionante.

Todas las razones apuntadas hasta aquí, me obligan a remitirlos al artículo TV cubana: Aquí... SÍ estamos”; sus opiniones ayudarán a polarizar este debate y tal vez permitan a muchos sectores de la sociedad mirarse por dentro sin complejos de culpa.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El socialismo es algo más que una pasión

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

De niño me eduqué en las ideas de José Martí; mis padres alimentaron una devoción por él que me ayudó a pasar el Período Especial y no quedar atrapado en sus demonios. Mientras otros se iban a probar fortuna desarrollé una resistencia y creí en la divisa “todo tiempo futuro siempre será mejor”.

Hoy presiento que no estoy preparado para atravesar la isla y no dejar a los demonios encadenarme. Como muchos, de mi generación, me aferré a la fantasía de enterrar aquel fantasma del que habló Carlos Marx en el siglo XIX. Era posible la utopía y monté Rocinante para alcanzarla.

Tomé partido con los humildes, guiado por aquella imagen del dominicano Máximo Gómez, cuando dijo, al ver a la muchedumbre descalza y hambrienta, por esta gente doy mi vida. Pero un mar revuelto se aproxima y hay que afinar la puntería. Ser revolucionario en tiempos normales es muy fácil, ahora implica un alto sentido de lo épico.

A pesar de los tiempos, es necesario seguir creyendo que nuestro rechazo a la hegemonía de EE.UU. y la garantía de trabajo, educación, sanidad y vivienda para todos, es la mejor prueba de que el socialismo es una alternativa ante los usos y abusos del capitalismo.

Un fantasma recorre el mundo y es preciso encadenarlo para que no cause estragos. Las fantasías de ayer no sirven para domar el presente, es hora de montar nuevos corceles y conquistar lo imposible en medio de tanta incredulidad.

sábado, 25 de septiembre de 2010

VESPERAL

Por Eduard Encina.(Narrador y poeta)

Suena la cerveza. La gente se amontona en su dolor y ríe. La casa es mentira si los perros pierden el olfato y ladran desahuciados hacia otra profundidad. Es la música que empuja. No entienden pero bailan. Corazón y almácigo para olvidar el silencio que no se desprende cuando uno mismo es el silencio. Suena. Desborda. La cerveza ayuda. Dios aparta su sangre para otra nube. La gente se amontona en su dolor y ríe.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Factores sociales que determinan las imágenes profanas sobre José Martí en la sociedad cubana (VIII parte)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En este ensayo se parte del supuesto de que el conjunto de imágenes profanas construidas sobre José Martí son parte de los contenidos de la imaginación creativa radical, y la integran las representaciones surgidas en las interacciones cotidianas, un proceso que implica creación y repetición, lo que evidencia que se puede hablar de un imaginario variable, a partir de los conjuntos temáticos que se estructuran en el discurso como componente esencial para el estudio del imaginario social. El imaginario variable, tiene como características fundamentales:

• Creación y recreación de imágenes profanas de carácter negativo vinculadas con las condiciones de vida que presentan los actores en la vida cotidiana.

• Excesiva humanización de José Martí al atribuirle cualidades comunes pero que realmente no tuvo.

• Construcción de imágenes profanas sobre la supuesta adicción de José Martí a las bebidas espirituosas y a comportamientos de infidelidad en sus relaciones de pareja y la atribución de dudosas paternidades.

Se identifica como imaginario radical variable porque está sujeto a los cambios históricos que impactan la vida cotidiana y dan lugar a una imaginación creativa, que se nutre de los discursos compartidos de forma anónima por los actores sociales, y dan lugar a conjuntos temáticos vinculados con sucesos como la situación alimentaria que atraviesa la sociedad, la inestabilidad económica, la violencia individual y colectiva, el problema migratorio, la prostitución, la crítica clasista, el recurso a Martí como deidad y exaltación de la condición masculina de su figura.

En cada uno de ellos es una constante el hecho de que en la mayoría de los casos los usos se deben al desconocimiento de la vida y obra de José Martí en su periplo por México, Guatemala, Venezuela, Estados Unidos, España y Cuba, en esta última, residió durante unos 16 años .

Aunque no es significativo el número de personas que comparten las imágenes profanas sobre José Martí que se construyen en la vida cotidiana, es un aspecto que debe tenerse en cuenta para reforzar el trabajo de divulgación, promoción y enseñanza de su vida y obra, en estrecha coordinación con los factores que intervienen en la comunidad.

Para el proceso de identificación y fundamentación de tipificaciones sociales, algunas referencias son válidas, como las que propone E. Durkhein sobre el suicidio y las vinculadas con la construcción social de Peter Berger y Thomas Lukmann . Su complementación teórica permite utilizarlas como criterio de validez académica para identificar las imágenes profanas de José Martí vertebradas en el escenario fundamental donde se desarrolla la investigación.

La identificación de las imágenes de José Martí se concibió a partir de variados elementos, entre los que sobresalen los tipos de representaciones concebidas por la imaginación creativa radical del nativo, para conformarla en base a los factores sociales que las determinan.

Al identificarse las imágenes profanas se toma como elemento central al lenguaje, pues es una forma específica del proceso de significación, un subtipo de objetivación que se distingue por su propósito manifiesto de representar una amplia serie de significados subjetivos. Las acciones habituales son la base para el desarrollo de la institucionalización. La misma sucede cuando las personas desarrollan tipificaciones de la posible acción de los otros en una situación dada. La institución es un proceso recíproco de tipificación.

Así las imágenes profanas del imaginario creativo del poblador de la comunidad, se articulan sobre la base de los particulares marcos de referencia usados en el conocimiento e interpretación de las ideas de Martí a partir del nivel de conocimientos que tienen de las facetas de su vida y obra. Estos marcos de referencia expresan ignorancia sobre los contenidos asociados al pensamiento y acción martiano, y constituyen una fuente inagotable de recursos simbólicos, que funciona como parte del capital cultural acumulado por la sociedad en su devenir y que el hombre común acude al mismo para recrearlo o asumirlo en relación con el contexto sociocultural que determina su vida cotidiana.

Otro criterio manifestado en la identificación de las imágenes martianas son las expresiones que dan mayor peso al proceso de construcción de la imagen de Martí como referente histórico, patriótico e ideológico, que son las que predominan en los actores sociales al referirse a la figura del prócer cubano.

En este sentido, el imaginario social, privilegia un conjunto de referencias a su vida y obra, aunque limitado por el desconocimiento de muchas de sus facetas, que legitiman el orden institucionalizado en función de preservar y transmitir un legado que perpetúe a la Revolución como conquista deseada por Martí y alcanzada por la Generación del Centenario encabezada por el líder Fidel Castro. No es casual que el Programa Martiano de la Revolución haya escogido los textos más significativos y representativos de la obra martiana que deben estudiarse por niveles escolares y grados, y de conjunto intervenir junto a las instituciones patrimoniales, para preservar y educar a las nuevas generaciones en el conocimiento de José Martí como el líder por excelencia de la sociedad cubana .

Las imágenes profanas sobre José Martí, recogidas en las coincidencias valorativas expresadas en el lenguaje de los actores sociales, ilustra nuevas maneras de imaginar al héroe o retoma las conservadas en la oralidad, que no son las fijadas en el proceso de endoculturación de las principales instituciones sociales, ello está determinado por el aprendizaje descontextualizado de su vida y obra que da lugar a desviaciones lamentables que llevan a niños, niñas, adultos y adultas a perpetuar un imaginario profano que en nada tiene que ver con Martí en sí mismo y se convierten en motivo de tergiversaciones vinculadas con su vida política, amorosa y pública.

Resulta importante el hecho de tener en cuenta a los esquemas colectivos que intervienen, sin ser percibidos, en la construcción de la realidad social. En este sentido se pudo corroborar que en diferentes períodos del devenir de la nación cubana, han prevalecido determinadas imágenes desde las que lo tratan como una deidad, hasta la existencia de imaginarios negativos que tienden a deshonrar su vida y obra. Y esto último es significativo, pues el Martí sagrado forma parte del imaginario social de tipo instituyente en el cubano, pero lamentablemente todavía se construyen chistes, cuentos, adivinanzas y expresiones despectivas que profanan su imagen.

Por lo dicho hasta aquí, en el imaginario social en torno a Martí, después de 1959, se mantienen algunas imágenes del período anterior, como la de Martí Apóstol, escritor, Mesías, político, e incluso en imágenes profanas, pero en una dimensión cualitativamente nueva condicionada por el proceso de cambios que han beneficiado al pueblo.

Sin embargo, a pesar de los intentos de difundir su obra y educar al cubano en el conocimiento de la misma, se mantiene el conjunto de imágenes profanas incorrectamente utilizadas en la vida cotidiana. De ahí que se acuda a su imagen para validar una acción de infidelidad, hasta un juicio crítico de la realidad: “Lo dijo Martí”, es el argumento utilizado para movilizar cualquier valoración en torno al fenómeno de que se trate o querer humanizarlo por exceso al extremo de ponerlo al mismo nivel de los actores y considerar que puede formar parte del repertorio de respuestas construidas desde la percepción individual, ignorando el conocimiento histórico que le es afín y que justificaría el uso del mismo de manera contextualizada y ajustada a los particulares marcos de referencia reflejados en su obra escrita y en toda la bibliografía pasiva que sobre Martí se ha escrito.

En el proceso de construcción de las imágenes de José Martí, se expresa un magma de significaciones que brota sistemáticamente en la vida cotidiana, como parte sustancial de una imaginación creativa radical, compartida por los actores implicados en la comunidad y forma un conjunto que la psique no puede conformar de forma individual; se trata de un hecho social externo, que presiona a los individuos y los coacciona a crearlos y recrearlos como parte de las representaciones sociales inmateriales propias del imaginario social.

De todo lo anterior se desprende la necesidad de modificar con sentido positivo el proceso histórico de creación de imágenes profanas de José Martí, como parte del capital simbólico del cubano; las mismas se construyen sobre la base del lenguaje que puede desvincularse del aquí y del ahora, de la interacción cara a cara y es capaz de comunicar significados que son expresiones inmediatas de subjetividad y contribuye a acumular significados y conocimientos que pueden transmitirse a generaciones futuras. Todo ello explica su presencia en el devenir histórico de la sociedad cubana en más de cien años y que es necesario cambiar para darle la fuerza telúrica que reclama la vida y obra de José Martí ante todas las circunstancias atravesadas por la nación en su devenir.

Existen un conjunto de factores sociales que dan lugar al imaginario social de tipo profano sobre José Martí, entre los que se incluyen, como los más significativos, según las evidencias empíricas recogidas en el trabajo de campo, los relacionados con la edad, el sexo, la ocupación, la familia y la escuela, ellos en su conjunto han incidido en las imágenes de naturaleza compleja, que muchas veces falsean el conocimiento martiano y distorsionan aspectos relacionadas con su vida y obra como revolucionario integral.

El limitado conocimiento sobre etapas de la existencia de José Martí asociadas a su niñez, juventud, y su vida en México, Guatemala, Venezuela y Estados Unidos, determinan un factor social relacionado con el sexo, pues la insuficiencia es común tanto en hombres como en mujeres.
El factor sexo también está presente en los contenidos que se dominan sobre Martí, vinculados con sus escritos de tipo poético, periodístico, y sobre su obra escrita en sentido general. Es recurrente la limitación tanto en mujeres como hombres que manifiestan conocer algo o casi nada sobre los mismos. Por tanto, de este primer factor se deriva un aspecto importante, que evidencia que la vida y obra de José Martí se conoce insuficientemente, proceso que conduce a la descontextualización de sus ideas y a la construcción de imágenes de naturaleza compleja que en nada tienen que ver con el prócer.

Otro factor social importante que se debe tener en cuenta es el de la edad, y se comprobó que la edad promedio es de 70 años, hecho que evidencia que las personas adultas presentan desconocimiento total o parcial de la vida y obra de José Martí, proceso que indica que la instrucción recibida en la escuela, en las diferentes enseñanzas por donde transitaron, no logró desarrollar en ellos conocimientos martianos suficientes, hecho que también se convierte en un elemento a tener en cuenta para identificar las causas cognitivas que dan lugar a imágenes de tipo profano sobre Martí que todavía perduran en la mente de muchos cubanos.

El nivel de escolaridad es otro factor que funciona como elemento negativo en las construcciones de imaginarios de naturaleza profana sobre José Martí; se constató en la muestra, que la mayoría se ubica en secundaria básica, preuniversitario y educación primaria como enseñanzas claves, lo que evidencia que solamente se familiarizaron con la vida y obra de Martí, y en alguna medida sistematizaron algunos aspectos de su existencia como líder del pueblo cubano, Héroe Nacional, educador y escritor, entre otras facetas.

Un factor que debe tenerse en cuenta es el relacionado con la ocupación, se comprobó en los instrumentos aplicados, que las personas que mayores dificultades presentan en el conocimiento de etapas de la vida y escritos de Martí son las que se ubican como amas de casa, cuentapropistas y sin vínculo laboral, un aspecto que debe tenerse muy en cuenta, pues las mismas ejercen sólidas influencias sobre hijos y familia en general; debe significarse que la mayoría comparte el criterio de que existen chistes negativos sobre Martí y expresan conocer algo o casi nada sobre la obra del Maestro.

Uno de los factores que da lugar a imágenes profanas sobre Martí es la familia, pues se comprobó que las mimas fueron adquiridas a través de creencias establecidas por personas con vínculos de sangre y afectivo; de hecho se infiere que se trata de un proceso transmitido de padres a hijos a través de la endoculturación y que no ha podido controlarse ni cambiarse desde la escuela como la principal institución cultural de la comunidad.

Se aprecia también que simultáneamente con las imágenes de tipo sagrado que la mayoría de las personas comparten sobre José Martí, subsisten otras de naturaleza profana asociadas fundamentalmente a las vías de transmisión orales, pues los sujetos refieren que las han escuchado a través de personas de su comunidad o de individuos con conductas inadecuadas. Lo anteriormente señalado indica que la escuela no ha podido ejercer una posición transformadora de esas imágenes y ello se convierte en campo fértil para chistes, frases y adivinanzas, que en nada tienen que ver con la vida y obra de José Martí.

Resultados de la encuesta para el estudio del imaginario martiano en la sociedad cubana (VII parte)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Para la aplicación de una encuesta, con las intenciones declaradas en nuestro ensayo, decidimos asumir una decisión muestral que tiene como referencia el paradigma cualitativo, pues la ubicamos de forma intencional en el Reparto El Transformador, uno de los más representativos del Consejo Popular de Baire, en Contramaestre, con una población de 792 personas.

La investigación se llevó a cabo en el período septiembre de 2007-noviembre de 2008. La muestra escogida tuvo carácter aleatorio y se rigió por el criterio aleatorio simple. Siguiendo el anterior procedimiento el universo o población es de 792 personas, de la que se eligió una muestra de 60 repartidas en las tres partes que comprende el reparto: Transformador abajo, Transformador centro y Transformador arriba.

Como consecuencia de los diferentes métodos aplicados se alcanzaron los siguientes resultados. En la pregunta número 1 de la encuesta se obtuvo un elemento significativo, pues para el 100% la figura de José Martí no es desconocida, hecho que reafirma el criterio de que su imagen está asociada a la vida de cada cubano como vertebrador de la identidad nacional.

Otro detalle importante en los resultados del cuestionario es la pregunta número 2, en que el 93% refiere tener una imagen positiva de José Martí, un aspecto que evidencia que el imaginario social de tipo sagrado se ha enraizado poderosamente en la vida de cada poblador, que asume del Héroe Nacional como referente legitimo del patriotismo y la identidad nacional cubana.

También resulta significativo el dato de que el 100% de los encuestados en la pregunta 3 refiere conocer a qué José Martí dedicó su vida, otro elemento que ilustra que en la recepción del prócer ha prevalecido el imaginario sagrado que refuerza la visión del héroe consagrado totalmente a la lucha por la independencia de Cuba.

En la pregunta 4, el primero de sus elementos, el 100% le atribuye a José Martí la condición de héroe, aspecto que refuerza el carácter sacro de la recepción de su figura en la vida cotidiana de la gente. En el otro elemento que se le ofrece al encuestado, el 96% reconoce en José Martí al apóstol de la libertad de Cuba, es evidente por tanto que el pueblo lo magnifica de esa manera por su magisterio fecundo a favor de la independencia, el máximo propagador de la ideología de la revolución cubana, el hombre que por su apostolado es una referencia ética obligada para el proyecto social que se construye a partir de 1959; en el otro aspecto, el 93% ve a Martí como el líder indiscutible del pueblo cubano, un dato que permite corroborar el aserto de que ha predominado en la gente la recepción de un imaginario sagrado que ubica su figura como el paradigma más alto de la nación, el mentor por excelencia de los cambios revolucionarios que se gestan en Cuba a partir de 1959.

Un dato importante es que sólo el 23% lo ve como un santo, elemento que permite afirmar que para el cubano Martí no es una deidad al estilo del santoral católico, sino más bien un ser humano con virtudes y defectos, pero sobre todo como paradigma moral del mejoramiento humano.

Un detalle interesante es que el 100% reconoce sus cualidades excepcionales como escritor, aspecto que refuerza también el carácter sacro de la recepción de su figura en el imaginario social, pues se magnifica su obra literaria como escritor de talla universal, el hombre que tuvo un pensamiento para cada cosa que le sucediera al ser humano.

El 76% le atribuye cualidades positivas a su personalidad, otro elemento que consolida el criterio de que siempre ha prevalecido el imaginario sagrado sobre su figura; aunque un 23% lo ve como una persona con cualidades negativas, hecho que evidencia que en el proceso de transmisión de su vida y obra no se ha logrado llegar a toda la gente, que todavía vincula su imagen con conductas asociadas a la adicción a la bebida, dudosas paternidades y mujeriego, proceso que ha favorecido el desarrollo en un imaginario de tipo profano que debe cambiarse para bien de la sociedad e intentar una cura de silencio y amor en torno a su vida y obra, tratando que la gente comente sus textos con fidelidad absoluta y se refiera a su vida como un ser excepcional, un referente necesario para reforzar nuestra identidad y cultura cubana.

Otro elemento que refuerza el imaginario profano en torno a su figura es que sólo el 33% lo ve como educador, es decir que no le atribuye la condición de perceptor, guía, modelo de hombre que por su conducta y conocimiento puede incidir en la formación de los demás.

Un dato interesante es que el 83% lo ve como el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada, hecho que también sirve de evidencia para reforzar el imaginario sagrado en torno a su figura, pues en la mente de los pobladores predomina la visión sacra de su naturaleza como padre tutelar de la revolución. El 98% de los encuestados los considera como un reconocedor del valor de la amistad, elemento que también consolida la visión sacra de su recepción en el imaginario social; ahora, sólo el 68 % lo ve como un reconocedor de la fidelidad en la pareja, dato que sirve de referencia para ilustrar que se le atribuyen cualidades negativas que refuerzan el imaginario profano sobre su condición masculina, al considerársele como un hombre seductor por sus facilidades de palabra, algo que debe combatirse para lograr que predomine la visión sacra de su naturaleza como ser humano excepcional.

En el aspecto 5 se recogieron datos interesantes que permiten identificar los elementos que han intervenido en la formación y transmisión del imaginario social martiano. En el punto no. 1 del mismo, el 51% refiere haber aprendido la imagen de Martí a través de testimonios de otras personas de la comunidad, un hecho importante pues los espacios de sociabilidad, construidos al interior de la vida cotidiana, funcionan como generadores de imágenes que pueden ser positivas o negativas, pero que forman parte de la oralidad y se transmiten de boca en boca; también es significativo el hecho de que el 90% reconoce que la imagen la aprendió en la escuela, dato que evidencia el papel protagónico de la institución educativa en la construcción de un imaginario sagrado sobre la figura que la mayoría no pone en duda; ahora, el 60% asume que aprendió la imagen de Martí a través de creencias establecidas en la familia, elemento importante que ilustra el papel de la misma en la transmisión de un imaginario que lo mismo puede ser sagrado que profano, de lo que se trata es de incidir sobre este grupo social para que prevalezca en sus espacios de sociabilidad la visión sacra y se transmita fidelidad en el estudio de sus textos y en los comentarios sobre su figura; sólo un 10% manifiesta haber aprendido la imagen de su figura a través de la radio internacional, un detalle poco significativo, pero que no debe ignorarse pues puede funcionar como una forma de tergiversación de su vida y obra o como difusor de rasgos que faciliten la proliferación de un imaginario profano de naturaleza compleja expresado en chistes y expresiones despectivas que falsean completamente la vigencia de su ideario; un 13% refiere haberlo escuchado de alguien con conducta inadecuada, dato no significativo en cuanto a cantidad pero que debe tenerse en cuenta, pues de hecho se aprecia que el fenómeno se da en la vida cotidiana y debe controlarse para que no se multiplique a través de agentes socializadores que generen efectos no deseados y funcionen en personas con conductas anómicas que no deben servir de referentes paradigmáticos para otras personas.

En la pregunta 6 del cuestionario se logró identificar que existe desconocimiento de la vida y obra de José Martí, proceso que se ilustró a través de los siguientes datos: el 83 % refiere conocer información sobre su niñez, un aspecto importante que evidencia la construcción sacra de su naturaleza, pues a través de la escuela se ha reforzado poderosamente esta imagen; en cuanto a su juventud, el 75% refiere tener información, otro dato valioso que refuerza la imagen sacra del hombre, también asociada a las imágenes aprendidas en la escuela; ahora, en cuanto al conocimiento que manifiestan tener de su vida en México, sólo el 70% refiere saber algo; el 46 % manifiesta tener conocimiento sobre su vida en Guatemala; y el 61% sobre su vida en Estados Unidos, limitaciones estas que sirven de cantera para la proliferación de un imaginario profano asociado al desconocimiento de su vida vinculada al tránsito por estos lugares y ello ha dado lugar a expresiones despectivas, chistes, relaciones amorosas, y supuestas adicciones a la bebida que en nada tienen que ver con Martí en sí mismo.

En las preguntas 7, 8 y 9 del cuestionario se registraron datos valiosos que permiten corroborar que un elemento que incide en la construcción de imágenes profanas sobre José Martí es el desconocimiento de sus escritos y ello se comprobó de la siguiente manera: sólo el 26% conoce mucho sobre la poesía martiana; conocen algo el 6% y otro 6% manifiesta no conocer nada. De los escritos periodísticos conoce mucho sólo el 10%; conocen algo el 56%; y no conocen nada el 36%; ahora, sobre la obra escrita de Martí en su totalidad manifiestan conocer muchas el 10%; el 68% conoce algunas y el 21% no conoce ninguna.

El 83 % refiere que las frases martianas que mas le gusta son: “Ser cultos es el único modo de ser libres”; “Patria es humanidad”, “Libertad es el derecho que tiene todo hombre honrado a pensar y hablar sin hipocresía”, “Los niños son la esperanza del mundo”, “La esclavitud de los hombres es la peor pena del mundo”, “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”. La reiteración de las mismas en la mayoría de los encuestados evidencia la fortaleza que posee el imaginario sagrado sobre José Martí presente en el pueblo que todavía acude al pensamiento del héroe de forma fragmentada y descontextualizada, hecho que también se convierte en posibilidad para la tergiversación de su contenido al ser incorporadas de forma incorrecta en el imaginario profano sobre Martí.

En las frases el 83% refiere que no le gustan: “Dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor”, “Moriré de cara al sol”, “Amor con amor se paga”, “La mujer no se la debe lastimar ni con el pétalo de una rosa”; “Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino”. Las mismas se asocian a imágenes profanas que en nada tienen que ver con Martí, pues se mencionan fuera de contexto y es evidente la manipulación de su contenido, un proceso que recuerda el criterio de Fernández Retamar cuando dijo, en relación con la obra del prócer de Dos Ríos: “Ante frases como éstas, que con frecuencia mayor o menor se le atribuyen entre nosotros a José Martí, y que él no dijo nunca o alteran lo que sí dijo; y ante muchas elucubraciones banales que pertenecen a la misma familia de las frases anteriores, y contribuyen a alejar a Martí de determinados lectores, se ha pensado que sería conveniente que nos impusiéramos durante un tiempo prudencial una cura de silencio en torno al Maestro…”(1)

En la interrogante número 14, relacionada con el señalamiento o crítica negativa escuchada a lo largo de la vida sobre José Martí, se recogen varios aspectos que evidencian que hay una imagen profana de su figura que minimiza el alcance de su obra, entre las que se señalan: “Escribía bajo la sombra, por eso decía que el sol de Cuba no quemaba”; “Era mujeriego, dejó morir de amor a la niña de Guatemala”, “Le gustaba la ginebra, por eso le decían Pepe Ginebrita”, “La revolución no se hace con el lápiz sino con las armas”; “Era muy mujeriego”, “Lo único que sabía hacer bien era escribir”, “Bajo una mata de mango no se hace una revolución”; “Maceo y Martí no se llevaban bien porque Martí hablaba mucho”, “Su adicción a la bebida lo llevó a la muerte”. En todos los casos prevalecen los aspectos profanos al referirse a su condición de héroe, escritor, guerrero y hombre, transmitidos desde que Martí estaba en vida a través de la oralidad, como parte de creencias establecidas en la familia, un hecho que refuerza la imagen negativa de su figura y funciona muchas veces como barrera para que el pueblo se acerque a su obra y la aprecie y valore en toda su grandeza.

En la pregunta 15, los pobladores refieren como elementos que los identifican con Martí, su amor por la escritura y la lectura; incondicionalidad paternal hacia los niños; la solidaridad de sus actos como ser humano; el amor a la patria; su honestidad, sinceridad, y el antirracismo. De conjunto, se aprecia que predominan en los rasgos identificativos las características del imaginario sagrado: respeto y admiración por el hombre, veneración del héroe y reconocimiento de su obra literaria.
Las preguntas 13, 16, 17 y 18 son muy importantes en nuestro análisis. En el caso de la 13, el 78% de los encuestados refieren conocer la existencia de chistes negativos sobre José Martí, un dato que corrobora la presencia de un imaginario profano sobre la figura, que se nutre de las experiencias personales de los pobladores y sobre la base de las mismas, asocian su imagen con hechos históricos, la vinculan con los máximos líderes de la Revolución Cubana, e incluso la relacionan con hechos de la vida cotidiana como parte del aquí y el ahora en su percepción de los sucesos que signan su mundo inmediato.

En la pregunta 16, el 96% se manifiesta favorable en cuanto a la realización de cualquier corrección de la imagen de José Martí, un hecho que evidencia que en la mayoría de las personas existe un imaginario sagrado de tipo instituyente, pero consideran necesaria su modificación con sentido positivo para contrarrestar las imágenes profanas que todavía perduran en la población.
La pregunta 17, permite identificar un elemento importante, pues el 58% refiere que la conducta negativa de muchas personas tiene que ver con la percepción profana del nombre de Martí que los invoca a actuar de esa manera, un dato significativo, si tenemos en cuenta que utilizan su imagen para validar acciones de infidelidad en la pareja, adicción a la bebida y relajación de los valores morales que deben caracterizar a un sujeto digno.

Y por último, en la pregunta 18, el 58 % refiere que su imagen de Martí no tiene nada que ver con las condiciones de vida de cada uno de ellos.

En la observación participante del conjunto de acciones desarrolladas en el reparto Transformador para darle cumplimiento al Programa Martiano de la Revolución, se pudo describir la forma en que los pobladores del lugar refuerzan el imaginario sagrado de José Martí. En la escuela primaria Frank País, y en la secundaria básica Wily Valcárcel, el aula martiana tiene un espacio dentro del horario único, generalmente funcionan dos veces a la semana.

Entre las acciones que desarrollan se encuentran: en los niños de primero a cuarto: lecturas orales de textos de La Edad de Oro, y de quinto a sexto, detalles de la biografía de José Martí, sobre todo las vinculadas con su familia, las escuelas donde estudió y los maestros que incidieron en su formación patriótica y como escritor.

En secundaria básica se trabajan textos específicos de La Edad de Oro como “La Ilíada de Homero”, “La Historia del hombre contada por sus casas”, “Las ruinas indias”, “El Padre Las Casas”, “Un paseo por la tierra de los Anamitas”, “Historia de la cuchara y el tenedor”, “Cuentos de elefantes” y “La galería de las máquinas”. Unido a los mismos se trabajan las semblanzas que hizo Martí de héroes y maestros, sus relatos sobre la Guerra de los Diez Años. También se enseñan textos poéticos como “Los Versos Sencillos” y algunas cartas íntimas.

En el aula martiana se desarrollan exposiciones de arte culinario a partir de platos nombrados por Martí en su obra; cenas martianas los 28 de enero para celebrarle el cumpleaños al Apóstol; peregrinaciones al cementerio de Remanganagua para llevarles flores a la tumba del Héroe.
En las fechas conmemorativas más importantes del año se desarrollan dos galas en la casa de cultura, una en homenaje al natalicio de Martí y una de recordación de su caída en combate. En cada una, generalmente, se tratan contenidos graduados para cada grado y se premian a las mejores con diplomas de reconocimiento.

Las frases martianas que más se utilizan son las relacionadas con el patriotismo: “Patria es humanidad”, “Patria es fusión dulcísima de amores y esperanzas”; otras vinculadas con su latinoamericanismo, antimperialismo, el amor, entre otras. También se utilizan versiones de textos de José martí, realizadas por autores como Silvio Rodríguez para amenizar con espíritu patriótico cada acción de veneración o recordación.

En la atención al busto martiano de cada escuela se aprecia formalidad, pues los escolares muestran desinterés por esta práctica y la consideran innecesaria. Casi siempre está rodeado de papeles, no se atiende periódicamente, sobre todo en secundaria, no ocurre así en primaria, no se riega el jardín martiano, entre otros elementos que evidencian que se debe reforzar esta acción ritual en cada centro de estudios.

La atención al bosque martiano también ha devenido un hecho formal y no se le ha impregnado de amor y el respeto al atenderlo, como una sencilla manera de recordar a Martí, pero también de enriquecer el patrimonio de plantas maderables y frutales necesarias para la perpetuación de la especie humana.

Los seminarios juveniles de estudios martianos no funcionan sistemáticamente, pues no existen los mismos a nivel de base y no constituye una prioridad en el trabajo de la Unión de Jóvenes Comunistas en el territorio. Lo mismo sucede con los clubes martianos, pues se manejan cifras que en la práctica no funcionan ni se corresponden con los resultados esperados en los mismos.
De manera que podemos concluir señalando que la implementación del Programa Martiano presenta zonas débiles, en la sociedad cubana, que se convierten en elementos potenciadores de la imagen profana de José Martí, pues no ha logrado impregnarle el espíritu de devoción y culto necesario a niños, adolescentes y jóvenes, para que estudien con seriedad su vida y obra, proceso que indica que prevalecerán en la mente de cada uno de ellos, las imágenes recibidas a través de la familia como grupo fundamental en su educación.

Notas:
Roberto Fernández Retamar: Algunas consideraciones sobre cultura en José Martí; en revista Honda, No. 1, enero/febrero, 2000, p.19.

Anexos:

Anexo No. 1. Cuestionario para conocer las imágenes que tienen los pobladores del reparto Transformador en el consejo popular de Baire sobre José Martí
El presente cuestionario tiene como objetivo conocer las imágenes que tienen los pobladores del reparto Transformador en el consejo popular de Baire, sobre José Martí. Las respuestas deben ser sinceras y ajustadas a la verdad. Sus respuestas serán anónimas, por lo que no debe escribir aquí sus señas personales.
Datos socio-demográficos.
-Sexo: M___ F___
-Edad: _____
-Nivel de escolaridad: Primaria___ Secundaria___ Preuniversitaria___Universitaria_____
-Ocupación: Trabaja____ Estudia ____ Ama de casa ____ cuenta propista ___ desempleado____
Preguntas:
1. ¿Conoce usted quién es José Martí? Si___ No ___
2. ¿Qué imagen usted tiene de José Martí? Positiva___ Negativa___
3. ¿Conoce usted a qué Martí dedicó su vida? Si____ No _____
4. ¿Cómo usted ve a Martí?
-Como un héroe: Si____ No____
-Como el Apóstol: Si____ No____
-Como el líder del pueblo cubano: Si____ No____
-Como un santo: Si____ No____
-Como un gran escritor: Si____ No____
-Como una persona con cualidades positivas: Si____ No____
-Como una persona con cualidades negativas: Si____ No____
-Como un educador: Si____ No____
-Como el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada: Si____ No____
-Como reconocedor del valor de la amistad: Si____ No____
-Como reconocedor de la fidelidad en la pareja: Si____ No____
5. La imagen que usted tiene de Martí la aprendió de:
-Testimonios de otras personas de su comunidad: Si____ No____
-Lecturas personales: Si____ No____
-Preparación en la escuela: Si____ No____
-Creencias establecidas en la familia: Si____ No____
-Información obtenida de la radio de afuera: Si____ No____
-Me lo dijo alguien con conductas inadecuadas: Si____ No____
6. De las etapas de la vida de Martí, diga cuál conoce.
-Su niñez: Si____ No____
-Sobre su juventud: Si____ No____
-Su vida en México: Si____ No____
-Su vida en Guatemala: Si____ No____
-Su vida en Estados Unidos: Si____ No____
7. Diga si conoce alguna obra o escrito de José Martí: Si____ No____ .
8. De las poesías de Martí: Conozco mucho____ Conozco algo_____ No conozco nada____
9. De los artículos periodísticos de Martí: Conozco mucho____ Conozco algo_____ No conozco nada____
10. Mencione la frase de Martí que más le gusta:
____________________________________________________________________
11. Mencione la frase de Martí que no le gusta:
____________________________________________________________________
12. Sobre la obra escrita de Martí: Conozca muchas____ Conozco algunas_____ No conozco ninguna_____
13. Diga si conoce de la existencia de chistes negativos sobre José Martí: Si____ No____
14. ¿Qué señalamiento o crítica negativa ha escuchado a lo largo de su vida sobre José Martí? ____________________________________________________________________
15. Narre algo que lo identifique con Martí:
_____________________________________________________________________
16. Diga si está en contra de cualquier corrección de la imagen de Martí: Si____ No____
17. Diga si la conducta negativa de alguien ha tenido que ver con la existencia negativa del nombre de Martí: Si____ No____
18. La imagen que usted tiene de Martí:
___ Tiene que ver con las condiciones de vida que tiene.
___ No tiene que ver con las condiciones de vida que tiene.

Anexo No. 2: Guía de observación participante. La presente guía tiene como objetivo describir las diferentes acciones que se ponen en práctica en el reparto Transformador para darle cumplimiento al Programa Martiano de la Revolución.
Elementos a observar:
Tratamiento de la figura de José Martí en la escuela.
En el aula martiana:
Ubicación del aula martiana en el horario.
Actividades que se desarrollan en el aula martiana.
Aspectos de la vida y obra de Martí que se tratan.
En las fechas conmemorativas más importantes del año.
Galas por el natalicio y muerte de José Martí:
Escenario donde las hacen.
Facetas de la vida y obra de Martí que se tratan.
Frases martianas más utilizadas.
Canciones utilizadas para referirse a Martí.
Plan de actividades del año.
Acciones de promoción y conocimiento de la obra martiana:
Formas de atención y veneración al busto martiano de la escuela.
Plantas sembradas en el bosque martiano del centro escolar.
Zonas de la vida y obra de José Martí desarrolladas en los seminarios juveniles martianos.
Cantidad de clubes martianos. Contenido de los mismos. Horario de funcionamiento.

José Martí: referente esencial del imaginario social construido durante la Revolución Cubana (VI parte)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
Es innegable que las construcciones de imágenes sobre la figura de José Martí en la sociedad dependen de las relaciones que establecen las personas entre el líder y su captación del mundo a partir del nivel de educación que existe. El desconocimiento de la vida y obra martiana impide que la gente se forme una imagen completa del prócer que muchas veces aparece de manera limitada o fragmentada, en tanto se forja desde fragmentadas menciones que se escuchan de Martí y algunos Versos Sencillos, pero casi nunca desde un acercamiento real a la obra y vida del Héroe Nacional cubano.

Todo eso condicionó que en algunas personas el imaginario sagrado de Martí se debilitara sobre la base de la utilización de imágenes profanas en su nombre y que no tienen ninguna relación con su quehacer cotidiano. En este sentido, la ignorancia se convierte en fuente de tergiversación e incorrecto uso de la imagen y nombre de José Martí.

Se parte del concepto de que existe un imaginario institucionalizado sobre José Martí construido por intelectuales, políticos, y el pueblo que va conformando una visión sagrada en tanto se la proporcionan estos y el pueblo le ve significados de prócer de la patria, Apóstol, vertebrador de la nacionalidad cubana, el cubano más universal de todos los tiempos, el pensador que tiene una frase acertada para casi todo, el educador por excelencia de niños, jóvenes y pueblo en general.

Martí es construido por el pueblo como el héroe y referente obligado para analizar cualquier situación por muy dura que parezca. No han faltado intenciones de apreciar más de cerca a Martí con cualidades y defectos propios en todos los hombres, pero siempre, de todas formas, predomina la imagen de líder, genio y pensador. Por eso, cada cual a su forma y a su manera, quiere que Martí sea suyo y refleje sus puntos de vista. Si alguien profesa una religión, ya sea católico o masón, considera que Martí lo fue, y si está en un bando ante una determinada discusión ve a Martí junto a él.

Por último, se parte del supuesto de que el conjunto de imágenes positivas que se construyen sobre José Martí se pueden asumir como imaginación creativa radical, pues están formadas por representaciones surgidas en las interacciones que se producen en lo cotidiano, un proceso que implica creación y repetición, lo que evidencia que se puede hablar de un imaginario permanente y uno variable, a partir de los conjuntos temáticos que se estructuran en lo cotidiano.

El imaginario permanente tiene como características:

• Creación y recreación de imágenes sagradas de José Martí vinculadas a los procesos sociales donde ocurre lo cotidiano.
• Elaboración y enriquecimiento de imágenes vinculadas a la formación patriótica y educación martiana.
• Construcciones de la realidad a partir de imágenes vinculadas al Martí escritor, sobre todo en el uso de la forma, pero con contenidos de la vida cotidiana.

Lo caracterizamos como imaginario permanente, sobre la base del análisis de las imágenes construidas por la sociedad en su devenir, en las que predominan como tendencias las relacionadas con la visión sacra del héroe, la canonización del escritor y el culto a su imagen, este último como espacio sacro de veneración de los atributos del revolucionario y del pensador magnificados en su estatua.

Con el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, la confrontación ideológica en torno a las imágenes sobre José Martí no desaparecen, sino que adquiere nuevos matices, pues los cubanos que asumen el compromiso con la nueva gesta libertaria se adhieren a la tradición marxista presente en el pensamiento cubano durante todo el siglo XX y le dan mayor connotación a las imágenes políticas, por considerar que es en ella donde están presentes las mayores fortalezas para orientar y fundamentar el proceso de cambios sociales que se ponen en práctica.

Fuera de Cuba, sobre todo en Estados Unidos, los cubanos que emigraron por no compartir el carácter de la Revolución del 1 de enero de 1959, su ala más radical, también apelan a las imágenes políticas sobre José Martí con el fin de demostrar el desacertado rumbo, según ellos, tomado por la isla.

El uso de citas políticas de Martí, fuera de contexto, se convierte en un recurso excesivamente usado por los presidentes de Estados Unidos entre los que sobresalen: John F. Kennedy, Ronald Reagan, George Bush (padre), y por último George Bush(hijo), que intentaron socavar y poner en duda la “legitimación del gobierno cubano mediante el recurso a Martí”.(1) Allí la confrontación política con la Revolución adquiere visos de tergiversación del pensamiento martiano en función de sus intereses por lo que no ven al prócer como un antianexionista y antiimperialista, sino lo ponen como un servidor del imperio y crean emisoras de radio y televisión que lo denigran presentándolo contradictoriamente. El problema radica en que la maquinaria ideológica en Estados Unidos distorsiona el pensamiento martiano y se plantea la creación de imágenes que respondan a sus intereses, aunque en esencia lo profanan totalmente.
Pero por encima de todos esos intentos, sí sobresale un Martí homogéneo, que consiste en que en todos esos entes disociadores prevalecen elementos comunes, que tienden a identificarlo como vertebrador de la nacionalidad cubana en el sentido más amplio ya sea por aceptación, en lo que va su captación sagrada, o por rechazo, en lo que va su captación profana.

Lo cierto es que Martí no deja sin opinión sobre él a ningún cubano ni de adentro de la isla ni de afuera. Por tanto, esas construcciones reflejan la complejidad que siempre ha estado presente en torno a las imágenes de José Martí elaboradas por la sociedad cubana.

Para la Revolución Cubana el recurso a la imagen sagrada de José Martí tiene un gran valor para afianzar el patriotismo y la identidad nacional en la gente. Ese imaginario instituyente ha originado construcciones aceptadas en su mayoría por la sociedad. Es por ello que presentaremos toda la complejidad que subyace en el imaginario social instituyente construido por el pueblo durante la Revolución como referente de legitimidad en la educación generacional.

En nuestro ensayo se asume el concepto antropológico de endoculturación, pues es medular a la hora de estudiar cómo funciona en el entramado social, el proceso de aprendizaje del imaginario sagrado de carácter instituyente sobre José Martí y cómo ha servido de paradigma para la educación generacional de los diferentes sectores sociales en Cuba.

Se utiliza el término endoculturación en nuestro análisis por su valor como herramienta de análisis de la complejidad social, el mismo pertenece al dominio de la antropología cultural. Para Marvin Harris, criterio metodológico que se comparte, es ''...una experiencia de aprendizaje parcialmente consciente y parcialmente inconsciente a través de la cuál la generación de más edad incita, induce y obliga a la generación más joven a adoptar los modos de pensar y comportarse tradicionales''.(2)

De la Antropología se asume también el concepto de rito, pues de hecho el recurso al tiempo simbólico martiano funciona en muchos casos a partir del mismo, como parte de una cultura que funciona desde arriba, y es manejado, como herramienta de la endoculturación.

Un rito es aquel proceso por el que el hombre atraviesa límites sociales, de un estatus a otro. Desde otro punto de vista, son marcadores de intervalos en la progresión del tiempo simbólico.
Según Edmund Leach, en un sentido general todos los ritos tienen una cierta semejanza de estructura en tres fases.(3) La característica general de la primera fase, es que el iniciado se mantiene apartado de la gente ordinaria, alejándose completamente del medio habitual o recluyéndose temporalmente en un espacio cerrado al que no tienen acceso las personas corrientes, se vuelven anormales pues realizan actividades signadas que los apartan de la gente ordinaria. En la segunda fase el individuo se mueve en el ámbito de lo sagrado, esta se encuentra signada por prescripciones y prohibiciones referentes al cambio de un estatus a otro, en lo que se ha dado en llamar distribución de jerarquías en la apropiación del tiempo simbólico. En la tercera etapa, se devuelve al individuo a lo normal, a través de rituales que lo ubican en las relaciones ordinarias en las que articula habitualmente sus acciones sociales.

También es imprescindible precisar el criterio de generación que se asume, pues de hecho se toma como eje sociológico clave. Para María Isabel Domínguez, en lo que se coincide desde el punto de vista teórico - metodológico: ''... las dos dimensiones claves para definir una generación son la proximidad de la edad y aquellos elementos comunes derivados de la socialización en un determinado momento del proceso histórico, que implican una actividad social común para ese grupo de individuos en etapas de la formación de su personalidad, que algunos han dado en llamar la agenda de la socialización''.(4)

Esta denominada agenda de socialización de la cultura a partir del concepto generación, tiene conexiones con el concepto endoculturación, pues a partir de la agenda, se le imponen a los grupos dominados a través de las instituciones, la cultura que preserva el poder sobre los de menor edad.

Los de menor edad deben aprender a compartir esos valores espirituales y materiales que le son transmitidos por sus padres, en este caso Martí como conjunto de valores espirituales, pero hay algo nuevo que las generaciones dominadas le incorporan, su mundo cotidiano, signado por el contexto sociocultural donde se articulan sus relaciones sociales, que muchas veces escapa al control social y al tiempo simbólico, ejercido por los máximos programadores de la cultura.

Nos parece importante el intervalo entre dos generaciones, pues el mismo equivale al tiempo necesario para que una persona sea capaz socialmente de engendrar niños que formarán la próxima generación; generalmente el intervalo que se toma como criterio de delimitación es el que transcurre entre 20-30 años; no tienen porque tener la misma fecha de nacimiento, pues lo que interesa es que son afectados por los mismos acontecimientos en una “zona de existencia”, generalmente sus primeros años de adultos. Tiene gran utilidad el hecho de que estos individuos comparten una misma “zona espacial”.

De hecho se desprende la necesidad de precisar que se trabaja con dos generaciones claves: la del Centenario, formada por los ciudadanos nucleados en torno al joven estudiante Fidel Castro, a cien años del natalicio de José Martí, en un clima de represión militar, corrupción político administrativa y servilismo a los intereses de la economía yanqui; y encabezan, al dar respuesta al momento histórico que viven, un proyecto de cambio de régimen bajo la violencia armada, dando inicio a una Revolución, de carácter socialista, que llega hasta nuestros días, bajo la conducción de los líderes Fidel y Raúl Castro y el Partido Comunista de Cuba. Pero también la Generación de los 90, integrada por individuos nacidos en los 70, los 80 y los 90, que sufren de manera existencial y espacial el mismo acontecimiento político y económico, les corresponde ingresar en la vida social en una circunstancia histórica difícil, en la que desaparecen las posibilidades materiales y espirituales que disfrutaron las generaciones anteriores.

En este contexto Martí es un recurso generacional para la endoculturación. Los jóvenes de este momento no están permeados de aquellas realidades, no la vivieron, razón por la cual la imagen política de Martí es convertida en fuerza simbólica que determina el proceso de configuración de su ideología.

El saber martiano pensado e instrumentado desde el Estado como eje central del orden político, es elemento de indiscutible prestigio social, se convierte en canon de escolaridad medible por la forma en que estas capacidades martianas constituyen atributos de potencial ciudadano, mérito personal y autenticidad moral, que hacen del cubano un ser adaptado culturalmente para cumplir cualquier función de ingeniería política en la situación concreta de la Isla: maestro, profesor, médico, escritor, artista o militante del Partido Comunista y de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Otra arista institucional que se ha explotado es la del discurso martiano sobre el progreso personal, no se ha estructurado en torno a la idea de triunfar, sino de superarse como “sine quo” avalado por el sacrificio, la voluntad, el deseo de aprender e invertir el conocimiento adquirido en el desarrollo sociocultural de la isla, como meta colectiva que no debe adulterarse por intereses mezquinos de carácter individual.

Como herramienta cultural se ha articulado una representación en torno al discurso martiano políticamente correcto, definido como aquel que se acompaña de una selección de contenidos de sus textos, programas socioculturales, instituciones, cuerpos léxicos que validan la obra de la revolución, una oratoria e investigaciones científicas, en correspondencia con los intereses nacionales de los cubanos de la isla, algo necesario en las actuales circunstancias que vive Cuba como una nación bloqueda por la potencia imperial más grande del planeta.

La enseñanza es doctrinaria e ilustrada, lo que supone que unas personas dotadas de mayoría de edad, ayuden a otras que por pereza, están cercadas por una infancia del intelecto, se encuentran inmersas en lo espontáneo. De hecho, la obra de José Martí es uno de los pilares, no el único, sobre el que se sostiene la política educacional y cultural de la revolución.

El proceso de endoculturación mediante el cual se educa a las jóvenes generaciones en un imaginario sagrado de Martí, se plantea la utilización de una serie de herramientas para difundir el valor de la vida y obra de Martí, entre ellas se encuentran:

El culto a la estatua es uno de los aprendizajes simbólicos de gran fuerza endoculturadora, se dota a cada escuela con este objeto ritual que regula las creencias patrióticas. Se trata de un busto que integra en sus partes el pecho y la cabeza del héroe, sobre un pedestal junto al asta de la Bandera, orientada frente al sol, en la plaza escenario de las principales conmemoraciones. Todos los días se realiza la ceremonia de la Bandera y la entonación del Himno, como delimitación que marca el compromiso de la Patria con sus próceres e historia. Así capacidad de las personas es volcada desde el inicio mismo de las actividades normales de la vida cotidiana en la imagen de Martí, reforzándose así su dimensión sagrada.

De hecho la efigie de Martí, el izaje de la Bandera y la entonación del Himno en la plaza, forman parte de un conjunto, la estatua fuera de ese contexto es un signo metonímico que alude necesariamente hacia al mismo, como parte del todo. De hecho, en la vida del cubano es normal convivir con la imagen martiana en todas las circunstancias de la nación.

Las fiestas ceremoniales para celebrar fechas simbólicas, es otro de las formas rituales de incitar y consolidar la formación de cada individuo. Entre ellas se encuentran las veladas martianas, las galas martianas y las peregrinaciones al cementerio.

Las veladas martianas se realizan en horario nocturno, en los locales de las casas de cultura, comienzan con la entonación del Himno, luego se declaman poemas, se hacen anécdotas sobre Martí y concluye con las palabras de la persona reconocida en la misma. Una vez más se está en presencia de un ritual, pues se marcan los límites entre el día y la noche del 28 de enero, por el día se realizan actividades normales, en la noche, luego de la hora establecida, se produce el tránsito hacia un estado de veneración de Martí, lo cual tiene como efecto reforzar su imagen sagrada, relacionándola con los altos valores políticos, estéticos y morales de su obra.

Las galas martianas se realizan el 28 de enero, se inician con el ritual de la plaza de formación, se une la colocación de una ofrenda floral al busto de José Martí. Se considera como una fecha de gran alcance simbólico que altera el suceder diario de la escuela, se deja de dar clases para dedicarse a actividades festivas de recordación, como exposiciones de arte culinaria, exposición de mascotas, festival de raperos, ornamentación y decoración simbólica, de forma tal que cada rincón tenga relación con la figura de Martí. Por lo descrito aquí se está en presencia de un ritual que delimita el paso de la vida simbólica controlada por la escuela a la cotidiana marcada por los acontecimientos diarios que en su interior suceden. Toda la escenificación concluye con la entrega de los resultados alcanzados por cada grupo de alumnos en las actividades diarias realizadas.
Se asume la peregrinación al cementerio como ritual de recordación, porque en Contramaestre, uno de los nueve municipios de Santiago de Cuba, y lógico vinculado directamente con nuestra tesis, los estudiantes de las escuelas del Reparto Transformador, en el Consejo Popular de Baire, los 19 de mayo a las 6.00 a.m, salen en peregrinación a Remanganaguas a llevarle flores a la tumba de Martí, hecho que les proporciona un cambio de significados al ritmo diario de actividades que suceden en la escuela. Ya en el Cementerio, es costumbre que un orador del lugar haga un recorrido biográfico por la vida del Héroe, se recree su poemario y se deposite una ofrenda floral.

La marcha de las antorchas, regla simbólica de transmisión del continuo generacional, regula el comportamiento social de todos los nacidos en los años 70, 80 y 90, como parte central de una tradición que reciben en calidad de préstamo cultural. Este rito atraviesa tres momentos, durante el antes, sus participantes, adolescentes de secundaria básica, preuniversitario, enseñanza técnica, curso integral de superación para jóvenes y los estudiantes de la FEU, se dedican a preparar por sus propios medios las antorchas que servirán de estandarte para la marcha, se seleccionan oradores que representarán a cada enseñanza para la representación en la plaza. En el durante, se inicia el recorrido desde los puntos fijados y se entonan consignas revolucionarias, canciones patrióticas y se lleva en alto la antorcha, al llegar a la plaza, se concentran y a los oradores le corresponde su papel en la escenificación, pronuncian discursos y concluye siempre como regla con una canción de Silvio Rodríguez, que marcan el patriotismo del momento.

Se puede apreciar que la conservación del fuego patrio remite a una diada importante sagrado / profano; en el caso descrito el ritual funciona como signo metonímico que forma parte del conjunto social, el contenido simbólico que subyace en el mismo remite a la transmisión del continuo generacional, varios atributos lo ilustran: la antorcha, el fuego, la marcha y la plaza como destino final.

Se promueve, a través de la política cultural, la creación de instituciones y la celebración de eventos académicos anuales, promotores de necesidades científicas individuales y colectivas, para promover el conocimiento de la vida y obra de Martí, entre los que se encuentran:
1972. Los seminarios juveniles de estudios martianos.
1977. El Centro de Estudios Martianos.
1989. El Movimiento Juvenil Martiano.
1994. Aula Martiana.
1997. Sociedad Cultural José Martí.

Los seminarios de estudios martianos funcionan como ritual de formación martiana, pues tienen una fase anterior en la que los aspirantes elaboran ponencias de acuerdo a las temáticas de la vida y obra martiana que escojan de la convocatoria, aunque generalmente las hacen sobre temáticas libres(5). Las ponencias seleccionadas en la base se mandan para su valoración y evaluación en correspondencia con su calidad en los diferentes niveles. Una fase que integra el durante, en la que se presentan ante un jurado las ponencias seleccionadas, se produce un intercambio de ideas, se delibera para seleccionar las tres mejores por comisiones, de hecho hay una de primaria, una de secundaria, una de preuniversitario y enseñanza técnica, una de jóvenes trabajadores y una de jóvenes profesionales, se presentan los resultados y la preselección que representará a la provincia; concluye con la entrega de premios y una gala cultural que marca el retorno a los municipios. Luego se hacen los arreglos a las ponencias seleccionadas, sobre la base de los señalamientos realizados en el tribunal; se conforma el paquete de la provincia y se envía al nivel nacional, que evalúa las ponencias y decide las que se presentarán al nacional, se hacen llegar los resultados a provincia, y ésta a los municipios. Finalmente se realiza el evento nacional.
Todas las provincias envían sus participantes, utilizando las vías de comunicación oficiales, luego se hace el ritual de la misma forma en que se realiza en las provincias. Los seminarios persiguen un efecto endoculturador en tanto se plantean como objetivo formar una cultura martiana en sus participantes y convertirlos en promotores culturales martianos.

El “Movimiento Juvenil Martiano” surge como organización que pretende aunar esfuerzos en la masificación de la vida y la obra martiana en los jóvenes cubanos de la Isla. El mismo, se integra a los Seminarios y a partir de 1989 se convierten en una misma institución.

La escuela como centro simbólico de la cultura es convertida en medio para la transmisión del legado histórico generacional; hecho que se materializa al ser incluida la obra de José Martí, en los planes de estudio de todas las enseñanzas en Cuba desde la primaria hasta la universitaria, en las que se enseñan sus concepciones sobre el latinoamericanismo, el antimperialismo, el antirracismo, la independencia política de las naciones, un partido de masas, basado en el equilibrio social, que le da organicidad a la sociedad.

En el orden institucional, la aprobación del proyecto de Cintio Vitier identificado como ''Aula martiana'', presentado a la Asamblea Nacional Cubana, en el que propone transmitir una imagen integral y viviente de lo que hizo, sintió y pensó el hombre de ''La Edad de Oro''.(6)

Inmediatamente el Ministerio de Educación, lo acoge para su instrumentación en cada institución educativa, normando los porcientos de alumnos como mínimo que debe tener cada aula, así como las lecturas obligatorias por grado y niveles, conjuntamente con los ejes que deben explotarse a través de la vía curricular y extracurricular(7).

El “Centro de Estudios Martianos” surgió como institución gubernamental creada con el fin de divulgar, investigar y archivar toda la obra escrita del Héroe de Dos Ríos, devenido patrimonio de la nación cubana, así como, una de las entidades más valiosas en la conservación de su memoria histórica. Entre sus funciones se encuentran:

“Auspiciar el estudio de la vida, la obra y el pensamiento de José Martí, desde los principios del materialismo dialéctico e histórico.

Recoger y conservar todos los manuscritos, ediciones originales, fotografías y otros materiales de José Martí.

Promover publicaciones de y sobre la obra martiana, y al efecto crear y dirigir las colecciones que estime necesarias.

Continuar la publicación del Anuario Martiano, con materiales relativos a la obra y el pensamiento de José Martí.

Auspiciar conferencias, seminarios, simposios nacionales e internacionales o cualquier otra actividad de está índole relacionada con José Martí”.(8)

Una institución surgida al calor de los nuevos tiempos es “La Sociedad Cultural José Martí “con objetivos concretos:

“Fundamentar la actual situación de la sociedad cubana a partir del drama antagónico con los gobiernos de los Estados Unidos.

Repensar la unidad latinoamericana y caribeña desde la perspectiva martiana al calor de los nuevos apremios que se originan, por lo que se ha dado en llamar el fin de la Historia.

Aspirar a una integralidad que conduzca a la acción a favor de la dignidad plena del hombre, en el que sobresalga la justicia y la hermandad entre los hombres. Exaltar la utilidad de la virtud, la autoridad y el respeto a la cultura y por consiguiente, profundizar en las ideas fidelistas y martianas.

Lograr la integración y articulación de elementos y componentes de la cultura, en los que se sitúa el hombre como esencia central, abierto a los préstamos e intercambios mutuos, pero preservando el tronco patrio, logrando como esencia central una tradición orientada a favor de los pobres de la tierra y una cultura caracterizada como ajiaco, síntesis lograda de una diversidad de procesos universales”.(9)

EL Centro de Estudios Martianos y La Sociedad Cultural José Martí tienen un protagonismo fundamental en la internacionalización del pensamiento sociopolítico de José Martí. Se le confiere un valor estratégico a la imagen política de José Martí por sus bases latinoamericanistas, antimperialistas y de solidaridad e integración continental. Ambas instituciones promueven ciclos de actividades a partir de la conmemoración de fechas simbólicas de trascendencia global, continental y caribeña, que facilitan espacios de reflexión, debate y agendas para la transformación social del continente latinoamericano.

De hecho se evidencia, por lo expresado en estas páginas, que se ha diseñado e instrumentalizado un aprendizaje cultural, que toma a la obra martiana como cimiento, para inducir un modo de actuación en los diferentes generaciones, que responde a la tradición marxista articulada y enriquecida durante las luchas emancipatorias, no por gusto se considera a José Martí, el paradigma más alto de la nación, mentor político al que hay que volverse una y otra vez para darle “la interpretación adecuada a los fenómenos históricos contemporáneos”.

Todos estos elementos expresados hasta aquí instrumentan una manera de ver a Martí, y están dentro de la normalidad de un país para defender y desarrollar sus proyectos. Así ocurrió antes y ocurre ahora. Los pueblos se apoyan en sus héroes para despertar su memoria histórica, y relacionarla con sus objetivos de independencia y prosperidad. Se acude a Martí, para desde su autoridad, prestigio y apostolado, guiarlos por el camino que ese hombre quiso para su país. Pero eso no lo hace sólo el Estado, lo hace también la gente más común, con el orgullo de sentir y saber que tienen a un referente formativo o encausador de ese tipo. Entonces, cuando se habla del imaginario instituyente martiano casi se está hablando del imaginario creativo radical que también llega a se instituyente en algún momento.

Notas:1. Ottmar Ette. José Martí. Apóstol, Poeta, Revolucionario: Una historia de su recepción, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995, p.317.
2. Marvin Harris. Antropología Cultural, Ed. Cast. Alian. S.A. Madrid, 1998, p 61.
3. Edmund Leach. Cultura y comunicación. La lógica de comunicación de los símbolos, Siglo XXI de España Editores, S. A, 1993., p.107.
4. María Isabel Domínguez.. De las generaciones. En Revista Temas, no. 4, La Habana, 1994, p.64
5. Véase Programa Martiano Integral de la Sociedad Cubana, Documento Base, Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2008.
6. Cintio Vitier// Consideraciones ante el centenario del 95 y el llamamiento a los parlamentarios del mundo. En Periódico Granma, 23 de diciembre de 1994, p.5.
7. Al respecto véase “Guía para los maestros de las Aulas Martianas, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1995.
8. Decreto número 1 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. En Anuario del Centro de Estudios Martianos no. 1., 1978, Pp.13-15.
9. Amando Hart. Somos una consecuencia histórica de los mejores ideales de la edad moderna, Ediciones CREART. La Habana, 1997, p.4 –23.

Una aproximación al imaginario político sobre José Martí en el pensamiento marxista cubano (V parte)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu


El lugar de los intelectuales en la vanguardia ideológica de un partido político en este caso específico, el Comunista de Cuba, surgido en 1925, que representen los intereses de un grupo social dominante, tiene como referente básico a Antonio Gramsci, que señala elementos teóricos para comprender la relación martiano orgánico marxista / partido político / contexto histórico, y el lugar de la obra política de José Martí, su forma de selección e instrumentación, en las estrategias de poder en el marco de la Revolución Cubana.

En esta investigación se utilizan dos conceptos de Gramsci, tomados en calidad de préstamo, el de “continuidad” y el de “discontinuidad” de los intelectuales y su relación con las hegemonías políticas. El primero, comprendido como la inteligencia tradicional, orgánicamente incorporada a una situación histórica nueva, que preserva una nomenclatura de conceptos para caracterizar la realidad socio-histórica anterior.(2)

El otro, integrado por intelectuales surgidos de una situación histórica nueva, que representa, a partir de ese momento, un papel decisivo en la creación de la superestructura del sistema. Como regularidad se suman intelectuales tradicionales al grupo que ha preservado seleccionadas construcciones ideológicas, y de conjunto con el segundo, favorecen la articulación de una nomenclatura de conceptos para caracterizar y definir la nueva realidad social.(3)

Esta integración facilita la fundamentación teórica del proyecto que conducen los grupos sociales a los que sirven de voceros, serán los encargados de darle homogeneidad a la superestructura creada, y asumir un papel doctrinario como organizadores, educadores y dirigentes.(4)

A continuación se ilustra el proceso de formación de los martianos orgánicos marxistas tradicionales, conjuntamente con el condicionamiento histórico que los determina, y cómo surgen los martianos orgánicos fidelistas, devenidos marxistas, en un momento histórico nuevo, que requería de audacia para elaborar la conceptualización y argumentación que los cambios revolucionarios exigían. Lo curioso es cómo la teoría de Gramsci se implementa totalmente, al integrarse unos y otros para formar la intelectualidad orgánica martiana de la Revolución.

Al primer grupo de martianos orgánicos marxistas tradicionales, pertenecen Julio Antonio Mella(5) y Rubén Martínez Villena(6), encargados de transmitir una tradición crítica, de una intelectualidad comprometida con los problemas de la sociedad cubana, a partir de una imagen de Martí que funciona como contexto ante las circunstancias que enfrentan como Partido Comunista. Ellos son el enlace con la generación del 30 y sus voces más representativas: Raúl Roa(7), Juan Marinello(8) y Pablo de la Torriente(9), devenidos engarce con la generación del 50, formada por Fidel Castro(10), Armando Hart(11), que al llegar al poder político crean una intelectualidad orgánica agrupada en diferentes instituciones: “Centro de Estudios Martianos”, “Casa de las Américas” y la “Biblioteca Nacional José Martí”, que en la coyuntura de los 90 del siglo XX, ocupan un lugar central en lo que se ha denominado “Batalla de Ideas”, nos referimos a Roberto Fernández Retamar(12), Armando Hart, Cintio Vitier y Rolando González Patricio.

Todos, comprometidos por encima de sus intereses profesionales o creativos, con la obra revolucionaria; fundamentan una imagen de Martí que se aviene singularmente con los sentidos de lucha política que adopta la Revolución Cubana para asegurar su sobrevivencia.

A continuación se ilustran los argumentos que se defienden para ubicarlos a partir de la periodización sugerida:

En la primera hornada como parte del Partido Comunista y la tradición marxista que surge con él, descollan Julio A. Mella y Rubén Martínez Villena, que rompen lanzas a favor de la causa del proletariado cubano. El primero, considera necesario que se escriba un libro, que refleje la grandeza del pensamiento político de Martí, cuestionando a los intelectuales tradicionalistas, devenidos plumíferos dedicados a mitificar su obra literaria, al ponerla al servicio de las capas dominantes. Por eso concibe “Glosas al pensamiento de José Martí”, para tener un arsenal de citas, que permitan enjuiciar los problemas sociales y políticos que enfrenta la nación cubana. El glosario de citas y pensamientos se convierten, para Mella, en posibilidad latente de mirar a la sociedad cubana a través del lente martiano. En su artículo Intelectuales y contrarrevolucionarios señala: Intelectual es el trabajador del pensamiento. ¡El trabajador” o sea, el único hombre que a juicio de Rodó merece la vida, es aquel que empuña la pluma para combatir las iniquidades, como otros empuñan el arado para fecundizar la tierra, o la espada para libertar a los pueblos, o los puñales para ajusticiar a los tiranos.(13)

El segundo asume la función doctrinaria a partir del ejemplo y la obra de Martí, al renunciar a su obra poética para consagrar su inteligencia a la causa de los pobres de la isla de Cuba. Martí se convierte en clave y paradigma para los propósitos que trata en cada acción revolucionaria, es su inspiración, el mentor al que se vuelve para llenarse de luces. Se vuelve también hacia la obra política de José Martí como compromiso revolucionario sagrado, es el estandarte que iza ante las nuevas circunstancias que enfrenta como líder comunista. En carta a Jorge Mañach, Villena señala a propósito de su compromiso intelectual:

Si yo hubiera escrito un libro -no en versos bien pulidos sino en números poco poéticos y en ásperas verdades- demostrando la absorción de nuestra tierra por el capitalismo estadounidense, o las condiciones míseras de la vida del asalariado en Cuba, quizás aceptara y hasta pidiera que se editara por suscripción popular. En cuanto a la cotización dentro del gremio, como bondadosamente llamas al conjunto de los escritores, aparte de que no le daría al proyecto dignidad alguna, como crees, estoy y si cabe, más decidido a no admitirla.(14)

A través de José Martí llegan al marxismo tanto Mella como Villena(15). Su lectura de la obra política del héroe cubano, le da el referente cultural necesario para transitar hacia un marxismo contextualizado en la realidad social.

La segunda generación la integran intelectuales de vanguardia como Raúl Roa, Juan Marinello y Pablo de la Torriente Brau, devenidos continuadores del pensar a Martí como hombre de acción y político, a tono con el momento histórico que viven; actúan en defensa del Partido Socilista Popular (Nombre con el que se identificaba el Partido Comunista), como vanguardia llamada a transformar las amargas realidades que viven los desposeídos de la Patria.

La tercera, liderada por Fidel Castro, Armando Hart(16) y otros, asumen a Martí como mentor político mayor de la Revolución, el paladín al que deben volverse para darle la interpretación clave a los fenómenos históricos que ocurren en el mundo del que son parte.

En las tres generaciones se dan procesos de intercambios mutuos, determinados por su identificación y sentido de pertenencia con la causa de los marginados. Los ejes latinoamericanista, antimperialista, independencia nacional y solidaridad, constituyen pilares sobre los que se sostiene el Martí que construyen como emblema político, para darle crédito histórico y soporte de autoridad, a la obra de cambio social que cada uno se impone, en diferentes momentos del devenir de la nación.

Las dos primeras constituyen el grupo de intelectuales orgánicos tradicionales al Partido Comunista, encargados de preservar la continuidad histórica de las construcciones políticas de la obra martiana. Son el sostén teórico que encuentra la Revolución cuando triunfa, pues asumen la defensa de las ideas que esgrimen Fidel y sus compañeros, que crean, unido a los anteriores, sus martianos orgánicos afines, en función de la programación cultural que instrumentan. De conjunto, todos los grupos se integran y dan lugar al martiano orgánico de la Revolución.

En los años 90 del siglo XX estalla un volcán que cambia el curso de la historia de Cuba, se derrumban el Campo Socialista y la Unión Soviética, hecho que produce un fuerte efecto económico y moral en la isla. Entre los martianos orgánicos de primer orden - en este contexto - en la protección y nuevas selecciones de imágenes de la obra política de José Martí, se encuentra Roberto Fernández Retamar, que desde su posición de fundador del “Centro de Estudios Martianos” y director de “Casa de las Américas”, señala la conveniencia de una cura de silencio en torno al Maestro: ‘’un silencio del que debería salir una fidelidad absoluta a sus textos y una máxima seriedad al comentarlos. Pero tal solución no lo es en absoluto: sólo en momentos de malhumor o perplejidad cabe haberlo imaginado”.(17)

Esta urgencia de señalar la historicidad de la producción escrita de Martí, unida a una actitud axiológica comprometida con los mensajes del texto y el grado de honestidad que debe tenerse en su comentario, se convierten en normas para el ejercicio de la cultura martiana, independientemente del momento histórico que condiciona sus recepciones, de lo que se trata es de asumir las representaciones clasificadas de su obra como modelo paradigmático y formativo del cubano residente en la Isla.

Las reflexiones de Fernández Retamar giran alrededor del amor como ideal y sentimiento que caracteriza a los del lado de acá, y el odio que caracteriza el comportamiento del enemigo: anexionistas, letrados artificiales, poscolonialistas e imperialistas; ejerzores funcionales de los arquetipos que dinamizan el mundo en la contemporaneidad.

Armando Hart Dávalos, en uno de sus textos programáticos de los 90 puntualiza, en su condición de ideólogo y dirigente del Programa Martiano de la Revolución ‘’... exalten los más altos exponentes de la tradición política de Martí, que es la que ha colocado a Cuba en el alto sitial que hoy tiene en las relaciones internacionales ’’.(18) De hecho, vuelve hacia las construcciones políticas de la obra martiana, que configuran la tradición marxista cubana. El Martí político es izado como estandarte en las relaciones internacionales. Su simbolización se convierte en alternativa cultural, para asumir una postura ética al lado de los humildes, en defensa de procesos de integración continental de la América: “Solamente podremos hacerlo guiados por la noble aspiración del Apóstol, de convertir a Cuba en universidad del continente ’’.(19) Se percibe el manejo simbólico del ideario político de José Martí y el lugar de Cuba en América, como claves estratégicas para enfrentar la globalización neoliberal.

Cintio Vitier, en su carácter de decano de la vida y obra del Héroe de Dos Ríos, cierra filas al lado de la Revolución y su Partido, desde un compromiso institucional como intelectual, señala hacia la obra de Martí, siguiendo el ideal educativo de los griegos, esbozado por Werner Jaeger en su memorable “Paideia” al plantear que, la educación martiana versa ¨sobre las fuerzas que mantienen la cohesión de la comunidad humana…” (20) Cintio, a partir de este supuesto, entiende por educación espiritual en Cuba, la formación política que incide directamente ‘’de un modo u otro, en todos los niveles escolares.’’(21) Para su concreción señala dos condiciones, una institucional, como reflejo de los intereses de la Revolución: “Martí como materia de estudio’’(22); y la otra, concebir la enseñanza como “atmósfera espiritual dentro de la que ha de ocurrir toda asignatura y todo estudio’’.

Rolando González, en sus inicios presidente del “Movimiento Juvenil Martiano”; luego, director del “Centro de Estudios Martianos(23)”, institución gubernamental, con funciones estrictamente normadas por decreto ley del “Consejo de Estado de la República de Cuba” precisa: ’’…la concepción martiana sobre la cultura estuvo determinada por la condición de hombre político consagrado tanto a la conquista de la independencia patria como a la revelación, sacudimiento y fundación urgente de la América nuestra. ’’(24)

De hecho se aprecia que su juicio está condicionado por las funciones que ejerce en calidad de intelectual orgánico; es uno de los amplificadores de la tradición marxista, iniciada por Mella y llevada a su coronación por Fidel Castro.

¿Por qué Retamar, Hart, Vitier, y González Patricio asumen este comportamiento en el período estudiado?

La propia naturaleza de las funciones de dirección que realizaban y el carácter de sus investigaciones dirigidas hacia la esfera política del pensamiento martiano matizaron su imagen del prócer de Dos Ríos que, por supuesto, no excluyen otras zonas como la educación, el arte, el medio ambiente y las ciencias.

Por otra parte el hecho de estar comprometidos con el proyecto revolucionario y el ideal de justicia social de Martí los llevaron a priorizar ese momento político en la educación martiana, lo cual ha contribuido a la formación de un imaginario político sobre José Martí, que aunque no deja ser cierto y decisivo en ellos, no es el único.

Por supuesto, en quienes no resulta de su agrado la política, porque dicen no entenderla contribuyen a una profanación de la misma, elaborando actitudes apolíticas, que no son propicias para la construcción de un imaginario multilateral sagrado sobre José Martí en el que los objetivos políticos de soberanía y unidad nacional son puntales de una sociedad sana.

Un filósofo señaló, en uno de esos momentos dorados de reflexión, que la obra martiana ha funcionado como símbolo de condensación histórica: “...ha actuado como contenido, contexto y objetivo del pensamiento cubano de nuestro siglo: es el texto fundacional de nuestra nación. Todas las fundaciones buscan ahí el crédito de la tradición y el soporte de autoridad’’.(25)

Hasta aquí podemos realizar una breve evaluación de la función de José Martí en el imaginario marxista cubano. Entre los elementos fundamentales que deben señalarse son:

1. La construcción de una imagen política de José Martí en la tradición de pensamiento marxista cubana, privilegia lo político, cuestión teórica que dio una dirección auténticamente cubana a los procesos revolucionarios que vivió la isla en diferentes momentos históricos.

2. El partido marxista que surgió junto a ella, adquirió, transmitió y enriqueció una selección política de José Martí, que luego se integra creativamente a la Generación del Centenario, dando lugar en 1965 al Partido Comunista de Cuba, una institución que se declara martiana y marxista, cosmovisión que llega hasta nuestros días y determina el conjunto de normativas a partir de las cuales se desarrolla el proceso de aprehensión de la obra martiana.

3. De hecho es evidente la necesidad política de buscar los puntos coincidentes entre el pensamiento de Martí y el pensamiento marxista, para darle coherencia a una visión del mundo que ha tenido un fuerte impacto en la forma del pueblo imaginarse a Martí a partir del triunfo de la Revolución Cubana.

Notas:1. El estudioso francés Paul Estrade desarrolla una interesante fundamentación que justifica el hecho de ubicar una forma de recepción de José Martí en la tradición de pensamiento marxista cubana. Al respecto véase también el análisis que hace del citado asunto el alemán Ottmar Ette en su libro: José Martí. Apóstol, Poeta, Revolucionario: una historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 394.
2. Antonio Gramsci. La filosofía de las praxis, Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1997. p. 171.
3. Ibíd.….
4. Ibídem, p. 173.
5. Julio Antonio Mella: Glosas al pensamiento de José Martí, en Siete enfoques marxistas sobre José Martí. La Habana, Editora Política, 1985, p. 3-13. Véanse otros textos relacionados con Mella, entre los que se destacan: Raquel Tibol: ¨Julio Antonio Mella¨ en El Machete, México, 1968, Erasmo Dumpierre: Julio Antonio Mella. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975, Salvador Morales: La huella de Martí en Julio Antonio Mella, en Ideología y luchas sociales en José Martí. La Habana, 1975, Felipe Pérez Cruz: ¨Julio Antonio Mella y los fundamentos del marxismo en Cuba, en Contracorriente no. 7, La Habana, 1997, Olivia Miranda: Cultura y política en José Martí, La Habana, Instituto de Filosofía, 1999, Michel Lowy: El marxismo en América Latina, México, Ediciones Era, 1982.
6. Tanto Mella como Rubén leyeron la obra de José Martí editada entre 1918 y 1920 por Néstor Carbonell. Algunas zonas de la poesía de Villena hacen recordar los Versos libres de José Martí. Para Ana Cairo: “Quizás este hecho pudiera ser el punto para comenzar a meditar sobre la zona cultural de la recepción martiana”. En Martí en la República, en revista Temas, n. 26 / julio-septiembre 2001, p. 94.
7. El primer trabajo sobre el Maestro lo escribe a los 18 años, el cual titula Ensayo sobre José Martí. En 1927 cuenta con un prestigio ganado en la prensa y en los medios literarios. Sus escritos aparecen en la Revista de Avance y en la manzanillera Orto, donde aparecen artículos suyos sobre la producción poética de Martí en los que evidencia un conocimiento muy profundo de este. Véase de Raúl Roa: El fuego de la semilla en el surco. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1982; Retorno a la alborada. Universidad Central de Las Villas, 1964; La revolución del 30 se fue a bolina. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1973; “Rescate y proyección de José Martí,” en Siete enfoques marxistas sobre José Martí. La Habana, Editora Política, 1978; de Orlando Oramas León: Raúl Roa, periodismo y revolución, La Habana, Editora Política, 1973; de Enrique de la Osa: Visión y pasión de Raúl Roa. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1987.
8. Véase de Juan Marinello: Americanismo y cubanismo literario en José Martí. La Habana, Editorial Hermes, 1932; Actualidad de José Martí; Martí, maestro de unidad. La Habana, Editorial Páginas, 1943; Caminos en la lengua de Martí, La habana, 1956; José Martí; escritor americano. Martí y el modernismo. México, Editorial Grijalbo, 1958; Ensayos martianos. Universidad Central de Las Villas, Dpto. de Relaciones Culturales, 1961.
9. Para ello Pablo de la Torriente concibe Diario de José Martí, en el cual analiza su ideario críticamente, para ello destaca sus méritos, pero también reconoce sus fallas. Véase a Víctor Casaus: Pablo: con el filo en la hoja, La Habana, Ediciones Unión, 1983, Loló De la Torriente: Torriente Brau. Retrato de un hombre. La Habana, Instituto del Libro, 1968, Zoe De la Torriente: Pablo de la Torriente Brau. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente., 1995. Pablo De la Torriente Brau:”Carta al Comité Central del Partido Comunista de Cuba” en: Pensamiento Crítico #39. Abril de 1970. P 307, Julio Le Riverend: La república, dependencia y revolución. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales., 1973.
10. Véase de Fidel Castro: José Martí el autor intelectual, Editora Política, La Habana, 1983.
11. Véase de Armando Hart: Somos una consecuencia histórica de los mejores ideales de la edad moderna, Ediciones CREART. La Habana, 1997.
12. Véase de Roberto Fernández Retamar: Introducción a José Martí, La Habana, Centro de Estudios Martianos, Casa de las Américas, 1978; A un siglo de cuando José Martí se solidarizó con los mártires obreros asesinados en Chicago. En Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1988; Algunas consideraciones sobre cultura en José Martí, en Revista Honda, n. 1, 2000; Cuarenta años después, en Revista Honda, n. 4.
13. Julio Antonio Mella. Intelectuales y Tartufos. En Pensamiento y política cultural cubanos, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1986.Tomo I, p. 120.
14. Carta a Jorge Mañach de Rubén Martínez Villena. En, Pensamiento y política cultural cubanos, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1986, Tomo I, p.141.
15.Véase el libro de Michel Lowy: El marxismo en América Latina, México, Ediciones Era, 1982
16. Señalamos estas dos figuras, porque han sido las que han teorizado con mayor profundidad sobre su identificación martiana.
17. Roberto Fernández Retamar. Algunas consideraciones sobre cultura en José Martí. En Revista Honda No. 1 del 2000, p.19.
18.Armando Hart. Ética, cultura y política. En Revista Honda No. 1, 2000, p. 9.
19. Armando Hart. Ob. Cit, p.5.
20. Cintio Vitier. Martí en la educación superior. En Revista Honda No. 1, 2000, p.29.
21. Ibíden..,
22. Ibíd..,
23. En estos momentos se desempeña como director de otro centro.
24. Rolando González. José Martí y comunicación transcultural. Apuntes a las puertas de la mundialización. En Revista Honda No. 1, 2000, p.34.
25. Emilio Ichikawa. José Martí y una metafísica de la historia. En Anuario del Centro de Estudios Martianos No. 9, p. 150. El propio autor nos dice que: “...la política cubana ha adquirido en él uno de sus códigos fundamentales. Después de todo, Martí es como una clave de intercambio, un lenguaje...”, en http://www.eichikawa.com/critica/Miguel_Fernandez.html ; también es puntual cuando señala: “...cualquier político cubano del futuro deberá venir en nombre de José Martí, propóngase lo que se proponga. La audacia de la búsqueda se refiere al carácter irrenunciable que tiene su legado, el más alto en el marco de la cultura cubana y frente al que no se puede ser más que continuador; incluso en la ruptura o en la indiferencia.”; en http://www.eichikawa.com/critica/Miguel_Fernandez.html

Una aproximación al imaginario social sobre José Martí en Cuba (IV parte)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
La figura de José Martí ha tenido un significativo tratamiento en el imaginario de la nación cubana a partir de imágenes que comienzan a construirse a partir de su muerte, entre las que sobresalen la de Apóstol, santo y escritor de talla universal, entre muchas otras.

Al mismo tiempo algunos actores sociales se oponen a ello y comienzan a transferir imágenes distorsionadoras de la esencia de su obra a partir de la absolutización de algún detalle accidental de su vida o sencillamente de la tergiversación de algunas de sus ideas. Esas imágenes negativas son la base de un imaginario de tipo profano sobre Martí. Veamos los diferentes elementos que lo conforman y que es preciso contrarrestar.

En torno a su muerte, por ejemplo, se ha construido una imagen profana sobre las circunstancias reales en las que se produjo esta. Algunos autores consideran que meses antes de ocurrida la misma, se había consolidado su imagen sacra: “Con todo, la intensidad, los aspectos y principalmente la duración del fenómeno de la sacralización de Martí constituyen un hecho sin precedentes, sobre todo en la historia de Cuba, de tal manera que pueda hablarse con toda justicia de una singular apoteosis de Martí”.(1)

De hecho, por lo dicho hasta aquí, estamos en presencia de la imagen de un líder, que permanece viva y se enriquece de manera tradicional y oracular, al recurrirse a sus enseñanzas sistemáticamente, ya sea a través de la devoción casi cristiana, o el culto discípular que todo lo explica o lo fundamenta a partir de la imagen de Martí.

La dimensión de ese liderazgo funciona como recurso para resolver nuestros problemas de hoy y del futuro, y ello justifica que el pueblo recurra a ese imaginario de manera creativa y hasta instituyente, ante las circunstancias que enfrenta en el devenir histórico.

En las primeras décadas del siglo XX alcanzaron singular auge las imágenes martianas religiosas(2) en las que se privilegiaba el apostolado, la santidad, el calvario, la inmolación, el magisterio, la paternidad y el martirio; las mismas tienen a intelectuales y políticos, excompañeros de Martí, como sus cultores fundamentales, entre los que sobresalen Máximo Gómez, Juan Gualberto Gómez, Enrique José Varona, Manuel Sanguily, Enrique Collazo, Néstor Carbonell y Gonzalo de Quesada(3).

Un criterio que respalda la construcción de la imagen sacra en la evocación de Martí es el del historiador Rafael Rojas, que señala: “Uno de los mitos más fecundos de la cultura cubana en el pasado siglo fue aquel que relata la historia de los amores y desamores entre José Martí —el Padre, el Apóstol, el Maestro— y su hija —la Patria, la Nación, Cuba—. Según este mito incestuoso, que exhala, sin embargo, una fuerte religiosidad política, la muerte de José Martí en 1895, antes de la consumación de la independencia, dejó a los cubanos en una peligrosa orfandad”.(4)

El propio Rojas nos presenta otro criterio importante, para comprender el proceso de construcción de la imagen de Martí, como fármaco ante la frustración republicana que vive Cuba entre 1902-1958: “El mito martiano cumple, (...), el papel de un fármaco que intenta aliviar el malestar de una cultura que interpreta el nacimiento del estado nacional como un acto de traición. A partir del nacimiento de la República el 20 de mayo de 1900, el lamento por la ausencia de Martí fue, desde siempre, una figura del discurso de la frustración republicana. Los testimonios de esa melancolía aparecen en los primeros años de la vida poscolonial”(5).

También el alemán Ottmar Ette considera una característica, del primer cuarto del siglo XX, el lamento por la ausencia de José Martí, “en lo que se refiere al conflictivo presente social y político de Cuba”.(6)

Al respecto el filósofo Emilio Ichikawa es puntual al señalar que “José Martí es el antídoto más socorrido para la soledad cubana y la ansiedad ante las coyunturas críticas; es la voz que auxilia y aconseja en las situaciones límites”(7).

Los criterios señalados hasta aquí ilustran claramente la función que cumple el recurso a la imagen de José Martí en el devenir de la nación cubana. Todo proceso fundacional o de crisis, tiene necesariamente que apelar a él por su condición de símbolo nacional(8).

A continuación se describen los diferentes periodos en la construcción de imágenes sobre José Martí:

El proceso de construcción de la imagen de José Martí se inicia a través de las personas que lo vieron o recordaron en la emigración, sobre todo por sus condiciones oratorias. Este período comprende los años desde 1887 y hasta 1895, momento en que sus dotes como orador son reconocidos por la mayoría de sus contemporáneos. En este sentido sobresalen Andrés Iduarte, Fermín Valdés Domínguez, José Ignacio Rodríguez, José María Izaguirre, Federico Hernández y Carvajal y Enrique José Varona (9). Todos coinciden en reconocer en el discurso martiano:
• Capacidad de palabra para cautivar al auditorio.
• Influencia magnética en la comunicación irreproducible hoy día a través de la lectura de sus textos.
• Uso de imágenes religiosas.
• Empleo de metáforas.
• Lenguaje cargado de símbolos.
• Raro placer estético al escuchar su voz.

En un segundo momento varios autores inician el proceso de construcción de una imagen religiosa de Martí, hecho que ocurre entre 1889-1900, al ubicar su figura en lo divino, un semidiós. Entre ellos tiene un papel esencial su secretario Gonzalo de Quesada y Aróstegui, primero en llamarlo “apóstol” en el año 1889(10); también Pedro Pablo Figueroa en 1891 “veía en Martí a un apóstol, porque impulsaba la liberación de la colonia española…(11)” Federico Henríquez lo calificó de “nuevo apóstol del credo revolucionario”.(12) El poeta cubano José María Izaguirre afirma que en vida José Martí se llamó a sí mismo mártir y apóstol.(13) Figuras de la talla intelectual de Enrique José Varona coinciden en la veneración sacra en torno al Héroe de Dos Ríos al señalar: “…el simétrico cerco de su cabellera tomaba forma de aureola, y el orador se transfiguraba en apóstol”.(14)

El recurso a la imagen de Apóstol es una herramienta que funciona como aspiración a un modelo de sociedad justa, sobre la base de un aparato normativo de carácter axiológico, atractivo y de fácil comprensión e interiorización para cualquier persona, debido a su contenido esencialmente humanista.

La idea del apostolado de Martí como guía espiritual del pueblo cubano indica la necesidad de continuo perfeccionamiento en cada hombre y pueblo en general.

Por eso la visión de Martí como Apóstol adquiere una connotación sagrada en el devenir del cubano, aspecto en el cual coincidimos con el estudioso Pedro Pablo Rodríguez cuando señala: “en vida Martí tendió a ser tomado como uno de los símbolos de la patria, como lo evidencia el que fuera llamado por los emigrados Maestro y Apóstol. Es cierto que ambos nombres enfatizan en su condición de guía, de conductor, lógico correlato de su condición histórica de dirigente del movimiento patriótico”.(15)

La evocación religiosa de Martí cobra formas extraordinarias, en el período señalado, algunos redactaron catecismos de su doctrina, e incluso llegaron a exigir la institucionalización de una religión martiana.(16)

La imagen de Martí como Apóstol, en tanto guía espiritual del pueblo cubano, debe ser separada de la visión del mismo como Santo o Mesías. No obstante, debe ser visto lo positivo y negativo de esta última. En lo positivo, se aprecia la autoridad y prestigio que encarna su personalidad y pensamiento. En lo negativo, se observa la tendencia a separarlo de su condición de hombre, proceso que se da con particular fuerza en le período que va desde 1901 hasta 1933 caracterizado por:
• Conversión de su figura en un santo.
• Menosprecio por las categorías espacio y tiempo en el tratamiento de su figura.
• Visión ahistórica de su obra.
• El santo libra sus luchas para superar las adversidades de su pueblo.
• Las adversidades que padece el santo son contadas desde un proceso de veneración y devoción cercano al pueblo.
• Búsqueda de efectos didácticos en el pueblo al contar las historias de Martí como Santo.
• Desarrollo de comidas rituales imitando la Ultima Cena de Cristo.
• Ubicación de José Martí en el ámbito de lo sobrenatural al identificársele como Mesías, Cristo,
Apóstol, Padrenuestro, Dios. Se hace de su figura una deidad(17).

Sin embargo, a pesar de lo dicho, no deja de tener razón Pedro Pablo Rodríguez al señalar: “En una población como la cubana, de cultura católica de siglos, es evidente la cercanía a los símbolos y el lenguaje del cristianismo, por lo que de algún modo quedaba implícita la posibilidad de su resurrección, obviamente no la física —idea ya imposible para mentes educadas también en la modernidad y el positivismo—, pero sí de su pensamiento y de la ejecución en la práctica de su proyecto republicano”.(18)

Entre 1934-1952, a pesar de los esfuerzos por difundir las potencialidades del pensamiento político de José Martí, se mantiene el culto a la imagen religiosa de su figura, incluso se dan algunos elementos para su posible canonización:
• Evocación de José Martí como santo.
• Dimensión sacra de su existencia terrenal.
• Intentos de presentar una imagen apolítica de José Martí.
• Veneración religiosa de la figura.
• Confrontación ideológica entre la Iglesia Católica y la masonería cubana en torno a la posición de Martí frente a cada una de ellas.(19)

También es importante ilustrar las imágenes que se construyen sobre José Martí como escritor en diferentes momentos del devenir de la nación cubana:
1881-1899: Se dan los primeros argumentos para construir la imagen de José Martí como escritor de reconocido prestigio a nivel universal, no así en Cuba, donde sus escritos son prácticamente desconocidos. Se ubica desde 1881 hasta 1900, pues el primer autor en reconocerlo como escritor fecha su trabajo en 1881, y en 1898, casi en los inicios del siglo XX, lo hace el célebre poeta Rubén Darío, impulsor fundamental de la canonización literaria de Martí. ¿Cómo se desarrolla el proceso de construcción de la imagen del escritor?

En vida de José Martí comenzó el proceso de construcción de su imagen como escritor, hecho que se produce fuera de Cuba, según la mayoría de los textos consultados; a ello contribuyen autores contemporáneos del prócer como Adriano Páez, Domingo Faustino Sarmiento, Pedro Pablo Figueroa, Darío Herrera, César Zumeta, Nicanor Bolet Peraza y Rubén Darío, con una gran incidencia en la prensa de la época donde aparecen numerosos escritos de cada uno de ellos.
Todos reconocen los valores literarios de la obra de Martí, y en gran medida, fundamentan los elementos que dan lugar a que forme parte del canon de los más eximios escritores de fines del XIX, sobre todo las figuras de Domingo Faustino Sarmiento y del nicaragüense Rubén Darío, de este último se dice que sus elogios “contribuyeron en forma significativa a que los escritos literarios de Martí se hicieran conocer fuera de Cuba”.(20)

En sentido general los rasgos que predominan en la imagen construida son:
• Su peculiar estilo de escribir se compara con el de Emerson en Estados Unidos y Castelar en España.
• Se le sitúa al más alto nivel de su tiempo en materia de literatura.
• Exaltación de la universalidad de sus escritos literarios, sobre todo su originalidad.
• Se le ubica como precursor del modernismo en la literatura junto a Manuel Gutiérrez Nájera.
• Se señala que los escritos de Martí sólo son posibles en los profetas y los videntes.
• Se soslayan los contenidos políticos de su obra al primar el reconocimiento de lo literario como valor fundamental(21).

1899-1933. Se caracteriza por el denotado interés de dar a conocer sus escritos en el extranjero, en el que eran reconocidos los valores literarios de su obra, no así en Cuba donde era mínimo el interés por sus textos. En este sentido sobresalen, por las publicaciones realizadas, las figuras de Gonzalo de Quesada y Aróstegui y Gonzalo de Quesada y Miranda (Padre e hijo respectivamente), encargados de hacer cumplir la voluntad de Martí expresada en su testamento literario. Sus obras se publican en Washington, La Habana, Roma y Berlín. También sobresalen las figuras de Max Henríquez Ureña, Ventura García Calderón, Armando Godoy, Oreste Ferrara, Francisco Caraballo y Sotolongo y Néstor García Carbonel: “Dichas publicaciones demostraban, sin duda, que Martí ejercía un creciente influjo como escritor y en particular como poeta. Este desarrollo se sumó a su temprana recepción de décadent y modernista y a la canonización literaria iniciada luego de su muerte, cuya repercusión se había circunscrito en general a círculos familiarizados con la literatura latinoamericana”.(22)

Durante el período citado también sobresalen intelectuales cubanos de primer orden que dan lugar a una confrontación ideológica en torno a las imágenes construidas sobre el Martí escritor, y el interés que comienza a manifestarse sobre su obra en Cuba, se destacan Juan Marinello, Félix Lizaso, Jorge Mañach y Manuel Isidro Méndez.

Las características fundamentales de la imagen de Martí como escritor en este período son:
• Exaltación de Martí como símbolo de la identidad nacional del cubano.
• Sus escritos sólo le interesan a una pequeña minoría(23) que lo conoció en vida, interesada en dar a conocer su obra.
• Confrontación ideológica de la imagen religiosa de Martí con la auténtica naturaleza de las ideas desarrolladas en su obra literaria.
• Desarrollo de un culto a la figura que limita el conocimiento de su obra literaria.
• Fortalecimiento de la imagen legendaria y mítica de su figura.
• Mostrar a la figura como un cubano de carne y hueso.
• Se crean las condiciones para incrementar en próximos años el interés por Martí y desencadenar un cambio de posición en la forma de ver su figura.(24)

Entre 1934-1952 la construcción de la imagen de José Martí como escritor presenta las siguientes características:
• Preocupación por el legado literario entre destacados intelectuales internacionales y nacionales entre los que sobresalen Alfonso Reyes, Gabriela Mistral y Federico de Onís, entre otros.
• Interés por el conocimiento de la obra literaria en la América Hispana y Europa.
• Intentos por integrar la imagen política de Martí y su obra literaria(25).

Desde el punto de vista político debe señalarse que en la década de 1940 ocurrieron una serie de sucesos importantes en el imaginario sagrado de José Martí que dieron lugar a imaginarios creativos radicales que reforzaron la visión sacra del héroe, entre ellas sobresalen el triunfo en 1944 del Partido Auténtico, y el acceso al poder político de los verdaderos e inmaculados hasta entonces luchadores antimachadistas, lo cual pareció abrir el camino a las reformas contenidas en el texto constitucional de 1940.

La magnificación del imaginario sagrado se oficializó entonces desde los organismos del Estado. El partido gobernante se llamaba Revolucionario Cubano, como el de Martí; al presidente electo, Ramón Grau San Martín, muchos lo llamaban el Mesías, porque era considerado el que llevaría cabo las reformas y porque había tenido que abandonar el poder al caer el Gobierno Revolucionario de los cien días en 1934, nunca reconocido por Estados Unidos.

Martí fue magnificado como el símbolo de la nación, para lo cual fueron momentos efectivamente aprovechados la inauguración del mausoleo en Santiago de Cuba donde reposan sus restos, los actos conmemorativos por el centenario de su nacimiento—preparados bajo el gobierno auténtico de Carlos Prío Socarrás, quien no los pudo ejecutar al ser derrocado el 10 de marzo de 1952 por el golpe militar de Batista—, y los proyectos iniciales para erigir un conjunto arquitectónico administrativo y conmemorativo en la Plaza Cívica (hoy Plaza de la Revolución) en el que se destaca el Monumento a Martí que llevaría una gran estatua suya.

La simbolización de la nación en Martí buscaba no sólo sostener ideológicamente sobre principios nacionalistas el régimen sino también legitimarlo como el verdadero heredero del Maestro.
Luego del descrédito de los auténticos y, de hecho, de cierta manera, de la misma democracia burguesa, no alcanzó a Martí, quien fue entendido de diferente manera como símbolo de la nación. Para la clase política, Martí funcionó como mecanismo legitimador de su actuación; para los contestatarios y disidentes, como el símbolo que incapacitaba la acción de aquellos y que incitaba a culminar la obra de constituir la nación a plenitud.

Inclusive, el partido marxista de la época, tras no pronunciarse al respecto durante mucho tiempo, aunque sus fundadores e iniciadores más destacados fueron martianos (Baliño, Mella, Martínez Villena), de algún modo oficializó una postura ampliamente favorable a Martí. Su secretario general, Blas Roca, lo llamó en 1948 “revolucionario radical de su tiempo”, y reconoció su sentido paradigmático para las aspiraciones de justicia social y antimperialismo nacionalista del Partido.

Ello explica el auge del tema martiano en la vida intelectual cubana y en la cultura toda de los años 40 y 50 del siglo XX, lo cual, a su vez, contribuyó a fijar el sentido de Martí como símbolo de la nación. Proliferaron los bustos de Martí en calles, plazas, parques, escuelas y todo tipo de organismos públicos y privadas. Se institucionalizó la conmemoración del 28 de enero con paradas escolares, anuncios pagados en la prensa por industriales y comerciantes, y todo tipo de actos oficiales y privados. Y, lo que es quizás más significativo, Martí entró a formar parte del imaginario creativo radical de tipo instituyente del cubano en chistes, cuentos, reflexiones, mitos y en el cancionero popular.(26)

El imaginario social en torno a Martí en el período que comprende de 1959 en lo adelante, tiene algunas imágenes del período anterior, como la de Martí Apóstol, Martí escritor, Martí Mesías, Martí político, en incluso en chistes, cuentos, reflexiones y canciones, pero en una dimensión cualitativamente nueva dada por el proceso de cambios que se inician.

Esas imágenes comienzan a reactualizarse al calor de la idea de considerarlo guía de la revolución, pensador que tiene una cita para cada cosa y una obra de indiscutible vigencia a la que puede recurrirse para legitimar todo hecho positivo para los cubanos.

El conocimiento del hombre y de sus ideas era imprescindible de manera concreta para la apropiación de su personalidad por quienes aspiraban a modificar el status quo heredado de la república.

La imagen de Martí se hace al mismo tiempo que sagrada más apegada al devenir concreto de una sociedad más justa, lo cual tiene que ver con tres factores:
1. Se promueve la difusión de sus Obras Completas en 28 tomos (1963-1965 y 1975).
2. Surge una nueva pléyade de investigadores del pensamiento martiano que al mismo tiempo que lo sistematizan, le proporcionan una naturaleza más aplicada y comprometida con el proyecto social cubano.
3. Se le sitúa como paradigma moral de hombre y de personalidad histórica, y como ejemplo de perfección individual y colectiva(27).

Esto tiene una incidencia formativa en las amplias masas sobre el pensamiento martiano, contribuyendo a formar imágenes nuevas sobre Martí como la del pedagogo, el periodista, el líder carismático, el ecologista, el máximo ideólogo de la Revolución Cubana, entre otras.

Sin embargo, a pesar de que el imaginario que se conforma es positivo, tiene una serie de deficiencias, como el limitado conocimiento de la vida y obra martiana en los hombres humildes del pueblo, proceso que sirve para conformar una visión insuficiente de ese imaginario sagrado que llega a estar privado de contenido haciéndose muy formal y da lugar a tergiversaciones e interpretaciones incorrectas, incluso condiciona la reaparición de un imaginario profano que a veces lo ubica en construcciones satíricas que tienden a degradarlo o en valoraciones que lo descontextualizan de su propio quehacer cotidiano y de sus inclinaciones vitales que lo hacían ser coherente con lo que escribía, decía y hacía.

La tesis profana que tiende a humanizar a Martí al extremo de atribuírsele cualidades negativas aborrecibles por la mayoría de la población es negativa y perniciosa en sí misma.

Lamentablemente las múltiples bases sociales de la realidad cubana, y el desconocimiento de su vida y obra, se convierten en fuente fundamental del imaginario profano sobre su figura del cual se aprovechan oportunistamente aquellos que persiguen disminuir la importancia y vigencia de su pensamiento en la sociedad cubana y el mundo de hoy.

El imaginario social en torno a la muerte de José Martí que se construye después de 1959, presenta una contradicción que coincide con los estudios contrapuestos desde le punto de vista histórico realizados al respecto: unos lo ven como un acto heroico matizado por el desconocimiento de la vida militar y otros lo ven como un acto suicida a partir de las propias declaraciones realizadas por Martí en su obra. Lo que subyace en el imaginario popular es el enigma sobre su muerte descrito con plena certeza por el mismo Martí. Por tanto, de cierta manera este imaginario que da lugar a chistes, cuentos y frases profanas, se mezcla con el del sacrifico del héroe sin recibir una respuesta científica conclusiva.

El desplome del Campo Socialista en Europa del Este y la Unión Soviética, hizo desaparecer la presión teórica proveniente del mismo, hecho que condicionó que el referente martiano –es decir, el cubano-, tratara de recuperarse en su debida dimensión, buscando en el mismo una fundamentación alternativa al curso de la revolución cubana, cuestión intentada anteriormente, pero no lograda del todo.

Este proceso generó un debate constructivo sobre el papel de Martí en la Cuba de hoy y de mañana. Ahora bien, no cabe duda, que este fenómeno tiene una lectura diferente en personas contrarias que desdeñan su basamento teórico. Lógicamente, van conformando un imaginario que profana la autenticidad de las ideas martianas o lo priva de alguna de ellas, como ocurre con aquellos que se hacen eco de la propaganda divisionista que proviene de Estados Unidos.

Las imágenes que construyen una visión de tipo sagrada del Héroe, renacen con matices especiales en el pueblo durante la década de 1990; Martí se convierte así en recurso dialógico del cubano, que lo usa como referente para legitimar sus acciones sociales. Recurrir a su imagen como el juez imparcial ante lo cotidiano, el que participa junto a los líderes en las decisiones y en la solución de los problemas de la sociedad, vuelve a formar parte del repertorio espiritual del cubano, es lo que se identifica como capital simbólico más importante de todos los procesos que ha transitado la nación en su devenir. Ello no niega que surjan también elementos distorsionadores de su vida y obra, y dan lugar a un imaginario de tipo profano en algunos entes de la sociedad, que lo manifiestan en sus actos de conducta desviada, proceso que atenta contra la imagen sagrada del héroe, de ahí que sea necesario revertir esta situación desde el conocimiento de José Martí en sí mismo.

Notas:1. Ottmar Ette. José Martí, Apóstol, poeta, revolucionario. Una historia de su recepción. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995, p. 42.
2. Al respecto véase Ottmar Ette. José Martí, Apóstol, poeta, revolucionario. Una historia de su recepción. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995, p. 41
3. Véase el libro de Mario Riera: Cuba política (1898-1955), La Habana, Impresora Modelo, 1955, p. 27.
4. Rafael Rojas. Otro gallo cantaría. Cuba Encuentro, en www.cubaencuentro.com, p. 97, material en PDF consultado el 18 de junio de 2008.
5. Rafael Rojas. Obra citada, en Cuba Encuentro, p. 97.
6. Omar Ette. José Martí, Apóstol, Poeta, Revolucionario. Una historia de su recepción. Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 68.
7. Emilio Ichikawa. Lágrimas negras. José Martí y el presente. En http://www.emilioichikawa.blogspot.com/ consultado el 18 de junio de 2008.
8. Al respecto se sugiere apreciar el análisis que realiza Omar Ette en su libro “José Martí, Apóstol, Poeta, Revolucionario. Una historia de su recepción”. Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 246-247.
9. Véase Andrés Iduarte: Martí escritor, La Habana, Publicaciones del Ministerio de Educación, La Habana, 1951, p. 112; Fermín Valdés Domínguez: Martí. Ofrenda de hermano, en el Triunfo (La Habana) 19/20 de mayo de 1908; reproducido en: “Revista Cubana (La Habana) XXI (julio 1951-diciembre 1952), p. 252; José Ignacio Rodríguez: Martí y el Partido Revolucionario Cubano, en Estudio Histórico sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de la anexión de la Isla de Cuba a los Estados Unidos de América, La Habana, Imprenta La Propaganda Literaria , 1900, p. 99; José María Izaguirre: Martí en Guatemala, en Cuba y América (La Habana) IV, 90 (5 de septiembre de 1900), pp.5-10; Federico Henríquez y Carvajal: Verba magna. Presentación de José Martí en la Sociedad Amigos del País de Ciudad Primada, en Federico Henríquez: Martí: Próceres, héroes: mártires de la independencia de Cuba, Ciudad Trujillo, Imprenta San Francisco, 1945, p. 18; Enrique José Varona: Martí y su obra política. Discurso pronunciado en la velada conmemorativa de la Sociedad Literaria Hispano Americana, la noche del 14 de marzo de de 1896, Nueva York, Imprenta América, 1896, 91.
10.Véase Richar Butler Gray: José Martí, Cuban Patriot, Gainesville, University of Florida Press, 1962, p. 133.
11. Pedro Pablo Figueroa: José Martí (El Castelar Americano), publicado el 16 de junio de 1891 en Santiago de Chile, tomado de Revista Cubana, (La Habana) XXXIX (julio 1951-1952), p. 182
12. Federico Henríquez y Carvajal: Verba magna. Presentación de José Martí en la Sociedad Amigos del País de Ciudad Primada, en Federico Henríquez: Martí: Próceres, héroes: mártires de la independencia de Cuba, Ciudad Trujillo, Imprenta San Francisco, 1945, p.18.
13. José María Izaguirre: Martí en Guatemala, en Cuba y América (La Habana) IV, 90 (5 de septiembre de 1900), p. 334.
14. Enrique José Varona: Martí y su obra política, Discurso pronunciado en la velada conmemorativa de la sociedad Literaria Hispano-Americana, la noche del 14 de marzo de 1896, Nueva York, Imprenta América, Imprenta América, 1896, p. 95.
15.Pedro Pablo Rodríguez: La República, Martí y la nación, en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cuba/jiribilla/D/2003/n090_01/090_09.html , consultado el 18 de junio de 2008.
16. Véase Pánfilo D Camacho y Sánchez: La religión martiana, en Boletín Oficial (La Habana)II(enero de 1946)
17. Al respecto véase: Franco Rander: José Martí, reseña histórica, La Habana, Imprenta de Juan A. de la Cámara, 1915; Félix Lizaso: Aspectos de la biografía de Martí, en el País-Excelsior, La Habana, 17 de febrero de 1930; Martí. Novela histórica por un patriota, La Habana, La Moderna Poesía, 2001; Ramón Rivero y Rivero: José Martí: apuntes biográficos. Génesis de su gran obra política, Cuba, 1896; José M. Carbonel: José Martí (Discurso pronunciado en el Liceo de Guanabacoa, el 6 de junio de 1902), citado en Ottmar Ette: José Martí. Apóstol. Poeta, Revolucionario. Una historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, 1995, p. 74; Néstor Carbonel: Martí, su vida y su obra, La Habana, Imprenta El Siglo XX, 1923, pp. 9-85; Gonzalo de Quesada y Miranda: Así fue Martí, La Habana, Editorial Gente Nueva, 1977; Félix Lizaso: Medio siglo de culto a Martí, en José Martí. Recuento de Centenario. T 1, La Habana, Ucar, García S. A., 1953, pp. 294-330; Fermín Valdés Domínguez: Martí. Ofrenda de hermano, en el Triunfo (La Habana) 19/20 de mayo de 1908; reproducido en: “Revista Cubana (La Habana) XXI (julio 1951-diciembre 1952), p.274; Alfonso Hernández Catá: Mitología de Martí, Editorial Renacimiento, Madrid, España, 1929.
18.Pedro Pablo Rodríguez: La República, Martí y la Nación, en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cuba/jiribilla/D/2003/n090_01/090_09.html , consultado el 18 de junio de 2008.
19. Al respecto véase Luis Rodríguez Embil: José Martí, el santo de América. Estudio Crítico Biográfico, La Habana, Imprenta P. Fernández y Cía, 1941; Gonzalo de Quesada y Miranda: Anecdotario Martiano. Nuevas facetas de José Martí, La Habana, 1948; Fernando Díaz de la Ronda: Martí Creyente, La Habana, Imprenta El Siglo XX, 1944; Raquel Catalá: Martí y el espiritualismo, La Habana, Molina y Cía, 1942.
20. Ottmar Ette. José Martí. Apóstol, Poeta, Revolucionario: Una historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, México, 1995p. 49.
21. Al respecto véase Adriano Páez: James Abrahán Garfiel, en: La Patria (Bogotá) no. 25, noviembre de 1881, pp. 2-3; Domingo Faustino Sarmiento: La libertad iluminando el mundo, en La Nación (Buenos Aires), 4 de enero de 1887, cita tomada de Domingo Faustino Sarmiento: Obras Completas, vol. XLVI, Buenos Aires, Páginas Literarias, 1953, pp. 166-168; Pedro Pablo Figueroa: José Martí, el Castelar Americano, publicado el 16.6.1891, en Santiago de Chile, pp-180-191, Darío Herrera: Martí iniciador del modernismo, en Letras y Ciencias, Santo Domingo, no. 97, julio de 1895; César Zumeta: José Martí (Párrafos del discurso pronunciado en Nueva York, en el Segundo Aniversario de la muerte de Martí), cita tomada de: Revista Cubana, La Habana, no. XXIX, julio 1951-diciembre 1952, p. 316; Rubén Darío: José Martí. Publicado en La Nación, Buenos Aires, 1 de junio de 1895; Nicanor Bolet: José Martí como literato, en Homenaje a José Martí el 19 de mayo de 1898, tomado de Ottmar Ette: José Martí. Apóstol, Poeta, Revolucionario: una historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 47.
22. Ottmar Ette: José Martí. Apóstol. Poeta. Revolucionario. Una historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 81-82.
23. Véase el criterio de Emilio Roig de Leucherin que plantea: “En 1899 sólo 16 cubanos representativos comprendían a José Martí, en Revista Carteles, La Habana, 29 de enero de 1939, p. 38.
24. “Quesada y Aróstegui intentó corresponder de la mejor manera posible a la tarea por él asumida; con todo, apenas en el año 1900 lograría publicar el primer volumen en Washington. Hasta el día de su muerte, acaecida en 1915, publicó un total de 14 volúmenes. A estos siguieron un volumen decimoquinto en 1919 y uno decimosexto en 1933, gracias a los enormes esfuerzos y sacrificios de Angelina de Quesada, su viuda, y de su hijo, Gonzalo de Quesada y Miranda”. En Ottmar Ette: José Martí. Apóstol. Poeta Revolucionario: Una Historia de su recepción, Universidad Autónoma de México, México, 1995, p. 70.
25. Véase la totalidad de la obra de Andrés Iduarte: Martí escritor, México, Editorial Cuadernos Americanos, 1945.
26. Al respecto véase: Pedro Pablo Rodríguez: La República, Martí y la Nación, en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cuba/jiribilla/D/2003/n090_01/090_09.html , consultado el 18 de junio de 2008.
27. Al respecto véase: Pedro Pablo Rodríguez: Ob. Cit, consultado el 1


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