Este reportero no pudo evitar la curiosidad de observar las tumbas cercanas que acompañan a José Martí en Remanganagua. Nombres como Juan Bautista, Lino Antonio Suárez, Pablo Acuña, Agustín Ramírez, Julio Benítez, y una gran cantidad sin nombres, custodian el corazón del Apóstol de las libertades de Cuba.Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
En lo que fuera el Camino Real de la isla de Cuba, en un pueblo llamado Remanganagua, fue
enterrado por vez primera, en un sencillo cementerio, el cadáver de José Martí, luego de ser abatido por balas españolas en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.Dicen los más vie
jos, de Remanganagua, que el cadáver de José Martí fue llevado hasta el cementerio sobre un burro. Personas del lugar le hicieron una modesta caja para enterrar sus restos mortales.Luego fue desenterrado por la tropa española dirigida por Xímenez de Sandoval, y fue trasladado hasta Santiago de Cuba. Sus vísceras quedaron para siempre en Contramaestre. El Comité Pro-Obelisco a José Martí, por suscripción popular, erigió, el 28 de enero de 1942, el panteón que recuerda al mundo y a los cubanos en particular, que en este lugar fue enterrado por vez primera, el más universal de los cubanos.

Sencillos hombres, vecinos del pueblo de Remanganagua, en representación del pueblo de Cuba, depositaron una ofrenda floral ante la tumba de José Martí. En larga fila, niños y niñas, colocaron flores ante el más egregio de los cubanos.
Este reportero no pudo evitar la curiosidad de observar las tumbas cercanas que acompañan a José Martí en Remanganagua. Nombres como Juan Bautista, Lino Antonio Suárez, Pablo Acuña, Agustín Ramírez, Julio Benítez, y una gran cantidad sin nom
bres, custodian el corazón del Apóstol de las libertades de Cuba.Sin proponérselo, estas personas comunes, merecen todo el respeto del mundo, por estar al lado del visionario de la independencia de Cuba, José Martí. No es justo entonces que algunos nombres, quizás por descuido, tal vez por olvido, se pierdan para siempre en el anonimato. Ellos merecen similar homenaje, quizás por ese aserto martiano que dice: “Honrar a los muertos es vigorizar a los vivos”.
Nota:
Las fotografías utilizadas en este post fueron tomadas con mi cámara personal el 19 de mayo de 2011. La primera de ella es el Obelisco de José Martí en Remanganagua; el resto son tumbas anónimas ubicadas a su alrededor.