viernes, 28 de diciembre de 2012

Anatomía de la poesía joven escrita desde Santiago: ¿Carnaval? ¿Espectáculo? o ¿Chancleteo?*


*Ensayo leído la tarde del 21 de diciembre de 2012 en el evento Tierra adentro.


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La poesía joven que se escribe desde Santiago de Cuba está muy preocupada por poses, gestos, jerarquías y apropiaciones simbólicas de los espacios de poder cultural, más que por ganancias en la expresión, y digamos, audacia en búsquedas imaginativas y experimentales.

Creo que hay toda una socialización del texto pensado como espectáculo y teatro de representaciones;  quizás, las últimas promociones están muy interesadas en mostrar desacuerdos y herejías con, los que pudiéramos llamar, Clásicos imprescindibles: Reinaldo García Blanco, Teresa Melo y León Estrada. Las voces mencionadas ejercieron una especie de mecenazgo en todos los tocados por el delirio del versolibrismo. 

García Blanco, maestro en el tono conversacional, con propuestas cargadas de ironías, juegos, y carnavalización de lo sagrado; y las contaminaciones y saturaciones en el discurso de la historia universal y nacional, influyó notablemente en los nacidos entre 1970 y 1990.  Gracias a sus amparos providenciales la poesía que se escribe desde Santiago hoy, ganó nuevas voces que condimentaron temáticas y hallazgos. Escribir como Reinaldo instaló una escuela en muchos epígonos, aunque después algunos se descontaminaron, o lo hicieron a través de la teatralización, o el chancleteo, de sus influencias. García Blanco, quiéranlo o no, es un clásico. Campos de Belleza Armada, Reverso de foto & Dossier, y País de Hojaldre (1) están ahí atentos; forman parte de la memoria poética santiaguera. No olvidar tampoco antologías(2) que dieron a conocer a muchos fuera de fronteras gracias a su mecenazgo, del que algunos huyen hoy, para mostrarse libres del modo de escribir y teatralizar el proceso poético.

La Melo, a pesar de su condición habanera, no por identidad, sino por sus estudios universitarios, devino santiaguera imprescindible y colocó, en los 80, 90 y 2000 los problemas de la mujer en el devenir poético nacional (3). Las altas horas y El vino del error son curiosos vigías que recuerdan a los que llegan, lo que no debe repetirse o tocarse, porque ya pertenece a su reino. Escribir como La Melo también marcó a muchos, que hicieron escuela en la poesía gracias a su mecenazgo. Negar eso hoy desde la herejía, o la carnavalización de su imagen, a partir de propuestas agresivas contra la palabra, apelando a la vulgarización del verso, a la humanización de los héroes y la historia, y pretender ser más imaginativos y fundadores, se me parece mucho a la moda del regguetón. Con el tiempo, la memoria selecciona lo bueno y  olvida lo trivial, así sucederá con esos turistas de la poesía que pretenden escribir y representar modas de Francia en Santiago de Cuba y en el panorama nacional. No está mal hacerlo, pero las continuidades deben reconocerse, aunque las discontinuidades sean manifiestas.

León Estrada es de los que tiene el oído atento para captar procesos, hechos y figuras en la poesía. Hacerlos públicos en la palabra (4). Hasta él llegaron muchos de los que hoy tienen un lugarcillo en el Olimpo poético y se alimentaron de su experiencia. ¿Por qué ironizar su obra? ¿Por qué negar esas influencias, ese mecenazgo? Sus libros no tuvieron la resonancia de los clásicos antes mencionados (García Blanco Y Teresa Melo). Pero ¿quién duda de los méritos ganados por este caballero de la poesía?

La llamada Generación Pérdida (o Saltada), para utilizar un término menos romántico y quizás más estadístico (Oscar Rojas Olsina, Frank Dimas (5), Rubén Wong (6) y seguidores),  intentaron negar la visibilidad alcanzada gracias a los ajustes y orientaciones recibidas de la asesoría intelectual de las voces tutelares de la poesía santiaguera.  Creyeron alcanzar un posicionamiento más cómodo, sin la molesta presencia de esos inquilinos. Derivaron hacia una especie de poesía rentada, alimentada por proyectos independientes venidos desde el exterior, interesados más en mostrar disidencias con el poder político que las nuevas calidades ganadas en la expresión.

A finales de los 90 y el primer lustro del 2000 creían reinar en Santiago y originaron un movimiento que pronto quedaría en el olvido. De ellos, Oscar Rojas Olsina (7) fue el más atrayente al carnavalizar el acto poético  y presentarse con poses estudiadas y representaciones gestuales que lo convertían en un apolíneo de la poesía. Escribir y ser como Rojas Olsina llegó a tocar a muchos que leían como él, hacían los chistes de ocasión apelando a su imagen, e incluso pretendían ser dioses de todas las mujeres que se acercaban al horno donde se cocía el pan.  Gay y lesbianas formaban parte del  andamiaje de estereotipos construidos por esta generación; especie de ritual inaugurado en talleres y eventos literarios que se hacían. Quizás a ellos se deba el axioma de que en Santiago de Cuba todo el que escribe poesía es gay o lesbiana. A Olsina le sucedió como al Cucalambé: muy pocos tienen noticia de su actual paradero; y muy poco se sabe de su obra literaria. Los demás miembros de la llamada Generación Perdida están esparcidos en la geografía santiaguera y no han trascendido más allá de sus fronteras. El referente aludido no debe obviarse, ni desestimarse, siempre que se quieran marcar límites y sembrar nuevas calidades. Las fincas no son productivas sino tienen abono y atenciones calificadas. 

El segundo lustro de la década del 2000 recibe a nuevas voces que con gran acierto acuden a los Clásicos y se alimentan de ellos. Tres ganan notoriedad (8): Yunier Riquenes (9), Oscar Cruz (10), y Eduard Encina (11). Desde ese posicionamiento participan en eventos, asumen funciones editoriales y en algunos casos devienen importantes promotores. Sin embargo, en algunos casos la herejía viene en proceso, y luego de ganar  visibilidad con algunos premios, instalan definitivamente la negación de los Clásicos Santiagueros, para desde esas cenizas levantar el nuevo reino, donde ellos determinan caminos y el carnaval de las poses y el teatro de gestualidades cobra dimensiones intolerables, según algunos, aunque otros reconocen como positivo el hecho de auxiliarse de un repertorio estudiado  para socializar la poesía como espectáculo y convertirla en fenómeno de masas, más allá de las fronteras de una biblioteca benedictina. De ellos, Oscar Cruz es el que asume la poesía como un carnaval donde reina el alcohol, las putas, el desenfreno erótico y la liberación de las pasiones humanas. La historia es blanco de ironías y los héroes y procesos son bajados de sus pedestales y humanizados tremendamente. Orina el espacio pudiera afirmarse, traza límites de mapa con sentidos obsesivos e incluso deja claro su instrumental en materia lingüística, una suerte de línea argumental que persigue plantar principios estéticos ante el discurso coral y anecdótico de su generación. Pudiera parecer escatológico presentarse así en el teatro actual de la poesía santiaguera, pero Oscar Cruz retoma, sin saberlo, el ideal apolíneo, antes asumido por su tocayo Rojas Olsina, y se alza con el liderazgo de la llamada Generación Herética. Oscar exhibe una homofobia en sus poses que ha determinado que el coro actual de poetas de otras provincias lleguen a definirlo como el “homo fóbico de la poesía santiguera”. También Cruz muestra irrespeto hacia los Clásicos, aquí mencionados, y se presenta como el único Gallo que canta en el gallinero. Nadie escapa a su repertorio de poses, gestos y construcciones humanizadoras y agresivas a lo sagrado. Escribir y mostrar las poses a lo Oscar Cruz ya se ha instalado  en muchos jóvenes que no logran liberarse de su imagen. Poemas como Pájaros de Manduley,  La maestranza y La plomada dialogan con casi todos los que acuden desde Santiago al versolibrismo.

“…desde el pecho a la cabeza, la gente le percibe
blancas manchas producidas por pájaros cagones
que suelen defecar encima de patriotas y poetas, son
pájaros nocivos, adaptados al vivir de Vista Alegre,
una zona aburguesada y colonial (...)
me pregunto si ese es el pago que merecen los poetas,
cuando ya no tienen nada que decir”.(12)
……………………………………………………………………………………………
“…una noche, cerca
de mi casa, y plena del alcohol
que bebía los domingos, Dayana
me llamó: “oye muchacho, tienes
la sonrisa y el descaro de tu padre.
tienes  el horror de ese gran hijo
de puta”. no le respondí.
rato después caímos a la cama.
sentada ante mis ojos, ponía las
piernas en v, y frotaba con clase
la ranura. su sexo velludo se abría
para mí como una iglesia que
empezaba a ser mi fundamento
y mi envoltura: “tuyo es el reino:
decía, préndelo”.(13)
……………………………………………………………………………………………
“(…)
Cantaba bonito el desgraciado.
solo que nunca más volverá
a posarse en nuestro patio.”(14)

Las nuevas voces surgidas en el ámbito universitario de Oriente expresan esas disonancias con los Clásicos. "La historia de la literatura ha probado que muchas generaciones poéticas buscaron autodefinirse no en sus predecesores inmediatos, sino en el punto acrisolado donde la lengua alcanza auténtico valor moderno".(15) Oscar Cruz (16), en términos jerárquicos, se presenta como su líder apolíneo, a pesar de negar  el andamiaje de estereotipos exhibidos por los Yansy Sánchez, Rainer, Gizeh Portuondo, Erika Castellanos, Javier L Mora, Rodolfo Tamayo, Ramón Muñiz, Daniel Liens, Reinier Rodríguez, que agreden la calidad de la palabra y en alguna medida retoman la poesía testimonial, donde hablan gay, lesbianas, putas, en fin, seres periféricos apartados de la ciudad ilustrada. El carnaval llega a grados inverosímiles con ellos, pues asumen vivencias, inspiración, escribir y leer, como procesos complementados mutuamente. Las poses representan la banalidad de los sujetos líricos. La palabra y sus significados agresivos, contestarios, adquieren carta de presentación y se vuelven normales en cada acto. Con ellos, la poesía sale de lo íntimo y se instala en lo público, dialoga con la masa humana, no acostumbrada a escuchar lo trivial y la obscenidad como poesía.

Tal vez por lo dicho hasta aquí, seré acusado de profanador o maldito, quizás herético en sus sentidos profundos;  pero la distancia, al observar estos procesos analizados, ha sido muy favorable para detenerme en esos instantes en que las vanidades reinan, los olvidos devienen expediente, y lo nuevo suena falso, al mirarse el pasado cercano y lejano. Chancleteo y poetas a dos por medio en la poesía santiaguera de hoy, pudiera ser el cierre a este delirante ensayo; pero no quisiera que se olvidara tan fácilmente el pasado, inmerso en las aguas del presente, sin claridades definidas para proyectarse más allá de esos Clásicos, que a pesar de los tiempos, mantienen erguidas sus poéticas y luchan para no repetirse en los tiempos donde Francia y Santiago parecen estar muy cerca.

Notas
1. Ver Perros blancos de la aurora, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994, Reverso de foto & dossier, Casa Editora Abril, La Habana, 2000,  País de hojaldre, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004 y Campos de Belleza Armada, Editorial El Perro y la Rana, Venezuela, 2006.
2. Ver Aduanas de aire. Antología del fervor, Cuba-Argentina, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2002.
3. Ver Libro de Estefanía, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1990, El vino del error, Ediciones Unión, La Habana, 1998, y Las altas horas, Editorial Letras Cubana, La Habana, 2003. En mi opinión, los libros mencionados son los que determinan un mejor posicionamiento y visibilidad de la autora citada en el ser nacional y fuera de fronteras.
4. Ver sus libros: Circo de barro, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1989, El tiempo de los fieles, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1990, Cuaderno del año de la ira, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 2001 y Libro de la duda y el deseo, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2002.
5. Frank Dimas ha publicado los libros Bajo mundo, Ediciones Santiago 2001, El vuelo de los buitres, Estados Unidos, 2002, y Rosa insular, Ediciones Santiago, 2002.  
6. Rubén Wong en sus inicios como poeta, fue ganador del premio Luisa Pérez de Zambrana, 1996  y  alcanzó mención en los Juegos Florales del 2000.
7. Ver sus libros En territorio de su gran árbol azul, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 1995 y Paisajes y retratos, Ediciones Santiago, 2002.
8. Son los únicos de Santiago de Cuba seleccionados en la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011
9. Ver los poemas de acento homo erótico de Yunier Riquenes: Por qué los hombres se enamoran de los hombres, Cómo decirle al abuelo si estuviera vivo, Eran amigos y se hacían favores amatorios, en  la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011, pp.90-93. Ha publicado un excelente libro de poesía con el título Claustrofobias, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
10. Oscar Cruz asume posturas de vanguardia, diferenciándose en este sentido del coro actual de poetas jóvenes.Ver sus libros Los malos inquilinos, Ediciones Unión, La Habana, 2007 y Las posesiones, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
11. Ver de Eduard Encina El silencio de los peces, Editora Abril, La Habana, 2003, Golpes Bajos, Editora Abril, La Habana, 2004 y Lectura de patmos,  Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2011. 
12. Ver Oscar Cruz: Pájaros de Manduley, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.14.
13. Ver Oscar Cruz: La maestranza, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.13.
14. Ver Oscar Cruz: La plomada, en La Noria, No. 4, Santiago de Cuba, 2012, p.30. 
15. Tomado de Liuvan Herrera Carpio: Oscar Cruz y Legna Rodríguez, poetas  que perdieron la aureola, en El Caimán Barbudo, 25 de abril de 2012
16. Hago esta apreciación sobre la base del dossier publicado en Internet en la siguiente dirección: http://revistadesliz3.blogspot.com/2010/02/dossier-10-jovenes-poetas-de-santiago.html.    No pretendo establecer linderos y valoraciones a partir de criterios no registrados en textos que no tengan  carácter público.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Nuevas frases favoritas de los jefes en Cuba

Va siendo normal el uso de una palabra tomada del vocabulario de la metrología: nivel. “Vamos a asignar un nivel…”, “pensamos proponer un nivel…”,  “eso requiere un nivel…”.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En las reuniones que hacen algunos jefes en Cuba, va siendo normal el uso de una palabra tomada del vocabulario de la metrología: nivel. “Vamos a asignar un nivel…”, “pensamos proponer un nivel…”,  “eso requiere un nivel…”. Todo se mueve en  la relación sistema/elementos y muchas veces se torna difusa, porque no describe la complejidad de la inversión, o las necesidades  para hacer realidad un proyecto.

Si vas a una reunión, la palabrita acude sin carta de presentación, tal parece que es muy dulce y resulta cómodo usarla, sin percatarse de su alcance y limitaciones. La dicen jefes de todas las nomenclaturas. Yo diría que forma parte del repertorio de frases comunes en el expediente de cualquier persona que dirige.

El que va a construir una vivienda y debe acudir a algún centro donde se expendan materiales, sí puede darse el lujo de usarla. Necesito un nivel de arena, o tal vez de cemento, quizás de cabillas. En ese contexto, la palabra tiene sentidos, pues describe un hecho, alude directamente a sus partes.

Ahora, en una reunión de jefes, donde están convocados factores decisores de la sociedad, debe tenerse mucho recato al usarla, pues de tanto reiterarla, puede suceder que pierda sentidos y entre a formar parte de eso que se llama: DEMAGOGIA.

sábado, 15 de diciembre de 2012

El nuevo deporte nacional de los cubanos

Luchar significa andar con una jaba o bolso, como también se dice por acá, a mano,  para conseguir lo indispensable para la semana en términos culinarios.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Un pariente llegó hasta mí en su motocicleta. Luego del apretón de manos, tan normal en los nativos, preguntó: ¿Qué haces? Respondí: “Luchando”. En un giro inesperado reflexionó: “hemos aprendido todos los deportes, somos muy buenos; pero el que más resultado está logrando es la lucha. Inventar el día a día requiere de ese deporte como nunca antes en la historia de la nación”. Muy sorprendido por su ingenio, aprecié sus razones.

Volvió a la carga y precisó: “son muchos los premios que el cubano ha ganado en esa lucha donde la resistencia ha primado”. Nueva sorpresa. Intenté algunos argumentos.

Luchar significa andar con una jaba o bolso, como también se dice por acá, a mano,  para conseguir lo indispensable para la semana en términos culinarios. Significa ahorrar lo poco y conseguir estirarlo todo el mes.

Luchar es un eufemismo, nada tiene que ver con ese deporte, pero el cubano lo asume como una especie de amateurismo, en el que le va lo diario y emergente, lo desconocido y conocido, la felicidad y la pesadilla.

Luchar es sobrevivir las contingencias económicas y no ahogarse; o sencillamente, no esperar el paso del tiempo sentado en una butaca.

Luchar es no dejarse vencer ante los imposibles que coloca la vida; implica ser un buen pez, tanto en lo dulce, como en lo salado. Nunca salmón. Siempre calibrando el aire e inclinando las decisiones según las fuerzas.

Mi pariente se despidió. Su hijo, en un arranque afortunado, dijo: “Lucha tu yuca primo. El que no lucha, muere”. La risa acudió. Jorge Mañach, desde una luneta universitaria, aplaudía aquella conversación, de la que había sido testigo, a través de sus espejuelos inteligentes para captar lo cubano.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Las frases favoritas de los jefes en Cuba


 “Se maneja”, “Lo estamos manejando” o “Se va a manejar”….

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

“Se va a manejar”. “Lo estamos manejando”. “Se maneja”. Son frases que aluden a un mismo sentido en Cuba: falta de competencia de la burocracia administrativa para darle solución a los problemas de su entorno inmediato.

Las escuché por vez primera en la voz de un amigo que reclamaba el círculo infantil para su hija y siempre el jefe le respondía: “se manejará...”. Jocosamente mi amigo me decía ¿sabes del curso de chóferes nuevo? En lo personal, ni noticias tenía. Entonces hacía la historia de las vilipendiadas frases tomadas del argot automovilístico.

En la soledad de mi refugio escritural medité sobre el alcance de las mismas. Mi amigo tiene razón; la extrapolación es correcta, pues las frases tienen connotaciones que aluden a la falta de fe en la gestión de ciertos jefecillos empoltronados tras un buró, y desde esa posición, creen solucionarlo todo: “Se maneja”, “Lo estamos manejando” o “Se va a manejar”….

Argelio Santiesteban me hará un guiño cómplice desde sus Vericuetos del Idioma. Manejar en Cuba significa “guiar un automóvil”, pero también “desenvolverse con habilidad en los asuntos diarios”. Esta última acepción se acomoda bien a los sentidos  otorgados por el pueblo a esos banales eruditos que, desde su automóvil, lo resuelven todo. 

martes, 11 de diciembre de 2012

El Partido Comunista al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes


El PCC, al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes, de lo contrario, las palabras de Lenin se habrán hecho realidad.
Título original de este post: Breve radiografía de un Partido

Por Harold Cárdenas Lema (Editor de La Joven Cuba)

Resulta muy difícil escribir sobre una organización a la que no pertenezco, sin embargo es de vital importancia referirse a este tema por el papel estratégico que cumple en nuestra sociedad y nuestro sistema político. Fue el propio Raúl quien nos convocó a todos a asumir un papel crítico en la sociedad, y como la vanguardia de nuestro modelo social debe ser el Partido, hablemos entonces de este.


La historia del Partido Comunista en Cuba es compleja, está caracterizada por una lucha constante a favor de las clases más necesitadas, siendo el único partido en la etapa republicana que apoyó las luchas sociales de forma unánime y sistemática. Esa debe ser la primera lección histórica: su raíz y esencia altruista, la segunda bien pudiera ser aprender de los errores cometidos, porque aunque la lógica lo indica, vale destacar que el Partido no es infalible (solo menciono como ejemplo el Pacto con Batista a inicios de los años 40).

Queda claro que los militantes deben tener un pensamiento revolucionario con posturas críticas y autocríticas; críticas en el sentido de decir su opinión abierta y objetivamente en todo momento sin que ello “le cueste la cabeza”, como decimos los cubanos. Se debe ser autocrítico también pero no en el sentido de la mea culpa que tanto imperó en los 70 y algunos quisieran prolongar; sino en el de reconocer los errores y evitar repetirlos, sin empecinamientos ni autoritarismos.

Siempre me asustó escuchar a muchos de mis compañeros, militantes ellos, referirse a este como El Inmortal, esto me preocupaba porque está claro que el Partido se puede destruir, como mismo ocurrió a finales del siglo XX con tantas otras organizaciones comunistas europeas, y también se puede destruir la Revolución, algo que no es secreto para nadie pues hasta Fidel lo dijo en el 2005. Pero es que mis amigos lo llaman inmortal porque las ideas que el PCC representa no mueren nunca, y ahí si tienen razón, el Partido es la materialización de los sueños de muchos cubanos que ya han dado su sangre.

Vale la pena mencionar también las torturas y asesinatos que sufrieron los militantes antes del triunfo revolucionario, es como le decía yo a un amigo miembro del Partido Comunista Alemán, en la Cuba actual es relativamente fácil ser comunista, lo difícil es serlo dentro del sistema capitalista, en algunas naciones tienenhasta que operar en la ilegalidad y por increíble que parezca, los movimientos neonazis en Alemania operan con mucha más libertad que los comunistas.

En Cuba tenemos mucho camino adelantado pero eso no significa que no tengamos desafíos, porque el Partido está compuesto por personas que con un gran espíritu de sacrificio, también pueden equivocarse, por eso es tan importante que tengamos un margen para la crítica, incluso a todos los niveles, porque los comunistas necesitamos hasta de las opiniones con las que no estamos de acuerdo.

El Partido aglutina a la mayoría de los comunistas cubanos, pero eso no significa que en sus filas todos lo sean o que fuera de sus filas no los hayan, cuántos militantes del PCC no han desertado en misiones internacionalistas o se fueron en salidas ilegales del país, y cuántos comunistas no habrán fuera del Partido, yo me considero comunista y aún no soy militante aunque espero serlo, Raúl Roa no era militante del Partido durante la época republicana y nadie podía dudar de sus convicciones.

A lo largo de la historia han existido casos que demuestran que el Partido puede ser susceptible a errores, tanto en sus inicios como ahora. Julio Antonio Mella fue expulsado de sus filas por haber realizado la huelga de hambre que retó a Machado, Cesar Vilar fue expulsado del Partido por apoyar el asalto al Cuartel Moncada en la época en que los comunistas aún no se unían a la lucha armada, e increíblemente, después del triunfo revolucionario continuó marginado y no fue hasta recientemente que fue reivindicado.

Y el ejemplo más reciente en nuestra memoria sería el de Esteban Morales, que según se comenta (y esta es la única vía de información porque el aparato partidista suele ser parco de palabras) fue expulsado por varias razones entre las que se destaca el artículo que escribiera contra la corrupción.Este escrito llama la atención sobre elementos muy importantes a tener en cuenta y que por espinosos se suelen omitir en los debates académicos y políticos que se realizan en nuestro país.

Por suerte se impuso el sentido común y se reinstituyó a Esteban Morales en la organización un año más tarde, aunque no dudo que sienta algún resentimiento hacia los que tomaron la injusta medida, ojeriza que puede estar justificada porque a veces se toman medidas en nombre del Partido que en realidad lo que hacen es perjudicarlo.

Estos tres nombres que acabo de mencionar son ejemplo claro de que debemos estar siempre atentos a las palabras de Lenin, que los militantes obedientes no son precisamente los mejores, que Mella no era el más disciplinado de los comunistas de su época, pero si era de los más revolucionarios y de los pocos que sabían realmente qué era el comunismo. En la mayoría de los casos, la obediencia ciega es más dañina que la crítica más mordaz, aunque esta sea inoportuna, porque al menos de la segunda se aprende algo.

Nos enseña el marxismo que el desarrollo nace de las contradicciones, nuestro Partido las necesita más que ninguno entonces, no puede ser nunca una organización obediente y en la que todos estén de acuerdo unos con otros, o con las orientaciones emanadas de los superiores. El PCC, al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes, de lo contrario, las palabras de Lenin se habrán hecho realidad.

ODISEA

Virgilio Piñera apunta /No lo entiendo /No lo entienden/ Sólo miedo./
Mucho miedo.
 A Puro, Eduard, Osmel y Domingo

Una mañana desperté
había luz.
Mucha luz.
La gente se abrazaba
se bendecía.
No había nadie.
Las calles parían serpientes mudas.
Tenía alas
creía moverme
pero clavos me fijaban.
Grité muchas veces
tantas
pero en una cueva se oye
la voz propia
no hay espacio al silencio
aunque el está
lo sabes
y juegas a omitirte
a inventarte que has vivido
y ves el horizonte
aunque sabes no hay horizonte
sólo una mancha negra
donde los ciegos leen
la quemadura del hereje
y retornan callados
a cenar arandelas
sembradas por el mago
de las sombras.
Virgilio Piñera apunta
No lo entiendo
No lo entienden
Apunta
No entiendo
No entienden
Apunta
Sólo miedo.
Mucho miedo.

viernes, 7 de diciembre de 2012

La identidad perdida

Por Mario Vargas Llosa

En The New Yorker del 7 de septiembre de este año hay una “Carta abierta a Wikipedia” del novelista norteamericano Philip Roth que es sumamente instructiva. Cuenta cómo Roth, al descubrir la descripción errónea que hacía Wikipedia de su novela The Human Stain (“La mancha humana”), envió una carta al administrador de esa enciclopedia virtual pidiendo una rectificación. La respuesta que obtuvo fue sorprendente: aunque la entidad reconocía que un autor es “una indiscutible autoridad sobre su propia obra”,  su sola palabra no era suficiente para que Wikipedia admitiera haberse equivocado. Necesitaba, además, “otras fuentes secundarias” que avalaran la corrección.

En su carta abierta, Philip Roth demuestra, con precisiones y datos fehacientes, que su novela no está inspirada, como afirma Wikipedia, en la vida del crítico y ensayista Anatole Broyard, a quien conoció muy de paso y cuya vida privada ignoraba por completo, sino en la de su amigo Melvin Tumin, sociólogo y catedrático de la Universidad de Princeton, que, por haber usado en una clase una palabra considerada despectiva hacia los afroamericanos, se vio envuelto en una verdadera pesadilla de ataques y sanciones que por poco destruyen su vida, pese a sus muchos años dedicados a combatir como intelectual y académico la discriminación y el prejuicio racial en los Estados Unidos. Philip Roth publicó esta carta abierta en The New Yorker para tratar de contrarrestar de algún modo una falsedad respecto a su obra que la multitudinaria Wikipedia ha desparramado ya por el mundo entero.

No es esta la primera vez que el gran novelista norteamericano da esa batalla quijotesca en defensa de la verdad. Hace algunos años, descubrió en The New York Times que le atribuían una afirmación que no recordaba haber hecho. Después de no pocas gestiones y esfuerzos consiguió llegar a la fuente que había utilizado el diario para citarlo: una entrevista en un diario italiano, firmada por Tommaso Debenedetti. Que él no había dado jamás. Gracias a esta investigación, se descubrieron las proezas fraudulentas de Debenedetti, que, desde hacía ya varios años, publicaba –en la prensa de Italia y otros países– reportajes a personas de diversos oficios y funciones inventadas de pies a cabeza (yo merecí el honor de ser una de sus víctimas, y, otra de ellas, nada menos que Benedicto XVI). Demás está decir que las setenta y nueve colaboraciones falsas del personaje no han merecido sanción alguna y la historia de su fraude ha convertido al simpático Tommaso Debenedetti en un verdadero héroe de la civilización del espectáculo.

Ahora quisiera yo meterme en este artículo y contar dos episodios de mi vida reciente que muestran una inquietante vecindad con lo ocurrido a Philip Roth. Estaba en Buenos Aires y una señora, en la calle, me detuvo para felicitarme por mi “Elogio a la mujer”, que acababa de leer en Internet. Pensé que me confundía con otro pero, pocos días después, ya de regreso al Perú, dos personas más me aseguraron que habían leído el texto susodicho y firmado por mí. Finalmente, un alma caritativa o perversa me lo hizo llegar. Era breve, estúpido y de una cursilería rechinante (“La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad”, “Todas las mujeres bellas que he visto son las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran”, y cosas todavía peores). Pregunté a amigos fanáticos de la red si había alguna manera de identificar al falsario que había pergeñado esa excrecencia retórica usando mi nombre y me dijeron que en teoría sí, pero en la práctica no. Porque no hay nada más fácil que borrar las pistas de los fraudes retóricos, inyectando mentiras y embauques de esta índole. Podía intentarlo, desde luego, pero me costaría mucho tiempo y sin duda bastante dinero. Mejor me olvidaba del asunto. Es lo que hice, por supuesto.
Hasta que, uno o dos años después, recibí una llamada de un periodista de La Nación, de Buenos Aires, el diario que publica en Argentina mis artículos. Me preguntaba, sorprendido, si yo era el autor de un texto, firmado con mi nombre, titulado “Sí, lloro por ti Argentina”, que era una diatriba feroz contra los argentinos y que andaba circulando por Internet. En este caso, el texto que me atribuían era infame, pero no estúpido. El falsificador lo había urdido con una astucia cuidadosa, tomando frases que efectivamente yo había usado alguna vez, por ejemplo para criticar la política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner o la del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y adobándolas con vilezas y vulgaridades pestilenciales de su propia cosecha (“el desquiciado, paria, bestia troglodita de la extinta y queridísima República de Venezuela”, “El peronismo es el partido de los resentidos más aberrantes, llenos de odio, de rencores viscerales, fanáticos, fascistas, enfermos de rabia inexplicable” y lindezas por el estilo).

Consulté a un abogado. Me explicó que el tema de los derechos de autor, del copyright, en el mundo digital es todavía un bosque confuso, objeto de múltiples negociaciones en las que todavía nadie se pone de acuerdo, y que, aunque en principio, mediante una larga y costosa investigación, podría llegar a la fuente de donde había salido originalmente el texto fraudulento, probablemente el esfuerzo sería inútil pues el o los falsificadores habrían tomado las precauciones necesarias para borrar las pistas, lanzando el artículo calumnioso no desde su propia computadora sino usando alguna de las que se alquilan en cualquier cibercafé. ¿No había nada que hacer, entonces?  En realidad, no. O, más bien, sí: tomarlo a la broma y olvidarse.

Y aquí llegamos a la parte más seria y trascendente del asunto, más permanente que lo anecdótico. La revolución tecnológica audiovisual, que ha impulsado las comunicaciones como nunca antes en la historia, y que ha dotado a la sociedad moderna de unos instrumentos que le permiten sortear todos los sistemas de censura, ha tenido también, como perverso e impremeditado efecto, el de poner en manos de la canalla intelectual y política, del resentido, el envidioso, el acomplejado, el imbécil o simplemente el aburrido, un arma que le permite violar y manipular lo que hasta ahora parecía el último santuario sacrosanto del individuo: su identidad. Técnicamente es hoy día posible desnaturalizar la vida real de una persona –qué es, cómo es, qué hace, qué dice, qué piensa, qué escribe– e ir sutilmente alterándola hasta desnaturalizarla del todo, provocando con ello, a veces, irreparables daños. Probablemente lo peor del caso es que estas operaciones delictivas ni siquiera resultan de una conspiración política, o empresarial, o cultural, sino, más pedestremente, de pobres diablos que de este modo tratan de combatir el tedio o la pavorosa sequedad de sus vidas. Necesitan divertirse de algún modo y ¿no es acaso un deporte divertido envilecer o ridiculizar o poner en situaciones de escándalo a los otros si, además, ello se puede perpetrar con la impunidad más absoluta?    

Por eso, los valerosos esfuerzos que un Philip Roth hace en defensa de su identidad de escritor y de ciudadano, para que le permitan seguir siendo lo que es y no una caricatura de sí mismo, aunque admirables, son probablemente totalmente inútiles. Vivimos en una época en que aquello que creíamos el último reducto de la libertad, la identidad personal, es decir, lo que hemos llegado a ser mediante nuestras acciones, decisiones, creencias, aquello que cristaliza nuestra trayectoria vital, ya no nos pertenece sino de una manera muy provisional y precaria. Al igual que la libertad política y cultural, también nuestra identidad nos puede ser ahora arrebatada, pero en este caso por tiranuelos y dictadores invisibles que en vez de látigos, espadas o cañones usan teclas y pantallas y se sirven del éter, de un fluido inmaterial y subrepticio y tan sutil y poderoso que puede invadir nuestra intimidad más secreta y reconstruirla a su capricho.

A lo largo de su historia, el ser humano ha debido enfrentar toda clase de enemigos de la libertad y, con grandes sacrificios y dejando el campo de batalla sembrado de innumerables víctimas, siempre ha conseguido derrotarlos. Y creo que también, a la larga, derrotaremos a este último. Pero esta victoria, me temo mucho, demorará y ni Philip Roth ni yo alcanzaremos a celebrarla.

Madrid, octubre de 2012


jueves, 6 de diciembre de 2012

Osmani García en la Pista el sábado esa es la noticia avísenle a la gente


OSMANI GARCIA es protagonista directo de sus archiconocidos temas musicales y vídeo-clips, también con gran repercusión en Cuba y a nivel internacional igualmente, temas como "CHUPI-CHUPI", "SE ME VA LA MUSA", "VARADERO CONTINENTAL".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Venía rumbo al trabajo y un señor manchado por el sol llamó a unas chicas: ¡Osmani García en la Pista! ¡En la Pista el sábado, avísenle a la gente! No me quedó más remedio que reír, pues ni la emisora donde laboro lo sabía. La música cursi, o mejor los músicos cursis acomodados al mercado que todo lo deforma, están de moda. 
$30 moneda nacional la entrada, según esta promoción que aparece en muchos lugares aquí en Contramaestre.

Las chicas tenían la última, gracias a aquel señor. Serían los chasquis encargados de socializar la noticia y llevarla a todos los interesados, es decir la mayoría deformada, interesada sólo en mover el cuerpo sin pensar ni transitar estados de ánimos, según los textos de las canciones o los arreglos musicales.

¡Osmani García en la Pista! A mi mente, el Chupi chupi, o el último video presentado en los Lucas, donde parece más un tipo de otros lares, que un cubano que acrisola la música de su país y es auténtico creador.

¡En la Pista el sábado, avísenle a la gente! se quedó grabado como una estampilla de la Virgen de la Caridad. Si a mí me sucedió, que creo tener instrumentos para aceptar y rechazar la pseudo cultura, qué sucederá con esos galgos podencos atrapados en los videitos occidentales de moda donde todo es banalidad. Seguramente, el sábado será un día inolvidable para ellos, pues lo cursi y el mal gusto terminan por instalarse en el hombre masa, el zombi por excelencia.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Caracol de Agua regresa con nuevas fuerzas a Internet

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Ya estoy de regreso, luego de vacaciones y un chequeo médico. Agradezco a los que se interesaron por mí.  A todos, un beso azul del tamaño de la insularidad que nos envuelve. Fecundo el tiempo para mí. A continuación mis razones. 


Mención especial a los locutores de Radio Progreso Alfredo Ballesteros Alfonso y Ángel Batista Leiva,  que hicieron posible la concreción de este proyecto radiofónico. A ellos, nuestra gratitud por confiar en nosotros, especialmente a Alfre…
Desde hoy, y en lo adelante, todos los sábados, la emisora de la familia cubana, Radio Progreso, estará presentando, en su informativo "A primera hora", Personajes y lugares de mi pueblo, dedicado al centenario de Contramaestre. La hora: 7:15 am. Allí los espera su colectivo de realización: Arnoldo e Ivón. Mención especial a los locutores de Radio Progreso Alfredo Ballesteros Alfonso y Ángel Batista Leiva,  que hicieron posible la concreción de este proyecto radiofónico. A ellos, nuestra gratitud por confiar en nosotros, especialmente a Alfre…

Otra: La revista Caserón de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba ya tiene listo su próximo número, en el que aparece un importante ensayo de mi autoría, sobre la obra poética de Eduard Encina. Los invito a todos a estar atentos a su lanzamiento.

La última: Mi libro Orlando Concepción Tierra Adentro,  ya está listo; sólo falta una prueba de galera y el próximo febrero lo estaremos presentando aquí en Contramaestre.

ALARMA: Ninguna. Leo a Gabriel a García Márquez: El amor en los tiempos del cólera.  No tengo razones para preocuparme. Medidas sanitarias garantizadas.

(NOTA: ME SIENTO BIEN Y OPTIMISTA, MUY FELIZ.....LOS QUIERO A TODOS)



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