viernes, 28 de septiembre de 2012

Una prensa que en verdad no parece cubana


"(...) una prensa que en verdad no parece cubana. Demasiado esquemática, secretista, insípida. No tiene  casi nada que ver con la idiosincrasia del cubano  que se ríe hasta de sus propias desgracias..."

Publicado originalmente con el título: Algunos retos de la prensa cubana

Por Esteban Morales. Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC) 

Todo parece indicar que ya hay dos prensas en Cuba. La que algunos pretenden que todos leamos y otra, al alcance solo de un 10% de la población, pero cuyos resultados se retransmiten por medio de “radio bemba”, que como diría el propio  Raúl  Castro en una ocasión, trasmite mejor que el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Solo que desde que el Cro. Raúl  Castro dijo eso, hasta hoy, ya existen  el correo electrónico e internet,  que resultan  medios  muy eficientes  para hacer  circular la información que nuestra prensa aun  no se atreve a publicar. (1)
 
La primera, la prensa escrita, que tiene dos periódicos principales nacionales,    muchas veces lo que hacen es duplicar las noticias, que bastaría con sacarlas en uno de ellos.(2) Una prensa, que el pueblo compra todos los días,  con la esperanza de ver  reflejadas de manera  abierta,  fresca  y  franca, tanto los principales acontecimientos y especialmente  sus preocupaciones. O sea,  lo que todo el mundo habla en la calle. Qué pasa con la corrupción; donde está el cable; cuándo la agricultura va a dar resultados satisfactorios para que bajen los precios; cuándo se  darán los cambios en  las regulaciones migratorias algo tan prometido; cuándo conoceremos  el texto de la ley tributaria; qué pasará con el cúmulo de opiniones negativas que existen sobre las más recientes regulaciones aduanales,  etc. 

Se trata de una prensa que en verdad no parece cubana. Demasiado esquemática, secretista, insípida. No tiene  casi nada que ver con la idiosincrasia del cubano  que se ríe hasta de sus propias desgracias;  una prensa que con tal de sacar lo negativo de Estados Unidos, pone a veces en primera plana noticias de ese país, que no la  reflejaría   ni en  su  décima página el U.S.A Today,  el periódico más popular en los Estados Unidos.
Sin dudas, últimamente, se nota que nuestra  prensa hace un esfuerzo,  pero está muy lejos aún de satisfacer las expectativas del ciudadano medio. Ello se  observa  en alguna medida en  la sección de los viernes de Granma y  con  algunos artículos publicados esporádicamente. El anunciado congreso de la UPEC inevitablemente tendrá que tomar el “toro por los cuernos”, si es que de verdad queremos lograr una prensa acorde con los tiempos que estamos viviendo. Una prensa que se convierta en instrumento eficaz para la crítica,  el perfeccionamiento del modelo económico y el cambio de mentalidad que se ha pedido por la máxima dirección del país.
Pero no obstante, haber modestos avances, es lamentable ver, cómo nuestros periódicos nacionales  van perdiendo adeptos. La población los  compra  casi por inercia, o porque no hay otros, esperando encontrar en ellos algún día sus inquietudes o aquello sobre lo que desea saber e informarse. No es para dudar, que  con una prensa  así,  las batallas a librar están pérdidas de antemano, por las razones siguientes: 
- La población termina por cansarse de leer una prensa que no refleja nuestras realidades, ni  con amplitud lo que  está pasando. 
- La separación entre lo que esa prensa refleja y la realidad introduce la desconfianza.
- El ciudadano se mueve buscando otras alternativas para informarse mejor. Lo cual es muy peligroso. 
- El ciudadano apela a la radio nacional,  que siempre es más espontánea.  De ahí pasa a las emisoras extranjeras que nos rodean, alguna de las cuales transmiten incluso  en español,  estando  muchas de ellas  diseñadas para  intentar que sean  escuchadas en Cuba. La peor de las cuales es la mal llamada Radio Martí. (3)

- Se va generando una mentalidad que busca afuera la información que debiera recibir adentro. Regalando muchas veces la inmediatez de las noticias e informaciones. (4)
- El ciudadano se hace  entonces más sensible a las llamadas bolas y a las distorsiones de la información. 
Una sociedad, que en medio de la revolución de la información,   regala los oídos y ojos  de sus ciudadanos no sobrevive. Recuperar la confianza del pueblo  se va tornando  muy difícil. Porque la población reacciona ante la ausencia o calidad  de  la información, como ante algo que le pertenece, que debe recibir  y  que alguien le está robando  o está tomándose la atribución de negarle. 
Ese es un sentimiento que peligrosamente  ya va ganando espacio entre nosotros. Legítimo por demás, porque ha sido la propia  máxima dirección del país, la que ha criticado a la prensa, hablando de sus deficiencias y entre ellas, del secretismo. Ha sido el propio Presidente, el que ha abierto los  canales  de la crítica y ha presionado para que la prensa partidaria le  acompañe. Pero no se produce el cambio y la gente espera cada vez más impacientemente, por lo que no acaba de llegar. 
Sin embargo, una nutrida  intelectualidad revolucionaria  encuentra  espacio en la intranet y  en internet y aunque los que tienen  posibilidades de acceder a ese medio son pocos aun, sus artículos y comentarios, se divulgan internamente a través de los correos electrónicos y llegan a una cantidad de personas mayor que la que se puede suponer. Pero lamentablemente, internet se beneficia de ello, rebotando hacia Cuba las informaciones y comentarios  que el propio país debiera reflejar. Ese es el daño que nos hace el “exceso de celo” con internet, que es más dañino que el propio daño que internet pudiera hacernos. Dentro de este  mundo en que vivimos, para lograr sobrevivir,  es una exigencia  afrontar  los riesgos de estar dentro del.
¿Cómo lograr invertir esa ecuación, donde los medios nacionales también comienzan a perder prestigio internacionalmente? 
Las deficiencias e insuficiencias de la prensa y medios informativos cubanos, tienen también repercusiones negativas en el exterior, donde existe gran interés sobre los acontecimientos y la situación de Cuba, por las propias preocupaciones que la crítica  realidad cubana despierta  y  porque el discurso oficial  las reconoce. Incluso muchos  extranjeros amigos de Cuba, están preocupados por lo que ocurre en la Isla, pero sienten que no reciben información fidedigna y suficiente de nuestras realidades, se percatan de que la prensa cubana no las refleja, y  que es más realista informarse sobre Cuba a través de internet,  la intranet y de otros medios alternativos. 
Los blog,  revolucionarios o no,  las publicaciones digitales, como Espacio Laical, La Ceiba, Observatorio Critico, Moncada, SPD, Café Fuerte, Havana Times, La Joven Cuba   y otros, se mueven hacia delante,  copando la atención  de lectores que fuera de Cuba buscan una información más objetiva, atrevida, critica, en general más acorde con los retos que se sabe por todos  enfrenta el país y que no encuentran en la prensa escrita nacional, que por lo general, presenta una imagen casi idílica, carente de suficientes  críticas, las  dificultades e  inconformidades;   que apenas  refleja  nuestra realidad  y de manera  aun  timorata, secretista  y restringida. Impidiendo por esa vía, que nuestros potenciales amigos fuera de Cuba,   conozcan  lo suficiente, no solo de  cuáles son nuestros problemas, sino también los argumentos para apoyarnos. 
Se trata de un fenómeno, del que no creo la prensa nacional se percate claramente, porque muchas veces esos   amigos,  adolecen de los mismos problemas que nosotros en Cuba: la defensa a ultranza, la autocensura, el  insuficiente  reconocimiento de lo  negativo, la apología, la solidaridad ciega. Vicios que nosotros mismo, los revolucionarios cubanos,  les hemos inoculado desde Cuba  en  no pocas  ocasiones.
¿Cómo salir de ese atolladero desinformativo, para que la defensa de la revolución cubana hoy sea más realista, más consciente, más acorde con los desafíos que ahora enfrenta el país, para que nuestro pueblo confíe en ella y nuestros amigos en el extranjero  nos puedan ayudar más a enfrentar la  avalancha de  la crítica contrarrevolucionaria? 
Crítica contrarrevolucionaria  que  es sin dudas, en estos tiempos¸ más inteligente, más científica, puesto que no se apoya muchas veces en la simple mentira,  la  burda distorsión de los acontecimientos  o  la sobredimensión de nuestros problemas, sino que toma nuestros problemas reales, para presentarlos de manera  más sofisticada, mas finamente manipulada,  buscando el desaliento, la confusión y la desconfianza en  nuestras  soluciones.
Pienso, que existe solo un camino, para que nuestra prensa  termine por  superar esas situaciones. Nuestra Prensa a todos los niveles de su gestión: 
- Debe ser más realista, democrática, abierta, eliminar  definitivamente el secretismo, la autocensura, el discurso viejo, dogmático y  apologético. 
- Debe abrir espacio a la intelectualidad cubana revolucionaria, reflejando   su discurso más realista, crítico abierto e inteligente.  Aliándose con aquellos que enfrentan la crítica contrarrevolucionaria desde posiciones que reconocen nuestras deficiencias, antes de que el enemigo nos las  tire a la cara y las  convierta en armas de una diplomacia subversiva, apoyada por la política del “Cambio de Régimen” preconizada por la administración norteamericana actual. 
- Debe ganar conciencia de que la superioridad técnica del enemigo no tiene por qué ser una desventaja para nosotros,   si sabemos utilizar de manera inteligente las armas de la verdad, la coherencia,  la sistematicidad critica,  y  el valioso potencial científico e intelectual revolucionario de que disponemos. 
Mientras no logremos esa alianza,    cada cual seguirá  por su lado, con  sus arma, algunas muy melladas por cierto   y seremos solo  una tropa dividida por la desconfianza,  el dogmatismo, la apología  y  el elitismo de algunos que adoptan, desde sus   posiciones de poder,  la actitud  de defensores “puros”, mientras consideran  a los otros,  como unos  simples liberales que quieren regalar el discurso de  defensa de la revolución a sus enemigos.
La Habana, 8 de septiembre de 2012 

Notas: 
(1) Existen excelentes periodistas como Jorge Gómez, Félix Sautié, Fernando Ravsgber, con cuyos artículos nuestra prensa  ganaría mucho. Sin embargo ninguno  es bienvenido en ella. No pocas veces cuando se publica un artículo de fondo sobre los problemas del mundo actual, se hace con refritos de artículos de  autores  extranjeros, cuando en Cuba sobran quienes puedan publicar sobre esos temas. Observándose un verdadero divorcio entre la llamada prensa oficial y la intelectualidad  del patio. 

(2) Sin dudas hay un problema de personalidad entre los dos periódicos, que afecta fundamentalmente al periódico de la juventud. Que ineludiblemente dedica mucho espacio a  repetir noticias que no le correspondería publicar, si ya han aparecido en el órgano oficial del Partido y muy poco a los problemas de los jóvenes. 
(3) No se habla aquí del fenómeno de la proliferación del CD con programas de todo tipo que circulan en la red nacional. Lo cual responde a un  problema  parecido al de la prensa plana, pero en nuestra televisión, Sumamente criticada y no por falta de recursos, sino de creatividad.
(4) La noche del 9 de septiembre del presente año, una parte importante del país quedo a oscuras  y Radio reloj era incapaz de informar a la población que  estaba pasando. Lo cual hace algunos años no ocurría.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Sálvese el que pueda o vergüenza contra dinero en la Cuba de hoy


“Una sociedad cerrada dentro de una conceptualística estalininista no tiene nada que decir o que hacer en el renovado planteamiento revolucionario socialista”. (Jame, Joel: 2012: 39)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Las vanguardias ilustradas siempre han jugado un papel positivo o negativo en los cambios o retroceso sociales. Negarlo es un acto de ceguera política. Al leer Vergüenza contra dinero, ensayo lúcido, del fallecido Joel James Figarola, pienso una y otra vez en el rol del intelectual para orientar, criticar y enrumbar hacia caminos afortunados.

Libro escrito en la década de 1990, al calor de un mundo convulso; lleno de inseguridades; tildado de revisionista; sometido a valoraciones desacertadas, sin comprender el alcance de su meditación, más allá de tecnicismos, o mera retórica; obliga a pensar, cuánto camino se habría ahorrado la clase dirigente cubana para no llegar a la situación que transita hoy, casi en trance de suicido económico.

En aquel momento escribir un aserto como el siguiente era echar leña al fuego: en “una estructuración institucional aún no ajustada… como la nuestra”, pueden generarse fallas en los mecanismos de control, y por las mismas se “filtran los ingresos, opciones no autorizadas  de apropiación individual”. O sencillamente llamar la atención con una sentencia: “En todas partes hay gentes vendible y comprable, y entre nosotros también”. (Jame, Joel: 2012: 20). Fue una temprana alerta que casi nadie escuchó, o no quisieron hacerlo, sobre todo los adoctrinados en un marxismo de corte estalinista, que concebían al estado como algo omnímodo. Ante una evidencia tan clara, Figarola precisa: “Una sociedad cerrada dentro de una conceptualística estalininista no tiene nada que decir o que hacer en el renovado planteamiento revolucionario socialista”. (Jame, Joel: 2012: 39)

“Una teoría revolucionaria congruente con la experiencia mundial acumulada, nutrida en lo esencial  de un marxismo dialéctico y desprovisto de determinaciones místicas, habrá de laborar arduamente para situar la categoría  dictadura del proletariado en su justo lugar, evitando los riesgos casi irreversibles de que una aplicación mecanicista  y acrítica  de la misma conduzca a la hegemonía de sectores y mentalidades burocráticos dentro del cuerpo social; al otorgamiento al proletariado de capacidades de iniciativas por encima de las que en efecto pueda poseer en cada coyuntura concreta y sobre  que semejante pretendida dictadura sólo sirva, a la postre, para excluir o alejar del proyecto revolucionario otras clases o grupos con él comprometidos o identificados”. (Jame, Joel: 2012: 39)

Analizar como hombre de ciencias lo ocurrido en la década de 1960, y señalar los errores cometidos por la dirección de la revolución, un desafío, para una sociedad, acostumbrada a esperar ese tipo de conclusiones verticalmente: “ (…) fue equivocada la política de estatización extrema llevada a cabo, con una voluntad ideologizada, por la Revolución Cubana y que dentro de los resultados adversos y dañinos que todo ello acarreó, la afectación del campesinado como clase, constituyó uno de los más lamentables, conjuntamente  con la desaparición de la infraestructura  de servicios  en manos privadas que en esencia  se liquidó con la llamada ofensiva revolucionaria de 1968”. (Jame, Joel: 2012: 38-39)

Cuestionar abiertamente, a partir de un conjunto de interrogantes, a la dirección política de la revolución,  en aquellos cruciales años, es un modelo, para el intelectual cubano de hoy, sólo superado por su predecesor más ilustre, Ernesto Guevara: “¿Había que expropiar totalmente las fincas de más de cinco caballerías tal como lo decretó la Segunda Ley de Reforma Agraria?

“¿No era más prudente  dejar a los latifundistas  -en tránsito  de ya no serlo- la extensión máxima de cinco caballerías estipuladas por la ley? ¿No se hubiese  preservado así una continuidad en la producción agropecuaria  superior  a la que en realidad se obtuvo? ¿No hubiese sido una mejor estrategia  responsabilizar al sector privado con la alimentación de la población, y especializar al sector estatal en aquellas producciones  destinadas a la exportación?” (Jame, Joel: 2012: 38)

Sus reflexiones en torno un socialismo, ajustado a los intereses del cubano,  tienen notable vigencia:

“El socialismo, cuando sea, será obra de la mayor parte de la sociedad, la clase obrera dirija este proceso o no, depende de cómo se defina esta propia clase y cómo resuelva su comunicación interna entre los distintos segmentos que la integran”. (Jame, Joel: 2012: 39)

“El expediente del socialismo de Estado, inseparable de un alto grado de centralización y autoritarismo, no podrá equiparse jamás con un auténtico programa de estado socialista, de suyo humanista, consciente y desalienado, obra de la libre asociación de entidades productoras independientes”. (Jame, Joel: 2012: 40)

Cuatro ediciones se hicieron de Vergüenza contra dinero, libro seminal del pensamiento cubano. La primera, desparecida misteriosamente, sin el necesario debate que reclamaron estas ideas, en un momento esencial, de replanteamientos del camino a recorrer por la revolución. Joel James Figarola hace honor al aserto martiano de no soldadear a un lado de la batalla como un número más, sino como un crítico de la obra que ayudó a edificar. Tal vez por eso cierra el ensayo, apelando a una divisa ética, de profundo alcance: “Vergüenza contra dinero entre nosotros hoy se contiene dentro de la definición mayor de PATRIA O MUERTE”. (Jame, Joel: 2012: 42)

La lectura de Vergüenza contra dinero implica tener claridad de que Cuba necesita hoy, más que nunca en toda su historia, de intelectuales honestos, con una reflexión crítica desprejuiciada y comprometida con los cambios, sin olvidar el llamado de James Figarola a: “Dotar de empeños morales el empeño político…” (Jame, Joel: 2012: 7)

JAMES, JOEL (2012). Vergüenza contra dinero, Ediciones Santiago, Cuba.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Mundo más seguro sin Bin Laden?


"Descansa en paz, Osama: te vamos a echar de menos"- Carlos Latuff (Tomado de http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=5395)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Una noticia alcanza celebridad. El libro No es un día fácil tiene vendido, por adelantado, trescientos mil ejemplares. La obra, gracias a las complicidades mediáticas, se ha convertido en best seller. Los autores, Matt Bissonnette, oficial retirado, y el periodista Kevin Maurer. Su versión de los hechos contradice la del gobierno Obama. ¿Por qué un hecho como ese interesa más a las agendas mediáticas, que el de los Cinco antiterroristas cubanos?

El libro crea un clima de sensacionalismo que favorece las motivaciones de lectores interesados en zonas temáticas dedicadas a la violencia. Bin Laden devino símbolo del mal para Occidente. La organización terrorista que dirigió, por muchos años, es un arma que genera muerte en muchas partes del planeta. 

La obra tiene 336 páginas y desplazó a la novela erótica "Fifty Shades of Gray", de la británica Erika Leonard, en la lista de los más vendidos y llega preñado de controversias y posibles consecuencias legales.
El título de "No Easy Day" (No es un día fácil) hace referencia a una expresión en el argot de los SEAL -que junto con la Fuerza Delta del Ejército es una de las unidades de combate más eficaces del mundo- según la cual "el único día fácil fue ayer". (Archivo)
Asesinar a Bin Laden significa, para el gobierno Obama, tener un país más seguro. Sin embargo, el oficial retirado, junto al periodista que lo acompaña, señalan que Laden, durante la operación, se asomó a una ventana como si no supiera lo que estaba sucediendo, por ello fue blanco de un primer disparo, luego llegaron hasta uno de los cuartos, donde estaba junto a dos mujeres, y le dispararon impunemente. En ningún momento hizo nada por defenderse.

"No es un día fácil" encabeza las listas de los libros más vendidos por adelantado del mundo.  Algunos ilusos llegan a pensar que el mundo será más seguro sin Laden.

Entonces cabría preguntarse: ¿Por qué los Cinco no han recibido similar atención mediática? ¿Por qué el silencio, si monitoreaban acciones terroristas de personajes como Posada Carriles, Orlando Bosh y Hermanos al Rescate, entre tantos otros? Sencillamente, porque son cubanos y pertenecen a un gobierno que, desde hace más de 50 años, no se rige por dictados de Washington.

Para los medios los Cinco son espías. No tienen interés alguno en convertirlos en noticia. Quizás por esas afortunadas gestiones de editoriales proclives a lucrar, interesa saber cómo fue él último minuto de vida de un líder terrorista, que catorce años en prisión de Cinco antiterroristas cubanos. Lo único malo que hacían, en Estados Unidos,  era proteger a su país de la muerte.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Pequeñas maniobras del cubano para evitar dinero y felicidad


Pequeñas Maniobras es la historia de un inadaptado que no aspira a riquezas, a pesar de ser inteligente; no quiere hijos; no compra automóvil,  no tiene luna de miel.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.cu

Alcanzar felicidad es camino de todo ser racional. El dolor, muy pocos lo buscan. Pequeñas Maniobras, del cubano Virgilio Piñera, tiene un protagonista que opta por lo segundo.

No quiere amor. No lo necesita. Sebastián es su nombre. Huye del reino familiar porque no soporta afectos. Lleva una vida errante. Esclavo de las incomprensiones.  

En su peregrinar, trabaja donde manda un hipócrita, interesado en la contabilidad, para ocultar fallas, y quedar bien con cifras oficiales.  Es obligado a llevar números y a servirle de paraban.

Para colmo es profesor.  En clases, los alumnos, abusan de su ingenuidad; tiran bolillas de papel; hacen corrillos para burlarse; incluso tiene que narrarles cuentos para, al menos, simular un ejercicio docente y justificar el salario.

Paga un alquiler, propiedad de un hombre raro; éste último, asesinado en circunstancias irracionales. El primer sospechoso, por ironías del destino, Sebastián. Pasa varios días en prisión hasta que el director intercede. Ya en libertad, no está bien que un hombre, recién salido de la cárcel,  sea profesor. El directivo lo emplea de criado.

Un buen amigo intenta aconsejarlo, ofrecerle empleo. No quiere. No acepta una vida normal. No quiere ser prisionero de la solidaridad.

Para suerte suya, conoce a una mujer; rica, por más señas, enamorada de su perfil masculino. Planean el casamiento. Viven un romance lúdico; casi son felices; pero antes de la boda, rechaza consumar el hecho.

Pequeñas Maniobras es la historia de un inadaptado que no aspira a riquezas, a pesar de ser inteligente; no quiere hijos; no compra automóvil,  no tiene luna de miel. Es, de esas personas, que se rehúsan a correr frenéticamente tras el dinero y la felicidad. Evitarlos,  la razón de su vida.  “Todo bien chato, como corresponde a un estratega de pequeñas maniobras”. (Piñera: 2011: 140)

“Soy el soldado desconocido de unas pequeñas maniobras, cuyo escenario son las calles de mi ciudad;  su materia, mi sangre gota a gota, y mi ideal, el deseo angustioso de pasar inadvertido. En consonancia se bien que la historia no recogerá mi nombre. Ni siquiera caeré en el olvido. ¿Hice algo por ganarlo? Adelanto mi propio epitafio: Aquí, aún me sigo escondiendo” (Piñera: 2011: 140)

Bibliografía

Piñera, Virgilio (2011). Pequeñas maniobras, Ediciones Unión, La Habana.

martes, 11 de septiembre de 2012

Cuba necesita prensa revolucionaria no oficial


—Cuba necesita prensa revolucionaria no oficial. Es una necesidad. Cuando escucho al Primer Secretario del Partido, lo que ha dicho sobre la prensa, y leo los propios documentos del Partido, recuerdo esa idea.
Fragmento de entrevista concedida por Fernando Rojas, Viceministro de Cultura, al Caimán Barbudo
 
(…)  —Cuba necesita prensa revolucionaria no oficial. Es una necesidad. Cuando escucho al Primer Secretario del Partido, lo que ha dicho sobre la prensa, y leo los propios documentos del Partido, recuerdo esa idea. Nosotros necesitamos que la información no se asocie solo a lo que se informa sobre la gestión del gobierno porque se produce una limitación de base para el periodismo, en particular para el periodismo de opinión, para el crítico, incluso para el noticioso, que tendría que insistir en los defectos de esa gestión gubernamental y política. Una de las cosas que tendría que resolver el periodismo es considerarse no oficial, o no necesariamente oficial, en una medida mucho mayor de la que hoy se considera en algunos medios. Y al mismo tiempo, revolucionario. Es el reto: una prensa revolucionaria no oficial que permita una mirada crítica, que no signifique tener que responder estrictamente a la gestión del gobierno, sino todo lo contrario: poder enfatizar en las lagunas, los errores, los problemas, decir descarnadamente lo que pasa. El periodismo tiene capacidad suficiente para cumplir esa función, pero, al mismo tiempo, hay que crearle condiciones para que lo haga. El periodista no puede sentirse inseguro si va a seguir esas pautas que nos está trazando la dirección del Partido, pero tenemos que crearle condiciones para que no se sienta inseguro a la hora de hacer este ejercicio crítico.

Enlace para leer toda la entrevista: El periodismo cubano, gran asignatura pendiente

sábado, 8 de septiembre de 2012

Yo vi a la Virgen de la Caridad del Cobre en persona


Cachita se hizo corpórea. “No tienes nada. Estás curado”.
 
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En febrero de 1996 me invadió una hepatitis fuerte. Tardé un año en curarme. Se había hecho reactiva por giardiasis. Algunos galenos hablaban de hacerme una biopsia hepática, otros aventuraban criterios polivalentes. Cachita, o mejor la Virgen de la Caridad del Cobre, acudió a visitarme. ¿Cómo sucedió?

Una de esas noches calurosas no lograba  el sueño.  Cerré los ojos por un momento. Extraña imagen. “Ábrelos. Tendrás ante ti a la Virgen de la Caridad”, dijo. Era un hombre de cabellos rojos, similar a Cristo. Sentí miedo. He dormido siempre con las persianas abiertas, pues me falta el aire. Al abrirlos. Luz en una de las ventanas. Se hacía grande. Se acercaba. El cuarto llenó de luz. Luz. Luz. Mucha luz. Llamé a mi Padre.

Por esos días fabulaban sobre mi enfermedad. Se dijeron cosas  crueles que hoy no quiero recordar. En consulta con un equipo de médicos del hospital, donde vivo, se decidió remitirme al Instituto Nacional de Gastroenterología. Allí me atendería el doctor Héctor Vega Sánchez, uno de los hombres que más sabe de hígado en Cuba. Ya teníamos pasaje. Eran días muy duros y los precios estaban por el techo.

Cachita se hizo corpórea. “No tienes nada. Estás curado”. No podía creerlo. Llamé a mi Padre.  Cachita reitero las mismas palabras. Padre apareció en el cuarto con un machete. Perros ladraban como nunca lo habían hecho.  Ya se había ido. Sensación de seguridad  invadía.

Viajamos a La Habana. Doctora Odalis hace especialidad en el Instituto de Gastroenterología. “Vega los recibirá el miércoles. Indicó hacerte complementarios”. 

Llegó el día. Nervios acelerados. No dormí. El hombre nos recibió y reunió a una junta de médicos. Valoraciones;  hipótesis. Finalmente varias pruebas. “Vuelvan mañana”, señaló. “Creo que este muchacho no tiene nada. Una última prueba y confirmaremos”. Regresamos . Vega mostraba cara sonriente. “Buena señal”, dijo mi Padre. “No tienes nada. Ese hígado está sano. Puedes regresar a Oriente”. Mi alegría fue contagiosa. Abracé al galeno, a mi Padre. Cachita estaba conmigo, había realizado uno de sus milagros.

Mi Vieja  fue devota de la Virgen de la Caridad del Cobre hasta sus días finales. Crecí rodeado de su fe. En momentos de enfermedad acudía a ella. Murió sin poder ir al Cobre a cumplir una promesa. Me toca a mí hacerlo y mantener su espíritu.

Quizás por las razones, antes aludidas, comprendo mejor las palabras, del religioso brasileño Frei Betto, cuando dice: “a lo mejor la resistencia cubana es otro milagro más de la Virgen de la Caridad”


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