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| *Ensayo leído la tarde del 21 de diciembre de 2012 en el evento Tierra adentro. |
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
Creo que hay toda una socialización del texto pensado como espectáculo y teatro de representaciones; quizás, las últimas promociones están muy interesadas en mostrar desacuerdos y herejías con, los que pudiéramos llamar, Clásicos imprescindibles: Reinaldo García Blanco, Teresa Melo y León Estrada. Las voces mencionadas ejercieron una especie de mecenazgo en todos los tocados por el delirio del versolibrismo.
García Blanco, maestro en el tono conversacional, con propuestas cargadas de ironías, juegos, y carnavalización de lo sagrado; y las contaminaciones y saturaciones en el discurso de la historia universal y nacional, influyó notablemente en los nacidos entre 1970 y 1990. Gracias a sus amparos providenciales la poesía que se escribe desde Santiago hoy, ganó nuevas voces que condimentaron temáticas y hallazgos. Escribir como Reinaldo instaló una escuela en muchos epígonos, aunque después algunos se descontaminaron, o lo hicieron a través de la teatralización, o el chancleteo, de sus influencias. García Blanco, quiéranlo o no, es un clásico. Campos de Belleza Armada, Reverso de foto & Dossier, y País de Hojaldre (1) están ahí atentos; forman parte de la memoria poética santiaguera. No olvidar tampoco antologías(2) que dieron a conocer a muchos fuera de fronteras gracias a su mecenazgo, del que algunos huyen hoy, para mostrarse libres del modo de escribir y teatralizar el proceso poético.
La Melo, a pesar de su condición habanera, no por identidad, sino por sus estudios universitarios, devino santiaguera imprescindible y colocó, en los 80, 90 y 2000 los problemas de la mujer en el devenir poético nacional (3). Las altas horas y El vino del error son curiosos vigías que recuerdan a los que llegan, lo que no debe repetirse o tocarse, porque ya pertenece a su reino. Escribir como La Melo también marcó a muchos, que hicieron escuela en la poesía gracias a su mecenazgo. Negar eso hoy desde la herejía, o la carnavalización de su imagen, a partir de propuestas agresivas contra la palabra, apelando a la vulgarización del verso, a la humanización de los héroes y la historia, y pretender ser más imaginativos y fundadores, se me parece mucho a la moda del regguetón. Con el tiempo, la memoria selecciona lo bueno y olvida lo trivial, así sucederá con esos turistas de la poesía que pretenden escribir y representar modas de Francia en Santiago de Cuba y en el panorama nacional. No está mal hacerlo, pero las continuidades deben reconocerse, aunque las discontinuidades sean manifiestas.
León Estrada es de los que tiene el oído atento para captar procesos, hechos y figuras en la poesía. Hacerlos públicos en la palabra (4). Hasta él llegaron muchos de los que hoy tienen un lugarcillo en el Olimpo poético y se alimentaron de su experiencia. ¿Por qué ironizar su obra? ¿Por qué negar esas influencias, ese mecenazgo? Sus libros no tuvieron la resonancia de los clásicos antes mencionados (García Blanco Y Teresa Melo). Pero ¿quién duda de los méritos ganados por este caballero de la poesía?
La llamada Generación Pérdida (o Saltada), para utilizar un término menos romántico y quizás más estadístico (Oscar Rojas Olsina, Frank Dimas (5), Rubén Wong (6) y seguidores), intentaron negar la visibilidad alcanzada gracias a los ajustes y orientaciones recibidas de la asesoría intelectual de las voces tutelares de la poesía santiaguera. Creyeron alcanzar un posicionamiento más cómodo, sin la molesta presencia de esos inquilinos. Derivaron hacia una especie de poesía rentada, alimentada por proyectos independientes venidos desde el exterior, interesados más en mostrar disidencias con el poder político que las nuevas calidades ganadas en la expresión.
A finales de los 90 y el primer lustro del 2000 creían reinar en Santiago y originaron un movimiento que pronto quedaría en el olvido. De ellos, Oscar Rojas Olsina (7) fue el más atrayente al carnavalizar el acto poético y presentarse con poses estudiadas y representaciones gestuales que lo convertían en un apolíneo de la poesía. Escribir y ser como Rojas Olsina llegó a tocar a muchos que leían como él, hacían los chistes de ocasión apelando a su imagen, e incluso pretendían ser dioses de todas las mujeres que se acercaban al horno donde se cocía el pan. Gay y lesbianas formaban parte del andamiaje de estereotipos construidos por esta generación; especie de ritual inaugurado en talleres y eventos literarios que se hacían. Quizás a ellos se deba el axioma de que en Santiago de Cuba todo el que escribe poesía es gay o lesbiana. A Olsina le sucedió como al Cucalambé: muy pocos tienen noticia de su actual paradero; y muy poco se sabe de su obra literaria. Los demás miembros de la llamada Generación Perdida están esparcidos en la geografía santiaguera y no han trascendido más allá de sus fronteras. El referente aludido no debe obviarse, ni desestimarse, siempre que se quieran marcar límites y sembrar nuevas calidades. Las fincas no son productivas sino tienen abono y atenciones calificadas.
El segundo lustro de la década del 2000 recibe a nuevas voces que con gran acierto acuden a los Clásicos y se alimentan de ellos. Tres ganan notoriedad (8): Yunier Riquenes (9), Oscar Cruz (10), y Eduard Encina (11). Desde ese posicionamiento participan en eventos, asumen funciones editoriales y en algunos casos devienen importantes promotores. Sin embargo, en algunos casos la herejía viene en proceso, y luego de ganar visibilidad con algunos premios, instalan definitivamente la negación de los Clásicos Santiagueros, para desde esas cenizas levantar el nuevo reino, donde ellos determinan caminos y el carnaval de las poses y el teatro de gestualidades cobra dimensiones intolerables, según algunos, aunque otros reconocen como positivo el hecho de auxiliarse de un repertorio estudiado para socializar la poesía como espectáculo y convertirla en fenómeno de masas, más allá de las fronteras de una biblioteca benedictina. De ellos, Oscar Cruz es el que asume la poesía como un carnaval donde reina el alcohol, las putas, el desenfreno erótico y la liberación de las pasiones humanas. La historia es blanco de ironías y los héroes y procesos son bajados de sus pedestales y humanizados tremendamente. Orina el espacio pudiera afirmarse, traza límites de mapa con sentidos obsesivos e incluso deja claro su instrumental en materia lingüística, una suerte de línea argumental que persigue plantar principios estéticos ante el discurso coral y anecdótico de su generación. Pudiera parecer escatológico presentarse así en el teatro actual de la poesía santiaguera, pero Oscar Cruz retoma, sin saberlo, el ideal apolíneo, antes asumido por su tocayo Rojas Olsina, y se alza con el liderazgo de la llamada Generación Herética. Oscar exhibe una homofobia en sus poses que ha determinado que el coro actual de poetas de otras provincias lleguen a definirlo como el “homo fóbico de la poesía santiguera”. También Cruz muestra irrespeto hacia los Clásicos, aquí mencionados, y se presenta como el único Gallo que canta en el gallinero. Nadie escapa a su repertorio de poses, gestos y construcciones humanizadoras y agresivas a lo sagrado. Escribir y mostrar las poses a lo Oscar Cruz ya se ha instalado en muchos jóvenes que no logran liberarse de su imagen. Poemas como Pájaros de Manduley, La maestranza y La plomada dialogan con casi todos los que acuden desde Santiago al versolibrismo.
“…desde el pecho a la cabeza, la gente le percibe
blancas manchas producidas por pájaros cagones
que suelen defecar encima de patriotas y poetas, son
pájaros nocivos, adaptados al vivir de Vista Alegre,
una zona aburguesada y colonial (...)
me pregunto si ese es el pago que merecen los poetas,
cuando ya no tienen nada que decir”.(12) ……………………………………………………………………………………………
“…una noche, cerca
de mi casa, y plena del alcohol
que bebía los domingos, Dayana
me llamó: “oye muchacho, tienes
la sonrisa y el descaro de tu padre.
tienes el horror de ese gran hijo
de puta”. no le respondí.
rato después caímos a la cama.
sentada ante mis ojos, ponía las
piernas en v, y frotaba con clase
la ranura. su sexo velludo se abría
para mí como una iglesia que
empezaba a ser mi fundamento
y mi envoltura: “tuyo es el reino:
decía, préndelo”.(13)
……………………………………………………………………………………………
“(…)
Cantaba bonito el desgraciado.
solo que nunca más volverá
a posarse en nuestro patio.”(14)Las nuevas voces surgidas en el ámbito universitario de Oriente expresan esas disonancias con los Clásicos. "La historia de la literatura ha probado que muchas generaciones poéticas buscaron autodefinirse no en sus predecesores inmediatos, sino en el punto acrisolado donde la lengua alcanza auténtico valor moderno".(15) Oscar Cruz (16), en términos jerárquicos, se presenta como su líder apolíneo, a pesar de negar el andamiaje de estereotipos exhibidos por los Yansy Sánchez, Rainer, Gizeh Portuondo, Erika Castellanos, Javier L Mora, Rodolfo Tamayo, Ramón Muñiz, Daniel Liens, Reinier Rodríguez, que agreden la calidad de la palabra y en alguna medida retoman la poesía testimonial, donde hablan gay, lesbianas, putas, en fin, seres periféricos apartados de la ciudad ilustrada. El carnaval llega a grados inverosímiles con ellos, pues asumen vivencias, inspiración, escribir y leer, como procesos complementados mutuamente. Las poses representan la banalidad de los sujetos líricos. La palabra y sus significados agresivos, contestarios, adquieren carta de presentación y se vuelven normales en cada acto. Con ellos, la poesía sale de lo íntimo y se instala en lo público, dialoga con la masa humana, no acostumbrada a escuchar lo trivial y la obscenidad como poesía.
Tal vez por lo dicho hasta aquí, seré acusado de profanador o maldito, quizás herético en sus sentidos profundos; pero la distancia, al observar estos procesos analizados, ha sido muy favorable para detenerme en esos instantes en que las vanidades reinan, los olvidos devienen expediente, y lo nuevo suena falso, al mirarse el pasado cercano y lejano. Chancleteo y poetas a dos por medio en la poesía santiaguera de hoy, pudiera ser el cierre a este delirante ensayo; pero no quisiera que se olvidara tan fácilmente el pasado, inmerso en las aguas del presente, sin claridades definidas para proyectarse más allá de esos Clásicos, que a pesar de los tiempos, mantienen erguidas sus poéticas y luchan para no repetirse en los tiempos donde Francia y Santiago parecen estar muy cerca.
Notas
1. Ver Perros blancos de la aurora, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994, Reverso de foto & dossier, Casa Editora Abril, La Habana, 2000, País de hojaldre, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004 y Campos de Belleza Armada, Editorial El Perro y la Rana, Venezuela, 2006.
2. Ver Aduanas de aire. Antología del fervor, Cuba-Argentina, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2002.
3. Ver Libro de Estefanía, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1990, El vino del error, Ediciones Unión, La Habana, 1998, y Las altas horas, Editorial Letras Cubana, La Habana, 2003. En mi opinión, los libros mencionados son los que determinan un mejor posicionamiento y visibilidad de la autora citada en el ser nacional y fuera de fronteras.
4. Ver sus libros: Circo de barro, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1989, El tiempo de los fieles, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1990, Cuaderno del año de la ira, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 2001 y Libro de la duda y el deseo, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2002.
5. Frank Dimas ha publicado los libros Bajo mundo, Ediciones Santiago 2001, El vuelo de los buitres, Estados Unidos, 2002, y Rosa insular, Ediciones Santiago, 2002.
6. Rubén Wong en sus inicios como poeta, fue ganador del premio Luisa Pérez de Zambrana, 1996 y alcanzó mención en los Juegos Florales del 2000.
7. Ver sus libros En territorio de su gran árbol azul, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 1995 y Paisajes y retratos, Ediciones Santiago, 2002.
8. Son los únicos de Santiago de Cuba seleccionados en la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011
9. Ver los poemas de acento homo erótico de Yunier Riquenes: Por qué los hombres se enamoran de los hombres, Cómo decirle al abuelo si estuviera vivo, Eran amigos y se hacían favores amatorios, en la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011, pp.90-93. Ha publicado un excelente libro de poesía con el título Claustrofobias, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
10. Oscar Cruz asume posturas de vanguardia, diferenciándose en este sentido del coro actual de poetas jóvenes.Ver sus libros Los malos inquilinos, Ediciones Unión, La Habana, 2007 y Las posesiones, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
11. Ver de Eduard Encina El silencio de los peces, Editora Abril, La Habana, 2003, Golpes Bajos, Editora Abril, La Habana, 2004 y Lectura de patmos, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2011.
12. Ver Oscar Cruz: Pájaros de Manduley, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.14.
13. Ver Oscar Cruz: La maestranza, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.13.
14. Ver Oscar Cruz: La plomada, en La Noria, No. 4, Santiago de Cuba, 2012, p.30.
15. Tomado de Liuvan Herrera Carpio: Oscar Cruz y Legna Rodríguez, poetas que perdieron la aureola, en El Caimán Barbudo, 25 de abril de 2012
16. Hago esta apreciación sobre la base del dossier publicado en Internet en la siguiente dirección: http://revistadesliz3.blogspot.com/2010/02/dossier-10-jovenes-poetas-de-santiago.html. No pretendo establecer linderos y valoraciones a partir de criterios no registrados en textos que no tengan carácter público.






