martes, 30 de abril de 2013

El otro Guevara detestaba la guayabera y aborrecía la ritualidad

Dos principios morales tenía Guevara para andar siempre con el saco al hombro: detestaba la guayabera y aborrecía la ritualidad.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En tiempos de bonanzas es cómodo ser revolucionario, pues los problemas disminuyen, o al menos, son menos visibles para el hombre mayoría que todo lo enjuicia desde su cotidianidad. Alfredo Guevara es un revolucionario de todos los tiempos, incluso ha ido a contracorriente por defender el derecho a decir la verdad e impulsar el mejoramiento humano.

Era un mito apreciarlo siempre con su saco al hombro. Muchas veces le preguntaron por qué  vestía de esa manera; tenía una respuesta salomónica y evadía las razones. Se nos fue a otra vida, y el programa Con dos que se quieran sembró la necesidad de saberlo. Amigos íntimos acaban de confesar el porque del anti-ritual que pertenece, ya, a esa leyenda nombrada Alfredo Guevara.

Dos principios morales tenía Guevara para andar siempre con el saco al hombro: detestaba la guayabera y aborrecía la ritualidad. Al saberlo, algunas personas, de esas acomodadas en las tradiciones se enojaron, cómo es posible que enjuiciara de esa manera un atributo de la identidad cultural como la guayabera;  pero ojo, no se trata de eso, sino de los usos dados a esta prenda, y la saturación provocada en los jóvenes al observar a  funcionarios y dirigentes  vestidos con la misma en cada espacio de poder público. Guevara no quería ser valorado de esa forma, se sentía diferente y por eso creía apocarse si aceptaba el ritual.

Llevar saco también lo apocaba, al extremo de preferir echarlo sobre la espalda, como un gran peso, vacío de significados para él. Al final, terminó en símbolo de resistencia contra los usos públicos que anulan las energías revolucionarias. Se visualizaba públicamente como un joven encerrado por una bruja en un cuerpo viejo.

José Ingenieros parecía soplar el fuego de la rebeldía en sus oídos, por eso sus divisas eran: no dejar de luchar y no perder la vergüenza. Ese legado ético lo llevó a recorrer la isla de un extremo a otro, a vivir en permanente diálogo con los jóvenes, a pedirle que nunca se cansaran, a ser provocadores cuando tuvieran la razón, a ser polémicos y agudos en el enfrentamiento a los problemas de su tiempo.

Pensar y hacer son las máximas que deja Alfredo Guevara a los revolucionarios cubanos en tiempos difíciles. No hacerlo equivale a ser un anti-revolucionario, o mejor, alguien interesado en defender privilegios e intereses, más allá de las realidades y del sentido común. Por eso despido este homenaje con un fragmento de la entrevista Con dos que se quieran:
 
"yo creo en las militancias. Yo creo que ante cualquier realidad hay que tener criterio (una realidad que valga la pena). Y hay que tener, si vale la pena, pasión. Yo le llamo a la pasión, en el lenguaje nuestro de Partido y Juventud, le voy a llamar militancia, pero es pasión. Incluso dudo mucho que pueda alguien ser un militante si no tiene pasión, ya usando el otro lenguaje.

 
"Yo soy militante porque tengo el carné, porque no sé qué diablos, porque hice esto, porque lo otro, ¡basura! Si no hay pasión en tu ser...

 
"Por eso para mí, ayudando a entrar en el ICAIC en la producción cinematográfica, para mí quienes más me fascinaban, eran los locos. Es decir, si llegaba un chico o una chica, enervados con su pasión por hacer cine y enloquecidos con el disparate y todo, porque antes de la formación se es así, yo decía, ahí hay un artista y es por eso por lo que he dicho más de una vez en las conferencias, que no son conferencias, son diálogos".

sábado, 27 de abril de 2013

Escribir en provincias

 
Siempre que por la tele presentan a un escritor que vive en la capital dicen el escritor fulano, pero cuando entrevistan a uno que no vive allá le endilgan el lugar de nacimiento.
Por Guillermo Vidal*

A nadie le importa desde dónde uno escribe.
Sólo el resultado, sin interesar demasiado los trabajos, las humillaciones, el rencor.
Un lector cualquiera se lee el libro y ahí debe quedar todo.
Ultimamente he leído algunos trabajos sobre el escritor de provincias.
Se supone que debo ser un escritor menor, un tipo sin lustre.
La culpa la tienen en realidad los escritores menores y sin lustre que se quejan o hablan con menosprecio de los que no estamos en la capital.
Uno puede vivir al lado de la Seix Barral y ser un verdadero idiota.
Ahora que lo pienso, también debo ser un idiota por no vivir al lado de la Seix Barral.
Siempre que por la tele presentan a un escritor que vive en la capital dicen el escritor fulano, pero cuando entrevistan a uno que no vive allá le endilgan el lugar de nacimiento.
Al gran José Soler Puig le decían el escritor santiaguero, mientras ese tal por cual adquiría la condición de escritor cubano.
Hace unos meses fui a un encuentro de narradores cubanos a Matanzas y como vivo muy lejos llegué demasiado temprano. Un tipo que llega sucio de tren por la mañana no suele caer bien. Allí estaba otro escritor de los que la gente dice de provincias, muerto de cansancio, sucio y con hambre.
Los escritores que venían de la capital llegaron muy frescos y felices muchísimas horas después y sólo entonces parecimos adquirir la misma condición que el resto.
El encuentro fue excelente, pero no pude olvidarme de esas horas de perro que me hicieron pasar gentes que también viven en provincia.
Muchos colegas de acá me dicen: si nos vamos para la capital le estuviéramos dando la vuelta al mundo, tendríamos dinero, conoceríamos a medio mundo, habríamos firmado contratos jugosos, estaríamos siempre en la tele, en las recepciones, tendríamos acceso a internet, etc.
A veces me indigno.
Me pregunto que coño hago aquí.
Pero lo mío es escribir las novelas.
Hay quienes escriben desde lugares desérticos, haciendas, estudios confortables, pero cada uno a lo suyo.
Acaso hubiera deseado un mínimo de condiciones y un máximo de información.
No tengo el menor deseo de ser los otros, si no fuera yo, estaría deseando serlo a pesar de todo.
Escribo siempre lo que se me antoja, no tengo el menor interés de complacer a nadie, mucho menos a los que tienen el poder.
Es por ello que pago mi precio sin quejarme, siempre será menor al de aquellos que se pliegan para dormir en paja caliente.
Mis libros desaparecen demasiado pronto de las librerías y hasta se los roban de bibliotecas. Es mucho el placer que siento cuando estas cosas suceden. Acaso también alguien haga una fogata con una parte de mis libros y a nadie suele ocurrírsele una reedición. Sé muy bien que es parte del precio.
Me digo que voy a esforzarme aun más por escribir una novela mejor.
Mis colegas que duermen en paja caliente, suelen demostrarme que no soy como ellos y me alegro, me saludan y siguen su camino.
Cada día escasean los amigos verdaderos.
Un amigo verdadero es mejor que toda esa farándula que se forma en los corrillos literarios.
No logro comprender el sentido de emulación de algunos de mis colegas y la manera de colarse para que los tomen en cuenta en antologías o periodizaciones literarias.
Ahora todo el mundo habla de Dulce María Loynaz, pero durante muchísimo tiempo la ocultaron. Y también a Lezama. Y a Soler.
Con Soler Puig porque amaba mucho a su Santiago.
Y nunca se dejó de nadie.
A uno se le muere la gente y eso va dejando un vacío.
Ya no tenemos un Soler Puig al que le roncaban los cojones.
No hay que lamentarse demasiado por ser de provincias si a uno también le roncan.
En Las Tunas, marzo del 2001.
 
*Guillermo Vidal Ortiz (Las Tunas, 1952) es uno de los más destacados exponentes del grupo de narradores cubanos que hace eclosión en los años 80. Su obra ha merecido algunos de los más importantes premios literarios cubanos: Confabulación de la araña (cuentos) fue Premio UNEAC en 1990; Se permuta esta casa (cuentos) obtuvo el David en 1986; El quinto sol el Hermanos Loynaz en 1996 y Las manzanas del paraíso el premio internacional de novela Casa de Teatro en República Dominicana. Su novela Matarile (Letras Cubanas, 1993) fue finalista del Premio de la Crítica Literaria.

jueves, 25 de abril de 2013

DILEMAS DE UN BLOGUERO QUE VIVE EN CUBA

¿POR QUÉ BLOGUEO DESDE CUBA?

 Los dilemas de un bloguero cubano

Escribir sobre Cuba hoy, desde un municipio del interior, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular ¿implicarse con qué? 

Implicaciones de un polemista en red

Internet es un espacio de participación e intercambio en condición de iguales, por eso las diferencias se discuten, pero con respeto. Circular un pergamino a la vieja usanza, como en los tiempos del “Pañero de Flandes”, no es de buenos hombres.

Bloguear en Cuba para complacer o salvar el periodismo

Decir las verdades del lugar donde uno vive, desde un compromiso revolucionario con la ética: ¿Es hacerle el juego al enemigo? ¿Es darle información que pueda usar en contra de nuestro sistema? 

Infierno en la telaraña desde Cuba

Buscar respuestas y exigir soluciones no sabes dónde encontrarlas. Resulta homérico editar un post, actualizar algún portal, o sencillamente entrar a las redes sociales y tener una presencia digna para reflejar la verdad de Cuba.

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil

“...lo primero fue unirnos nosotros mismos, formar una caballería mambisa con comunicación constante. Luego pudimos ser más ambiciosos y comenzar a trabajar de conjunto, tocando temas afines, respetando siempre el principio de voluntariedad. Trabajando de conjunto, el 1 de abril mandamos un mensaje de unidad, de que la época de las vulnerabilidades se está sustituyendo por una de solidaridad, que no estamos solos”.

Loma y agua para comprender el BlogazoxCuba

El BlogazoxCuba tiene un mérito que nadie puede discutir. Logró integrar la diversidad presente en el mapa bloguero dentro de la isla, y colocó sobre la mesa, sus problemas y retos, tanto objetivos como subjetivos, para ganar visibilidad, o sencillamente, para ser creíbles en Internet. 

Cimarronaje y belicismo en el BlogazoxCuba 

 ...debe entenderse la visibilidad en el ciberespacio como un escenario de confrontación ideológica entre dos visiones del mundo irreconciliables: el socialismo, y el capitalismo. Acceder a la red, en condición de conectado, y tener un blog, está determinado, por lo que Alfonso Sartre llamó “implicación”, o mucho antes Jean Paul Sartre definiera como “compromiso”. 

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil. En más de una ocasión ha sucedido que la crítica a un problema social o a determinada actuación gubernamental provoca en el propio gobierno cubano recelo y sospechas
Por Redacción IPS Cuba

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil. En más de una ocasión ha sucedido que la crítica a un problema social o a determinada actuación gubernamental provoca en el propio gobierno cubano recelo y sospechas. El 8 de febrero, Alberto Manuel publicó en su blog el post “Por qué blogueo (I): Cuba lo necesita”. Tras publicar el texto, estimuló a su colega María Antonieta, para que escribiera las causas que a ella la motivan a bloguear.

Al mes siguiente, en una reunión de blogueros en la Ciénaga de Zapata (provincia de Matanzas), organizaron “el golpe”, como ellos lo llaman. En las noches que permanecieron alojados en la sede del grupo artístico comunitario Korimakao, discutieron sobre los desafíos y beneficios de tener un blog en Cuba. Un grupo de participantes decidió entonces sumar sus voces, a través del “golpe”, a una discusión sobre por qué bloguear en Cuba.

Para Darío Alejandro (Un guajiro ilustrado), haber estado esos días en la Ciénaga fue una primera y decisiva experiencia: “Allí sucedió algo hermoso, descubrí a mucha gente que con los más diversos puntos de vista quieren ayudar a cambiar su país desde postulados revolucionarios. La Ciénaga fue un ajiaco discursivo muy rico en propuestas y opiniones sobre cómo participar en Cuba”.

Estas acciones son reflejo de la articulación progresiva de cierto sector de la blogosfera cubana, articulación que puede rastrearse a través de las sucesivas reuniones que han ido realizando a lo largo del país, como lo fueron las de El Nicho y el Encuentro Nacional de Blogueros en Revolución, ocurrido en la Universidad de Matanzas en abril de 2012.

El 1ro de abril, una avalancha de post inundaron la blogosfera cubana bajo la misma temática: “¿por qué blogueo?”. Blogueros que incluso no habían participado en el encuentro de la Ciénaga, al ver la aparición de estos trabajos, se sumaron por solidaridad y diversión a la propuesta. Más de una decena de post fueron publicados desde todo el país (de La Habana, Camagüey y Holguín, fundamentalmente). En ellos los autores expresaban, mediante múltiples estilos, sus particulares razones para ejercer el acto de publicar en la web.

“La idea simplemente surge de la necesidad de reconocernos como un grupo de amigos que, más allá de la red -y en la red- compartimos criterios y, sobre todo, unas ganas inmensas de redimensionar los mensajes cubanos en todas las esferas”, dice Alejandro Ulloa, creador de Esquinas. “De hecho, la mayoría tenemos blogs por pura voluntad, y en consecuencia, les dedicamos grandes cuotas de tiempo ¡gratis! Y si tú reúnes a una pila de blogueros, aunque estén de campismo y conociéndose muchos -en persona- por primera vez, pues claro que van a hablar de blogs y van a tratar de acercase. Somos muchas voces por una sola Cuba, Cubita la bella, como a algunos nos gusta decir”, agrega.

Para este grupo, bloguear es una declaración de principios. Parecen estar unidos por la creencia de que la voz individual puede encontrarse con otras voces y ser capaz de escucharlas desde el respeto.

Alejandro Ulloa explica a IPS: cuando saqué mi Por qué de los porqués -un post para argumentar la apertura de mis "Esquinas"- esbocé mis intenciones, pero ahora creí necesario una actualización, dada la madurez que ha alcanzado "mi bloguear".

Darío Alejandro entiende “la acción de bloguear como un ejercicio personal y profesional al mismo tiempo. Me parece importante participar en la esfera pública cubana y la blogosfera es parte de ella. Una parte que debería construir su agenda y proponerlo públicamente en pos de contribuir al debate nacional”.

Amén de la diversidad es posible distinguir una serie de marcas. La mayoría son jóvenes, pertenecientes a ámbitos profesionales como la prensa o centros universitarios –coincidentemente, son los sectores con más facilidades de acceso a Internet en Cuba- y que dicen intentar narrar sus experiencias personales. Ahí donde muchos discursos se han empeñado en dividir la blogosfera cubana en un campo con dos bandos contrapuestos, estos muchachos declaran que, si bien los une la realidad cubana, no hablan de lo mismo, ni están motivados por los mismos asuntos. Están interesados en mostrar una Cuba más personal que la de los medios de comunicación.

En palabras de Harold Cárdenas, uno de los gestores del conocido blog La Joven Cuba, “la blogosfera ha madurado lo suficiente como para que hagamos acciones conjuntas sin que eso signifique intromisión alguna en las líneas editoriales de cada blog. Podríamos llamarle un Anonymous cubano, pero con intencionalidad al abordar tópicos sobre los que queremos hacer luz. Nunca (pretendemos) una trinchera, sino una asamblea en donde todos contribuimos proponiendo temas de interés para el país”.

Si bien estamos en presencia de un acto aislado, que no reconocen como parte de ningún movimiento, sí dejan claro que buscan complejizar la imagen que desde las redes se percibe del país: “Lo que yo entiendo de este ‘acto colectivo’ es que somos un nuevo espacio de socialización de contenidos, ideas, formas de hacer, enfoques, cuestiones y, como tal, nos urge acercarnos lo más posible, no atomizarnos, compartir. Al final, la blogosfera cubana se comparte”, explica Ulloa.

Poco a poco, a través de sucesivos encuentros, este grupo de blogueros ha logrado modular la discusión de asuntos de interés común desde múltiples miradas. Según Alberto Manuel, esta “idea sirve para lograr la unidad y coherencia entre los blogueros cubanos a la que aspiramos muchos de nosotros.”

Harold Cárdenas dice que “lo primero fue unirnos nosotros mismos, formar una caballería mambisa con comunicación constante. Luego pudimos ser más ambiciosos y comenzar a trabajar de conjunto, tocando temas afines, respetando siempre el principio de voluntariedad. Trabajando de conjunto, el 1 de abril mandamos un mensaje de unidad, de que la época de las vulnerabilidades se está sustituyendo por una de solidaridad, que no estamos solos”.

domingo, 21 de abril de 2013

Celebrando los 98 años de vida del Abuelo

Junto a mi Abuelo-padre en su  cumpleaños 98 celebrado este 20 de abril.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Abuelo nació el 20 de abril de 1915, por tanto cumplió 98 años este sábado y muchas son las razones para unirnos a él y hacerlo feliz en lo que le resta de vida, entre ellas, sobresale una: buen padre. Nos enseñó también una máxima: “Pobres, pero limpios y honrados”. 

Con esas lecciones a cuestas, llegamos bien temprano a la casa que nos dio refugio desde niños, allí estaba él, instalado, con Cuba en la cabeza y un conjunto de recuerdos  vinculados a su esposa, la  madre buena que nos arropó a todos  y contribuyó con su ejemplo a hacernos hombres y mujeres de bien. Nos abandonó  el 28 de noviembre de 2011, la muerte cargó con  ella. Abuelo la recuerda entre triste y alegre. De sus 98, 78 estuvieron ligados a la vieja.

Nada de bebidas alcohólicas para abuelo. Refrescos naturales, dulces y  garbanzos con carne de puerco cubrieron el ritual de los 97 a los 98; no se admitieron otras fórmulas. Quiso un trago de Bacardí, igual que lo hacía de joven, pero a falta de éste, servimos Caney.

El Abuelo se mantiene como árbol recio que crece en el monte. Espera los cien, aunque para ello debe cuidar  su hipertensión, único padecimiento que tiene a sus 98. Todavía lee el Sierra Maestra sin espejuelos y conserva todos sus molares. Increíble dicen algunos, aunque mi viejo dice que quizás en ello tuvo mucho que ver el consumo de carne de res todos los meses en sus primeras décadas de vida. Si llega a los cien, el barrio en masa le hará una fiesta grande, él confía lograrlo, aunque recuerda que su abuelo Juan de Dios llegó a 99, y su padre Herminio quedó en los 95. Dios tendrá la última palabra, me dice emocionado. Nos abrazamos largo. Sus ojos estaban húmedos de felicidad. 


INVITACIÓN AL CUMPLEAÑOS DEL ABUELO (+FOTOS)
Junto a su bisnieto Alejandro.

Junto a su bisnieto Alejandro.
Junto a algunos miembros de la familia.
Junto a varios sobrinos.
Junto a uno de sus hijos y su mujer.
Junto a uno de sus sobrinos.
Junto a una de sus sobrinas.
Junto a su hija mayor de 71 años.
Junto a un viejo amigo del barrio.
Junto a hijo e hijas.
Junto a su bisnieto Alejandro y este servidor del blog Caracol de agua.
Junto a parte de la familia.
Todos desean larga vida al abuelo.
El Abuelo juega cubilete.
Abuelo cena su plato preferido: garbanzos con carne de cerdo.
Junto a una de sus nietas luego de cenar.

martes, 16 de abril de 2013

Ciberguerrilla de Santiago se alza en montañas de Tercer Frente

 
Una estatua singulariza al recogedor de café crecido en la Sierra


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Salimos a  las 6 de la mañana. Montañas pintan nuestros ojos. Alguien habló del miedo a las alturas, morir lejos de casa; por eso no se aventura más allá del camino habitual al trabajo. Mulos a la vista. Una estatua singulariza al recogedor de café crecido en la Sierra, el mismo que hizo sitio en el llano y tomó la ciudad por asalto hasta llegar a gigante. 

El miedo pareció enseñorearse con nuestra ciberguerrilla en el camino a la comandancia de La Lata, sitio ideal para tomar el éter por asalto  e invadir la Internet. En aquel lugar se respira guerrilla por doquier. Cada árbol asoma una barba, y negros haitianos de la misma comunidad que arropara al legendario comandante Juan Almeida Bosque.

Allí están congelados en el tiempo el hospital en campaña, la planta eléctrica, el viejo teléfono, hasta la vieja Apolinaria Bisset (Zurita) sigue en la loma, mujer buena que diera su cama a Almeida, y todavía deja una puerta abierta en la noche, por si regresa. Las casitas invitan al diálogo, a la aventura de recorrerlas y no quedarnos en el apunte estéril o en la vanidad del hombre o mujer de ciudad.

Niños pasan sobre un mulo sobre la falda de una loma. Otros vienen desde la escuelita cercana y aprecian la radio que hace la ciberguerrilla santiaguera, que desde el 12 y hasta el 14 de marzo, comparte vivencias y cena junto a ellos, como si el hombre nuevo no fuera una quimera y todo fuera posible. Nos invade el más sólido humanismo. No pudimos llegar hasta Carlos Manuel de Céspedes. Camino muy peligroso.

En la noche el pueblo, con nombre guerrillero, nos acoge en su plaza. Personalidades imprescindibles de la radio, como Gerardo Houdayer, o el dramaturgo Salvador Virgilí, narran historias ante ojos asombrados. Romero Chang interpreta a Freud.

Las fotos tomadas por el resucitado Chang Li Po guardaron memoria de caídas, miradas furtivas, bailarinas libadas por nativos, o sencillamente performance ofrecidos por guerrilleras al subir monumentales camiones.

Los micrófonos hablaron de 110 obras traídas por la ciberguerrilla. Suficientes para tomar el éter e invadir Internet. 23 podían considerase poderosas para ventilar el oído  y on line llevar la imagen Cuba más allá de la hierba que pisan nuestras plantas. Fuimos sorprendidos al ser premiadas dos de las concebidas por  nuestro intelecto: En la soledad del laberinto (entrevista en audio a un importante escritor santiaguero), y la página de Internet (www.radiogritodebaire.cu que administro y edito.

En la mañana del 14 subimos a los ómnibus; atrás quedaba un pueblo  de guerrilleros y guerrilleras. Nos despedían con pendones desplegados y una Lupe que todavía vaga tras las cenizas del Comandante en la Sierra. 


Ciberguerrilla de la radio en Santiago de Cuba toma por asalto La Lata.
Mi mano indica la Casa Museo que sirvió de sede a la comandancia de Almeida.
Sierra adentro como aquellos guerrilleros que todavía andan entre los árboles de La Lata.
 
Las casas de La Lata, junto a la escuela primaria, abrigan a hombres y mujeres que dieron refugio a Almeida.

miércoles, 10 de abril de 2013

Ritual de la pecera



Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Una pecera tiene sus encantos
el mismo recorrido
los mismos olores
las mismas cosas
la misma agua.
Los mismos zombis
las mismas palabras
la misma comida
el mismo dolor.
Reconocerse
no es posible
el mismo recorrido
los mismos ojos
las mismas palabras.

lunes, 8 de abril de 2013

“Sólo la familia une a los cubanos estén donde estén”

Habló de la vida allá, acá. El valor de la familia; los amigos.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

“¡Boricua defiende lo tuyo!”, “¡Sacude la arena!”, o la historia del cazador de cocodrilos Jimy en la Luisiana, que no sabe quién es Obama o si Lincoln está vivo o muerto, nos regaló un buen cubano de la otra orilla, familiar cercano por cierto, de visita en casa por unos días.

Nos contó de los once años de pasar todo tipo de trabajos para alcanzar un bienestar estable. Habló de la vida allá, acá. El valor de la familia; los amigos. “¡No imaginas el significado de estos encuentros para mí!”, dijo, entre emocionado y nostálgico.

En una máquina de la década del 50, del siglo XX, conducida por su hermano, recorrimos el pueblo varias veces, fuimos a las casas de amigos, familiares, y sin perder la picaresca del hombre nacido en Cuba, sorprendió con bromas y abrazos.

Un mar de personas llenó la casona familiar de sus abuelos; ahora una tía reside en ella junto a mí padre, -éste último-, para él, “un progenitor que yo todavía no se valorar bien;  siempre preocupado por todos. ¡Tremendo hombre coño!”, y nuevamente asomaron sus emociones.

Me confesó que seguía el Caracol de agua y gustaba en verdad de sus publicaciones, “habla como somos los cubanos, como vivimos, hace la crónica de la vida difícil de nuestro tiempo”, por eso la sigo, por eso la siguen amigos y amigas de la isla residentes en Estados Unidos. 

Sobre un sofá de madera Morfeo lo acunó. “¡Apaguen la luz carajo. Déjenme dormir. No jodan más!”. Cerró sus ojos embriagado de felicidad.  En casa habíamos dejado la mejor cama para él, las mejores comodidades, pero en un arranqué de cubanía olvidó su estabilidad ganada con trabajo en Estados Unidos y durmió con ropa y sin bañarse. Lo despertó el ladrido de Bilín, el can de su tía. Se levantó asustado y   recordó las vivencias de la noche en el hotel Carnero, la añorada visita al Pérez, -otro de los hoteles de la ciudad-, y los esfuerzos realizados por mi padre para hacerlo descansar.

Al partir, sonaba de fondo el “Son a Contramaestre”.  Me preguntó: “¿Y ese quién es?” Le respondí, Eduardo Sosa. “Suena bien”, fue su respuesta. Abrazos, apretones de manos y  mucha  salud flotaron en el ambiente. Atrás,  quedamos nosotros con nuestras tristezas y alegrías. Él regresaba a su nueva patria con la alegría de haber vivido una aventura, donde el amor reinó por siempre. Si alguien me dijera cómo titularía esta crónica, respondería sin dudar: “Sólo la familia une a los cubanos estén donde estén”.


Junto a dos hermanos y un tío.
Junto a varios tíos y un hermano.
Junto a viejos amigos.

viernes, 5 de abril de 2013

El Día de los Pioneros me llevó a la escuelita de mi infancia

Hacía treinta años que no volvía a mi escuelita. El Día de los Pioneros me llevó a ella.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hace algunos años soñaba regresar a la que fuera mi escuelita primaria, aquella que nos hizo la revolución, hace más de tres décadas, en mi pueblo natal, Cruce de Anacahuita, a unos cuatro kilómetros de la cabecera municipal, Contramaestre.

La posibilidad llegó con la celebración del Día de los Pioneros este 4 de abril. Allí sigue mi escuelita, pero con la huella del tiempo sobre sus espaldas. Busqué el árbol de tamarindo, el pozo para regar el huerto una vez a la semana, pero no estaban.  Habían nuevas casas a su alrededor y una cerca delimitaba el espacio. En el interior, unos 46 niños y niñas sonreían. Nos daban la bienvenida y por un momento regresé al infante vestido de uniforme, que una vez estuvo en aquellas aulas y cantó el Himno Nacional por vez primera, y le gustaban mucho los libros de lectura, la vida política de mi patria y los relatos de Historia de Cuba. Recordé a mis maestros y maestras y no pude evitar una lágrima.

Hacía treinta años que no volvía a mi escuelita. El Día de los Pioneros me llevó a ella y me devolvió el recuerdo del almuerzo una vez a la semana a mi maestro; la forma en que aprendí a multiplicar, dividir, restar y sumar; la ceremonia para recibir la pañoleta, el día que aprendí a leer y escribir. Regresé en el tiempo  y me vi escritor, periodista, maestro. Muchos niños se reían de mí, por las fantasías que construía, algunos creían en una locura transitoria; la vida se encargaría, según ellos, de hacerme poner los pies en la tierra.

Un día salí de aquella escuelita cargado de sueños y me fui al mundo; atrás quedaron juegos, adivinanzas, y una imaginación pintada con las asignaturas que definirían mi vocación profesional: lecturas literarias e historia antigua.

Hoy regresé a mi escuela, mejor, a mi escuelita. No olvidé su nombre: Domingo Portela. No  olvidé a mis maestros, a mis compañeros de estudio, casualmente, allí estaba Irma Sánchez Mora, que con una sonrisa dijo: “Me he reencontrado con un viejo compañero. Recuerdas cuando iniciamos primer grado, al ser  creada esta escuela”. Hoy, su niño, Roberto Mondelo Sánchez, cursa segundo, y recorre el mismo camino que todos los días llevaba a su madre a nuestra escuelita. Yo me fui al mundo, Irma sigue allí, ahora de la mano de su hijo. 

 
Este 4 de abril he sido feliz, muy feliz. Los sueños de otros niños se encontraron conmigo. Sembré mis libros en sus memorias. Hablé de mis días en aquellas aulas. Junto a mí estaban los escritores Eduard Encina y Ernesto Andrés de la Fe. Leímos para ellos, para ellas. Nos tomamos fotos. Degustamos los dulces caseros nacidos en el corazón de sus madres. El mayor premio que recibimos fueron sus sueños de ser un día, médicos, artistas, profesores, o una bailarina española que tuvo la gentileza de obsequiarme su arte.  Al partir, nos hicimos una foto colectiva. Atrás quedaron manos tendidas, vuelvan nuevamente, y unos niños y niñas que no han perdido los sueños, porque los tienen todavía. 


INVITACIÓN: No dejen de apreciar esta galería de fotos con momentos inolvidables vividos con niños, niñas y maestros de la que fuera mi escuelita.  

A mi espalda el aula donde aprendí las primeras letras y números.
Niña en actitud de reflexión ante las propuestas literarias que llevamos.
Niños con la mirada en el horizonte.
Niña en abierta actitud  picarezca.
Niña con la mirada en el futuro.
La sonrisa de un niño vale más que toda la riqueza del mundo.
Niña  nos da la bienvenida oficialmente.
Niña nos regala pensamientos de José Martí.
Momento de sueños futuros.
Momentos de sueños futuros.
Momentos de sueños futuros.
Momentos de sueños futuros.
Momentos de sueños futuros.
Momentos de sueños futuros.
Momento de sueños.
Momento de sueños.
Momento de sueños.
La despedida.



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