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lunes, 12 de junio de 2017

Tirarme del puente




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

No puedo dormir, extrañas visitaciones en mi cabeza. Mi gato Bartoly corre  a mí, a su manera me comunica un cariño enorme. Dejo caer el cuerpo sobre el corredor de la vieja casa;  siento unos deseos enormes de tirarme del puente del ferrocarril,  pero es una muerte demasiado dolorosa para un hombre tan humano como yo, que le duele hasta ver morir a un gorrión. Apuro dos prú orientales; necesito engañar a los procesos mentales de mi cabeza;  no creer que estoy a un paso de la locura más loca del planeta. Espero y la tormenta irracional sigue, me veo junto a mi madre vieja en una tumba del cementerio local, bajo una espesa palma; ambos calaveras, conversamos como siempre lo hicimos;  ella me arropa entre sus huesos; siento que poco a poco voy al polvo, a la noche inmensa que siempre viene con esas visitaciones que hablan de mis cables flojos, mis angustias terribles por los días congelados en el más absoluto de los veranos:  el hambre de  felicidad;  la paz perdida en el hogar…Mi madre me llama hijo y hace una señal; espantado creo ver un camino, pero la zarza es tupida y el almacigo señorea. Tomo otro antidepresivo (mucho más fuerte) y no llega el éxtasis.  Dos casas más allá, los vecinos lloran sus desgracias, unos sobre el transporte cada vez más caro; “a Santiago en camión hasta 50 pesos; Bayamo piden 40”;  uno muy joven habla de los países donde la gente se aburrió de comer carne vacuna y la consideran maligna para la salud;  “aquí, tan solo la vemos en una barra de picadillo de 1.25 centavos (CUC) y más del 70 por ciento es pura soya”. Bartoly me mira con sus ojos amarillos, pasa una y otra vez su cuerpo menudo sobre mí;  me quiere en la cama, allí donde todos los días me da la bienvenida al amanecer con sus maullidos. El puente magnífico se ve bajos las farolas, otra vez siento unos deseos enormes de tirarme al vacío, pero mi  humanismo se resiste a darle al cuerpo una muerte tan absurda.  Me levanto y ya pasan las doce; el lunes empieza  y el círculo se me viene encima. Volver a donde la gente se caza como fieras, sedientas de guillotinar cabezas,  verlas caer desde el graderío en cerrado aplauso; seguir la ruta de los cuerpos que siguen vivos; extraña manera de morir en vida. ¡Qué locura la que llevamos!. El puente ahí, muy cerca;  ya el bacalao me convida, trepo, el viento helado se mete en mis huesos y  soy Matías Pérez camino al río de Céspedes, al de Martí.  Alguien propone mi nombre para una vieja escuelita de un barrio de campos  pero ya no tengo ojos, cerebro, oídos. Soy una no persona, sin amigos, familia, sueños.

lunes, 11 de enero de 2016

Amamos a Bayamo con sano orgullo



El más grande hombre nacido aquí responde al nombre de Carlos Manuel de Céspedes
Por David Gregorio Rodríguez Rodríguez.

Bayamo atesora historias maravillosas de sus hijos y de los que no habiendo nacido aquí, tienen ese derecho por los aportes que han hecho a la vida de la ciudad. Cuando eso sucede es que esa persona, proveniente de otros lares, ama a la Villa profundamente por diversas razones, algunas de las cuales pueden residir en la creación de esas familias que nos iluminan cada día.

A esa altura de la vida y para suerte nuestra ya no existen diferencias entre los nativos y los que arribaron en determinada ocasión, quizás por casualidad o la irrupción del amor. Todos somos bayameses y a ese concepto hay que aderezarle las sustancias para que ese espíritu se convierta en acción permanente en favor de esta comunidad que tanto nos enaltece.

Hay una especie de comunión entre la ciudad y algunos de sus símbolos, naturales o históricos que nos hacen sentir personas agraciadas o favorecidas por el influjo de estas sobre nosotros.

¿Quién puede sustraerse aquí de esa relación de la población con el río de la ciudad, a la que dio su nombre, razón de especial orgullo que nos pone en una situación maravillosa como ciudadanos?

¿Quién podría soslayar ese hermoso vínculo de los bayameses sabiéndose herederos de la viril trayectoria del más grande hombre nacido aquí y que responde al nombre de Carlos Manuel de Céspedes?

¿Cómo no sentir estremecimiento al tener al compatriota Manuel Muñoz Cedeño, nombre ligado para siempre a nuestra historia patria?

¿Y sí mencionamos a Perucho Figueredo? Entonces el pecho palpita con una velocidad inusitada por las emociones que nos provoca, sabiendo que en Bayamo tenemos dos hombres que han escrito las letras de los himnos nacionales de dos países diferentes. Uno es Perucho, que nos dotó del nuestro; y el otro, patriota y poeta también, José Joaquín Palma, que escribió el de Guatemala. José Martí llamó a Palma: “Poeta de la Patria”. 

¡Qué orgullo, qué manera de sentir en nuestros corazones la historia bayamesa, qué satisfacción haber nacido aquí, qué alegría para aquellos que un día decidieron echar su suerte con nosotros!

jueves, 30 de julio de 2015

¡Cuba no es igual en todos lados!




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Montamos unos de esos camiones que erizan los cabellos y fuimos a dar desde el pequeño Contramaestre, a una ciudad vecina nombrada Bayamo donde se puede caminar una calle paseo, encontrar lo que buscas y almorzar tranquilo, sin la ofensa del que pretende estafarte con algo visible en la carta, pero ausente en la vida real de los platos. Pedí cóctel de camarón, sopa de pescado, enchilado de camarones y pescado rebozado; no faltó el arroz con pescado y el chatino. Un jugo natural de fruta bomba puso la nota final. Los estómagos respiraron agradecidos, no era posible un servicio así, tan acostumbrados como estamos a las miradas picarescas o refunfuñonas de esos otros, equivocados por pensar que nos hacen un favor, cuando en verdad vender es un arte y hacen falta sonrisas, palabras dulces y hacerte sentir mejor que en la propia casa. A pesar de nuestros bolsillos humildes, dejamos propina, porque no todas las veces en la vida atienden bien y el servicio es de excelencia; por tanto, hay que reconocer lo bueno y estimular a los que lo hacen con pasión. Seguro que volveremos a una ciudad del oriente cubano llamada Bayamo, donde un Carlos Manuel de Céspedes izó la libertad para todos y los llamó hijos sin distinción alguna;  donde un Francisco Vicente Aguilera se yergue protegido por la Bandera y muchos patriotas lo siguen atentamente en su andar hacia la libertad.  Una ciudad de palomas, tan humanas, como los mismos humanos que descansan junto a ella en el parque, donde una estatua invita al recuerdo, a la pose con el hombre que ayudó a poner letra y música a la sublime Bayamesa y el mayor hospital allí lleva su nombre. Cuántos cubanos sigue salvando Céspedes desde esa condición tutelar, donde hay que mencionarlo siempre en la salud como en la enfermedad, porque los hijos vienen al mundo en su nombre, o una madre es salvada por un galeno que hace honor al hecho de ser cepedista sin dejar de ser aguilerista y martiano.  Regresamos en un  monstruo rodante a nuestro preterido pueblo, calor intolerable, gente encima, una voz de mando diciendo estupideces para hacer más dinero y nosotros  con los ojos cerrados,  anhelando llegar a casa, darnos un baño y tomar muchos vasos de agua fría. Nos recibió un torrencial aguacero, por algo será dijo mi compañera, una vez más me encerré en la oscuridad y pensé: ¡Cuántas cosas pueden hacerse bien! ¡Cuba no es igual en todos lados!

miércoles, 4 de marzo de 2015

La UNEAC se mueve en el Oriente de Cuba



Escritores de la UNEAC de Santiago de Cuba
Por Eduard Encina. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Hace algunos años que de los encendidos debates en la comisión Cultura, Economía y Sociedad en el Comité Provincial de la UNEAC en Santiago de Cuba, salieron a flote temas que urgían un diálogo eficiente. De fondo, una mirada hacia las principales problemáticas de la Ciudad, y en la otra arista, la Orientalidad y la (re)construcción de la imagen del que habita esta parte de la isla, y dentro de ello “la mujer”, se proyectaban con carácter enfático.

Animados por la impronta de RodulfoVaillant, quien preside la UNEAC en Santiago, se organizó el Primer y el Segundo Encuentro de Escritores Orientales; efectuado con éxito. La posibilidad de dialogar, confraternizar y encontrar zonas de intercambio y desarrollo en común, abrió la posibilidad de crear expediciones que no solo pudieran mostrar lo que se publica o se escribe en este territorio, sino facilitar espacios de confluencia, confrontación y análisis de todo el pensamiento y la riqueza simbólica que nos une.

Hoy, en horas de la mañana, una pequeña representación de la Asociación de Escritores de la UNEAC de Santiago de Cuba concluyó la visita a Granma, que desde el 1 al 4 de marzo desarrolló una jornada cultural intensa, pues los anfitriones granmenses propusieron acciones que iban más allá del intercambio literario o editorial entre Ediciones Caserón, Ediciones Bayamo y el Proyecto Ventana Sur.

En la mañana del lunes, una visita al Manzanillo de Orto y Navarro Luna lo dejó todo listo para el intercambio, el público motivado y ávido por conocer las novedades literarias, el verbo proteico de Ciro Bianchi y las lecturas de autores bayameses, manzanilleros... Luego de profundizarnos en las delicias del camarón, el paisaje del mar plateado, el muelle viejo con sus botecitos amarrados y la vista hacia los cayos, nos descolgamos hasta la finca La Demajagua, allí, dónde el Padre de la Patria diera la libertad a sus esclavos y los convidara a la lucha.

El martes fue el Café literario Ventana Sur de Bayamo anfitrión para las lecturas, presentaciones de libros y proyectos editoriales. No menos fue la reacción de los habitantes de la ciudad incendiada, quienes asistieron y participaron de las propuestas. Sabernos orientales deja un sabor inconfundible y profundo, no es sólo geografía, componente étnico, sino respiración, temperatura con que se habla o se camina,  y la manera íntima, familiar con que se comparte el café, el conocimiento…

No están lejos los probables días en Guantánamo, Las Tunas y Holguín, que de seguro querrán hacernos recíproca la visita. Hacía tiempo queríamos una UNEAC así, que se mueva hacia dentro y fuera, y también en remolino, para mezclar y resistir.

Aquí dejo a los lectores de Caracol de Agua un foto reportaje que habla por sí solo:
A pesar del nuevo bulevar y la restauración del parque, a solo una cuadra de la Glorieta, duele ver al viejo Manzanillo en ruinas.
El Centro de Promoción Navarro Luna da la bienvenida a los visitantes.
Ciro Bianchi presenta la novela Dinero maldito  de Newton Briones.
El joven narrador Luis C. Suárez, presenta el libro de cuentos Evolution Remake de Manuel Morales.
El libro de Leliebre con gran éxito,  devuelve a Buesa para los lectores. 
El proyecto Ventana Sur también presentó su Colección.
En el Café Ventana Sur, Bayamo  nos acogió con mucho cariño
Intercambio con el claustro de profesores de una escuela.
La poeta y ensayista Juventina Soler presentó en Bayamo y Manzanillo Las Caravanas, libro de Eduard Encina
Largo viaje, pero buen ánimo.
Llegar hasta el Altar de la Patria en La de Majagua.
Los escritores Reinaldo Cedeño, Lucía Muñoz, y Luis carlos Suárez.
Los lectores de Granma pudieron adquirir los libros de nuestros escritores.
Lucía Muñoz presenta el libro Buesa de lejos y de cerca, de Leliebre.
Luis Carlos Suárez presenta el libro de cuentos La Edad de la insolencia de Reinaldo Cedeño.
Reinaldo García encontró tiempo para profundizarse en una lectura.

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