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miércoles, 7 de junio de 2017

Llegan tiempos nuevos a Maffo donde se puede hablar libremente



Pueblo de Maffo reunido en la Peña "El cañón Don Pepe".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com   

La Sociedad Cultural José Martí  en Maffo, de conjunto con la Casa Memorial Orlando Pantoja, tiene una peña identificada con el nombre “El cañón Don Pepe”, que va ya por su cuarta edición. La misma se desarrolla todos los día 2 de cada mes y su conductor es el poeta y pintor René Emonides Quintana. En la cita de este 2 de junio no había espacio en la sala para tantos participantes, pasaban las 70 personas.

Creyentes  y no creyentes se unieron en una obra de infinito amor. La Iglesia Bautista celebra 110 años de creada. Por eso una comitiva encabezada por su Pastor, habló de los momentos fundacionales ocurridos aquel 20 de mayo de 1907;  de los antecedentes que llevaron al surgimiento;  en fin, un momento para aprender a amar  a aquellos doce feligreses, que en fecha tan memorable para la historia de Cuba, entonaron el primer himno. Se habló de Manuel Portuondo,  el predicador de la palabra de Dios en Maffo.

La respeta maestra, ya retirada, Idelisa Rivero Montero, habló del Parque Saturnino Lora (de Maffo);  de aquellos memorables años en que fue educadora en la Mariana Grajales;  habló largo y lúcido del farmacéutico Bolívar Pantoja Jiménez, de la Clínica de Modesto  Berlanga;  del reverendo Joaquín Antúnez que tuvo que dormir en la casa de los del Toro, porque la crecida del río Contramaestre no daba cruce; allí habló Antúnez de las bases precursoras del templo Bautista que se fundaría el 20 de mayo de 1907.

Otro momento de recuerdo  estuvo vinculado a la historia de los pañuelos con las iniciales de José Martí que traía el Apóstol al caer en combate el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos.  Una versión dice que era blanco  con las iniciales grabadas en tinta china;  Xímenez de Sandoval, el oficial español que comandaba la tropa, diría años después, que las iniciales estaban bordadas en verde sobre un pañuelo blanco; sin embargo, en Remanganaguas, en la Cantina de Bartolo Cabote, aquel 20 de mayo de 1895, se dice que los españoles intercambiaron pertenencias ocupadas a Martí y entre ellas estaba un pañuelo rojo con las iniciales J M grabadas. El pañuelo era mostrado por la maestra de la Escuela No. 39, Emilia García, todos los 28 de enero y los 19 de mayo en las paradas martianas que se hacían en el  Cementerio. La prenda había llegado a sus manos a través de Lorenzo Sánchez, uno de los hijos de Bartolo.

No faltó en “El cañón Don Pepe”, el momento para disfrutar de canciones salidas de los  maestros Cachao, Bulo y el Polo de Maffo, que condimentaron de cubanía profunda la  tarde.

A la cita acudieron como invitados, autoridades del gobierno municipal y de  la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí en Santiago de Cuba, que informaron sobre la entrega del Premio Honorífico Corazón de Cuba a la Casa Memorial Orlando Pantoja y al intelectual René Emonides Quintana, por su destacado trabajo en defensa de los valores identitarios del pueblo de Maffo.  

El Pastor de la Iglesia Bautista dijo palabras memorables que hablan del espíritu de José Martí que anima cada cita de Don Pepe con el pueblo de Maffo: “Orábamos por un tiempo donde se pudiera hablar libremente así y ha llegado con la Sociedad Cultural José Martí y su peña el Cañón Don Pepe…”
 
Maestra jubilada Idelisa Montero Rivero, una gloria de la educación en Maffo.
René Emonides Quintana, poeta y pintor, conductor de la peña "El cañón Don Pepe".
El Pastor de la Iglesia Bautista de  Maffo habla de los 110 años del templo.
Yaumara Salcedo, dirigente gubernamental en el municipio Contramaestre.
La principal figura de la peña "El cañón Don Pepe", el sonero Cachao.
El maestro Bulo (gorra azul) y su piquete ocasional.

domingo, 7 de mayo de 2017

Las Bici-taxis y sus monstruos




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Prefiero dos palabras para nombrar un personaje de la vida cotidiana que ha convertido una bicicleta en un triciclo  para transportar dos pasajeros a bordo. Es un taxi de pasaje, con la diferencia de que el motor es el propio ser humano, que asume pedalear para ponerlo en movimiento.  Pero no haré aquí la historia del triciclo en Cuba,  hoy quiero llamar la atención sobre el “humano” que lo conduce en Contramaestre, un pueblo de provincias, en el oriente de la isla, en el tramo del Edificio Rodríguez al Hospital Orlando Pantoja Tamayo; tan sólo un kilómetro de distancia.  ¿Qué sucede en ese itinerario?

La persona que tiene a alguien de la familia ingresado en el Orlando Pantoja y debe recorrer ida y vuelta seis veces al día, para llevarle desayuno, almuerzo y comida, a sus allegados, ¿cuánto gasta? Alarmente la cifra: 18 pesos en moneda nacional (m.n), si cuesta sólo 3 m.n. Imagine usted el gasto del personal de salud, que debe viajar diariamente a la citada instalación  hospitalaria. Todavía el transporte público no cubre la demanda de personas que  acuden allí;  así que en esos horarios muertos del día, el conductor de la bici-taxi (bicitaxeros), fija un precio de partida,  $3 m.n; ahí empieza todo y se aferra a la llamada oferta y demanda, así que lo mismo puede pedir $5, que $10; en el primero de los casos serían $25 al día, en el segundo $30. ¿Qué bolsillo aguanta eso?

Pero lo mas complejo de todo, es que las personas a veces con ingenuidad creen que cuesta $2, porque es sólo un kilómetro y no hay elevaciones, ni tramos difíciles; además transitan por la Carretera Central, una propiedad social del pueblo;  así que lo abordan en cualquier lugar;  al llegar al destino, el conductor con voz grotesca dice: “Son $5 m.n”;  la impotencia se apodera del pasajero;  pero si no tiene a nadie para proteger sus derechos, qué puede hacer; pues darle el precio y enojarse por el estado actual de las cosas.

En lo personal lo viví  en carne propia durante una semana y asumo  que  no hay bolsillo que aguante. Uno de esos siete días abordé una bici-taxi, apenas a medio kilómetro del Hospital;  al llegar, el tipo me dijo, “son $3 m.n”, me indigné porque no podía costar eso;  el cubano de a pie se despertó en mi y le dije: “Te doy 2 m.n;  no más”, la respuesta del bicitaxero fue letal: “Si fuera más dinero; habría sangre hoy aquí;  pero no me caeré por un peso”.  Me puse en guardia enseguida, por si las cosas;  pero el tipo salió como un bólido, pedaleando su oferta y demanda, esa que martilla día por día al pueblo y lo único que le importa es romperle los bolsillos. Imagine usted si me hubiera pedido 20 m.n, que a veces durante la noche lo exigen, y yo hubiera reaccionado como lo hice; entonces no podría escribir esta historia y la sangre estaría llegando al río.

miércoles, 5 de abril de 2017

Don Pepe vomitó fuego sobre Maffo*



No pude evitar  que me hicieran una foto junto a este legendario cañón.
Este 3 de abril la Casa Memorial Orlando Pantoja Tamayo en Contramaestre, unida a la Sociedad Cultural José Martí, desarrolló la segunda edición de la ya popular peña “El Cañón Don Pepe”, dedicada en esta ocasión a niños  y jóvenes del barrio de Maffo.

Unas 50 personas acudieron a la cita con la cultura, la historia y la identidad del lugar. Esta vez se habló sobre la historia de la Unión de Pioneros de Cuba, devenida Organización de Pioneros José Martí. También se conversó largo e interesante sobre los creadores de la escuela Mariana Grajales.

El animador principal de la peña “El Cañón Don Pepe”, el conocido artista plástico René Emonides Quintana, tuvo a su cargo las palabras de bienvenida a los participantes y contó con el talento artístico de importantes figuras de la cultura local como Cachao, el Polo de Maffo y el decimista popular Virgilio Estrada.

Fue impresionante apreciar la voz de Cachao cantando el Son a Maffo, ovacionado largamente por jóvenes y niños,  impresionados ante este juglar, todo un símbolo de la cultura local, quizás no valorado como realmente merece por su obra creativa.

La peña tuvo un visitante de la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí en Santiago de Cuba, el profesor Antonio Isaac Hechavarría. Sus palabras sobre este acontecimiento lo dicen todo: “Fuera de Santiago de Cuba, no existe ninguna peña con estas características. Honor a quien honor merece. Ustedes han logrado hacer lo que otros ni siquiera  consiguen. Felicidades. Maffo merece acciones culturales como estas”. 

*Ver galería de fotos sobre la peña en el blog Contramaestre crecido

miércoles, 22 de febrero de 2017

Piedra fría y sin alma estatua de Olo Pantoja en Contramaestre

El blog Caminante cubano viene siguiendo hace algunos años la ejecución de una obra pública de valor simbólico y patrimonial para las personas de Contramaestre, conocida oficialmente con el nombre plaza Orlando Pantoja Tamayo (Olo). 

Se especula sobre el valor financiero de la misma, su plazo de entrega; lo real es que la estatua de Olo  no acaba de exhibir el rostro definitivo, por lo que autoridades de Servicios Comunales en Contramaestre decidieron taparla con un nylon negro.  

¿Cuál fue la reacción de Sarezka  Pantoja Escalona ante la publicación de Caminante cubano sobre la actual situación? Caracol de  agua reproduce sus palabras y el enlace donde podrán leer el post de Alfredo Ballesteros, miembro de la Sociedad Cultural José Martí y de la Asociación Hermanos Saíz,  aquí en Contramaestre. 

Sarezka  Pantoja Escalona: “Para mi es una falta de respeto mayúscula con los hombres que dieron lo único que tenían, la vida. Una falta de todo a su memoria.

“Por mí, que tiren el monumento ese a la basura, a los hombres como mi padre se les recuerda en la memoria del pueblo, ése es el monumento, el amor de su pueblo.
“Con relación a esa piedra fría y sin alma con la cara tapada con un nylon negro, o la terminan o la sacan de ahí y me dirijo al gobierno de Contramaestre y a su partido, me dirijo como hija de un hombre que fue símbolo de humildad, generosidad y amor a su tierra.

“Gracias Alfredito por tu esfuerzo y tu dedicación a esto”.

 Leer: Piedra fría y sin alma, estatua de Olo Pantoja  en Contramaestre

sábado, 5 de diciembre de 2015

Casa natal de Orlando Pantoja en Maffo oriente de Cuba reclama atenciones urgentes



Desde hace tiempo está sin iluminación durante las noches, por eso personas inescrupulosas se aprovechan para deshonrar el sitio convirtiéndolo en urinario público y posada emergente para los necesitados de sexo.

Por Alfredo Ballesteros Alfonso.  (Editor de Caminante cubano)

Es imposible hablar de Maffo y Contramaestre, en el oriente de Cuba, sin mencionar a Orlando Pantoja Tamayo, quien con su vida marcó el sendero de la ética con la Patria. En su hoja de vida sobresalen algunos elementos que muchos cubanos de la isla y del mundo no saben. Veamos algunos. 

Entre los más conocidos sobresalen el hecho de ser integrante de la guerrilla de Ernesto Guevra (Che) en Bolivia y primer jefe de Puertos y Costas de Cuba.
Olo en la guerrilla del Che Guevara en Bolivia.
Orlando Pantoja es poco conocido. No basta con saber que sus restos se encuentran en el Memorial de Santa Clara, mencionarlo cada 8 de octubre, día de su muerte, ni que algunas instituciones en el país lleven su nombre.

Hoy Maffo protege celosamente su memoria en la que fuera su casa, donde nació el 2 de octubre de 1933. El sitio fue convertido en Casa Museo por el Comandante Juan Almeida Bosque. Allí se encuentran algunas de sus pertenencias y cuenta con un aula-museo en la que estudian niños del grado pre-escolar.

Sin embargo, este lugar no tiene las atenciones que merece. ¿Por qué lo afirmo?

Desde hace tiempo está sin iluminación durante las noches, por eso personas inescrupulosas se aprovechan para deshonrar el sitio convirtiéndolo en urinario público y posada emergente para los necesitados de sexo.

Olo junto a su madre Orfelina Tamayo.
Hace unos cuatro años tuvo custodios, pero desaparecieron por el reordenamiento laboral. ¿Quién protege el lugar en la noche?

Hay un deterioro creciente de la carpintería de las diferentes salas de la casa. ¿Quién es el máximo responsable de darle el mantenimiento que lleva?

Las autoridades de Contramaestre deben enfrentar esta crítica situación con soluciones como la que merece su héroe mayor: Orlando Pantoja Tamayo. Su casa natal debe tener iluminación, custodios y una carpintería digna.


Orlando Pantoja merece una casa que invite a conocer su historia, que nos haga sentirlo vivo y no como un hombre inalcanzable. Cuba para él fue lo más grande. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Anciana de 96 años en Cuba siempre está sola


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Juana tiene  96 años, resiste el tiempo, aunque su piel sufre y  los ojos están idos. Su cuerpo se ha recogido, al extremo de volverse casi nada sobre la cama 7 de Geriatría, en el hospital Orlando Pantoja Tamayo, aquí en Contramaestre, Cuba, donde lleva varios días con una bronconeumonía crónica. El asiento del acompañante casi siempre está sólo, así sucede durante el día y cada noche. Algunas enfermeras la tratan con amor, otras, no imaginan que un día serán como ella.

Dicen que esta anciana fue muy bella en la juventud, pero Dios no le dio los hijos que hoy deberían acompañarla,  velando cada dolor o tristeza asomado a su delicado corazón. Pero hubo un hogar de ancianos en su vida, allí construyó amistades, e incluso llegó a amar  con esa ternura propia de las personas de la tercera edad, cuando son comprendidos y respetados sus derechos. En el hogar, conoció al viejo Silvino y vivieron once años juntos. Su avanzada edad condicionó a la doctora a separarlos de cuarto; sin embargo, el amor no murió, siguió en gestos, detalles, acciones, que aseguraron la eternidad de un afecto a prueba de tiempo.

Cada mañana, la paciente de Geriatría, Cama 7, con los primeros rayos del sol, recibe a Silvino sobre sus dos bastones; lo acompaña un bolso con una botella de café bien caliente; a su vieja le gusta así –dice-; pide a alguien que la ayude a sentar en la cama y Juana disfruta el efecto de aquel elíxir milagroso en sus cansadas energías; entonces aparece una sonrisa en sus perdidos ojos y nombra orgullosa a su gran amor. Un beso sella el momento.

El último cumpleaños de Juana, Silvino puso en sus manos un vestido hermoso; soñaba vérselo puesto en el bailable del domingo próximo;   pero el huraño siglo esparció temperaturas gélidas sobre los huesos de sus tardes en familia   y los cansados pulmones  no resistieron. Dice Juana que lo guarda para el día de su muerte. Nadie puede criticarla por eso –señala-. En esa hora crucial, sabe que Silvino y sus amigos del hogar de ancianos, serán los únicos que la acompañarán en el viaje al sueño eterno.
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