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miércoles, 21 de diciembre de 2016

“Los revolucionarios no piden permiso” (Entrevista a Joven Cuba)



No creo equivocarme si la ubico entre los tres blog más leídos de la isla.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El blog “Caracol de Agua” ha venido dialogando con blogueros claves en el escenario mediático cubano; sobre la importancia estratégica que tiene para la nación, el hecho de promover una comunicación horizontal cada vez más inclusiva, donde todos los sectores se expresen y participen libremente. Hoy lo hacemos con Joven Cuba.  

Conocí Joven Cuba, gracias a un amigo que reside en Puerto Rico; día tras día me hacía llegar sus publicaciones vía correo; para él, era una de las páginas más serias que se estaban haciendo en la Cuba digital.  Movido por su insistencia la visité y confieso que desde ese día y hasta hoy, soy uno de sus asiduos seguidores. No creo equivocarme si la ubico entre los tres blog más leídos de la isla. Me atrevo a decir más, es el clásico ejemplo de “periodismo ciudadano”, en un país que crea las bases para llegar a una comunicación cada vez más horizontal, donde el sujeto aspira a empoderar su verdad e interactuar a partir de ella con los más disímiles actores sociales, desde un líder político, un dirigente, hasta una estrella de la música, el deporte, o un brillante intelectual.  

Harold Cárdenas Lema, uno de los editores de Joven Cuba.
Joven Cuba accedió generosamente a responder mis preguntas, en las palabras de uno de sus editores principales: Harold Cárdenas Lema.   

1-Escribir un libro es crear una relación entre un soporte y un receptor; en el caso del blog tiene mayor alcance, aunque no deja de ser la misma relación: ¿Cómo se articula entonces desde un blog la idea del “yo” y la del “otro”?  

No existen respuestas generales ante un fenómeno heterogéneo como los blogs. Cada bitácora tiene una intención distinta y la relación emisor-receptor es diferente. En el caso de La Joven Cuba nunca nos vimos como los protagonistas que comunican a una audiencia, creamos una plataforma donde el lector tiene la posibilidad de expresar sus opiniones, ya sea comentando o publicando.

La línea entonces del yo y el otro se vuelve difusa al ser un proyecto con membresía abierta donde hasta el diseño e imagen es consultado con el público, donde la participación colectiva es un objetivo expreso. Nos articulamos y concebimos entonces como un "nosotros".

2-Gracias al ciberespacio la visibilidad de los cubanos por el mundo ha cambiado: ¿Hasta dónde existen o no los Macondo en ese contexto?

Cuando llegamos a la blogosfera en 2010, Cuba tenía un contexto digital mucho más polarizado y a extremos. Todas las explicaciones sobre la Isla se referían a un infierno o un paraíso, existían pocos matices que hoy se van alcanzando. La insularidad y el bloqueo provocaron el aislamiento de una parte del mundo que con el tiempo ha devenido en fetichismo. Sobre Cuba hoy existe mucha más información que antes, seguimos teniendo nuestras particularidades pero Internet ha ayudado a romper esquemas y simplificaciones sobre la Isla.

3-Todos conocemos las limitaciones de los cubanos para acceder a Internet; sin embargo se habla de una Blogosfera donde el país participa y se expresa. ¿En realidad existe? ¿Influye en el dominio social? ¿Qué importancia le atribuye usted a los jóvenes dentro de ella?

Existe una blogosfera cubana. Nos gustaría que fuera más articulada, menos influenciada por actores externos, que represente cada aspecto de la realidad y sea voz de la ciudadanía. Nos gustarían muchas cosas de ella pero quizá lo mejor es dejar que sea como es, a menudo las intenciones de terceros sobre fenómenos espontáneos terminan estropeando su naturaleza propia.

Los blogs desde hace años han servido para llenar los vacíos que deja nuestra prensa, para abordar temas tabúes que se omiten o edulcoran desde el discurso oficial. Y ciertamente se le cree más a una persona que es como tú, que comparte tu realidad y mantiene una bitácora gratuitamente, que a un medio de prensa, ya sea estatal, público, privado o alternativo. Un blog siempre será más personal y fresco.

Lo ocurrido en otros países ha sido que los grandes medios terminan acogiendo a los blogueros en sus páginas, ganando así su público y fortaleciendo su plantilla, pero en Cuba todavía no ocurre. Se confunde el periodismo con el ejercicio del bloguero y el camino fácil ha sido crearle blogs a los propios periodistas, sin mucho éxito.

La sección de blogs en los principales medios cubanos está muy lejos de lo que pudiera ser pero no es por falta de interés nuestra, a muchos nos encantaría publicar en ellos, incluso gratuitamente. Mientras no se reconozca la posibilidad de que alguien tenga un discurso propio, de que la crítica revolucionaria es legítima, sin responder a mecanismos verticales o cumpliendo estándares de lo políticamente correcto, será difícil salirse de Wordpress y Blogspot.

La blogosfera es joven en su gran mayoría. Ha sido el espacio que han encontrado muchos para expresarse, que han utilizado periodistas para decir lo que la línea editorial de sus medios no les permite y un punto de encuentro para jóvenes comunicadores. Se puede decir que ya hay una hornada de jóvenes blogueros en Cuba que ya tienen años de experiencia.

4-Para los cubanos que pueden acceder a Internet, “LA JOVEN CUBA” promueve una comunicación horizontal que dinamita los vacíos informativos de la prensa oficial. A partir de tu experiencia como editor de ese medio: ¿Es probable imaginar una comunicación horizontal entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza sitiada seguirá siendo una barrera para pensarnos y expresarnos en las redes sociales y blog?

Una relación sana entre Gobierno y Ciudadanía es imprescindible en toda sociedad. Ningún Estado, Partido o Gobierno es homogéneo sino la suma de quienes lo componen. Siempre existen los que promueven un modelo de Socialismo horizontal y participativo, así como otros que promueven el silencio y la inercia.

Después de casi siete años blogueando podemos afirmar que en La Joven Cuba hemos tenido el apoyo de los primeros y el sabotaje de los segundos, incluso la incomprensión de unos terceros que por desconocimiento nos suponen rebeldes irresponsables sin escuchar nuestras razones o leer nuestros artículos. Somos un país traumatizado también por las traiciones, el doble discurso y la sospecha, en este contexto viciado entendemos el recelo de todos, nuestra única arma contra esto es la transparencia y el tiempo.

Mientras Cuba aspire al Socialismo seguiremos siendo plaza sitiada. Se puede posponer la construcción de un parlamento en esta trinchera por un tiempo, pero después de medio siglo es imposible si queremos sobrevivir y superarnos. Internet ha dejado de verse de manera simplista como una amenaza, ahora debemos proponernos que se vea como un arma a nuestro favor, que su uso en favor del proyecto cubano no sea la saturación del discurso trillado que hemos utilizado en otros espacios sino la promoción del pensamiento apelando a la inteligencia colectiva de nuestro pueblo.

5- Trabajar y conectarse desde una institución del Estado que en la Constitución está comprendida como propiedad social, digamos una emisora de radio, un periódico o un canal de televisión: ¿seguirá condicionando el activismo en las redes?

Todavía está fresca en mi memoria la época en que un profesor universitario era expulsado de su centro por hacerse un blog inofensivo, hemos avanzado mucho desde entonces. Sigue existiendo un condicionamiento sobre el uso de Internet en los centros laborales, porque bloguear haciendo uso de los parques wifi es demasiado caro. En el resto del mundo existen regulaciones sobre el uso de redes sociales en horario laboral, pero por lo general los profesionales tienen acceso propio desde sus teléfonos y hogares.

Nosotros tenemos pocas alternativas de conexión, además de una mezcla de paranoia con ignorancia que a menudo provoca extremismos injustos. Recuerdo el caso de una señora que era objeto de sanción laboral por haber accedido desde su centro al post de un importante intelectual cubano que publicamos en La Joven Cuba. Pareciera que la vanguardia de pensamiento a menudo está divorciada de su retaguardia, y se agudizan las contradicciones.

Ahora mismo tenemos muchos cubanos conectados a Internet en los parques. Son los que pueden pagarlo, para necesidades económicas y familiares en su mayoría. El debate público en las redes está sentando la imagen de Cuba para el mundo y constituye un espacio de diálogo con los funcionarios del país. Tenemos fuera de ese debate a la mayoría de los profesionales, la inteligencia colectiva lograda por la Revolución no participa en buena parte del activismo en las redes.

Se anuncian planes para revertir esto pero la acumulación de contradicciones va más rápido que nuestra infraestructura, y las conquistas tecnológicas a este paso pueden terminar siendo victorias pírricas. Mientras tanto, seguiremos acompañando el debate desde La Joven Cuba y abriendo las puertas para todo el que quiera sumarse. Los revolucionarios no piden permiso, ni se cansan.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Vivir en Cuba condiciona a tomar partido en el uso de Internet

Iroel Sánchez, editor de La Pupila Insomne.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

La Pupila Insomne es uno de los blog más leídos en Cuba; sus audiencias en todo el mundo se han multiplicado en los últimos años hasta llegar a unas 3, 642,475 visitas.  Su editor Iroel Sánchez es una de las figuras claves en el nuevo contexto informativo, donde “medios alternativos y oficiales” se adversan mutuamente y la verdad periodística ya no es tan absoluta pudiera decirse. En ese nuevo escenario, Iroel accedió a conversar con el blog Caracol de agua sobre la importancia estratégica que tiene para la nación cubana, el hecho de promover una comunicación horizontal cada vez más inclusiva, donde todos los sectores se expresen y participen libremente.
 
https://lapupilainsomne.wordpress.com/
Arnoldo Fernández Verdecia (A.F.V) Escribir un libro es crear una relación entre un soporte y un receptor; en el caso del blog tiene mayor alcance, aunque no deja de ser la misma relación: ¿Cómo se articula entonces desde un blog la idea del “yo” y la del “otro”? 

Iroel Sánchez (I.S) En el caso del libro, un lector puede hacer llegar su opinión al autor a través de la editorial, encontrar al escritor en una conferencia, o de modo fortuito en la calle, pero eso dependerá siempre del poderío y alcance de la institución editora y su sinergia con los medios de comunicación para promover el libro y el autor en determinado contexto político y social.  

Aunque en el blog los intermediarios -editorial y medios de comunicación-  desaparecen, la web 2.0  no deja de expresar un contexto de desigualdades, donde las diferencias entre la intensidad, frecuencia y alcance con que pueden expresarse las voces, de acuerdo con su condición económica y social, lejos de disminuir se han multiplicado. Por eso el “yo” que sostiene un blog, si es honesto, no puede olvidar que es parte de una privilegiada minoría y que ese “otro”, aun cuando puede llegar a ser una presencia múltiple y constante, no es representativo de la diversidad de voces que pueden existir sobre determinado asunto; más cuando, como ha explicado Glenn Greenwald, existen programas que “amenazan la integridad de la propia Internet, utilizada como espacio para la propaganda difundida por Estados que disfrazan su voz en línea, y la presentan como libre expresión y organización”.

Sin dejar de tomar eso en cuenta, la velocidad y cercanía con que se recibe la retroalimentación y la posibilidad de interactuar con ese “otro”, enriquecen, aportan y hacen crecer a quien hace un blog, siempre que sepa discriminar el trigo de la paja, estimular las voces más valiosas y lidiar inteligentemente con los argumentos de quienes te adversan, que no por ello deben ser siempre desestimados. De los foristas de mi blog, o de quienes comentan o comparten lo que publico allí en las redes sociales, han emergido excelentes colaboradores, contenidos que nunca hubiera publicado porque los desconocía, o temas que no pensaba abordar pero que me han enriquecido a mi y a quienes leen La pupila insomne y creo es una experiencia común entre blogueros. 

A.F.V: Gracias al ciberespacio la visibilidad de los cubanos por el mundo ha cambiado: ¿Hasta dónde existen o no los Macondo en ese contexto?

I.S. Los Macondos hoy son imposibles. Menos en Cuba, donde a pesar de lo que se dice en algunas publicaciones, existe una sociedad bastante abierta, lo que junto al nivel de instrucción, permite asimilar una relación creciente con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), incluso mucho más allá de las vías formales se han constituido redes de distribución de contenidos.

En cuanto a visibilidad, aunque el discurso central lo siguen teniendo los grandes medios de comunicación, que suelen ser unánimes en su postura sobre Cuba y los cubanos, ya sabemos de qué modo, la extensión aun insuficiente del acceso a las TIC, ha permitido expresar otros matices cuyo alcance sigue lastrado tanto por el formidable dominio de los grandes canales por las transnacionales de la información como por nuestras  limitaciones en articular con eficacia una alternativa. El problema no es, creo yo, si existen o no Macondos, sino si los macondianos, que comienzan a conectarse a través de una PC, un móvil o un tablet, pueden -más allá de recibir lo que se cuenta sobre ellos o sobre el mundo- hacer escuchar su versión de los hechos, preservar y difundir su cultura y ser algo mas que consumidores pasivos del canon dominante. Ese no es un problema exclusivo de Cuba sino común a todo el Sur y que hasta en la rica Europa preocupa a muchos ante el control creciente de Internet por un puñado de empresas norteamericanas en alianza con las industrias culturales de igual procedencia. 

Sólo países con gran masa crítica demográfica, cultura milenaria y lengua propia han logrado construir alternativas en este escenario. Cuba es un país con una cultura joven y una población pequeña que habla el mismo idioma que otros 500 millones de personas. Cerrarse no es alternativa, y como dice Juan Antonio García Borrero en un reciente artículo sobre el programa de televisión La pupila asombrada:

 “Pese a la indiscutible voluntad de las principales autoridades del país, dirigida a garantizar el desarrollo tecnológico, todavía no existe dentro de nuestro sistema de instituciones una conciencia real de lo ineludible que resulta construir una política pública que estimule el uso creativo de las nuevas tecnologías.

“Si esa política pública no se construyera, por fin, con el aporte mancomunado de áreas como Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías, corremos el riesgo de que como país lleguemos a ponernos al día en lo que a consumo activo de las tecnologías se refiere, pero quedemos relegados al papel de simple consumidores de mensajes elaborados por los que tienen el dinero para imponer su hegemonía. Porque es preciso recalcarlo: una cosa es el consumo activo (pero estéril); y otra el consumo creativo o fecundo. Con este último garantizaríamos las oportunidades para que los individuos usen la tecnología, en vez de ser usados por ellas, que es lo que comúnmente sucede.”

A.F.V: Todos conocemos las limitaciones de los cubanos para acceder a Internet; sin embargo se habla de una Blogosfera donde el país participa y se expresa. ¿En realidad existe? ¿Influye en el dominio social? ¿Qué importancia le atribuye usted a los jóvenes dentro de ella?

I.S: Confundir “el país” con quienes tenemos el privilegio por nuestra condición laboral, profesional, o económica de poder llevar sistemáticamente un blog no sería justo ni se correspondería con la verdad. Ello no niega el hecho de que un número de ellos hayamos podido persistir y ser sistemáticos en poner contenidos, y en algunos casos provocar la atención de importantes instituciones de nuestra sociedad, y que también se hayan producido encuentros, intercambios y se haya participado como blogueros en diferentes espacios institucionales; cierto es también que en todos esos acontecimientos han tenido un rol significativo los jóvenes, cuyas habilidades, visión desprejuiciada y rebeldía natural ha llevado un importante peso en esa blogosfera. 

Todo eso,  más que hablar de extensión numérica, explica características de la sociedad cubana que no dejan de estar presentes en fenómenos como la blogosfera. Pero mientras sectores mayoritarios y decisivos del país, que expresan su particular vocación humanista, como la educación y la salud, estén prácticamente ausentes de esos eventos y espacios será muy difícil decir que “el país participa y se expresa” a través de la blogosfera a pesar del indiscutible y enriquecedor aporte que varios de sus protagonistas han hecho a acelerar flujos informativos, a que nuestros medios de comunicación sean más dinámicos y a que las instituciones cubanas evolucionen para ver en estos espacios una posibilidad para mejorar su gestión y su interacción con la ciudadanía.


A.F.V: Para los cubanos que pueden acceder a Internet, La pupila Insomne promueve una comunicación horizontal que dinamita los vacíos informativos de la prensa oficial. A partir de su experiencia como editor de ese medio: ¿Es probable imaginar una comunicación horizontal entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza sitiada seguirá siendo una barrera para pensarnos y expresarnos en las redes sociales y blog?

I.S: Es imprescindible esa comunicación si queremos que nuestra institucionalidad se renueve y sobreviva. En cuanto a la plaza sitiada, hemos llegado a una circunstancia distinta, donde a pesar de que el sitio sigue en pie, como se demuestra cotidianamente con las multas que impone el bloqueo y los financiamientos estadounidenses para lo que llaman “programas de apoyo a la democracia”, a la vez los flujos de viajeros y de información con el exterior se multiplican. Permitir que esas políticas injerencistas sean una barrera para expresarnos en las redes sociales y los blogs sería un error, como también es un error ignorar su existencia. Solo con la participación del pueblo, sus instituciones y sus líderes, creando una cultura propia, se han superado otros desafíos, este caso no es una excepción. Pensar que se puede responder al intento norteamericano de crear a través de Internet una élite en Cuba que sea funcional a sus intereses creando otra élite, sería negar la propia filosofía gracias a la cual la Revolución ha llegado hasta aquí.

A.F.V: Trabajar y conectarse desde una institución del Estado que en la Constitución está comprendida como propiedad social, digamos una emisora de radio, un periódico o un canal de televisión: ¿seguirá condicionando el activismo en las redes?

I.S: No creo sea el tipo de propiedad una condicionante, porque en medios de comunicación privados se regula y hasta prohíbe el activismo en las redes. Sin embargo, entre nosotros las regulaciones no pueden sustituir el diálogo y la imprescindible argumentación política; cuando se procede de ese modo, lejos de ayudar a la Revolución se le debilita.

Es un hecho que existe una guerra mediática contra Cuba, que se ha trasladado a Internet junto a los millones de dólares que la financian. Por ello, el activismo en la redes de quienes ostentan una responsabilidad pública, no solo de los periodistas, siempre se moverá sobre un campo minado por los intereses que buscan utilizar ese espacio para restablecer su dominación sobre nuestro país y han creado un sistema de premios y castigos para demonizar a quien molesta a su estrategia y seducir a quien creen puede serles útil. Ese es el principal condicionamiento, al que debemos enfrentarnos con inteligencia pero también con la eticicidad y los argumentos de que carecen  nuestros adversarios. Y hay que estimular la presencia allí, porque allí están las audiencias; para un revolucionario la ausencia o la indiferencia nunca serán una opción, como dijo Gramsci: “Vivir quiere decir tomar partido”. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Internet en Cuba y la metáfora del pavo real



No hay mejor metáfora para hablar de Internet en Cuba, que la del pavo real. 

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

He leído con atención  un texto de Yamile Haber publicado en la sección Libre ejercicio de la revista Sic[1], Editorial Oriente, no. 57, pp. 21-22; reconozco el valor de teorías y conceptos que pone ante el lector insular; el nivel de actualización de las mismas, sin embargo aprecio una visión genérica del asunto, sin la necesaria mirada a lo nuestro. También leí con atención un interesante post de Juan Antonio García publicado en su blog Cine Cubano lapupila insomne,  a propósito de la intervención de Milena Recio en el último panel del evento Cuba posible, sobre (“La legitimidad de nuevos modelos: horizontalidad, jerarquías y cultura”), y en especial, cuando habló de la blogosfera cubana y la penetración de Internet en Cuba. García afirma algo interesante: “… yo creo que hay que seguir insistiendo en que el acceso a Internet, a estas alturas, es un derecho de los individuos, no un favor que el Estado nos concede. En tal sentido, necesitamos un Estado que controle su uso (como se hace en todos los países, incluyendo los Estados Unidos), pero que al mismo tiempo (y sobre todo) facilite su acceso (…) Mi criterio es que, en sentido general, estamos conscientes de nuestros problemas, pero carecemos de la voluntad de pensar una posible política pública que estimule el uso creativo, ya no solamente de Internet, sino de todas las herramientas que nos brinda la revolución electrónica”. 

Las valoraciones de Haber y Juan Antonio me llevan a una interrogante: ¿Qué necesita el periodismo on line cubano del siglo XXI para que realmente impacte en la esfera pública?  Prefiero responder como si se tratara de un asunto literario, por eso he titulado mis respuestas: 

 
 1. Conversaciones en Cuba on line 
En una conversación bizantina entre colegas de la prensa uno dijo que los problemas investigados no debían ser publicados en Internet, porque las soluciones no estaban en ese espacio. Otro, tan conservador como su colega,  dijo que las cuestiones domésticas eran para la casa, nada de trapitos al sol, porque las consecuencias no serían buenas. Nicanor, uno de esos buenos reporteros que todavía prestigian la profesión, replicó que el buen periodismo no puede tener esas fronteras, pues pareceríamos un jardín florido en el ciberespacio donde no ocurre nada negativo. 

La conversación subió de tono, pero todos llegaron a una conclusión: construir un país virtual, sin parecerse al hombre real era poco creíble, por eso nuestros vacíos informativos lo ocupan medios que no tienen relación con los oficiales. ¿Cómo se las agencian las personas  no conectadas para leerlos?, la pregunta fue unánime, pero sólo Nicanor se atrevió a decir lo que pensaba. En los paquetes que semanalmente se venden en los cibercafé caseros vienen todo de tipo de textos, nadie escapa al placer de leerlos y eso no puede controlarse.  Puso ejemplos de periodistas que escriben críticas sabiamente elaboradas en sus páginas personales, que influyen sobre elementos decisores del país, y gracias a ellos, se originan cambios de mucha intensidad para la solución de problemas. Pero nuevamente alguien se encargó de recordar que Internet no era para publicar críticas. Hacerlo era darle armas al enemigo. El silencio reinó. Cambiar ese modo de escribir llevaría tiempo y mártires, pero: ¿quién se encargaría de poner el cascabel al gato?

Con aquellas dudas en la cabeza, los reporteros concluyeron que mejor sería cumplir lo establecido y esperar que alguien de arriba decidiera por ellos, la vida se vivía una sola vez y no era recomendable saber por dónde entraba el agua al coco. 

 

2. Cuba necesita una Blogosfera real, según Nicanor 
Narrar la vida cotidiana de Cuba no puede reducirse al comodín: “hacerle el juego al enemigo”. Blog no es sinónimo de portal o sitio oficial, no puede entenderse así, pues reduce su alcance; es sobre todas las cosas, una forma de neutralidad necesaria para el periodismo ciudadano que reclaman los tiempos.

Yo asumo mi blog como un espacio de libertad, por eso no puedo tolerar que esté regulado por nadie. Me permite decir lo que los medios masivos niegan a mis contemporáneos, y eso tiene un valor tremendo en las complejidades del mundo actual; pero también existe otra dimensión esencial: el otro también participa y lo hace en condición de igual, al extremo de democratizar la posibilidad de interactuar sin estar supeditado a la vigilancia que un censor impone. Colegas, la Blogosfera es una necesidad para Cuba si queremos construir una democracia deliberativa  en la que crea nuestra gente.

Escribir sobre Cuba, en el ciberespacio, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular: ¿implicarse con qué? Hacer buen periodismo en la red es estratégico, por eso estamos necesitados de la participación de los intelectuales para direccionar cambios y visualizar estados de opinión presentes en la complejidad social. Los blogueros, junto a esa vanguardia del pensamiento,  tienen una responsabilidad tremenda  en la definición del nuevo paradigma emancipador que se debe construir en el siglo XXI. 

 

3. ¿Periodistas blogueros en Cuba es lo mismo que Intelectuales blogueros?, pregunta Nicanor  

Queridos colegas, tener un blog en Cuba es una pasión si sabe llevarse con responsabilidad y alcance ético. Los criterios se dividen a la hora de valorarlos. Unos lo ven como algo maldito, otros como una extensión de la prensa tradicional. Ni una  ni otra clasificación describe la realidad acertadamente.  Para mí, son una forma de participación en la esfera pública que las instituciones de poder no pueden desconocer o invisibilizar. Existen y reflejan la voz del otro, de los otros.

Lo de maldito quizás tiene que ver porque no pasa por ningún filtro y depende de los reales intereses de su editor. No es un reino sólo para periodistas; a decir verdad, otros se aventuran por esos caminos y se puede hablar con mayúsculas de ESCRITORES BLOGUEROS, CIENTÍFICOS BLOGUEROS, ARTISTAS BLOGUEROS, INTELECTUALES BLOGUEROS, en fin, una heterogeneidad valiosa en el tejido actual de la sociedad. Demonizarlos no resuelve nada, invisibilizarlos, tampoco. Navegan y cada vez atraen a un mayor número de lectores y generan respuestas ciudadanas en lo cívico y hasta en lo institucional. Esa es la realidad, ignorarla no conduce a ningún camino. 

Verlo como una extensión de la prensa tradicional es un sesgo. El periodista no puede desdoblarse y hacer de ciudadano en la aldea global y participar, sin que alguien desde el poder lo cuestione. Regulaciones de todo tipo y el vía crucis de plaza sitiada enmarañan la pasión de bloguear. Entonces nosotros, humildes reporteros, nos sentimos censurados por todos  lados, caemos en el suicidio de volcar lo mismo que hacemos para el medio donde laboramos y perdemos credibilidad en la res pública;     o sencillamente alguien se encarga de dictarnos al oído algunas frases: “Internet no va a resolver nuestros problemas”, “Internet no es para publicar críticas”; con esa carga a cuestas no nos queda otro remedio que sumarnos a un activismo cuantitativo porque alguien lo manda así y olvidamos lo cualitativo, tan necesario en tiempos donde el país necesita construir espacios de diálogo y participación que sean en verdad creíbles.

4. ¿Colgar el sable o adaptarse a navegar en aguas tranquilas es el dilema?, dice Nicanor 
Amigos, ojalá y las esferas decisoras aprecien el panorama desde esta lectura del asunto que estoy proponiendo y el periodista bloguero pueda sentirse libre al bloguear, tal y como lo hacen los intelectuales blogueros, aunque estos últimos están sujetos también a la presión de la autocensura, tan dañina como la más burda de las censuras. Entonces, muchas verdades necesarias en las actuales condiciones tendrían en ellos a valiosos aliados en el ejercicio del periodismo cívico, pero: ¿pueden hacerlo honestamente  en pos  del ideal emancipador que pretendemos construir entre todos?

Mientras llegan las respuestas, el rol comunicador en la Blogosfera lo asumen otros con más carisma y agallas para construir la vida cotidiana, sin los tintes y afeites que muchas veces le damos los periodistas y hasta los mismos intelectuales orgánicos, para que la verdad no suene dura ante los que toman las decisiones.

Lo real es que con la llegada de las nuevas tecnologías, la sociedad ha cambiado radicalmente sus hábitos y preferencias de consumo, como sus formas de comunicarse, conocerse y relacionarse. Internet ha estremecido los cimientos económicos y culturales de los medios tradicionales, pero además, ha abierto nuevas posibilidades y formas de narrar historias. Los medios tradicionales de comunicación masiva no están ajenos a ese fenómeno y entienden cada vez más el poder de Internet en la percepción de la realidad social, aunque se resisten a insertarse en ese complejo mundo, porque siguen atrapados en el pensamiento analógico y en las lecturas ideológicas del asunto.

Primero la web 1.0 nos ofreció un universo de informaciones, fotos, noticias, videos, fortaleciendo la  frase de Picasso: “yo no busco, encuentro”. El internauta sin notarlo, estaba sumergido en un océano cada vez más concurrido  de conocimientos y entretenimientos, pero no tenía posibilidad de intercambios.

Luego la aparición de la web 2.0 dio paso al periodismo ciudadano, a la interacción del usuario con el medio, rompiendo el paradigma: “nosotros hablamos, ustedes escuchan”, basado en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios como las redes sociales, blogs y  wikis  que fomentan la colaboración y el intercambio ágil y eficaz de información.

Es el entorno tecnológico -y no los medios de comunicación- el que redefine el perfil y las habilidades de las personas que desean generar contenidos en la Web, pues con la 2.0 cualquiera puede escribir en Internet. Los antes usuarios (lectores, audiencia) debían conformarse con ser testigos o consumidores de la información emitida. Con la 2.0  y el creciente auge de los weblog, cualquier persona puede participar activamente de los contenidos noticiosos. A decir de Shayne Bowman y Chris Willis, el periodismo ciudadano o participativo es el “acto de un ciudadano o grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de colectar, reportar, analizar y diseminar información. La intención de esta participación es suministrar la información independiente, confiable, exacta, de amplio rango y relevante que una democracia requiere”.

En la concepción tradicional del periodismo cubano, el esquema de distribución de informaciones es lineal y unidireccional, pues, a través de los medios de comunicación masivos nos dirigimos a una audiencia heterogénea y por el contrario, desde la visión del periodismo participativo, la comunidad es a la vez, emisora y receptora de los mensajes. En la actualidad, el público tiene nuevas necesidades, no basta con acceder a la información actualizada, ahora es preciso comentarla, valorarla, remitirla a filtros sociales como YouTube o Facebook; guardar el enlace en los favoritos en línea, enviarla por correo electrónico a un amigo, compartir el enlace en su propia red social o republicar y comentar la noticia en su blog; este último se actualiza frecuentemente y permite a los visitantes responder a las entradas, funcionando como herramienta social para contactar con personas interesadas en los mismos temas y con los que llega a formar verdaderas comunidades en línea, siendo los valores más destacados: la participación y la independencia; una característica muy importante es su interactividad, sobre todo si se compara con las páginas web tradicionales, todavía atrapadas en el limbo de lo analógico.

En Cuba muy pocos periodistas tienen páginas personales con el fin de que el internauta se enfrente a algo diferente de lo que escucha en la radio, ve en la televisión y lee en la prensa plana. La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) ha creado un directorio nacional donde se encuentran registrados los blogs de los reporteros del país. El mismo facilita la búsqueda para el usuario que esté interesado en un blog específico. Sin embargo, no está actualizado completamente.

El oriente cubano tiene una propuesta de integración de los bloguer-periodistas: Blogueros del Sol, creado por Reynaldo Cedeño el 5 de marzo de 2010 con el propósito de tocar de una sola vez el panorama múltiple y creativo, desde la crónica cotidiana y lecturas personales de la realidad.  También sobresale la creación de Blogosfera Santiago, el 24 de junio de 2013, por Arnoldo Fernández, editor de Caracol de agua, con un alcance más abierto, pues integra a conocidos intelectuales santiagueros. No obstante a estas nobles intenciones, sólo 12 periodistas  están registrados en el primero, y en el segundo, solo 34;  de ellos, unos pocos actualizan diariamente. ¿Las razones?, muy diversas: en algunos medios de difusión no existe una  diferenciación entre los sitios web concebidos como órganos de prensa y los blogs de los periodistas. Muchos directores aplican la misma política editorial del sitio a los blogs y así aparecen las hirientes palabras: “eso no puede publicarse”, “estás haciéndole el juego al enemigo”, “utilizas un doble discurso”, “eres un periodista de un medio oficial, no puedes desdoblarte” o “estás proponiendo lecturas entre líneas”. Por esos motivos, numerosos profesionales de la comunicación se autocensuran y sólo visibilizan lo políticamente correcto.

Mientras llega la Revolución digital a las mentalidades de los directivos, todavía aferrados a los esquemas analógicos o a las cuestiones ideológicas, a los blogueros no nos queda otro camino que sobrevivir y esperar un código de ética que defina lo permisible y lo no permisible: ¿colgar el sable o adaptarse a navegar en aguas turbulentas es el dilema? 

5. Interrogantes de Nicanor a sus colegas 
En la práctica el discurso periodístico  de Cuba en Internet es cautivo de la propaganda ideológica. Desde el condicionamiento aludido, colegas: ¿Es posible un nuevo paradigma, cuando normativas, indicaciones, censura, falsos triunfalismos y elementos extra-laborales, no permiten ir más allá de lo posible imaginado?  ¿Es viable un nuevo paradigma, cuando el periodismo on line no se concibe como forma de deliberación en la esfera pública?  ¿Es permitido  imaginar una élite de poder informada y una sociedad civil pronta a responder, sirviéndose del periodismo on line como mediador? ¿Por qué los mensajes difundidos a través de blogs, e-mail, sms y redes sociales no tienen impacto en la esfera pública? ¿Es imposible hacer un periodismo condimentado por la Web 2.0 y la 3.0,   cuando las publicaciones críticas en la Blogosfera y las redes sociales, por citar dos ejemplos necesarios, tienen que ser revisadas y aprobadas por nuestro director? ¿Influyen los medios digitales en el discurso público? Queridos colegas, mi conclusión es apocalíptica: Hace falta una alfabetización en Cuba, en términos de cultura pública, para ayudar a nuestra población a seleccionar contenidos, interactuar a partir de ellos y generar información, aprovechando las inmensas ventajas que ofrece Internet. Mientras eso llega, no hay mejor metáfora que la del pavo real. 

Bibliografía

CASTEL, MANUEL (2011) El nacimiento  de los medios de masa individuales, en Revista Criterios, no. 9, junio, 2011.

GIRAR, CHARLES (2012) De la prensa  en democracia: La revolución mediática y el debate público, en Revista Criterios, no. 27, mayo, 2012.

RASMUSSEN, TERJE (2012) Internet y la diferenciación en la esfera pública, en Revista Criterios, no. 21, febrero, La Habana.

MANCIC (2013) La democracia deliberativa  e Internet: ¿puede la democracia deliberativa  en línea sustituir la democracia clásica?, en Revista Criterios, no. 46, septiembre, La Habana.




1. Publicación de la Editorial Oriente en Santiago de Cuba, perteneciente al Instituto Cubano del Libro.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Sombras en el catalejo insular: anatomía de la llamada blogosfera en revolución




Por Arnoldo Fernández Verdecia, editor del blog Caracol de agua. 

¿Qué es un blog? , ¿Quién lo hace? , ¿Por qué lo hace? , ¿Cómo lo hace? , ¿A quién, quiénes  quiere llegar? ¿Dónde está, -geográficamente y culturalmente hablando-, ubicado? ¿Qué posición ocupa en el pacto social? ¿Qué quiere lograr?  Son interrogantes que todo el mundo se hace cuando se introduce  en este fascinante mundo.

Nuestro analfabetismo digital nos hace verlo (el blog) como una extensión del  periodismo que hacemos cotidianamente, tal vez por eso reducimos su alcance a lo que se llama 1.0. Llegamos a creer que el blog es el mensaje y alguien nos conmina a pensar que compartimos informaciones, dada nuestra condición de  plaza sitiada, que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema.

Nuestro diario de navegación no puede liberarse de la autocensura, se posiciona de nosotros y preferimos volcar contenidos de las diferentes plataformas mediáticas sin buscarnos problemas. No nos atrevemos a construir narrativas centradas en historias de vida, que permitan visibilizar una Cuba real, con sus matices, sin esos afeites demasiado “políticamente correctos”, ante los cuales los usuarios prefieren tomar distancia, porque no dicen nada cercano al cubano de carne y hueso.

Es casi normal que algunos directivos de los medios tradicionales apelen a marcos regulatorios dogmáticos para limitar posturas críticas en los blog. Una especie de política de avestruz cercena la pluralidad y ello da lugar a visiones sesgadas donde los problemas, si se expresan en la esfera pública desde el compromiso con una ética revolucionaria, son valorados como “políticamente incorrectos”. Surge así la sospecha, la revisión de los tonos, las frases fuera del contexto narrativo, el malentendido apriorístico, el llamado a ubicarse en el lugar desde el cual se accede a la condición de conectado.

Una práctica narrativa  que no corra sobre los cauces de la prensa tradicional es descalificada desde la supuesta profesionalización del periodista, el único portador de las habilidades necesarias para construir la información; el bloguero es colocado en ese catalejo, desde ahí se  miran sus sombras. Si es un periodista bloguero, entonces los marcos regulatorios terminan imponiéndose, así aparece lo que llamo “bloguero por encargo”, una cuestión de estadísticas construidas por los directivos de los órganos de prensa, para visualizarse en términos de cantidad ante los que supervisan  las políticas de presencia en Internet. No puede aceptarse un sitio web que no tenga cinco o seis blogueros por encargo, ello crea la ilusión de libertad para expresarse, cuando en realidad funcionan como una extensión del columnista tradicional de los medios tradicionales.

Algunos directivos están empoderados en posiciones dogmáticas que impiden el nacimiento de una conciencia crítica en la blogosfera cubana en revolución. Los límites se definen muchas veces sin el conocimiento necesario, ello genera lo que llamo “encapsulamiento insular”,  pues todo se reduce a narrar lo idílico del sistema, pues en todo momento alguien se encarga de recordarnos el agradecimiento  a los mayores, entonces el ser crítico termina diluido en esa retórica y no se atreve  a ser comunicador depositario de un activismo cívico en la búsqueda del sueño de una Cuba justa para todos.

Debemos aspirar a una comunicación horizontal que permita dialogar con los actores políticos y sociales de la sociedad cubana, e incluso con instituciones globales defensoras de perfiles progresistas, cercanos a nuestros propósitos de luchar por la utopía de un mundo mejor. Todo bloguero revolucionario, que se respete a sí mismo, compartirá contenidos que ayuden a la emancipación de los seres humanos en cualquier lugar del planeta, incluso en nuestro patio con propósitos bien concretos:

1. Vigilancia sobre los vacíos informativos de la prensa oficial.
2. Vigilancia del dominio político.
3. Cuestionamiento de silencios, omisiones y  vacíos en la esfera pública.
4. Restauración de la capacidad y la fe de dialogar entre cubanos.
5. Promover la tolerancia hacia y con la diversidad.

Alcanzar la 2.0 en nuestra condición de blogueros pudiera ser una posibilidad para no seguir aferrados a la certeza, de que el medio es el único depositario del mensaje, sino que podemos convertirnos en facilitadores para que las audiencias sean las portadoras de los mensajes. La autocensura determina actualmente que las audiencias no puedan expresarse libremente, pues,  -en términos ideológicos-,  funcionamos como censores de las mismas, decidimos lo que es políticamente publicable y lo que no, en una especie de extensión de la 1.0. Enfocado así, es prácticamente imposible imaginar una blogosfera activa  en la esfera pública, con agallas y suficiencia para visibilizar contenidos silenciados en la prensa estatal. Los blog que se arriesgan a construir mediaciones donde las audiencias son el mensaje, han sufrido una que otra vez los anillos de seguridad en torno suyo, un dispositivo que se activa ante la más mínima sospecha de que algo no fluye normal y hace falta recordar los límites de la responsabilidad. En esa suerte de laberinto,  donde unos dictaminan lo correcto y otros están obligados  a aceptar lo que ellos deciden, sin referentes regulatorios concretos, hace falta audacia e inteligencia para asumir como estrategia la 2.0. Aunque personalmente creo que el analfabetismo digital que nos caracteriza, sobre todo en el dominio de algunos  directivos,  limita en gran medida el surgimiento de una sociedad futura donde el macro-relato y el micro-relato mediático sean lo motivante para la real poli. Algunas interrogantes pueden ayudar a pensarnos en medio de la complejidad: ¿Es posible imaginar un  ciudadano expresivo en la blogosfera en revolución, que sea sugestionado por nuestras maneras de narrar la realidad? ¿Es políticamente probable imaginar una comunicación horizontal futura en la sociedad cubana entre gobierno y ciudadanos? ¿Nuestra condición de plaza  sitiada seguirá siendo una barrera, para pensarnos y expresarnos en la blogosfera realmente como somos? ¿Conectarse desde una institución del Estado seguirá creando condicionamientos morales que limitan la aplicación de la 2.0 en la blogosfera cubana en revolución? Personalmente tengo mis respuestas  y creo saber las de ustedes, pero el sentido común se impone y tal vez tengamos que esperar algunos años para habitar las pantallas digitales y sabernos sujetos críticos de la sociedad futura que estamos llamados a construir, sin perder los cauces emancipadores que nos han permitido llegar hasta aquí.

Los retos pendientes están a la vista, la 3.0 se impone en el mundo globalizado. Crear las bases en la sociedad cubana, para que la misma pueda expresarse en la blogosfera en revolución, quizás pudiera ayudar a los políticos a decidir mejor aspectos relacionados con la gestión pública, la revocación de un dirigente por no cumplir sus funciones administrativas, los mecanismos de consulta a los ciudadanos serían más agiles y la comunicación horizontal  jugaría un rol dialéctico en las dinámicas políticas, sociales y culturales, en esa casa ubicada en futuro inmediato, donde la red sería el mensaje y ellos se valdrían de ella para visibilizarse en la agenda pública.

En las condiciones de Cuba, los blog representan una nueva forma de cultura política, interacción social, movilización y espacios para activar la toma de decisiones expresadas en la transformación ciudadana continua. Estamos necesitados de un civismo informacional y comprometido en la blogosfera, sobre la base de la creación, “la puesta en común y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este último como el más valioso y poderoso articulador de la vida social”. (1)

La asunción de la blogosfera como expresión de lo virtual, inicia el camino hacia un espacio posible  de diálogos horizontales, donde se difuminen las jerarquías sociales, profesionales, culturales, políticas, económicas y jurídicas,  en la búsqueda de consensos para la construcción del país deseado por todos y todas.

Lo dicho hasta aquí me lleva a una  conclusión medular, y para ello me auxilio de los criterios de Milena Recio, cuando señala: “la sociedad cubana no podrá dar ninguno de los saltos que pretende (…) si no lo hace promoviendo sujetos activos en el uso de las tecnologías digitales y sus contenidos”. (2) 

Referencias bibliográficas
(1). Milena Recio. La hora de los desconectados, la Jiribilla, n. 512, 26 de febrero de 2011.
(2) Milena Recio. Infoutopía: poner en cubano el periodismo digital en Cuba, periódico Cubarte, 28 de noviembre de 2012. 

Bibliografía
GARCÍA LUIZ, JULIO. Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2013.
TEMAS. Cultura, ideología  sociedad, abril-junio 2013, n. 74.
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