sábado, 4 de julio de 2026

SE NOS ACABÓ EL OXÍGENO📖🤔

Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

¡Qué desastre! Incomunicados durante la mayor parte del día y de la noche. Incluso cuando regresa la corriente, seguimos aislados. ¡Qué desastre, Dios mío!

En mi barrio no hay agua desde hace más de cuatro meses. Lo de la electricidad no tiene nombre: es un suplicio, un asesinato de la vida a cámara lenta. El genio de Dante habría quedado corto para narrar el desastre de nuestra cotidianidad.

Y, en medio de todo esto, un Estado que acelera su marcha hacia una economía de mercado, al estilo chino, precisamente en el peor momento de nuestra historia: con una población envejecida, agotada, hambrienta y espiritualmente mutilada. Después de décadas resistiéndose al cambio, decide impulsarlo de golpe. Como ocurrió con el Ordenamiento, lo pone en práctica en las circunstancias más adversas. Todo hace temer un desastre aún mayor, sobre todo para los más humildes, que somos la inmensa mayoría.

¿Qué nos queda, pueblo mío? ¿La muerte? ¿La resignación?

Es demasiada la carga sobre los hombros de un pueblo exhausto. Ya no aguanta más. Ya no puede más. Se le ha agotado el oxígeno.

Numancia resulta demasiado pequeña para describir el desastre humanitario que avanza en silencio y va dejando cuerpos por millares.

¿Qué nos queda, pueblo mío? ¿La muerte? ¿La resignación?

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