Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.Este sábado inició en La Habana la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, a la que asisten 811 delegados, en representación de la militancia de todo el país. La cita tiene por delante grandes desafíos.
Entre los principales desafíos que deberá resolver se encuentran, la objetividad y sentido crítico que caracterizará el trabajo interno de la militancia en la organización.
La búsqueda de una participación consciente de los cubanos en la batalla económica que libra el país, sin doble moral, y con la mirada colocada en el futuro.
La preparación en conocimientos y en dirección estratégica de los jefes, sobre la base del contenido de los Lineamientos, para hacer efectiva la actualización del modelo económico.
Modificar la mentalidad de muchos funcionarios y directivos, atada, durante largos años a dogmas y criterios envejecidos que retardan los necesarios cambios que reclama la sociedad.
Tendrá que definir, si para ocupar cualquier cargo en la administración del Estado, es imprescindible ser miembro o no del Partido Comunista. Esa dualidad Estado-Partido tendrá que ser zanjada a favor de la calidad del trabajo y no por una condicionante política. En la práctica esto generó una práctica que debe corregirse, pues muchas personas la asumieron como una manera de escalar social y políticamente.
Algunos intelectuales de la Isla, como el filósofo Aurelio Alonso, señalan que el Partido debe trasladar su poder de la esfera política a la ética, porque sólo el pueblo puede estar por encima del Estado. El pensador cubano propone que el pueblo sea parte de la toma de desiciones, ya que no es posible una sociedad donde todo se resuelva verticalmente.
Es evidente, por lo dicho hasta aquí, que el presidente Raúl Castro, tiene la intención de transformar el Partido Comunista en una herramienta fundamental de la actualización del modelo económico y social cubano, pero muchos sectores y personas inmovilistas actúan como elementos retardarios. Ante esa situación, Castro ha sido muy honesto: “O rectificamos o nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”.