domingo, 26 de enero de 2020

Eduard Encina: memoria y resurrección desde Baire (+VOZ DE EDUARD CON SU TESTAMENTO LITERARIO E ÍNTIMO)


Eduard junto a mi padre el 1 de enero de 2017 jugando coroto.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Este 27 de enero Eduard Encina Ramírez cumpliría 47 años. Nacido en Baire, hijo de padres humildes que vinieron de la Puya en el vecino Tercer Frente e hicieron de la nueva tierra, una pequeña patria donde educar a su  hijo en el amor al mejoramiento humano.

A Eduard de niño lo acompañó una sensibilidad muy especial, por eso prefirió el dibujo  como una de sus grandes pasiones, sobre todo paisajes, animales y personas de su entorno afectivo inmediato. En una de sus noveletas, Ñampiti, muy valorada por la crítica,  narra ese  mundo, con una mirada muy especial, allí pueden encontrarse los mitos del pueblo de Baire, el maestro Pepín, sus amigos de infancia y sobre todas las cosas, la pasión por pintar y el amor como esencia de la vida.

Eduard fue un martiano convencido; siempre en sus referencias, tenía tres textos a mano:  Versos sencillos, Ismaelillo y El Diario de campaña;   pero no los imitó en sus versos, en la repetición descontextualizada; los convirtió en impulso, fuerza, resistencia para superarse en el camino de la poesía, la prosa de largo aliento; por eso sus libros de poemas y narrativa, De ángel y perverso, El perdón del agua, Golpes bajos, El silencio de los peces, Lecturas de Patmos, Lupus, Estructuras del silencio, Las Caravanas, Ñampiti, Pata Peluda  y otros cuentos, tienen el espíritu del Apóstol.

Cubano de los pies a la cabeza, era de los que prefería a Los Compadre, al trío Matamoros, a Pedro Luis Ferrer, pero también a Habana Abierta, Polito Ibañes, Frank Delgado, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Recuerdo que en cada peña de la Asociación Hermanos Saíz, no hacía concesiones a la mediocridad, la banalidad; siempre debía escucharse música de calidad.

Como dirigente de la Asociación Hermanos Saíz en Contramaestre y a nivel nacional,   nunca dejó de creer en la Cultura como sustancia, escudo de la nación, tenía la certeza de que en cada ser humano existía una cuota de virtud que era preciso descubrir y alimentar. Por eso muchos diamantes en bruto de estos lares orientales fueron descubiertos por él y encausados en la ascensión literaria, la trova, el teatro, el humor, las artes plásticas y llegaron a convertirse en buenos artistas y personas.

De Baire hizo una patria poética que defendió apasionadamente hasta su último suspiro, añoró reencontrarse con el imaginario de su niñez, aquel donde cada 24 de febrero sonaban disparos,  se peleaban gallos, se hacían paradas martianas y los grandes dirigentes de la nación venían a recordar la guerra de pensamiento de Martí. Quizás por eso, su mejor cuaderno de poesías, según Roberto Manzano, es Manigua; con esos versos se hizo nacional y ya era visto en el mundo iberoamericano con mirada respetuosa.

Representando a Cuba en el Festival de Poesía Medellín,  escaló la patria encumbrada de los poetas destinados a ir al cielo y pertenecer al Olimpo, lo ganó a golpe de versos, lecturas, innovaciones en el lenguaje, las maneras de decir, la sensibilidad. Al regreso, recibió el Premio Honorífico Corazón de Cuba, el más importante que otorga la Sociedad Cultural José Martí en Contramaestre, por su defensa apasionada de la identidad y la cultura con sólidos argumentos intelectuales.

Murió cuando era un sol,  de fulgor intenso, que se veía en varias partes del mundo. Murió, el Día de la Virgen de la Caridad, bajó los intensos aguaceros del huracán Irma.   Baire lo despidió en multitudinaria peregrinación que siempre será recordada cada 9 de septiembre. Fue el más grande de los poetas de la Historia de Contramaestre.

Caracol de agua comparte en sus páginas, una de las últimas entrevistas que le hice; en mi opinión, es casi un TESTAMENTO LITERARIO  ÍNTIMO Y SOCIAL de su paso por la vida. ESCUCHAR:

Eduar Encina viene del monte


Por Reinaldo García Blanco

Eduar Encina viene del monte. No del seco y pardo. Viene del terrestre y embravecido. Allí donde tal vez Cristo no ha llegado para poner la cruz, pero ha puesto los ojos. Eduar y el Maestro tal vez lo sospechan.

En medio del potrero hay un caballo. Sobre el caballo un niño. Encima del niño, como un sombrero, el sol.

En su casa de adobe y sementera cava un pozo donde saca agua y palabras.

Ahora está al borde de la carretera central. Viene a la ciudad grande pues de gorja son y rapidez los tiempos. Se va con Lola y jolongo donde se lleva a Martí y a Rilke. A los minerales Vallejo y Neruda.

Eduar Encina viene de la espesura. Está bajo el árbol más alto y frondoso. Está a punto de nacer.

miércoles, 22 de enero de 2020

La Idea del Lunes© / ESCRIBIR PARA NO PERDER LA MEMORIA*

Hace tres días, unos niños de una escuela cercana a mi casa salvaron a un pequeño perro de color blanco que había caído a una alcantarilla.

Por Reinaldo García Blanco. 

En enero de 2014, en un post que titulaba El asesinato del sirio Nicolás Damián comentaba de la necesidad de recurrir a los cronistas locales, un oficio que sospecho se ha perdido para siempre.

Sucede que una prensa semanal no puede del todo atrapar hechos y sucesos que marcan la ciudad, el devenir de un país.

La Radio, efímera y profunda a la vez tiene mayor cobertura.

La prensa digital alista sus nubes de información y tal vez sea allí donde buscar la historia, los sucedidos de cada día.

Ryszard Kapuściński cuando narra su experiencia de viaje por La República de Armenia, describe lo que es el scriptorium. Dígase celda. Dígase isba. Choza o cueva. Allí el copista con su atril pasa la vida escribiendo la vida. El decir poético de Kapuściński termina diciendo: Como no pueden salvarlo con la espada, que al menos sobreviva en la memoria. Se hundirá el barco, pero que quede el diario del capitán.

Y es eso. Necesitamos un atril. Necesitamos uno o varios copistas. Que los actos, los hechos no pasen por alto. Hace tres días, unos niños de una escuela cercana a mi casa salvaron a un pequeño perro de color blanco que había caído a una alcantarilla. Varios se disputaron la propiedad del perro que batiendo la cola daba gracias por la vida.

Ayer en la tarde, me sorprendió el vendedor de flores. Subió cuatro pisos y nos dejó en regalía un manojo de flores blancas.

Hoy en la mañana, el taxista que me llevaba hasta el centro de la ciudad se lamentaba de las discotecas ambulantes en que se han convertido sus similares de la Cooperativa donde trabaja.

Una muerte. Una flor. Un taxista. Eso es. Las menudencias de la vida. Escribir para no perder la memoria.

 *Tomado de su perfil en Facebook

jueves, 9 de enero de 2020

Mi padre Quijote se ha ido


Arnoldo Fernández Ramos, nació el 4 de septiembre de 1945.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El hombre al que una vez llamé padre y amé por siempre está muriendo; su nombre: Arnoldo Fernández Ramos. A él están dedicadas las páginas de este blog que hoy acabas de leer.

Creyó que vivir era darlo todo a una princesa africana, veinte años menor que él.

Sólo un milagro de Dios puede traerlo de vuelta, ojalá suceda y  encuentre el camino de la familia, los amigos.

Mientras el pueblo duerme y un inmenso aguacero desborda la ciudad; lo arropa una tela roja y negra, perfumada con hierbas aromáticas del monte y una pulsa de ojos de buey.

A las 9:30 de la noche del miércoles 8 de enero de 2020, dijo sus últimas palabras, después cayó en un coma del que nunca regresó.

Tantas aventuras de caballería, todas victoriosas; pero la Dulcinea de ébano de sus últimos suspiros lo llevó al abismo.

Es la una de la madrugada del jueves 9. Mi mascota Cuquita duerme; no imagina lo que está sucediendo.

Padre lucha por ganar el último torneo de sus fantasías caballerescas.

La princesa africana burla la guardia familiar y llega a su cuerpo en Terapia Intensiva, busca en su mano derecha la sortija de oro, -vieja reliquia traída de España en los primeros 10 años del siglo XX-, que siempre quiso como muestra de poder, pero no la encuentra.

El viernes 10, a las 8:40 de la noche, padre cae de Rocinante. Lluvias de flores invaden su trono final. Luego lo llevan en hombros por la Avenida Jesús Rabí, por el Parque de sus alegrías y tristezas; el pueblo de Contramaestre en un arranque emotivo canta sus dos canciones memorables: Lágrimas negras de Miguel Matamoros y Mi linda Guajira de Lorenzo Hierrezuelo.

El aplauso es cerrado. Despiden al hombre que hizo del baile, una de las mayores pasiones de su vida. Mi hermana llora sobre el Quijote que mi padre nunca dejó de interpretar. Todos lloramos. La princesa africana está allí, pero nadie la ha visto.

martes, 31 de diciembre de 2019

EL OLOR DEL MAMÍFERO NACIONAL


Mientras dura el olor, los cubanos lloran, ríen, gozan; no por gusto son imaginados pequeños dioses, a los que están consagrados, los cerdos del mundo.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Cuba es un olor a carne asada de cochino; sus hijos adoran esa fragancia que  reina  en cada hogar y se multiplica cuando se acerca la media noche del 31 de diciembre. No hay cubano que no conozca ese aroma.

Nada como la terrible puñalada con los primeros claros del día, el grito doloroso que recorre los barrios; aliñar el cuerpo con diferentes picores y luego ver la doración de su “pellejo o cuero”,  hasta las cascadas grasosas que asoman por las hendijas, anunciando la carne casi lista.

Pero hay una magia que acompaña al asado y es el ritual de la vara, la leña seca, el hoyo justo, las estacas donde colgarlo; todo eso produce una imagen, que  seduce al extranjero, lo mismo que lo embriaga.

Mientras dura el asado, viajan en manos hermosamente talladas de sueños, los llamados “saladitos”, que bien pueden ser  el hígado, junto al corazón, cocinados en una “jandinga" salsosa, qué, mientras más condimentada, mejor, y si tiene su arte ante los ojos, entonces la gloria misma.   

Otras familias trocean jamón serrano, junto a queso criollo; palitos de coco atraviesan esas esencias;  así, mientras el asado se cocina, el paladar se eleva una y otra vez y  los rones, vinos y cervezas, no consiguen arrodillar ni las mentes más quijotescas.

Cuba, más que comer una cena de fin de año, es un olor a cochino asado, ese éxtasis es más seductor que un plato repleto de carne, “pellejo”, congrí, yucas, plátanos y múltiples ensaladas.

Mientras dura el olor, los cubanos lloran, ríen, gozan; no por gusto son imaginados pequeños dioses, a los que están consagrados, los cerdos del mundo.

La canción nunca se equivocó al nombrar al puerco, mamífero nacional de Cuba.

martes, 24 de diciembre de 2019

Sueño cumplido, guajiro de Contramaestre triunfa en la fotografía


 
Todas las fotos fueron tomadas de la página en Faceboook de Rusle Osoria.(https://www.facebook.com/rubelitophotography92)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

La fotografía siempre ha sido una pasión en su vida. En Contramaestre, su pueblo natal, surgió esa raíz que hoy desde Chile se hace universal y alcanza una factura estética, que nuestro blog se complace en compartir con todos sus lectores del mundo.

Lo primero que aprecié de Ruber Osoria fue una expo personal en la X Jornada Literaria Orígenes, aquí en Contramaestre, oriente de Cuba, año 2018. En la muestra había un manejo de la luz, del color, del blanco y el negro, que hoy con infinita alegría ha desarrollado con creces. El Salón Márgenes de la Asociación Hermanos Saíz, uno de los más importantes de la vanguardia juvenil, también acogió su obra.
En pleno ejercicio de su gran pasión.
Caracol agradece a Ruber por acceder a conversar con nuestras audiencias, sobre su obra fotográfica, que a pesar de lo corta en el tiempo, ya es ampliamente conocida en el mundo y en la propia Cuba. 

¿Por qué la fotografía en tu vida? 

 Chico sabes que la fotografía llega sin querer a mi vida; toda una vida me ha gustado el mundo del arte; bueno, usted más que nadie sabe que hice algo de teatro, hasta un grupito de música armamos, pero nada, me sentía vacío, todo fue muy rápido, mi tío llega de Estados Unidos, me regala un iphone y entonces descubro que puedo comunicar con esa pequeña cámara, puedo decir tantas cosas que no me salían con palabras y mucho menos con letras. Entonces Metastasys, la banda de rock cubana, siempre me invitaba a sus conciertos, me daba una pequeña cámara que era de Gonzalo ex guitarrista y yo súper contento haciendo fotos en modo automático. En ese tiempo pensaba que hacer una foto era solo apretar el disparador, qué estupidez la mía, inocente. 

¿Fotografía y Rock, se excluyen o complementan? 

Se complementan. Si hay algo que me enseñó a luchar por mis sueños y que el dinero no fuera el objetivo principal, eso son los chicos de Metastasys, que hacen metal por amor a la música; eso es un complemento esencial en mi carrera. Van de la mano la fotografía y el rock. 

Has dicho que más que técnica, Cultura es lo que debe tener un buen fotógrafo. ¿Por qué?

Se dice que una buena manera de aprender fotografía es leyendo libros. Pero no libros dedicados a la técnica fotográfica, sino invertir parte de nuestro tiempo en profundizar en el arte fotográfico en sí mismo. 

También en algún momento has escrito: “Las limitaciones de la fotografía están en uno mismo, pues lo que vemos es lo que somos. Si la belleza no estuviera en nosotros, ¿cómo podríamos reconocerla?”. ¿Qué fundamentos estéticos, éticos, te llevaron a una conclusión tan medular? 

Ese tipo de lectura es muy enriquecedor, pues te ayuda a comprender la fotografía y a llevarla a otro nivel, a uno más artístico, lejos de los típicos ejercicios donde debemos colocar el sujeto en uno de los puntos fuertes de la regla de los tercios. 

¿Dónde has expuesto tu obra? 

Mi obra fue seleccionada en el festival español BFOTO en la categoría OPEN de artistas emergentes, la cual fue impresa y publicada posteriormente en: https://www.bfoto.org/trabajos/ruber-osoria/.

Una publicación en un libro por la fundación ArteSolidario.

Una entrevista y publicación de mi trabajo en la revista española Gozar Magazine: http://www.razgo.net/blog/fotografias-de-una-migracion-indocumentada-ruber-osoria/

Fotógrafo de la compañía chilena de teatro, Artefra.

Socio del FCC Concepción perteneciente a la Federación Chilena de Fotografía, en la cual he participado en dos exposiciones colectivas, una en la Biblioteca Municipal de la Ciudad y en el Instituto Chileno Norteamericano de las artes y las culturas, así como en el circuito de fotografía internacional, realizado este año en Concepción entre Argentina y Chile.

Soy miembro de la Federación Española de Fotografía Asemayando.

Fui ganador de unas de las becas otorgadas por la escuela española de fotografía Too Many Flash.

Colaborador para medios independientes cubanos y extranjeros como la revista El Estornudo: https://www.revistaelestornudo.com/chile-protestas-masivas-terremoto-politico/https://www.revistaelestornudo.com/biobio-chile-despues-siempre-el-mar/

Havana Times https://havanatimesenespanol.org/reportajes/estallido-social-en-chile-en-la-lente-de-un-fotografo-cubano/ https://havanatimesenespanol.org/fotorreportajes/catarsis-retrospectiva-de-un-indocumentado-cubano/ 

El periódico independiente https://www.14ymedio.com/internacional/Postales-cubano-Chile_5_2766373336.html

Y en Cubadebate http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2019/11/23/en-blanco-y-negro-las-sobrecogedoras-imagenes-del-estallido-social-en-chile/

http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2019/11/15/en-fotos-el-estallido-social-en-concepcion-chile/#.Xd0hs_k8H3A  y en Bex Revista de fotografía Latinoamérica,https://es.calameo.com/read/0055433691b87591fb913

Soy fundador de @afo_conce Asociación de Fotógrafos de Concepción. 

Hasta aquí, algo de mi humilde trabajo. 

Siempre te acompañó un sueño que hoy consigues realizar. Te invito a compartirlo con nuestros amigos, que son muchos en todo el mundo. 

Desde chico, cuando pasaba por el Joven Club de Computación de mi pueblo, cuando únicamente podía accederse a Intranet,  me ponía a mirar la sección de fotorreportajes, soñando un día poder publicar algo así. Y mira, cosas del destino, hoy es un sueño cumplido, por este guajiro de Contramaestre. 

Sabes algo,quiero llevar a Contramaestre el Festival, Pon una Foto en la Calle, un evento que nunca se ha realizado en Cuba.

A Ruber Osoria, las gracias por habernos dejado entrar en el mundo de la fotografía, sus maneras de hacerla, pensarla, sentirla; una profesión a la que llegó accidentalmente y hoy  es  la más digna que ha encontrado para sentirse realizado como ser humano.  

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.