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martes, 4 de octubre de 2022

"NO ES POSIBLE DESTRUIR LAS OPINIONES A PALOS..." (Réplica abierta a Mirely Elias)


Por Arnoldo Fernández Verdecia 

Mirely Elias un revolucionario lo primero que tiene que ser es sumamente crítico consigo mismo; si ve un problema, o varios problemas y los ignora, o se va por otro lado para no enfrentarlos, lleva en sí gérmenes  muy peligrosos:  el acomodamiento, la cobardía, quedar bien con los jefes y no con la ética, con el pueblo. 

Decir consignas, cuestionar aquí en Facebook a personas que se expresan desde perfiles personales con absoluta honestidad, no te hace más revolucionaria que nadie. 

Dialogar con respeto y argumentos eso sí, pero creo te falta eso que Fidel llamó "mística de un revolucionario". 

Si eres dogmática y cuestionas la decencia de una persona por expresarse desde lo que cree correcto, entonces con personas como tú no hay nada que hablar, porque sencillamente no piensan, están enfermos de un nacionalismo que no sabe distinguir y convierte en enemigo a todo aquel que no piense como ellos. 

El país no podrá avanzar mientras no sacuda la mata para que caigan los mangos que sólo piensan en ellos y en sus intereses personales, en robarle al Estado, en mentirle al pueblo, en aplastar las opiniones contrarias, en difamar del que piensa diferente...  

Reitero, cuando un revolucionario cierra los ojos y los oídos y se niega a enfrentar la verdad con dignidad, entonces puede pasar lo que sabiamente Fidel advirtió en 2005 en el Aula Magna: 

“¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? (…) Esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”(...)".

Con personas como usted no hay diálogo, es imposible imaginarlo, porque lo que llaman "combatir en las redes", "estar al pie del cañón", lo confunden con manuales de verdades absolutas y caen en un pecado ominoso: atacan a cualquiera que tenga una opinión contraria a la suya. A personas como usted les recuerdo aquella valoración del Che Guevara: 

“Opinión que haya que destruirla a palos  es opinión  que nos lleva ventaja a nosotros…No es posible destruir las opiniones a palos y precisamente  es lo que mata todo el desarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia”.1

“…el socialismo es para satisfacer las necesidades y necesidades siempre crecientes de la gente, si no, no vale la pena ser socialista”. 2

Referencias:

1. Citado en Fernando Martínez Heredia: Las ideas y la batalla del Che, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012, p.178.

2. Ernesto Guevara: Apuntes críticos  a la economía política, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012, p. 322.

domingo, 8 de mayo de 2022

NO HUBO DÍA DE LAS MADRES EN MI PUEBLO (Crónica de domingo)

 Por Arnoldo Fernández Verdecia

Domingo, Día de las Madres en Contramaestre, un pueblo de oriente como otro cualquiera. Recorro calles y avenidas con la esperanza de encontrar algo diferente. Llego a una de las tiendas en MLC y una cola se pierde en cientos de metros, pregunto qué venden y me responden, cerveza para llevar, imaginé que bien podían ofertarlas frías para tomarlas allí mismo, o en mesas improvisadas al aire libre, como mismo sucedía antes de la pandemia, pero a quién le importaría mis ilusiones del pasado. Asomo mis ojos tras las vidrieras a ver si había otra cosa para variar y se me ocurre saborear un vino tinto, pero cuando quise entrar a comprarlo me dijeron que era una misma cola, no me quedó más remedio que volver por donde mismo había llegado y seguir mi tour. Vi un sitio donde venden helados, llegué con la esperanza de tomar un auténtico sabor, sin embargo la alarma prendió mis neuronas, cuando en una tosca vasija de aluminio, sin artificio alguno, me sirvieron cuatro bolas hundidas en un lago cada vez más crecido. De mantecado no tenía ni el vestido que cubría lo que aún podía llamarse helado, así lo dije al dependiente y él sonrío muy culpable, además me dijo que no tenía vuelto, a la cara se quedó con el mismo y se retiró feliz, mira que había gente comemierda, pensaría, este tipo ni protestó, me quedé con diez pesos, diría; pero qué son diez pesos hoy, seguramente creería que yo tenía mucha plata y era un hombre más feliz que él; pero yo había salido al pueblo a encontrar algo diferente, un menú digno, una cerveza, tal vez un vinillo, o un simple dulce; aún albergaba la esperanza de que por ser domingo, Día de las Madres,   Contramaestre, mi pueblo, tendría muchas ofertas gastronómicas para iluminar la tristeza de los hogares y hacerles creer a sus inquilinos, que sus jefes no los habían olvidado. Derrotado regresé a casa. Mi perro alegremente movía la cola, pero al oler mis manos y no ver bolso alguno, gruñó y se perdió en el silencio de un domingo que ya se hundía en la memoria, como aquellas bolas de un helado del que nunca conseguí adivinar su sabor.  

lunes, 28 de junio de 2021

Contramaestre, una mirada histórica a su gestión local (de su fundación a la actualidad) I


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

El método dialéctico materialista tiene entre sus principios cardinales el del desarrollo; sobre la base de la interrelación de lo universal, lo general y lo específico, en sus maneras de gestionarse. La Tarea Ordenamiento, coloca su mirada en lo local, apunta a la descentralización del Municipio, para crear riqueza y construir políticas de desarrollo desde una visión integral; pero: ¿es posible conseguirlo a corto o mediano plazo, con la mentalidad que ha acompañado a la gestión administrativa en las últimas décadas? Veamos el caso de Contramaestre, municipio creado por la Revolución Cubana en 1976. 

Contramaestre fue reconocido jurídicamente como barrio de Maffo el 5 de febrero de 1913. Conseguirlo costó mucho esfuerzo, porque la gestión administrativa se concebía desde el Ayuntamiento de Jiguaní y la burocracia económica y política que lo dirigía, primero pensaba en la cabecera del Término Municipal y después en los pueblos y barrios secundarios.  Desde la Alcaldía de Maffo se gestionó ante el Ayuntamiento de Jiguaní, la economía, la cultura y la vida social de Contramaestre en los primeros lustros de la República. 

Cuando se concibió el plano de la Carretera Central de Cuba, los intereses del ingenio América lograron imponerse en La Habana y el paso se produjo a dos kilómetros de Maffo; la élite política de allí no logró ser escuchada a nivel de país. Antes, primeros años del siglo XX, el paso del ramal del ferrocarril Manzanillo-San Luis, también desplazó a Maffo, pues el grupo empresarial Howell, aliado con Federico Fernández Rosillo, su hermano Manuel y el hacendado yanqui mister Bolton, consiguieron que pasara por Contramaestre. 

De manera que podemos plantear algunas ideas: 


El desarrollo de Contramaestre fue posible, en sus comienzos, gracias a la gestión de los administradores del Central azucarero América y los dueños de inmensas extensiones de tierra para el fomento de la caña de azúcar (1), principales artífices en el grupo de presión que a nivel nacional, logró imponer una visión de futuro en las máximas instancias del Estado cubano, sobre los beneficios que traerían las dos principales vías de comunicación. A ellos se debe el trazado urbanizacional del poblado de Contramaestre en 1912, ideado sobre un papel de trazas, por William Van Horne recostado a la sombra de un árbol; según la máster en conservación del patrimonio, Olna Mara Machado, tan avanzado para su época, como el de Vista Alegre en Santiago de Cuba (2). 

La idea de atraer y estimular una migración hacia el territorio pertenece a Federico Fernández Rosillo y William Van Horne, este último, adquirió la finca Vista Hermosa para la construcción del asentamiento, hecho que comienza en 1913. Catalanes, asturianos, gallegos, jamaiquinos, haitianos, estadounidenses, construyeron la línea férrea (3). 

Dadas las bondades del lugar, agua potable, vientos agradables, llanuras fértiles para la agricultura, fundamentalmente maíz, caña de azúcar, café, tabaco, frutos menores; abundante pasto para diferentes tipos de ganado, sobre todo vacuno, porcino, aves de corral, abundantes ríos, arroyos, cañadas y bosques exuberantes de maderas preciosas para la construcción de viviendas, constituyeron el pie forzado para la conquista de la tierra y el surgimiento de un hombre que empezó a sentirla y amarla como suya.  

Definitivamente la idea de poblado como estructura social, pertenece a Federico Fernández Rosillo, que llegó a gestionar más de 126 caballerías de tierra (4), para el fomento de la caña de azúcar, destinada a la principal industria del poblado, el central América, construido entre 1903-1913. (5)

(Continuará) 

Citas bibliogáficas y notas

1. Luego de la intervención militar de Estados Unidos en la Guerra Hipano-Cubano; el 20 de diciembre de 1898, las tropas yanquis entregaron al grupo norteamericano Howell 485 caballerías en Venta de Casanovas y 671 al cruzar el río Contramaestre, para construir el ingenio azucarero América. Ver información más ampliada en: José Manuel Galady: Maffo y el ferrocarril, en Bohemia, La Habana, Cuba, 10 de noviembre de 1995, p.67.

2. Arnoldo Fernández: Urge enseñar el amor por lo bello en Contramaestre, entrevista a Olna Mara Machado. 

3. Pura Real Cobo: Organización escolar en Contramaestre y mejoras  de que está necesitada;  tesis para optar por el grado de doctora en Pedagogía, Universidad de La Habana, 1952.

4. Ayuntamiento de Jiguaní. Libro de actas 1912. Archivo Municipal de Jiguaní, Granma. 

5. Andrés Núñez Lora y José Manuel Galardy Alarcón: Contramaestre, penetración imperialista, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2008, p. 12.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Desde los Orígenes, versos de luz por Martí


Por Lisbeth Lima Hechavarría
| 19 de mayo de 2021

AHS | José Martí | Literatura | Orígenes

Arnoldo Fernández Verdecia es uno de esos seres de luz que llegan de pronto a correr la cortina y mostrarte lo que siempre estuvo ahí. Matizado con un prisma sutil va colando la sed de aprehender todo respecto a esa otra parte de la historia.

Y es que logra el efecto justo para sentir que Martí, su sensibilidad e ingenio creativo, está en todos nosotros, los jóvenes que hoy hacemos nuestra la realidad de que “el arte es lo único que salva”.

Es fabulosa la sensación de regresar a casa luego de la jornada literaria Orígenes y ver al Apóstol como un amigo más, no como aquel Dios al que hay que idolatrar porque lo dicen los libros de textos. Esa magia la conjura Arnoldo en cada una de las ediciones, y es por ello que hoy siento la necesidad de que todos conozcamos cómo surgió este evento.

Arnoldo, coméntenos sobre cuáles fueron los motivos que impulsaron al nacimiento de Orígenes.

Hay dos causalidades históricas que determinaron el surgimiento. Una, la visita del poeta César López a la Feria del Libro, 2006, en Contramaestre. Al llegar a la casa de Federico (Fico) Fernández Casas (albacea de José Rodríguez Feo), se conmovió profundamente. En la espaciosa sala nos congregamos y allí nos convocó a usar el símbolo para fundar un suceso poético de alto calibre. Nos dijo que varios de los números de la revista literaria Orígenes habían sido financiados desde allí; incluso evocó las muchísimas vacaciones de Rodríguez Feo en la casa de Fico, el encanto del Batey, los juegos de pelota celebrados allí…

La segunda, tiene que ver con César también, pues con su lucidez de santiaguero conocedor de la historia nos dijo: “no muy lejos de aquí, en Remanganaguas, se encuentra el primer sepulcro de José Martí, el precursor del Modernismo en la poesía; así que lo tienen todo, desde el punto de vista simbólico, para crear un evento de trascendencia nacional e incluso más allá de fronteras”.

Fuimos testigos de esa conversación Eduard Encina Ramírez, Orlando Concepción, Jorge Labañino y yo. Entre 2007-2009, Eduard Encina probó fortuna y convocó a la vanguardia joven de la Asociación Hermanos Saíz de la región oriental. Recuerdo que tenía carácter competitivo y se premiaba en metálico. En sus tres primeras ediciones se concursó en poesía, cuento y ensayo respectivamente. Luego se volvió una odisea gestionar el financiamiento del concurso y derivó en jornada literaria, momento de intercambio, lecturas, reflexión sobre el oficio de escribir, el mundo editorial y presentaciones de libros, revistas.

El evento siempre ha estado marcado por la historia y el juicio crítico de intelectuales a pesar de ser un espacio literario, ¿qué importancia le confiere usted a la relación que se establece entre ambas ramas?

Historia y Literatura conviven desde el comienzo, pues el concurso primero, y la jornada después, tienen dos raíces, una literaria y la otra histórica: la revista Orígenes y sus dos grandes paradigmas, José Rodríguez Feo y José Lezama Lima; y la otra, es el Modernismo anticipado en los versos de nuestro Apóstol y su siembra primera en Remanganaguas.

Esas poderosas razones unieron a la célula de la AHS y a los miembros de la Sociedad Cultural José Martí de Contramaestre. Emprendieron el camino de una utopía, que, en cada convocatoria, exigía siempre, mucho más.

En todos estos años han convivido en la programación mesas teóricas de historiografía nacional y sobre los derroteros de la joven poesía cubana, presentaciones de libros de historia, ciencias sociales, y libros de poesía, narrativa, testimonio, novelas.

Por la jornada han pasado desde encumbrados historiadores hasta altísimos poetas y narradores del mapa insular.

¿Cómo evaluaría el vínculo de nuestros jóvenes literatos con la obra martiana, cree que aún, a pesar de los tan cambiados tiempos, sigue el Apóstol siendo faro para nuestra generación literaria?

A la generación que correspondió la fundación de Orígenes en 2007 la impulsaba el José Martí de los “Versos sencillos”, de los versos circunstanciales, de los versos en formación, de “Ismaelillo”, de los “Cuadernos de Apuntes” y, sobre todo, del “Diario de Campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos”. Era la comidilla de cada día, intercambiar valoraciones sobre el estilo de Martí, en una y otra zona de su tremenda creación; incluso se convirtió en parte de una intertextualidad que atraviesa toda la obra publicada por Eduard Encina, Onel Pérez Izaguirre, Jorge Labañino Legrá, Osmel Valdés, Domingo González, Ernesto Andrés de la Fe, entre otros creadores del territorio.

Creo que la continuidad generacional necesita el alimento martiano con más fervor para poder conectarse con nuevas zonas de su obra literaria que conserven actualidad y tengan respuestas para los nuevos tiempos.

Siento que esa pasión martiana que nos unió a todos en la fundación es preciso recuperarla, reactualizarla, impulsarla en la actual generación literaria, responsabilizada con el sostenimiento de un evento que nos ha trascendido a todos y que ya no es de Contramaestre, ni de Santiago; es un movimiento cultural que pertenece a toda Cuba. Es de la AHS, pero también de la Sociedad Cultural José Martí, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Creo que esas alianzas hay que estrecharlas mucho más, pero ya en términos jurídicos desde sus centros de poder hasta las mismas células de base.

¿Cree usted que el evento en sus doce ediciones ha logrado cumplir con los objetivos propuestos por sus creadores?

Orígenes hay que valorarlo en diferentes períodos:

2007-2009: Tenía carácter de concurso. Se premiaba en metálico. Participaban en el evento todos los creadores que resultaban finalistas. Había momentos de interacción con alumnos y maestros de las escuelas del Plan Turquino, de los barrios de Remanganaguas, de Dos Ríos, con las tabaquerías de Los Negros, de Contramaestre.

2010-2013: Se convierte en jornada literaria e histórica. Incluye el recorrido por la verdadera Ruta Funeraria del Apóstol. Cada edición se dedica a zonas temáticas concretas, como por ejemplo, leer en digital, publicar en digital, la historiografía en el reino de lo digital, pero también mesas teóricas con ponentes de lujo de todo el país, tanto en la literatura como en la historia. Aquí se incluye como novedad, la presencia de las editoriales de la AHS, de la UNEAC, y del plan de Ediciones Territoriales Riso, y de la trova y la música alternativa, como partes importantes. Fue la etapa de mayor esplendor y consolidación de Orígenes.

2014-2016: Llega a su punto máximo. Se incluye como novedad el recorrido completo por la verdadera Ruta Funeraria de José Martí, de Dos Ríos a Arroyo Blanco. Las editoriales participantes donan libros en las escuelas primarias de la Ruta Martiana, la José Martí del Jobo y la Donato Mármol de Remanganaguas. Tiene como novedad la realización de días completos del programa en la Ruta Funeraria con el nombre Travesía Literaria. Se entregan reconocimientos a personalidades e instituciones destacadas en la divulgación y defensa del patrimonio vinculado a la Ruta Funeraria. La jornada es objeto de amplias coberturas de prensa en todos los medios, en las que sobresalen publicaciones en el Crisol, Juventud Rebelde, Sierra Maestra, la Mesa Redonda, CMKC, las radios Rebelde y Progreso, Cubadebate, el portal de la AHS y de la Sociedad Cultural José Martí.

2017-2020: Eduard Encina, principal gestor, convoca a la X edición contra viento y marea. Se realiza en mayo de 2017. Fue la última gestionada desde el sacrificio de un intelectual que lo dio todo porque no muriera la jornada. Durante la misma hubo contradicciones puntuales, entre la nueva generación emergente que asumía la dirección de la célula de la AHS en Contramaestre y los fundadores del evento.

No obstante, se realizó y tuvo amplio impacto en el panorama literario e histórico del país. El 8 de septiembre de 2017 fallecía Eduard Encina. Su liderazgo no pudo ser ocupado y ello dio paso a fracturas generacionales dentro del entorno simbólico de Orígenes.

A partir de 2018, la generación emergente de Orígenes, desconociendo el pasado, intentó asumir el recurso simbólico a la personalidad de Encina como fuerza mayor y única. Fue un período de mucha incertidumbre por la ausencia del líder. Se intentaron organizar dos ediciones que marcaron el declive de la jornada, poniéndola en peligro de muerte.

¿Cómo le gustaría ver realizada la próxima edición?… Proyecciones futuras para el evento.

Sería hermoso ver unidas a la generación fundacional de Orígenes y a la emergente, más allá de cualquier espíritu de feudo o vanidad personal.

Tendría mucho más alcance la jornada, si es de Cuba, más que de cualquier región de provincias.

Se agradecería el respeto a las dos raíces históricas que determinaron el nacimiento del evento; ellas deben formar parte del programa de todas las convocatorias que se lancen en el futuro.

La generación fundacional y la emergente impulsarán, a partir de esta edición, el surgimiento del Movimiento Literario Orígenes, presidido por una personalidad destacada de nuestra cultura e integrado por un comité organizador, liderado por la AHS como su vanguardia, pero formado, además, por la Sociedad Cultural José Martí, la UNEAC, la UNHIC y la UPEC.

Ayudaría mucho que cada edición se dedique a personalidades e instituciones destacadas en la defensa de la historia y la literatura local y nacional.

Orígenes ha forjado en todos los que hemos tenido el privilegio de participar, una nueva concepción martiana, la misma que ha permitido establecer esos vínculos intergeneracionales que comentaba Arnoldo. Solo basta reconocer la sencillez y contundencia en los versos de Martí para estar en sintonía. Activar cuanto sea necesario en aras de mantener viva esta jornada literaria, en pos de la creación como vía de salvación, es el objetivo fundamental. Por ello, esta décimo tercera edición del evento supone nuevos retos, dispuestos siempre desde la joven vanguardia artística a ser fieles a nuestra brújula creativa, porque “los agradecidos siempre hablamos de la luz”.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Aquellos carnavales de Contramaestre que no volverán


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

El hombre vive fuera de Contramaestre  hace 30 años; por eso llega al pueblo y viene con aquella imagen congelada de finales de los 80 del siglo XX. Cree que el carnaval es un momento del año donde los seres humanos olvidan los límites y se mezclan en los espacios diseñados para recrear la identidad. En su candor recuerda los debates con los socios del barrio, donde comparaban los de Contramaestre con los más famosos en todo el mundo: los de Río de Janeiro y Santiago de Cuba. Había mucho orgullo, porque todo carnaval tenía algo propio en la geografía cultural de la isla. El de Contramaestre, no era la excepción.

Acodado en la baranda de uno de los apartamentos del Edificio Rodríguez, me dice: “Si partimos de los orígenes, en principio se hacían  en los días  de San Juan, considerado el Santo Patrono de Contramaestre;  su símbolo mayor. El Casino Hispano-Cubano creó una comisión de festejos, encabezada por los hombres emprendedores del pueblo, responsables de la organización, la contratación de las orquestas.

“Si somos consecuentes con la historia, al Carnaval de Contramaestre vinieron grandes agrupaciones y figuras de Cuba, entre las que sobresalen La Aragón, Maravillas de Florida, Los Van Van, Barbarito Diez, Elena Burque, Rosita Fornés, Celina González, elencos de altura de las novelas que se ponían en la televisión de entonces…

“Pero Contramaestre también tenía sus congas propias, Los Invasores, Los Mambises del siglo XX, la de Ignacio Carreón, la del Paseo de "Nana" Mondéjar y La 4 de abril. En honor a la verdad, había espíritu y pasión por tener un sonido, una identidad propias en el ambiente conguero de oriente.  Nombres como Juventino Zamora "Leguén” y  Eliseo Odio, deben considerarse fundadores de ese movimiento, que en los años 90 del siglo XX, se perdió por completo y hoy no puede hablarse de congas originales de Contramaestre, sino de músicos que forman un team y a eso llaman los organizadores, conga para salir del paso”.

La sabiduría de aquel hombre me sometió a la contemplación más pura de sus argumentos, no rebatí nada; me limité a escucharlo, porque de los sabios, los que han vivido, uno debe aprender. Había colaborado en importantes revistas y sus palabras eran consideradas en el mundo del carnaval,  sagradas. Un breve paneo por la ciudad, sus lugares, la distribución de las ofertas culturales, gastronómicas y nuevamente el gurú habló:

“Uno hecha de menos a la tarima de la Avenida Rabí, frente al gobierno, donde vimos tocar muchas veces a Fautino Oramas, la Original de Manzanillo, Candido Fabré junto al combo Samuray y luego con la Unión Sanluisera.  Tarimas en calles  aledañas a la Carretera Central, con diversidad de ofertas musicales y ventas gastronómicas para todos los públicos.

“Se nota la ausencia de juegos de participación, rifas, palo ensebado, grupos de pequeño formato animando la vida en las calles, el Burrito Yeyé;  los cabarets del movimiento empresarial, la emulación sana que tenían entre ellos, por dar el mejor servicio”.

Con dolor seguí al hombre en su reflexión, todavía anidaban en sus pensamientos aquellos tiempos donde decir carnaval, era algo amplio, deseado;  donde comer en la calle era una fiesta innombrable como diría el poeta José Lezama Lima. Las conclusiones del sabio fueron demoledoras:

“Todo ese espíritu del Carnaval de Contramaestre se perdió, es necesario repensarlo en nuestro tiempo, en función de encontrar aquellos elementos que lo identifican y hacen único en la geografía cubana.

“Importante proteger al pueblo de los especuladores, los estafadores, que proliferan hoy a montones para llenarse los bolsillos a costa del hambre de divertirse.

“Si queremos un carnaval que sea recordado por nuestros hijos, nietos y bisnietos, tenemos que dotarlo de empeños culturales propios, no carrozas contratadas en otros lugares, no congas para salir del momento, no esas pipas amontonadas sobre las arterias principales, donde unos hombres desesperados cobran lo que no vale un poco de cerveza a granel. Contramaestre merece carnavales pero en tiempos de San Juan, como lo hicieron los creadores de este pueblo”.

Abracé a aquel hombre, tan sabio, inmenso; era el espíritu del señor Vicente, ya ni recuerdo sus apellidos, encarnado en uno de sus sobrinos, residente en Puerto Rico, de visita en Contramaestre por estos días.

lunes, 10 de julio de 2017

Una réplica histórica en Baire



Réplica que conserva el matrimonio de Puro y Rosy en Baire.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Llegué  hace un mes a la casa de  uno de los poetas mayores de Baire, en el oriente de Cuba, llamado el “Puro” por sus cercanos; sobre un tanque azul, una réplica de la antigua Iglesia Bautista del pueblo llamó mi atención;  así que pregunté  sobre su autor y cómo había llegado a ellos.

El “Puro” no me supo informar con datos precisos y llamó a su esposa Rosy Licea Hernández;   ella habló de las 20 réplicas realizadas por un artesano de Camagüey, que vino a  la Iglesia Bautista  en 2004 a impartir un curso durante un mes sobre el uso del papel maché. 

También me dijo que se habían vendido la mayoría a un precio de $40 moneda nacional,  a familias destacadas de la feligresía local. Incluso  se ofrecieron algunas como regalo a una delegación  de Estados Unidos, de visita por esos días en el Templo.

Quise saber el nombre del artesano, pero Rosy nada  más recordó su provincia de origen. Al preguntarle  si otras familias aún conservan las suyas, precisó que sólo tres,  así que es una rareza que sólo puede verse en la casa de Ligia Barrueco, de Beatriz  y en la suya. Por el valor  sentimental e histórico de esta réplica, ojalá y alguna de las familias mencionadas, tenga el tino de donarla a la Casa Museo Municipal Jesús Rabí,  para preservar la imagen histórica de la construcción originaria.
Imagen actual del Templo Bautista de Baire.
El templo Bautista de Baire fue construido en 1905 y actualmente ha sido remodelado. Allí se reúne una cifra considerable de personas cada semana, entre las que tienen un protagonismo clave Rosy  y el “Puro”. Rosy me dice con orgullo que su bisabuelo Salvador Llópiz,  estuvo entre los primeros feligreses de aquel momento seminal de la historia religiosa del pueblo.

martes, 25 de agosto de 2015

Lo que más disfruto de Caracol son sus post de corte polémico



Por Julio Cesar Rosales Pérez. 

Visito Caracol de agua desde inicios de 2014. Hasta ese momento desconocía que existiera. Lo visito porque me enorgullece que en mi mismo pueblo se haga algo que puede ser considerado bueno en cualquier parte del mundo, también porque supongo su visión sea mi visión, por haber nacido en Contramaestre; tener lugares entrañables, comunes y la historia parecida de provenir de padres humildes de origen campesino. Supongo que a cualquier contramaestrense le pase lo mismo.

De los contenidos, creó que están bien escogidos según lo que te has planteado como perfil del Caracol de agua. No son trillados y mantienes siempre un nivel de inocencia y apasionamiento que los hacen mas frescos, le dan sabor a infancia y a campo, a cosa simple convertida en maravilla que muchos buscamos;  esos son los artículos de tipo costumbristas, empero los que más disfruto son los de corte polémicos, los expones con una valentía que me asombra y me parece que es el mayor mérito de Caracol, en una época que no sabemos hasta dónde seremos tomados como patriotas que quieren lo mejor para su linda tierra o como traidores, donde la única forma de intolerancia oficialmente reconocida es la homofobia, pero no se crítica la intolerancia contra el que piensa diferente y de alguna manera tu expresas pensamientos diferentes; a mi modo de ver el pensamiento de los que no soñamos con carros último modelo, ni hermosas casas, ni Rolex, ni Calvin Clein; solo en hacer de Cuba ese lugar seguro y tranquilo...

¿Críticas? Cuando encuentre algo que criticarte te lo hago saber.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Pensar en Red

Por Víctor Fowler Calzada.(Poeta y ensayista) Fuente: CUBARTE

La velocidad de los cambios es tan elevada, y tan hondas las transformaciones mismas, que apenas resta tiempo para detenernos y pensar; detenerse, permanecer algunos instante fuera del tiempo mientras lo nuevo sigue sucediendo, de hecho se ha convertido en algo semejante a un pecado. Amigos de mayor edad confiesan sentirse espantados delante de una computadora o escasamente estar en condiciones de manejarlas únicamente cual si fuesen máquinas de escribir mejoradas; nos invaden reproductores de música y video de dimensiones diminutas y enorme capacidad, aumenta la cantidad de operaciones que es posible hacer en un teléfono celular y el uso de los SMS comienza a transformar la estructura de la lengua. No en ambientes de hiper-desarrollo, sino en Cuba, país cuyas relaciones con las nuevas tecnologías y su aplicación en la esfera del consumo necesita un análisis particular.

El estupor al que me refiero, de los grupos de escasa capacidad para incorporarse a las nuevas tareas, puede ser entendido de múltiples maneras y lo mismo sus consecuencias; afirmar que tal parálisis es una reacción lógica ante el embate de tecnologías sofisticadas, alegar que no hubo suficiente preparación básica para los cambios que vendrían o que, en el momento presente y según una dialéctica de posibilidad-realización, hemos quedado desbordados por la cantidad de cuanto sería posible y no estamos en condiciones siquiera de imaginar.

Una lectura más profunda revelaría que, más allá de lo anecdótico, la introducción de las nuevas tecnologías informáticas y aplicaciones electrónicas es otro escenario (acaso el más transparente, dada su importancia hoy) donde se ponen de manifiesto las contradicciones del subdesarrollo y su peculiar manifestación en un país socialista, enfrentado en batalla sumamente desigual con la potencia más poderosa de toda la historia humana.

En la proposición anterior igualmente cabrían los esfuerzos del gobierno enemigo para impedir que dichas tecnologías sean adquiridas, utilizadas y desarrolladas por las instituciones del Estado cubano para, en su lugar, formular un proyecto donde (negado todo comercio con la institución) el país queda reducido a una esfera atomizada de consumidores pasivos. El proyecto activa usuarios de la información, selectos proveedores de noticias o análisis sobre la realidad del socialismo cubano (entiéndase aquí por "realidad" todo lo que sirva para multiplicar críticas o campañas mediáticas en el escenario global), consumidores de entretenimiento, pero nunca generadores de pensamiento independiente (críticos al poder global) y mucho menos (esto último, ni siquiera es concebible) transformadores de las propias ciencia y tecnologías contemporáneas.

Hay que insistir en el diseño monstruoso que subyace en esta parte final que cercena a un país su posibilidad de ser país y no sólo masa; dicho de otro modo, revelar que los avatares de la confrontación política se fundamentan encima de y perpetúan el núcleo duro de un desprecio sin límites al país, su soberanía y potencial intelectual. Propia de una cultura imperial, la ecuación de promoción selectiva, consumo sin límites en la población y colaboración cero en lo que toca a potencial intelectual, nos destina y fabrica para nosotros una nación sin pensamiento, sin lo estrictamente humano de la especie. Ejemplo del límite irracional (o racional) de tal conducta lo dio George Bush cuando firmó una orden prohibiendo que artículos de científicos cubanos apareciesen en publicaciones científicas de los EE.UU.; ello implicaba que, de haberse descubierto en nuestro país una cura contra el cáncer o el SIDA, era preferible que millones de personas siguiesen muriendo hasta que científicos de cualquier otro sitio alcanzaran idéntico logro. Todo, con tal de que las instituciones cubanas no pudiesen mostrar al mundo éxito alguno; aunque otra manera de entender tal locura y enseñarla como hecho de razón es ver tras ello la convicción de la visceral inferioridad cubana en términos de pensamiento. Sacar beneficios de este ordenamiento, al precio de callar sobre la estructura en la cual se está inserto, es asqueroso como gesto moral.

Las condiciones de guerra virtual no son un agregado, sino la condición de existencia de la vida de Cuba como país y por ello condicionan todos nuestros desarrollos, insuficiencias o fracasos; a la agresividad de un frente enemigo hay que sumar el aislamiento (natural y construido alrededor del país), así como el débil potencial económico de la Isla y el hecho de que la expansión mundial de las tecnologías informáticas, su "domesticación", se haya acelerado en paralelo a la entrada del país en la debacle económica luego de la desaparición del mundo socialista. Al mismo tiempo que países de elevado desarrollo o capas privilegiadas en regiones periféricas accedían a las bondades de Internet, nosotros nos agitábamos en el centro de la más desesperada crisis económica en la historia nacional; puede que, de paso, ello también explique por qué entonces no pudo ser hecho un ordenado proceso de alfabetización y especialización digital en los cuadros de dirección de todo el país, grupo que hoy "siente" ese vacío. Simplemente, había que sobrevivir.

Por otra parte, en lo que toca a la calidad y "actualización" constante del equipamiento, las redes cubanas se han ido conformando a contrapelo del bloqueo y, aunque operan, enfrentan problemas de una complejidad técnica poco menos que inédita y en ocasiones absurda.

Cuestiones tan comunes entre nosotros como la necesidad de diseñar y hacer funcionar una Intranet compuesta de máquinas de distinta generación son, valiéndonos de una metáfora, "motores que funcionan al revés", retrasando el desarrollo. Mientras que la imposibilidad de adquirir determinado equipamiento de punta es una consecuencia claramente visible del bloqueo, las consecuencias de sólo poder acceder a otro de categoría menor constituyen un daño que se nota menos, pero que se paga con un descenso de potencialidades; en el extremo opuesto, la simple imposibilidad de actualización para el parque de máquinas ya sí implica un efecto devastador, pues obliga a la utilización de "parches" o de programas (software) al nivel de rendimiento en que se encuentran las máquinas de las generaciones más antiguas.

La lógica de lo anterior (ya se sabe que un ejército se mueve a la velocidad de sus unidades más lentas) transparenta la difícil (y extraña) tarea de los "ideólogos" de las redes nuestras; al tiempo que países, o sectores dentro de ellos, disponen de capital para la renovación racionalmente continua y la expansión, una masa importante de nuestras energías se debe concentrar en impedir que la red sencillamente colapse por obsolescencia. Esta tragedia del bloqueo, multiplicada porque el punto de partida es el subdesarrollo (lo cual alcanza para palpar el carácter enteramente criminal del primero, resulta un elemento paralizador del pensamiento y la imaginación; una de las principales muestras de esto anterior es nuestra incapacidad de convertir la red en algo imprescindible para la vida de las personas en el país o de localizar aquellos puntos en los cuales la red (pese a todo) marca la vanguardia del pensamiento o modo de presencia para determinado aspecto de nuestra imaginación o simple existencia.

En el momento actual, cuando la introducción y uso de computadoras se ha multiplicado en todo el país (tanto en el sector estatal como en el privado), con más claridad se ve cuán por debajo nos encontramos en lo que toca a lo principal: la comprensión de la red para mejor organizar y explotar sus potencialidades.
II
Una comunidad intelectual necesita, como respirar, de un sistema de publicaciones periódicas (revistas con temas de cultura general y también especializada). Respecto al libro, la revista tiene una velocidad de aparición y rotación que hace de ella tal vez el medio favorito a la hora de reflejar la dinámica cotidiana de una comunidad intelectual; ella es el sitio común de los debates y los descubrimientos, se adelanta a las que serán reconfiguraciones del panorama, introduce valores e inquietudes nuevas, etc. En atención a la lógica de formación, profundización y posterior expansión de un conocimiento, es en las revistas (junto con comunicaciones en congresos, etc.) donde primero surge y es sometida a tanteos una idea, objeto o área de trabajo nueva.

En un país donde el sistema de publicaciones periódicas fue duramente afectado por la crisis del "Período Especial", la posibilidad de crear y colocar publicaciones periódicas en la red llegó como una verdadera salvación para la cultura. Diversos actores entendieron el nuevo contexto y hoy día se puede asegurar que revistas como Esquife, La Jiribilla, Mar Desnudo, Miradas, Calibán y la Revista del Instituto de Filosofía figuran entre lo mejor que en el país se publica en el campo del arte, la cultura y las ciencias sociales. Sin embargo, y aquí viene el primer problema, tal calidad no implica que se encuentren entre lo más conocido y menos aún que los textos allí publicados cobren la resonancia que merecen en la comunidad intelectual.

Desde este ángulo, aún no hemos aprendido a promocionar de modo adecuado (un nuevo medio precisa reglas nuevas) lo que ya existe en las redes cubanas, ni tampoco a socializar su contenido. Tal cuestión resulta más dolorosa cuando se piensa más allá de la red y desplazamos la mirada al campo de la producción multimedial, donde son varias las obras de muy alta calidad que esperan por ser promocionadas, analizadas críticamente en las publicaciones o espacios culturales del país, utilizadas en la enseñanza, etc. Extraer títulos es difícil, más aún así se puede correr el riesgo de resaltar, entre las muchas con valor de referencia que han sido hechas, obras como el Atlas etnográfico de Cuba (Centro Juan Marinello, Enciclopedia Todo de Cuba (CITMATEL). Otros materiales electrónicos, pese a no haber sido hechos con una concepción multimedial, son productos con alto valor dado los textos que contienen; destacan aquí Pensamiento cubano del siglo XIX (Casa de Altos Estudios), Obras completas de José Martí (Centro de Estudios Martianos)

Puesto que se trata de una tendencia que debe, y tiende, a crecer, lo anterior admite un enfoque más grave cuando se agregan al listado sitios como CubaLiteraria, el nuevo sitio web de la UNEAC, la revista de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, el sitio web de CENESEX, el sitio de la Red de Masculinidades Latinoamericanas, la reciente revista EnVivo del ICRT, el sitio web de la AHS, la revista Árbol Invertido, Librínsula, Mesa de Trabajo de la Facultad de Comunicación Social de la UH, Cuba Now, el sitio web de Cubarte, los sitios web de la Radio y de la Televisión cubanas, la publicación SPD (Socialismo Participativo y Democrático), entre los más destacados generadores de contenidos en temas de arte, cultura y ciencias sociales en general. A ello deben ser sumadas iniciativas de actores independientes como los realizadores de las revistas 33½ (Raúl Flores), Desliz (Lizabel Mónica), los blogs Negracubana (Sandra Álvarez), La isla y la espina (Reynaldo Cedeño) o el de Lalita Curbelo, lo mismo que listas de distribución como Observatorio Crítico.

Estamos hablando de una masa de información enorme (literatura creativa, información y pensamiento) que no es procesada por las instituciones bibliotecarias del país, no recibe los beneficios de aparato alguno de promoción (que no sea la misma red) y que --por tanto-- se torna prácticamente irrecuperable, estéril en cuanto a completar su impulso dinamizador para el pensamiento del país. Revertir esta situación es hoy día prioritario para la enseñanza, el sistema de cultura y la ideología, pues la masa de información que hemos mencionado (junto a otras muchas iniciativas) revela la magnitud del proceso según el cual --luego de la desaparición del antiguo campo socialista-- el movimiento de las ideas en Cuba ha entrado en un proceso acelerado de reevaluaciones y reconfiguración en la elaboración de paradigmas nuevos. No haber comprendido esto, muy especialmente en el sistema nacional de bibliotecas públicas, es prueba de la escasa preparación mental que teníamos (o tenemos) para lo que la activación de la red iba a significar y transformar para siempre.

Es claro que las dificultades tecnológicas y de acceso son un segundo aspecto que conspira para disminuir las potencialidades de los contenidos disponibles en las redes cubanas; de ellas, pocas tan amargas como la pobre velocidad de las conexiones. En oposición a lo anterior, como ejemplo de otra práctica que las bibliotecas cubanas aún no descubrieron, está la posibilidad (inaprovechada entre nosotros) de que las bibliotecas actúen como espejo o como reservorio de las publicaciones colocadas en línea. Tal cosa permitiría (a investigadores, estudiantes y público en general) disponer del contenido de estas publicaciones sin la obligación de estar conectado a la red. En el caso de páginas todavía diseñadas en HTML es fácil transportar un conjunto de ítems conectado por hipervínculos entre sí y en términos de espacio (en discos duros) no significa dificultad (dado el crecimiento de las capacidades de almacenaje en estos últimos); en el caso de las páginas dinámicas, se torna más complejo, puesto que es la base de datos íntegra lo que hay que transportar al servidor que brindará el servicio. Es aquí donde las políticas de Estado en cuanto a la información (dentro de ellas, la bibliotecaria) "normalizan", corrigen vicios y estimulan el trabajo con formatos compatibles, pues también aquí no solo se trata de colocar contenidos, sino de intentar conseguir la máxima racionalidad del sistema.

Como mismo no ha sido hecho lo anterior, tampoco han sido elaborados directorios que den cuenta de todo lo que existe en las redes cubanas; algo así como un anuario analítico de la red, más complejo que un simple listado de sitios, y que oriente al usuario nacional acerca de qué y dónde buscar).

No existe un proyecto extendido de alfabetización digital orientada al trabajo dentro la red; es decir, un sistema de acciones didácticas, docentes y de publicación a ese particular efecto. Dicho proyecto, a su vez, admitiría ser dividido en dos niveles o zonas de influencia simultánea sobre la cultura del país: alfabetización propiamente dicha (etapa inicial concebida para que tenga lugar en edades tempranas o en grupos que se recién incorporan al uso de la red) y profundización (destinada a quienes ya son usuarios de computadoras y orientada a especializarlos en las lógicas y usos de la red). En este punto, con independencia del carácter formal de los espacios docentes de enseñanza-aprendizaje (programas de estudio en los niveles primario o secundario, cursos, circuito de Joven Club, etc.) la meta deseable es que la discusión acerca de los temas, funcionamiento, potencialidades o esencia de las redes y su lugar en los proyectos de desarrollo y mejoramiento de la vida en el país, crezca hasta ser un hecho normal de las dinámicas de opinión nacionales.

No por casualidad utilicé previamente el adjetivo "nacional", pues la sospecha mayor que brota ante la evidencia (a partir de lo que falta) es que la red cubana (considerada de manera global) todavía descansa en un concepto que hace de ella un inmenso mostrador para el usuario extranjero antes que para el hipotético usuario nacional. Dicho de otro modo, está constituida a la manera de una suma de bloques directamente insertos en la red global mundial, sin que haya replicación en una Intranet poderosa, útil para el habitante del país. Semejante círculo vicioso sólo podrá ser roto cuando los ideólogos de la red tuerzan el diseño (en términos tanto de utilidad práctica de las ofertas como de promoción de servicios) para que la red se torne imprescindible para nuestras vidas.

Para que tal cosa suceda hay que colocar en la red "cosas" (materiales) que sean necesarias, útiles, incluso imprescindibles, para el usuario nacional. Pero entonces hay que propiciar accesos (no veo mejor lugar que la biblioteca pública) a lo ya colocado; no es casual que un país como Finlandia, uno de los más altamente informatizados del mundo, se cuente igual entre los que mayor desarrollo han dado al uso de la red con sentido comunitario. Debemos insistir en que la red no es una simple vidriera para que el visitante externo aprecie la riqueza cultural de un país, sino que necesita descansar en su valía para sus potenciales consumidores internos.

Si bien las instituciones estatales siempre aportarán una gran cantidad de los contenidos, el potencial interactivo de la red sólo se realiza cuando en ella participan (con sus particulares saberes) la cantidad incalculable de actores potenciales que tiene cada país. En este punto, la racionalidad del sistema vuelve a intervenir y avisa de que la intervención estatal no puede cubrir la variedad -virtualmente infinita- de necesidades de información que en cualquier país existe o la voluntad de producirla; a la manera de un proceso de mercado, la red enseña numerosos y poderosos puntos nucleares que se enfrentan y coexisten con una maraña de actores individuales que generan una masa enorme de información, en no pocas ocasiones sumamente micro-especializada (proceso que equivaldría al hallazgo y operación dentro de un nicho de mercado).

En las condiciones políticas de Cuba la liberación absoluta de la red (dentro de un país en estado de guerra no declarado) es, cuando menos, tortuosa o más bien no es posible (sin fabricar, de inmediato, enemigo interior); del lado opuesto, toda reluctancia a liberar la red resultará un elemento retardario para la misma cultura que se quiere potenciar. En este sentido, hay tanto que favorecer la entrada en la red de actores individuales como abrir los espacios de algo que apenas existe en el país; me refiero a un tipo de intelectual nuevo, especializado en el funcionamiento de la red misma y en el análisis crítico de ella. Al mismo tiempo, a medida que el contenido de la red se incrementa, en lugar de resultar más fácil hallar lo que se busca irá sucediendo lo contrario; tal cosa implica el surgimiento de un segundo modelo de intelectual (esta vez proveniente de la profesión bibliotecaria), lo que hace ya años es denominado como el "ciber-bibliotecario", entrenado para colocar en manos de los usuarios aquello que demandan de la red.

Un viejo dicho reza: "móntate en el tren de tus hijos". Tenemos que fabricar el mundo que vendrá y el crecimiento de la red es uno de sus vectores más claros. Profundizar su uso es aprender a diseñar políticas, pensar, debatir, exponer, leer e interactuar de otro modo.
Sencillito, otra Revolución.

*Intervención en el panel “La cultura cubana ante el reto de las nuevas tecnologías”, de la Jornada de la cultura cubana en medios digitales, auspiciada por Cubarte, Centro de Informáticaen la Cultura, y celebrada en la Casa del ALBA Cultural, La Habana, del 10 al 12 de noviembre de 2010.


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