Por Arnoldo Fernández Verdecia.
He perdido la cuenta de los tantos que he visto, unos mejor escritos, otros con la caligrafía de lo apresurado, la ortografía sin belleza. ¿Cuántas decisiones detrás? ¿Cuántas lágrimas por dejar la niñez, la familia, un refugio? La casa como imán está destrozada, los últimos años acabaron con la energía que aún tenía. La casa se fue, no volverá. La casa es otra de esas perdidas que nos ha destrozado la vida.
