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| No dejarlos en manos de Correos de Cuba, donde rapidez y eficiencia son palabras olvidadas. |
Por Ernesto Andrés de la Fe.
Mediante el servicio de rastreo vía teléfono e Internet se conoce la localización del paquete hasta que entra a puerto cubano, donde tal parece deja de ser responsabilidad de la compañía internacional en la que se solicitó y pagó el envío, que en sus slogans refiere “seguridad, rapidez y eficiencia”. Dentro del territorio nacional nadie brinda información, pasan las semanas y la “rapidez y la eficiencia” impacientan a los destinatarios.
Molesta más que al recibir el paquete te cobren 10 cuc por cada kg después que este sobrepasa los 3 kg de peso, sin importar los retrasos. Como si esto fuera poco, en la tarde de ayer, un amigo me comunicó que estaba en una situación similar, le mandaron cuatro paquetes hace cinco meses y sólo ha recibido dos, los otros no acaban de llegar.
Mis visitas reiteradas a la Oficina de Correos de mi pueblo (Contramaestre), sitio donde se recepcionan los envíos, me produce irritaciones crecientes ante tanta desconsideración; pregunto: ¿quién es responsable por la demora del servicio?, ¿quién responde por la falta de información a los usuarios?, ¿por qué a pesar del retraso debo abonar el mismo importe?
Las compañías deberían fijar un tiempo máximo de entrega, incluirlo en el contrato; de no cumplir lo pactado, estarían obligadas a indemnizar a los afectados y hacerse responsables de los paquetes hasta su entrega, y no dejarlos en manos de Correos de Cuba, donde rapidez y eficiencia son palabras olvidadas.
