Por Arnoldo Fernández
Alguna vez fue cuerdo como usted, como yo, tuvo familia, trabajo, amigos, hasta que un día extravió la cordura en un lugar donde no pudo encontrarla.
Cuando un ser humano no consigue explicar su mundo inmediato y la precariedad lo acecha por doquier, tiene que ser muy fuerte para no perder la cordura.
Las circunstancias actuales son un campo fértil para extraviar la cordura y no encontrar el camino de regreso a la razón.
Mañana cualquiera de nosotros puede ser él, así que si lo encuentras en tu camino abrázalo, no te burles de su condición humana, dale un plato de comida si lo tienes, agua, un refresco, cualquier cosa que mejore su vida, Dios estará mirando y te lo agradecerá infinitamente.
