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jueves, 1 de junio de 2023

VIÑETAS DE TIERRA ADENTRO (TEMPORAL Y HAMBRE)

 


Por  Arnoldo Fernández Verdecia. 

Cuando era niño me ponía feliz, no iba a la escuela, había chicharrones, masas fritas y bisteces, en un enorme  envase de manteca, sólo había que pasarlos por un sartén o ponerlos en baño de maría. También había dulces en almíbar, frutabomba, naranja agria, cereza, ciruela... Turrones de maní, leche y coco, no faltaban. Las naranjas, nevo, parso, valencia y china, sólo había que salir a recogerlas. La leche con canela, anís estrellado, pinol, maicena,  chocolate o café, era algo muy común. Los almuerzos y las comidas, una fiesta del paladar. Llueve largo, no para, gracias a Dios, me quedan los recuerdos.

domingo, 8 de agosto de 2021

El hombre y la leche


Por Arnoldo Fernández Verdecia

El  hombre vive en una burbuja ideológica, no sale de allí  a no ser que alguien lo convoque a contrarrestar lo que no fluye según el designio de los dioses. Casi todos simulan vivir en una burbuja ideológica como el hombre de esta historia; se hacen los que no creen, los que no ven y se enfocan en reproducir la agotada historia de una vaca muy mansa que dio leche a todos sin distinciones por muchas décadas; pero la vaca flaqueó y la leche se evaporó de los mercados, entonces el hombre de esta historia escribe con letras doradas, en una de sus acostumbradas  poses ideológicas, que hay leche de calidad para todos; la manada, que también vive en una burbuja, dice a coro que es verdad y aplaude, aplaude, aplaude... En el reino de este hombre y su manada hay de todo; sus vecinos de pueblos cercanos lo felicitan por tan buen trabajo; los dioses también; entonces pasa un grupo de mujeres con sus niños en hombros y le preguntan al hombre: ¿dónde queda el  país del que usted habla en Facebook?

sábado, 6 de octubre de 2012

La verdadera historia de una vaca cubana


Algún ruido cerca, abría la ventana y Mariposa resoplaba. No me han llevado, parecía decir.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Mi Abuelo tenía muchas vacas y una yunta de toros dedicada al trabajo agrario. Mariposa, Estrella, Maquinaria, Pajarito, Candela, y Rosado fueron familiares en nuestro mundo. Nunca faltó la leche en casa.

Oscuro, Abuelo ordeñaba. Iba con mi jarro y un cuartito de café y  pedía llenara directo de la ubre. Decían que el  guajiro, al ingerirla, crecía sano. La tomé muchas veces, quizás por eso conservo mi dentadura.

Con el Período Especial, 1991-1992, la vida cambió. El sacrificio de ganado cobró excesivas víctimas.  Vimos desaparecer a Maquinaria, Estrella, Pajarito y no aparecían los ladrones.

Abuelo, cansado de luchar, vendió la yunta y las vacas;  dejó una para la familia. Cuando paría, cuidaba al ternero  hasta llegar a novillo; luego lo vendía, a la pesa, muy barato. No era buen negocio, decía, pero qué otra cosa podía hacer.

Nunca en casa se compró leche, pues teníamos sospecha de que estaba aguada, y la etiqueta de industrial no funcionaba para el campo. La Vieja vivió 96 años. Murió tomando un vaso en la mañana, durante el almuerzo y en la comida.

Para proteger a su amada vaca, de los ladrones, Abuelo tenía una corraleta pegada al cuarto. No tenerla implicaba ser multado por los inspectores de pecuario. Algún ruido cerca, abría la ventana y Mariposa resoplaba. No me han llevado, parecía decir.

La vista se fue nublando; sintió como sacaban al crío. Luego perdió patas, rabo, cuero, cabeza. Las mejores carnes, a unos sacos de yute.
Una noche, extraños hombres invadieron el patio, lograron abrir las ventanas y esparcir un somnífero. Mariposa resopló muchas veces. Bramó asustada. Cargaba un hijuelo en el vientre, pero su dueño no despertó. La llevaron hasta una manga, cerca de la casa que tanto amara. Recibió un largo cuchillo. Sus ojos lloraron. Creía ver al amo rodeado de hijos que llegaban a protegerla. La vista se fue nublando; sintió como sacaban al crío. Luego perdió patas, rabo, cuero, cabeza. Las mejores carnes, a unos sacos de yute. Atrás, la memoria de una vaca buena que daba sólo leche a dos viejecillos adorables. 



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