Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
Venía
rumbo al trabajo y un señor manchado por el sol llamó a unas chicas: ¡Osmani García en la Pista! ¡En la Pista el
sábado, avísenle a la gente! No me quedó más remedio que reír, pues ni la
emisora donde laboro lo sabía. La música cursi, o mejor los músicos cursis
acomodados al mercado que todo lo deforma, están de moda.
| $30 moneda nacional la entrada, según esta promoción que aparece en muchos lugares aquí en Contramaestre. |
Las
chicas tenían la última, gracias a aquel señor. Serían los chasquis encargados
de socializar la noticia y llevarla a todos los interesados, es decir la
mayoría deformada, interesada sólo en mover el cuerpo sin pensar ni transitar
estados de ánimos, según los textos de las canciones o los arreglos musicales.
¡Osmani García en la Pista! A mi mente,
el Chupi chupi, o el último video
presentado en los Lucas, donde parece
más un tipo de otros lares, que un cubano que acrisola la música de su país y
es auténtico creador.
¡En la Pista el sábado, avísenle a la
gente! se quedó grabado como una
estampilla de la Virgen de la Caridad. Si a mí me sucedió, que creo tener
instrumentos para aceptar y rechazar la pseudo cultura, qué sucederá con esos
galgos podencos atrapados en los videitos occidentales de moda donde todo es
banalidad. Seguramente, el sábado será un día inolvidable para ellos, pues lo
cursi y el mal gusto terminan por instalarse en el hombre masa, el zombi por
excelencia.
