Por Arnoldo Fernández Verdecia.
El país que camino me muerde a diario, yo quiero creer que nunca más lo hará, pero tiene rabia, yo creo que se trata de una rabia muy contagiosa, una que no tiene cura, una que va en todo hombre o mujer que camina el país; así que por mucho que crea que no volverá a morderme, siempre lo hará porque es un país con mucha rabia.
