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| Toma de presión arterial, chequeo de la frecuencia cardíaca y un electrocardiograma le realizaron al llegar al hospital. |
Por Alfredo Ballesteros Alfonso (Editor de Caminante cubano)
La abuela celebra su cumpleaños, la familia se reúne en el poblado de Matías en el Tercer Frente Oriental. Llega a 71 años de edad y no imagina que una taquicardia severa la atacaría en su onomástico.
Toma de presión arterial, chequeo de la frecuencia cardíaca y un electrocardiograma le realizaron al llegar al hospital. Hay que actuar de manera rápida. El equipo de turno mostró atención en todo momento. El dilema sobrevino cuando el cardiólogo indica administrar verapamilo en ámpula: No existe el medicamento.
La taquicardia persiste con una frecuencia cardíaca alta, ligeramente menor al número inicial tomado a las 9:30 pm. A las 11:00 pm la abuela se encuentra con oxígeno en observaciones y todos se miran buscando alternativas. No se podía hacer mucho en Matías, solo orarle a Dios. Se Supo que sí había verapamilo en Cruce de Los Baños y que la farmacia del Hospital había informado el faltante, entonces ¿por qué no estaba en Matías?
Se escucha sonar el teléfono varias veces, pero no aparece cómo trasladar un medicamento imprescindible para evitar finales no anhelados ¿Quién debe asegurarlo para la atención a la emergencia cuando el paciente lo requiera?
Ante una emergencia no se puede perder tiempo, no se puede salir a esa hora a buscar el fármaco necesario, segundos perdidos ponen en riesgo la vida. El Estado Cubano garantiza en cada lugar los medicamentos necesarios para que exista una atención rápida y segura ¿Quiénes responden ante situaciones como éstas?
Horas amargas pasamos en el hospital de Matías, donde nos sentimos impotentes ante la situación, pero “el Señor” se compadeció y escuchó las súplicas. La providencia divina hizo desaparecer la taquicardia casi a la media noche sin usar medicamento. Seguidamente, se liberaron tensiones.
Con apoyo del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) de Contramaestre la abuela es traslada hacia el Hospital Orlando Pantoja, donde recibe las atenciones requeridas y es valorada por especialistas. Lo cierto es que faltó el verapamilo necesario en pacientes cerca de la muerte. Hoy mi abuela escapó porque la mano de Dios llegó justo a tiempo. Ojalá y la voluntad del hombre no demore otra vez.
