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miércoles, 28 de agosto de 2019

Caracol de Agua es nuestro inconsciente colectivo


Por Joann Vega (Amiga).

Mientras el avión volaba desde Varadero hacia Florida, un 17 de septiembre de cualquier año, yo, adolescente aún, miraba por la ventanilla. El mar mecía sus olas en total desinterés por lo que a su alrededor ocurría; como un dios limando unas de sus manos. Las lágrimas corrían por mis mejillas en un doloroso adiós a la isla de palmeras gigantes que ahora me observa desde la distancia. El Atlántico brillaba y se erguía bajo los rayos del sol que parecían descubrir un secreto. El Caribe con todos sus sueños, luchas y esperanzas descansaba allá abajo... También un hermoso caracol de agua descansaba plácidamente, luciendo tintileantes tonos de Azul rojo y verde. Mis tristes ojos se fijaron en su corpulenta forma. Nuestras formas se unieron, y ante mis ojos, llenos de nostalgia, surgieron galeones llevando dolor y lágrimas; la figura de Mackandal, luego, volviéndose mariposa. Martí, mi viejo amigo de años, con su pluma que parecía escribirme la palabra: "Recuérdame". Lloré, lloré mucho frente a la imagen de aquel caracol ancestral, que me decía: “Hasta luego Amiga”, mientras iluminaba mi alma, aún niña, con brillante luz, llena de energía, e inmensos trazos futuros que se fueron revelando lentamente a través de los años. Caracol de Agua ha vivido siempre entre nuestras islas caribeñas. Nos observa, a veces con alegría, otras, con tristeza. Guarda consigo nuestras historias y luchas, nuestros conflictos cotidianos.  Es nuestro amigo, que por diez años nos ha envuelto en otro abrazo de nuestra historia. Siempre que crucemos por nuestros mares caribeños, busquémoslo. El ha de estar ahí con nuevas historias, nuevas luchas, nuevos sueños. Caracol de Agua es nuestro inconsciente colectivo.

jueves, 24 de agosto de 2017

Ocho años viviendo en un Caracol de agua



Por Arnoldo  Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Un 25 de agosto de 2009 eché el bote al agua;  en principio movía los remos con extremo cuidado; sabía de los centinelas, prestos a confundir buenas intenciones, con malogrados juegos imperiales. Donde vivo la condición de plaza sitiada ha imperado siempre. Después procuré no hacer mucho ruido y avanzar; avanzar hacia el anchuroso mar azul llamado Internet, aprovechando los vientos del Caribe, con las velas espléndidamente izadas.

En el Café de la joven ciudad donde vivo, amigos y adversarios cuestionaban mi aventura a lo desconocido. Una corresponsalía de televisión servía al ojo orwelleano que día por día leía todo y esperaba un error; alguna lectura mercenaria; o cualquier desviación ideológica. No se cuántas fueron las veces que algunos amigos me advirtieron de ello;  pero como obraba según mi conciencia y dictados PATRIÓTICOS, nunca sentí miedo y no lograron hacerme desistir de mi propósito de SER BOLGUERO desde un pueblillo de tierra adentro, en el oriente cubano más humilde.  

Llegué al océano, tan azul e impresionante. Toqué muchos tambores y empezaron a llamarme la voz del Contramaestre crecido. Personas venían; agradecían mi aventura;  confesaban ser adictos a mis historias, fotos, audios, videos...

El escritor Orlando Concepción, único tripulante a bordo en el primer año de mi “Caracol de agua” –así se llama este proyecto que hoy cumple ocho años-, me dijo que tenía una granada sin espoleta en la mano, podía hacerme polvo en medio de la red sobre la que avanzaba con buen viento, pero con muy malos augurios. Algunos repentistas ocasionales improvisaron décimas al Caracol;  otros decían que caminaba sobre el filo de una navaja afilada y que el Palacio de Versalles me tenía reservada una de sus mejores habitaciones oscuras. Todos los 25 de agosto de cada año he venido celebrando el cumpleaños de mi “Caracol de agua”; unas veces de manera sencilla; otras, muy pocas por cierto, de forma esplendorosa.

En el aniversario siete lo hicimos por todo lo alto. Mi amigo Ricardo del Toro, en un gesto altruista, ayudó a la publicación en formato de papel  de “Cuba con los mismos bueyes” (Compilaciónde historias  sobre Cuba y su gente, del blog Caracol de agua”. “Publicaciones Entre Líneas” recibió el proyecto y de manera entusiasta, Pedro Pablo Pérez Santiesteban, se encargó de la edición, diseño y  presentación al mercado del mismo;  así llegó a Amazon, donde puede comprarse, aunque en honor a la verdad y según mis fiadores, no se ha vendido como creíamos. (CLIC AQUÍ PARA COMPRARLO+)

También celebramos en mi casa verde, poetas, narradores, filósofos, trovadores y profesores universitarios, con un kake azul y el  7  a la vista. Fue una fiesta hermosa.   Hablamos de todo, aunque en medio de la alegría, apareció un tipo muy extraño a preguntar si en los últimos días habíamos tenido fiebres, dolores de cabeza  o alguna otra situación de salud. Sus ojos hicieron un paneo de águila; nos dimos cuenta enseguida;  por eso lo invité a pasar;  a quedarse con nosotros, a celebrar; puse un café humeante en sus manos, no le quedó otra que agradecerme y salir presuroso a la agenda de su día. Mi amor me llamó “Cimarrón de ideas martianas”. Otros interpretaron el siete en la historia.  Llegaron fotos bellísimas de almas muy queridas retratadas con el Caracol de agua en sus manos. Felicitaciones de muchos países del mundo llovieron sobre mi Chat en Facebook y en las mismas publicaciones de mi blog, que por esos días compartió un dossier con palabras de  todas las personas que me honraron con elogios y recomendaciones.

En el año 8 de mi “Caracol de agua”, no  han faltado sinsabores,  malos augurios, falsos mares; pero hemos seguido navegando, ahora más enfocados que nunca en la defensa de la identidad guajira de oriente y en la memoria histórica de toda esa gente digna de tierra adentro, campesinos chéveres y gente humilde de la Patria, que saludan con un compay, un buchito de café, un trago de aguardiente y un fuerte apretón de manos mirándote directo a los ojos.  Yo nunca he dejado de mirar recto;  el CARACOL tampoco. Esa ha sido nuestra mayor DIGNIDAD.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Familia de Carlos Carnero recuerda a Contramaestre, Cuba, con nostalgia



Hotel Carnero, actualmente nombrado Caribeño.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu   

Contramaestre en el oriente de Cuba no puede imaginarse sin el hotel, el cine y la casa de dos plantas, construidos por el matrimonio de Carlos Carnero e Isabel Cabrera, en la primera mitad del siglo XX. Tal vez los más jóvenes ni siquiera tengan noticia de esas personas; pero gracias a la magia de Facebook, logré encontrar a un hijo que estudió en la Academia Minerva y administró el cine Isabel, hasta el momento de ser intervenido por la naciente revolución cubana. A mis preguntas, respondió con una brevedad asombrosa, como si recordar fuera algo doloroso para él.
Casa de familia Carnero Cabrera, actual sede de la Policía Nacional Revolucionaria.
Actualmente sigue viviendo en una isla, también del Caribe, quizás por la gracia de su clima; tal vez porque allí fundó una hermosa familia; pero en sus recuerdos no se pierde nada de su Contramaestre natal, allí donde organizó un espectáculo que todavía perdura en el recuerdo de los lugareños.
"Yo era el administrador del cine Isabel que antes se llamaba Oriente".
Arnoldo Fernández Verdecia (AFV). ¿Nombre y apellidos suyos?

Roger Carnero Cabrera (RCC). Me llamo Roger Carnero Cabrera.

AFV. ¿Qué edad tiene y dónde nació?

RCC. Tengo 77 años y nací en Contramaestre.

AFV. ¿Quiénes fueron sus padres?

RCC. Carlos Carnero Mourin e Isabel Cabrera.

AFV. ¿Cuántos hermanos son? De ellos: ¿Cuántos viven?

Familia Carnero.
RCC. Somos cinco hermanos, cuatro nacidos en Contramaestre y uno en Puerto Rico. Todos vivos actualmente.

AFV. ¿Qué tiempo vivió en Contramaestre?

RCC.  Yo viví en Contramaestre por 22 años.

AFV. ¿Por qué tuvo que irse a la emigración?

RCC. Tuvimos que irnos porque al triunfar la revolución los comercios y empresas privadas fueron intervenidos.
Cine Isabel hoy nombrado Bélic.
AFV. ¿Cuál era su trabajo en el cine Isabel?

RCC. Yo era el administrador del cine Isabel que antes se llamaba Oriente.

AFV. ¿Qué películas, espectáculos organizaba allí durante el año?

RCC. Se daban todo tipo de películas, mayormente mexicanas y americanas.

Los espectáculos que se presentaban eran con artistas nacionales e internacionales.

También se presentaban espectáculos que se producían localmente como “Buscando estrellas”, donde los que cantaban se premiaban o se les tocaba una campana. Otra de las actividades era producida por la Sra. Lilín Rojas con los niños del pueblo.

AFV. ¿Dónde usted reside actualmente?

Nietos de Roger Carnero Cabrera.
RCC. En Puerto Rico.

AFV. ¿Ha vuelto alguna vez a Contramaestre, después que se fue?

RCC. No he vuelto a Contramaestre, pero si lo veo por la Internet.

AFV. ¿Cómo recuerda en la emigración a Contramaestre?

RCC. En la emigración un contramaestrense nunca olvida su pueblo natal, no importa donde se encuentre.

Contramaestre era un pueblo alegre y muy productivo. Los que vivimos afuera, siempre añoraremos y recordaremos los buenos y malos ratos que pasamos en él.

lunes, 4 de mayo de 2015

El futuro pertenece al trabajo no a los que hacen de la Patria una oficina




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@culstgo.cult.cu 

Vivir en Cuba  es un acto de heroísmo, si se piensa desde el costado de los hombres y mujeres humildes que hacen su vida apelando al trabajo como condición indispensable del desarrollo humano. Por eso cada primero de mayo, el desfile de los trabajadores tiene en esta isla del Caribe una connotación muy especial, la gente sabe en verdad porque desfila y no se tira a las calles a reclamar cambios para llevar la vida con más dignidad. 

Mirar el primero de mayo con los ojos del mundo, puede llevar a absolutizaciones pueriles, entre las que menciono el hecho de considerar a los cubanos esclavos del socialismo, pues según algunos medios de prensa, acuden a celebrar el acontecimiento obligados por el sistema, entre otros dislates, como decir que los niños son llevados al desfile para hacer grupo, porque la gente no quiere salir de sus casas. 

Mirar el primero de mayo con los ojos del cubano residente en la isla, es un acto de libertad, ese día nadie queda en casa, es ante todo un día de fiesta, alegría, el pueblo trabajador se siente empoderado por una revolución tan verde como las palmas reales;  conquistó toda la justicia para los más humildes y los puso a soñar.

En Cuba el primero de mayo es una fiesta innombrable, hay que vivirla para poder evocarla en todo su esplendor, y captar los colores vivos del socialismo en cada cuerpo que agradece a la Patria por darle un día así.

Es cierto, Cuba se actualiza, pero para más socialismo, y eso los trabajadores lo tienen muy claro, por eso este primero de mayo de 2015 desfilaron, sabiendo que el futuro pertenece al trabajo y no a los que hacen de la Patria una mercancía o sencillamente una oficina.

viernes, 25 de julio de 2014

Hija de alto dirigente en Cuba nunca abrió las maletas


Perros estanford  comieron rostros malagradecidos.
Por  Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu


                                                               Esta historia es pura ficción.Tal como la cuentan la escribo.

Enamorarse es normal en una isla del Caribe llamada Cuba, pero si es un peso completo, uno de los cónyuges, la cosa no es igual. La muchacha, criada en ambientes capitalinos con todos los gustos satisfechos por su padre;  el muchacho, nacido en Oriente con una mano delante y otra atrás. Se encontraron por accidente en un cafetería, ella, cansada de la soledad  en que vivía; gustaba irse a la calle a rumiar sus penas disfrazada de cubana de a pie. El llegó, mochila al hombro, narrando aventuras. Desde la primera hasta la última palabra la imantaban. Aquel ejemplar  pintado de negro por el sol de Santiago era irresistiblemente atractivo. No dudó en acercarse, ofrecerle una copa. Luego lo llevó a su casa, comieron juntos y terminaron enlazados en la cama.  Todo el tiempo el lazo sexual los tenía enjaulados en unos deseos que nunca terminaron. Pero él tenía un sueño, quería ser marinero mercante, ella no dudó en complacerlo, habló con su padre y en un abrir y cerrar de ojos, el muchacho cursó la carrera de oficial de marina mercante.  Al graduarse, recorrió muchos lugares del planeta, casi no paraba en la isla, la muchacha no resistía la ausencia. Un día, madre y hermano del amado santiaguero se aparecieron en casa de la chica, empezaron a  adueñarse de todo. Habló con su padre, argumentó razones, pero temía herir a su hombre. Entonces sucedió lo peor, pretendieron dividirle el hogar, ella reclamó con energía e intentaron golpearla, pero sus perros estanford  comieron aquellos rostros malagradecidos. Llamó a su padre, informó lo sucedido. Veré que puedo hacer, dijo  el viejo. Hizo unas llamadas y enseguida apareció una ambulancia, recogieron los cuerpos sin vida,  los mandaron de regreso a Oriente. Nunca más se supo de ellos. Al regresar el amor de su vida le contó todo; muy herido se fue sin decir palabra. Atrás quedaron sus maletas sin abrir. La muchacha intentó retenerlo, pero no tenía suficientes razones para aliviar su dolor. Pasaron los años y el marinero no volvió, supo de buena tinta de su  residencia definitiva en Portugal. Las maletas siguieron como mismo las había dejado; creía ingenuamente que su marino volvería y se pondría muy bravo si ella  registraba las pertenencias. Era tanto su amor por  el pintado de sol, que no entregó su cuerpo a más nadie en la vida. Dicen las malas lenguas, que juró amar únicamente a su marinero mercante.

jueves, 26 de junio de 2014

“La hora de los desconectados” a Internet en Cuba


CLACSO publica la investigación, de Milena Recio*, realizada para el concurso “Estudios sobre políticas públicas en América Latina y el Caribe: Ciudadanía, democracia y justicia social”. Recio trabajó el tema “La hora de los desconectados. Evaluación del diseño de la política de  “acceso social” a Internet en Cuba en un contexto de cambios”.

Estas son sus conclusiones:

Esta investigación ha permitido arribar a ciertas conclusiones preliminares analítico-descriptivas que pueden llegar a tener además un componente propositivo y que responden a los objetivos definidos en el diseño metodológico que la guió:

La política de acceso social ha estado inserta dentro de una política más general de informatización de la sociedad, donde no ha sido eje principal. El carácter “social” del acceso remite a su condición de acceso colectivo y desde espacios institucionales. Se identifica lo institucional con lo social, a partir de una matriz que deja intacta la separación tradicional público/privado. Durante la mayor parte del tiempo la gratuidad ha sido también un valor considerado dentro del atributo de “social”. Más recientemente este valor se relativiza. Se publicita la necesidad de cobrar a un tipo de usuario para sostener el servicio liberado de pago o subsidiado a otros. El acceso social se constituye como una alternativa posible frente a la imposibilidad de acceso universal o pleno. Estos últimos no son horizontes identificados como posibles. La deuda de acceso social/estatal/institucional es todavía tan alta que ni siquiera se otea una solución de acceso residencial masivo, como no sea dirigida por el mercado, y regulada por los precios. Ya se comienza a esbozar la posibilidad de que personas naturales en el futuro puedan comprar el servicio, pero es de suponer tarifas altas. Hasta ahora predomina la lógica de recuperar la inversión que supuso la instalación del cable para ir disminuyéndolas en la medida en que se pueda incrementar la conectividad del país, antes dependiente de conexiones satelitales y hoy centradas en el cable submarino de fibra óptica ALBA-1. Este régimen fortalecerá la dualidad en el acceso, lejos de reducirla.

Aún con los estrechos márgenes que impusieron el bloqueo y la crisis económica, no circunstancial sino estructural, que comenzó a manifestarse a partir de los noventa en Cuba, las matrices desde las que se desarrolló esta política de acceso fueron de orientación socialista y estatalista: se propuso evadir al mercado como distribuidor principal del recurso escaso de la conectividad, y priorizar sectores que apoyaran planificadamente tareas de desarrollo integral del país previstas en un diseño político centralizado por el propio Estado. Como toda elección, dejó fuera grupos y sectores cuya capacidad para reflejar socialmente el impacto de la conectividad también hubiera sido fundamental, de haber sido dialogado y enunciado en un marco más plural.

En el diseño de esta política ha predominado la denominada “tiranía de la oferta”. Se basa en la iniciativa de la autoridad autoinvestida de un criterio experto y político de justicia, y asumiendo que el Estado socialista garantiza per se y plenamente la función democrática de representación. Durante un tiempo esa autoridad pudo maniobrar con un alto nivel de opacidad sobre su gestión, sin compromisos de difusión, divulgación, debate o escrutinio público acerca de la política de acceso. Cada vez es más difícil. La política se encuentra en un punto de ajuste donde necesitará clarificarse o incluso replantearse, mediante diálogos y explícitamente, sus objetivos, hitos, fases, montos de inversiones, resultados esperados, so pena de seguir alimentando insatisfacción, incomunicación, distanciamientos, confrontación, etcétera.

El estilo que ha predominado en la gestión de los accesos ha sido restrictivo, a partir de la sobrepresencia de elementos de seguridad y control, justificados o no, cada uno en su contexto, y de la escasez de conectividad. Desde los orígenes los accesos fueron restringidos, vigilados por humanos o por máquinas, con contenidos y servicios filtrados. En la mayoría de los casos los argumentos que acompañan este comportamiento apelan a la necesidad de racionalizar los usos del ancho de banda, pero han existido muchos casos de uso discrecional, algunos de raíz ideológica, amparados por la ambigüedad de la normativa vigente (Álvarez, 2013). Las decisiones concretas de administración de redes de una institución a otra pueden diferir ampliamente. En la medida en que mejoren las condiciones de conectividad la mayoría de estas restricciones dejarán de tener fundamento o se redimensionarán.

De muchas maneras está planteada la necesidad de sintetizar y actualizar el marco legal regulatorio. La elaboración de una primera Ley de Telecomunicaciones podría ser una ocasión propicia para incentivar el diálogo social y acercar a diversos actores cuyas agendas competen a los legisladores. Esta nueva ley deberá considerar distintos y mayores rangos de derechos y potestades para los usuarios de servicios de redes informáticas.

Las condiciones de escasa conectividad incrementaron las desigualdades infocomunicacionales preexistentes: puede hablarse de usuarios directos, indirectos y de desconectados, pero también de inforricos e infopobres en una escala muy propia considerando las condiciones de partida de un país prácticamente sin analfabetismo en adultos y con un alto nivel de escolarización, más otros indicadores que podrían matizar este panorama y hacerlo bien distinto del regional. No obstante, la política de acceso social no se focaliza en la corrección de estas desigualdades. La población en desventaja socioeconómica padece también una desventaja infocomunicacional. Los más beneficiados por el uso de  Internet compartían algunas circunstancias de partida ventajosas: sectores intelectuales, profesionales, educacionales, ciertos servicios y actividades económicas relacionados con las exportaciones y ciertas capas directivas de la economía y la política.

Existe consenso acerca de que los cambios que se desarrollan en la actualidad en el modelo económico deben influir positivamente en la gestión de esta política al implicar mayor racionalidad económica y social, y promover un modelo multiactoral. Pero el logro de una mayor correspondencia funcional y cuantitativa entre la economía y la política social, no deberá convertirse en principios economicistas y eficientistas que releguen el objetivo social y de desarrollo largoplacista. Por otra parte, la concurrencia de tipos de actores múltiples en la economía promovidos por las reformas actuales en el modelo económico también deberán activar la desconcentración y distribución de poder (Espina, 2012: 170)

La revisión de las estrategias podría incluir el reconocimiento y legalización de las redes físicas ciudadanas que se han venido difundiendo, sobre todo en barrios de las ciudades principales del país y que podrían acoplarse a redes nacionales públicas para interactuar con ellas. Las redes sectoriales “estructuradas desde su inicio de forma vertical, con muy poco nivel de interconexión con sus homólogos de otros sectores” (De la Osa, 2013a), deberían poder revertir este comportamiento para ir conformando una red nacional robusta no solo en términos de conectividad sino también en función de contenidos y servicios.

El enfoque de pago-cobro por el acceso y la conectividad podría ir dando paso a un modelo de pago-cobro por contenidos/servicios de importancia social y de valor agregado. Esto dinamizaría una parte de la industria del software, brindaría incentivos a la industria de los contenidos y permitiría cada vez más nacionalizar el tráfico. No hacerlo sobre la base de la restricción, sino aprovechando las fortalezas de una oferta de servicios/productos nacionales.

Los rasgos de uso con sentido y de apropiación social de Internet (Martínez, 2001: 509-542), requieren un esfuerzo de alfabetización y luego de planificación en una escala social macro para asegurar las formas en que deben restituirse efectivamente a la sociedad el acceso que solo un fragmento de ella experimenta por ahora. Ni siquiera están garantizadas las mejores condiciones para el aprovechamiento  indirecto de las TIC y en realidad la apropiación social no se desarrolla plenamente cuando predomina un ambiente de constricción y tan baja penetración del acceso.

 
 “Tanto los soportes materiales como las disposiciones cognitivas, pueden ser con provecho colectivamente apropiados dentro de lo que llamamos una estrategia de desarrollo de cibercultur@, opuesta en tres frentes a la tendencia dominante, es decir, que parta de abajo hacia arriba, que conecte desde dentro hacia fuera y que se difunda entre los confines: entre las redes de las variadas periferias” (González, 2008: 53)En esta formulación del comunicólogo mexicano Jorge González se encuentran ciertas claves de las que podría apropiarse Cuba en el intento histórico de consolidar, también con y desde las TIC una sociedad anticapitalista, justa y solidaria. O, como hemos dicho en un texto anterior, para Cuba, un camino posible para la reconstrucción de una utopía socialmente compartida y movilizadora, podría ser la del dominio in extenso y útil de las fuentes, los canales, los usos y el consumo de información en esta Cuba llamada a rearticular sus posibilidades históricas en este siglo XXI. La fragua y diseminación de una Infoutopía será viable solo en  escenarios de mayor conectividad a Internet. Las prácticas comunicacionales que se deriven de este acceso deben partir de reconquistar y actualizar la noción de servicio público y deberán dejarse interpelar por el mandato popular. Una estrategia infocomunicacional debe atravesar todos los sectores y dominios de la vida nacional de forma transversal, para que: 1) la comunicación se vuelva algo más que un vehículo para la mera acción reactiva y “concientizadora” en términos comunicacionales e ideopolíticos, 2) la información adquiera un valor primordial en todos los procesos de intercambio dentro del sistema social cubano, 3) ninguna política se defina al margen o a contrapelo o para contener los flujos informacionales en la sociedad, de modo que estos sean el soporte de un crecimiento colectivo sostenible, fundamentado en la soberanía nacional, colectiva e individual 4) cada persona, como sujeto social, sea portadora de una suerte de civismo informacional, y esté comprometida con la creación, la puesta en común y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este como el más valioso y poderoso articulador de la vida social (Recio, 2012).
 
*Milena Recio ha sido profesora de la Universidad de la Habana y allí ha formado a varias generaciones de periodistas. Es una de las principales especialistas cubanas sobre políticas de comunicación social, periodismo digital y sobre la blogosfera en Cuba.



lunes, 6 de enero de 2014

Milagro en una isla del Caribe llamada Cuba

"¿Mañana, cómo será mañana? Mañana es el problema y piensa en las colas para comprar materiales de construcción..."

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La espiral se acerca, arrastra a su paso enormes maderos, carga con todo, no hay figura que pueda hacerle resistencia. El temor crece. Desde la ventana la ven acercarse. Tiene enormes bombillos a los costados e intermitentemente asoma destellos de luz. Se mueve como un submarino, la cabeza afuera; una especie de unicornio enfoca a las víctimas. El hombre ordena refugiarse en el lugar más seguro de la casa. Todos obedecen. El rugido anuncia la tragedia inminente. Casi toca tierra, el gris oscuro colorea cada voluta camino al cielo. Gritos en las esquinas, no hay casa que resista, dice el hombre. La bestia ruge con mayor intensidad. Los fuegos artificiales son cada vez más frecuentes. La noche es mediodía de estrellas perdidas. Alguien las ha robado, piensa el hombre e imagina lo que sucederá a sus animales, a su hogar, cómo se las arreglará para recuperar lo que pierda. ¿Mañana, cómo será mañana? Mañana es el problema y piensa en las colas para comprar materiales de construcción, los largos albergues donde tendrá que hacer vida familiar junto a personas desconocidas, dormir en aquellas literas que tanto miedo le daban en sus años becado. Arrodillado, pide un milagro, pero no logra concentrarse, las imágenes lo atormentan, no alcanza a ver claridades desde la oración, entonces ocurre algo que lo saca de aquella pose, la gente corre a la bahía cercana, el fenómeno pasea su monstruosidad, casi pueden tocarse sus bombillos, su antena meteórica. Es un espectáculo, dijo el hombre. Parece que comprende nuestras limitaciones para enfrentarlo. Nos deja en nuestra podredumbre sin final feliz. Pasa de largo ante aquellos ojos insomnes, gira, gira varia veces, las volutas muestran su fortaleza, entran una y otra vez al agua y forman olas tremendas. El temor acodado en la mente de todos respira tranquilo cuando la espiral se pierde en la espesura del azul encrespado.

martes, 19 de noviembre de 2013

Charanga santiaguera de Contramaestre y para el mundo



Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La música alegra el alma y reconforta el espíritu. No puede imaginarse la vida del cubano si ella no está presente. Contramaestre es de esos pueblos que tiene sus íconos musicales, no serán grandes orquestas como la Sonora Ponceña o el Gran Combo de Puerto Rico, pero son las nuestras, las hechas por nuestra gente. Los invito entonces a acercarse a la más charanga de las charangas: Charanga santiaguera de Contramaestre y para el mundo. No deje de apreciar  los valores musicales de Charanga santiaguera en la siguiente entrevista: escuchar las dos partes en lo siguientes enlaces: 

Charanga santiaguera de Contramaestre y para el mundo (I)

Charanga santiaguera de Contramaestre y para el mundo (II)

Números de Charanga santiaguera para escuchar: 
Dame una cerveza
La china o la cubana
Deja la borrachera
Conocer la Habana
Charanga santiaguera de Contramaestre y para el mundo. 

miércoles, 10 de julio de 2013

Nicolás Guillén poeta mayor de Cuba y el Caribe

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Desde joven los versos bailan en la cabeza de ‪#‎NicolásGuillén‬; con sólo 28 años publica Motivos de son y llama a su poesía mezcla artísticamente elaborada de lo africano y español, o sencillamente mulata. Gracias a la universalidad de su obra es reconocido mundialmente como poeta mayor de Cuba, el Caribe, y entre los mejores de la lengua española. Escuchar audio aquí: http://www.ivoox.com/nicolas-guillen-es-cuba-audios-mp3_rf_2198345_1.html

lunes, 5 de marzo de 2012

Vivir en Cuba o irse: ese es el dilema


Amo a Cuba más que a mi propia vida.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu


A finales de diciembre, del 2011, recorrí Santiago con algunos amigos del Caribe. No comprendían cómo, en lo personal, podía aceptar que mi vida valiera la pena vivirla, con dignidad, desde un lugar desconectado del sistema económico y cultural mundial: Contramaestre.

Escuché atentamente cada historia narrada sobre sus respectivas naciones. La imagen construida sobre los cubanos en los medios, e incluso las tangibles. Sentí pena al saber la cosificación de mis compatriotas, que reducen la vida al tener. Acumular cosas materiales es la máxima aspiración de un ser humano. Los cubanos no dejan de pregonar este eslogan en la diáspora.

Ante las ideas que expongo en Caracol de Agua, muchos replicarán,  desde esa diáspora: La imagen sobre los cubanos de la Isla se reduce al vivir para subsistir, y  tener milagrosamente alimentos, y otras necesidades materiales cubiertas. Los cubanos de la emigración no dejan de pregonar este eslogan sobre sus hermanos de adentro.

¿Cómo justifico entonces el hecho de permanecer en la Isla? ¿Cuáles son los valores espirituales y materiales a los que me agarro para justificar mi decisión? ´

Ante las interrogantes aludidas, prefiero responder con las ideas de Iván Cárdenas Maturel, uno de los personajes protagónicos, de la novela “El hombre que amaba los perros”, periodista y escritor, al igual que yo:

“Los que por convicción, espíritu de resistencia, necesidad de pertenencia o por simple tozudez, desidia o miedo a lo desconocido optamos por quedarnos, más que reconstruir algo, nos dedicamos a esperar la llegada de tiempos mejores mientras tratábamos  de poner  puntales  para evitar el derrumbe (lo de vivir entre puntales, en mi caso, no sido una metáfora, sino la más cotidiana realidad de mi cuartito de Lawton”. A ese punto en el que enloquecen las brújulas de la vida y se extravían todas las expectativas fueron a dar nuestros sacrificios, obediencias, dobleces, creencias ciegas, consignas olvidadas, ateísmos y cinismos más o menos conscientes, más o menos inducidos y, sobre todo, nuestras maltrechas esperanzas de futuro.”(Padura, L: p.460-461)

“…hemos asistido a la dispersión de nuestros amigos más decididos o más desesperados, que tomaron la ruta del exilio  en busca de un destino personal menos incierto, que no siempre fue tal. Muchos de ellos sabían a qué desarraigos y riesgos de sufrir  nostalgia  crónica  se lanzaban, a cuántos  sacrificios  y tensiones cotidianas  se someterían, pero decidieron  asumir el reto y pusieron proa a Miami, México, París o Madrid, donde arduamente comenzaron a reconstruir  sus existencias a la edad  en que, por lo general, ya éstas suelen estar construidas”. (Padura, L: p.460)

Luego de aquel memorable encuentro, con mis amigos del Caribe, al regresar al lejano lugar donde vivo, Contramaestre, desconectado del sistema económico y cultural mundial, me hice muchas veces la gran pregunta de Lenin: ¿Qué hacer? La novela, El hombre que amaba los perros, me dio algunas respuestas. Las otras, no logro encontrarlas en mi propia vida. Sencillamente debo decir, sigo aquí, aferrado a lo insular,  y no critico al que se ha ido. Es un derecho. Nadie puede negarlo.   Amo a Cuba más que a mi propia vida.

PADURA, LEONARDO (2010): EL HOMBRE QUE AMABA LOS PERROS, Ediciones Unión, La Habana.



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