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viernes, 16 de agosto de 2024

DESHIELO


Por Arnoldo Fernández Verdecia

Se descongela, todo se descongela, es tan largo el apagón, pero tan largo y seguido. 

Se descongela, todo se descongela, ni las palabras pueden salvar las cosas. 

Se descongela, todo se descongela, fueron tantas las promesas, pero tantas que creímos en el hielo posible.

Se descongelan las ideas, la utopía, todo se descongela, el mismo país se descongela. 

Cuando abro la puerta del refrigerador todo se descongela y el miedo a perder lo poco me pone rabioso, muy rabioso y hablo en voz alta, bien alta, tan alta para que me oigan en todo el país. 

Se descongela, todo se descongela amor, es tan largo el apagón  y tan seguido, que ni los huevos pueden salvarse. 

Es tan largo y seguido el apagón que tal vez mañana, tal vez, comience el deshielo del mismísimo hombre nuevo.

#hombrenuevo #utopía #comunismo #socialismo #Cuba #Contramaestre



martes, 20 de marzo de 2018

La Puta y el Hombre nuevo


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Historias cotidianas de ficción. 

- A la  mujer hay que darle duro-, piensa.  - Le toca la 14, tiene agua, dos colchones-, dice una mujer metida en unos papeles.  Ya en la habitación, los cuerpos saltan de las ropas, asoman sudorosos. Mucho calor. Ella se asombra. -Estás herniado mi cielo. Tienes una maravilla-.  No la escucha. Una idea lo persigue. -No hace falta dinero, con un buen pene todo se resuelve-. Sin embargo, muy dentro de su alma, sabe que no la volverá a ver. Desapareció por una década, hasta que una tarde de julio la encontró en la única tienda decente del pueblo; le tapó los ojos, besó una de sus orejas. Ella supo enseguida y sus palabras asomaron con tristeza  -No podía vestir al niño, darle un techo, comprarle medicinas. Apareció un señor y dijo que podía salir de aquella vida. Probé. Fue horrible, pero recibí 250 verdes. ¡Imagínate ese dinero en aquel tiempo! Seguí la segunda y no pude apartarme-. Silencio angustioso. -Toma estos billetes, al menos ayudarán en algo-, dice. Los puso en su camisa. La casa de la primera vez los recibe; pero ya no es su mujer. No puede con el cuerpo de tantos hombres.  Rompe a llorar cuando lo llama “niño”.



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