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viernes, 16 de agosto de 2024

DESHIELO


Por Arnoldo Fernández Verdecia

Se descongela, todo se descongela, es tan largo el apagón, pero tan largo y seguido. 

Se descongela, todo se descongela, ni las palabras pueden salvar las cosas. 

Se descongela, todo se descongela, fueron tantas las promesas, pero tantas que creímos en el hielo posible.

Se descongelan las ideas, la utopía, todo se descongela, el mismo país se descongela. 

Cuando abro la puerta del refrigerador todo se descongela y el miedo a perder lo poco me pone rabioso, muy rabioso y hablo en voz alta, bien alta, tan alta para que me oigan en todo el país. 

Se descongela, todo se descongela amor, es tan largo el apagón  y tan seguido, que ni los huevos pueden salvarse. 

Es tan largo y seguido el apagón que tal vez mañana, tal vez, comience el deshielo del mismísimo hombre nuevo.

#hombrenuevo #utopía #comunismo #socialismo #Cuba #Contramaestre



miércoles, 14 de junio de 2023

CHE Y LA UTOPÍA

Che Guevara

Por Arnoldo Fernández. 

Lo que alguna vez me sedujo del socialismo fue la trinidad líderes-jefes-pueblo, ahí el máximo horcón de la utopía, porque las palabras iban acompañadas de hechos. Los que pedían sacrificios, también asumían esa imagen en el teatro de sus vidas. Así llegó la imagen de un argentino que nunca quiso para los suyos ningún tipo de privilegios, porque por ahí entraba la traición al pueblo, el olvido de la tarea de hacer una sociedad justa, equilibrada. En la etapa romántica de mi vida, leí El socialismo y el hombre en Cuba, de Ernesto Guevara y me dije, ese es el camino, no hay otro.   Algunas ideas del Che me entusiasmaron: 

"Socialismo sin moral, no es socialismo". 

"Opinión que haya que destruir a palos, nos lleva ventaja".

 "El jefe que piensa primero en las necesidades de su familia y después en las del pueblo, es un contrarrevolucionario en potencia".

 “…el socialismo es para satisfacer las necesidades y necesidades siempre crecientes de la gente, si no, no vale la pena ser socialista”.

 “…el Estado se equivoca a veces. Cuando una de esas equivocaciones se produce, se nota una  disminución el entusiasmo colectivo por efectos de una disminución cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza  hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes;  es el instante de rectificar”. 

"...se debe utilizar  todo logro obtenido bajo el capitalismo que sea conveniente y factible”. 

Movido por esas ideas y muchas otras fui tras el ideal, creo le sucedió a muchos, pero la práctica, tan rica en criterios valorativos de la verdad, me convenció que era imposible montar Rocinante, porque esa ejemplaridad que pedías a los conductores, ese sacrificio  expresado en su vida personal, familiar, hizo agua. Ya no eran aquellos hombres y mujeres similares a la imagen ideal, a la del propio Che. El cubano asocia la obecidad al buen vivir. Cuando los nuevos quijotes no cuidaron esa imagen, el entusiasmo fue apagándose, la credibilidad en la  trinidad líderes-jefes-pueblo, ese areté al modo griego, se convirtió en una asignatura pendiente que trastocó la utopía en distopía.

lunes, 8 de octubre de 2018

Utopía




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com
 

El hombre crece en la “Utopía” de un mundo más justo; se alimenta de sus mitos fundadores; cree posible ser algo más que un cruzado tras sus ideales, por encima de las reglas que el funcionariado presente en toda época impone. Sabe de los que viven a la sombra de los buroes, los que califican y dividen según lo que estiman "políticamente correcto". Cree ingenuamente que hay mañana y se esfuerza por caminar a ella. Lo siguen pueblos enteros; se alimentan de su ingenuidad, porque hace falta una alta dosis para tomar el cielo por asalto y hacer un mundo donde quepan todos. No teme a los perros, atentos siempre a la señal del cambio, prestos a morder cuando alguien ordena. Sube a los picos más altos de la montaña; baja y vuelve a subirlos, porque eso hermana hombres y siembra ideales. Nunca ha temido el mundo desde las alturas, porque producen vértigo o ayudan a entender a los seres humanos. Lo importante no es detenerse en la guardarraya a ver pasar los totíes, ellos comerán arroz siempre, aunque quemen su pico.  Hay que seguir, empeñarse en la luz; no todos pueden verla cuando el mundo se desploma. “Quiero ser como el Quijote”, dicen los jóvenes; pero no entre las reglas que alguien maneja. Se aspira a la “Utopía” para hacer mundos nuevos; ser algo más que unos sobrevivientes; edificar más allá de la imaginación; sentir que no hay límites, porque si los hay, entonces "ser luchador"  es un acto de demagogia,  una figura retórica que no sirve de nada. Virgilio Piñera escribió: “el mundo es una lucha entre quijotes y antiquijotes”, donde casi siempre los últimos llevan las de ganar, porque imponen la voluntad del zombi. Los primeros terminan convertidos en héroes románticos; son los llamados “idealistas”, pues sirven de inspiración a los pueblos en el idílico intento de mejorarse espiritualmente.

viernes, 8 de febrero de 2013

Equilibrar al mundo desde las razones de José Martí

Acaba de concluir la III Conferencia Internacional por el equilibrio del mundo y muchas son las razones que nos asisten para afirmar que José Martí se ha instalado en el futuro.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Acaba de concluir aquí en Cuba la III Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo y muchas son las razones que nos asisten para afirmar que José Martí se ha instalado en el futuro, y desde allí, guía los pasos del universo, y en particular, de Latinoamérica.

Martí no es un paradigma decimónico como han pretendido fundamentar desde la academia singulares doctos, cómodamente instalados en tribunas europeas o estadounidenses. Martí es un paradigma humanista colocado en el futuro de los pueblos marginados del planeta.

Con razón se ha dicho que Martí pertenece al terreno de la utopía, y en verdad es así, porque sirve de brújula para guiar el camino hacia la conquista de ideales emancipadores, más allá de la retórica y los extravíos tan normales en los hombres, porque al fin, hombres son.

El hecho de que intelectuales orgánicos a esa utopía como Adolfo Pérez Esquivel, Pablo González Casanova, Atilio Borón y Frei Betto, tengan sobradas razones para ubicar a José Martí en el camino de la resurrección del hombre auténtico Latinoamericano no es palabra vacía, no, la realidad es que los problemas del indio, del negro, del mestizaje que nos define, el Apóstol de las libertades de Cuba los identificó certeramente, y hoy mantienen plena vigencia.

Dignidad, conocimiento, libertad y equilibrar el mundo, son cuatro ejes de la obra martiana para conquistar la ascensión humana y la emancipación de los pueblos,  y que desde ellos, nuestra gente pueda comprender los desafíos de la relación norte-sur, y en la misma, los peligros que entraña la cercanía atenta de Estados Unidos a nuestros problemas. Como nunca antes en la historia, José Martí está vivo. La academia occidental ignora estos fundamentos e incluso los deslegitima, pero los pueblos no hacen caso de la misma y sienten los latidos del Apóstol en cada uno de sus países. Es la hora de la marcha unida ante un norte que se lanza sobre nosotros desesperadamente para salvar sus economías maltrechas.


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