Por Marianela Fonseca. (Colaboradora de Caracol de agua)
El
talento, querido Arnoldo, tiene riesgos y casi siempre vas a estar solo. Desgraciadamente no abundan las almas altruistas que saben apreciar lo valioso
y disfrutan con el éxito ajeno. Debes estar preparado, pero sin convertirte en
un ser amargado, desconfiado, que ve la traición por todas partes, pues el
primer dañado serás tú y tú obra. Ese es el reto, tú que eres tan conocedor de Martí,
sabrás que fue un hombre solo, tuvo buenos y grandes amigos, pero pocos y fue
traicionado, como lo fue Bolívar y también Fidel Castro. Es el riesgo de ser
diferente, poco común. ¿Recuerdas la fábula del sapo y la luciérnaga?
La
luciérnaga pregunta al sapo, por qué con tu baba me mancillas y él le responde,
porque brillas. Y es así. La dureza de este tiempo saca lo peor del ser
humano en medio de la crisis, y no hablo
de crisis de valores, palabra que
prefiero sustituir por virtudes, porque existe la tendencia a creer que solo
hay valores entre los revolucionarios y no es así, las virtudes son
universales, hay hombres virtuosos en cualquier país, cultura o ideología; como
dice Silvio Rodríguez: "Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud." Opino que brillas con luz propia amigo y
por tanto van a pulular algunos sapos, pero tendrás también quienes apreciamos lo que
haces y nos iluminamos.
