martes, 30 de agosto de 2016

Para un Caracol de agua y su capitán, en su cumpleaños




Por Marianela Fonseca.  (Residente en Cienfuegos, Cuba)

Hace unos años, allá por 2014, en mi querida ciudad de Cienfuegos, mientras curioseaba por la red, en espera de alguna reunión u otra rutina descubro un Caracol comandado por un joven, cuyo verbo me atrapó de inmediato, pero confieso que la mayor sorpresa llegó, cuando supe que esos textos hermosos, cargados de patriotismo, de cubanía, donde Martí es no solo presencia, sino esencia, se gestaba en Contramaestre, tierra oriental, como la que me vio nacer.

No se trata de que no haya talento en nuestra tierra, sobradas pruebas existen; pero todos sabemos que el fatalismo geográfico pesa y mucho. Por tanto, este CARACOL y su capitán tienen méritos multiplicados: ser, estar, decir de manera bella, declararse martiano, cubano, sencillo, guajiro -y oriental-, evadir los sapos que pululan; mantenerse blogueando, fortalecido, capeando temporales que amenazan con hacerlo naufragar.

CARACOL hoy ha crecido y su eco resuena allende los mares, gracias al talento de su creador, gracias a la red de amigos construida a su vera. Caracol salva, enamora, mantiene a los contramaestrenses que andan por el mundo anclados a su tierra, a sus raíces.

CARACOL es la prueba de que es posible decir con verbo claro y hermoso, retratar la realidad y seguir amando esta tierra verde, cálida, intensa, apasionada que nos vio nacer y nos ama y acoge.

Gracias CARACOL. Gracias Arnoldo por hacerme parte de tu vida. Un abrazo y ¡felicidades!

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