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lunes, 19 de agosto de 2019

Benditos 60



Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Es domingo 18 de agosto de 2019. Un sol radiante corona la tarde. Desde muchos lugares de Cuba llega gente a Contramaestre.

Un grupo de discusión en Facebook está muy activo con las cosas que piensan hacer.

En un abrir y cerrar de ojos, como el título de esa novela que muchos hemos leído, el cielo  deja caer un torrencial aguacero que dura  varias horas;  pero las personas escondidas bajo sombrillas siguen llegando.

En Facebook, muchos mensajes; ni la lluvia detendrá la alegría, escriben todos.

La casa de cultura municipal  es ocupada por un ejército de luz; reina allí la música de la Década.

Apagones breves no logran sembrar desencanto. La alegría sigue creciendo. Se toman fotos, las suben al grupo en Facebook.

Edmundo Licea asoma con su oratoria vibrante y da la bienvenida. Lo aplauden emocionados estudiantes y profesores de la secundaria básica Rodolfo Rodríguez.

Recuerdan a los primeros directores, profesores, a las personalidades distinguidas, a los que ya no están.

Los pachanguitos cantan música de los 70. Aplauso espontáneo. Mucha alegría. Afuera, el aguacero a toda marcha.

Bajo las sombrillas se van al Cabaret La Pista. No importa el aluvión.

El grupo en Facebook se llama Secundaria Básica Rodolfo Rodríguez, allí documentan la alegría de 15 años sucesivos encontrándose cada 18 de agosto.

La secundaria venerable, bendice al aguacero. Mucha gente buena en Contramaestre, Cuba y el mundo, celebrando sus 60 años. Bendita el agua, bendita la memoria de los que no olvidan. 

ESCUCHAR CRÓNICA EN SU VERSIÓN RADIAL AQUÍ: 

 
RECOMENDACIÓN 

Escuchar a continuación reportaje en audio titulado: "RAÍCES Y RECUERDOS DE LA SECUNDARIA RODOLFO RODRÍGUEZ EN CONTRAMAESTRE".

lunes, 4 de febrero de 2019

EN EL DÉCIMO AÑO DEL BLOG CARACOL DE AGUA (Manifiesto a los nuevos tiempos)



El blog Caracol de agua entra en una nueva etapa. En lo adelante, no publicará más crónica social, ni costumbrista. Por cuestiones vitales privilegiará a partir de hoy, textos narrativos de largo aliento, mejor elaborados; con la finalidad de hacer más universal su alcance.

A los que siguieron sus publicaciones durante nueve años de forma incondicional, Caracol los invita a montarse en esta nueva arca de Noé, que seguirá siendo la casa de todos los que apuestan al alcance de la palabra, las buenas historias y el pensamiento compartido en forma amena y sencilla.

En Facebook cambia la forma de hacer civismo que lo identificó. Ahora tendrán más fuerza los enlaces directos al blog, obviaremos las clásicas mayúsculas y las entradas o cierres más controversiales de lo publicado, que se hacía siempre con el propósito de generar comunidades on line y pulsar desde ellas, opiniones locales-globales sobre temas determinados.   

Twitter es una red habitada por nuestras publicaciones; así que los esperamos en @polemistaenred y el numeral #Caracoldeagua.

Los tiempos obligan a la inteligencia, a formas de activismo que no pongan en peligro lo que con tanta dedicación hicimos casi una década. El 25 de agosto de 2019 cumplimos diez años;  será un momento ideal para celebrar por todo lo alto. Desde hoy, aceptamos sugerencias, observaciones, recomendaciones, para hacer de esa fecha algo inolvidable en la blogosfera cubana.

Gracias a Dios, lo realizado en Caracol en nueve años queda en dos libros en formato de papel, que salvan la memoria de un tiempo hermoso, donde creímos ingenuamente que era posible un diálogo horizontal, por encima de esas jerarquías que  empobrecen el libre ejercicio del pensamiento crítico desde posiciones revolucionarias de avanzada.

A todos los que aman el costumbrismo y lo social, espero no defraudarlos al disparar la nueva flecha, camino a esas eras imaginarias ya visitadas en otros tiempos, por los Origenistas cubanos, los surrealistas europeos y por el panóptico de Foucault.

Abrazo a todos en Martí, tal y como lo escribió el más universal de los cubanos en aquel memorable texto titulado, “A la raíz”: “Los pueblos, como los hombres, no se curan del mal que les roe el hueso con menjurjes de última hora, ni con parches que le muden el color de la piel. A la sangre hay que ir, para que se cure la llaga (…) O se mete la mano en lo verdadero, y se le quema al hueso el mal, o es la cura impotente, que apenas remienda el dolor de un día, y luego deja suelta la desesperación”. (José Martí: A la raíz, tomo 2, Obras completas, p. 377)

jueves, 26 de octubre de 2017

ENSAYOS II: Ciberdemocracia en red es igual a ciberpoder del pueblo

La esencia  futura será: ciberdemocracia es igual a ciberpoder del pueblo.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

El pensamiento analógico en Cuba valora un blog  como extensión del  periodismo tradicional en  radio, televisión o prensa plana; limita su alcance a lo que se llama técnicamente 1.0. Cree al blog mensaje y desde posiciones ideológicas a veces demasiado verticales, conmina a pensar que se comparten informaciones que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema instituido. Condiciona autocensura. Se instala en la capacidad crítica del bloguero “dentro de la revolución” y lo obliga a volcar contenidos de las diferentes plataformas mediáticas pasadas por el tamiz de lo oficial. No puede desdoblarse en medios externos, interpretar el personaje de un “sujeto emancipado”, compartir información libremente, ser líder de opinión y filtrar la información de la Web. 

Todo debe quedarse en casa, especie de señorío donde puede ocurrir cualquier cosa, menos publicar lo que no forme parte de la agenda dictada por los poderes hegemónicos. En provincias, tierra adentro, no nos atrevemos a construir narrativas centradas en historias de vida, que permitan visibilizar la realidad con sus matices, sin afeites demasiado “políticamente correctos”, ante los cuales los usuarios de Internet toman distancia, porque no dicen nada cercano al hombre de carne y hueso. Todas esas trabas ideológicas, culturales, limitan el nacimiento de un sujeto activo en la blogosfera, comprometido con la sociedad y sus cambios. Una interrogante  convoca a analizar en toda  la complejidad el asunto: ¿Hay  una auténtica “libertad”, revolucionariamente escribiendo, en este reino”? 

Es normal como práctica, que los directivos de los medios tradicionales de prensa apelen a marcos regulatorios dogmáticos para limitar posturas críticas en los blog y la construcción de audiencias en Facebook y Twitter, desde ellos. Una especie de política de avestruz cercena la pluralidad y da lugar a visiones sesgadas, donde los problemas, si se expresan en la red desde el compromiso con una ética revolucionaria, son considerados “políticamente incorrectos”. Surge así la sospecha, la revisión de los tonos, las frases fuera del contexto narrativo, el malentendido apriorístico, el doble discurso, el llamado a ubicarse en el lugar desde el cual se accede a la condición de conectado, el agradecimiento a los padres tutelares de la Patria, al dios Estado, incluso obligan a definir posturas ideológicas ante blog y autores. Lo personal es viral. No interesa  tanto el escrito, como el creador del mismo. En fin, una madeja bien complicada, donde Ser bloguero no tiene amparo en una legislación jurídica y es atravesado por relaciones de poder, sujetas al campo de las subjetividades, demasiado volubles para analizar las cuestiones de fondo, con sentidos de causa y proyección. 

Una práctica narrativa  que no corra sobre los cauces de la “prensa tradicional” es descalificada desde la supuesta “profesionalización del periodista”, único portador de las habilidades necesarias para construir la información. El bloguero es colocado en ese catalejo, desde ahí se  miran sus sombras; no importa la luz de su etnografía cotidiana y sus valoraciones de las prácticas culturales. Si es un periodista bloguero, entonces los marcos regulatorios de carácter subjetivo terminan imponiéndose; así aparece el “bloguero por encargo”, una cuestión de estadísticas construidas por los directivos de los órganos de prensa, para visualizarse en términos de cantidad ante los que supervisan  las políticas de presencia en Internet. No puede aceptarse un sitio web que no tenga cinco o seis blogueros por encargo, ello crea la ilusión de “libertad” para expresarse, cuando en realidad funcionan como una extensión del columnista habitual de los medios tradicionales.

En medio de todo ese caos jurídico, la mayoría de los directivos están empoderados en posiciones dogmáticas que impiden el nacimiento de una conciencia crítica en la blogosfera cubana dentro de la revolución. Los límites se definen muchas veces sin el conocimiento necesario, ello genera un “encapsulamiento cautivo”,  pues todo se reduce a narrar lo idílico, entonces el ser crítico termina diluido en una neblina densa y no se atreve  a ser comunicador depositario de un activismo cívico y ciudadano en la búsqueda de la verdad y la justicia.

En el contexto señalado debe aspirarse a una comunicación horizontal que permita dialogar con los actores políticos y sociales e incluso con instituciones globales defensoras de perfiles progresistas, cercanos a nuestros propósitos de luchar por la utopía de un mundo mejor. Todo bloguero revolucionario que se respete, compartirá contenidos que ayuden a la emancipación de los seres humanos con propósitos bien concretos:

1. Vigilancia sobre los vacíos informativos de la prensa oficial.
2. Vigilancia del dominio político.
3. Cuestionamiento de silencios, omisiones y  vacíos en la esfera pública.
4. Restauración de la capacidad y fe de dialogar entre cubanos.
5. Promover la tolerancia hacia y con la diversidad.

Alcanzar la 2.0 como bloguero, dentro de la revolución, pudiera ser una posibilidad para no seguir aferrados a la certeza de que el medio es el único depositario del mensaje, sino que podemos convertirnos en facilitadores para que las audiencias sean las portadoras de los mensajes. Entonces aquí llega otro problema objetivo, la autocensura determina actualmente que las audiencias no puedan expresarse libremente, pues,  -en términos regulatorios-,  el bloguero debe ser un censor de las mismas, decidir lo que es políticamente publicable y lo que no (obligado a moderar los comentarios), una especie de extensión de la 1.0. Enfocado así, es prácticamente imposible imaginar una blogosfera activa  dentro de la revolución, con agallas y suficiencia para visibilizar contenidos ignorados por la prensa estatal. Los blog que se arriesgan a construir mediaciones donde las audiencias son el mensaje, sufren una que otra vez la presión de los poderes hegemónicos, dispositivo que se activa ante la más mínima sospecha de que algo no fluye normal y hace falta recordar los límites de la responsabilidad. 

En esa suerte de laberinto,  donde unos dictaminan lo correcto y otros están obligados  a aceptar lo que una élite de funcionarios, protectores de la ideología política decide, sin referentes regulatorios concretos, se necesita audacia e inteligencia para asumir como algo estratégico la 2.0 y democratizar el proceso de socialización de mensajes, al extremo de permitir al usuario con cuales quedarse, o escribir el suyo en caso de no estar de acuerdo. 

El analfabetismo digital que caracteriza el panorama cubano actual, en términos culturales, limita en gran medida el surgimiento de una sociedad futura donde el macro-relato y el micro-relato mediático sean lo motivante para la real poli. Algunas interrogantes pueden ayudar a pensarnos en medio de esa complejidad: ¿Es posible imaginar un  ciudadano expresivo en la blogosfera dentro de la revolución, que sea sugestionado por nuestras maneras de narrar la realidad? ¿Es políticamente probable imaginar una comunicación horizontal futura entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza  sitiada seguirá siendo barrera para pensarnos y expresarnos en la blogosfera? ¿Conectarse desde una institución del Estado creará condicionamientos ideológicos de carácter político que limitan la aplicación de la 2.0 en la blogosfera cubana dentro de la revolución? Hay que responder esas  preguntas con cambios profundos de carácter cultural y jurídico, que empoderen a los sujetos críticos dentro de la revolución, llamados a construir un futuro, donde la mentalidad analógica no pueda dictaminar prácticas a seguir, como fiscal instalado en un pedestal intocable.  En ese tiempo futuro, la verticalidad debe ser una figura de museo. 

Mientras eso llega, los blog y sus formas de activismo en las redes sociales; representan una nueva forma de cultura política, interacción social, de movilización y creación de espacios para activar la toma de decisiones expresadas en la transformación ciudadana continua. Dentro de la revolución se necesita un cibercivismo comprometido, sobre la base de la creación, “y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este último como el más valioso y poderoso articulador de la vida social”.(1) 

Con ello la blogosfera se convierte en otro espacio de construcción de la democracia, no solo como expresión de lo virtual, sino como puente de diálogos cada vez más horizontales, donde se difuminen las jerarquías sociales, profesionales, culturales, políticas, económicas y jurídicas,  en la búsqueda de consensos para la construcción del país deseado. Desaparecerán así los estancos culturales, informativos, y las voces no podrán ser silenciadas. La esencia  futura será: ciberdemocracia es igual a ciberpoder del pueblo.

La 3.0 se impone en el mundo globalizado. Crear las bases para que la misma pueda concretarse en la blogosfera dentro de la revolución, debe ayudar a políticos, funcionarios, decisores, líderes locales, a decidir mejor aspectos relacionados con la gestión pública, la revocación de un dirigente por no cumplir sus funciones administrativas, los mecanismos de consulta a los ciudadanos serían más ágiles. En ese escenario, la comunicación horizontal  jugará un rol dialéctico en las dinámicas políticas, sociales y culturales, donde la red será el mensaje y el pueblo en ciberdemocracia se valdrá de ella para empoderarse en la agenda pública.

Lo dicho hasta aquí lleva a una  conclusión medular: “la sociedad cubana no podrá dar ninguno de los saltos que pretende (…) si no lo hace promoviendo sujetos activos en el uso de las tecnologías digitales y sus contenidos”.(2) En otras palabras, conquistar una nueva dimensión de la libertad, entendida como el derecho que tiene una ciberdemocracia en red, para deliberar y decidir lo mejor para sus ciudadanos. 

Notas 
1. Milena Recio. La hora de los desconectados, la Jiribilla, n. 512, 26 de febrero de 2011.
2. Milena Recio. Infoutopía: poner en cubano el periodismo digital en Cuba, periódico Cubarte, 28 de noviembre de 2012. 

Bibliografía
ESPIRITUSANTO OSCAR Y GONZÁLEZ RODRÍGUEZ PAULA: Periodismo ciudadano. Evolución positiva de la comunicación, Fundación Telefónica, Madrid, España, 2013.
GARCÍA LUIZ, JULIO. Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2013.
¿Sociedad de la información? ¿Sociedad del conocimiento? ¿Sociedad red?, en TEMAS. Cultura, ideología  sociedad, abril-junio 2013, n. 74.
RECIO, MILENA. Periodismo digital, el límite de lo posible, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2016. 
LÓPEZ GARCÍA, GUILLERMO: Comunicación local y nuevos formatos de periodismo en Internet: cibermedios, confidenciales y weblogs, Servei de publicacions de la Universitad, Valencia, 2008.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Cimarrón, este es mi grito




Por Haylenis Fajardo Guerra 

Conocí a Eduard Encina más de media vida atrás. Fue también en un septiembre alborotado por el paso de nivel y la certeza de que los próximos 3 años servirían de escenario a mi irreverencia. Allí estaba él, siendo parte del claustro de profesores que nunca integró. Eduard era una Isla, una de esas que está en medio de todo. Tenía una carcajada única y las manos toscas y pequeñas, lo noté la primera vez que lo tuve enfrente. Como profesor no tuvo tiempo de enseñarme demasiado, dejó de serlo muy pronto, para convertirse en una parte de mí que no puedo definir aún.

- Eres un animal- me dijo una vez- uno lindo, no te preocupes, uno de esos que tiene garras y dientes pero va por la vida luciendo una piel hermosa.

 - ¿Cómo un tigre?- pregunté- No. Como un Animal- y estalló en esa risa de ángel y perverso. Tiempo después entendí todo.

Recuerdo cada uno de los mosaicos que pisé para llegar a la cátedra que compartía con Daniel (Reyna). Recuerdo también la primera vez que estuve frente a la puerta de madera que no se ajustaba con el marco y había que suspenderla un poquito para poderla abrir. Ese lugar era terriblemente ordinario desde fuera e indescriptiblemente rico dentro. Recuerdo que era un espacio cuadrado sin esquinas. Las ideas se amontonaban en los rincones. Muchas veces, mientras él hacía malabares sobre un lienzo (alguna vez le dio por eso) me pedía que leyera fragmentos de alguna cosa impensable para mi en aquel entonces, como “Crónicas de una muerte anunciada” o algo por el estilo, supongo que para tocarme alguna fibra y reírse luego de mis enredadas reflexiones y mis múltiples caras de desconcierto. 

 -No me gusta este tipo- le dije un día, hablando del Gabo, luego de hacer trizas "El Coronel no tiene quien le escriba y otros relatos"-

- Creo que no entiendes al tipo- respondió dibujando esa sonrisa...

Este septiembre, a más de 90 millas, mientras corría para escaparme de la tormenta, él echaba su última batalla. No corrí lo suficientemente lejos. No hay manera de hacerlo. No describiré el instante en el que leí en letras altas en Facebook que ya no estaría más…. Ni los interminables instantes que vinieron después… ni los otros y los otros que le seguirán.

Soy una mujer, a veces cínica que además sabe olvidar. Soy feliz porque se olvidar. Sin embargo, Eduard llena un vacío que llevaré por siempre. Es una especie de hueco medio sordo, como un silbido grave, es molesto. He aprendido sobre la muerte a base de muerte… primero mi padre, ahora él… la muy puta tiene un gusto refinadísimo….

Pienso en sus últimos minutos e imagino que sintió mucho miedo, que sin mirarla a los ojos le escupió un sin número de reproches, creo que le suplicó que no lo hiciera, que estaban sus hijos rodeados de la valentía de una mujer con Lupus, que estaban sus cosas incompletas... Debe haberle mostrado una por una sus ganas de vivir, sus razones para hacerlo… pero ella es una puta con buen gusto seducida por la luz.

sábado, 1 de julio de 2017

Soy un mambí incómodo, irredento


Peleo, sufro y me desgasto por la vida que quisiera para mí y los míos, desde aquí. Será “la utopía de las utopías” para algunos. O un sueño estúpido. Pero es el mío.

Por Luis Alberto García (Cuba) 

Soy un mambí incómodo. Insurrecto. Siempre irredento. Los que me quieren mucho, los que me quieren menos, los que me aborrecen y hasta los que no confían en mí, saben que acierto y yerro, siempre por convicción y no por compulsión. Es lo que hace que a diario ponga la cabeza en la almohada sin arrugas internas.

Si opino acerca de tantas cosas vitales y banales, y comparto aquellas que me mueven el piso en las escasas ocasiones en que consigo planear por Facebook, no quiero ni puedo ahora dejar de decir lo que pienso, sin presiones ni sugerencias y a mi manera, acerca de la obra protagonizada por el actual presidente estadounidense en un teatro de La Florida hace varios días:

No me gustó la locación, ni el nombre de la sala, ni el casting, ni la figuración, ni el contenido del libreto, ni la dramaturgia, ni las actuaciones, ni la labor de los asesores históricos (imagino que los hubo), ni la escenografía, ni la música. Los departamentos de vestuario y maquillaje funcionaron bien.

Se me antoja desde todo punto de vista, imposible, prestarle atención a un grupo de cubanos que asegura querer lo mejor para su gente y que pretenda hacerlo bajo una bandera y un himno que no son los de su país de origen. Está raro eso. Muy raro. No va conmigo. Hiede a anexionismo a 90 millas de distancia.

Si ese mismo grupo aplaude de manera harto entusiasta que a su gente la sigan hostigando y tratando de rendir por hambre y más miseria, automáticamente no comulgo con él. Y conmigo, una inmensa mayoría que en este archipiélago hemos pasado las verdes, las maduras y las podridas. De igual manera, me consta que hay cientos de miles de compatriotas diseminados por todo el mundo, que quieren que terminen la asfixia y el cerco a sus iguales, que dura ya varias décadas.

Que el grupo de actores y extras en aquel “motivito”, además, vitoree la vuelta a la larga noche de bravuconerías y ukases imperiales de Goliat contra David, asusta y lo descalifica por completo en sus esperanzas de incidir en la vida futura de su pueblo. Los pueblos tienen memoria de elefante. Y el odio es mala hierba.

Las cosas iban. Lentas, pero iban. Obama y Raúl respetando y, sobretodo, respetándose, lo consiguieron para bien de dos naciones, de dos pueblos. Pudiera decir que hasta para bien del continente. Más aun, de la Patagonia hasta Alaska.

Ahora nos regresaron al stop motion. Al dominó trancado con los dos equipos llenos de fichas gordas. Porque si Goliat se pone guapo, por muy grande que sea, David no come miedo. Como siempre ha sido.

Hay muchas cosas buenas que me emocionan de mi tierra. Y otras muchas no me agradan del país actual que habito. Peleo, sufro y me desgasto por la vida que quisiera para mí y los míos, desde aquí. Será “la utopía de las utopías” para algunos. O un sueño estúpido. Pero es el mío. Y en ese sueño, equivocado o no, la bandera tiene una sola estrella y suena el Himno de Bayamo. Y en él caben todos los nacidos bajo las palmas reales y sus descendientes, más allá de sus posturas ideológicas o políticas siempre y cuando piensen y defiendan de corazón, con hidalguía y sentido común, lo que será mejor, de verdad, para todos los cubanos. Aquello de “con todos y para el bien de todos” no es letra muerta.

No me gustaría en absoluto que el presidente cubano intentara bailar en casa del Trump. No lo ha hecho. Y no lo hará.

De la misma manera no quiero que el Trump quiera dirigir las coreografías en la casa mía. No tiene clave.

PD: Y ahora, vengan a por mí los talibanes de todas las denominaciones. Estoy listo. 

(Tomado de La Jiribilla)

martes, 14 de marzo de 2017

Una buena carnada para los que buscan en Internet




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Una mañana cualquiera conversé profundamente con un buen amigo sobre periodismo ciudadano hiperlocal, audiencias locales, globales y posicionamiento de la blogosfera en la agenda pública mediática. Muy ingenuo, argumentó un criterio de medida para darse valor como bloguero: “yo prefiero 300 seguidores de calidad en mi página y no audiencias masivas que no trasciendan lo anecdótico”. 

Mi amigo olvidó algo razonable, primero las audiencias hay que buscarlas, atraerlas, seducirlas, luego negociar los procesos de retroalimentación y entonces, solo entonces, estarás en condiciones de colocar filtros y definir si tienes una audiencia de calidad o no.

Su propósito era sorprendente, no llegaba todavía a las diez mil visitas dirigidas a su blog y decía que conseguiría trescientos seguidores de calidad. ¿Cómo lo hará si su perfil está centrado en la promoción artística literaria y quiere hacer también periodismo ciudadano hiperlocal?

Considero que usar criterios analógicos sobre calidad para evaluar audiencias es algo propio de la web 1.0, donde el emisor se cree con todo derecho a decidir el mensaje y quiere unos lectores consumidores pasivos de información. Mi pana olvida que existen aplicaciones para evaluarnos en la red, por ejemplo los  blogs que te indexen porque consideran creíble  tus narrativas y eso eleva tu PageRank; o el blog pasa a formar parte de un repositorio de nuevas fuentes para los medios de comunicación de masas por su prestigio y credibilidad, o sencillamente las audiencias siguen a la persona que está detrás del blog porque es más creíble que esos "medios tradicionales". Ganar esto último requiere tiempo, inteligencia y sobre todas las cosas, conocer los gustos e intereses de esas audiencias, no defraudarlas imponiéndoles el mensaje, cuando ellas mismas son el mensaje también; entonces aquí cabe la fórmula “todos somos el mensaje y hagamos del blog un puente para expresarnos”.   

La realidad de los tiempos debe hacernos abrir los ojos, pues cada persona con un perfil en Facebook, Twitter, un blog, u otras redes sociales, se siente una celebridad mediática  para sus seguidores. Ya la celebridad no es algo propio de las mega-productoras de imágenes televisivas que se consumen pasivamente desde casa; ahora las redes nos hacen creer que lo somos e intentamos visualizarnos así ante los comunidades on line de las que somos parte, o las que pretendemos habitar.

Entonces, solo me resta decirle a mi buen amigo, que reconsidere esa fórmula de la calidad volcada de lo analógico a lo digital;  pues lo verdaderamente importante es que las audiencias funcionan por criterios de lealtad y eso se construye sin menospreciar a nadie, porque el acceso a Internet  nos iguala y nos da el derecho a elegir qué consumimos y por qué lo buscamos. Valga entonces el acierto de Pablo Picasso: “Yo no busco, yo encuentro”;  a esa búsqueda del usuario, hay que servirle con lucidez una buena carnada.

miércoles, 25 de enero de 2017

Facebook es la casa más amada de los cubanos



Muchos se acuestan día tras día soñando ser un navegante de Facebook.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Con el pueblo al hombro he caminado Facebook por muchos años, he conocido gracias a su espacio, personas muy especiales. Algunas allí me han descalificado, pero la mayoría no han caído en esas trivialidades; en verdad, estas últimas, son como de la familia; con ellas he vivido jornadas  repletas de afectos sinceros,   incluyendo esos diálogos horizontales, donde la verdad es relativa.

Facebook es una casa para los cubanos, no importa donde vivan, ni como piensen; allí las jerarquías se olvidan;  la gente se busca para construir puentes;  tejer nuevos afectos y sobre todas las cosas, dialogar, dialogar, dialogar; eso que los teóricos llaman comunicación.

Gracias al puente surgido entre miles de personas que interactuamos día a día, he aprendido a respetar el criterio del otro, ha ponerme en su lugar;  a quererlo con sus defectos y virtudes.

Los cubanos usamos más Facebook que Twitter quizás por la economía de espacio que este último exige. En el primero, navegamos a lo ancho, a lo profundo, casi nos tocamos oídos, ojos, sentimos en la piel cada palabra; es como si la vida nos entrara por ese verde que se prende cuando alguien te sigue y desea confraternizar.

Con Facebook el cubano de a pie empieza un diálogo que pasa por ingenuidades y poses eróticas, casi tomadas de revistas de modas; sobre todo los que llegan por vez primera allí y lo habitan; creen que con un guiño cómplice, o una posición donde el cuerpo hable de encantos, el mundo caerá rendido a sus pies y el molino moverá las viejas aspas y pondrán proa a Miami, París, Nueva York, Berlín o Madrid, por mencionar las más comunes, entre las ciudades soñadas por los nuevos inquilinos.

Cuando el verde se prende, los sentimientos estallan. Besos, cariños multiplicados; todo un convite de alegre convidarse traspasa las fronteras del suceder diario. Muchos se acuestan día tras día soñando ser un navegante de Facebook;  es uno de los deseos más caros en las aspiraciones infantiles y juveniles. Niños de cuatro, cinco y seis años, hablan con lucidez de conectados y no conectados, de la video llamada, de lo que puede encontrarse al pisar la Wi-Fi y sentirse un ciudadano del mundo.

Me sorprendo muchas veces ante la velocidad de lo digital y el paso de tortuga de lo analógico: ¿Qué harán los maestros atrapados en la vieja imprenta? ¿Qué harán los padres con sus verdades de la prensa tradicional diaria? ¿Qué harán los jefes que subestiman lo digital?

Facebook anda entre nosotros. Casi siempre nos sobrevuela con su alcance. El día del sismo en Guamá, municipio de Santiago de Cuba, muchos corrieron a los medios oficiales,  otros a lo digital, buscaban la información oportuna, amplia, los primeros estaban atrapados en sus rutinas diarias, pero Facebook fue el primero, allí un periodista santiaguero encontró el espacio para poner el dato preciso y ampliarlo en sus detalles más esenciales; Cuba supo del sismo por Facebook, esa es la verdad.

Se acerca el momento en Cuba de la migración cultural a lo digital, pero uno se pregunta: ¿Estarán a la altura del momento los que toda la vida han pensado en analógico? Mientras llega la respuesta, Facebook es la nueva casa que los cubanos habitan;  allí todo sucede, todo es información, aunque muchos nos resistamos todavía a considerarlo una fuente creíble, para armar nuestras noticias del día.


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