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sábado, 26 de octubre de 2024

DIÁLOGO DE SORDOS

 


La noche me mira 

Yo la miro desafiante

se cree tantas cosas

también me las creo

me dice palabras muy extrañas 

no tiene calma para escuchar las mías

noche es noche

no le importa el grito de mi estómago

sólo es un grito desesperado en medio de la nada

un grito. 

*La foto es de Julio Lorente. 

jueves, 29 de diciembre de 2022

VIÑETAS TIERRA ADENTRO (CARNE DE RES AL CORTE)


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Toda  la noche el pueblo en la cola. Tiene la secreta esperanza de comer algo fuerte. 

Amanece. El pueblo espera muy ansioso. La cola crece, se pierde en un número desproporcionado. 

Llega un funcionario y dice al pueblo que venderá cinco libras al corte a un precio de 180 pesos la libra. La esperanza se mantiene viva. El funcionario se retira. 

Llega la carne. La trae Pecuario. Confirma la información del funcionario. La cola se torna intensa. Mucha gente ha marcado a los suyos, empezando por los que deben supervisar. 

Acopio pide un precio a Pecuario por el local. No se ponen de acuerdo. El pueblo está bravo. Se va la mañana. Sigue el desacuerdo. Entonces llega la policía y ordena desbaratar la cola y procede al traslado de la carne a la estación cercana. 

El pueblo bravo, bajo el sol intenso, ve alejarse la esperanza. Parte del pueblo regresa a su casa muy triste,  muy culpable,  por haber creído en la remota esperanza de comprar carne, carne de verdad.

domingo, 13 de noviembre de 2022

VIÑETAS DE TIERRA ADENTRO (EL CÍRCULO QUE NOS MATA)


Por Arnoldo Fernández Verdecia 

La noche empieza a acercarse. Todas las tardes son iguales, las mañanas, igual. Los fines de semana, idénticos. 

La vida se nos va en buscar comida, cocinar cuando hay corriente eléctrica y ver alguna serie como Merlí y Bolívar. Lo demás no vale la pena. 

Los grillos ahí, rasgan sus vestiduras y suenan acoplados, parecen una sinfónica. Es la música más cotidiana. 

Un gris cenizo se pierde en la memoria, no hay camino de regreso a la nostalgia, porque la nostalgia fue y nunca más volverá. 

Los niños de mi calle adoran jugar, cuando se cansan, piden a sus padres merienda, pero los padres no son magos para inventar helados, dulces, galleticas de chocolate, solamente tienen palabras, palabras que no llenan y ponen a los chicos coléricos. 

De lunes a domingo un círculo. La vida como un brevísimo canto sigue yéndose y uno sin saber qué hacer, cómo detenerla. 

Casi es sábado y uno tratando de imaginar algo hermoso para los días que vienen: un regalo de Dios, un sueño cumplido, pero la tragedia es un pájaro negro que nunca falla, regresa de lunes a domingo y nos hace  vivir lo mismo. ¿Dónde encontrar un puñado de esperanza? ¿Una fiesta infinita?  

Nota: la imagen es una obra plástica del artista René Emonides Quintana.

sábado, 20 de agosto de 2022

VIÑETAS TIERRA ADENTRO (LA VIDA SE NOS VA EN CADA NOCHE)


Por Arnoldo Fernández Verdecia
.  

Todo desordenado, ni la misma poetisa lo hubiera escrito mejor. 

Un país va cuesta abajo, no aparece el jinete que detenga su absurda carrera. 

En todos lados la gente grita sus agonías, conversa en voz alta las miserias; ya no se expresa en susurros. 

Somos magras caricaturas de un futuro prometido; espíritus que ululamos en una oscuridad infinita; no encontramos cuerpos donde impulsar alguna resurrección milagrosa. 

Lo único que tuvimos alguna vez fue la noche. Seguir la voz de las estrellas, pedir un deseo. Creer a nuestros ancestros allí. Imaginar un día ser una de ellas. 

La noche era una fiesta; ahora no, un regalo; ahora no. La vida se nos va en cada noche. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Sin agua en casa para llevar los días



Al amanecer se inclina nuevamente, entonces comprende que todo seguirá igual por un largo tiempo.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. afdez@enet.cu 

Día tras día el hombre inclina el cuerpo, revisa, pero ni una gota de agua, entonces hace una mueca de disgusto y camina sin dirección. Piensa en lo difícil de los tiempos, lo caro que está todo,  pero un rayo de esperanza cruza por su mente y decide tomar unos envases grandes y cargar agua al hombro desde un lugar cercano a su casa donde la almacenan en grandes cantidades. Sus necesidades fisiológica las hace en un pequeño orificio cavado en el patio de casa, no puede usar el retrete habitual porque no tiene forma de descargarlo. Sus animales de corral reclaman el anhelado líquido, pero el hombre no sabe qué hacer. Tendrá que sacrificarlos, comerlos o venderlos; pero otro rayo de esperanza surca su mente y entonces busca más agua y calma la sed de aquellos que alivian sus días con huevos y carne. En la noche vuelve al mismo lugar, se agacha, pero ninguna señal. Hacen una procesión al río cercano, llevan en alto imágenes de Cristo redentor, pero la lluvia no aparece, ni el agua corriente tampoco, sólo viento, y, de tan ríspido, muele árboles y esparce hojillas en el patio como pequeños triángulos de dolor. Al amanecer se inclina nuevamente, entonces comprende que todo seguirá igual por un largo tiempo, debe hacer una cisterna para almacenar todos los tanques probables. Esa es la solución y el último rayo de esperanza camina su cabeza.


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