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miércoles, 14 de diciembre de 2022

VIÑETAS DE TIERRA ADENTRO (LA TRISTEZA DEL PAN)


Por Arnoldo Fernández Verdecia
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Era el mosquetero preferido de niños y abuelos.  Ninguno como él para llenar el hambre que agujereaba sus estómagos. Ahora duele verlo llegar, vestido con harapos, tiznado, sin ese aceite de girasoles tan vital para su piel.  Cada día empeora, parece una enfermedad sin cura. Niños y abuelos preguntan por su salud, no comprenden cómo es posible no ayudarlo a vivir con la dignidad que siempre tuvo. El mosquetero languidece en un agrio colosal y un azul morboso. Su olor provoca vómitos. Todos los días sale de La Gran Vía, peor. La gente huye cuando lo ven acercarse. Dicen los mensajeros del polvo que cualquier día morirá, porque le es imposible vivir sin la vergüenza de antaño. Ya no es el mosquetero alegre que abuelos y niños comían mojado en café con leche. Ahora ha sido degradado por los mercaderes de la noche.

sábado, 27 de octubre de 2012

En Cuba se pararon los relojes

“Ahora sí nos chivamos. En Cubase pararon los relojes”.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Ante la cercanía del huracán Sandy, fui hasta una de las panaderías del lugar donde vivo, aquí en Contramaestre. Había dos largas colas para comprar: una de mujeres y otra de hombres. Disputaban sobre la cantidad que debía venderse.

Apelaron a su condición de miembros de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), para exigir a la administración de la entidad, trato justo en tiempos anormales, como el que se vivía, víspera del ciclón.  Hablaron de igualdad, igualitarismo, hicieron cálculos, mencionaron lineamientos económicos y sociales del VI Congreso.  

En medio de la confrontación, salió un individuo del local con una jaba repleta de panes. La ira desató palabras. Comentarios llovieron. La administradora, gorda de voz gruesa dijo que a ella le interesaba vender y no importaban cifras ni a quien. “Es uno de mis trabajadores, puede llevarse los panes que quiera”, señaló. Respuestas llegaron enseguida. “Todos los días lo hace. Con el salario no puede comprar esa cantidad”, dijo una viejecilla rebelde. El debate creció en intensidad. “Léase bien los lineamientos Señora, entonces comprenderá mejor nuestro proceder”, sentenció la directivo, en actitud de prepotencia que arrancó chiflidos a la muchedumbre.  

La viejecilla habló de su hoja de servicios a la Patria, de que esta es una Revolución hecha por los humildes y para los humildes. No podía obrarse así.  La administradora nuevamente cargó sobre ella. “A mí no me interesa su opinión, lo nuestro, es vender”.

La anciana narró su vivencia reciente en una placita estatal. Hizo cola para comprar puré de tomate a $15, pero enseguida se acabó. Dos cajas estaban a la vista. “¿Y esas para quiénes son?”, interrogó. “Para los trabajadores”, respondió el administrador, sentado tras una mesa donde hacía cálculos sobre las ventas realizadas.

Las experiencias sufridas durante el día, por aquella venerable anciana, determinaron su valoración final de los últimos cambios: “Ahora sí nos chivamos. En Cuba se pararon los relojes”. Acudía a una metáfora tecnológica para describir el mundo que duele hondo a un pueblo que no ha perdido la fe, pero sueña darle cuerda al tiempo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

perro


agarró el trozo de pan
que le lanzamos
y huyó con su miedo
Por Eduard Encina (Poeta y Narrador)

            para diana y arnoldo

tiene aún el trozo de pan
en la boca
algo en él
la «cosa humana»
lo detuvo frente a nosotros
ni un gesto
ni la mano que lo agraciaba
logró conmoverlo
agarró el trozo de pan
que le lanzamos
y huyó con su miedo
incomprensible
pero al ganar la calle
la goma trasera
la melliza de una camioneta
lo dividió en dos partes
pan y sangre
ser perro fue
su peor enemigo.




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