Fragmento
de entrevista concedida por Fernando Rojas, Viceministro de Cultura, al Caimán
Barbudo
(…) —Cuba necesita prensa revolucionaria no
oficial. Es una necesidad. Cuando escucho al Primer Secretario del Partido, lo
que ha dicho sobre la prensa, y leo los propios documentos del Partido,
recuerdo esa idea. Nosotros necesitamos que la información no se asocie solo a
lo que se informa sobre la gestión del gobierno porque se produce una
limitación de base para el periodismo, en particular para el periodismo de
opinión, para el crítico, incluso para el noticioso, que tendría que insistir
en los defectos de esa gestión gubernamental y política. Una de las cosas que
tendría que resolver el periodismo es considerarse no oficial, o no
necesariamente oficial, en una medida mucho mayor de la que hoy se considera en
algunos medios. Y al mismo tiempo, revolucionario. Es el reto: una prensa
revolucionaria no oficial que permita una mirada crítica, que no signifique tener
que responder estrictamente a la gestión del gobierno, sino todo lo contrario:
poder enfatizar en las lagunas, los errores, los problemas, decir
descarnadamente lo que pasa. El periodismo tiene capacidad suficiente para
cumplir esa función, pero, al mismo tiempo, hay que crearle condiciones para
que lo haga. El periodista no puede sentirse inseguro si va a seguir esas
pautas que nos está trazando la dirección del Partido, pero tenemos que crearle
condiciones para que no se sienta inseguro a la hora de hacer este ejercicio
crítico.
