Casa flotante donde los cubanos del mundo pueden venir y encontrar calor humano. Aquí se puede hablar de todo y hacer la nación espiritual. Casa escrita desde una visión personal, en torno a la cultura e identidad cubana y universal, con un acento especial, en el hombre y la mujer invisibles en los medios.

lunes, 9 de julio de 2012

Palabras de la jinetera a un imberbe


“Es un viejo. No me gusta”. “¿Para qué sigues con él?” “Me da lo que no puedes”; contestó. (Caricatura de Andrés Batista)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

“Es un viejo. No me gusta”. “¿Para qué sigues con él?” “Me da lo que no puedes”; contestó. Escuché la conversación. Logré mirarles el rostro. La muchacha, una gota de rocío. El muchacho, sin la flor para su altura. Enojado conmigo mismo reflexioné.

Una jineta consigue casa; viaja a muchos países; tiene cuentas en divisas; compra lo que quiera; privilegios que un cubano honrado no puede imaginar. ¿Qué hacer entonces con nuestras hijas si optan por un camino similar?

Muchas familias consideran un negocio tener una hembra hermosa como hija. Hacen cuentas. Sueñan casarla con el mejor postor, venido de allende los mares. No importa si la Conchichina o el mismísimo Japón.

Una de esas doncellas se enamoró de mí. No quería visitar su casa, pues tenía referencias de quiénes eran los padres. A tanta insistencia, no quedó más remedio que hacerlo. Al saber que era profesor y periodista miraron enojados a la criatura. No volveré más. Fueron mis palabras de cierre, a aquel amor que de antemano sabía perdido. Luego supe que se había casado con un estudiante haitiano. No podía creerlo. Para los padres: ¡un rey persa!

Nunca olvido a la primera mujer que amé. Al perderla, valoré sensiblemente su ausencia. El Periodo Especial la robó; era mí único consuelo. No podía cubrir sus necesidades materiales.

Tropicana Santiago se convirtió en un escenario de jinetas. Nunca imaginé que mi novia llegara a esos límites. Al principio,  compartíamos el resultado de sus luchas. Luego nos fuimos distanciando, porque mis atributos intelectuales no eran ya de su interés. El poderoso caballero don dinero se había instalado.

Una tarde dijo que no podía darle gustos que toda mujer joven necesita. Un vejete español la había reclutado como primera dama. Se iba. Prometió no borrarme de la memoria.

La conversación despertó recuerdos. Refugiado en la palabra,  había olvidado una metamorfosis moral en despegue, con pronóstico discreto, si partimos de la calidad humana que conquistará la amenazada isla del futuro. Sin saberlo, aquel imberbe era como yo, mucho más imberbe y lleno de sueños todavía.  


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto y doloroso cuanto estas contando amigo mío y lo mas doloroso aun que también están los jineteros, que por un dólar venden a su propia madre pero ellos no tienen la culpa de todo esto, que el gobierno que tan magníficamente tu alabas en ocasiones les de libertad para salir y entrar y harán un cubano nuevo porque los que están ahora mismo no vale la pena ni pensar en ellos, están acostumbrados a que les alimenten y les saquen de los problemas y todo el que puede sale corriendo a cualquier país, engañando y haciendo infelices a muchas personas que aun en la libertad de sus actos creen en el amor, se que también hay personas honestas si las hay y tengo prueba de ellos, pero son los menos amigos mío la culpa repito no es de ellos es de esa política tan bonita que se esta efectuando en tu país, lo siento pero no me digan que no es cierto, porque también por desgracia tengo buenas razones para conocer este hecho

Alieski Sarmiento dijo...

Cruda realidad, pero no sólo inherente a nuestra Isla. Esa forma de "luchar" la puedes encontrar en cualquier rincón del mundo, con diferentes formas, sexos, edades y culturas; no obstante considero que el nivel de incidencia de que esas costumbres oportunistas se entronen en las sociedades, depende en gran medida del nivel socio-económico en el que se desenvuelve cada individuo, entiéndase por el poder adquisitivo por el fruto de un trabajo intelectual u otro tipo no sexual.

No es ajeno para el gobierno cómo viven sus ciudadanos, tampoco el hecho de que gran parte de la juventud busca esas alternativas para paliar sus necedidades económicas. Lamentablemente ese estilo de vida, aparte de los Euros y USD, rompe relaciones, se basa en el engaño, en la apariencia y en el valor de dime qué tienes y podremos conversar.

Considero también que sería ciego pensar que los gobiernos no tienen parte de esas ganancias, porque a la larga, gran parte de ese dinero "luchacho" por los jineteros y jineteras, va a consumirse en el propio país de origen, ¿sería ingenuo verlo como un negocio para ambas partes? Tal vez no. Este es un tema que tiene muchas aristas amigo periodista, y como bien afirmas, se ha ido sembrando en las mentes de muchos.

manipulador de alimentos dijo...

me ha gustado mucho tu relato, pero aunque triste, enriquecedor... ojalá sirviera para reflexionar... uno de los comentarios dice que no es culpa de ellos o ellas y es cierto, la culpa es de la necesidad impuesta que nos hacen pasar los que así lo dictaminan...

manipulador de alimentos dijo...

me encanta leerte, te sigo.
Un saludo!

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