domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Derechos de niños y niñas garantizados en Cuba?: el mundo de Gilena

Clic en esta imagen para ver video
En Cuba es difícil imaginar niños encerrados en sus casas, padres con temor a que alguien los secuestre. Los dejan jugar libremente en la calle, incluso a las niñas. Este video, filmado en cualquier calle de la isla, dice a las claras que Cuba ama y protege a sus niños. Si cree en las imágenes de este video, por favor, compártalo con otros y  no deje de hacernos saber que le gusta.
El Chan Chan del patito Ernesto es una producción del blog Caracol de agua que capta una curiosidad relacionada con la niña Gilena Ginarte, que domesticó un patico desde que salió del nido y hoy es la mascota de su casa. El patico se llama Ernesto y vive en total libertad, por eso recorre el hogar de Gilena, los mismo durante el día, que por la noche. En la calle juega junto a su dueña y otras niñas, en fin vidas plenas de afectos y sensibilidades. Ernesto es muy feliz en el mundo de Gilena; si no me cree, vea este pequeño audiovisual. Gilena Ginarte vive en Contramaestre, oriente de Cuba y es alumna de la educación primaria. Ver  video aquí: "EL CHAN DEL PATITO ERNESTO" 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Por qué no puedo hacer un ajiaco cubano?



¡Qué caro nos cuesta llevar la cubanía a la mesa!

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 


Mi estómago pedía a gritos un ajiaquito con  ñame, maíz verde, calabaza, bollitos, plátano y mucha malanga, además de las carnes, como mismo lo hacía mi madre vieja cuando vivíamos allá en el rancho, Cuba adentro, donde el aire ventilaba las neuronas y uno sentía que el tiempo era un verso elevado. El poeta José María Heredia había reencarnado en mí, eso creía, pues la noche pasada una y otra vez se me aparecía su imagen y el deseo ferviente del ajiaco, condimentado por ese picor que solo su madre sabía darle. Incluso llegó a pedir clemencia al gobierno de mano acerada en la isla, para volver y morirse con aquel sabor memorable en sus labios. Yo amanecí hoy como Heredia, con el deseo del ajiaquito, tan identificativo del hombre de estos lares. Salí a la calle a buscar lo necesario para prender el fogón y empezar esa metáfora de la cubanía, ante los precios, el bolsillo asustado se mandó a correr de regreso, quise reprenderlo, pedirle paciencia, pero eran de alarma: una mazorca de maíz 80 centavos (cup), una libra de ñame 30 cup, una libra de malanga 10 cup, un plátano 2. 50 cup…Las especias, ayyyyyyyyy las especias, una lata con ajíes  (de las de leche condensada) a 6 cup, un macito de cebolla 6 cup;  una cabeza de ajo 2 cup, un  mazo de culantro 2 cup, un litro de puré de tomate 20 cup, un sobre de comino 1 cup. ¡Las carnes!, ¡las carnes!, ¡ahhhhhhhh las carnes!, la de pollo 20 cup, la de puerco 25 cup, la de pato 20 cup. Eran las que había disponibles. Recordé que el buen ajiaco es una mezcla de varias, pero si compraba una de cada oferta, más el precio de las viandas, las especias, ni imaginarlo era bueno; así que llegué a una conclusión terrorífica, mejor olvidarme de Heredia y seguir arrastrando el potaje de chícharos, al menos cuesta 3 cup y merece una estatua enorme en la mesa de los cubanos. Mi estómago habló nuevamente de Heredia, de las carnes al jugo, incluso recordó a mi padre, su necesidad de un ajiaco de verdad, bien cubano, con grasa y carnes, muchas carnes, pero mi pobre estómago olvidaba que vivo de un salario y ese plato tan identificativo de nuestra mesa criolla, es algo en extinción. Mejor no pensar en él. ¡Qué caro cuesta llevar la cubanía a la mesa!

jueves, 23 de noviembre de 2017

La estafa de los frijoles en oriente, Cuba




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Al cobrar mi salario del mes, fui hasta uno de los carretilleros de mi pueblo; tenía fama de hombre serio; así que pedí tres libras de frijoles cabriolet. Los sacos estaban a la vista, pero tomó tres bolsitas de polietileno con el grano y guardó mis sesenta pesos, tan nacionales, como la misma Bandera que tanto amo. Mi instinto se despertó con agudeza, algo decía que aquello no estaba bien, no tenían el peso indicado. Muy dentro de mí, me sentía estafado, entonces recorrí los sitios donde están desplegados los carretilleros. La misma película que había vivido con el que yo creía “hombre serio”, se exhibía en todos. Pregunté a algunos quién garantizaba la seguridad del cliente al comprarle sus frijoles. La mayoría dijo, “compadre, si quieres compra, de lo contrario no critiques. Cada uno lucha a  su manera”. Ya la certeza iba conmigo, mi conciencia enfebrecida quería hacer algo, pero a quién acudir, ¿a los inspectores?, -si es una práctica compartida por todos los carretilleros-, ¿a la dirección de comercio?, si la queja se archiva en una hoja y va a una gaveta donde se olvida para siempre. ¿Qué hacer entonces? Un colega cercano, hace un par de años, cuando la libra andaba en 14 y era pesada en una romana, hizo un comentario titulado “¿Cuánto cuesta un potaje de frijoles colorados?”; los números allí eran de alerta. Han pasado un par de años y las estadísticas ahora son de alarma. De 14 pesos que costaba la libra, ahora manda el 20, pero ya ni siquiera se acerca a esa cantidad, ahora es media, o tres cuarto. Lo triste es que los carretilleros siguen  vendiendo sin que nadie supervise sus productos. La defensa en la que se escudan es que compran muy caro y tienen que sacar el costo. Al interrogar a varios campesinos, productores de frijoles, la mayoría reconoció venderlos al por mayor, a un precio de diez pesos; entonces: ¿Cuánto gana el carretillero? Seguimos interrogando y ellos tienen otros argumentos: “Yo pago patente y seguridad social. Todos los meses lo primero que hago es eso. Además, debo pagar su transportación”. Pero la pregunta que me hago, que se hace el hombre de a pie, tiene el dolor profundo de un bolsillo deprimido: ¿Es justo que vendan una libra de frijol por veinte pesos, cuando en realidad no es ese el peso? ¿Quién autorizó su comercialización mediante bolsas de polietileno? ¿Por qué esa estafa en la misma cara de uno? Mientras llega el orden, si es que se acuerda de venir, el personaje del carretillero sigue ahí, ya no como los cuadros de Landaluce, sino fijado a las arterias de siempre, metido en sus falsas bolsitas con el grano y en ese precio tan absurdo de 20 pesos.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cama uno

Eduard Encina presentando el libro "Cuba con los mismos bueyes", en la red social Facebook. Fot. A. Fdez.

Por Luis Enrique Jerez Domínguez 

Te veías fuerte, lúcido,  eterno.
¿Cómo adivinar las fisuras del tiempo?
¿Cómo descubrir la persecución de las sombras?
Imposible imaginar los cíclopes andantes.
Eres el primero en la poesía, en la sala;
imaginativo,  intrépido jinete
en mil batallas:¡ el primero!
El asedio del uno en las curvas
Eres la prefiguración del tiempo,
un ángel anticipado por la luz.
Las miradas te seguían por doquier
Siempre tenías una palabra  exacta,
 mirada penetrante, sonrisa espléndida.
Tú talón de Aquiles estaba en el centro:
Un pulpo te comía entero, no lo sabías,
Tal vez lo intuías, por eso tus palabras fueron:
De profeta, de maestro, de poeta
Pluma, fuego, tempestad:
Un cuerpo herido, despedazado,
un alma limpia, generosa.
Faón te hubiese envidiado
Afrodita te mira con admiración
Safo de Mitelene tiende su mano,
Santiago de Cuba conoció de tu estoicismo,
De los días en que sobran las palabras
Se niega el sol salir, llueve  como diluvio
Y es que el universo estremecido:
Despide un hijo ilustre, imprescindible
Hombre imagen, hombre luz
Arcoíris, látigo, manantial.
Estás en tu “pueblo de estatuas y gorriones”:
En tu mujer amorosa, en tus hijos.
Ellos no comprenden la ruptura
del bastión, padre, raíz:
Te llevaste la luz del espacio
 la alegría del viento
La mansedumbre de una paloma.

martes, 31 de octubre de 2017

Así soñamos a Contramaestre en 2011



Como lo has visto en esta crónica de Yilian González, así sus hijos más humildes valoraron lo realizado por la vanguardia artística en Contramaestre, ubicado en el oriente de Cuba, en el año 2011. Muchas obras se hicieron. Usted pudo verlas aquí. Seis años después: ¿Cuál es la realidad de esas imágenes? El blog Caracol de agua hizo un recorrido por toda la ciudad y esto fue lo que encontró (ÚLTIMOS DÍAS DE OCTUBRE DE 2017): 

 
 
 

 

jueves, 26 de octubre de 2017

ENSAYOS II: Ciberdemocracia en red es igual a ciberpoder del pueblo

La esencia  futura será: ciberdemocracia es igual a ciberpoder del pueblo.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

El pensamiento analógico en Cuba valora un blog  como extensión del  periodismo tradicional en  radio, televisión o prensa plana; limita su alcance a lo que se llama técnicamente 1.0. Cree al blog mensaje y desde posiciones ideológicas a veces demasiado verticales, conmina a pensar que se comparten informaciones que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema instituido. Condiciona autocensura. Se instala en la capacidad crítica del bloguero “dentro de la revolución” y lo obliga a volcar contenidos de las diferentes plataformas mediáticas pasadas por el tamiz de lo oficial. No puede desdoblarse en medios externos, interpretar el personaje de un “sujeto emancipado”, compartir información libremente, ser líder de opinión y filtrar la información de la Web. 

Todo debe quedarse en casa, especie de señorío donde puede ocurrir cualquier cosa, menos publicar lo que no forme parte de la agenda dictada por los poderes hegemónicos. En provincias, tierra adentro, no nos atrevemos a construir narrativas centradas en historias de vida, que permitan visibilizar la realidad con sus matices, sin afeites demasiado “políticamente correctos”, ante los cuales los usuarios de Internet toman distancia, porque no dicen nada cercano al hombre de carne y hueso. Todas esas trabas ideológicas, culturales, limitan el nacimiento de un sujeto activo en la blogosfera, comprometido con la sociedad y sus cambios. Una interrogante  convoca a analizar en toda  la complejidad el asunto: ¿Hay  una auténtica “libertad”, revolucionariamente escribiendo, en este reino”? 

Es normal como práctica, que los directivos de los medios tradicionales de prensa apelen a marcos regulatorios dogmáticos para limitar posturas críticas en los blog y la construcción de audiencias en Facebook y Twitter, desde ellos. Una especie de política de avestruz cercena la pluralidad y da lugar a visiones sesgadas, donde los problemas, si se expresan en la red desde el compromiso con una ética revolucionaria, son considerados “políticamente incorrectos”. Surge así la sospecha, la revisión de los tonos, las frases fuera del contexto narrativo, el malentendido apriorístico, el doble discurso, el llamado a ubicarse en el lugar desde el cual se accede a la condición de conectado, el agradecimiento a los padres tutelares de la Patria, al dios Estado, incluso obligan a definir posturas ideológicas ante blog y autores. Lo personal es viral. No interesa  tanto el escrito, como el creador del mismo. En fin, una madeja bien complicada, donde Ser bloguero no tiene amparo en una legislación jurídica y es atravesado por relaciones de poder, sujetas al campo de las subjetividades, demasiado volubles para analizar las cuestiones de fondo, con sentidos de causa y proyección. 

Una práctica narrativa  que no corra sobre los cauces de la “prensa tradicional” es descalificada desde la supuesta “profesionalización del periodista”, único portador de las habilidades necesarias para construir la información. El bloguero es colocado en ese catalejo, desde ahí se  miran sus sombras; no importa la luz de su etnografía cotidiana y sus valoraciones de las prácticas culturales. Si es un periodista bloguero, entonces los marcos regulatorios de carácter subjetivo terminan imponiéndose; así aparece el “bloguero por encargo”, una cuestión de estadísticas construidas por los directivos de los órganos de prensa, para visualizarse en términos de cantidad ante los que supervisan  las políticas de presencia en Internet. No puede aceptarse un sitio web que no tenga cinco o seis blogueros por encargo, ello crea la ilusión de “libertad” para expresarse, cuando en realidad funcionan como una extensión del columnista habitual de los medios tradicionales.

En medio de todo ese caos jurídico, la mayoría de los directivos están empoderados en posiciones dogmáticas que impiden el nacimiento de una conciencia crítica en la blogosfera cubana dentro de la revolución. Los límites se definen muchas veces sin el conocimiento necesario, ello genera un “encapsulamiento cautivo”,  pues todo se reduce a narrar lo idílico, entonces el ser crítico termina diluido en una neblina densa y no se atreve  a ser comunicador depositario de un activismo cívico y ciudadano en la búsqueda de la verdad y la justicia.

En el contexto señalado debe aspirarse a una comunicación horizontal que permita dialogar con los actores políticos y sociales e incluso con instituciones globales defensoras de perfiles progresistas, cercanos a nuestros propósitos de luchar por la utopía de un mundo mejor. Todo bloguero revolucionario que se respete, compartirá contenidos que ayuden a la emancipación de los seres humanos con propósitos bien concretos:

1. Vigilancia sobre los vacíos informativos de la prensa oficial.
2. Vigilancia del dominio político.
3. Cuestionamiento de silencios, omisiones y  vacíos en la esfera pública.
4. Restauración de la capacidad y fe de dialogar entre cubanos.
5. Promover la tolerancia hacia y con la diversidad.

Alcanzar la 2.0 como bloguero, dentro de la revolución, pudiera ser una posibilidad para no seguir aferrados a la certeza de que el medio es el único depositario del mensaje, sino que podemos convertirnos en facilitadores para que las audiencias sean las portadoras de los mensajes. Entonces aquí llega otro problema objetivo, la autocensura determina actualmente que las audiencias no puedan expresarse libremente, pues,  -en términos regulatorios-,  el bloguero debe ser un censor de las mismas, decidir lo que es políticamente publicable y lo que no (obligado a moderar los comentarios), una especie de extensión de la 1.0. Enfocado así, es prácticamente imposible imaginar una blogosfera activa  dentro de la revolución, con agallas y suficiencia para visibilizar contenidos ignorados por la prensa estatal. Los blog que se arriesgan a construir mediaciones donde las audiencias son el mensaje, sufren una que otra vez la presión de los poderes hegemónicos, dispositivo que se activa ante la más mínima sospecha de que algo no fluye normal y hace falta recordar los límites de la responsabilidad. 

En esa suerte de laberinto,  donde unos dictaminan lo correcto y otros están obligados  a aceptar lo que una élite de funcionarios, protectores de la ideología política decide, sin referentes regulatorios concretos, se necesita audacia e inteligencia para asumir como algo estratégico la 2.0 y democratizar el proceso de socialización de mensajes, al extremo de permitir al usuario con cuales quedarse, o escribir el suyo en caso de no estar de acuerdo. 

El analfabetismo digital que caracteriza el panorama cubano actual, en términos culturales, limita en gran medida el surgimiento de una sociedad futura donde el macro-relato y el micro-relato mediático sean lo motivante para la real poli. Algunas interrogantes pueden ayudar a pensarnos en medio de esa complejidad: ¿Es posible imaginar un  ciudadano expresivo en la blogosfera dentro de la revolución, que sea sugestionado por nuestras maneras de narrar la realidad? ¿Es políticamente probable imaginar una comunicación horizontal futura entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza  sitiada seguirá siendo barrera para pensarnos y expresarnos en la blogosfera? ¿Conectarse desde una institución del Estado creará condicionamientos ideológicos de carácter político que limitan la aplicación de la 2.0 en la blogosfera cubana dentro de la revolución? Hay que responder esas  preguntas con cambios profundos de carácter cultural y jurídico, que empoderen a los sujetos críticos dentro de la revolución, llamados a construir un futuro, donde la mentalidad analógica no pueda dictaminar prácticas a seguir, como fiscal instalado en un pedestal intocable.  En ese tiempo futuro, la verticalidad debe ser una figura de museo. 

Mientras eso llega, los blog y sus formas de activismo en las redes sociales; representan una nueva forma de cultura política, interacción social, de movilización y creación de espacios para activar la toma de decisiones expresadas en la transformación ciudadana continua. Dentro de la revolución se necesita un cibercivismo comprometido, sobre la base de la creación, “y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este último como el más valioso y poderoso articulador de la vida social”.(1) 

Con ello la blogosfera se convierte en otro espacio de construcción de la democracia, no solo como expresión de lo virtual, sino como puente de diálogos cada vez más horizontales, donde se difuminen las jerarquías sociales, profesionales, culturales, políticas, económicas y jurídicas,  en la búsqueda de consensos para la construcción del país deseado. Desaparecerán así los estancos culturales, informativos, y las voces no podrán ser silenciadas. La esencia  futura será: ciberdemocracia es igual a ciberpoder del pueblo.

La 3.0 se impone en el mundo globalizado. Crear las bases para que la misma pueda concretarse en la blogosfera dentro de la revolución, debe ayudar a políticos, funcionarios, decisores, líderes locales, a decidir mejor aspectos relacionados con la gestión pública, la revocación de un dirigente por no cumplir sus funciones administrativas, los mecanismos de consulta a los ciudadanos serían más ágiles. En ese escenario, la comunicación horizontal  jugará un rol dialéctico en las dinámicas políticas, sociales y culturales, donde la red será el mensaje y el pueblo en ciberdemocracia se valdrá de ella para empoderarse en la agenda pública.

Lo dicho hasta aquí lleva a una  conclusión medular: “la sociedad cubana no podrá dar ninguno de los saltos que pretende (…) si no lo hace promoviendo sujetos activos en el uso de las tecnologías digitales y sus contenidos”.(2) En otras palabras, conquistar una nueva dimensión de la libertad, entendida como el derecho que tiene una ciberdemocracia en red, para deliberar y decidir lo mejor para sus ciudadanos. 

Notas 
1. Milena Recio. La hora de los desconectados, la Jiribilla, n. 512, 26 de febrero de 2011.
2. Milena Recio. Infoutopía: poner en cubano el periodismo digital en Cuba, periódico Cubarte, 28 de noviembre de 2012. 

Bibliografía
ESPIRITUSANTO OSCAR Y GONZÁLEZ RODRÍGUEZ PAULA: Periodismo ciudadano. Evolución positiva de la comunicación, Fundación Telefónica, Madrid, España, 2013.
GARCÍA LUIZ, JULIO. Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2013.
¿Sociedad de la información? ¿Sociedad del conocimiento? ¿Sociedad red?, en TEMAS. Cultura, ideología  sociedad, abril-junio 2013, n. 74.
RECIO, MILENA. Periodismo digital, el límite de lo posible, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2016. 
LÓPEZ GARCÍA, GUILLERMO: Comunicación local y nuevos formatos de periodismo en Internet: cibermedios, confidenciales y weblogs, Servei de publicacions de la Universitad, Valencia, 2008.
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