Casa flotante donde los cubanos del mundo pueden venir y encontrar calor humano. Aquí se puede hablar de todo y hacer la nación espiritual. Casa escrita desde una visión personal, en torno a la cultura e identidad cubana y universal, con un acento especial, en el hombre y la mujer invisibles en los medios.

martes, 18 de junio de 2013

Ser como el Che Guevara no es una moda

 
Ser como el Che en el Tercer Milenio exige una gran resistencia, exige, sobre todas las cosas, la voluntad de serlo.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 
 
Al cumplirse este 14 de junio el aniversario 85 del natalicio de Ernesto Guevara de la Serna (Che), es un buen momento para reflexionar sobre su vigencia ética, pues en la actual coyuntura que vive la nación cubana, se necesitan hombres y mujeres que asuman en todas sus dimensiones del comportamiento la máxima: “ser como el Che”; pero evitando siempre la moda vacía, el recuerdo estéril.

Asumir al Che en su vigencia ética implica, sobre todas las cosas, estar a la altura de los tiempos, es decir, preparado para comprender y actuar en correspondencia con los principios más elementales de un revolucionario crítico, sin la frase hecha, y el discurso sin sustancia. ´

Aspirar al Che como propósito no debe ser una mera fórmula para construir los comunistas del futuro, sino una lucha perpetua por dialogar con ellos, convencerlos desde el argumento inteligente, haciendo coincidir la palabra y los hechos en cada acción, si es revolucionaria en verdad.

Ser como el Che en el Tercer Milenio exige una gran resistencia, exige, sobre todas las cosas, la voluntad de serlo, pero ello es sólo posible si en cada actividad realizada está presente la impronta del deber ser, no para complacer al jefe inmediato, sino para  sentirse realizado más allá de la rutina estéril del cotidiano vivir, de la sobrevivencia limitadora.

Asumir al Che como modelo del siglo XXI para los cubanos que quieran serlo de verdad, y no para imponerlo a los que rehúsen ese perfil ético, no debe ser una camisa de fuerza, sino un diálogo permanente, teniendo como base a la verdad, y desde el conocimiento de la misma, construir razones para transformar la sociedad en beneficio de las mayorías.

No debe ser una moda Ser como el Che, si en eso deriva, el modelo de ser humano al que aspiramos se pierde en la hojarasca de la mediocridad, y sólo sirve para el acto  estéril o la recordación superficial que hacemos los  14 de junio y los 8 de octubre de cada año.

Ser como el Che implica la voluntad de querer serlo, sabiendo que ser como él es un gran reto, pues las brújulas orientan permanentemente a las leyes del mercado ciego que anulan la sensibilidad  y hacen del hombre un ser vacío de contenidos éticos. Si queremos un socialismo próspero y sustentable, el Che debe estar en los corazones y no en el cártel vacío llamando a serlo.

domingo, 2 de junio de 2013

Última conversación con Abuelo

 
Sólo queda aliviarlo de las tristezas que anulan
del hijo viciado en el alcohol
la mujer que esparce herraduras por doquier
y  tiene cocos prendidos a las esquinas de la finca.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Abuelo ha visto una mariposa negra
es mi  padre –dice- resucita del polvo
viene a buscarme  -no entiendo qué me quiere decir-
en mi cumpleaños apareció
sentado a los pies de la cama
sus manos acariciaban mi soledad.
Al despertarme –la mariposa seguía atada
al techo-  Mi corazón está agotado
Dios tiene la última palabra, dijo.
En mi enfermedad papá retornó
estaba conmigo en el hospital
me acariciaba el cabello
como lo hacía ante
los miedos que no sabía explicarme
o ante  aquel espíritu
que me perseguía de niño
y aún hoy aparece.
Leo en sus ojos la certeza de la muerte
Me duele no ser su padre real
aunque me esfuerzo en construir castillos de fe
para alimentar las fantasías de sus últimos días
sabe que se irá y me abraza muchas veces,
como si se despidiera ante la noche eterna
que sabe cercana
habla de matar el gallo padre
comer las últimas empanadillas
una sopa hecha por mi mujer
y nuevamente me abraza.
Sólo queda aliviarlo de las tristezas que anulan
del hijo viciado en el alcohol
la mujer que esparce herraduras por doquier
y  tiene cocos prendidos a las esquinas de la finca.
Queda esperar que la muerte sea buena
y no lo haga sufrir al llevarlo a su reino.
Por el momento
 sigue anclada al techo –la mariposa-
 de vez en cuando –intenta el vuelo- 
pero es azuzada por el padre de mi Abuelo
que sigue sentado a los pies de la cama.
 
1 de junio de 2013.

sábado, 1 de junio de 2013

Me voy por unos días a vacacionar

 
Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y se esperan a oír la contestación.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Amigos  me voy por unos días a vacacionar, así que no me verán por aquí. A todos y todas, las gracias por la deferencia de seguir mi activismo en las redes sociales y en mi página personal Caracol de agua. Ahora pueden seguir nuestros post también en las siguientes URL: 
Puede hacerlo además por las tradicionales:
Pueden seguirnos también en la siguiente url: http://blogosferacuba.blogspot.com/

Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y se esperan a oír la contestación. Un abrazo a todos y a todas…..pronto no volveremos a ver por aquí.

Derecha venezolana difunde rumores y chismes de pasillo

 
La derecha está envalentonada, debe recuperar el terreno perdido en el continente, aunque para ello tenga que pasar por encima de muertos, violencia y mentiras.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Venezuela bolivariana lleva adelante una campaña internacional para enfrentar la estrategia de la derecha, esta última, empeñada en demostrar en todos los foros la ilegitimidad de Nicolás Maduro en las elecciones del pasado 14 de junio.

Entre las acciones desestabilizadoras de la imagen moral de Venezuela en los foros mundiales sobresalen: el ataque a la prensa chavista y sus principales voceros, para desacreditar sus mensajes y provocar una crisis de credibilidad en el ejercicio de la profesión. El principal mensaje que hacen llegar es que ningún periodista del chavismo es creíble.

Otra zona usada por la derecha venezolana es la de erosionar las relaciones del gobierno bolivariano con el colombiano, y provocar con ello la ruptura de relaciones  bilaterales entre ambas naciones sudamericanas. Primero,  diputados conservadores se reunieron con los diputados colombianos, expusieron su visión parcializada de la situación interna de su país de origen;  luego Henrique Capriles se reúne con el presidente Juan Manuel Santos y  le pide ayuda para rescatar la democracia en Venezuela. Lo cierto es que las relaciones entre ambas naciones están al borde del abismo.

No puedo dejar de reflexionar sobre la campaña difamatoria contra los principales líderes chavistas, con el fin de provocar desencanto en sus seguidores, y construir las bases morales para un revocatorio en dos años y medio,  y restaurar con ello, el cauce democrático tradicional, favorecedor de la oligarquía y el vecino imperial.

Los medios difunden rumores, chismes de pasillo, todo lo que desprestigie al chavismo en los foros internacionales, por supuesto, en esta cruzada no puede faltar  Estados Unidos, que a través de su Secretario de Estado ha dicho que América Latina es su patio trasero, y deben retomar sus posiciones tradicionales en la misma.

La derecha está envalentonada, debe recuperar el terreno perdido en el continente, aunque para ello tenga que pasar por encima de muertos, violencia y mentiras. Enfrentarla y vencerla sólo es posible con la unidad de las fuerzas involucradas en la lucha por un mundo mejor. En esta hora del continente es estratégico permanecer en cuadro apretado como las raíces de los Andes.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mario Silva defiende sus verdades (...importa muy poco lo que puedan hacer conmigo)

 
"...me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado?"

Título original de la publicación: Mario Silva: ¡Ave César Imperatur morituri te salutan!

“Hemos enterrado sí, el Pacto de Punto fijo, lo cual no significa
que hemos enterrado los vicios de la IV República y las amenazas
que se siguen cerniendo sobre nosotros. Obligados estamos a
romper con ellos y darle cada día más vida a una Revolución
vigorosa, participativa y protagónica”
Comandante Hugo Chávez
La Paz, 23 de enero de 2006

Mario Silva García.- Los emperadores romanos, los césares en la antigua roma, acostumbraban distraer la atención de sus problemas políticos dando a la plebe romana pan y circo. Mientras el emperador saludaba a los gladiadores agitando su pañuelo, estos gritaban: ¡Ave César Imperatur moritori te salutan! (¡Ave César Emperador! Los que vamos a morir te saludamos).

Desde el pasado 22 de mayo he estado retirado por dos razones fundamentales. Una, por mi salud. Tenía que seguir un tratamiento por una recaída que tuve en La Habana el 20 de mayo. Y, segundo, porque decidí entregar el espacio de La Hojilla y ponerme a disposición de la Fiscalía General de la República para facilitar que se me investigue por el bodrio presentado por Ismael García ante los medios privados.

No voy a agregar nada nuevo con relación al audio que presentaron y se me ocurre que, como los gladiadores de los circos romanos, sería mejor esgrimir esa frase: “Los que vamos a morir te saludamos”, porque se han hecho todo tipo de conjeturas –unas coherentes, otras menos-, y estoy asistiendo a un juicio tácito implacable que en buena medida me recuerda una frase del Comandante Chávez cuando nos decía: “Hay que atizar las contradicciones”. Lo cierto es que debo reiterar que no le debo disculpas a nadie, pues si de algo me podrían acusar y condenar es de ser fiel defensor del legado del Comandante y custodio junto a mi pueblo de ser garante de la independencia que nos dejó… Pero, como en los circos romanos la sangre es fundamental. Pues ¡Ave César!

El primer punto al que me quiero referir es a las declaraciones de propios y extraños que han salpicado los medios de comunicación.

De los extraños, no podía esperar menos que una diarrea de sandeces. Se ha dicho de todo. Desde mi exilio en Cuba, hasta que me pusieron preso cuando pretendía huir abordando un avión en Maiquetía. Incluyan además que me compre una casa nada más y nada menos que en Miami y todavía hay en la oposición él que sueña con verme saltando la talanquera. Supongo que me quieren convertir en un héroe gusano para emular a Aponte Aponte como si fuera un vulgar delincuente. Todo esto suena ridículamente absurdo si no fuera porque algunos camaradas estaban expectantes ante esta especie de Crónica Policial. Pero, en fin, de todo hay en la viña del Señor.

De los propios hay una serie de declaraciones, algunas de ellas a título personal, que no dejan de ser curiosas. Partiendo de la base de lo que me he permitido en tildar de plan casi perfecto para sacar La Hojilla del aire, me he encontrado con declaraciones que giran en torno a la defensa de la moral y el honor de los que aparecen mencionados en el bodrio presentado por esa porquería llamada Ismael. Esto me parece sumamente contradictorio, pues se supone que el audio carece de veracidad. En consecuencia, ¿Cuál es la preocupación? Es decir, Mario Silva no ha sido citado a la fiscalía, Mario Silva no ha sido condenado, pero hay declaraciones que son una aprobación tácita a su contenido. De hecho, no ha surgido ni una defensa a Mario Silva, La Hojilla está fuera del aire y se ejecutaron hechos colaterales que oportunamente hice del conocimiento a instancias superiores. En honor a la verdad, jamás le pedí a mi Comandante Chávez que me defendiera, aún cuando mostró su preocupación públicamente cuando surgían este tipo de campañas. Nunca me gustó comprometer a nadie y siempre me he hecho responsable de mis opiniones a lo interno y frente a las cámaras. Sin embargo, debo agradecer a quienes han opinado tanto en lo técnico como en lo político. De igual manera a la TROPA en las redes sociales y sobre todo, muy especialmente, al pueblo que es a fin de cuentas a quien me enseñó mi Comandante Chávez dirigir mi lucha.

Por cierto, hablando de esos hechos colaterales y como autocrítica, la salida del aire del camarada Vladimir Acosta y Toby Valderrama de Radio Nacional de Venezuela, la salida del profesor Arenas de Asamblea Nacional Radio y, creo también de Martín Guedes son altamente preocupantes. Mi Comandante Chávez debatía lo que tenía que debatir cuando se presentaban voces amorosas de alerta a los errores que pudieran cometerse. Quisiera pensar que estas salidas son producto del excesivo celo de algunos funcionarios, que en su afán por demostrar lo “muy revolucionarios” que son, no entienden que más allá de sus funciones hay un pueblo que escucha, opina y vigila la Revolución. Además ¿De qué se puede acusar a estos camaradas y qué moral tienen estos funcionarios como para decidir qué o cuál tema debe salir al aire o qué amistades deben cultivar?

Después de catorce años, la derecha y la ultraderecha de este país, no ha entendido que este pueblo cambió. No hay posibilidad de engañar a nuestro pueblo. Después del 5 de marzo, fecha triste y muy dura para todos los que consideramos y entendemos que no hay otra vía posible que la señalada por el Comandante Chávez, se agudizó la percepción del Poder Popular, porque nuestro enemigo tiene los mismos rostros del 11 de abril de 2002, del paro petrolero golpista, de las guarimbas, de los reiterados y cada vez más refinados ataques de la oligarquía, la plutocracia, y quienes ahora pretenden vestirse de “dialogantes” y esgrimen discursos muy edulcorados, cuasi llorosos, algunos cínicamente aduladores de las políticas que el Comandante impuso para llevarle justicia al pueblo, pero que necesitan –según ellos-, ciertas reformas para que convirtamos la revolución en, ahora sí, una democracia incluyente. Son los mismos que presionan desapareciendo de manera criminal los alimentos que luego aparecen de manera milagrosa cuando logran el alza de los precios. Son los mismos que colocaron un operador en la morgue de Bello Monte para contar hasta los muertos de causa natural, pero que prometen no hacer más esos reportajes perversos de sangre y dolor. Son los mismos rostros y el pueblo sabe quiénes son.

Aquí no se trata del supuesto audio o si La Hojilla sale o no sale del aire. De más está decir que sobran los espacios para que Mario Silva exprese su opinión, porque La Hojilla podrá salir definitivamente del aire, pero ya restablecido y sin el programa, podré dedicarme a escribir, a hacer mi programa de radio y a opinar; lo que siempre he hecho desde que esta Revolución dijo presente.

Aquí el problema grave es otro. El problema son once muertos ocasionados y aupados por los mismos rostros de siempre y la posibilidad de que quede impune este nuevo ataque artero y criminal de los fascistas. El problema son las mismas promesas de redención y apoyo por parte de esos mismos sectores que auparon esos ataques criminales. El problema es que ellos creen que nos hemos debilitado con la ausencia física del Comandante y esgrimen con una sonrisa, ocultando detrás el puñal, la promesa de no reincidir, cuando lo han hecho una y otra vez cada vez que ven afectados sus intereses. La Hojilla puede salir del aire, pero es que eso no soluciona las crisis que seguirán creando de manera artificial para que el fascismo siga avanzando en su objetivo que no es más que uno: tomar el poder… La plutocracia ha venido extendiendo sus tentáculos y no basta con declararme hijo de Chávez si no entiendo perfectamente las lecciones y advertencias que durante veintiún años nos estuvo señalando el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.

El Comandante siempre nos habló de la fuerza incontenible del pueblo y fue por ello que nunca dudó de esa fuerza avasalladora que se identificó con él en los momentos de crisis. La fórmula del Comandante fue única y poderosa: Jamás abandonar al pueblo a la suerte del capitalismo depredador y estar siempre vigilante de hacer de la justicia, de la solidaridad y el amor, una bomba atómica que le produjera terror a la oligarquía. Nunca el pueblo abandonó al Comandante y eso se hizo patente con el dolor tan grande expresado durante las dos semanas que estuvo en capilla ardiente en su amada Academia Militar.

Nadie, lo digo con todas mis fuerzas, me puede acusar de contrarrevolucionario. Ese no es un hecho retórico. Es una verdad gigante como los tepuy de mi Guayana natal. El 8 de diciembre de 2012, el Comandante Supremo dio una orden: ¡Es Maduro! Y, carajo, respondimos ¡Es Maduro! También nos dijo ¡Tenemos Patria! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Patria! De igual manera nos habló de ¡Independencia! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Independencia! Casi tres meses después lo vimos consumirse por nosotros. Se apagó antes de tiempo su vida puesta al servicio de todo el pueblo venezolano. Llegó ese dolor que lacera, que nos atraviesa el alma, ese dolor que nunca quisimos que llegara. Pero, su muerte física se convirtió en energía, se convirtió en juramento, se convirtió en sangre de nuestra sangre, vida de nuestra vida y pensamos en todos los hijos de la Patria, los hijos que él adoró y por los que estuvo luchando desde que era el Arañero de Sabaneta y redoblamos haciendo nuestra, carajo, su rebeldía permanente. Nos enseñó a no ser pendejos y a estar alertas. Le enseñó a nuestro Pueblo, a todos nosotros, carajo, a ser custodios de su legado, ¡Vigilantes de su legado! ¿Quién carajo puede acusar a todo un pueblo de ser custodio del legado del Comandante Supremo Hugo Chávez?

Por otro lado ¿A qué le teme la burguesía parasitaria y dependiente del imperialismo yanqui? Pues le teme al legado del Comandante Chávez, le teme a las comunas, le teme al pueblo organizado haciendo uso de los medios de producción social, le teme a la lucha de clases, le teme al Poder Popular. Y no estoy inventando nada, porque el Comandante Chávez fue muy preciso al respecto: “Un socialismo del siglo XXI autóctono con características propias de nuestra realidad social y económica”. Un socialismo que ponga por delante el bien social, el bien colectivo ¿Acaso estoy inventando algo? La oligarquía jamás dejó de atacar, descalificar y despotricar del Comandante Chávez, como jamás dejó de atacar y descalificar los logros de la Revolución Bolivariana. Nunca lo venció y se fue físicamente invicto. En consecuencia, la frase Patria Socialista o Muerte nunca estuvo tan acertada ni tan internalizada por nuestro pueblo.

Los medios de comunicación privados, aquellos que participaron y dirigieron el golpe de abril de 2002 siguen haciendo de las suyas. Son las mismas porquerías que se expresan por los medios de comunicación desde la gusanera en Miami. Ahora, él que crea que se van a apaciguar o a pacificar los medios golpistas, está muy equivocado. Toby Valderrama, a quien no se le puede acusar de contrarrevolucionario es muy preciso al respecto. La oligarquía solo será apaciguada mientras entienda que puede retomar el poder e irá exigiendo cada vez más hasta que tome el poder y se decida a exterminar cualquier rastro de chavismo en nuestra Patria. Esta no es una hipótesis, es una realidad política incuestionable.

Por otro lado, me llama poderosamente la atención que no se haya salido en defensa del Comandante Fidel, del Comandante Raúl, de los camaradas internacionalistas, del valiente pueblo cubano, que han tenido que soportar estoicamente una andanada de descalificaciones, golpes bajos, y el consabido remoquete de “agentes del G2 cubano”, cuando lo que nos han regalado ha sido salud, deporte y la dignidad y moral que han hecho de la Revolución Cubana una referencia para América Latina y el mundo. Yo, Mario Silva, no tengo ningún complejo en decirlo, me siento tan cubano como venezolano, latinoamericano e internacionalista, ciudadano del mundo, defensor de las ideas de Bolívar y Martí, del Ché y Zamora, de Camilo y Argimiro, de Fidel y Chávez. No es un secreto para nadie mi incuestionable amistad con el pueblo cubano que fue reforzada por la amistad y el amor que sentía nuestro Comandante Chávez hacia ese pueblo digno y valiente. ¿Acaso, por una acusación con visos claramente golpistas, voy a renegar de mi apoyo irrestricto a la Revolución Cubana? Disculpen, pero sería como negar al mismísimo Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías. Si tengo que ser acusado de “agente cubano” porque amo y apoyo abiertamente lo que se ha hecho en materia de salud en los barrios y a favor de los humildes de mi Patria. Si tengo que ser acusado por apoyar y amar a los compañeros internacionalistas por las millones de consultas, operaciones quirúrgicas, tratamientos a compatriotas nuestros en Cuba y el milagro en que se ha convertido el Convenio Cuba Venezuela, no hay ningún problema, bienvenida sea la acusación. Más que una acusación, es una medalla que aceptaría con el corazón.

Finalmente, recordemos siempre que esta es una Revolución Cívico Militar. Pueblo y Fuerza Armada, que es lo mismo decir Fuerza Armada y Pueblo. Nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez fue militar y pueblo, pueblo y militar. Esa sinergia es indestructible, amorosamente indestructible. Él nos enseñó a respetar y amar a la Fuerza Armada Nacional como ente indivisible de una revolución en progreso constante, el mismo ejército que con Simón Bolívar al frente traspasó fronteras para liberar a los pueblos y no para invadirlos. Si el síndrome Santander gravita por encima de nuestra Revolución, el pueblo sumará millones de Chávez para mantener la Independencia que el Comandante que hoy reposa en el Cuartel de la Montaña, se entere que el grito liberador recorrerá nuestras calles para derrotar nuevamente al fascismo.

Recuerdo que cuando estaba de campaña para la gobernación de Carabobo, el Comandante Chávez en una de sus giras por esa región me dijo: “Al enemigo hay que derrotarlo políticamente. Nuestros argumentos deben pesar más que el Estado”. Por eso me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado? /Tomado de Aporrea.org

martes, 28 de mayo de 2013

Con las fuentes periodísticas hay que trabajar con astucia

Lo contrario, andar por ahí como hormigas bravas, lo único que hace es cerrar puertas.

Publicado originalmente con el título: El trabajo con las fuentes periodísticas…. El dato o la vida
 
Por Lilibeth Alfonso Martínez (Blog La esquina de Lilith)
 
Las fuentes, ay las fuentes. Las hay de todas formas,  redondas, cuadradas, con varias caras, como casas de espejos, como fábricas de globos…, pero están ahí, necesarias y buscadas por todos los periodistas nacidos y por nacer. El dato, o la vida.

Todas tienen en común la necesidad urgente de quedar bien parados ante la prensa, así como nosotros -los periodistas- la nuestra de no dejar pasar gatos por liebres y, en todo caso, cogerlos en el intento.

Es una relación de amor-odio que funciona a las mil maravillas casi siempre con indulgencias de parte y parte, con cariñitos no demasiado glotones por aquí y por allá.

El asunto es que las necesitamos. El caso es que muchas veces nos rehúyen. Es el contrapunteo de nuestro oficio, vivamos en Cuba, en China o en Kuala Lumpur.

No sirve lamentarse. Entrenarnos sí.

Con la fuente hay que trabajar con astucia. Uno es periodista y tiene el derecho…, pero si una cosa tiene que funcionar en el trato con la fuente es la empatía. Ese que te atiende no es, en ningún caso, un enemigo.

Oígame, porque en casi 10 años de periodismo he logrado maravillas con mi sonrisa y mis buenas maneras. Y no los llevo suave, pero me guardo de malas formas, incluso de envalentonarme con sus desplantes.

Lo contrario, andar por ahí como hormigas bravas, lo único que hace es cerrar puertas. Y de esos carae’tranca conozco a unos cuantos.

Otro asunto, es la confianza. Una fuente que ve a un periodista equivocar una información que le proporcionó -para bien o para mal, en este caso no importa- difícilmente te abre nuevamente la puerta de buen talante.

Algunas fuentes, incluso, están traumadas y quieren ver las notas que tomas, o te exigen mandar el trabajo por correo, para pasarle la vista por si… porque antes les pasó y hubo explotes y huevos fritos de todos los colores.

Así que otro mandamiento para una buena relación con nuestras fuentes es caerles como bichos, revisar una y otra vez, y tratar por todos los medios de no equivocarnos.

Por otro lado, hay que saber preguntar. Con excepción de algunas muy generosas y parlanchinas, por lo general una fuente no te responde nada que no le preguntes. Verdad de perogrullo, no? Pero cuántas veces he visto a colegas irse con la de palo porque, sencillamente, no sabían.

Y para saber, hay que estudiar o por lo menos preguntarlo todo. No hacerse el sabihondo ni pretender que conoces de todo, es fundamental. Es mejor parecer estúpido que equivocarte y serlo.

También, hay que ser éticos. Y cuidadosos. Se agradecen las cortesías, pero por mucho trabajo que se pase y por muchas necesidades que se tengan no se vale hacer concesiones porque entonces pierdes todo el respeto.

Y respeto, en general. Llegar temprano a las entrevistas aunque siempre seas el que espera, andar limpio y con todo listo para tomar notas, usted, permiso. Ustedes saben…

Y no tirar la toalla. En la vida, los no nunca son definitivos. O casi nunca. Insistir, enamorar, hacer de todo. De todo, por el dato bendito que necesitamos para hacer periodismo, así sea un información.

Y si no te funciona. A la fuente siguiente, mi gente, que los datos no son de una sola persona…Va y con la segunda tienes más suerte. Ahh, y no te olvides que en nuestra profesión, a la tercera todavía no va la vencida.

Tomado de http://eskinalilith.wordpress.com/2013/05/28/el-dato-o-la-vida-el-trabajo-con-las-fuentes-periodisticas/

lunes, 27 de mayo de 2013

Hasta un negrito bembón tiene una flor dentro

 
Prefiero quedarme con las ganancias oníricas creadas en Ñampiti, son lo mejor del libro, pues a partir de ellas, el autor construye instantes de ficción inolvidables, que nos hacen recordar la flor amada del Principito, o la noche mágica en que Gregorio Sansa se convirtió en cucarachón.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Ñampiti, novela para niños del escritor cubano  Eduard Encina, tiene olor a imprenta todavía. No haré aquí, por si acaso lo creen, la clásica nota adelantando capítulos, ni hablaré del diseño, ni de su extensión en número de páginas. Eso lo dejo a esos señores que matan el deseo de leer con falsos alardes teóricos.  Expresaré mi visión, puede ser o no compartida, pero garantizo sinceridad.

Uno de los aciertos de Encina es presentarnos el rostro de una familia disfuncional donde falta la madre.  El abandono materno no tiene explicación en el libro. Sólo se sabe que deja un bolso con unos mangos para el chico, y que por las cartas, hay nieve donde vive; anuncia incluso un posible retorno, pero nunca sucede, quizás obedece a una de las claves que sustancia la narración: mostrar el universo espiritual del protagonista (Handel), carente de afectos, y una relación crítica con su padre. Éste último, adicto a la bebida;  ello le impide desarrollar una vida como la que necesita el hijo.  Nunca se llega a saber el por qué de la ausencia de la madre, aunque  en el cierre, del último capítulo, confiesa que muchas veces ha sentido que no la verá jamás, especie de suspenso donde deja al lector con la duda, aunque lo resuelve con una analogía, al igual que Brocelianda –uno de los personajes-, seguirá viva en el cariño y la ternura que le profesa Handel.

Aquí el personaje de la madrastra (Nelsa) no tiene el perfil manido sobre el que vuelven una y otra vez las narraciones infantiles. El niño construye un imaginario sobre ella, la asocia a una bruja convertida en lechuza que vuela en las noches sobre el cine de su pueblo; muchas veces intenta descubrirla, mostrar  sus misterios; incluso teme ser envenenado; la convierte en objeto de sus frustraciones; sin embargo, al marcharse Nelsa de la casa, añora sus comidas, conversaciones sobre lagartijas gigantes, apreciaciones de dibujos; tiene un rol clave en el universo afectivo de Handel, nadie puede borrarla, por eso la evoca e imagina junto al padre en una vida futura. El mayor premio, al amor construido por Nelsa, es su retorno al hogar. ¿Cuáles son esos cambios para el añorado regreso?  

 
Un curioso personaje visita la casa varios días a la semana. Siempre trae un libro que comparte con su  padre. Poco a poco llegan cambios: deja de beber, es más afectivo: “Está así desde que anda con el hombre del librito. Gracias a él, papá pudo  conocer la magia que un día lo hizo lanzar al fuego los deseos de que no volviera mamá, y los vidrios de la botellita de cantar bolerones”. (Encina, E: 2012: 79)    Un domingo el padre lo invita a un paseo que justifica una interrogante: “¿Puedes decirme adónde?”, por respuesta recibe un  no pues se trata de una sorpresa. “Nos detenemos  frente a una casa de madera, muy alta y pintada de azul, en la cima del techo tiene una punta  que termina  en una cruz, se llama pináculo, lo dice  el padre de Claudia… De allá adentro sale música, parece un piano, y la gente  canta en un coro gigante. Me da miedo entrar, pero el hombre del librito nos coge  por la mano a Claudia y a mí justo cuando se ponen de pie y cierran los ojos. Me corro hacia donde está papá que también tiene los ojos cerrados”. (Encina, E: 2012: 79-80)     Hasta aquí, el personaje principal nos introduce en un mundo distinto, se infiere cuál es, pero desde su óptica infantil se trata de un lugar encantado: “Me vuelve el temor, no sea que el Mago se moleste y aparte su magia de papá y vuelvan los amigos de la fábrica, los bolerones, la soledad, las lagartijas marronas o grises. Yo no lo veo, es verdad, pero supongo está ahí, como el viento, y si no para qué papá y los demás  cierran los ojos y repiten amén, amén, aleluya, amén, llenos de alegría”. (Encina, E: 2012: 81)     La entrada a lo sacro libera al padre de males que dejaban sin sentido su vida. Pudiera decirse, que el acercamiento a Dios lo hace otro hombre,  más lúcido para elegir un destino, amar al hijo y recuperar el amor de Nelsa.
 
Finamente tratados asoman los prejuicios raciales que funcionan en Cuba. Unido al color de la piel se aprecia que no tiene gran tamaño, es feo, presenta dificultades con la vista y es raro en su comportamiento, pues su tiempo lo dedica a dibujar flores, lagartijas: “…me gritan  enano, negrito bembón, cuatro ojos, mariquita”. (Encina, E: 2012: 36) “…no preguntarían por mamá, ni dirían que papá es un negro borracho y que yo soy un niño raro porque no juego con los demás y me paso las tardes  en el patio cazando chipojos”.  (Encina, E: 2012: 14). La marginación como consecuencia del color de la piel, del comportamiento aislado, conjuntamente con las limitaciones físicas de que es objeto, matizan la evolución dramática de la novela, no es un niño cualquiera, es uno marcado por una visión anulante de los seres humanos, una visión que no acepta ubicarlo en los espacios donde trascurre la supuesta vida civilizada que otros llevan. Ronco (el anti-héroe), lidera una pandilla donde los sesgos citados afloran permanentemente y dedican sus juegos a extorsionar a Handel, a hacerlo sentir que no pertenece a su mundo; sencillamente pretenden invisivilizarlo incluso ante Inés, el amor platónico del héroe, pero gracias  a las fortalezas espirituales que tiene en el arte (sus dibujos), la conquista. Es el triunfo del amor fundado en la belleza espiritual, más que en la física, mensaje sublimemente sugerido por el autor, sin caer en el didactismo intolerable, con que algunos comunicadores amplifican el  necesario rescate de valores.

La oralidad construida desde lo rural es trabajada inteligentemente;  así sucede con el  caso de las tojosa, por citar uno de los ejemplos más elocuentes, ave asociada en la mitología popular a lo fatídico. Su canto trae maleficios para el que está cerca. No obstante a lo dicho, el sujeto narrativo se desentiende del citado imaginario y prefiere dibujarlas, aunque también las llama tontas porque “no se espantan –ante su presencia- como si quisieran morirse. Por las tardes hacen un canto triste, parece que ellas se han quedado muy solas en los piñones de la cerca, son las últimas en irse a dormir, por eso no les tiro, prefiero escucharlas cantar”.  (Encina, E: 2012: 37) Apropiarse de la soledad de la tojosa sirve al autor para establecer una analogía con la soledad de Handel y la evocación de la madre ausente: “Las tojosas me recuerdan a mamá cuando se paraba en el puente a echarme voces…” (Encina, E: 2012: 37)

Para mí lo más trascendente de Ñampiti es el recurso a lo onírico, proceso que me hace pensar necesariamente en La metamorfosis, de Frank Kafka, y, El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Las formas usadas por estos escritores son extrapoladas por el autor  y asistimos  a escenas bellísimas donde el sueño anticipa la realidad, e incluso se confunde con ella. Los mejores momentos, en la vida del personaje principal, son alcanzados mediante de la fabulación ocurrida en el reino de Morfeo. Brunelo -el ciego- es considerado, por los anti-héroes liderados por Ronco, un vagabundo poseído por el delirio, sin embargo, tiene una relación especial con Handel, yo diría que son muy buenos amigos, por eso –éste último-, no puede evitar fantasías oníricas relacionadas con Nube negra como le llaman despectivamente: “…intentaba dibujar una flor  de la que llevamos dentro y todo se me borró hasta que apareció Brunelo en mi cuarto con una tan grande  que apenas podía cargarla”. (Encina, E: 2012: 65) En el sueño los ojos del ciego  no son blancos, sino verdes, “y de las manos le salía un brillo  como si fuera luz. Mientras  me decía que el asfódelo debía compartirlo, su voz comenzó  a tornarse hueca. Enseguida pensé en Inés, entre los dos podríamos cuidarlo. Iba a decírselo, pero en ese instante Brunelo se volvió polvo o luz, no recuerdo bien, lo  cierto es que desapareció delante de mis ojos igual a una pompa de jabón cuando explota”. (Encina, E: 2012: 65-66) El sueño citado preludia la desaparición del viejo amigo, con el que se encontraba los domingos, para conversar sobre la flor que todo humano lleva dentro y debe encontrar. No le queda más remedio que acudir al portal donde dormía el anciano e informarse con Brocelianda, la dueña de la casa, sobre el posible paradero. La señora narra a Handel e Inés, convertida ya en el amor de su vida, la metamorfosis de Brunelo: “ -Él estuvo muy enfermo-  nos explica la anciana- y lo convencí  de que en esas condiciones  no podía dormir afuera, en el portal. Lo traje para la camita vacía que tengo ahí en el cuarto de huéspedes. Una noche  tenía mucha fiebre y comenzó a temblar y a decir cosas  que yo no entendí muy bien. Enseguida se quedó profundamente dormido. Como vi que la fiebre le había bajado, lo cobijé y al rato me fui a acostar. Esa noche soñé con él. Me miraba con unos ojos  verdes, hermosísimos, y me decía que deseaba casarse  conmigo. ¡Imagínense, Brunelo y yo casados! El sueño como todo, duró poco. Me desperté más temprano que nunca para saber cómo seguía, pero ya no estaba, o mejor dicho, estaba, pero de otra forma”. (Encina, E: 2012: 93) Lo soñado por Handel se hacía realidad: Brunelo se había convertido en un asfódelo gigante. Antes de la metamorfosis logró escribir una nota para el fiel amigo, y con ella la novela alcanza su punto climático de mayor creación artística. En la misma, precisa: “Un día te dije que todos llevábamos una flor dentro y sólo había que dejarla crecer. Así me convertí  en este asfódelo, la flor  que tú creaste, la misma que llevas dentro, pero no podrás hacerla  crecer tú solo, tienes que buscar una persona que te ayude a cuidarla, así como yo encontré a Brocelianda para cuidar las mías. Tú conoces bien a la que compartirá contigo este secreto, ya verás, sólo tienes que pedírselo. Yo estaré siempre en este asfódelo, velando por ustedes y haciéndolos soñar”. (Encina, E: 2012: 95-96) Por supuesto, la persona escogida para sembrar el asfódelo en el jardín de Brocelianda no puede ser otra que Inés, pues como decía su amigo Brunelo “solo lo que uno siembra con amor echa raíces”. La anciana les pide que abran dos hoyos, instante en que la curva motivacional sube a su punto culminante, pues sólo basta con uno, pero la interrogante queda en suspenso y la pareja remueve la tierra y cumple el encargo. Ante la duda, sólo queda esperar la llegada del nuevo día; y entonces llega un momento mágico, pues al acudir a la casa de Brocelianda, no la encuentran por ningún lado: “Lo increíble sucede cuando, al salir al patio, vemos, al lado de cada uno de los hoyos abiertos, dos asfódelos gigantescos y bellos, todavía con el rocío de la mañana posado sobre sus pétalos”. (Encina, E: 2012: 109)  Una nota para Inés resuelve el enigma: “…el otro hoyo era para mí. Ahora siémbrennos y, al hacerlo, ya no necesitaremos ser regados para vivir, pues viviremos en ustedes con el cariño y la ternura que puedan sentir los dos”. (Encina, E: 2012: 109) 

Por todo lo dicho hasta aquí, prefiero quedarme con las ganancias oníricas creadas en Ñampiti, son lo mejor del libro, pues a partir de ellas, el autor construye instantes de ficción inolvidables, que nos hacen recordar la flor amada del Principito, o la noche mágica en que Gregor Sansa se convirtió en cucarachón. Ñampiti sugiere a sus lectores una máxima espiritual, sin alarde didáctico alguno: sólo el amor verdadero hace posible el nacimiento de la flor que llevamos dentro.
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