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| Ser como el Che en el Tercer Milenio exige una gran resistencia, exige, sobre todas las cosas, la voluntad de serlo. |
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
Al cumplirse este 14 de junio el aniversario 85 del natalicio de Ernesto Guevara de la Serna (Che), es un buen momento para reflexionar sobre su vigencia ética, pues en la actual coyuntura que vive la nación cubana, se necesitan hombres y mujeres que asuman en todas sus dimensiones del comportamiento la máxima: “ser como el Che”; pero evitando siempre la moda vacía, el recuerdo estéril.
Asumir al Che en su vigencia ética implica, sobre todas las cosas, estar a la altura de los tiempos, es decir, preparado para comprender y actuar en correspondencia con los principios más elementales de un revolucionario crítico, sin la frase hecha, y el discurso sin sustancia. ´
Aspirar al Che como propósito no debe ser una mera fórmula para construir los comunistas del futuro, sino una lucha perpetua por dialogar con ellos, convencerlos desde el argumento inteligente, haciendo coincidir la palabra y los hechos en cada acción, si es revolucionaria en verdad.
Ser como el Che en el Tercer Milenio exige una gran resistencia, exige, sobre todas las cosas, la voluntad de serlo, pero ello es sólo posible si en cada actividad realizada está presente la impronta del deber ser, no para complacer al jefe inmediato, sino para sentirse realizado más allá de la rutina estéril del cotidiano vivir, de la sobrevivencia limitadora.
Asumir al Che como modelo del siglo XXI para los cubanos que quieran serlo de verdad, y no para imponerlo a los que rehúsen ese perfil ético, no debe ser una camisa de fuerza, sino un diálogo permanente, teniendo como base a la verdad, y desde el conocimiento de la misma, construir razones para transformar la sociedad en beneficio de las mayorías.
No debe ser una moda Ser como el Che, si en eso deriva, el modelo de ser humano al que aspiramos se pierde en la hojarasca de la mediocridad, y sólo sirve para el acto estéril o la recordación superficial que hacemos los 14 de junio y los 8 de octubre de cada año.
Ser como el Che implica la voluntad de querer serlo, sabiendo que ser como él es un gran reto, pues las brújulas orientan permanentemente a las leyes del mercado ciego que anulan la sensibilidad y hacen del hombre un ser vacío de contenidos éticos. Si queremos un socialismo próspero y sustentable, el Che debe estar en los corazones y no en el cártel vacío llamando a serlo.




