viernes, 9 de diciembre de 2016

EL ÚLTIMO VIAJE DE FIDEL CASTRO

 La noticia más triste del viernes: HA MUERTO FIDEL CASTRO
HA MUERTO FIDEL CASTRO, el hombre que puso en manos de los humildes la estrella que ilumina y mata, el hombre que puso en el pensamiento de los humildes elevados sueños;  el hombre que sobrevivió más de 600 intentos de asesinato. Leer +

Todos tenemos un Fidel Castro adentro
 Me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense; nadie escapa a ese hechizo, aunque los primeros lo llamen Jesucristo y los otros, Diablo. Leer+

Imágenes del paso de las cenizas de Fidel Castro hoy por Contramaestre
Caravana de la Libertad entra a la ciudad de Contramaestre a las 8:40 minutos de la mañana. Cenizas de Fidel en su  recorrido por el centro de la ciudad de Contramaestre. Pueblo de Contramaestre dice a Fidel  "Hasta la victoria siempre Comandante". Leer+
La posición de Trump niega el camino recorrido por Obama;  el futuro de los cubanos queda así en suspenso;  los de la isla tienen al Fidelismo por escuela, a su contenido se aferran, no pueden esperar nada bueno de un xenófobo que mira a los latinos como seres inferiores. Trump no entiende de Historia, no ha leído nunca a José Martí. Leer+
El de la cámara me mira, vuelca el lente al infinito y allí dibujada por las nubes está la bandera. Podrá parecer otra, podrá semejar una pieza cualquiera pero lo sabemos: Es la Bandera cubana, como un milagro nacido del cielo. Leer+
Qué me dirías si en 1962 puso a correr a sus enemigos y también a sus amigos soviéticos y colocó al mundo al borde de una guerra nuclear. Leer+
 
El hombre de olivo sabemos quien es; el que está a cuadros es mi papá, en una visita del primero en la que debió rendir cuentas sobre la producción agrícola de ese año. Era ingeniero. No político. Fue desde su humildad, majestuoso. Leer+
 
A estas alturas de la serie no queda más remedio que exaltarlo al Hall de la fama, para que siempre se recuerde a aquel lanzador que nunca dio el juego por perdido y había que esperar para que su brazo decidiera siempre, con el último lanzamiento, el lanzamiento del CABALLO. Leer+
 
- Hoy voy a jugar el 1, Caballo grande, quizás el 45, Presidente. Compadre, ese Fidel era una bestia. Leer+

SELMA*




Historia de Selma y Abellio!!!   

Yo, Abellio, mi padre, Ambiorix Ardal, mi madre Boudica. Ella, Selma, su padre Albin Driscol, su madre Fiona; somos dos familias de origen celta, con sombrías creencias que nos siguen desde siglos con todo el peso de enigmáticas supersticiones y sobre cuyas huellas aún transitamos en pleno desarrollo mundial en la década de 1960. Pudo haber sido un mito, una leyenda, no tenemos certidumbre ni elementos documentados de nuestra génesis. El hecho de creer proceder de la misma etnia, agotada, expirada y de escasos conocimientos históricos ha contribuido a mantener lazos entre las dos familias. Crecimos, compartimos infancia y umbral de adolescencia. Mis padres, y yo con ellos nos trasladamos a una lejana ciudad. Selma y sus padres continúan viviendo en un área rural solitaria cercana al Valle del río Ambroz, región Extremadura, donde contemplan en las laderas, hermosos bancales de cerezos, y más arriba en las frías montañas, enormes abedules cuyas resinas, hojas y cortezas son en parte el sostén de la familia. Han pasado años. Esta noche de plateada luna invernal y caminos intransitables llego a la puerta de una vetusta casona de paredes de piedra y techo de paja, toco, golpeo la puerta que alguien abre cuidadosamente. – ¿Es ésta la vivienda de la familia Driscol? –No caballero, contesta una delgada señora, hace mucho ellos marcharon de aquí. – ¿Favor, me informa en qué dirección fueron? –No sé – ¿Y su marido? – ¿Mi esposo?, Falleció hace mucho, vivo sola en este aislado lugar.- ¿Y de la hija de ellos, conoció usted? -Sí, vi la bella, pero a distancia sólo una vez – ¿Algún vecino? - Se encuentran distantes a muchas leguas. Le advierto; es peligrosa ésta comarca en las noches. Usted se ve hombre de bien, le puedo ofrecer la habitación trasera, no es confortable, pero para una noche… -Gracias la acepto, pero antes debo pagarle.- No es necesario.
Muy temprano emprendo el camino rumbo a las montañas, al final de la tarde me sorprende una tormenta y me refugio dentro de una pequeña cueva para pasar la noche. Dentro, en la gruta, mis pensamientos viajan a recuerdos de mi padre y de mi madre, ambos fallecidos; a mi niñez en éstas mismas tierras en la que por primera vez escribí y grabé en un tronco de un abedul la palabra ¨¨amor¨¨ como en un juego infantil; esa imagen me acompaña aún. -¡Cuánto mutismo dice mi voz interior! Y esa voz prosigue: “A pesar de tener estudios antropológicos, mantienes arraigados arcaicos rasgos de los cuales te cuesta desembarazarte y de alguna manera son causas de la misantropía que te envuelve”. Recostado sobre una roca tallada como intento de frio camastro, saco del bolsillo de mi abrigo, un viejo sobre, miro su contenido: un pedazo de trenza de rubio cabello, lo contemplo. Con la primera luz del día continúo mi “periplo”.
Al final de la noche diviso, en la parte más alta de la montaña una tenue luz. Prefiero esperar, dudo acercarme y temo asustar; ya son varios días, mi barba crecida. Con la primera claridad asciendo hasta tener enfrente una destartalada casa, observo una avejentada señora que temerosa me mira desde una abertura de lo que fue ventana. –No se asuste, no vengo a hacerla daño. – ¿Qué busca en mis tierras? -Unos amigos perdidos en el tiempo.-Los amigos existen mientras tienen vida, acá no existe nada, añade ella -¿Es usted la señora Fiona? -Pregunto -¿Cómo sabe? - Soy Abellio Ardal y… y Selma?-Oh, Selma, mi Selma, viajó con los dioses hace mucho, su padre mi difunto marido Albin, la golpeó rudamente, pero ella nunca vomitó sus “demonios atragantados” .Su día final extraje de su mano apretada en el pecho esta vieja bolsita - la abre y me muestra un mechón de cabello negro . -Ahora lo entiendo- Me dice, con su mirada puesta en mi largo cabello negro -Aquí tengo… tengo… Digo, sin agregar nada más, colocando mi mano suavemente en el bolsillo de mi abrigo, y seguido apretando el lado izquierdo de mi pecho, sin atreverme a decirle que es el trozo de trenza de rubio cabello, que al despedirnos aquel lejano día acordamos Selma y yo, la promesa de volver a juntarlos algún día como símbolo de nuestra efímera historia de amor. Sin mirar a la anciana, abandono el lúgubre recinto, urgido de buscar entre silvestres flores o sobre blancas nubes la callada imagen perdida. Levantó una mano, con dedos y puño en dirección al cielo, envió un mensaje en lenguaje signado (ella padeció mutismo selectivo) ¡Selma te amo!

Cuento corto
Autor, Ricardo M Del Toro.
Miami 2015
*Tomado de su página en Facebook.

martes, 6 de diciembre de 2016

Todos tenemos un Fidel Castro adentro



Me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El cubano nunca ha respetado autoridad alguna, sobre todo si toca sus intereses personales; cree saberlo todo; habla tan alto que da la sensación de irse a los puños con otro; tiene la percepción de considerarse ombligo del mundo;  piensa que todas las mujeres hermosas puede convertirlas en amantes, basta unas palabras, una coreografía danzaria y ya las tiene a sus pies.

Alguien medio en broma me dijo una vez, “el Bloqueo ustedes lo quitan fácil, solo tienen que poner a bailar música cubana al Congreso de Estados Unidos y caerá rendido a sus pies, porque son patones, no pueden contra ese ritmo, único en sus mujeres y hombres”. Reí a boca tendida, o estaba loco, o nos creía locos; pero había cierto encanto en sus palabras,  así que me fui con ellas a lo más íntimo y desde allí medité profundamente sobre algo muy serio, a pesar de la jodedera.

Un Capitán General español, Dionisio Vives, si la memoria no me falla, decía, dale al cubano un guateque donde no falte guitarra, tiple, güiro, gallos y mujeres hermosas y no pensará en política. Tal vez tenía razón, en esa suerte de ligereza se escondía una limitación, utilizada por los políticos para impedir el vuelo de los grandes sistemas de pensamiento que elevaban el espíritu y hacían pedir lo imposible.   

José Antonio Saco, sabio bayamés, observó con ojo atento el proceso de gestación de lo cubano y llegó a conclusiones importantes: siglos de colonización habían traído vagancia, prostitución, alcoholismo; adicciones que adormecen la conciencia pública. Había que desbrozar esa maleza, de lo contrario nunca seríamos CUBANOS, en el sentido civilizatorio del concepto.

Martí, formado en las ideas de Krause y Emerson, intentó encontrar modos de construir pensamientos emancipadores que sacaran al hombre de esa inercia; en su búsqueda de Nuestra América encontró la raíz y concluyó en una certeza: Estados Unidos terminaría absorbiendo la identidad de la América hispana por la fuerza avasalladora de su cultura y economía, tal vez por eso dijo: “un error en Cuba, es un error en la humanidad moderna”. En algún momento de su vida, un diario de Estados Unidos llamó a los cubanos afeminados, haraganes, incultos y la reacción de Martí fue lúcida: el cubano brilla en el universo por su capacidad; se explaya en la defensa de esa idea mediante una caracterización que a todas luces persigue derrumbar ese pensamiento musical, poco dado a los asuntos del espíritu; que ya Dionisio Vives había visto en su mando en Cuba.

Leland Jameks, en un libro titulado “Nuestra colonia de Cuba”, escribe más o menos así: “Mientras las grandes naciones del mundo se debatían en una guerra devastadora, en mi Cubita querida todo era alegría y fiesta”, en otras palabras, durante los años republicanos, la Perla del Caribe se convirtió en el mayor prostíbulo de América; la mafia estadounidense sembró casinos por doquiera y los politiqueros se prestaron para esa conguita y empezaron a arrollar al compás de la chambelona;  se llenaban los bolsillos y los humildes cada vez más jodidos. En Cuba había tres maneras de hacer fortuna: la política, el gangsterismo o el juego, así que una vez más parecía que los nuevos Vives sabían como ningunear al cubanensis tropicales y no había manera de que la gente abriera los ojos.

Hubo intentos de cambiar las cosas, darle un cauce distinto, pero siempre la ligereza, la falta de carácter, ese ser liviano que nos marcó se cogía las energías y las cosas no cuajaban;  hasta que llegó el cubano más parejero de la tierra, jugaba todos los deportes, le gustaban las mujeres bellas, fumaba tabaco, bebía el mejor ron; en buena lid, era un caballo; hablaba largo y bonito; y tenía eso que el cubano valora mucho: “cojones”; así que puso a sus enemigos en jaque mate al hacerle una Revolución socialista a 90 millas.  Llegó el Comandante y mandó a parar, reza una canción de un trovador  popular. Hubo excesos como en todas las revoluciones de la historia, pero también ansias de justicia. El Líder no quedó bien con algunos, pero sí tomó de la mano a los humildes y los hizo sentirse el ombligo del mundo, los que podían hablar de todo y convencer a sus rivales; tener las mujeres más hermosas; los mejores bailadores; los libertadores de las naciones africanas; su nombre lo saben los nacidos en Cuba: FIDEL CASTRO; el político que mejor interpretó el carácter del cubano; por eso me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense; nadie escapa a ese hechizo, aunque los primeros lo llamen Jesucristo y los otros, Diablo.
Un minúsculo montículo de piedra traído del río Cauto y unas cenizas en una caja de cedro, son la huella material que deja el Líder de su paso por la vida.
Fidel Castro ha muerto; los del norte esperaban un mausoleo exuberante, similar al de Lenin, Stalin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, Kim IL Sum;   pero un minúsculo montículo de piedra traído del río Cauto y unas cenizas en una caja de cedro, son la huella material del paso del Líder por la vida. En una especie de testamento dejó escrito: nada de culto en estatuas, calles, escuelas... Fidel Castro se fue a la muerte con una certeza: viviría en espíritu; reencarnaría con seguridad, pues TODO CUBANO TIENE SU FIDEL CASTRO. TODO CUBANO SE SIENTE UN  FIDEL. YO SOY FIDEL, DICEN LOS MÁS JÓVENES.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Imágenes del paso de las cenizas de Fidel Castro hoy por Contramaestre

FOTOS TOMADAS POR ARNOLDO FERNÁNDEZ VERDECIA, EDITOR DEL CARACOL DE AGUA.
Caravana de la Libertad entra a la ciudad de Contramaestre a las 8:40 minutos de la mañana.
Cenizas de Fidel   recorren la ciudad de Contramaestre.
Cenizas de Fidel en su  recorrido por el centro de la ciudad de Contramaestre.
Cenizas de Fidel se despiden de la ciudad de Contramaestre.
Pueblo de Contramaestre dice a Fidel  "Hasta la victoria siempre Comandante".
Vista de Contramaestre esperando cenizas de Fidel Castro.
Pueblo de Contramaestre esperando cenizas de Fidel Castro desde muy temprano en la madrugada.
Yo soy Fidel,  Fidel, escribieron muchos niños de Contramaestre en la frente y en las mejillas.
Así esperaban las cenizas de Fidel Castro algunos niños en Contramaestre.

Una bandera en el cielo: ES FIDEL



Una bandera en el cielo:  ES FIDEL.

 Por Rogelio Ramos. (Editor de Songo la Maya alternativa)  

Te llaman a que filmes un matutino, esta vez es diferente, ha muerto Fidel y asuntos quizás comunes toman otra proporción. Hablas con la directora, los maestros. Es la escuela José Martí, en La Maya, uno de los proyectos de la Unesco en Cuba, un sitio obligado. Vas por el deber, la pasión, los niños y la historia.

Es temprano, no hace calor; diciembre tiene esos tintes, te ajustas la camisa, le pides a la cámara planos firmes: primeros planos de los niños, de los maestros, de noventa palomas que deben cruzar cielo, el cielo, nos fijamos bien en el cielo, pero hay que seguir.

Se van las ocho, el reloj empuja a una hora de sol más alto. Comienzan las canciones, dicen vivas a la patria, los niños se detienen, dicen Fidel uno tras otro, dibujan el nombre del Comandante en la calle, porque están fuera de la escuela, sí.

Instructores de arte a escena, la canción de Raúl Torres comienza a rodar y Sosa y Luna Manzanares y esa muchachita nueva ¡qué bien canta! , se nos trepan a la memoria. Primeros planos de lágrimas. Las palomas salen. Abre el plano mi cámara, trepan las palomas, otra madre llora, carga a su niña: ¨Fidel¨, ¨Fidel¨, dicen los pioneros, son de preescolar a sexto, es el único seminternado de Songo – La Maya.

Milagros, la directora está al frente, es importante esa palabra (Milagros) una profesora comienza el poema y la canción. Los niños atentos, de pronto un silencio mínimo, han pedido repetir algo y dicen todos, son más de 200: ¨Yo soy Fidel¨, ¨ Yo soy Fidel ¨, ¨ Yo soy Fidel ¨.

El cielo está bien azul (ya dije que es importante el cielo) los niños van encontrando el silencio, las lágrimas, la Bandera, el Himno, la pasión, los maestros. Todo parece detenido, deben entrar al aula, comenzarán las clases. El día tendrá matices de normalidad y entonces alguien da la voz: ¨ Miren al cielo¨. El de la cámara me mira, vuelca el lente al infinito y allí dibujada por las nubes está la bandera. Podrá parecer otra, podrá semejar una pieza cualquiera pero lo sabemos: Es la Bandera cubana, como un milagro nacido del cielo.

Fidel Castro: un loco que se le escapó a la pelona



Fidel Castro mira al pueblo de Contramaestre, en el oriente de Cuba. Foto tomada por Abdelillo.

Por Eduard Encina (Editor de Cimarronzuelo Oriental) 

Fidel Castro era un loco, comentó mi amigo mientras tomábamos un café. Receloso miré hacia los lados, con el temor de que su comentario pudiese molestar a los clientes. Le pedí que hablara bajito, pero él insistió ¿No me crees? Era un sansy.

Aunque suelo ser respetuoso con la opinión de los demás, no pude contenerme. De un trago terminé mi café e inventé una escusa para marcharme. ¡Él no se levantaría de ahí!, me dijo, pero ya ves, eres un pendejo, escuchas los disparos y ya quieres salir huyendo. Quedé inmóvil en un ademán de virilidad, o tal vez porque tenía razón; cuando comenzó con su irrefrenable monólogo.

“Qué me dirías de un tipo que reúne a un grupo de jóvenes sin experiencia de combate, mal preparados, desprovistos de un buen armamento y que se dispone asaltar una de las fortalezas más grandes del país. Qué me dirías si después de la sangrienta derrota apela a su condición de abogado, decide defenderse, y para colmo, termina asegurando que lo condenasen pues la historia lo absolvería.

Qué me dirías si se va a México y prepara una expedición y se lanza al mar en medio de una tormenta, desembarca en un manglar muy lejos de tierra firme; de sus más de ochenta expedicionarios solo le quedan doce, prácticamente desarmados, heridos, hambrientos y en esas condiciones se le ocurre decirles: “¡Ahora sí ganamos la guerra!”; sube a las montañas y dos años después baja con un ejército de barbudos victoriosos.

Qué me dirías si en 1962 puso a correr a sus enemigos y también a sus amigos soviéticos y colocó al mundo al borde de una guerra nuclear.

Qué me dirías del que después de la caída del muro de Berlín se quedó solo, sin aliados, sin economía y decidió echarse el país sobre los hombros y prometía sacarlo de la crisis sin renunciar a sus ideales.

Qué me dirías de su promesa de hacer regresar al niño Elián y a los Cinco Héroes.  

Entonces entendí a mi amigo, y de un sopetón le dije la noticia: “HACE UNAS HORAS MURIÓ FIDEL” ¿Estás seguro?, preguntó más serio que una estatua, no puede ser, dijo, ese loco se le escapa hasta la pelona? No me quedó más remedio que sonreír y decirle, vamos compadre, el que está loco de remate eres tú.

jueves, 1 de diciembre de 2016

"Tú papá era un CABALLO"




Por  Haylenis Fajardo Guerra.

El hombre de olivo sabemos quien es; el que está a cuadros es mi papá, en una visita del primero en la que debió rendir cuentas sobre la producción agrícola de ese año. Era ingeniero. No político. Fue desde su humildad, majestuoso. Las mejores lecciones de Matemática, Física y Química, las recibí de él. Las mejores de honestidad, sacrificio y justicia, también. Durante toda su vida dirigió empresas que pusieron a prueba su ingenio y grandeza.

Cinco años después de su muerte, visité uno de los lugares que ayudó a construir mi viejo en Contramaestre. Me recibió un señor muy delgado al que debía entregarle mi carné para poder acceder al sitio. Sus ojos saltaban continuamente entre la identidad y mi rostro. Lo sospecho, parecía decirme, “los mismos cachetes, el mismo temple”, sonreí y continué.

Dos horas después, a mi salida, ese señor, con 6to grado de escolaridad, mientras intentaba devolverme mi pase de entrada, con manos temblorosas y voz rajada dijo: “tú papá fue mi amigo; era un caballo; no pasó un día sin que apretara mi mano y preguntara por mi familia; tampoco faltó cuando mi mujer tuvo cáncer...”  No pude responder. Nunca más regresé allí.

Cuando pasaba sus 50, mi padre decidió ir de misión a Venezuela;  no porque se dejara edulcorar por la pesadilla de estar lejos de su única riqueza, ni porque confundiera Internacionalismo con economía, sino porque se descubrió indefenso ante su vejez indetenible. Murió allí, lejos de mi abrazo, de los ojos de mis hermanas, del insustituible amor de sus nietos y de los besos de mi madre.

No culpo a nadie, una parte de mi cree en la predestinación. Él creyó y murió lejos de todo lo que amaba intentando proveerse asimismo y a los suyos, de lo que trabajando una vida entera no pudo conseguir. Podemos llamarle Internacionalismo, pero para mí se llama AUSENCIA.

martes, 29 de noviembre de 2016

El último lanzamiento del CABALLO




Por Eduard Encina. (Editor del blog Cimarronzuelo oriental)  

Increíble noticia: “Fidel Castro ha muerto”, justo cuando la serie necesita relevistas como él. A stadium lleno, con gradas unánimes o en contra, el pitcher Fidel observa los corredores, toma las señas, y decide el lanzamiento que lo llevará a la victoria.  

Velocidad en la bola, dominio de la llamada zona de duda, conocimiento del bateador; una calma perturbadora para sacarlo de concentración. Pocos políticos como él, a stadium lleno, dejan al adversario con el bate al hombro, sin más alternativa que emprenderla con el árbitro.

Muchos especularon sobre qué sucedería cuando llegara este momento.  Fidel Castro ganó su último juego. Todos corren a conservar las fotos, sacar sus estadísticas. Los derrotados recordarán con rabia y admiración el último lanzamiento; los fans se pondrán su camiseta y muchos años después volverán al stadium con sus nietos; comenzará la discusión de siempre: ¿Quién fue mejor: el héroe de ayer o el héroe del presente? No eran los mismos tiempos, dirán otros, lo más importante es que ya nadie lo podrá olvidar.

A estas alturas de la serie no queda más remedio que exaltarlo al Hall de la fama, para que siempre se recuerde a aquel lanzador que nunca dio el juego por perdido y había que esperar para que su brazo decidiera siempre, con el último lanzamiento, el lanzamiento del CABALLO.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Hoy juego el 1 o el 45



Por Rogelio Ramos (Editor de Songo la Maya Alternativa)

Me llama el tipo. Hay sol ya. Son las 8: 34 a.m. Pasan los carros. Estoy frente a la cafetería el Pilón.  Me asusta, ayer hubo un accidente en Jagua, sin heridos,  pero me suena extraño. Atravieso la calle  en busca del tipo que me hace señas:  ¨Periodista ha gritado.¨ Imagino va a decirme…
- Oye…
- ¿Sí? Pregunto.
- Compay el viernes salió el  90, viejo - claro me habla de la bolita.-  El sábado el 40, cura,  y el domingo el 55 que es padre.
Lo miro, lleva un saco negro y pulover rojo.  Hay como 23 grados de temperatura.
- Hoy voy a jugar el 1, Caballo grande, quizás el 45, Presidente. Compadre, ese Fidel era una bestia.
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