viernes, 24 de marzo de 2017

Tengo cerrada la lengua



Así me vio un amigo bueno.

Por Arnoldo Fernández Verdecia.  caracoldeaguaoriente@gmail.com

Sube el telón. Qué veo. A un aldeano vanidoso que le duele visibilizarme en su estrecha ínsula; no me resiste como lugareño a su lado, quiere a toda costa negarme;  en su reino no cabe otra luminosidad que la suya.

Así que cuesta mucho a este hombre pequeño, saber a otros con luz propia; olvida lo que Sancho nombró con lucidez estremecedora al referirse a los tiranos: “Nunca los cetros de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata”.

Aldeano sabe esto último, pero se cree fiscal de los gestos;  a la mesa del poder dice a los que mandan la miel de los pensamientos, la frase suave, uno llega a pensarlo tan jefe como los mismos jefes;  porque en su otra vida, gustaría ser como los que tanto crítica en el café de la ciudad, para luego irse a la cama con ellos. Aldeano padece el síndrome de la egolatría; se vanagloria de cosas que nunca hizo; él lo sabe todo; tiene el don de la ubicuidad;  no acepta críticas;  él es su propio crítico.

Lo último que haría un hombre digno, sería recibir en su casa a los traidores que se envenenaron con el rastro de los bisontes.  Aldeano tiene puertas abiertas al veneno; incluso lo socializa a otros ampliando el rumor.

Hasta su morada llega una y otra vez Judas, siempre con la melcocha de la loa vacía. Judas sabe su mal, por eso es feliz haciéndole saber que es el elegido de las palabras.  Es su ideólogo mayor. Monta circos y cerveza para él. Los aplausos desde el graderío ciegan la razón; el ego de aldeano se eleva hasta reventar como el sapo de la fábula.

Al caer el telón; aldeano sabe que los amigos no son perfectos, hay que aceptarlos y no querer convertirlos en zombis que repitan lo que su vanidad quiere para ellos. Pero la aldea está a la vista y sufre cuando los ve elevarse sobre la dignidad de sus historias.

Pienso estas cosas que me están pasando y recuerdo esos versos dichos por  Cervantes en el Quijote: “No hay amigo para amigo: / Las cañas se vuelven lanzas”. 

Cae el telón. Alguien me llama amigo, pero siento el frío de su mano de traicionar tomando la mía. Cerrado aplauso. Tengo abundante el corazón y cerrada la lengua.

martes, 21 de marzo de 2017

"Satanás" era mi mejor amigo*



Orlando Concepción Pérez. Fot tomada del archivo de Arnoldo Fernández.

Por Eduard Encina (Editor del blog Cimarronzuelo Oriental 

Me dijeron que tuviera cuidado con él en Contramaestre; se creía el ombligo del mundo; había participado en todas las guerras; conocía a todas las celebridades; tenía la verdad absoluta; jugaba en el equipo de los buenos y los malos; en fin, Orlando Concepción no significaría  para mí un viejo árbol y una buena sombra, en realidad, era un verdadero peligro.  

Otro amigo advirtió que no me iría bien, se rumoreaba su participación en juicios sumarios y en ajustes de cuentas al principio de la Revolución.  Después, la propia Revolución lo “tronó” por haberse atrevido a cuestionarla. Al parecer, detrás de aquella figura contradictoria, de ojos pequeños y difíciles, se ocultaba el mismísimo Satanás. ¿Existiría en verdad un hombre así?  

La tentación me empujó un día hasta su casa. Apenas me atreví a tocar la puerta; enseguida apareció Sonia Ducasse, su esposa, abrió y ante tanta amabilidad recuperé el aliento. Salió del cuarto y como un resorte me puse en pie, él estrechó la mano, había escuchado mi nombre y al instante percibí su gran sentido del humor: “¿Así que eres el escritor que quiere hacerme competencia?”

Mucha gente interrumpió nuestra primera conversación: “vienen en busca de información, decía, les cuesta trabajo leer”. Enseguida fue al librero y me trajo “Los cachorros”, de Vargas Llosa y “Las flores del mal”, de Baudelaire. Sonia Ducasse, como un hada volvió a aparecer, ahora con una inolvidable taza de café.

“La casa del Diablo” era el mejor sitio para estar. Se convirtió en mi primer destino cada día al llegar a Contramaestre.  Habitarla era vivir una clase de historia, matizada de cuestionamientos y un espíritu rebelde. Poco a poco descubrí la raíz de su mala fama.

Orlando Concepción no era manipulable, no negociaba sus principios, ni sus convicciones; no militaba en la obediencia sino en el conocimiento, en la conservación de una cultura que había heredado de la República. Un hombre así no cabía en una sociedad caótica, en pleno estado de descomposición ética.

Desde entonces me convertí en blanco de sus críticas “no tienes agenda calendario, no fechas tus escritos, no actualizas tu currículum, no eres puntual en las citas…” Comprendí que la gente sataniza lo que no puede hacer. Nadie habla de los detalles. No olvidaba los cumpleaños de sus amigos, siempre estuvo en el minuto malo, en el del dolor. Era el látigo de los funcionarios públicos; el poeta de las mujeres y el abuelo más chocho del mundo.

Un 21 de marzo de 1932 nació en el batey del Central América. Al inicio de la primavera es imposible ignorar a quien siempre nos recordó; hoy cumpliría 85 años, pero un Linfoma no Hawkins se interpuso, aunque no logró derrotarlo. Sonia me había dado la noticia, cuando me vi ante él y no pude contener el llanto. Me puso la mano sobre el hombro y dijo: “Tengo que enfrentar la enfermedad con dignidad”. Nunca vi tanta valentía. Orlando Concepción no era perfecto, la muerte tampoco.



* Tomado del blog CimarronzueloOriental

domingo, 19 de marzo de 2017

El primer disparo del cañón Don Pepe en el San José de Maffo



Cartel oficial promoviendo el San José del Maffo insular.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaonline@gmail.com 

En el pueblo de Maffo se desarrolló este jueves 2 de marzo, la peña El cañón Don Pepe, en el horario de 3 a cuatro de la tarde, bajo la conducción del poeta y pintor René Emonides Quintana. La sede de la cita se produjo en la casa memorial Orlando Pantoja Tamayo, institución encargada de organizar el evento junto a la Sociedad Cultural José Martí en Contramaestre.

Durante la velada vespertina se presentaron talentos artísticos del pueblo, entre los que sobresalió Cachao, Premio Memoria Viva, encargado de, a toque de guitarra y con el Son a Maffo, darles la bienvenida a los participantes que pasaban las veinte personas. Juan Antonio, el Polo de Maffo, deleitó a todos con versiones de la obra de Polo Montañés, muy apreciadas por el público.
 
Cachao alegró a todos con el Son a Maffo. 

Hubo momentos de reflexión sobre lugares emblemáticos de Maffo, como Los Tinajones; Las Lajitas, también se conversó con mucha inteligencia sobre el valor de la obra martiana como fuente liberadora del pensamiento y hubo una exposición de una de las mujeres creadoras más destacadas del municipio, Josefa Tamayo.

René Emonides Quintana condujo el espacio con desenfado y según el miembro de la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí, que  participó en la misma, hubo  calidad en todas las entregas ofrecidas por El Cañón Don Pepe, especialmente la destreza con que lo hizo su animador Emonides Quintana.

La primera edición de la peña se dedicó al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer y a las fiestas por el San José de Maffo a celebrarse este 18 y 19 de marzo.

A las ofertas artísticas se unió un momento de reflexión para compartir buen café cubano  y  té  de anís, acompañado de una sabrosa panetela cocida en los hornos hogareños de una de las casas de Maffo.

La peña El cañón de Pepe se realizará todos los día 2 de cada mes y colaboran en los aseguramientos de la misma, el Presidente del Consejo de Poblado, Benedicto Enamorado, así como la escuela Mariana Grajales y la casa de cultura Gerardo Morín Frías.

viernes, 17 de marzo de 2017

Mi amigo el “internettual” está improvisando



El día que cada comunidad física tenga su blog para visibilizar su entorno, y sea activa en las redes sociales, morirán los medios de comunicación de masas.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaonline@gmail.com 

Mi amigo el "internettual" olvidó algo razonable antes de comportarse y sentirse un periodista ciudadano. Primero que nada debe pensar en las audiencias necesarias;  luego hay que buscarlas, atraerlas, seducirlas; luego negociar los procesos de retroalimentación y entonces, solo entonces, estará en condiciones de colocar filtros y definir si tiene una audiencia real que influya sobre la agenda pública y condicione los procesos de toma decisión del poder.

Las Wi-Fi son hasta ahora meros sitio de comunicación con la familia, los amigos y de otras cosas...; pero la gente no tiene herramientas para mirarse por dentro y visibilizar las complejidades de su entorno local a través de ellas.   

El día que las amas de casa y los campesinos cubanos sientan a Internet como un medio para expresar su mundo cercano, el que entra por la puerta de su casa y los “internettuales” sean capaces de crearle los puentes para construir redes de periodismo ciudadano hiperlocal, entonces el "funcionario de oídos" tendrá que encerrarse en su oficina y declarase disponible.

El día que cada comunidad de un municipio de Cuba, geográficamente hablando, tenga un blog para visibilizar sus problemas, sus logros, y sea activa en las redes sociales, morirán los medios de comunicación de masas. Mientras tanto, vayamos haciendo los puentes, la red, es cuestión de tiempo.

martes, 14 de marzo de 2017

Una buena carnada para los que buscan en Internet




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Una mañana cualquiera conversé profundamente con un buen amigo sobre periodismo ciudadano hiperlocal, audiencias locales, globales y posicionamiento de la blogosfera en la agenda pública mediática. Muy ingenuo, argumentó un criterio de medida para darse valor como bloguero: “yo prefiero 300 seguidores de calidad en mi página y no audiencias masivas que no trasciendan lo anecdótico”. 

Mi amigo olvidó algo razonable, primero las audiencias hay que buscarlas, atraerlas, seducirlas, luego negociar los procesos de retroalimentación y entonces, solo entonces, estarás en condiciones de colocar filtros y definir si tienes una audiencia de calidad o no.

Su propósito era sorprendente, no llegaba todavía a las diez mil visitas dirigidas a su blog y decía que conseguiría trescientos seguidores de calidad. ¿Cómo lo hará si su perfil está centrado en la promoción artística literaria y quiere hacer también periodismo ciudadano hiperlocal?

Considero que usar criterios analógicos sobre calidad para evaluar audiencias es algo propio de la web 1.0, donde el emisor se cree con todo derecho a decidir el mensaje y quiere unos lectores consumidores pasivos de información. Mi pana olvida que existen aplicaciones para evaluarnos en la red, por ejemplo los  blogs que te indexen porque consideran creíble  tus narrativas y eso eleva tu PageRank; o el blog pasa a formar parte de un repositorio de nuevas fuentes para los medios de comunicación de masas por su prestigio y credibilidad, o sencillamente las audiencias siguen a la persona que está detrás del blog porque es más creíble que esos "medios tradicionales". Ganar esto último requiere tiempo, inteligencia y sobre todas las cosas, conocer los gustos e intereses de esas audiencias, no defraudarlas imponiéndoles el mensaje, cuando ellas mismas son el mensaje también; entonces aquí cabe la fórmula “todos somos el mensaje y hagamos del blog un puente para expresarnos”.   

La realidad de los tiempos debe hacernos abrir los ojos, pues cada persona con un perfil en Facebook, Twitter, un blog, u otras redes sociales, se siente una celebridad mediática  para sus seguidores. Ya la celebridad no es algo propio de las mega-productoras de imágenes televisivas que se consumen pasivamente desde casa; ahora las redes nos hacen creer que lo somos e intentamos visualizarnos así ante los comunidades on line de las que somos parte, o las que pretendemos habitar.

Entonces, solo me resta decirle a mi buen amigo, que reconsidere esa fórmula de la calidad volcada de lo analógico a lo digital;  pues lo verdaderamente importante es que las audiencias funcionan por criterios de lealtad y eso se construye sin menospreciar a nadie, porque el acceso a Internet  nos iguala y nos da el derecho a elegir qué consumimos y por qué lo buscamos. Valga entonces el acierto de Pablo Picasso: “Yo no busco, yo encuentro”;  a esa búsqueda del usuario, hay que servirle con lucidez una buena carnada.

jueves, 9 de marzo de 2017

El mundo en Cuba habitado por mi padre viejo se está yendo



Vieja ruina de lo que una vez fue un venturoso aserrío.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Ir a su mundo, es reencontrarme con la tienda, el viejo aserrío casi una ruina hoy;  el camino real, la casa de tía Ana donde  vive mi primo Seba; la poca madera que hay en el patio donde una vez hubo cedros, algarrobos, majagua azul;  el potrero sin aquellas manadas de ovejos y reses. 

Ya no se ven los naranjales inmensos donde antes hubo variedades de Valencia, Parso, Nebo y China. El polvo señorea. La gente se está yendo de allí.

Los hombres beben alcoholes para aliviar las precariedades. Las mujeres campesinas metidas en las telenovelas, pero preocupadas porque sus hijos no quieren trabajar la tierra.

El mundo de mi padre viejo se está yendo, ayer me senté sobre un viejo muro y desde allí vi el tiempo pasar. Hablamos de mi madre amada, los turrones de maní;  los roscones tan sabrosos bañados en un almíbar que solo la madre Antonia sabía hacer.

Caminé la guardarraya y  vi las fincas sin cercas, los caminos hechos por todo tipo de gente sin respeto a los límites. Recuerdo el celo con que mi padre viejo cuidaba la tierra que había heredado de su padre y que hoy no interesa a mis tíos. Nadie quiere trabajarla, es cosa que envejece. Los ladrones pululan a montones y el campesino está indefenso ante esa plaga que prolifera como hierba mala.

El ganado escaso, el que lo tiene, sabe los riesgos que corre si  los matarifes entran a sus dominios. Entonces, casi nadie se arriesga y lo que una vez fue normal, es decir, tener una vaquita de leche, cerdos para la grasa del año y las viandas y hortalizas necesarias, hoy es un dolor de cabeza, porque no se puede dormir, no se puede salir de la propiedad, los ladrones están ahí,  roban todo  sin importarles las familias que viven de eso.
Padre viejo llegará a los 102 años este 20 de abril de 2017. Ir a visitarlo es sentir ese hormigueo profundo en el estómago cuando debo regresar;  es tocar con mis ojos las cosas del mundo que se está yendo, donde una vez me formaron como hombre de bien, apegado a la tierra, la familia.  
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