miércoles, 24 de agosto de 2016

La novela negra cubana, ¿bestia indómita?


Vladimir Hernández, autor de Indómito (Editorial Roca, 2016)
Por  Víctor Hugo Pérez Gallo 

No soy un seguidor ferviente de la novela negra en general, y no soy un especialista del tema, por lo que mis valoraciones son las del simple lector que se acerca hedonistamente a la lectura de un libro policíaco. Debo declarar que mis lecturas parten desde Raymond Chandler y su excelente ensayo El simple arte de matar(1950), hasta todos los policíacos de cartón publicados en Cuba durante la década del 70 y 80 del siglo pasado, verdaderos mediocres herederos de la novela negra socialista, porque  debo decir que en esta hay muy buenas novelas como la saga de Emil Boev y su lucha desde la contrainteligencia búlgara contra “los siempre traicioneros intentos de la CIA” por subvertir el orden de las repúblicas socialistas integrantes del Pacto de Varsovia.

Creo que para hacer un breve análisis del género policíaco en la actualidad en Cuba se debe partir del anteriormente mencionado ensayo de Chandler, ante todo ¿qué es la literatura policíaca? La literatura es un texto mal o bien escrito, sin depender del género al que pertenece, pero en el caso particular  del policíaco o “literatura de detectives”, género criticado por muchos como “literatura ligera”, se debe hacer énfasis en la construcción del mundo, para que sus personajes no asemejen seres encartonados  muy buenos o muy malos, que los convierte en inverosímiles. La literatura policíaca debe de mostrar un mundo real, donde el lector sea capaz de reconocerse, un lugar conde hay asesinos, prostitutas, ladrones. O sea que tenga una perspectiva sociológica del mundo que lo rodea, solo así el convenio que se establece entre el lector y el escritor puede ser real y evitar que se sienta estafado este. Chandler advierte al respecto:

“El relato policial, por varias razones, puede ser objeto de promoción en muy raras ocasiones. Por lo general se refiere a un asesinato, y por lo tanto carece del elemento promocionable. El asesinato, que es una frustración del individuo y por consiguiente una frustración de la raza, puede poseer -y en rigor posee- una buena proporción de inferencias sociológicas. Pero existe desde hace demasiado tiempo como para constituir una noticia. Si la novela de misterio es realista (cosa que muy pocas veces es), está escrita con cierto espíritu de desapego; de lo contrario nadie, salvo un psicópata, querría escribirla o leerla. La novela de crímenes tiene también una forma deprimente de dedicarse a sus cosas, solucionar sus problemas y contestar sus preguntas.”(2014: 26)


De inferencias sociológicas la literatura negra cubana está llena, no podría ser de otra forma cuando se escribe desde/sobre un país tan complejo como es Cuba, y cuando muchos de sus autores escriben desde la diáspora, existiendo en algunos casos un desfase entre el país que dejaron y el país que es en la actualidad, ruptura que se demuestra en su literatura cuando encuadran sus novelas en un contexto actual donde las condiciones del Word building de sus novelas están anclados en los noventa o en las fechas cuando partieron de Cuba.

Los principales hacedores de literatura negra cubana en la actualidad son Amir Valle, Leonardo Padura, Lorenzo Lunar, Chavarría y Vladimir  Hernández.

Los cuatro primeros son fácilmente clasificables en el sentido de que sus obras rondan sobre los aspectos teratológicos de la sociedad cubana, ese mundo underground que no siempre ve el ciudadano común, pero que subyace allí, la homosexualidad, la prostitución, la corrupción de la policía, la pérdida de ese Hombre Nuevo que se quería construir en la sociedad cubana y que se ha convertido en un policía opresor o en un delincuente que vende mercancía barata a los extranjeros turistas, desde habanos hasta chicas “que se dejan hacer de todo”. En el caso de la literatura escrita por Amir Valle se denota la critica política y social al sistema con más intensidad que los otros, tendencia que se veía venir desde la publicación de Si Cristo te desnuda, Premio Soler Puig y publicada en Santiago de Cuba. La literatura de Padura, que ha tenido más publicidad evidentemente que las otras, y de alguna forma ha opacado a sus compañeras, es una literatura del desanimo, del desengaño de toda una generación, El hombre que amaba a los perros, puso el listón muy alto, aunque evidentemente pudo ser menos detallista, dejándole a los lectores medios el placer de buscar más datos históricos sobre Trotsky o su asesino; esta tendencia se ve aumentada en su obra Herejes, lectura que se vuelve muy densa por momentos en sus descripciones históricas, que más bien parece un libro de ensayos histórico que una novela de detectives, si muy interesante para el lector que les guste estos temas, pero no para el leedor que está más interesado en la intriga policial.

En España ha salido publicada la novela de  Vladimir Hernández: Indómito (Editorial Roca, 2016). Me acerqué a la novela con suspicacia, debo declararlo: no leas a tus contemporáneos, me ha dicho siempre un diablillo en el oído. Es una novela que se lee fácil, cuando digo esto no quiero decir que sea simplota sino que con una narrativa clara, usando (y abusando) del diálogo directo nos lleva por toda una trama sangrienta por toda la Habana. Un estilo hemingueyano, si me tomo la licencia de categorizarlo. Pero esta novela va mucho más allá, fuera de sus limitaciones como los continuados manierismos y diálogos donde el localismo es una limitante para el lector español, esta novela se puede decir que traza un nuevo camino a los escritores cubanos de novela negra en el sentido de que el autor se centra más en la psicología de los personajes y evita, o trata subrepticiamente, los temas políticos, aunque estos están implícitos en toda la trama. Es heredera de la temática sobre la  marginalidad, pero toca otra marginalidad  que no había sido acariciada por sus antecesores: la de las personas que emigran del oriente de la isla  de Cuba hacia la capital, una vivencia de personas que no tienen nada y que lo poco que consiguen en la capital de todos los cubanos lo ven destruido de un día para otro; lo que les pasa a menudo es que las expulsen y les destruyan sus chozas, ilegales, sí, pero levantadas con todo el esfuerzo del mundo. En palabras de Dunieska, “la palestina” (1) personaje de la novela:

 “Las cosas en Mayarí se estaban poniendo muy malas. Allí es muy difícil buscarse la vida. Cuando enterramos a mi papá, mi mamá tomó la determinación de que nos fuéramos a vivir con un hermano de ella y su familia (…)agarramos los cuatro chiliches que teníamos y nos montamos en un camión; mis abuelos maternos, mis hermanos mas chiquitos, mi cuñada con mis sobrinos y mi mamá.”(Hernández, 2016: 56)


Como se ve se denota la tragedia, la fatalidad, el fatus griego y la desesperación de hallar esa meca de la riqueza que ella cree que va a encontrar en la Habana. Y migra con toda la familia aposentándose en un llega y pon que la policía destruye luego. Y esta marginalidad es diferente a la tocada por Amir Valle o Padura en sus novelas, y es que en Cuba, hay muchas Cubas, y generalmente la literatura negra cubana está centrada en la Habana y no en el resto del país, con la honrosa excepción de Lorenzo Lunar,no obstante cuando se lee su obra, cualquiera de sus novelas parece escrita desde la Habana.

Vladimir en su texto habla sobre la venganza de Duran, pero no es solo la venganza personal, sino una venganza contra el sistema social que lo lleva a delinquir y que construye a policías corruptos que viven también al margen dela sociedad. Allí conviven sodomitas, el relato que hace de la cárcel nos recuerda inevitablemente a Hombres sin Mujer de Montenegro, a una normas carcelarias, pero lo que sorprende es que el protagonista cuando sale de la cárcel, en el exterior , siguen rigiendo las mismas normas que dentro del entramado carcelario lo que nos lleva a la idea de la cárcel total de la que hablaba Foucault en su Panóptico: la idea de la Habana como una cárcel monstruosa donde todos se vigilan y donde todos delinquen y venden su cuerpos, sus ideas sus aspiraciones por unos dólares para poder comer o para poderse beber el ultimo trago de ron peleón.Cuando los prisioneros se han puesto a hablar, ya tenían una teoría de la prisión, de la penalidad, de la justicia. Esta especie de discurso contra el poder, este contra-discurso mantenido por los prisioneros o por los llamados delincuentes, eso es lo que cuenta y no una teoría sobre la delincuencia” (Foucault, 1994: 12).

Pero va mucho más allá de eso, la idea de panóptico, la novela nos muestra una Habana-ciudad cerrada, una ciudad que se debate entre una urbe estrictamente penal o disciplinaria, una metrópolihundida sobre sí misma donde el control policía se entrelaza con el poder delincuencial para convertirse en una red que cubre a todos los marginales. Un poder que va más allá de lo material porque pesa sobre la conciencia colectiva de los habaneros educados en la represión y en la picaresca como forma de evadirla.

El personaje de Vladimir exclama que para vivir en Cuba hay que estar loco o borracho, y esto nos lleva de nuevo a Foucault y su trato del control de los locos, borrachos, homosexuales, seres desviados normativamente a los que hay que tratar en instituciones carcelarias como escuelas reeducadoras, fábricas, cárceles.  Y una vez más se declara a La Habana, no como la capital de todos los cubanos, sino como un espacio urbanístico refugio de drogadictos, prostitutas, nuevos ricos, paladares, donde el control estatal está presente siempre, pero al estar corrupto desde su base, la maquinaria de control social legitima los hechos violentos y la búsqueda de riquezas sin importar escrúpulos morales alguno. Y ese Hombre Nuevo roba, viola, mata si tiene necesidad de ello, en la búsqueda de los verdes dólares.  Y todo desarrollándose en un ambiente kafkiano de hombres masas, con una existencia precaria (véase al padre del protagonista, ex combatiente de la guerra de Angola y muriendo todos los días un poco en su silla de ruedas). Y todos juzgados por leyes que desconocen, por hombres despóticos y decadentes.

Es interesante hacer una análisis entre esta novela policíaca y el self de sus personajes, un análisis psicoanalítico, donde el narrador y sus futuros lectores se saborean, se deleitan con lo monstruoso de los crímenes, con lo teratológico, lo patológico de los hombres corruptos de la Habana.  Así Vladimir consigue algo: el examen de sí mismo, de cuanto hay en ellos también de patológico, de criminal, de deseos secretos, de ver cuando el poder les controla estos instintos.

El gran protagonista de la novela Indómito es la ciudad,  una Habana decadente y sumergida en un sopor del que no ha podido desprenderse en los últimos años, de personajes que quieren escapar de esa realidad en la constante búsqueda de la felicidad, pero su acción los llevara inevitablemente a la catástrofe personal.

Es una novela que, repito, ha abierto un nuevo camino en la novelística negra en Cuba, y no quisiera terminar sino citando nuevamente a Chandler,  en unas frases que creo que describen perfectamente esta novela:

 “Hammett escribió al principio (y casi hasta el final) para personas con una actitud aguda y agresiva hacia la vida. No tenían miedo del lado peor de las cosas; vivían en ese lado. La violencia no les acongojaba. Hammett devolvió́ el asesinato al tipo de personas que lo cometen por algún motivo, y no por el solo hecho de proporcionar un cadáver. Y con los medios de que disponían, y no con pistolas de duelo cinceladas a mano, curare y peces tropicales. Describió a esas personas en el papel tales como son, y las hizo hablar y pensar en el lenguaje que habitualmente usaban para tales fines”. (2014:35)


Vladimir Hernández no escribe solo sobre la sangre o la corrupción policíaca: escribe también sobre la corrupción de las personas que se ven abocadas a caer en lo más bajo del mundo para sobrevivir, no digo más: léanla. 

Bibliografía

Chandler, Raymond(2014):”El simple arte de matar”. Ediciones e Bolsillo.

Hernández, Vladimir(2016): “Indómito”. Ediciones la Roca. Barcelona.
Michel Foucault (1974). "Prisons et asiles dans le mécanisme du pouvoir", en Dits et Écrits, t. II. París: Gallimard, 1994, pp. 523–4.
Vázquez Montalbán, Manuel (1987): “No escribo novelas negras”. En: El Urogallo. Enero-febrero, pp. 26-27.
 


(1) En Cuba se les denomina “palestino” a las personas que migran desde las provincias orientales a la Habana buscando mejorías económicas o perspectivas profesionales.

martes, 23 de agosto de 2016

En las historias de este libro late la Cuba de verdad



Por Marianela Fonseca.  

En las historias de este libro late la Cuba de verdad; estamos todos, cada uno de los cubanos, usando tus palabras, de a pie, que cargamos con nuestros sueños, frustraciones, anhelos y también esperanzas. Está la tierra que te vio nacer y te acoge día a día; están tus amores, los pasados y recientes, están tus derrotas y victorias cotidianas, está mi Patria que duele a cada hombre y mujer, honrados y dignos. Se respira vivo a Martí, que cual brújula, a veces explícita y otras implícitamente, te lleva a buen puerto...

Me sobrecogió el texto sobre Heredia. Te vi y me vi en esos días aciagos donde te preguntas por qué,  hasta cuándo; donde te cuestionas si es amor o empecinamiento, o si es un optimismo psicótico el que te hace permanecer aferrado a las palmas, a la lluvia, al olor de la tierra mojada.

Me deslumbró tu lucidez para analizar nuestro hoy y sobre todo nuestro futuro con todo lo que nos espera. Algunas historias son una clase de psicología de la vida cotidiana, de antropología.

Me estremecieron los dedicados a tu Madre. Eres por ella...

Despertaste tantas emociones y sobre todo tantas reflexiones. Sentí deseos de comentar cada una de las historias... Algunos las conocía,  otras no. Garantizo que eso le pasará a todo el que se encuentre con este Caracol de agua, ahora convertido en libro. Felicidades querido amigo, una vez más gracias y ánimo, eres un ser de luz y ningún sapo va a mancharte, por más que lo intente.

Un libro para asomarnos a la virtud



Por Ricardo M Del Toro Tamayo 

Generosamente me reta el autor, baja; desde su grandeza desciende a la humildad deficiente de  mi pluma. Pedirme que escriba una nota de presentación de su obra es darme licencia para una tarea difícil; es soltarme al ruedo sin muleta, sin capote, banderillas ni espada, a merced de un toro hermoso y bravo…que nunca convertido en buey será.

Pero la admiración y la fraternidad obligan; los invito a leer historias y pensamientos de un escritor, periodista, poeta, y yo me atrevo a llamarlo filósofo. De un hombre recio y noble   a quien a veces reconozco una imagen de la sanidad de un niño o adolescente, moldeado y horneado en un admirable hogar por sus adorables padres: Enma que ya partió y Sulpicio, centenario roble que con su siglo a cuesta continúa ofreciendo luz al mundo.

Yo honrado, que caminé las vías y trillos que él anda, que crecí respirando el olor a mosto que en la brisa viaja en tiempo de molienda desde el central América; que recorrí con mis pies descalzos enlodados senderos transitados por él, recibo su palabra elocuente, suave y reposada  y te la ofrezco lector, no la pierdas, no siempre tenemos la oportunidad de asomarnos a la virtud, no es fácil penetrar una puerta franca que nos conduzca a ella. ¡Es tuya ábrela!

lunes, 22 de agosto de 2016

En Cuba hay un nuevo Lezama



Lezama. Foto Lihester Amador
Por Rafael Cruz. (Editor del blog Turquinauta)

Lezama, supongo que si en algún lugar del más allá, o más acá, o sabe Dios donde habitan los espíritus, los rebeldes, los inmensos le dicen que aquí en esta tierra hay un nuevo Lezama, seguro me examina así, como él lo hacía, con la cabeza baja y las pupilas apuntando en lo alto, taladrando al de enfrente con un brillo filoso en la mirada. 

Pero no se quedan las cosas allí maestro, este Lezama de ahora no es de Centro Habana, ni siquiera de la capital, es un poeta del “profundo Oriente” vive en el histórico municipio de Contramaestre. Entonces el autor de Paradiso puede que hasta se saque las manos de los bolsillos del ancho pantalón y levante el dedo en tono de “no estoy para bromas”. No es broma maestro hay más -no lo va a creer el genio, seguro que esta vez sí que nos lanza por la cabeza una de sus famosas ironías, pero que se le va a hacer, la verdad es la verdad- este nuevo Lezama, es médico, y se especializa en ginecología.

Ernesto Andrés de la Fe Fonseca es un joven oriental, ya sabemos el lugar exacto, es médico y  hace poesía, buena poesía por demás, sus compañeros una vez le dijeron medio en broma, medio en serio Lezama, y se le quedó el costoso alias, tanto así que ahora resulta que nadie conoce a Ernesto Andrés, ni siquiera los muchachos de la facultad de medicina, o de la Asociación Hermanos Saíz a la cual pertenece, es Lezama y no será el otro, el de la redacción intrincada, el de los ojos que miran como si te atravesaran, pero este es bueno, sensible, anda cargando versos en el mismo maletín que carga los libros de medicina, no habrá escrito aún su Paradiso pero ya lo hará, seguro que lo hará. 

 ¿Por qué “Lezama”? 

Soy escritor, hago poesía, bueno eso creo, la cosa comenzó con los amigos, yo leía mis poemas y a uno se le fue eso de decirme Lezama, y se quedó, tanto que ahora nadie me dice mi nombre sino Lezama o Lezamita.

Pero para un joven escritor ese es un nombre que pesa mucho, ¿cómo haces para cargar con él?  

Mira yo no me creo Lezama, soy solo un joven que comenzó a escribir sobre los 16 años y me tomé la cosa en serio, fui madurando un poco, al principio hacía textos muy ingenuos así comenzamos, luego con el tiempo, la lectura, el estudio, el mucho escribir se me fue haciendo mejor jugar con las palabras, con el lenguaje, con las imágenes, construir símbolos, que son las herramientas de la poesía. Siempre digo que no escribo por inspiración sino por “expiración” la poesía es eso expiración, soltar en unos versos todo lo que uno tiene entre pecho y espalda, Lo sueltas sobre todo para salvarse uno mismo. El poeta escribe más para sí mismo que para el público que te va a leer. La publicación viene después viene con los libros, con el trayecto y la consolidación como escritor, pero todo parte de la necesidad de expresarse, de comunicarse, la necesidad de gritar las palabras que nos arden en la cabeza.

¿Qué tienes que gritar? 

 La vida cotidiana, el día a día, mi vida, la de mi generación, cómo veo a mis compañeros, la vida dentro de una isla. Todos los poetas que vivimos en una isla como decía Virgilio Piñeira tenemos agua por todas partes y estamos tratando de bogar, eso nos marca en la construcción de la obra poética. Te llenas de símbolos y con esos símbolos reflejo los desafíos de mi generación.

 ¿Cuáles son esos desafíos? 

 Mi generación no tiene historia todavía, está necesitada de hacerla y eso es un proceso bien duro, hacer la historia su propia historia. Para ello necesita, entre otras cosas, de la cultura, del arte, de la literatura, la poesía con su carga de símbolos. La cultura nuestra, esa que nos provee de los estandartes donde se refleja la historia profunda de Cuba, A ese lugar debemos ir y tocar las venas de nuestras raíces. Me asusta ver a los jóvenes de mi generación que se están alejando de la Patria, no la geográfica, de la Patria espiritual.

En un poema que escribí hablo de la “Matria”,  “Matria y Patria dos porciones indistintas”. Tienes que verlas como una unidad, hay que convertirlas en una sola. La Matria es el sentimiento que profesas por la Patria que tú quieres, aunque esté en otra dimensión, aunque sea una utopía, aunque la construyas con sueños, pero que esa Patria sea de todos y sobre todo se construya con nuestras raíces, así de un modo natural.

No tengo desafíos propios, no creo en ellos, creo más bien en desafíos de todos, en lo individual uno debe servir, hacer la obra sin esperar reconocimiento alguno, Mi meta está en llegar a las profundidades de este tiempo que me toca vivir, desde mis raíces y con ellos ser consecuente para ser mejor ser humano, no aislado sino en mi sociedad que es mi Patria más patriota y matriota.

 ¿No te parece que estamos, como sociedad, necesitados de jóvenes con los interese espirituales que tienes tú y al mismo tiempo que la sepan expresar?

Se necesitan muchas voces en mi generación, mi generación debe dejar un poco lo que le distrae, le pierde y repensar mejor la vida que queremos, los procesos sociales que queremos y tener una voz crítica dentro de todos esos procesos, y aportar en su construcción, porque es el destino de todos en este país, en esta sociedad que queremos construir.

 ¿Qué ha significado la Asociación Hermanos Saíz para ti? 

 Es mi organización, nos ha dado la posibilidad a los jóvenes creadores de hacer visible nuestra obra. Están por ejemplo los Premios Calendarios -por cierto hay que promoverlos más- La AHS tiene un sistema de becas importantes ayudar a los jóvenes a dedicarse a su obra. Mira cuando se hable en el futuro de la cultura cubana hay que hablar obligatoriamente de la AHS.  Muchos de los artistas consagrados pasaron por la organización, se formaron en la organización. Aunque está por toda Cuba, todavía la AHS tendría que proponerse ir más a la Cuba profunda, en lo geográfico, en lo espiritual, en los histórico, en lo cultural. Eso nos toca como creadores buscar más las esencias de la Patria y de la Matria, ir a nuestras tradiciones porque de ellas nacimos, ellas son nuestros asideros y desde allí salir entonces a cambiar nuestra realidad.

¿Uno de los retos más serios en la sociedad actual es que los jóvenes no leen, que crees debemos hacer?

Ya tu vez, yo creo que ahora se lee más que antes, pero no hay una orientación sobre lo que se lee. Hay más información disponible, pero lo que no hay es una educación hacia la literatura hacia las obras valiosas, importantes.

En esta época de tanta tecnología disponemos de recursos insospechados, en un Tablet podemos tener cinco mil volúmenes. Te imaginas lo que son cinco mil volúmenes, antes era impensable disponer de cinco mil volúmenes si tener un edificio y no pequeño. Hoy eso cabe en un Tablet, pero los que usan el Tablet lo usan para leer cosas que no son enriquecedoras, lo usan para búsquedas rápidas de información, en la Wikipedia por ejemplo, información concentrada, rápida superficial,  y allí lo dejan todo, en la superficie, en lo fácil, en la información rápida que ha sustituido al conocimiento real. Las editoriales tienen que estimular una literatura que enamore a los jóvenes y hacer con los clásicos ediciones capaces de estimular a los jóvenes. Yo sigo adorando los libros, el olor entrañable del libro. Pero las nuevas tectologías son fabulosas. Las editoriales tienen que seguir insistiendo en obras capaces de seducir a los jóvenes, de llevarlos a aprender y a aprehender conocimiento y cultura, más allá de la información concentrada, rápida superficial. 

¿Cuáles son tus paradigmas en la literatura y en lo histórico social, lo científico? 

Todos tenemos influencias de los que leemos y nos marcan, pero es importante partir de ellos para encontrar tu propio estilo, tu propia identidad, que es lo que quiero decir y como lo quiero decir. En la literatura Ángel Escobar, Virgilio Piñeira, Lezama Lima, Roberto Manzano. En lo científico tengo como paradigma a mis profesores de la Universidad de Santiago el Dr. Roca por ejemplo, que es autor de libros de Medicina Interna que usamos en Cuba, todos esos profesores que han sido los paradigmas de muchas generaciones de médicos, fueron profesores de mis padres y la verdad yo quisiera ser un profesional como lo son ellos. En lo histórico Fidel Castro, Nelson Mandela, Salvador Allende, Hugo Chávez, Martí, Luisito y Sergio Saíz.

En tu proyecto personal ¿cómo sientes la influencia del pensamiento de Fidel?

Siempre pienso que la obra de Fidel deberíamos estudiarla más, de aprender a leer lo que él nos dice en sus símbolos en sus mensajes, lo que nos dice entre líneas, lo que nos ha estado diciendo siempre. Tenemos que ir más a sus discursos, a su pensamiento a sus reflexiones y a su obra, entenderla en el contexto histórico que ocurre. Hay que aprender mucho de Fidel, y actuar en consecuencia, procurar ser de alguna manera un soñador y un creador como ha sido él.
 

Ya ve maestro, quien se lo iba a decir, a mí me parece fabuloso eso de que ese profesional, quien atiende a la madre y la ayuda en el momento de dar a la luz hijos, ese que recibe a los chiquillos cuando asoman la cabeza a este complicado mundo sea un tipo capaz de hacer poesía. Yo no se usted que piensa pero este sería un lugar mejor si todo el que nos da la bienvenida a la tierra, además de ser un buen médico sea poeta y mejor si además le dicen Lezama.  

Poemas de Ernesto Andrés de la Fe Fonseca (Lezama)


VIBRACIONES  
 
A la derecha del cadáver
se modifica el mármol
que no cubrirá otro camposanto.
No hay descanso después de las espinas
y el  constante cosquilleo
Una vibración de buena intensidad
se superponen en sus límites
Mayo fluye
La condición del cuerpo divide los aguaceros
El cadáver sobre la tierra
vibra en porciones indistintas
Matria y Patria.
Pongo el cuerpo sobre el suelo
otros tantos se unen en silencio
la maleza y  el marabú de los campos de Oriente
carcomen los movimientos.
Remanganaguas ha quedado a la izquierda
es un paso ciego de arremolinadas perturbaciones
Sobre el pecho del cadáver resisto los aguaceros
Pongo el oído en el suelo
La gran arteria
no deja de latir

El GRAN SALTO 
 
A los millones de gorriones
que cayeron sobre el suelo de China
La primera gran orden del primer gran líder
es salir a los parques y tocar grandes cacerolas
Ellos sabrán cuando detener las alas
Un país no se mide por la diversidad de sus pájaros
Eran frágiles gorriones y no entendieron
que la revolución
va más allá de un montón de plumas cubriendo el suelo
No les estaba permitido posar
Simples pájaros que no se adaptaron
Así son las guerras modernas
se escucha millones de personas
todos vienen y pelean contra los gorriones
mientras las tristes alas no dejan de batir
Eso tal vez quedó en el olvido
La memoria de los pájaros (por suerte)
no surte efecto a largo plazo
Así terminan las grandes guerras
Cuando comienzan a morir gorriones.



Publicado originalmente con el título: En la matria deLezama

“CUBA CON LOS MISMOS BUEYES”: UN LIBRO CONMOVEDOR Y PROFUNDAMENTE CUBANO



Por Olivia Rubio. 

Arnoldo, ya leí tu libro "Cuba con los mismos  bueyes", emociones corren en el alma, a veces lloro, otras risas. Difícil describir lo que se siente; llega muy adentro.

Conmovida hasta lo más profundo de mi corazón cubano. Hay relatos que me hicieron llorar.

He vivido cada uno de sus capítulos plenamente. La manera de plasmar la realidad, el día a día de nuestro amado pueblo, con valor y sin tapujos, es algo muy difícil de encontrar, sobre todo cuando escribe desde allí.

Eres un tremendo escritor, lo creo así, con tremendos sentimientos, me quedé con ganas de seguir leyéndote.

Desde lo más profundo de mi corazón, te envío mi admiración y respeto. "Orgullo Orientaly de todos los cubanos.

He revivido tantas cosas pasadas, estoy conmovida, muy conmovida por tu elocuencia. Un abrazo fuerte.

“CUBA CON LOS MISMOS BUEYES”, UN LIBRO QUE CUENTA EL DIARIO VIVIR DE LOS CUBANOS



Por Alejandra Carolina Trechet.

Mi Arnoldo, terminé tu libro “Cuba con los mismos bueyes”. Potente, fascinante, conmovedo­r, tierno…

Fuerza de tigre tiene cada palabra esculpida en las diferentes historias.  En ellas vibra una mezcla donde lo mismo se puede apreciar la gran ternura de un niño,  que la vida real de las familias de esa isla donde habita el Caracol, tierra adentro.

“Cuba con los mismos bueyes”, libro que cuenta el diario vivir de un pueblo heroico. Desilusiones, esperanzas, dolor inmenso de un corazón patrio; el profundo amor de un hombre honrado por su tierra…

Tu libro es un regalo. Trozos de tu alma quedan para siempre en sus páginas. Libro generoso para leer en voz alta. Quedará en los anales de la historia para generaciones venideras….

Te felicito. Te amo....

MILAGRO VEGA RECOMIENDA COMPRAR EL LIBRO CUBA CON LOS MISMOS BUEYES



Hoy recibí por correo un libro que me interesó leer: "Cuba con los mismosbueyes", es su título.  Quería apreciarlo por varios motivos:

Primero, porque su autor ha sido un regalo en mi lista de buenos amigos. Después de mucha comunicación a través de su Caracol de Agua por el cual llegamos a nuestra bella y sincera amistad, tuve el placer de conocerlo personalmente en mi último viaje a mi terruño natal.

Segundo, por su título, muy bien escogido, sí menciona a Cuba, lo hace mío enseguida, además, me identifico con sus páginas,  porque Cuba somos todos los cubanos y bueyes,  porque son el símbolo del trabajo arduo del hombre del campo, el verdadero trabajador de la tierra.

Tercero, porque como me gustan las publicaciones de Caracol de Agua, así tener el libro fue estupendo, y no me equivoqué. Es fascinante adentrarse en su contenido, disfrute total, contundencia espiritual.  En algunos temas no tenemos similitudes de pensamientos, sin embargo eso es lo que lo hace más interesante, porque en la diversidad y pluralidad de voces, también se crece como persona.

Es un libro escrito con el alma y eso no tiene precio. Es enseñanza de nuestro Apóstol, el mejor Maestro que ha tenido nuestra Patria, y Arnoldo es un Martiano de alma;  enamora al lector porque está basado en vivencias reales, escritas para que queden como testimonios de la historia. 

Te felicito mi amigo querido. Mi admiración, mi respeto y mi orgullo inmenso,  no solo por haberte conocido, sino por tenerte en mi vida como lo que eres, un verdadero tesoro con un enorme caudal de valores humanos.

De veras, “Cuba con sus mismos bueyes”, es una verdadera obra literaria y que vengan muchos más, porque se que ese manantial tiene mucho que dar todavía.

Un abrazo bien apretado, para que sigan unidos nuestros corazones guajiros.

viernes, 19 de agosto de 2016

El taburete de mi abuelo




Por Yoel Zamora Griñán. 

Desde pequeño siempre vi a mi abuelo sentado en el mismo lugar, un taburete con el fondo casi roto. Nunca lo mandó a arreglar, pues era la horma de su cuerpo gordo y áspero. El día que mi abuela le dijo. Viejo ¿por qué no te mandas a hacer otro taburete, mira que ese está viejo y roto? Él la miró con el ceño fruncido, después se puso a cantar dándola por loca. 

Mi abuela nunca más habló del tema y el taburete siempre inmóvil, recostado a la pared. 

Oye ¿háblame? Le dije al taburete. No me respondió. 

Yo pensé que después del velorio de abuelo alguien lo iba a arrumbar, pero como es una reliquia...

Un día llegué a la casa y me puse a arreglarlo, quedó como nuevo, ya no era el mismo, hasta lo pinté. Lo malo fue cuando me acosté, por desgracia no pude dormir, pues al cerrar los ojos sentía la voz de mi abuelo cantando de esta manera: 

¿Quién te mandó?

¿Quién te mandó?

Si el taburete es mío. 

¿Quién te mandó?

Yo aquí tomando pastillas y sentándome a hablar con él, quizás a otro le toque lo que a mi me tocó o quizás alguien llegue a este lugar de paredes blancas y cortinas verdes y sienta lo mismo que yo. 

¡Qué clase taburete!
                                             

jueves, 18 de agosto de 2016

Una noveleta cubana que arranca la cabeza de la Hidra de Abril*



"...existen dos Cubas, dos Agramonte, dos historias, dos Lorenzo Varona, dos formas de analizar cada capítulo de este libro".
Por Eric Flores Taylor 

Llamativo el titular, ¿verdad? Tal parece que en lugar de una reseña el lector va a encontrarse con una crónica roja de algún universo alternativo donde seres mitológicos y sucesos paranormales coexisten. Mas, no es el caso, ya que Víctor Hugo Pérez Gallo, el autor, es un acérrimo escritor de ciencia ficción (C.F) y como tal, ese es el género al que responde su obra «Los endemoniados de Yaguaramas», Casa Editora Abril, 2014; título, además, merecedor del Premio Hidra de dicha editorial en su primera convocatoria.
Víctor Hugo Pérez Gallo.
Víctor Hugo (Camagüey, 1979) no solo es sociólogo de carrera, sino también narrador de corazón y excelente amigo (adora curdas y curvas por igual). Amante de la Historia (en especial la cubana) y la C.F, a quienes lo conocemos no nos resulta extraño que su trayectoria literaria en este género se haya decantado hacia especulaciones históricas como ya se viera en uno de sus cuentos más conocido: «Tenía la carta en la mano», ganador en 2010 del Concurso Oscar Hurtado de cuento en la categoría de C.F (y del cual tuve el honor de formar parte del jurado). Si en esa oportunidad las teorías de Víctor iban obre la posible supervivencia del Lugarteniente General Antonio Maceo en la Guerra del 95, ahora en la novela nos plantea un nuevo derrotero de otro de los caudillos de las luchas independentistas de nuestro país: Ignacio Agramonte y Loynaz, el Mayor.

Lorenzo Varona, estudiante de Historia en la Universidad de Camagüey, es instado, forzado, a realizar un viaje al pasado para atestiguar el desarrollo de la famosa batalla de Jimaguayú. Pero la teoría sobre la inmutabilidad del tiempo continúo en la que se basa el experimento le jugará una mala pasada». Hasta aquí una breve sinopsis de la trama central de «Los endemoniados…». Sin embargo, hay aún mucho más que decir de este libro, cuya mayor singularidad radica en ser la primera noveleta ucrónica publicada por un autor cubano.

Antes de proseguir, se hace necesario aclarar, a groso modo, algunos términos propios de la C.F, ya que resultan indispensables para comprender este título y tal vez no sean del todo bien conocidos por el público general. Empecemos con el concepto de ucronía, el cual se ha catalogado también como «novela histórica alternativa», y corresponde a relatos donde los sucesos históricos, tal y como han llegado a nosotros, no ocurrieron así, propiciando esto un sinnúmero de posibilidad futuras/pasadas de las que se nutre la imaginación del autor. El segundo término es el llamado «punto Jonbar», que no es más que ese instante preciso en el cual el transcurrir de la Historia se ve afectado por un hecho inesperado, originando de esta forma una marcada divergencia entre los sucesos reales acontecidos en nuestro universo y los ficticios acaecidos en la narración. Un ejemplo clásico: los nazis ganan la II Guerra Mundial (ucronía) tras eliminar en un atentado a los «Tres Grandes» durante la Conferencia de Yalta (punto Jonbar). Por si fuera poco, en la obra a debatir se manejan además conceptos de viajes en el tiempo y steampunk. El primero considero innecesario explicarlo, quizás solo deba precisar que el autor se inclina a tomar el tiempo como una constante inmutable en la que ningún acto del viajero puede cambiar los sucesos temporales ya establecidos. En cuanto al steampunk, no es otro cosa que una sociedad basada en tecnologías y maquinarías de vapor, como si nunca hubiera sido descubierto el petróleo o la electricidad (en «Los endemoniados…» la sociedad simplemente discrimina el potencial energético de estos últimos tras compararlos con el vapor).

Teniendo en cuentas estos aspectos, no es difícil comprender porque, en mi opinión, la novela de Víctor Hugo es un texto bipolar en varios contextos y paso a explicarme: Desde el inicio, a tono con todas las ucronías, los lectores deberán enfrentarse a un universo dispar al que conocemos y a través de los elementos históricos que irán rebelándose, revelándose contra el transcurso natural de la Historia, se llegará a establecer las conexiones entre ficción y realidad sobre las que discurre la trama. De ahí la primera dualidad, hechos históricos/sucesos ficticios, universo ucrónico/universo histórico. Inmediatamente, salta la siguiente dupla, esta vez entre el pasado y el futuro del protagonista, puesto que como buen viajero en el tiempo cuyo destino sea el pasado, su pasado pasaría a ser el futuro y al mismo tiempo su futuro transcurre en el pasado. Visto así tiende a parecer más complicado de lo que es en realidad, pero así son las cosas cuando hablamos de este tipo de viajes y sus múltiples teorías. Continúo entonces con los que a mi entender constituyen la pareja leif motiv de la obra: primero, homenajear la figura del Mayor General Ignacio Agramonte (y ya de paso insuflar el sentido chovinista de los camagüeyanos, que no por gusto el autor nació en esa tierra central, centralizada) y segundo, ilustrar una vez más el sabio proverbio que reza: «el poder absoluto, corrompe absolutamente». Y es que existen dos Cubas, dos Agramonte, dos historias, dos Lorenzo Varona, dos formas de analizar cada capítulo de este libro. A los futuros lectores les corresponde hallar en sus páginas los rejuegos literarios y las pícaras bromas que el autor esconde en su prosa.

Cambiando de tema, es digno de señalamiento que Víctor apuesta por un afluente poco frecuentado por los escritores de ucronías, uno donde la historia ucrónica es la real y nuestra realidad es una visión tergiversada a los ojos del protagonista. Imposible sería aludir un texto tan renombrado como «El hombre en el castillo» de Phillip K. Dick, donde partimos de un mundo ucrónico para nosotros, mas nunca accederemos a nuestra línea temporal. Otros autores se limitan a hilvanar la corriente dramatúrgica del relato para atraparnos con la diversidad de su universo imaginario y la profundidad de sus personajes, como es el caso de «Patria» de Robert Harris. Mientras tanto, muchos acuden al método más común: pasar del continuum preestablecido a una realidad alterna, tal es la situación enunciada en «El cuerno de caza», de Sarban. Entre tal cantidad de opciones, Víctor reconstruye las fórmulas de los maestros utilizando las acciones de su protagonista para crear nuestro continuum histórico; método que también ha sido abordado en sus narraciones por otro de los grandes escritores del patio: Yoss.

Y no obstante, existen momentos en la lectura donde el pensamiento visionario del escritor pierde el control de la realidad rompiendo en varias oportunidades el pacto ficcional que le permite al lector identificarse con la trama o al menos, establecer una relación de verosimilitud con el relato. Es en estas ocasiones donde la definición del punto Jonbar y su relevancia juegan un papel definitorio, en especial para todos aquellos que ya han nadado en las profundas aguas de las ucronías. Según la línea temporal de Lorenzo Varona, protagonista del texto, Ignacio Agramonte no solo no murió en las acciones de Jimaguayú, sino que además asestó tal herida en las tropas españolas que poco después gana la Guerra Grande, que pasa a ser tildada «La Guerra de los Siete Años». Luego, tal sería el punto Jonbar establecido por el autor, lo cual establece un radio de efecto bastante significativo, para la Historia patria. Quizás el enunciado más difundido de la teoría del caos es aquel de las alas de la mariposa y el tifón, pero hay límites, incluso para las extremidades aéreas de un pterosaurio.

Por ejemplo: resulta poco acertado justificar la destrucción de la capital del país con la incidencia de tres tsunamis estando la ubicación de La Habana tan alejada de las fallas tectónicas marítimas del Atlántico. Tampoco es muy creíble la reubicación de la ciudad insigne del país en Camagüey, cuya única justificación plausible sería la de ser cuna del caudillo y sus tropas victoriosas, teniendo en cuenta que Cuba como isla y más en tiempos anteriores al desarrollo de la aeronáutica mercantil, dependía enteramente de sus puertos para el contacto con el resto del mundo y la ciudad de Camagüey, como todos sabemos no es para nada costera. Por desgracia esta espiral de pobres decisiones como tramoya para la puesta en escena del universo a presentarnos continua en una espiral que llega a extremos apenas justificables con el segundo leif motiv de la obra: «poder absoluto…».

Pues sí, Cuba llega no solo a ser grande sino a ser prácticamente la mayor superpotencia del mundo, con el monopolio del «coque» un elemento derivado de la hulla (el cual, de la manera más chovinista del planeta, solo se produce en Cuba). Además, todas las grandes personalidades del mundo pasaron por la Universidad de Camagüey; las que no son borradas de un plumazo o ignoradas a la irrelevancia. El axxis mundi está ubicado en la región central de la mayor de las Antillas, el territorio convertido en centro imperialista global, su primer presidente en un proto-capitalista con la genialidad de un erudito en economía y desarrollo.

Sin embargo, y a pesar de que en los primeros capítulos la trama se torna lenta y monótona en cuanto a explicación, justificaciones científicas sobre la situación de superpotencia del país, acude al rescate la promesa del viaje al pasado, el viaje a la guerra independentista, el encuentro esperado entre el protagonista, el caudillo. Es entonces cuando Víctor nos demuestra sus dotes de narrador. En el texto se puede echar en falta el uso de la escenificación, redundando en los resúmenes y la simplificación, consecuencia de escoger un narrador en primera persona que relata los sucesos cual diario de campaña, en ocasiones escueto, parco. Mas, no resta esto los méritos de la dualidad (otra más) entre los hipertextos y la trama. Hipertextos tomados de fragmentos de un libro de texto de Historia de Cuba del universo de Lorenzo Varona. Hipertextos que nos ayudan a correlacionar ambos sentidos históricos y que nos ayudan a descubrir al Víctor estudioso en yuxtaposición con el Víctor narrador.

Si dividiéramos el libro en dos mitades (no simétricas) podemos decir que la segunda de estas constituye una epopeya digna de una revisión más profunda, incluso de su propio volumen, donde las peripecias de las tropas mambisas nos son presentadas con una calidad incuestionable. Reconozco no ser un lector ducho en las novelas históricas del patio, pero si considero que esta vale cada gota de tinta. Hombres ordinarios convertidos en héroes, mambises para amigos y enemigos; bosquejos de la vida en campaña, de la lucha armada (muchas veces sin armas), la supervivencia y la capacidad de adaptación humana a las situaciones más cruentas (cuando existe valor y convicción por una causa). Sobrados argumentos para profundizar en las odiseas personales que debieron vivir los patriotas independentistas. Motivos sobran para releer la obra.

Siento que aún me queda mucho que contarles sobre los «Los endemoniados…», sobre Víctor (el amigo, socio, sociólogo), sobre mis manera de interpretar el trabajo creativo de quienes se sumergen en una ucronía. Pero ya me he extendido demasiado y no puedo permitirme dejar de mencionar la labor de edición de Malvis Molina Armas (musa de la CF en la Editora Abril) y la imponderable labor de ilustración realizada por Osvaldo Pestana, Montos, quien hizo de la cubierta de este título un centro de atención difícil de pasar por alto, de sus viñetas un mosaico de maravillas ilustradas.

Por lo antes expuesto y sabiendo lo disputado que fue esa primera edición del Premio, es mi opinión que Víctor Hugo llegó machete en mano a cortar cabezas y si quizás no pudo con todas, al menos se alzó con la más importante, la de la Hidra y su publicación, gracias a la cual esos ucrónicos demonios de tinta y papel son ahora físicos en la Historia de la C.F cubana.

*Título original:  Endemoniado arranca cabeza de hidra, publicado en Portal de la Asociación Hermanos Saíz

miércoles, 17 de agosto de 2016

El primer desayuno de Fidel Castro en Baire libre



Primer desayuno de Fidel Castro en Baire libre. (Foto tomada del archivo de Teodoro Garcés, 1997)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El líder Fidel Castro Ruz visitó Contramaestre en muchas ocasiones, una de ellas ocurrió el 24 de febrero de 1959 en el territorio de Baire, al que asistió en la mañana de ese día a una casa amiga para celebrar el reinicio de las luchas independentistas contra el colonialismo español. ¿Cómo aconteció ese momento en la vida de Fidel?

Antes de dirigirse al acto oficial por la conmemoración del 24 de febrero, Fidel Castro desayunó en la casa de su amigo Teodoro Garcés Pérez (Teo), Secretario de Organización y Propaganda del Banco de Oriente.

En conversaciones con este reportero, Teo narró entusiasmado el gusto de Castro por la comida criolla: “A Fidel le gustaban mucho los tostones con huevo frito y el café con leche. Celia Sánchez  probaba antes cada alimento que ingería el Comandante”.

Teodoro Garcés Pérez.
En ese tiempo Teo tenía afición por la fotografía; a él se deben muchos de los recuerdos que vinculan a Fidel Castro con el pueblo de Baire, luego del triunfo revolucionario de 1959.

De la casa de Teo partió al Parque Histórico, donde se celebró el acto oficial. Teo tomó muchas fotos del líder guerrillero  que hoy deben encontrarse en su archivo personal y permanecen inéditas para los cubanos.

A Teo lo visité  en 1997 en su amplia casona de Playa, en La Habana;  tuve la suerte de ver la montaña de telegramas que recibía cada cumpleaños a nombre de Fidel Castro; las numerosas fotos junto al líder que conservaba. Las botellas de Napoléon que le enviaba Millar Barruecos (Chomi) a nombre de Fidel Castro. Los telegramas de Raúl Castro.  Lamentablemente no se sabe el paradero del archivo personal del Teo, porque al morir, sus propiedades pasaron a ser controladas por un hermano con el que tenía algunas desavenencias familiares.
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