CON LOS MISMOS BUEYES


Tengo cerrada la lengua
El mundo en Cuba habitado por mi padre viejo se está yendo
El reino del mamoncillo
Solo es un perro negro en la calle
Los falsos amigos
Pepín, el amolador de tijeras 
Los cubanos de a pie también nos cansamos
El aura chismosa
Aura tiñosa
Observación a fabulilla de la mediocridad
Fabulilla de la mediocridad
Facebook es la casa más amada de los cubanos
La zafra y el bagacillo
Uno de los grandes en mi pueblo 
Las Bici-taxis y sus monstruos 
Los oblomovistas y el pueblo
Un hombre de 102 años
Estado de impunidad
Los 90 del Cachao de Maffo
Cuando yo era un siete pesos
El círculo de los estafadores camino a Santiago
Aquel chico bueno que quiso tener un perro llamado London
¿Por qué será que siempre terminamos hablando de comida?, pegunta Nicanor
Oración ante mi propia estatua

Alguna vez fuimos felices con aquel socialismo de los 80
Perfil de hombres y mujeres mediocres
Cuba, mi amigo y el Período Especial
Cuba con los mismos bueyes: Una actitud de resistencia ante el vacío, el cacareo y el discurso monotemático

Fábula del tipo gordo que robaba la luz de otros
Los hayaqueros de San Luis en el oriente cubano entre el invento y la sobrevivencia 
La feria de mi pueblo
Sistema de salud en Contramaestre solo dispone de un cirujano

 ¡Cuba no es igual en todos lados! 
Alcohólico pero cubano hasta el tuétano 
Perros del infierno en Cuba
La Cultura Cubana debe restaurar el diálogo, la espiritualidad 
La Cultura Cubana a punto de ahogarse  
Escritores en Santiago de Cuba al borde de la asfixia económica
Nuestra vida cotidiana en Cuba 
Médico cubana en jaula de oro árabe 
Llego a la edad de los apóstoles desde Cuba 
Olvidado por la historia de Cuba
Fósforos para mi oscuridad
Dictadorzuelos de la cultura sí que los hay
Fin de semana en Oriente, Cuba 
Ha muerto gallo padre en Cuba
Metáforas del desarraigo en patio cubano 
Columnas ciclópeas en medio de huracanes y naufragios
Colar café exige un punto ideal de azúcar 
Sigues viva en el mismo lucero 
Pakumá, mamá, Cuba y leal amiga 
Mientras más conozco al hombre, más quiero a Cuquita

1 comentario:

Armando G. Muñoz dijo...

Arnaldo, al fin tengo el tiempo de escribir estas notas sobre tu libro. “Cuba, con los mismos bueyes”, a pesar de haber leído muchos de sus artículos en el Blog “Caracol de Agua” te puedo asegurar que disfrute mucho su lectura en papel, nada como leer en papel, leí y releí algunas de las publicaciones y como me gusta hacer marque algunas líneas e hice anotaciones al margen de algunas páginas, fue un inmenso placer leerlo. Me hizo regresar a mi barrio de Marianao, a La Habana donde naci hace casi 60 años, recordé muchas de las vicisitudes vividas en el famoso “periodo especial” o mejor llamado “el hambre de todo un pueblo” por el capricho y la soberbia de un gobierno, en tus notas se repite como una constante el hambre, los deseos de saborear un platillo sencillo, no un manjar especial, algo común en todos los cubanos por mucho tiempo, desde la llegada de la involuciona fidelista.
Muchas frases me marcaron llenándome de recuerdos y sentimientos, ejemplo son cuando dices o escribes, “No pierdo la capacidad de soñar”, “Tirarlo todo a relajo…”, “El hombre de barro,… es un ser domestico solo interesado en comer, vivir algunos años y morir cuando le toque”, “Un pueblo que no ha perdido sus ilusiones, porque las tiene todavía”,
“La vida en la isla se reduce al vivir para subsistir”.
“Los cubanos de la isla padecen… del trauma del odio”. Aquí te anotaría de un odio engendrado desde el gobierno.
“El paraíso anunciado por el Mesías rojo no llego…, muchos comprenden tardíamente que perdieron sus mejores años…, no les queda mas remedio que odiarse ellos mismos u odiar a aquellos que tomaron el camino al mar”.
Me sorprendió la publicación sobre el “Genocidio ilustrado”, creo como bien dices “Se trata de un acto de limpieza de un pasado”, Te preguntas, “¿Por qué no venderlas…? Si ellos, los gobernantes actuales, pudieran borrar nuestro pasado y reescribir la historia de la isla a partir de 1959 no dudes lo harían, nada les importa sola su falsa grandeza y la elocuencia de sus malogrados logros.
Escribes; “Cual será el futuro de la sociedad cubana”, en el anotas, “No olvido al rey francés que prefería leer los periódicos enemigos para enterarse de sus fallas como estado”, sucede que nuestros reyes no aceptan sus errores, son infalibles, están sobres los dioses y quien ose criticarlos es solo una marioneta de un enemigo inventado para poder subsistir, los equivocados son los otros.
Comentar cada uno de tus artículos me llevaría a casi copiar tu libro en este comentario, como siempre comparto mucho de tus puntos de vista en otros estoy en total desacuerdo, es lógico, somos humanos además de cubanos, leerlo fue un placer, te repito, me lleno de recuerdo y de angustias, gracias por la oportunidad de tenerlo entre mis libros, espero un día me lo puedas firmar y dedicar, este, lleno de notas y marcas.

Esos son los bueyes que tenemos” y no deseamos cambiarlos, es más fácil para quien guía la yunta.

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