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miércoles, 16 de febrero de 2011

Periodistas Tierra Adentro: un reencuentro en los márgenes

Pero esta vez acudo a una frase del lenguaje rural para identificar su práctica periodística, “el guajiro tira para el monte”, en abierta alusión al reencuentro con unas raíces que ya creían olvidadas, proceso que le hizo exclamar a una de ellas: ¡“Viví toda una vida en Contramaestre y nunca aprecié sus encantos!”.


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Periodistas Tierra Adentro es un proyecto que nace desde Contramaestre. Tiene un staff de jóvenes, mujeres por cierto, empeñadas en mostrar a la aldea global lo bello y diferente en cualquier sitio de la geografía oriental de Cuba, sea Baire, Los Negros, Pueblo Nuevo o el mismísimo Contramaestre.

En principio no pasó de ser un alarde, tal vez provinciano, quizás baladí, sin embargo, en el proceso de creación, las jóvenes reporteras mostraron habilidades periodísticas hipermedia, que fueron mezcladas con la creación y dieron por resultado piezas de buena factura para un ejercicio evaluativo de terminación de asignatura.

Lo que en principio fue un simple acercamiento devino obsesión y encuentro con las raíces identitarias. Yisel, Adyanis, Lianet y Arletis, en principio, tenían su mirada en lo cosmopolita, nunca en las raíces, tal vez por eso de la fábula del aldeano vanidoso que no aprecia lo bello y diferente del terruño donde vive y “tira para la ciudad”.
Pero esta vez acudo a una frase del lenguaje rural para identificar su práctica periodística, “el guajiro tira para el monte”, en abierta alusión al reencuentro con unas raíces que ya creían olvidadas, proceso que le hizo exclamar a una de ellas: ¡“Viví toda una vida en Contramaestre y nunca aprecié sus encantos!”.

Loas entonces al periodismo hipermedia programado desde la universidad de Oriente (Santiago de Cuba), en vinculación con los hombres y mujeres que hacen periodismo digital en los márgenes de las capitales provinciales. Ojalá, Periodistas Tierra Adentro, no se convierta en tierra infértil, donde el ganado, con el pasar de los años, paste libremente sin una sombra de memoria.

Aquí les dejo un enlace, del blog Periodistas Tierra Adentro, a los lectores de Caracol de Agua para que aprecien el reencuentro de estas jóvenes reporteras en los márgenes:
http://periodistastierraadentro.blogspot.com

lunes, 10 de enero de 2011

¿Fayad Jamís vivió en Contramaestre?

Fayad Jamís vivió en Anacahuita. En este lugar de Contramaestre, escribe el memorable poema sobre el asesinato de un perro en el Crucero del Ferrocarril.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Contramaestre es un pueblo de pastores y sombreros, sombras y luces, ríos y cañadas, frutas y mujeres hermosas, músicos y poetas; de estos últimos, una casa del Crucero del Ferrocarril, en Anacahuita, conserva hasta hoy, misteriosamente protegida al ojo extraño, la presencia de Fayad Jamís en su entorno.

Las noticias del hecho llegaron con una entrevista del periodista Orlando Castellanos, publicada en una Gaceta de Cuba, en la que habla de los días de Fayad Jamís en Anacahuita, incluso cita el memorable poema que evoca el asesinato de un perro en el Crucero del Ferrocarril.

El poeta César López, en una visita a Contramaestre, durante una de las ediciones de la Feria del Libro, me decía que debíamos documentar la presencia de Fayad Jamís, pues serviría de referente para la consolidación de nuestra poesía.

Algunos muchachos,  de historia del arte, intentaron encontrar la casa en Anacahuita donde estuvo Fayad, pero su indagación  no produjo ninguna pista y los resultados apuntaron al silencio.

El poeta Eduard Encina en un arranque lírico dijo: “Fayad Jamís estuvo en alguna casa de tu familia, eso te corresponde investigarlo”.

Lamentablemente sólo existe un dato histórico y es que entre 1937-1943 recorre la Isla y estuvo en Florida, Palma Soriano, Contramaestre, Las Cruces, Aguacate y Bayamo. En algunos de esos seis años pudieran encontrarse evidencias sobre la familia que lo cobijó en Anacahuita.

Confieso que hasta hoy, siendo un nativo de la Anacahuita, no he podido encontrar la verdadera casa donde vivió Fayad Jamís. Ojalá y algún amigo, conocido, o cualquier interesado en el tema, pueda darnos alguna pista para encontrar al autor de “El ahorcado del Café Bonaparte” o del memorable poema “Con tantos palos que te dio la vida”.

lunes, 1 de marzo de 2010

En directo desde Chile: testimonio de un contramaestrense que vivió el terremoto

Por Noel Pantoja

Hermanos, hijos, amigos:

He optado por hacer mensajes colectivos, para ahorrar tiempo, pues temo que en algún momento falle el Internet o nos quedemos sin electricidad.

Hoy han seguido llegando noticias aterradoras de las zonas más cercanas al epicentro del sismo. La Región del Maule, que es la Séptima es la que más daños ha sufrido. Concepción (capital regional) y sus alrededores son un infierno en el sentido más estricto de la palabra. Ruina, desolación, hambre, sed, dolor, imperan en esas zonas. Hoy en la madrugada hubo un tsunami que cobró nuevas víctimas. Los bomberos siguen en sus intentos de encontrar personas con vida bajo los escombros, mientras que por diversos sitios se escuchan gritos de desesperación.

Es tal el grado de desabastecimiento, que las personas poco a poco van perdiendo lo que uno tiene de humano y en hordas asaltan supermercados y otros establecimientos, en busca de artículos de primera necesidad, claro que en la confusión los antisociales e inconscientes roban cosas que no son necesarias para vivir, lo que ha obligado a los carabineros y militares a utilizar la fuerza.

La isla de Juan Fernández ubicada en el Pacífico chileno, también recibió el embate de un tsunami que penetró tres kilómetros hacia adentro y arrasó con todo lo que encontraba a su paso.

En Temuco, capital de la IX Región, ciudad donde yo vivo, los daños han sido menores, pero igual hay derrumbes de casas, desprendimientos de paredes, aleros y techos. Las calles han recibido daños considerables y el tránsito se ha visto interrumpido.

Los semáforos han comenzado a funcionar, pero ayer los carabineros tuvieron que regular el tránsito en las intercepciones. En los servicentros se hacen colas que alcanzan cinco y seis cuadras y hay que esperar horas para echar gasolina.

En los cajeros electrónicos las colas son interminables, así como en los supermercados. Hoy se restableció el agua en la ciudad, pero hasta el medio día la gente tuvo que buscar agua en cubos, latas, botellas, palanganas, en diferentes puntos habilitados.

También se restableció el Internet, el teléfono y la señal de celulares. En fin, que la normalidad va retornando a Temuco, incluyendo las réplicas del sismo que ahora son más espaciadas y menos intensas, pero igual dan un poquito de susto.

Mi casa no sufrió daño alguno en su construcción. Les comenté que durante los dos minutos y medio de terror que duró la sacudida que nos dio la tierra (era como si te tomaran por los hombros y te sacudieran a todos lados con fuerza, eso era lo que sentí en esos 150 segundos que me parecieron horas), los daños fueron de objetos: Un televisor de 21 pulgadas cayó de la mesa y se hizo pedazos, aunque la pantalla milagrosamente, no se rompió, muchas vasijas rodaron por el suelo y se rompieron, floreros, maceteros, espejos, cristales y cosas así. Pero las paredes, el techo, el piso, no recibieron daño alguno.

Esto puede parecer increíble, pero la explicación está dada en que el sur chileno por la cantidad de volcanes que existen, es una zona propensa a que ocurran este tipo de fenómenos. En 1960 un maremoto acabó con la ciudad de Valdivia, al sur de Temuco. En el 85 otro sismo fuerte azotó esta zona, así que la gente está preparada y las construcciones cumplen estrictamente con las normas establecidas de protección antisísmica; he conocido testimonios de amistades que pasaron este terremoto en el piso 16 de un edificio.

Nos cuentan que ellos sentían que el edificio se movía como un árbol cuando le da el viento, pero no sufrió daño alguno. Por otro lado, acá en el sur, debido a las constantes lluvias y el intenso frío, predomina como material de construcción, la madera. Es raro ver acá en el sur una casa de placa. Las paredes de cemento no abundan, excepto en los edificios.

La madera protege más contra el frío y la lluvia y es más flexible ante un sismo. Un sismo de 7,5 grados, en cualquier lugar del mundo provoca mayor destrucción que la ocasionada en Temuco; pienso yo, que por esas causas que les menciono.

Bueno familia, amigos, más adelante les sigo contando de este verdadero infierno que hemos vivido y estamos viviendo en Chile. Afortunadamente, los daños no llegaron a nosotros; sigo "vivito y coleando"...

sábado, 27 de febrero de 2010

“Soy como soy/ y no como tu quieres”

Por Orlando Concepción Pérez. (Escritor y periodista)

Como si presintiera el nacimiento del blog CARACOL DE AGUA, José Martí escribió en 1880: “Los poetas son como los mares, fluyen y refluyen”. (O.C.15:418). Desde las páginas de Internet, un poeta-periodista, Arnoldo Fernández Verdecia, cursó la invitación para que, en representación de la membresía de la UNEAC, pudiera aparecer en su blog, alguna contribución semanal para un caracol destinado a que, en todos los continentes, pudiera iluminarse el universo artístico con imágenes escritas sobre las ramas del Contramaestre del siglo XXI.

Dejar constancia de una profunda gratitud es tan solo un gesto protocolar que nunca alcanzará a dimensionar un sincero reconocimiento. El periodista que dice “Presente” en “Caracol de Agua”, es la mejor expresión de la puesta en práctica de una prédica martiana: “No hay mejor monarca que un periodista honrado”. (O.C. 10-383).

Los miembros de la UNEAC en el municipio Contramaestre, han sido honrados con la invitación. No resulta tarea fácil, ¡no puede serlo!, seleccionar los temas culturales que merecen circular, como nubes limpias, en las naciones del planeta Tierra, en el horizonte infinito de Internet. Cuando el marco propicio es un blog especializado, la profesionalidad del escritor enfrenta un reto sin igual.

Sintetizar el pensamiento para que florezca un par de cuartillas, como si quisiera rivalizar con las complejidades de un cuento breve, reclama una pericia que a veces está muy por encima de las posibilidades creativas de un narrador o un ensayista.

Mucho reconocimiento cabe en las palabras destinadas a servir como mensaje de gratitud a Fernández Verdecia, más que por la invitación, por el galardón de encontrar viajando por el mundo el fruto de las ideas de un lugareño empecinado en convertir en certeza lo afirmado por Martí en “Nuestra América”: “Pensar es servir”. (O.C. 6:25).

Llenar una hoja en blanco con citas martianas, no es el más loable recurso para decir “Gracias”, esa palabra tan útil como insuperable. Quisiera estar dotado del talento que tanto abunda en el campo intelectual cubano, para embellecer lo redactado con metáforas insospechadas, que nada tuvieran que envidiar al “Romancero Gitano” de Lorca. Sin el ánimo de la semejanza textual con uno de los boleros tradicionales, puedo afirmar que “Soy como soy/ y no como tu quieres”.

Ando con el sano orgullo a cuestas porque mis humildes colaboraciones han permitido a contramaestrenses ausentes de muchas maneras, expresar sus criterios, coincidentes o no, pero más que nada, sentirse felices en la distancia porque el pueblo natal, o simplemente residencial de alguna etapa, puede exhibir sus colores naturales sin afeites de artificio.

Negarse a cumplir una petición de Arnoldo, es algo así como esquivar la responsabilidad de ocupar el lugar reservado a los que piensan y por lo tanto tienen el derecho a actuar, hacer, y también a equivocarse. Ojalá este “Caracol de Agua” pueda resistir los embates del desequilibrado siglo XXI, como si fuera una génesis permanente.

Fotografía: Escritores de Contramaestre: Arnoldo Fernández Verdecia, Eduard Encina Ramírez y Orlando Concepción Pérez.

viernes, 1 de enero de 2010

El ritual del cochino asado

En Cuba nada es comparable con el ritual del cochino asado, el que no lo ha vivido no sabe lo que es la cubanía en su esencia. Para muchos foráneos es un atentado a la salud, pero para los cubanos, es conquistar la alegría, aunque los días restantes su mesa esté deprimida.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Es 31 de diciembre, las manecillas del reloj marcan el fin del año. Ha sido un día festivo para el cubano de a pie, pues se levantó en la mañana, buscó viandas, hortalizas, arroz, frijoles y aliñó un cochino. Lo colocó en una púa sobre un montón de brasas, para que estuviera asado a las 12 de la noche.

En torno al asado del cochino se agrupa la multitud. Los hombres juegan al dominó; se rotan la vara; las mujeres preparan hortalizas, hacen congrí, cuecen viandas. El ron alegra el corazón, algunos hasta improvisan pasillos de baile.

Una pareja de abuelos espera del nuevo año salud y amor, que tanta falta le hacen a la humanidad para salvarse de guerras y epidemias que amenazan con exterminar al hombre. Son felices, han pasado las bodas de oro y esperan llegar a la eternidad juntos.

Las llamas provocan el estallido del cuero del cochino, la grasa mana de su cuerpo, está dorado, listo para cenar. Bajan la púa, unas yaguas de palma real acogen la carne asada y un guajiro, machete en mano, troza el cuerpo. Todos comen, no piensan en el futuro, sólo el momento, la manteca invade rostros sudados. La cerveza refresca el ambiente.

En Cuba nada es comparable con el ritual del cochino asado, el que no lo ha vivido no sabe lo que es la cubanía en su esencia. Para muchos foráneos es un atentado a la salud, pero para los cubanos, es conquistar la alegría, aunque los restantes días su mesa esté deprimida.

A todos los nativos de esta isla, estén donde estén, les deseo toda la felicidad del mundo y ojalá hayan asado su cochino en púa, como lo hemos hecho por acá, los que no perdemos los sueños y confiamos en la energía positiva del nuevo año.

Si no asó un cochino, lo esperamos para hacerlo en familia, como siempre lo soñaron nuestros padres fundadores.

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jueves, 10 de diciembre de 2009

Juan Fajardo Vega. El último de los mambises cubanos

Juan Fajardo Vega: “Cada vez que la Patria ha estado en peligro, he dejado mis oficios y me he puesto al servicio de su defensa y cuando volvía la paz, de nuevo a mis oficios. ¡Nada de estar viviendo de la Patria!”.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Juan Fajardo Vega, el último de los mambises cubanos, un hombre que mereció la gloria, a pesar de morir en un oscuro rincón del oriente cubano, lejos de La Habana y Santiago, las ciudades más importantes de Cuba. Había nacido el 15 de agosto de 1881, en el poblado de Contramaestre, actual provincia de Santiago de Cuba, formando parte de una familia pobre, sustentada en las labores agrícolas.

Este hombre de mirada humilde, tuvo la suerte de compartir la lucha con figuras como el general Saturnino Lora, del que confiesa: “me impresionó tanto, que aunque después pude contemplar al gran general Antonio Maceo, la imagen que guardo mejor y con más detalles es la de Lora montando aquella yegua rocín, cuando me conducen a su presencia y me enseñan como un candidato guerrero”.

Siendo apenas un niño, unos catorce o quince años, se lanza a la guerra contra España, convencido de que el único camino es la libertad y la independencia de Cuba por encima de cualquier ambición personal: “En un libro importante de Carlos Roloff, estaba anotado que yo, Juan Fajardo, con el número 20992, ingresé en la guerra con el grado rasante de soldado”.

“Lo que hicieron fue darme enseguida tareas de armero. Reparar carabinas, fusiles, escopetas. Yo en la guerra fui ayudante de armero”.

En los años de la República Neocolonial tiene vivencias que lo marcan, entre las que se cuentan la Guerrita de la Chambelona, un hecho que pasó a la historia de Cuba, como algo triste, pues cubanos deshonestos se enfrentaron con aspiraciones arribistas de ambos lados.

En La Chambelona, Fajardo Vega estuvo a favor de la libertad de Cuba, sin compromiso de partido alguno, siempre con el honor como escudo y los ideales libertarios como armas.

En las luchas desarrolladas por el Ejército Rebelde liderado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, participó como armero del III Frente Oriental. El triunfo revolucionario del primero de enero de 1959 lo sorprende con la carabina al hombro, ya no es el bisoño mambí que tuvo la desdicha de llevarse a la tumba la última imagen de Antonio Maceo vivo, es un hombre dedicado a las faenas agrícolas, un simple campesino que no escribió libros sobre la guerra como lo hicieran muchos de sus contemporáneos.

Este sencillo hombre de campo se comprometió con la causa de Fidel Castro y es de los que se vincula a las diferentes acciones que emprende la Revolución.

No dejó obra escrita que lo inmortalizara, ni ningún poeta cantó sus glorias. Como hombre anónimo salido de lo más profundo de lo cubano, su misión fue darse a los humildes con los que compartió suerte como uno más, no tuvo grandes hechos de guerra, ni se distinguió por sus hazañas militares, pero sus ojos fueron los últimos que vieron al Ejército Libertador, los últimos que vieron a Antonio Maceo vivo.

Esas razones son más que suficientes para que la Revolución entierre sus restos mortales en el Cacahual, junto al invicto general Antonio Maceo y su joven ayudante Panchito Gómez Toro.

Juan Fajardo Vega es el hombre humilde que dijo ante el tribunal de la historia:

“Cada vez que la Patria ha estado en peligro, he dejado mis oficios y me he puesto al servicio de su defensa y cuando volvía la paz, de nuevo a mis oficios. ¡Nada de estar viviendo de la Patria!”.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El arquetipo del demonio: el Machacante

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En la historia del Período Especial en Contramaestre tiene un lugar cimero el Machacante del camión de pasajeros, un personaje siniestro que no conoce limite alguno en su trato con cualquier ser humano: sea médico, barbero o cosmonauta.

La ligereza de su carácter lo hace actuar como payaso, pues cree tener el don de la risa y hasta piensa que todo lo que dice es inteligente y oportuno. En la caseta del camión es una especie de gallo fino, nadie puede disputarle, pues él lo controla todo.

Su poder es tan grande que lo mismo te baja del camión si le protestas el precio, el servicio o simplemente te deja sin alternativas: o sigues viaje bajos sus condiciones o te quedas a sufrir una larga espera. De esas necesidades se nutre la ganancia de este señor de vestir grosero y palabras obscenas en la comunicación.

No hay un hecho más doloroso que montar en uno de esos camiones y reconocer en el Machacante al tipo despreciable que bajó a un viejito porque no tenía el completo del pasaje, o aplastó a una embarazada por reclamar un asiento.

Las normas institucionales establecen unos límites para el camión de pasajeros, una cantidad sentado (unas 12 o 14 personas) y otras de pie. Al Machacante no le interesa la ley y hasta se burla de ella, no importa si estás operado, enfermo o lo que tengas, o haces espacio para montar más usuarios o te ofende brutalmente.

Si el sabio cubano Jorge Mañach se refirió al choteo como prurito que rebaja toda autoridad y la nivela, sea de la condición que sea, hoy, de estar vivo, se quedaría corto si observara el comportamiento del Machacante.

Lo curioso es que lo mismo te puedes encontrar un Machacante con un septo grado que hasta un graduado universitario o un campesino, su procedencia social varía y es harto difícil definirlo como grupo orgánicamente hablando, pues no existe organización alguna, ni sindicato que coordine su trabajo y le otorgue identidad ante el resto de la sociedad. Sencillamente existen como estrellas rutilantes en el firmamento del transporte, y sólo le interesa ganar dinero despiadadamente, aunque tenga que pasar por encima del dolor, la pobreza o la alegría.

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