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jueves, 22 de julio de 2010

Idania rompió todos los “bellezómetros”

Por Orlando Concepción Pérez. (Escritor y periodista)

Blanquita Amaro fue (desde mi humilde punto de vista) una de las más bellas artistas cubanas de cabaret, radio, teatro y cine del siglo XX. Pero,…siempre aparece un “pero” inesperado, su hija Idania rompió todos los “bellezómetros” habidos y por haber.

Presenciar la salida a escena de Idania Villegas significó siempre asomarse al balcón perfumado de una belleza física inigualable e insuperable.

Eso sucedió la noche en que ambas compartieron el escenario, en su debut ante el público que llenó la sala del cine teatro “Oriente” de Contramaestre, en los años finales de la década de los 40 o principios de los 50 en el siglo XX.

No puedo imaginar cuántos de los espectadores varones sintieron que sus manos se ponían al rojo vivo todo el tiempo que duraron las palmadas, para saludar la aparición del sueño madre y del sueño hija. Sus voces de actrices con experiencia, eran capaces de imantar a los oídos menos ansiosos y de encandilar a los ojos que no podían ser indiferentes

No sé cuál tierra del mundo acogió a Blanquita y a Idania, años después de la clarinada histórica de enero de 1959. Sí estoy seguro de que las siguieron abrazando y abrasando. Ellas, bien lo merecieron.

Fotografía 1: Blanquita Amaru

viernes, 16 de julio de 2010

Tito Guízar estuvo en Contramaestre

Por Orlando Concepción Pérez. Escritor y periodista

Tito” Guízar descolló como estrella del cine mexicano en los finales de los años 30 y comienzos de los 40, en el siglo XX. Guízar estuvo en Contramaestre, para cumplimentar el contrato de una actuación, con el empresario del cine-teatro “Oriente”.

Guízar constituía la atracción de los cinéfilos y, de manera muy especial, de la parte femenina de ellos.

Cuentan los abuelos y los padres de mayor edad que a Tito Guízar lo esperó una multitud frente al local del cine y una de las féminas no supo (o no pudo) contener sus impulsos sensuales y, en un aparente rapto de histeria, sus manos llegaron al vestuario y al cuerpo del actor mexicano, cuando intentaba entrar en el edificio donde actuaría.

La bragueta del astro de esa época, no salió ilesa del bullicioso y descontrolado incidente.

Quizás el hecho trascendió más que las ovaciones de larga duración que estremecieron la estructura del recinto en el transcurso de su actuación.

Tito Guízar quedó como una leyenda en el historial escénico de Contramaestre. Recordar a “Tito” forma parte de los “Ecos del ayer”.


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