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jueves, 15 de junio de 2017

¿Por qué Contramaestre ostenta la categoría de ciudad de Cuba?



Contramaestre adquiere categoría de ciudad en 1988, así que solo tiene 29 años.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Un asentamiento urbano adquiere la categoría de ciudad  cuando reúne en sí un grupo de indicadores  demográficos, ambientales, económicos, culturales y sociales. Muy pocas personas saben si Contramaestre es una ciudad o sencillamente un poblado;  hoy aclararemos definitivamente esa duda.

El término ciudad suele utilizarse para designar una determinada entidad político-administrativa urbanizada. Las ciudades son las áreas más densamente pobladas del mundo. La Conferencia Europea de Estadística de Praga, celebrada en 1966, propuso considerar como ciudades las aglomeraciones de más de 10 000 habitantes y las de entre 2000 y 10 000 habitantes siempre que la población dedicada a la agricultura no excediera del 25 % sobre el total.

La definición de lo que se entiende bajo el concepto de «ciudad» no sólo varía según las específicas leyes o reglamentos de cada país, sino también conforme a las distintas apreciaciones de los especialistas.  Para el caso cubano las "pequeñas ciudades" son las agrupaciones densas de viviendas en el interior de las cuales todos los desplazamientos funcionales se realizarían a pie; esto lleva a individualizar núcleos cuya población oscila entre menos de 10 000 y más de 50 000 habitantes, según las regiones.

Contramaestre como asentamiento urbano tiene su nacimiento en 1912, a partir del momento en que se proyectó el Plano Urbanizacional por la Cuba Railroad. Decir que las calles se concibieron anchas porque se veía llegar el automóvil y otros adelantos de la modernidad. Los proyectistas pensaron un tipo de desarrollo que pudo visualizarse, fundamentalmente, a partir del paso de la Carretera  Central entre 1928-1931, con ella surgieron  entidades económicas, culturales y políticas, que condicionaron una manera de hacer gestión a favor del territorio; ya en 1952 Contramaestre tenía cerca de ocho mil habitantes.

Sin embargo, fue un poblado de Maffo hasta 1976, cuando se decide por la primera división política administrativa convertirlo en municipio. A partir de esa fecha y con la bonanza de los años 80 del siglo XX, la población creció intensamente sobre la base de la migración excesiva de personas del campo, al extremo de pasar las 10 mil en 1988, por esa razón demográfica y dada las ventajas económicas que tenía: tierras fértiles, buena agua, alto productor de granos, cultivos varios, cítricos, una cultura propia, es decir una infraestructura concreta, es declarado Ciudad en 1988. A partir de ahí el crecimiento demográfico se ha mantenido en ascenso y hoy se estima que existe en la Ciudad una población de aproximadamente 60 mil personas.

miércoles, 7 de junio de 2017

Llegan tiempos nuevos a Maffo donde se puede hablar libremente



Pueblo de Maffo reunido en la Peña "El cañón Don Pepe".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com   

La Sociedad Cultural José Martí  en Maffo, de conjunto con la Casa Memorial Orlando Pantoja, tiene una peña identificada con el nombre “El cañón Don Pepe”, que va ya por su cuarta edición. La misma se desarrolla todos los día 2 de cada mes y su conductor es el poeta y pintor René Emonides Quintana. En la cita de este 2 de junio no había espacio en la sala para tantos participantes, pasaban las 70 personas.

Creyentes  y no creyentes se unieron en una obra de infinito amor. La Iglesia Bautista celebra 110 años de creada. Por eso una comitiva encabezada por su Pastor, habló de los momentos fundacionales ocurridos aquel 20 de mayo de 1907;  de los antecedentes que llevaron al surgimiento;  en fin, un momento para aprender a amar  a aquellos doce feligreses, que en fecha tan memorable para la historia de Cuba, entonaron el primer himno. Se habló de Manuel Portuondo,  el predicador de la palabra de Dios en Maffo.

La respeta maestra, ya retirada, Idelisa Rivero Montero, habló del Parque Saturnino Lora (de Maffo);  de aquellos memorables años en que fue educadora en la Mariana Grajales;  habló largo y lúcido del farmacéutico Bolívar Pantoja Jiménez, de la Clínica de Modesto  Berlanga;  del reverendo Joaquín Antúnez que tuvo que dormir en la casa de los del Toro, porque la crecida del río Contramaestre no daba cruce; allí habló Antúnez de las bases precursoras del templo Bautista que se fundaría el 20 de mayo de 1907.

Otro momento de recuerdo  estuvo vinculado a la historia de los pañuelos con las iniciales de José Martí que traía el Apóstol al caer en combate el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos.  Una versión dice que era blanco  con las iniciales grabadas en tinta china;  Xímenez de Sandoval, el oficial español que comandaba la tropa, diría años después, que las iniciales estaban bordadas en verde sobre un pañuelo blanco; sin embargo, en Remanganaguas, en la Cantina de Bartolo Cabote, aquel 20 de mayo de 1895, se dice que los españoles intercambiaron pertenencias ocupadas a Martí y entre ellas estaba un pañuelo rojo con las iniciales J M grabadas. El pañuelo era mostrado por la maestra de la Escuela No. 39, Emilia García, todos los 28 de enero y los 19 de mayo en las paradas martianas que se hacían en el  Cementerio. La prenda había llegado a sus manos a través de Lorenzo Sánchez, uno de los hijos de Bartolo.

No faltó en “El cañón Don Pepe”, el momento para disfrutar de canciones salidas de los  maestros Cachao, Bulo y el Polo de Maffo, que condimentaron de cubanía profunda la  tarde.

A la cita acudieron como invitados, autoridades del gobierno municipal y de  la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí en Santiago de Cuba, que informaron sobre la entrega del Premio Honorífico Corazón de Cuba a la Casa Memorial Orlando Pantoja y al intelectual René Emonides Quintana, por su destacado trabajo en defensa de los valores identitarios del pueblo de Maffo.  

El Pastor de la Iglesia Bautista dijo palabras memorables que hablan del espíritu de José Martí que anima cada cita de Don Pepe con el pueblo de Maffo: “Orábamos por un tiempo donde se pudiera hablar libremente así y ha llegado con la Sociedad Cultural José Martí y su peña el Cañón Don Pepe…”
 
Maestra jubilada Idelisa Montero Rivero, una gloria de la educación en Maffo.
René Emonides Quintana, poeta y pintor, conductor de la peña "El cañón Don Pepe".
El Pastor de la Iglesia Bautista de  Maffo habla de los 110 años del templo.
Yaumara Salcedo, dirigente gubernamental en el municipio Contramaestre.
La principal figura de la peña "El cañón Don Pepe", el sonero Cachao.
El maestro Bulo (gorra azul) y su piquete ocasional.

domingo, 7 de mayo de 2017

Las Bici-taxis y sus monstruos




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Prefiero dos palabras para nombrar un personaje de la vida cotidiana que ha convertido una bicicleta en un triciclo  para transportar dos pasajeros a bordo. Es un taxi de pasaje, con la diferencia de que el motor es el propio ser humano, que asume pedalear para ponerlo en movimiento.  Pero no haré aquí la historia del triciclo en Cuba,  hoy quiero llamar la atención sobre el “humano” que lo conduce en Contramaestre, un pueblo de provincias, en el oriente de la isla, en el tramo del Edificio Rodríguez al Hospital Orlando Pantoja Tamayo; tan sólo un kilómetro de distancia.  ¿Qué sucede en ese itinerario?

La persona que tiene a alguien de la familia ingresado en el Orlando Pantoja y debe recorrer ida y vuelta seis veces al día, para llevarle desayuno, almuerzo y comida, a sus allegados, ¿cuánto gasta? Alarmente la cifra: 18 pesos en moneda nacional (m.n), si cuesta sólo 3 m.n. Imagine usted el gasto del personal de salud, que debe viajar diariamente a la citada instalación  hospitalaria. Todavía el transporte público no cubre la demanda de personas que  acuden allí;  así que en esos horarios muertos del día, el conductor de la bici-taxi (bicitaxeros), fija un precio de partida,  $3 m.n; ahí empieza todo y se aferra a la llamada oferta y demanda, así que lo mismo puede pedir $5, que $10; en el primero de los casos serían $25 al día, en el segundo $30. ¿Qué bolsillo aguanta eso?

Pero lo mas complejo de todo, es que las personas a veces con ingenuidad creen que cuesta $2, porque es sólo un kilómetro y no hay elevaciones, ni tramos difíciles; además transitan por la Carretera Central, una propiedad social del pueblo;  así que lo abordan en cualquier lugar;  al llegar al destino, el conductor con voz grotesca dice: “Son $5 m.n”;  la impotencia se apodera del pasajero;  pero si no tiene a nadie para proteger sus derechos, qué puede hacer; pues darle el precio y enojarse por el estado actual de las cosas.

En lo personal lo viví  en carne propia durante una semana y asumo  que  no hay bolsillo que aguante. Uno de esos siete días abordé una bici-taxi, apenas a medio kilómetro del Hospital;  al llegar, el tipo me dijo, “son $3 m.n”, me indigné porque no podía costar eso;  el cubano de a pie se despertó en mi y le dije: “Te doy 2 m.n;  no más”, la respuesta del bicitaxero fue letal: “Si fuera más dinero; habría sangre hoy aquí;  pero no me caeré por un peso”.  Me puse en guardia enseguida, por si las cosas;  pero el tipo salió como un bólido, pedaleando su oferta y demanda, esa que martilla día por día al pueblo y lo único que le importa es romperle los bolsillos. Imagine usted si me hubiera pedido 20 m.n, que a veces durante la noche lo exigen, y yo hubiera reaccionado como lo hice; entonces no podría escribir esta historia y la sangre estaría llegando al río.

martes, 18 de abril de 2017

Los 90 del Cachao de Maffo



El sonero más grande de Maffo en todos los tiempos cumplió 90 años este 14 de abril.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Suena un tres en la tarde y rompe el Son a Maffo. Parece un juglar escapado del San José, con su sombrero calado, la guayabera y esa voz inconfundible que produce una calidez contagiosa. Enseguida uno está repitiendo el estribillo de la canción y adorando a Oscar Mora Fornaris, uno de los soneros más importantes del oriente cubano y el más grande de Contramaestre.  

Por sus palabras conversadas con el realizador de radio, Paco Miranda, este domingo en la casa de cultura Chile Morín de Maffo,  supe de los 40 centavos que nunca reunió para comprar aquel tres añorado, junto a sus amigos del cuarteto Mije. La mayoría consiguió la cantidad acordada, pero Mora Fornaris no pudo y sus camaradas empezaron a llamarlo a partir de ahí, “Cachao”. En lo adelante, ese  fue su nombre artístico, así todos lo conocemos hoy; con el mismo ganó el “Premio Memoria Viva 2014”.

Cachao confiesa a Paco, que desde los nueve años ya tocaba el tres. A los quince crea el primer conjunto del barrio de Maffo, llamado casualmente Mije; después convertido en cuarteto y muy famoso en las fiestas del San José. Años después crea el apreciado trío Alba, del que forma parte durante décadas, hasta que finalmente decide hacer su vida musical en solitario.

Al cumplir los 90 años este 14 de abril, muchas acciones culturales se hicieron en Maffo para celebrarlo, entre ellas, la realización en vivo del programa de radio “Ecos de un laúd”, dedicado completamente a su obra creativa. Importantes valores  del patio como Ubenilde Bello, el cuarteto Guaicán y Derlis Rosales, entre otros; dedicaron sus creaciones a  la emblemática  figura de la música local.

En sus palabras de agradecimiento  “Cachao” dijo: “Felicidades a mi pueblo de Maffo aquí y fuera de fronteras. Dios los acompañe donde quiere que estén. Los amo a todos por igual. Pido salud a Dios para seguir haciendo lo que me gusta”. 

Galería con momentos especiales dedicados a Cachao en su 90 cumpleaños

 

domingo, 16 de abril de 2017

Cuando yo era un Siete pesos



Cuando  yo tenía 17 años.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 
 
Cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
“¡La guagua de los nuevos reclutas! ¡Jajajajaja!.  Míralos con el pelito largo. ¡Qué  bigotitos más chulos! ¡Jajajajaja!.”. Parecía que habíamos llegado al reino de los jodedores. Eran la gente  del Llamado 24 en pleno vacile. Descendimos. Un mono de trapo con una soga al cuello apareció sobre un pasillo del cuartel que nos recibió. “Nuevecitos; ahórquense...”, nos decían con sorna; se creían los cheches, caminaban con el hombro derecho caído y las gorras las usaban viradas a un lado. Pasamos toda la mañana tirados en el suelo; nadie se fijó en nosotros, excepto los guardias viejos que seguían con el bonche. “Vamos a ver cuál es maricón, al apretar la cosa salen como hormigas, eso no falla”. “¡Blanquitos flojos!”, dice un negrón musculoso y muestra su enorme rabo. “¡Pronto comeré sus culitos y lavarán mis calzoncillos!”. Sonaron dos campanazos (¡Bommmm!, ¡bommmm!). “Debe ser la merienda”. “Arriba guardias, a formar”, dice un tenientito negro que muestra un casquillo en uno de sus dientes. Somos los últimos en pasar. Volvemos al mismo pasillo hasta la hora de la comida. Se repite el campanazo una y otra vez para todas las cosas (¡Bommmm!, ¡bommmm!) y aquello se vuelve un reloj que no camina. Me dio por pensar en las mujeres que tuve a ver si el tiempo se movía. Por mi mente pasaron Pili, Magalis, la profesora de Historia, ¡aaaaaahhhhhhhhh la profesora...! “Qué estará haciendo; seguro un tipo se la tira a esta hora y le dice lo mismo que a mí”. Desde el Polígono de infantería alguien nos grita: “¡Nuevos, a formar! A partir de este momento son guardias de esta unidad. ¡Es una vida de cojones! Mañana los van a pelar al rape. Se afeitan ya”. De allí salimos y nos metieron en una ropa que alguien dijo era china y nos mandaron todos los días para el terreno como decían los jefes, a recibir táctica, marchas mixtas, campo de tiro, guardias  nocturnas, retenes, etc. Los días de semana se iban rápido. Lo malo era el fin; las únicas opciones que teníamos era irnos a un cañaveral, al río, al 43, al 15, o batirnos una paja y luchar todas las comidas posibles, porque el hambre nos doblaba. Si había cerveza en el pueblo cercano, llegarnos y vacilar, siempre con mucho cuidado, pues los de Prevención (boinirojos le decíamos a los nos vigilaban siempre), andaban como tigres dándole caza a los siete pesos como nosotros. La infantería me tenía jodido. Odiábamos a los sargentos instructores. Hijoeputas, se la pasaban dando infantería, se hacían los bestias y eran tremendos pendejos. “Firmes. Derecha. Izquierda. Media derecha. Izquierda. Izquierda. Media derecha. Derecha. Todo guardia debe conocer y respetar el Reglamento”. Nos castigaban por cualquier mierda: Elsido, 100 viejitas por llegar tarde a formación; Matellán, 30 vueltas al Polígono por uso incorrecto del uniforme; Ulises, a lavar baños por reírte”.  Al principio nos cogieron la baja, pero cuando nos enteramos que eran unas putas, nunca más pudieron. “Fulano, tantas viejitas”. “Vete a la mierda sargento; méteme preso si te da la gana; me tocan los cojones tus palabritas mima; coge los cordones so puta; chivato; toma el sambrán mami”, le decíamos y virábamos la boca como el teniente del casquillo. Una vez caí en un calabozo siete días por fugarme. Me quitaron todas las prendas de vestir. Tuve que ponerme una cosa extraña con un olor a guardado de mil demonios. Me mortificaban diciéndome que habían avisado al jefe para que viniera a buscarme. Era mentira. La fetidez del calabozo se me metió hasta los huesos, la ropa. La piel tomó un pálido añejo…Lo único bueno que me pasó en el Verde (así le decíamos al Servicio Obligatorio) fue Raiza, una muchacha del primer llamado voluntario de mujeres. La vi una tarde entre el montón de muchachas y decidí fajarle, me correspondió con una sonrisa, era la única blanca, arrastraba la r. Nos encontramos en la noche, le hablé de amores, me respondió que sí. La abracé como un loco, el tolete se me partía de lo erguido. Me dijo, “no te apures, lo haremos más tarde. Busca un lugar”;  le respondí: “Ya lo tengo”.  Fuimos a la turbina donde dormía el Oso, -así le decíamos a Manolo, un socio del barrio-, en su cama lo hicimos muchas veces. “Siempre debería ser así”, me decía cada vez que lo hacíamos.  Pero Raiza quería subir a las estrellas. Un día la  vi junto al Tte coronel Leveque, desapareció en una de las oficinas;  molesto le dije: “Qué mal gusto tienes hija”, me respondió: “Dentro de unos meses te vas y  sigo con esta vida.” Los socios se burlan de mí por tarrú. “Te dejó por un oficialazo. La tipa quiere estrellas, eres un siete pesos. Esas mujeres quieren el cielo men”. Raiza, quien lo iba a decir, tan delicada, arrastrando la r, su perfume bebito, el talco en las axilas... Me pasé el resto del tiempo solo. Las del servicio voluntario no querían siete pesos como yo.  Un día me encontré a Raiza  y me dijo, “nunca Leveque me ha  templado como tú”,  “Pero déjalo mujer”, -le dije-. “No puedo, y sabes porqué”. Le respondí que no estaría más con ella. Decidí borrarla para siempre y seguí adelante. Se fue un año de mi vida…Meses después una noticia me colmó de alegría. “¡Llegó la blanca!”, decían todos a coro y se abrazaban, se daban hasta besos y corrían por el Polígono dando gritos como locos. Tomé aquel sobre blanco y me uní al coro de locos; corrí mucho; grité; hasta unos cañambrazos de un licor extraño me di. Vivíamos el día 21 de julio de 1989.  “¡Cuantos días he rayado en el almanaque! ¡Dios mío…!” Del Polígono salimos en unos Gaz 64 (camiones de carga  rusos) a nuestros municipios. Atrás quedaba la unidad militar donde nuestra adolescencia maduró en menos tiempo de lo que canta un gallo. Los rones movían las palabras. Cantábamos "Lágrimas negras" a coro. Caminamos sin temor las calles de Palma Soriano donde tantas veces tuvimos que correr huyéndole a los boinirojo. “¡Qué se atrevan ahora!, ¡qué se atrevan!, ¡somos civilotes cojone!  ¡Nunca más siete pesos!”, gritábamos bien alto  para que todo Palma nos pudiera oír.

martes, 21 de marzo de 2017

"Satanás" era mi mejor amigo*



Orlando Concepción Pérez. Fot tomada del archivo de Arnoldo Fernández.

Por Eduard Encina (Editor del blog Cimarronzuelo Oriental 

Me dijeron que tuviera cuidado con él en Contramaestre; se creía el ombligo del mundo; había participado en todas las guerras; conocía a todas las celebridades; tenía la verdad absoluta; jugaba en el equipo de los buenos y los malos; en fin, Orlando Concepción no significaría  para mí un viejo árbol y una buena sombra, en realidad, era un verdadero peligro.  

Otro amigo advirtió que no me iría bien, se rumoreaba su participación en juicios sumarios y en ajustes de cuentas al principio de la Revolución.  Después, la propia Revolución lo “tronó” por haberse atrevido a cuestionarla. Al parecer, detrás de aquella figura contradictoria, de ojos pequeños y difíciles, se ocultaba el mismísimo Satanás. ¿Existiría en verdad un hombre así?  

La tentación me empujó un día hasta su casa. Apenas me atreví a tocar la puerta; enseguida apareció Sonia Ducasse, su esposa, abrió y ante tanta amabilidad recuperé el aliento. Salió del cuarto y como un resorte me puse en pie, él estrechó la mano, había escuchado mi nombre y al instante percibí su gran sentido del humor: “¿Así que eres el escritor que quiere hacerme competencia?”

Mucha gente interrumpió nuestra primera conversación: “vienen en busca de información, decía, les cuesta trabajo leer”. Enseguida fue al librero y me trajo “Los cachorros”, de Vargas Llosa y “Las flores del mal”, de Baudelaire. Sonia Ducasse, como un hada volvió a aparecer, ahora con una inolvidable taza de café.

“La casa del Diablo” era el mejor sitio para estar. Se convirtió en mi primer destino cada día al llegar a Contramaestre.  Habitarla era vivir una clase de historia, matizada de cuestionamientos y un espíritu rebelde. Poco a poco descubrí la raíz de su mala fama.

Orlando Concepción no era manipulable, no negociaba sus principios, ni sus convicciones; no militaba en la obediencia sino en el conocimiento, en la conservación de una cultura que había heredado de la República. Un hombre así no cabía en una sociedad caótica, en pleno estado de descomposición ética.

Desde entonces me convertí en blanco de sus críticas “no tienes agenda calendario, no fechas tus escritos, no actualizas tu currículum, no eres puntual en las citas…” Comprendí que la gente sataniza lo que no puede hacer. Nadie habla de los detalles. No olvidaba los cumpleaños de sus amigos, siempre estuvo en el minuto malo, en el del dolor. Era el látigo de los funcionarios públicos; el poeta de las mujeres y el abuelo más chocho del mundo.

Un 21 de marzo de 1932 nació en el batey del Central América. Al inicio de la primavera es imposible ignorar a quien siempre nos recordó; hoy cumpliría 85 años, pero un Linfoma no Hawkins se interpuso, aunque no logró derrotarlo. Sonia me había dado la noticia, cuando me vi ante él y no pude contener el llanto. Me puso la mano sobre el hombro y dijo: “Tengo que enfrentar la enfermedad con dignidad”. Nunca vi tanta valentía. Orlando Concepción no era perfecto, la muerte tampoco.



* Tomado del blog CimarronzueloOriental

domingo, 19 de marzo de 2017

El primer disparo del cañón Don Pepe en el San José de Maffo



Cartel oficial promoviendo el San José del Maffo insular.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaonline@gmail.com 

En el pueblo de Maffo se desarrolló este jueves 2 de marzo, la peña El cañón Don Pepe, en el horario de 3 a cuatro de la tarde, bajo la conducción del poeta y pintor René Emonides Quintana. La sede de la cita se produjo en la casa memorial Orlando Pantoja Tamayo, institución encargada de organizar el evento junto a la Sociedad Cultural José Martí en Contramaestre.

Durante la velada vespertina se presentaron talentos artísticos del pueblo, entre los que sobresalió Cachao, Premio Memoria Viva, encargado de, a toque de guitarra y con el Son a Maffo, darles la bienvenida a los participantes que pasaban las veinte personas. Juan Antonio, el Polo de Maffo, deleitó a todos con versiones de la obra de Polo Montañés, muy apreciadas por el público.
 
Cachao alegró a todos con el Son a Maffo. 

Hubo momentos de reflexión sobre lugares emblemáticos de Maffo, como Los Tinajones; Las Lajitas, también se conversó con mucha inteligencia sobre el valor de la obra martiana como fuente liberadora del pensamiento y hubo una exposición de una de las mujeres creadoras más destacadas del municipio, Josefa Tamayo.

René Emonides Quintana condujo el espacio con desenfado y según el miembro de la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí, que  participó en la misma, hubo  calidad en todas las entregas ofrecidas por El Cañón Don Pepe, especialmente la destreza con que lo hizo su animador Emonides Quintana.

La primera edición de la peña se dedicó al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer y a las fiestas por el San José de Maffo a celebrarse este 18 y 19 de marzo.

A las ofertas artísticas se unió un momento de reflexión para compartir buen café cubano  y  té  de anís, acompañado de una sabrosa panetela cocida en los hornos hogareños de una de las casas de Maffo.

La peña El cañón de Pepe se realizará todos los día 2 de cada mes y colaboran en los aseguramientos de la misma, el Presidente del Consejo de Poblado, Benedicto Enamorado, así como la escuela Mariana Grajales y la casa de cultura Gerardo Morín Frías.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Piedra fría y sin alma estatua de Olo Pantoja en Contramaestre

El blog Caminante cubano viene siguiendo hace algunos años la ejecución de una obra pública de valor simbólico y patrimonial para las personas de Contramaestre, conocida oficialmente con el nombre plaza Orlando Pantoja Tamayo (Olo). 

Se especula sobre el valor financiero de la misma, su plazo de entrega; lo real es que la estatua de Olo  no acaba de exhibir el rostro definitivo, por lo que autoridades de Servicios Comunales en Contramaestre decidieron taparla con un nylon negro.  

¿Cuál fue la reacción de Sarezka  Pantoja Escalona ante la publicación de Caminante cubano sobre la actual situación? Caracol de  agua reproduce sus palabras y el enlace donde podrán leer el post de Alfredo Ballesteros, miembro de la Sociedad Cultural José Martí y de la Asociación Hermanos Saíz,  aquí en Contramaestre. 

Sarezka  Pantoja Escalona: “Para mi es una falta de respeto mayúscula con los hombres que dieron lo único que tenían, la vida. Una falta de todo a su memoria.

“Por mí, que tiren el monumento ese a la basura, a los hombres como mi padre se les recuerda en la memoria del pueblo, ése es el monumento, el amor de su pueblo.
“Con relación a esa piedra fría y sin alma con la cara tapada con un nylon negro, o la terminan o la sacan de ahí y me dirijo al gobierno de Contramaestre y a su partido, me dirijo como hija de un hombre que fue símbolo de humildad, generosidad y amor a su tierra.

“Gracias Alfredito por tu esfuerzo y tu dedicación a esto”.

 Leer: Piedra fría y sin alma, estatua de Olo Pantoja  en Contramaestre

viernes, 10 de febrero de 2017

La zafra y el bagacillo




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Vivo en un pueblo de provincias en el oriente de Cuba llamado Contramaestre donde un viejo central, llegado en los inicios del siglo XX, contamina la atmósfera con una lluvia permanente de bagacillo. 
Días y noches reciben sus efectos. Es imposible vestir de blanco.  Si no proteges la cabeza con un algún sombrero, gorra, pañoleta o sombrilla, el cabello es tomado por este señor de ropa negra y enorme poder para tiznarlo todo.

Uno piensa en China, la gente con nasobucos ante la contaminación del aire;  pero aquí los lugareños no tiene percepción de riesgo y se han adaptado a respirar un aire denso; llevan las fosas nasales al descubierto  y con resignación barren la casa una y otra vez, yo diría que tantas veces como el no grato inquilino hace acto de presencia.

Al conversar con la especialista de medio ambiente en Contramaestre, ella reconoce este factor de riesgo para la salud;  por eso insiste en la necesidad de adquirir tecnología de punta que mitigue la lluvia de bagacillo que hace casi imposible la vida de las familias por estos lares.

Al terminar este texto,  la lluvia de negro se lanza con fuerza sobre mi pequeña casa; cerré puertas y persianas para rechazarla, pero siempre alguna hendija dejaba entrar la brizna quemada y al pasar mis manos sobre el cabello, salían pintadas con la noche terrible de un inquilino que ya nos acompaña por más de un siglo.    
Al salir a la calle, grandes llamaradas a la vista; la gente a trote para verlas; era un cañaveral cercano; también se sumaba al concierto del bagacillo, porque la brizna subía a lo alto del cielo, y desde allí, junto a la humareda negra, caía sobre el pueblo sin clemencia alguna.
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