Por Arnoldo Fernández Verdecia.
Me convocaron a encontrarnos, a preservar la amistad, luego de aquellos 90 del siglo XX, donde nos volvimos quijotes de lo flacos.
Tenía esperanza de asistir al llamado, pero una realidad tan oscura como aquellos 90 envuelve mis días, la de nuestro pueblo.
Vi sus llamadas, sus fotos. Quise estar allí con ellos, abrazarlos, recordar, compartir vivencias de nuestras vidas, pero la rudeza de los días jugó en mi contra.
A mis amigos, agradecido por esas fotos, son oro, ojalá y yo apareciera en ellas, quizás sean nuestro último testimonio gráfico de lo que fuimos y hoy somos.
Abrazo enorme. Dios los bendiga a todos.
