Mostrando entradas con la etiqueta vieja.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vieja.. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de abril de 2013

Celebrando los 98 años de vida del Abuelo

Junto a mi Abuelo-padre en su  cumpleaños 98 celebrado este 20 de abril.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Abuelo nació el 20 de abril de 1915, por tanto cumplió 98 años este sábado y muchas son las razones para unirnos a él y hacerlo feliz en lo que le resta de vida, entre ellas, sobresale una: buen padre. Nos enseñó también una máxima: “Pobres, pero limpios y honrados”. 

Con esas lecciones a cuestas, llegamos bien temprano a la casa que nos dio refugio desde niños, allí estaba él, instalado, con Cuba en la cabeza y un conjunto de recuerdos  vinculados a su esposa, la  madre buena que nos arropó a todos  y contribuyó con su ejemplo a hacernos hombres y mujeres de bien. Nos abandonó  el 28 de noviembre de 2011, la muerte cargó con  ella. Abuelo la recuerda entre triste y alegre. De sus 98, 78 estuvieron ligados a la vieja.

Nada de bebidas alcohólicas para abuelo. Refrescos naturales, dulces y  garbanzos con carne de puerco cubrieron el ritual de los 97 a los 98; no se admitieron otras fórmulas. Quiso un trago de Bacardí, igual que lo hacía de joven, pero a falta de éste, servimos Caney.

El Abuelo se mantiene como árbol recio que crece en el monte. Espera los cien, aunque para ello debe cuidar  su hipertensión, único padecimiento que tiene a sus 98. Todavía lee el Sierra Maestra sin espejuelos y conserva todos sus molares. Increíble dicen algunos, aunque mi viejo dice que quizás en ello tuvo mucho que ver el consumo de carne de res todos los meses en sus primeras décadas de vida. Si llega a los cien, el barrio en masa le hará una fiesta grande, él confía lograrlo, aunque recuerda que su abuelo Juan de Dios llegó a 99, y su padre Herminio quedó en los 95. Dios tendrá la última palabra, me dice emocionado. Nos abrazamos largo. Sus ojos estaban húmedos de felicidad. 


INVITACIÓN AL CUMPLEAÑOS DEL ABUELO (+FOTOS)
Junto a su bisnieto Alejandro.

Junto a su bisnieto Alejandro.
Junto a algunos miembros de la familia.
Junto a varios sobrinos.
Junto a uno de sus hijos y su mujer.
Junto a uno de sus sobrinos.
Junto a una de sus sobrinas.
Junto a su hija mayor de 71 años.
Junto a un viejo amigo del barrio.
Junto a hijo e hijas.
Junto a su bisnieto Alejandro y este servidor del blog Caracol de agua.
Junto a parte de la familia.
Todos desean larga vida al abuelo.
El Abuelo juega cubilete.
Abuelo cena su plato preferido: garbanzos con carne de cerdo.
Junto a una de sus nietas luego de cenar.

sábado, 6 de octubre de 2012

La verdadera historia de una vaca cubana


Algún ruido cerca, abría la ventana y Mariposa resoplaba. No me han llevado, parecía decir.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Mi Abuelo tenía muchas vacas y una yunta de toros dedicada al trabajo agrario. Mariposa, Estrella, Maquinaria, Pajarito, Candela, y Rosado fueron familiares en nuestro mundo. Nunca faltó la leche en casa.

Oscuro, Abuelo ordeñaba. Iba con mi jarro y un cuartito de café y  pedía llenara directo de la ubre. Decían que el  guajiro, al ingerirla, crecía sano. La tomé muchas veces, quizás por eso conservo mi dentadura.

Con el Período Especial, 1991-1992, la vida cambió. El sacrificio de ganado cobró excesivas víctimas.  Vimos desaparecer a Maquinaria, Estrella, Pajarito y no aparecían los ladrones.

Abuelo, cansado de luchar, vendió la yunta y las vacas;  dejó una para la familia. Cuando paría, cuidaba al ternero  hasta llegar a novillo; luego lo vendía, a la pesa, muy barato. No era buen negocio, decía, pero qué otra cosa podía hacer.

Nunca en casa se compró leche, pues teníamos sospecha de que estaba aguada, y la etiqueta de industrial no funcionaba para el campo. La Vieja vivió 96 años. Murió tomando un vaso en la mañana, durante el almuerzo y en la comida.

Para proteger a su amada vaca, de los ladrones, Abuelo tenía una corraleta pegada al cuarto. No tenerla implicaba ser multado por los inspectores de pecuario. Algún ruido cerca, abría la ventana y Mariposa resoplaba. No me han llevado, parecía decir.

La vista se fue nublando; sintió como sacaban al crío. Luego perdió patas, rabo, cuero, cabeza. Las mejores carnes, a unos sacos de yute.
Una noche, extraños hombres invadieron el patio, lograron abrir las ventanas y esparcir un somnífero. Mariposa resopló muchas veces. Bramó asustada. Cargaba un hijuelo en el vientre, pero su dueño no despertó. La llevaron hasta una manga, cerca de la casa que tanto amara. Recibió un largo cuchillo. Sus ojos lloraron. Creía ver al amo rodeado de hijos que llegaban a protegerla. La vista se fue nublando; sintió como sacaban al crío. Luego perdió patas, rabo, cuero, cabeza. Las mejores carnes, a unos sacos de yute. Atrás, la memoria de una vaca buena que daba sólo leche a dos viejecillos adorables. 



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.