Me parece que, con honrosas excepciones, como el blog de Vladia, el de Reinaldo Cedeño, Cubadebate, este último, montado sobre una plataforma con características de blogguer, y algunos otros, muy dignos, que no menciono aquí para no herir a nadie, hemos dejado el campo a blogueros como Yoani Sánchez y se ha cogido el terreno para ella sola. Creo que hay muchas cosas buenas que decir de los años 70 y los 80, que no sean las experiencias traumáticas que narra Generación Y.Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
Generación Y es un blog "inspirado en el deseo de cambios en Cuba", orientados por mecenas invisibles que alientan el contenido de sus páginas y financian la mirada irreverente con que su editora y administrador principal Yoani Sánchez se ha ganado un lugar en el ejercicio del periodismo en iberoamérica, al extremo de merecer el “Ortega y Gasset”, en prensa digital, otorgado por el diario “El País”.
Generación Y es un blog "inspirado en el deseo de cambios en Cuba", orientados por mecenas invisibles que alientan el contenido de sus páginas y financian la mirada irreverente con que su editora y administrador principal Yoani Sánchez se ha ganado un lugar en el ejercicio del periodismo en iberoamérica, al extremo de merecer el “Ortega y Gasset”, en prensa digital, otorgado por el diario “El País”.
¿Por qué este blog es tan leído en el mundo? ¿Por qué la prensa cubana no ha sido capaz de anular su influencia en el ciberespacio con propuestas más sólidas sobre la realidad de Cuba?
Si revisamos brevemente la lista de premios recibidos por Generación Y encontramos un currículum repleto de instituciones que van desde el Príncipe Claus, pasando por el Bitácoras, 2008, hasta The Bobs, de la Deutsche Welle alemana.
El perfil temático de Generación Y pretende atrapar a los ínternautas desde una sugerencia generacional, donde lo íntimo y lo sentimental funcionan como componentes lúdicos: “Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban”. Es cierto que los rangos generacionales aludidos vivieron la invasión de la cultura rusa y en alguna medida se convirtieron a ella, al extremo de olvidarse muchas veces nuestra historia nacional. Ese es un lunar que los blogueros de la Revolución deben capitalizar para sí, y ser capaces de narrar experiencias diferentes que ilustren los hechos gratificantes que se dieron en esos años, y no batirse en duelo retórico con una propuesta que ya tiene millones de seguidores en el mundo.
¿Por qué no experimentar el acercamiento a las becas, las escuelas al campo y la utilización de nombres desde miradas ricas en matices, mediante un periodismo comprometido o lo que Alfonso Sartre llamó recientemente implicación con la realidad nombrada? ¿Por qué no explotar experiencias literarias ya narradas en la literatura por escritores como Arturo Arango y Senel Paz sobre el hombre nuevo? ¿Qué hubo de positivo en esos interregnos generacionales en la construcción del hombre nuevo? ¿Por qué no hacer un periodismo más interpretativo, cultural y no meramente informativo sobre esas historias generacionales?
Me parece que, con honrosas excepciones, como el blog de Vladia, el de Reinaldo Cedeño, Cubadebate, este último, montado sobre una plataforma con características de blogguer, y algunos otros, muy dignos, que no menciono aquí para no herir a nadie, hemos dejado el campo a blogueros como Yoani Sánchez y se ha cogido el terreno para ella sola. Creo que hay muchas cosas buenas que decir de los años 70 y los 80, que no sean las experiencias traumáticas que narra Generación Y. Tal parece, por las páginas de Generación Y, que los nacidos en esos efervescentes años tienen en el desencanto y la frustración sus principales resultados. Las preguntas a los periodistas cubanos, colegas de una misma orilla ideológica son: ¿Por dónde empezar? ¿Qué experiencias narrar? ¿Cuál es el periodismo cubano de estos tiempos, que sin títulos honoríficos ni tantos estrellatos, puede enfrentar a Generación Y desde una credibilidad y compromiso honesto con una realidad, casi virgen, que solo la literatura capitalizó para sí en los 70 y los 80?
Es hora de repensar una estrategia mediática cubana que muestre experiencias en la construcción del hombre nuevo, décadas del 70 y el 80 del siglo XX, no desde la demagogia y la retórica, sino desde los hechos y personajes que aún permanecen invisibles en la selva florida de nuestra vida cotidiana. El mito de la “turba sedienta de sangre y fundamentalismos políticos”, con que pretenden anular cada respuesta del pueblo cubano a las provocaciones contrarrevolucionarias, puede ganarse, mediáticamente, desde la presentación de los hombres y mujeres anónimos que conquistaron sus sueños, en las décadas del 70 y el 80 del siglo XX, con la adarga en el brazo, montados sobre Rocinante, los mismos que ponen el rostro frente a la mentira. Sobre el tema volveré en un próximo post.


