miércoles, 11 de octubre de 2017

El vendedor de harina criolla




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

“Hay harina criolla”. “Hay harina criolla”. Así lo repite muchas veces, siempre que asoman personas a ventanas, puertas o sencillamente cuando  quiere llamar la atención de los que todavía no se enteran de su presencia. Día por día aparece en el mismo horario, entre diez y doce, así que uno lo espera para  reforzar el almuerzo con frituras, bollo de maíz o harina. Se ha convertido en un personaje imprescindible en el barrio. Su divisa principal: “Harina de maíz, bien sancochada.  ¡Calidad!. No gano nada con estafar a la gente. ¿Qué me queda como vendedor si me compran una vez y no los hago mis clientes leales?”. Es un hombrecito de un metro 48 centímetros,  respetuoso de sus clientes, ellos siempre tienen la razón. El envase donde trae la mercancía refulge de limpio. Donde una vez hubo leche condensada, sirve de medida para comercializar el producto. Lo vende a dos pesos cubanos;  así que es un alimento para sacar de apuros a los más humildes;  siempre se puede contar con su venida diaria. “Hay harina criolla”. “Hay harina criolla”. Ya uno disfruta su manera de pregonar; a veces suena triste, otras alegre, depende del estado de ánimo de su comunicador. Lo cierto es que forma parte del repertorio de sonidos agradables al oído cada día de la semana.  Personas como este pregonero, ayudan a oxigenar el imaginario colectivo;  forman parte de una cultura popular viva, que viene de tiempos ancestrales, trae de regreso a generosos mulatos, allá por la colonia, que salían a los pueblos a vender frutas y dulces. En la memoria de cualquier cubano es normal tararear estos estribillos, devenidos luego famosos pregones: “Vendo rico mango de mamey. Quién quiere comprarme frutas sabrosas, marañones y mamoncillos del Caney”. “Traigo yuca, berenjena y mazorcas de maíz”. “El dulcerito llegó / y yo le voy a comprar /la panetela borracha / y el sabroso cusubé,/ el coco acaramelado / como le gusta a usted.” ““Si tomas guarapo por la madrugá.../lo bueno se queda y lo malo se va” y este ´Pregón santiaguero, conocida popularmente como “Harina de maíz criolla”. Nuestro pregonero se vale de esa letra y ritmo, para comunicar su mercancía desde una forma genuinamente cubana.


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