sábado, 28 de abril de 2018

¿Pueden los humildes disfrutar el tiempo libre en el socialismo?




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Uno sale a la calle el fin de semana y siempre lo mismo.  La gente como yo, que pasamos los 40, no tenemos opciones. Personas muy especiales, de otros países, dicen que el viernes es el mejor día, pues se van junto a la familia a comer a algún lugar decente, o sencillamente a recrearse con las múltiples opciones a su disposición. Donde vivo –Contramaestre se llama-, el viernes es cualquier día, no me canso de decirlo, aunque no lo crean, -quizás sea así en todos los municipios de Cuba-. El sábado es homogéneo, “reguetones” enjaulados en pantallas gigantes; jóvenes congregados allí por unos cuantos pesos la entrada;  la guerra de marcas en la moda, los pelados exuberantes, los celulares a la vista como los antiguos pistoleros del oeste. Las cervezas caras de mano en mano; los cigarros mentolados y sus volutas al cielo; todo me parece un gran circo donde los que andan entre 13 y 35 años se sienten como pez en el agua y la gente como yo no sabe qué hacer: ¿si quedarse en casa a ver las viejas películas que ponen en la televisión o escuchar Nocturno en Radio Progreso?; pero la verdad, ya uno no quiere eso, necesitamos espacios donde escuchar nuestra música, conversar, tomar un café de verdad, buenos vinos, bailar  con sentido del respeto, sin necesidad de ahogarse en el humo de los cigarros, las palabras obscenas, la maldita prostitución a la cara, los cuerpos recorriendo la calle, arriba, abajo, las motos y sus muchachos encima, los caballos alados de Europa, Estados Unidos, raptando ninfas de cabellos plateados y uno desde el portal de la casa mirando a la joven ciudad morirse en algo que no tiene que ver nada con nuestras vidas. ¿Acaso los de mi edad somos dinosaurios? ¿Será que no hay ni siquiera un bar donde pasarla bien, sin ser estruendosamente asaltado el bolsillo por los precios? Antes leía mucha teoría sobre “el tiempo libre en el socialismo”, sus propósitos, parece que todo eso ha quedado en los libros, pues qué hacer, adónde ir, qué tomar,  qué ver en la tele, qué escuchar en la radio, a qué playa ir, a qué lugar del río Contramaestre, si está contaminado. Si analizamos fríamente las estadísticas, mi generación es mayoría en Cuba. Añoramos los buenos café literarios como en Medellín, o la misma Villa Clara, o tal vez lugares donde escuchar Son, Guaracha,  Filin y no  sólo la Década Prodigiosa que ya tiene sus públicos. Nos hacen falta sitios para apreciar trova tradicional y actual, espectáculos de teatro; sentir que el fin de semana uno puede oxigenarse para regresar al trabajo y ser más creativo, eficiente;  pero nada cambia, siempre las mismas ofertas, los mismos lugares y esas cosas que alguien se atreve a llamar “tiempo libre en el socialismo”.  ¿Cómo salir de la inercia del fin de semana? ¿Sentirse vivo? La vida pasando a toda máquina. Algunos dicen, no hay profesionales del arte, otros, los pocos que hay no tienen convocatoria, los menos afirman que no se hace el estudio de públicos y no se proyectan espacios según esos intereses generacionales. La verdad, el fin de semana es el mismo en todos lados, la misma música, las mismas cosas, las mismas caras. Creo que la mayoría de mi edad prefiere quedarse en casa, o cuando tiene dos pesos guardados, ir a Bayamo y comer con la decencia de una persona que necesita momentos así, para sentirse vivo y  no ser tomado por los cañones del cuentapropismo  y sus precios delirantes.

12 comentarios:

  1. Excelente artículo.No es difícil crear espacios para personas aún jóvenes,pero con gusto por la literatura y buena música.

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  2. De acuerdo, bastan los deseos, los recursos y dejar a las personas libremente crearlos, buscarse sus públicos, pero si la fiebre del oro manda, adiós lolita de mi vida, mejor los reguetones que llenan espacios...

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  3. No me canso de decirlo a nosotros nos hace falta una prensa así que llegue a las heridas de nuestros semejantes, que nos haga partícipe de los hechos que nos rodean. Tiene usted razón Arnoldo, estamos en esa deriva que no llena las expectgativas, pero hay recodos en los que apoyarse, tenemos gente preparada, lista para cambiar esa realidad de la que habla y tendremos que hacerlo sopena que nos trague un rdeguetón. En Bayamo se abren espacios de esta naturaleza: La noche del Bolero, espacios de cantantes y trovadores, como el que tengo el honor de presidir en la Casa de la Trova todos los viernes en un espacio lamado Buenos noches Bayamo, ahi van cantantes, grupos, trovadores, jóvenes y viejos, juntos en un solo propósito, pasarla bien entre amigos.

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  4. Muy bueno que te ha quuedado esto. Me imagino verte parado en una esquina analisando el panorama . Relajate, so es evolucion de la vida, ver lo que antes no veias . Si me he dado cuenta que la sociedad cubana cada dia esta las lejana de ser lo que sono Marti lo que esperabamos de nuestros suenos pero hay que aceptar que no podemos cambiar algo tan generalizado por el mismo sistema de desigualdad por el que tanto se lucho y se critico , lo que las desigualdades ahora son muy degradantes y te hace sentir como fuera del charco . Animo mi amigo y fuerzas para no caer en alcoholismo y perderlo totalmente todo. Un beso

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  5. Te entiendo y es preocupante. En los 80 estaba muy activa la Casa de la Cultura, participé un un coro y se daban funciones en ella, muy bonito todo, y había mucha participación, también estaba la Galería de Arte donde se dabam talleres de fotografia. Existían los Campismos Populares.
    .Qué pasó con todo eso?? Por qué no renovarlo si estàn marchitos??

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  6. El sistema de casas de cultura está, pero no incluye variedad de ofertas, no tienen convocatoria, no tienen calidad sus programaciones. La Galería de arte funciona, pero no atrae públicos, se mantienen por mucho tiempo las mismas presentaciones...El campismo sigue ahí en La Golondrina, pero hablo de variedad, diversidad e inclusión de generaciones que estamos fuera de órbita en lo que se ofrece....

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    1. Creo que un buen comienzo seria hacer reuniones en casa de amigos. Cada cual trae alguna cosilla pequena para comer. Pueden reunir algun dinerito y comprar algo de tomar, economico. Pueden hacer ponches. Traer musica que a todos les guste. Pueden leer poesia, conversar, bailar....etc. La pasaran felices entre amigos. En cuanto otros amigos sepan, querran venir. Y asi, otros y otros.... "If you build it, they will come'. Pueden cambiar localidades. Y...quien sabe que cosa linda puede surgir de estas actividades. MANOS A LA OBRA. Me invitan alguna vez, por favor. Joann Vega

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    2. Joann Vega, tienes relativa razón, en eso de crear el Centro Recreativo Por Cuenta Propia... Pero, no haciendo capitalismo en miniatura, sino, convertir en Cooperativa los centros ineficientes y abusivos.

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    3. No, Alexis. Me refiero a amigos y otros ciudadanos interesados compartiendo humanamente, sin necesidad de hacer negocios. si, seria como hacer una cooperativa cultural.

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  7. Jose Gonzalez Escandell30/4/18 11:28 a. m.

    Muy buena reflexion. Pero, quizás es que Contramaestre es así y por ello llega un momento que quien quiere otra cosa tiene que irse a otra parte.
    Como te entiendo!!! y me has hecho recordar mi temprana juventud; pensar en los amigos que ahí deje y que nunca olvido. Si fue una época intensa pero tenia que terminarse si deseaba otro horizonte, que no incluyera el exceso de alcohol, el temprano matrimonio y paternidad y el tiempo perdido.
    Amigo, tu tienes razon; solo que el viernes tuviste un desbordamiento de espiritualidad....

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    1. ¿Estás seguro que es solo en Contramaestre? Es a todo la LARGO Y ESTRECHO de Cuba, menos en las barriadas donde se han congregado los "macetas" de quién sabe cómo obtienen tantos recursos económicos.

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  8. Las imágenes que muestra Roberto Conde Silverio en Facebook, son de las actividades organizadas como labor ideológica de la UJC .. Yo estuve organizando esas actividades desde 1961 hasta 1981 como cuadro ideológico de la UJC y los Pioneros... Pero, además íbamos como familia y grupos de familiares, por nuestra iniciativa, a disfrutar de lo que nos unía, a disfrutar de lo bueno de nuestra cultura, desde los puntos guajiros, hasta la Nueva Trova, desde el guaguancó, hasta la timba, de lo más popular, hasta el Ballet Nacional, sin obstáculos y sin ser desfalcados por los precios abusivos.

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