viernes, 22 de junio de 2018

Mi primo Sebastián



Mi última foto de mi primo Seba junto a su amada de la vida entera: "Ñaña".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Nadie como él sabía secretos de historia,  de lugares donde leyenda y fantasía se unían. Era obligatorio ir a su encuentro; disfrutar sus conversaciones sobre el oficial español de los tiempos de la colonia, enterrado en un sitio que sólo él sabía; me confesó que allí había cuantiosas riquezas; pero también, -casi en un susurro-  me habló del aparecido que salía en el pozo de los abuelos de Anni  en Baire y la botija que anda por allí todavía oculta y que sólo Sebita, su hijo mayor, puede encontrar. Era así, fabulador por excelencia. El tiempo se detenía cuando la elocuencia abría los ojos en su lengua.

Siempre lleno de detalles, el chicharrón recién frito, el trozo de yuca hervida en la mano, o una lasca de jamón para un “probao”, como acostumbraba decir. Era tan generoso, que muchos no llegaron a valorarlo en su profundo altruismo.   

De niño todos teníamos un Seba, porque inventó viajes a las playas más hermosas de Holguín, como Gibara, Guardalavaca; el camionero ideal, -decíamos-, buen chofer y sabía interpretar el espíritu de la gente y los niños que íbamos a bordo.

El Día de las Madres buscaba al maestro Villa, a Walter y la madrugada era un trío  asomado a cada casa. Lágrimas negras, Son de la loma, Cuidadito compay gallo, el Chan chan y todas esas delicias de la vieja Trova santiaguera, nos hacían cantar a coro y nadie permanecía en la cama. De hogar a hogar, se sumaban muchos y cuando llegábamos a la casa del tío Felo, éramos un montón de gente, rones alegres, puercos asados, patos convertidos en fricasé, o un Seba vestido de comadre, diciendo oraciones a las señoras respetadas del barrio. Nunca olvidaré sus labios pintados, aquel vestido de tía Ana metido en su cuerpo y los  tacones de Idania (Ñaña), su amor de la vida entera, que no lo dejaban caminar de tan altos.

Seba soñó ver la casa donde el nació convertida en monumento nacional, porque cinco noches, durante la toma del BANFAIC, Fidel Castro durmió en la cama de sus padres y comió allí. Nunca entendió la posición del historiador de Contramaestre, que no se atrevió a reconocer los valores patrimoniales del lugar donde él había nacido. En sus últimos minutos me alertó sobre el destino que darían al Aserrío histórico, lo que pretendían hacer la gente de la Forestal. “No puedes permitir eso Nolito”, eran sus palabras. Él me nombró historiador del Barrio. Lo consideré siempre un consejero muy especial.

Dolía mucho verlo, consumiéndose en aquella enfermedad terrible, comiendo su estómago, reduciendo su hambre enorme, pero tan aferrado a la vida, los nietos, su Ñaña amada; Nacho, Sebita; con unas ganas inmensas de abrir los ojos cada día y apreciar el amanecer.

Cruce de Anacahuita nunca olvidará a  Sebastián Rosales Fernández (Seba), -mi primo-, pues seguirá siendo el que compartía el único televisor del barrio en los 70 del siglo XX para ver las aventuras; el que nos llevó a conocer las playas hermosas de Cuba y el que nos enseñó a amar la historia del lugar donde nacimos. La muerte lo llevó a su reino sin haberle permitido cumplir uno de sus grandes sueños: visitar Estados Unidos y tomarse una foto ante la Estatua de la Libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El peor comentario es el que no se dice, así que Caracol de Agua lo invita a opinar sobre todos los temas aquí discutidos, siempre con respeto al otro diferente.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales. Revise su comentario antes de ponerlo y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.