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Nota a propósito del suicidio de Robin Williams. |
Por José Miguel Garofalo
El OSO TEDY ESTA MAL.
-Se
me acerca y lo echo a un lado.
Estoy
escribiendo le digo. -no hace caso. -Lo miro, tiene una muesca en la oreja. ¿Qué
te pasa?
-Me
tiro al piso.
-¿Quién?
-Tu
sabes, él.
-¿Quién
es él?
-Robin,
no está bien. Tirado en el sofá de lado, más triste que de costumbre con mas
mal genio que de costumbre. El siempre me acaricia, le pregunto como está y me
agarra de la oreja y me tira. No es su costumbre.
-Déjame,
estoy escribiendo.
-Pero
es importante. Lo vamos a perder.
-Lo
perderás tú, no es mi amigo.
-Si
es tu amigo, ¿no vas al cine?
-¿Qué
tiene que ver?. Robin es actor, hace películas, te hace reír.
-¿Y
qué?
-Yo
pago el cine. El hace su trabajo. Si le queda bien le pagan. Mi vida es otra.
-Pero
Robin, ¿no te importa su vida? Los escritores son solidarios.
-Imagínate,
hay guerras, se muere la gente de enfermedades, son muchos problemas para uno
solo. Ahora vienes tú que te lastimaron una oreja, que si Robin está mal. Llama
a su mujer.
-No
está, anda para Hawaii. Está solo. La mucama sin llegar.
-Salí
al jardín, pasó una mariposa y le di las
quejas, se fue volando, que no estaba para tristezas.
-Déjame,
ellos son actores, siempre les pasa igual, hacen una obra, se meten en el
personaje y se acaba la película y siguen con la persona adentro. Que escoja
otra profesión. A un conductor del Metro no le pasa, ni a un policía, ni a una
enfermera. Listo. Que cambie.
-No
hay cambio, está mal, está mal. Se le acabó el tiempo para cambiar. Parece que
la mariposa lo sabía por eso siguió.
-Déjame,
déjame seguir en lo mío. Llama al 911, no estoy para esos líos.
El
oso Tedy se fue trastabillando, a cada rato se tocaba la punta de la oreja, iba
triste, a la verdad iba triste!