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sábado, 2 de julio de 2016

La verdad cruda sobre la prensa y los periodistas en Cuba



Integrante del Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y subdirectora del periódico Granma.
Supuesta intervención de Karina Marrón* en el VI Pleno de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) 

En un encuentro que hicimos en el Instituto de Periodismo con jóvenes de todas partes del país, si una cosa nos alegraba a nosotros fue identificar a otros jóvenes dentro del sector de la prensa que también tenían la intensión de transformar, de cambiar, que tenían las ganas de unir esfuerzos por transformar la realidad y en esa reunión se dijo que hay una intensión marcada en enemistar al Partido Comunista de Cuba con la prensa y nosotros no podemos estar ajenos a ello, pero mientras el Partido y la prensa sigamos mirando para un lado y no para donde tenemos los problemas reales, sigamos viendo las cosas por separado y no como un todo, no vamos a resolver jamás los problemas que llevamos años discutiendo.

Y será Karina entonces la Rosa Miriam quizás de esa época, hablando lo mismo y habrá otras personas como Sergio, diciendo las cosas que viene diciendo Raúl Garcés durante tantos años y otros que tienen más edad que yo entonces serán los que hablarán, y seguiremos repitiendo el ciclo, si con suerte llegamos a repetir el ciclo, y lo que está pasando señores, es que no tenemos tiempo para repetir el ciclo. (Aplausos)

Yo sinceramente creo que nosotros lo que tenemos que ver cuando los jóvenes se nos van de los medios, es sencillamente que tenemos en los jóvenes la expresión de la sociedad que tenemos hoy, y es lo que decía Iramis: No podemos ver el asunto como un problema puramente económico, hay un problema profesional de fondo, porque esos jóvenes que eligieron la carrera de periodismo, no eligieron hacer propaganda, publicidad, no eligieron sencillamente quedarse callados y al margen porque si no hubieran escogido otra profesión. Pero también tenemos muchos jóvenes en las aulas que cuando se gradúan salen tan desencantados que llegan a los medios, no sé ni con qué intensión, porque a veces uno les da la oportunidad de hacer cosas, de transformar, de trabajar, y no les interesa, no les importa absolutamente nada. ¿Por qué? Porque es de esa misma generación de jóvenes desconectados a los cuales sencillamente no les llegamos en otras etapas de su vida y ahora no podemos pretender que no les interese la ropa, los tacones, los zapatos, cómo acceder a Internet o tener 50 o 70 CUC, no para mantener su casa como si sabemos que hay algunos en nuestros medios que colaboran con tal de poder pagar un alquiler.

Son jóvenes que lo hacen para mantener ciertos y determinados estándares de vida y que en el fondo usted puede ver que no está mal, pero ahí entra lo que decía Darío Machado, y es ese espíritu de consumo que hemos establecido en nuestra sociedad que es parte también de todas estas carencias materiales que hemos acumulado durante años.

Entonces yo lo que creo es que nosotros no podemos ver única y exclusivamente la cosa como que la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) tiene que esforzarse porque los jóvenes se sientan atraídos por la organización, porque al final, si la UPEC no tiene ningún poder de decisión, si la UPEC no tiene ninguna fuerza, si se desgasta hablando los mismos problemas de congreso en congreso, entonces para qué yo quiero pertenecer a esa organización, para qué me interesa, para qué me importa, qué estoy cambiando, qué estoy transformando.

Al final lo único que uno tiene en la vida es su tiempo, lo que uno está poniendo en el frente de batalla es su vida, sus años, su dedicación y su sacrificio, y eso se hace por un ideal, se hace por amor, pero hay quien sencillamente decide que no está dispuesto a hacerlo porque no confía en ese futuro, porque no ve que haya posibilidades de cambiarlo y lo triste es que en ese bando de los que hoy están colaborando fuera hay jóvenes que apuestan por eso por diferentes razones, porque creen que ahí van a tener su realización profesional y nos duele que no la vean del lado nuestro o que no intenten cambiar las cosas del lado nuestro, o lo hacen por las motivaciones económicas que ya hablamos pero no es nunca un único motivo, y eso es lo que nosotros no podemos perder de vista, e insisto, si seguimos mirando para el lado no vamos a ver nunca la pedrada que nos van a dar en el justo lugar donde nos van a matar. Respuestas no tengo.

En Granma (periódico) hay un grupo de jóvenes que estamos haciendo lo posible por seguir remando, no sabemos si vamos a llegar realmente a puerto seguro en un momento determinado, pero hay jóvenes que quieren seguir echando a navegar el yate y yo estoy convencida, porque los conozco a muchos de ellos, que hay muchos en varios lugares del país que también están haciendo lo mismo.

Entonces, yo los invito a todos a unir fuerzas para eso, pero sobre todo a que quienes deciden no expresen dobles discursos, a que quienes deciden cuando se enfrenten a este escenario de gente que sabe lo que vive cada día en las redacciones, en la radio, en la televisión, en el más mínimo lugar de este país donde hay un periodista intentando defender esta sociedad que somos todos, esa gente que quizás no tiene esa cultura excelsa para entender todos los escenarios de fenómenos, pero hay un periodista que sencillamente sabe que defendiendo esa institucionalidad de la que hablaba Garcés, está defendiendo esta Revolución y puede quizás transformar la mente de alguien.

Eso nosotros tenemos que cuidarlo, tenemos que defenderlo y a esa gente nosotros no podemos irrespetarla, hablándole de cosas de las que uno sabe que no ocurren de esa manera y prometiéndole cosas que después no se van a cumplir, entonces, yo creo que este es un debate que no podemos seguir teniendo entre nosotros mismos y mirándonos las caras y diciéndonos lo mismo unos a los otros y engañándonos una y otra vez porque no hay tiempo.

Se está armando una tormenta tan perfecta y lo discutíamos ayer en la redacción, este fenómeno de la reducción del combustible, de la reducción de la energía, señores este país no aguanta otro 93´, otro 94´, si no queremos ver protestas en la calle y no hay un Fidel para salir al malecón, o por lo menos hasta ahora no ha habido una figura en este país que le de la cara a este pueblo para explicarle las cosas como están sucediendo hoy con esta situación, y va a ser muy difícil de enfrentar y con la prensa la situación en la que tenemos hoy nos vamos a quedar dados.

Ya Ravsberg (Fernando Ravsberg, periodista uruguayo radicado en Cuba, ex corresponsal de BBC Mundo en La Habana. Administrador del blog (cartasdesdecuba.com) ayer estaba hablando de estas reducciones de combustible, como nos pasa muchas veces que hay quien sencillamente hace proyectos y cosas, acepta dinero y lo hace a veces queriendo mirar para otro lado.

Yo llamo la atención sobre esto porque estamos en una circunstancia en que el 2018 está a las puertas y todo se está apostando por esa fecha, y todo se está haciendo para que esa tormenta llegue allí en las peores circunstancias para este país, entonces no es un momento para dudar, no es un momento para titubear, no es un momento para prestarles nuestras fuerzas, nuestras ideas a algo que no funciona y por eso muchas veces nuestros jóvenes se van, y por eso muchas veces nuestros jóvenes no están en las redacciones aun cuando haya gente que todavía sigue confiando y sigue tratando de hacer el periodismo de todos los días. (Aplausos)

* (Este texto no aparece confirmado como de autoría de la periodista; ni se ha publicado en su sitio personal)

Fuente: Kokacub@

Relacionados: 

*Los ejes de una verdad compartida

*La comunicación en los destinos del país

martes, 30 de marzo de 2010

Si es de Cuba, es nacional

La protagonista femenina expresó: “…La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)…”. El protagonista masculino la aleccionó: “Si es de Cuba, es nacional. Hay que combatir las redundancias”.
Por Orlando Concepción. (Escritor-historiador.)

Se ha extendido como mala hierba. Todo lo que surge en la capital de Cuba se convierte por obra de magia en nacional. Nacional es un adjetivo: “Que pertenece a la nación”. Lo NACIONAL puede brotar en cualquier rincón del país, pero….

El profesor Ricardo Repilado le salió al paso -hace ya varios años- al virus localista (con mucho de evidencia de “oportunismo geográfico”). Puso algunos puntos sobre las íes. Creo llegado el momento de colocar nuevas íes debajo de los puntos.

El guionista de la telenovela “El Balcón de los Helechos”, quiso ponerle fin a la ignorancia o al afán exhibicionista. La protagonista femenina expresó: “…La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)…”. El protagonista masculino la aleccionó: “Si es de Cuba, es nacional. Hay que combatir las redundancias”. Oídos sordos. Periodistas de todo el país insisten en el vicio. 

La solución para combatir la ignorancia es fácil. Sólo se tiene que acudir al Registro de Instituciones. Esa es la oficina del Carné de Identidad de organizaciones, instituciones, etc. No caben inventos ni aportes a las buenas intenciones que empiedran el camino del infierno. Si cualquier persona desea darle a la UNEAC una función que no tiene, antes debe solicitar la confirmación de cuál es el nombre real de la organización.

En Cuba existe una erupción de siglas. A veces, el lector debe volver a los inicios de lo que aspira a ser noticia (un viaje a la semilla sin el talento de Carpentier) para descubrir que tales siglas no han sido citadas antes. A esa anarquía lexical quizás se le dé el nombre de periodismo moderno. No es ni una cosa ni la otra. Puro cantinflismo. El virus es contagioso.

En fecha reciente la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) fue transformada por la prensa habanera en UNPEC, al injertarle el adjetivo NACIONAL. Ante la celebración del Día del Jurista, tanto a directivos como a periodistas se les ocurrió la idea de “nacionalizarle” el nombre. De la habitual Unión de Juristas de Cuba (algo así como UNJUC para que no se pueda confundir con la UJC –Unión de Jóvenes Comunistas-), brotó sin Ave Fénix la Unión Nacional de Juristas de Cuba, que sería la UNAJUC. El día menos pensado le endilgan el adjetivo respetable a los ministerios. De esa manera el MINCUL pasaría a ser el Ministerio Nacional de Cultura (MINACUL).

¿Cómo poner freno a la avalancha y desenredar el enredo?. Atáquense las causas y desaparecerán los efectos. Empecemos por las causas. Mediante textos legales, eliminar la palabra NACIONAL en organizaciones e instituciones que terminen con “DE CUBA” -sin excepciones que tanto lastran a las reglas-. Que la legislación exija que para dar calificativo de NACIONAL, tienen que existir integrantes de todas las provincias del país. Sólo sería facultad del gobierno, en casos excepcionales, permitir la denominación de NACIONAL, y en ningún caso se le podría (mal) agregar las palabras DE CUBA. Ni Coro NACIONAL, ni Ballet NACIONAL, ni Teatro NACIONAL, ni Circo NACIONAL, ni Jardín NACIONAL, ni Museo NACIONAL, etc, etc, etc.

Tengo la impresión de que si el TERRORISMO INTELECTUAL acuñado por la Operación Cóndor, esgrime su pezuña en Cuba (cosa impensable) y se lanza contra este escritor y terrorista malo, el profesor Repilado nos hará un guiño picaresco y con los dedos índice y pulgar en alto, nos legará el símbolo de la victoria, en esta enyerbada guerra en defensa del idioma.

Que una institución radicada en cualquier punto geográfico del país se atribuya el título de NACIONAL, y peor aún, el DE CUBA, constituye una pedantería ética, además de asumir una falsa identidad, lo que pudiera clasificar como delito penal. Si a lo NACIONAL se agrega lo DE CUBA, evidencia un grado de ignorancia que no caracteriza a un pueblo que aspira ser uno de los más cultos del mundo. Queda consignado como una cuestión de principios, con el permiso de Eduardo Heras León.


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