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jueves, 25 de abril de 2013

DILEMAS DE UN BLOGUERO QUE VIVE EN CUBA

¿POR QUÉ BLOGUEO DESDE CUBA?

 Los dilemas de un bloguero cubano

Escribir sobre Cuba hoy, desde un municipio del interior, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular ¿implicarse con qué? 

Implicaciones de un polemista en red

Internet es un espacio de participación e intercambio en condición de iguales, por eso las diferencias se discuten, pero con respeto. Circular un pergamino a la vieja usanza, como en los tiempos del “Pañero de Flandes”, no es de buenos hombres.

Bloguear en Cuba para complacer o salvar el periodismo

Decir las verdades del lugar donde uno vive, desde un compromiso revolucionario con la ética: ¿Es hacerle el juego al enemigo? ¿Es darle información que pueda usar en contra de nuestro sistema? 

Infierno en la telaraña desde Cuba

Buscar respuestas y exigir soluciones no sabes dónde encontrarlas. Resulta homérico editar un post, actualizar algún portal, o sencillamente entrar a las redes sociales y tener una presencia digna para reflejar la verdad de Cuba.

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil

“...lo primero fue unirnos nosotros mismos, formar una caballería mambisa con comunicación constante. Luego pudimos ser más ambiciosos y comenzar a trabajar de conjunto, tocando temas afines, respetando siempre el principio de voluntariedad. Trabajando de conjunto, el 1 de abril mandamos un mensaje de unidad, de que la época de las vulnerabilidades se está sustituyendo por una de solidaridad, que no estamos solos”.

Loma y agua para comprender el BlogazoxCuba

El BlogazoxCuba tiene un mérito que nadie puede discutir. Logró integrar la diversidad presente en el mapa bloguero dentro de la isla, y colocó sobre la mesa, sus problemas y retos, tanto objetivos como subjetivos, para ganar visibilidad, o sencillamente, para ser creíbles en Internet. 

Cimarronaje y belicismo en el BlogazoxCuba 

 ...debe entenderse la visibilidad en el ciberespacio como un escenario de confrontación ideológica entre dos visiones del mundo irreconciliables: el socialismo, y el capitalismo. Acceder a la red, en condición de conectado, y tener un blog, está determinado, por lo que Alfonso Sartre llamó “implicación”, o mucho antes Jean Paul Sartre definiera como “compromiso”. 

sábado, 2 de junio de 2012

Caricatura del Blogazo Cubano o de los mercenarios de la Web*


Por Jose Julio Pérez (Cubano residente en Miami)

Esto lo terminé anoche, ya que un supuesto bloguero me bloqueó,  por que no le gustó mi comentario, a mí no me gustan los de ellos sin embargo los leo, para saber.... ja ja ja (José Julio Pérez)
Este es el Blogazo Cubano. Desde la Cuba apuntalada, entre palos y piedras sale el Bloguero, "Mercenario de la Web", provisto de una computadora y el acceso al Internet ofrecido por el gobierno, sale este número, esta cuenta, mirando lo que puede ver, entre las limitaciones y la censura, el cerebro convertido en una máquina que se enciende y se apaga según sea necesario, antigua, sonante.

Debe oír solamente lo que se le dice. Audífonos son provistos para que eso suceda como fue planeado, la boca suturada dejando solo un escape para poco alimentarse, un cassete es añadido para repetir lo ordenado sin miedo a equivocarse, un video televisor también para reproducir las imágenes que son permitidas, un filtro para respirar no vaya a filtrarse el diversionismo ideológico.

Cuidadosamente vigilado y chequeado este mercenario de la Web ha llegado a repetir el cassete, el video, la serenata de que esta máquina por lo menos pueda hacer su ruido en libertad...

*Caracol de Agua publica esta caricatura ofensiva de los blogueros reunidos en el BlogazoxCuba. La misma fue tomada de la red social Facebook. Su autor es José Julio Pérez, cubano residente en Estados Unidos. Blogueros, los invito a desmentir  este alarde de conocimiento de la Blogosfera Cubana en Revolución.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Soy Guajiro

El olor a hierba, el canto del sinsonte, considerado el rey de las aves por estos lares, y los lamentos de una tojosa, me hicieron pensar en la canción “Soy Guajiro”. Y en verdad me siento así al estar entre olores, colores y sabores que pintaron mi infancia.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hace tres meses que no llegaba hasta la finca donde nací. Hoy tomé el Camino Real, como le llaman en Cuba al antiguo paso de la corona española durante la colonia, y la visité.

El olor a hierba, el canto del sinsonte, considerado el rey de las aves por estos lares, y los lamentos de una tojosa, me hicieron pensar en la canción Soy Guajiro”. Y en verdad me siento así al estar entre olores, colores y sabores que pintaron mi infancia.

Observar a mi abuelo de 96 años salir de una plantación de maíz, bajo el tupido sol de Cuba, es una de las alegrías más fértiles para guardar en la memoria. O apreciarlo al desgranar maíz a puño, como lo hicieran nuestros aborígenes, es una dicha que no tiene comparación.

O sencillamente ver a mi mascota Cuquita recorrer el potrero en pleno goce de la libertad negada en la ciudad, donde autos y desconocidos ponen rejas a sus sueños, es otra de las vivencias para atesorar en el recuerdo.

Saborear la guayaba, el anón, la naranja y el mamoncillo, es una invitación a pactar con lo afrodisíaco del campo. Pintar los ojos de verde y azul, es una sensación que sólo se experimenta en la finca del abuelo.

Hacía tres meses que no estaba en la finca del abuelo y hoy la he visitado. Sus olores y la paz, bajo el frondoso tamarindo, me recuerdan que la Cuba sentida está en el campo, su gente. Esos que te dicen compay, y te invitan a un buche de café o te sirven un plato de harina de maíz con leche. Esos que fríen el gordo del puerco y hacen chicharrones para comer con yuca o plátano. Esos que visten sencillo, pero tienen el corazón grande.

Hoy he visitado la finca de abuelo y amo más a Cuba y su gente.

lunes, 29 de agosto de 2011

Una concepción malograda del mito comunista: El hombre que amaba los perros


El hombre que amaba a los perros propone una reflexión desprejuiciada en torno a la “perversión de la gran utopía del siglo XX, ese proceso en que muchos invirtieron sus esperanzas y tantos hemos perdido sueños, años y hasta sangre y vida”. (Leonardo Padura)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Nota: Este ensayo ha sido reescrito a partir de las sugerencias de varios amigos....


Muchos textos se han escrito sobre el destino socialista; algunos, cargados de apologías, los otros, condimentados con una esclerótica argumentación sin matices. Una reciente novela, del cubano Leonardo Padura, en torno al fracaso del socialismo en la Unión Soviética, y su impacto en la credibilidad sistémica del mismo, ha suscitado fidelidades y disidencias en varias latitudes. El hombre que amaba los perros es su título. Por su valor universal y creativo gana en 2010 y 2011 múltiples premios: mejor libro extranjero en Francia; mejor novela de investigación histórica en Italia y recientemente el Roger Caillois y el Carbet. La crítica literaria, en Cuba, la reconoció entre los siete mejores libros publicados en 2010.

Gracias a las bondades de Ediciones Unión, 4 mil ejemplares(1) , del citado texto, están en manos del cubano. Ya nuestros lectores pueden comprender por qué Padura dijo en su presentación habanera: “Es una reflexión sobre por qué fracasó esa utopía, pero también por qué es necesaria la utopía. Este es un libro profundamente cubano, escrito en Mantilla, como todos mis libros, mirando por la ventana ver pasar los camellos, el negro que vende las lechugas […] y también sintiendo el ritmo de la vida cubana".(2)

En torno a las fidelidades y disidencias con El hombre que amaba los perros indaguemos profundamente, pues se trata de una obra plena de oficio, y sobre todas las cosas, escrita desde una militancia ardiente con la utopía de un mundo mejor como alternativa a los problemas del hombre en la era digital.

La crítica a esta significativa pieza de la novelística cubana se divide en varios conjuntos: unos la llaman apasionante; otros la consideran extremadamente larga, por momentos tediosa; algunos, muy bien documentada; la mayoría coincide en precisar que integra tres novelas y que el Réquiem no es necesario. Ciertos “amigos” se empeñan en leerla como si fuera un retrato de la malograda utopía socialista en la Unión Soviética(3) , y establecen paralelos con algunos personajes de la política en Cuba. Ilustremos cada uno de estos argumentos y expresemos nuestras consideraciones sobre El hombre que amaba a los perros.

La mayoría de las críticas reconoce la labor investigativa y de estilo(4) presente en la novela; por eso coincidimos con Antonio José Ponte cuando señala que El hombre que amaba los perros se encuentra “…entre las mejores (novelas) escritas por un cubano en los últimos tiempos…”(5)

Otro de los aspectos coincidentes en los críticos es el relacionado con la mezcla de tres novelas en una(6) , cuando en realidad, según ellos, tienen vida autónoma; aunque el amor por los perros, la reflexión sobre la utopía socialista y el miedo, sean elementos centrales que le dan unidad. Este criterio lo compartimos en parte, pues se trata de una novela de experimentación, que logra estructurar tres historias, y no es fallido el hecho de integrarlas sobre ejes esenciales como los perros, el miedo y la reflexión sobre el socialismo errático de la Unión Soviética.

Un criterio que no merece ser tenido en cuenta es el que señala el Réquiem como innecesario(7) , pues para algunos críticos, el desenlace de la historia de Iván Cárdenas, momento en el que se integran las tres historias, basta por sí solo para concluir la novela. Creemos que el Réquiem obedece a una de las coordenadas que caracteriza de principio a fin la novela: el miedo, proceso que determina la aparición del personaje de Dany, ya presentado en capítulos anteriores y con una evolución dramática, en algunos momentos, similar a Iván.

Ciertamente, y en ello coincidimos también con los críticos, es una novela apasionante(8) en toda su integridad; sobre todo si la leemos desde la vida de Iván Cárdenas en Cuba socialista, pues revela una subjetividad lacerada por circunstancias, donde la individualidad no interesa tanto como las grandes metas sociales; y la verdad de un hombre es intrascendente para los grandes decisores: “Mi trabajo consistía (dice Iván Cárdenas(9) en recibir llamadas y recados de aquellos personajes para que velara por sus intereses, a los cuales ellos siempre llamaban, por supuesto, los intereses del país y del pueblo. Y mi única alternativa fue aceptar aquellas condiciones y, cínica y obedientemente, ordenar a los dos autómatas subnormales y alcohólicos que trabajaban como redactores que escribieran de planes sobrecumplidos, compromisos aceptados con entusiasmo revolucionario, metas superadas con combatividad patriótica, cifras increíbles y sacrificios heroicamente asumidos, para darle forma retórica a una realidad inexistente, hecha casi siempre de palabras y consignas, y muy pocas veces de plátanos, boniatos, y calabazas concretas”. (Padura, L: 78)

Algunos autores señalan que se trata de una novela extremadamente larga(10) , y por momentos, tediosa. En ello pudieran incidir varios elementos, entre los que nos atreveríamos a mencionar el desconocimiento del proceso histórico narrado, que incluye, por supuesto, la poca información referente a Trosky que se ha publicado, sobre todo en Cuba, y Latinoamérica, donde siempre fue presentado por la historiografía como un renegado del socialismo.

Otro elemento que pudiera tenerse en cuenta, es la visión parcializada de la historia del estalinismo que predominó durante muchos años, tanto en Cuba como en el mundo. Y por último, la ausencia de información histórica creíble para evaluar con justicia el recorrido errante de la utopía socialista en la Unión Soviética hasta diciembre de 1991.

A todos los que acusan la novela por la densidad histórica que tiene, señala Padura, en su Nota muy agradecida: “… me atuve con toda la fidelidad posible (recuérdese que se trata de una novela, a pesar de la agobiante presencia de la Historia en cada una de sus páginas) a los episodios y la cronología de la vida de León Trotski en los años en que fue deportado, acosado y finalmente asesinado, y traté de rescatar lo que conocemos con toda certeza (en realidad muy poco) de la vida o de las vidas de Ramón Mercader a partir de la verificable y de lo histórica y contextualmente posible”. (Padura, L: 543)

Sin embargo, algo sobre lo que ningún crítico se ha detenido, es lo relacionado con el valor de la amistad y las experiencias afines en la vida de los cubanos residentes en la isla. Por eso Dany representa estos dos elementos como base de su existencia, también errática como la de Iván; y es depositario de la historia que corre el riesgo de perderse entre los escombros de una casa derrumbada sobre “…un hombre bueno contra el que el destino, la vida y la historia se habían confabulado hasta destrozarlo.(Reflexiona Dany)(11) Su mundo, agrietado al fin, se había deshecho y lo había devorado de aquella manera absurda y terrible. Lo peor era saber que de alguna forma -de muchas formas-, la desaparición de Iván era también la de mi mundo y la del mundo de tanta gente que compartió nuestro espacio y nuestro tiempo”. (Padura, L: 539) Tal vez por eso el cierre es altamente matizado por una autorreflexión de Dany: “…esta caja de cartón, llena de mierda, de odio y de toneladas de frustración y de mucho miedo, se irán con él: al cielo o a la podredumbre materialista de la muerte. Quizás a un planeta donde todavía importen las verdades. O a una estrella donde tal vez no haya razones para sufrir temores y hasta podamos alegrarnos por sentir compasión. A una galaxia donde quizás Iván sepa qué hacer con una cruz roída por el mar y con esta historia, que no es su historia pero en realidad lo es, y que también es la mía y la de tantísimas gentes que no pedimos estar en ella: se irán tal vez al sitio utópico donde mi amigo sepa, sin la menor duda, qué coño hacer con la verdad, la confianza y la compasión”. (Padura, L: 542)

Preguntas y respuestas desde Cuba y el mundo a “El hombre que amaba a los perros”

El hombre que amaba a los perros es una novela desconcertante de principio a fin para el lector cubano y universal. Tres historias trascurren en varios tiempos narrativos que en su desarrollo convergen: una, la del joven Iván, graduado de periodismo en Cuba, anulado por el “Quinquenio Gris”, la Crisis de los Balseros, y enajenado en sus más prístinas esencias por el Período Especial. Una segunda, la de León Trotski, y las intrigas tejidas por Stalin en torno a su imagen como “renegado del socialismo” y “espía alemán”, conjuntamente con la planificación y ejecución del asesinato. Y una tercera, la de Ramón Mercader, el catalán escogido por la inteligencia soviética para ejecutar el crimen de León Trotski en México.

Cada una de las historias ofrece el panorama desolador que arrastró a su paso el proceso de construcción del socialismo en la Unión Soviética. Muestran también la naturaleza interna de lo que significó la República, en España, atada en sus orígenes a los dictados de Stalin, que controló su parto histórico y guillotinó el sueño emancipador de la misma.

En lo individual, desnuda la historia del periodista cubano Iván Cárdenas Maturell, historia que sirve al autor para mostrar las desviaciones ocurridas en la isla, en torno a la milagrosa utopía de imaginar una sociedad equitativa que nunca llegó a ser real y perdió sus sentidos mesiánicos.

El hombre que amaba a los perros sugiere, al lector contemporáneo, varias preguntas, a las que los propios personajes, de la novela, responden:

¿Sin aprender y ejercitar el miedo, como lo hizo Stalin en su momento histórico, es posible empujar a un país hacia el socialismo como alternativa?

Kotov (agente soviético): “Stalin lo pervirtió todo y obligó a la gente a luchar y a morir por él, por sus necesidades, su odio, su megalomanía. ¿Qué socialismo, qué igualdad?” (Padura, L: 502)

Iván: “… la fábula futurista e imaginativa de Orwell en 1984 terminó convirtiéndose en una novela descarnadamente realista. Y nosotros sin saber nada… ¿O es que no queríamos saber nada?”. (Padura L: 463)

Trotski: “La Unión Soviética legaría al futuro su fracaso y el miedo de muchas generaciones a la búsqueda de un sueño de igualdad que, en la vida real, se había convertido en la pesadilla de la mayoría”. (Padura, L: 184).

¿En algún momento la deformación estalinista del sueño socialista, será corregida y encausada por los hombres de cara al futuro?

Trotski: “¿Se podría abrigar la esperanza de que algún día la humanidad llegara a saber cuántos cientos de miles de personas habían sido ejecutadas por los secuaces de Stalin? ¿A cuántos comunistas verdaderos quitaron del medio? Él estaba convencido de que unas y otras eran cifras de vértigo, a las que se debían sumar millones de campesinos muertos de hambre en Ucrania y otras regiones por la catástrofe de la colectivización, y los millones que habían perecido en los desplazamientos de pueblos enteros ordenados por el antiguo comisario de las nacionalidades… Con toda seguridad se trata, (…), de la mayor masacre de la historia en tiempos de paz, y lo peor es que nunca sabremos las verdaderas y terribles proporciones que alcanzó el genocidio, pues para muchos de esos condenados no hubo sumario, juicio, acta de condena. La mayoría había muerto en calabozos, en trenes asfixiantes, congelados en los campos siberianos o fusilados al borde de los ríos y precipicios para que sus cadáveres fuesen arrastrados por las aguas o cubiertos por aludes de tierra y nieve…” (Padura, L: 341).

¿Es posible retomar un socialismo que no esté regido por una minoría burocrática que por la fuerza, la coacción, y la supresión proteja sus intereses contra el descontento mayoritario de un país?

Kotov (agente soviético): “…empezar el negocio sin engañar a nadie, sin joder a otro porque piense distinto a ti, sin que se busquen pretextos para callarte la boca y sin decirte, además, que cuando te cogen el culo lo hacen por tu bien y por el bien de la humanidad, y que ni siquiera tienes derecho a protestar o a decir que te duele, pues no se le deben dar argumentos al enemigo y todas esas justificaciones. Sin chantajes… (Padura, L: 517)

¿Stalin no pervertiría hasta sus entrañas el sueño socialista y la utopía del socialismo?

Trotski: “El terror había generado el efecto de estimular la envidia y la venganza, creando una atmósfera de histeria colectiva y, peor aún, de indiferencia ante el destino de los demás”. (Padura, L: 330)

Vieja amiga de Trotski: “Es terrible comprobar que un sistema nacido para rescatar la dignidad humana haya recurrido a la recompensa, la glorificación, el estímulo de la delación, y que se apoye en todo lo humanamente vil (…) Siento que hemos llegado al fin de la justicia en la Tierra, al límite de la indignidad humana. Que han perecido demasiadas personas en nombre de la que, nos prometieron, sería una sociedad mejor”. (Padura, L: 331)

Iván: “…una trama sórdida, destinada a deglutirlo (todo) hasta la última célula”. (Padura, L: 533)

¿Qué recuerdo conserva la humanidad del experimento más generoso soñado por el hombre?

Iván: “Las promesas que nos habían alimentado en nuestra juventud y nos llenaron de fe, romanticismo participativo y espíritu de sacrificio, se hicieron agua y sal mientras no asediaban la pobreza, el cansancio, la confusión, las decepciones, los fracasos, las fugas y los desgarramientos. No exagero si digo que hemos atravesado casi todas las etapas posibles de la pobreza.” (Padura, L: 460)

Ramón Mercader: “La monotonía de una arquitectura apresurada, empeñada en demostrar que a una persona le bastaban unos pocos metros cuadrados de techo para vivir socialistamente...” (Padura, L: 513-514)

Iván: “El sueño estrictamente teórico y tan atractivo de la igualdad posible se había trocado en la mayor pesadilla de la historia, cuando se aplicó a la realidad, entendida con razón (más en este caso), como el único criterio de la verdad”. (Padura, L: 389)

¿Soñar un mundo mejor?
El hombre que amaba a los perros pasa a la memoria de la nación cubana y universal como una obra honesta, pues dialoga en condición de iguales con las personas que creyeron la Utopía Socialista iniciada en 1917, que definitivamente feneció en 1991 por una concepción malograda del mito comunista.

Las complejidades implícitas en el proceso de construcción del gran mito utópico son narradas por Iván Cárdenas Maturel, un cubano que siempre tuvo la ilusión de un mundo diferente, y nunca le alcanzó el tiempo, ni los problemas materiales y espirituales para conquistarlo. Tal vez por eso Padura, en una de sus entrevistas, señala: “…los seres humanos tienen derecho a soñar con esa utopía, un mundo mejor. No quiere decir que el hombre haya perdido el derecho de soñar con esa utopía, un mundo mejor; por el contrario, el mundo de hoy necesita, como el de 1917, de una utopía social porque está en crisis en todas sus manifestaciones como la ecología, la economía, la política y, para colmo, entrando en una era diferente, de la industrial a la digital” (12). El hombre que amaba a los perros propone una reflexión desprejuiciada en torno a la “perversión de la gran utopía del siglo XX, ese proceso en que muchos invirtieron sus esperanzas y tantos hemos perdido sueños, años y hasta sangre y vida”. (Padura, L: 543)

Notas y referencias bibliográficas
(1) Albert Gilbert: El hombre que amaba los perros ya tiene lectores en Cuba, en http://labrujula.elperiodico.com/slideshow/el-hombre-que-amaba-a-los-perros-ya-tiene-lectores-en-cuba/

(2) Martha Santos: Un libro escrito mirando por la ventana, en www.diariodecuba.com/.../3170-un-libro-escrito-mirando-por-la-ventana

(3) El hombre que amaba a los perros es visto por la crítica como la historia destructiva de una utopía, la metáfora de la invención totalitaria del socialismo y la reconstrucción literaria de uno de los crímenes más reveladores del mundo moderno. Wilfredo Cancio, en http://aquevedo.wordpress.com/tag/revolucion-cubana/

(4) Sobre esta fortaleza de la novela coinciden Javier Goñi: El grito de Trotski, en http://www.elpais.com/articulo/semana/grito/Trotski/elpepuculbab/20090905elpbabese_7/Tes ; Ernesto ( ): El hombre que amaba los perros, en http://ernesto51.wordpress.com/2009/10/26/el-hombre-que-amaba-a-los-perros-leonardo-padura/ ; Ramón Peña: El hombre que amaba a los perros: en http://www.analitica.com/va/arte/oya/6997227.asp ; Rosario Camargo: El hombre que amaba a los perros, en http://istmo.mx/2010/07/el-hombre-que-amaba-a-los-perros/ ; Victor Claudin, El hombre que amaba a los perros, compleja y espléndida novela sobre la muerte de Trotski, del escritor cubano Leonardo Padura, en http://www.periodistas-es.org/libros-y-publicaciones/el-hombre-que-amaba-a-los-perros-compleja-y-esplendida-novela-sobre-la-muerte-de-trotski-del-escritor-cubano-leonardo-padura ; Ricardo Senabre, en su comentario al libro, El hombre que amaba a los perros, señala: Como en el Quijote, la narración viene a ser un tejido, una suma de testimonios, perspectivas y fuentes diversas, y hasta se juega con la noticia en el mismo libro de la obra que el autor está componiendo. En http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26142/El_hombre_que_amaba_a_los_perros ; Wilfredo Cancio Isla señala que se trata de una “Obra de indagación histórica y de contemporánea vitalidad…”, en http://aquevedo.wordpress.com/tag/revolucion-cubana/, El escritor cubano Reinaldo González dijo, en la presentación de El hombre que amaba a los perros, en Cuba: "Este libro es una suma de alfilerazos para la conciencia y la inteligencia revolucionarias. Bienvenido a Cuba este libro, donde va a tener lectores muy ávidos e inteligentes. Se trata de un texto sobre pérdidas, sobre fracasados, es un libro triste, para muchos va a ser melancólico y es un libro con una vastísima documentación ensayística e historiográfica". "Mi generación —agregó— llegó a la revolución con muchísimas lagunas y esas lagunas continuaron ampliándose por el silencio. Esto que ahora Raúl Castro ha llamado secretismo. La idea errónea, un poco perversa, de ocultar la información, de no permitir que se la busque, choca con una realidad inevitable y es que la gente va a tener la información, que el mundo va a saber verdades o versiones de verdades, y ahí se mueve Padura, en un terreno donde lo ficcional imprime lo suyo". Raúl Roa Kourí dijo en la presentación del libro en Cuba: "Los hechos que narra Padura, por más dolorosos que sean, por más cercanos que resulten sus reflejos en nuestra sociedad, que efectivamente durante demasiado tiempo se inspiró y a veces calcó el históricamente ineficaz modelo soviético, sobre todo en el aspecto económico, en ciertas políticas intolerantes, que entre otros conllevaron la homofobia, el llamado quinquenio gris y engendros como la UMAP, amén del pernicioso dominio de una burocracia inepta y conservadora, que sigue pesando sobre todas las cosas como un lastre inservible, no me mueven a la desilusión, ni a la renuncia de la utopía, que inauguramos en Cuba el primero de enero de 1959".(Los fragmentos de Reinaldo González y Raúl Roa fueron tomados del texto de Martha Santos, Un libro escrito mirando por la ventana, en www.diariodecuba.com/.../3170-un-libro-escrito-mirando-por-la-ventana)

(5) Antonio José Ponte: El libro del Miedo o El hombre que amaba a los perros, en http://www.gacetadecuba.com/disisdencias/?p=105

(6) Javier Goñi en su texto El grito de Trotski, publicado en http://www.elpais.com/articulo/semana/grito/Trotski/elpepuculbab/20090905elpbabese_7/Tes , señala que: “El único pero, pues, aunque estructural, que cabría hacer es éste, que nos da seiscientas páginas, donde caben tres novelas, y el total se resiente algo. En cambio, la ambición se le reconoce.” Otro autor como Javier Fernández de Castro plantea en el texto El hombre que amaba a los perros, publicado en http://www.elboomeran.com/blog-post/189/7819/javier-fernandez-de-castro/el-hombre-que-amaba-a-los-perros/, que desde el punto de vista histórico, “no es una etapa fácil de contar y encima Leonardo Padura ha elegido una técnica narrativa no menos compleja. De entrada hay un narrador en primera persona al que no hay que confundir con el firmante del libro pues se llama Iván Cárdenas y es un veterinario al cargo de una clínica de ínfima categoría”. Para David García Collin, en su texto El hombre que amaba a los perros, publicado en http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26142/El_hombre_que_amaba_a_los_perros: “Las tres historias se enlazan tanto por su trágico final como por el amor por los perros que une a los tres personajes. Con una tención dramática excepcional se relata la exterminación por la brutal noria stalinista de los arquitectos de la revolución rusa, los compañeros de Lenin, de la familia de Trotsky, sus colaboradores, millones de seres humanos condenados a la muerte y al destierro siberiano; la traición hecha por el stalinismo de la revolución española, y la brutal despersonificación, fanatismo y enajenación que pervirtió al sueño revolucionario. El autor se propone reflexionar “la perversión de la gran utopía del siglo XX” y su relación con los acontecimientos en Cuba”. Sin embargo, Pepe Gutiérrez Álvarez matiza los criterios anteriores cuando señala: “…Leonardo Padura la asume escogiendo una técnica narrativa de una complejidad casi barroca, y sin embargo, el libro se desliza por nuestro imaginario atormentado por toda esta historia como si navegara”.

(7) Antonio José Ponte es el único en pecar de ligero al señalar en su texto El libro del Miedo o “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura”, publicado en http://www.gacetadecuba.com/disisdencias/?p=105 , que “…es innecesario que para enterarnos del final de Iván, aplastado por el derrumbe de su mísero cuarto, se introduzca una cuarta voz, la de su amigo Dany, justo para hacer el “Réquiem”.

(8) Sobre este aspecto coinciden varios autores: Javier Fernández de Castro señala: “Padura es un narrador de largo aliento y sabe situar al lector en el tiempo, el espacio y la perspectiva de quien habla en cada momento, y la historia que narra es de por sí lo bastante apasionante como para que no decaiga el interés”. En El hombre que amaba a los perros, en http://www.elboomeran.com/blog-post/189/7819/javier-fernandez-de-castro/el-hombre-que-amaba-a-los-perros/ , Ricardo Senabre, en su comentario al libro, El hombre que amaba a los perros, señala: Conseguir estos efectos es sólo posible cuando se posee un lenguaje variado y preciso y un dominio de registros idiomáticos y de recursos como el estilo indirecto libre (léase la narración del alegato de Trotski ante la Comisión Dewey, p. 60), todo lo cual permite al autor abordar con naturalidad la transición continua desde los datos exteriores a los indicios psicológicos de estados de ánimo, desde la realidad histórica conocida a la creación novelesca libérrima. Novela excelente, rica en propuestas y sugerencias acerca de la condición humana y de nuestro mundo que van más allá de la pura historia narrada. Publicado en
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26142/El_hombre_que_amaba_a_los_perros , Ramón Peña también reconoce que se trata de una cautivante novela histórica. En http://www.analitica.com/va/arte/oya/6997227.asp

(9) El subrayado es nuestro.

(10) Arnaldo Díaz Borges evidencia con su criterio sus debilidades históricas al leer la novela cuando precisa: “Como en toda novela en la que aparecen nombres rusos y diminutivos y seudónimos en este empedrado idioma, no escapamos de la confusión al nombrar algunos personajes de la trama que entreteje a Mercader y a Trotski. Si a lo anterior le sumamos la densidad de la historia del disidente y los a veces aburridos detalles de su exilio, encontramos pasajes de muy difícil acceso que el lector puede saltar a gusto sin que se altere, para nada, el mensaje de la lectura”.En http://www.otrolunes.com/hemeroteca-ol/numero-14/php/librario/librario-n14-a05-p01-2010.php, por su parte Javier Goñi señala que: “El único pero, pues, aunque estructural, que cabría hacer es éste, que nos da seiscientas páginas, donde caben tres novelas, y el total se resiente algo. En cambio, la ambición se le reconoce”.En http://www.elpais.com/articulo/semana/grito/Trotski/elpepuculbab/20090905elpbabese_7/Tes , David García Colín Carrillo precisa algunos datos históricos, con los cuales coincidimos: “...ésta obra tiene el inconveniente de tomar casi todos los datos concernientes a la vida de Trotsky de manos de Isaac Deutcher” – el autor lo confiesa por medio de Iván que se pone a leer la trilogía de Deutcher-; la trilogía de Deutcher (El Profeta Armado, El Profeta Desarmado, El profeta Desterrado) es una obra ambivalente que al mismo tiempo ha acercado a las ideas de Trotsky a muchos de sus lectores (tan sólo hay que recordar a la desaparecida camarada cubana Celia Hart), también reproduce muchas distorsiones (Deutcher pensaba que la burocracia stalinista se reformaría a sí misma). Así el autor reproduce las ideas incorrectas de Deutcher acerca del papel de Trotsky en Cronstand, despacha como un fracaso el intento de Trotsky por formar la IV internacional (el hecho de que la IV agrupara a un pequeño grupo de camaradas es para Padura una evidencia de su fracaso sin considerar que su valor está en las ideas y la bandera limpia que legaría a futuras generaciones) y tiende a plantear el antagonismo entre Stalin y Trotsky como una pugna de personalidades y no de fuerzas históricas de clases y castas”. En http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26142/El_hombre_que_amaba_a_los_perros

(11) El subrayado es nuestro.

(12) Andrea Rodríguez / AP: Padura dice que se necesita soñar un mundo mejor, en http://www.elnuevoherald.com/2011/03/02/895741/alejandro-rios-de-hombres-y-perros.html#ixzz1Qem9YhDa

Bibliografía
PADURA, LEONARDO (2010): El hombre que amaba a los perros, Ediciones Unión, La Habana.

martes, 9 de agosto de 2011

El socialismo de estado en la visión del cubano José Martí

“...Herbert Spencer quiere enseñar como se va, por excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido y luego un estado tiránico. Le seguiremos de cerca en su raciocinio, acá extractando, allá supliendo lo que apunta; acullá, sin decirlo, arguyéndolo”.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La sociedad cubana vive un momento de lucidez extraordinaria, al plantearse la necesidad de actualizar su modelo económico y no perder las conquistas fundamentales logradas por el socialismo. ¿Qué socialismo pudiera replicarse? Y muchas respuestas vendrían a colación, pero en una, todos estaríamos de acuerdo: justicia y equidad sin diferencias sociales y de género.

En la actual situación histórica que vive Cuba, la visión del cubano José Martí sobre el socialismo de estado adquiere una permanente vigencia, por lo que propongo una nueva lectura de La futura esclavitud en la hora actual de Cuba.

¿Un simple reseña de un texto de Spencer?
El trabajo reseñado por José Martí es “La esclavitud futura”, que forma parte de un conjunto de ensayos publicados por Spencer (1820-1903), bajo el nombre “El individuo contra el Estado” publicados en la conocida revista Contemporary Review de febrero, abril, mayo, junio y julio de 1884.

En ese mismo año Martí lo lee y decide reseñarlo en uno de sus trabajos periodísticos con el título: “La futura esclavitud”. Un año antes, el 14 de marzo de 1883 había fallecido en Londres, un contemporáneo de Spencer, el fundador del socialismo científico: Carlos Marx. En 1871 había fracasado el experimento socialista francés la “Comuna de París”.

Pero no se trata de una mera descripción de los aspectos formales y de contenido del ensayo, sino una interrogación a las ideas de Spencer, respondidas por Martí a partir del conocimiento que tiene de las sociedades precolombinas con un sistema similar, aunque menos complejo y más atrasado en el orden evolutivo, por supuesto.

Considero también que Martí había leído a Marx, por eso al reseñar su muerte, señala: “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa”. Más adelante precisa Martí: “…no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”.

Para realizar valoraciones como las presentadas aquí, Martí tenía que haber leído algunos trabajos de Carlos Marx. No olvidemos que escribían para los mismos periódicos, aunque esto último es una conjetura, aventurada desde la interpretación del contenido de las fuentes. Por tanto, a la hora de reseñar críticamente a Spencer, Martí está consciente de los peligros de ambos socialismos: el descrito por Spencer y el imaginado por Marx y ya experimentado en la Comuna de París. No es una reseña convencional, la de Martí, es ante todo una alerta a las naciones americanas, sobre la necesidad de no importar moldes europeos y proyectar sociedades nacidas de lo autóctono. El socialismo de Marx, José Martí no lo veía con mucha simpatía, aunque reconoce: “Karl Marx es llamado el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo”.

¿Cómo caracteriza Martí a H Spencer?
En cuanto al pensamiento y estilo de Spencer al escribir, Martí lo hace a través de una caracterización elocuente: “cerrada lógica”, “lenguaje nítido”, “brillantez, trascendencia y peso”, “cota de maya impenetrable, “robusto caballero”, “hoja de Toledo noble y recia”, “generoso fuego”, “estilo de cureña de artillería”, “Habla, como otros en cuadros, en lecciones; tanto, que a veces peca de pontífice”.

Objetivo de la reseña martiana
El objetivo que se propone José Martí al escribir la reseña es que: “...Herbert Spencer quiere enseñar como se va, por excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido y luego un estado tiránico. Le seguiremos de cerca en su raciocinio, acá extractando, allá supliendo lo que apunta; acullá, sin decirlo, arguyéndolo”.

Criterios de José Martí para rebatir los planteamientos de Spencer
Llama al socialismo: “…nobilísima tendencia”: “nacida de todos los pensadores generosos que ven como el justo descontento de las clases llanas les lleva a desear mejoras radicales y violentas, y no hallan más modo natural de curar el daño de raíz que quitar motivo al descontento…”

La forma de extirpar el mal de raíz: “…esto ha de hacerse de manera que no se trueque el alivio de los pobres en fomento de los holgazanes: y a esto sí hay que encaminar las leyes que tratan del alivio, y no a dejar a la gente humilde con todas sus razones de revuelta”.

A la tendencia de que el estado controle el ferrocarril, Martí le opone: “… tambalea, porque las empresas de ferrocarriles son pocas y muy contadas, que por sí mismas elaboran los materiales que usan”. “…y como si esa otra tentativa de dar los ferrocarriles al Estado no tuviera, con varios inconvenientes, altos fines moralizadores; tales como el de ir dando de baja los juegos corruptores de la bolsa, y no fuese alimentada en diversos países, a un mismo tiempo, entre gentes que no andan por cierto en tabernas ni tugurios”.

Contra la visión de las élites en cuanto al desarrollo civilizado Martí señala: “…como si el loabilísimo y sensato deseo de dar a los pobres casa limpia, que sanea a la par el cuerpo y la mente, no hubiera nacido en las rangos mismos de la gente culta, sin la idea indigna de cortejar voluntades populares…”

Al referirse al papel tutelar del estado, Martí está de acuerdo con Spencer: “Y es verdad que si llegare la benevolencia a tal punto que los páuperos no necesitasen trabajar para vivir -a lo cual jamás podrán llegar,- se iría debilitando la acción individual, y gravando la condición de los tenedores de alguna riqueza, sin bastar por eso a acallar las necesidades y apetitos de los que no la tienen”.

Sobre las formas de atacar el problema de la pobreza Martí señala: “…pero esto viene de que se quieren legislar las formas del mal, y curarlo en sus manifestaciones; cuando en lo que hay que curarlo es en su base, la cual está en el enlodamiento, agusanamiento y podredumbre en que viven las gentes bajas de las grandes poblaciones, y de cuya miseria -con costo que no alejaría por cierto del mercado a constructores de casas de más rico estilo, y sin los riesgos que Spencer exagera- pueden sin duda ayudar mucho a sacar las casas limpias, artísticas, luminosas y aireadas que con razón se trata de dar a los trabajadores, por cuanto el espíritu humano tiene tendencia natural a la bondad y a la cultura, y en presencia de lo alto, se alza, y en la de lo limpio, se limpia. A más que, con dar casas baratas a los pobres, tratase sólo de darles habitaciones buenas por el mismo precio que hoy pagan por infectas casucas”.

Sobre esa tendencia hacia un socialismo de estado que intuye Spencer en el futuro, Martí reconoce: “… el edificio venidero, de veras tenebroso, y semejante al de los peruanos antes de la conquista y al de la Galia cuando la decadencia de Roma, en cuyas épocas todo lo recibía el ciudadano del Estado, en compensación del trabajo que para el Estado hacía el ciudadano”.

Sobre el funcionarismo que generaría este socialismo de estado como tendencia futura, Martí señala: “Henry George anda predicando la justicia de que la tierra pase a ser propiedad de la nación; y la Federación Democrática anhela la formación de 'ejércitos industriales y agrícolas conducidos por el Estado.' Gravando con más cargas, para atender a las nuevas demandas, las tierras de poco rendimiento, vendrá a ser nulo el de éstas, y a tener menos frutos la nación, a quien en definitiva todo viene de la tierra, y a necesitarse que el Estado organice el cultivo forzoso. Semejantes empresas aumentarían de terrible manera la cantidad de empleados públicos, ya excesiva. Con cada nueva función, vendría una casta nueva de funcionarios. Ya en Inglaterra, como en casi todas partes, se gusta demasiado de ocupar puestos públicos, tenidos como más distinguidos que cualesquiera otros, y en los cuales se logra remuneración amplia y cierta por un trabajo relativamente escaso; con lo cual claro está que el nervio nacional se pierde. ¡Mal va un pueblo de gente oficinista!”

De concretarse la tendencia hacia un socialismo de estado que cree avizorar Spencer, Martí evalúa lo que sucederá con el ejercicio del poder: “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el Estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el Estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que plugiese al Estado asignarle, puesto que a éste, sobre quien caerían todos los deberes, se darían naturalmente todas las facultades necesarias para recabar los medios de cumplir aquéllos. De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos, y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyados por todos los que aprovechasen o esperasen aprovechar de los abusos y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo de los quebrantos, violencias, hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio, y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana. 'De mala humanidad -dice Spencer- no pueden hacerse buenas instituciones.' La miseria pública será, pues, con semejante socialismo, a que todo parece tender en Inglaterra, palpable y grande. El funcionarismo autocrático abusará de la plebe cansada y trabajadora. Lamentable será, y general, la servidumbre”.

Sin embargo Martí deja abierta la posibilidad del cambio revolucionario cuando crítica a Spencer al no “…señalar con igual energía… los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra con guineas”.

Martí cierra la reseña con un final salomónico: “Nosotros diríamos a la política: ¡Yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra."

Ultílogo
Esta lectura de la reseña del ensayo de H. Spencer “La esclavitud futura”, que José Martí redactara bajo el sugerente título “La futura esclavitud”, nos colocó ante la disyuntiva de encontrar el pensamiento del Apóstol, sobre una cuestión tan interesante como el socialismo de estado, que en aquella época, según la descripción de Spencer, se movía como destino hacia ese proyecto de sociedad.

En ningún momento Spencer lo asume como modelo de desarrollo, más bien lo que hace es describir los elementos negativos que están ocurriendo en Inglaterra que apuntan hacia eso y que deben evitarse.

Al leer la reseña crítica que hace José Martí, muchas veces lo que hace es recrear pasajes del ensayo original del autor, pero otras, como las demostradas en este ensayo, se compromete al emitir su criterio sobre las cuestiones señaladas. Su lectura crítica y juiciosa desde hoy le da una contemporaneidad extraordinaria a este texto del Héroe Nacional de Cuba.


viernes, 17 de junio de 2011

Antonio Maceo es un mito sexual

Antonio Maceo  es un mito sexual para el cubano.


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Antonio Maceo Grajales nace el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba. Alguien con mucha justicia lo llamó nuestro dios de la guerra; lo cierto es que este hombre, de tamaño descomunal y peso considerable, era sumamente varonil para el bello sexo; en verdad conseguía las mujeres que quería, entre ellas recuerdo a La Generala, Amelia, en fin, unas cuantas dichosas que fueron felices al ser amadas por Antonio Maceo, todo un mito sexual para cubanos y cubanas; no por gusto el hijo de esta tierra al reconocer la valentía de alguien dice: TIENE MÁS COJONES QUE ANTONIO MACEO. Por todas las razones aludidas quiero proponer un acercamiento a la canonización popular del héroe en la historiografía cubana.

Sin temor a equivocarme, cualquier cubano de adentro o fuera de la Isla, sabe quien es Antonio Maceo Grajales, el Titán de Bronce. Sobre la representación popular de este héroe mítico de la historia de Cuba propongo un breve acercamiento.

La figura de Antonio Maceo ha sido construida por el discurso popular de diversas maneras. Una de ellas lo simboliza como el hombre que representa la fuerza; la segunda lo emblematiza como una especie de símbolo sexual dado su tamaño físico y atractivos varoniles; la tercera lo identifica como uno de los titanes de la mitología épica cubana. Analicemos en detalle cada una de ellas.

El hecho de considerarlo el hombre que representa la fuerza, nuestro Hércules pudiéramos afirmar, tiene sobradas razones, las mismas aparecen en la literatura de campaña de diversas maneras, manejaba el machete con temeridad, fue herido unas 26 veces, era casi invencible para las tropas españolas; en fin, su fortaleza era su arma principal. Quizás por las razones apuntadas hasta aquí tenga valor la construcción popular que dice: “Tenía más cojones que Maceo”*.

Considerarlo una especie de símbolo sexual, por sus atractivos varoniles, tiene sus fundamentos en las diferentes biografías que se han escrito sobre su personalidad. Fue sin dudas un hombre astuto en asuntos de mujeres y en su haber aparecen varios nombres que lo amaron apasionadamente, entre ellas, “La Generala”**, Amelia Meriach, entre muchas otras. Pesaba unas 212 libras, media más de dos metros, era mulato y tenía una buena ilustración. Qué más necesitaba para ser admirado y amado por el bello sexo, proclive a estos mitos del trópico.

Y una tercera, que lo señala como uno de los titanes de la mitología épica cubana. La misma tiene gran valor identitario, pues las guerras por la independencia de Cuba no pueden imaginarse sin la presencia de este guerrero. El tribuno Manuel Sanguily apeló a este símil histórico para inmortalizarlo en el recuerdo de nuestras gestas libertarias. Quizás ello obedezca al hecho de que Antonio Maceo tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo.

Sin temor a equivocarme, el pueblo prefiere reconocerlo como el Titán de Bronce, el de la fuerza en el brazo, el caudillo que llamó a la guerra a los orientales para salvar a la revolución del 95, el hombre que representa la virilidad, su mejor prototipo ante lo universal y lo popular.

*Frase popular que compara la valentía de un hombre con la de Antonio Maceo, evocando los genitales de este último.

**José L. Franco en Antonio Maceo, apuntes para su vida (1975) dice sobre el asunto: “Cerca, a poco menos de cincuenta metros de distancia [de la casa de Luperón], vivía María Filomena Martínez, a la que, por causa de las frecuentes visitas que le hacía el líder cubano llaman La Generala. Mujer apasionada y valiente, de belleza singular, que denunciaba la mezcla de los antepasados indios, negros y españoles, ejerció una gran atracción sobre Maceo.

miércoles, 1 de junio de 2011

¿Fue José Martí un personaje de Hollywood?

Hollywood no escaparía tampoco a la tentación de llevar a Martí a la gran pantalla, en 1956 Warner Brothers produjo una película sobre la guerra Hispano-cubano-americana, con el título Santiago, en la cual Martí caído el 19 de mayo de 1895, aparecía en 1898 planeando la rebelión de los cubanos desde una lujosa e imaginaria residencia en Haití, lo que generó airadas protestas, pues se desvirtuaba la significación política del héroe.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

A propósito del aniversario 116 de la caída en combate de José Martí este 19 de mayo, quiero traer a nuestro segmento un tema muy poco trabajado en la biografía martiana y es el relacionado con Martí y Hollywood. Si usted no lo sabía, ya le anticipo que el Maestro es uno de los personajes históricos utilizados por la “famosa industria del cine norteamericano”. Analicemos en detalle los intentos de Hollywood de llevar a la gran pantalla a José Martí.

El más universal de los cubanos José Martí, tuvo su recepción en el cine durante la república neocolonial que se estrena en Cuba entre 1902-1958, un hecho curioso, pero a la vez interesante.

Hasta la década de 1950, la imagen de José Martí, se había trabajado de múltiples formas, entre las que se encontraban, en un primer momento, la sacralización del héroe, hasta convertirlo en santo, semidiós, Mesías, el símbolo de la identidad de los cubanos ante la frustración del ideal nacional, como consecuencia del dominio de Estados Unidos sobre la Isla.

Otra de las formas que se trabajó fue la humanización del héroe, hacerlo un hombre cotidiano, de carne y hueso, alcanzable para cualquier cubano simple, pero desgraciadamente, se recurrieron a imágenes que exaltaban su condición de hombre enamorado, gustador de bebidas espirituosas, una humanización que tuvo en la obra de Jorge Mañach, "Martí el Apóstol", su expresión cimera.

Con el gobierno de Fulgencio Batista, a partir de 1952, se intenta llevar una imagen de la vida y obra de José Martí (1) a través del cine; pues se creó una Comisión Nacional Organizadora, que tendría a su cargo la filmación de la vida del más universal de los cubanos.

La cinta seleccionada fue La rosa blanca, estrenada en 1953 y que hirió sensiblemente el sentimiento nacional de los cubanos, la misma tenía un argumento excesivamente romanticista, se desvirtuaba el alcance del pensamiento político de Martí, la imagen que trasmitía era la de un santo apolítico, sacrificado y extático (2).

Hollywood no escaparía tampoco a la tentación de llevar a Martí a la gran pantalla, en 1956 Warner Brothers produjo una película sobre la guerra Hispano-cubano-americana, con el título Santiago, en la cual Martí caído el 19 de mayo de 1895, aparecía en 1898 planeando la rebelión de los cubanos desde una lujosa e imaginaria residencia en Haití, lo que generó airadas protestas, pues se desvirtuaba la significación política del héroe.

No obstante a ello, la película se proyectó en Cuba en 1957, y no tuvo la acogida que esperaban sus productores, el hecho de presentar a un Martí rico, alejado de la lucha sacrificada, puede haber sido el motivo principal del rechazo, pues hasta ese momento había predominado la imagen del hombre sacrificado, el santo y el semidiós.

Luego de estos intentos de llevar una imagen tendenciosa de José Martí al cine, hubo que esperar por una evaluación rigurosa desde el séptimo arte, que llegaría con el triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959, sobre el que volveremos en un próximo comentario.

Notas
1 Ya en 1941 se había proyectado la película "La que se murió de amor", calificada por la crítica como una versión adúltera y folletinesca del pasaje de la relación de Martí con María García Granados, la Niña de Guatemala, véase Ottmar Ette. José Martí: Apóstol, poeta, revolucionario. Una historia de su recepción, p. 156.
2 Ottmar Ette. José Martí: Apóstol, poeta, revolucionario. Una historia de su recepción. p. 156.

Me voy de vacaciones

A todos los lectores de mi página personal, las gracias por dialogar, desde cualquier lugar del mundo, en condición de iguales.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hoy es miércoles, en Cuba, mi último día de trabajo, pues me voy de vacaciones y espero aprovechar el tiempo para atender problemas de salud.

A todos los lectores de mi página personal, las gracias por dialogar, desde cualquier lugar del mundo, en condición de iguales.

No estaré por aquí, durante unos quince días; no se disgusten, comprendan que la salud requiere de ingentes esfuerzos para su mejoramiento, de lo contrario, todo estará perdido.

Un fuerte abrazo y nos veremos muy pronto.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El tren de los cambios en Cuba está en marcha

Las paradas servirán para hacer ajustes necesarios y continuar el viaje de ida y regreso, en un permanente oscilar, que traerá de regreso a casa, leche, carne y una cesta repleta de verduras, viandas y frutas. El recorrido del tren está calculado para unos cinco años.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

No engancharse al tren es una metáfora tecnológica que desde finales del 2010 funciona en el discurso político cubano, como una forma de referirse a los ajustes proyectados para la nación. En varias ocasiones el presidente Raúl Castro utilizó la misma ante los medios. ¿Qué significados tiene en las actuales circunstancias?

En enero de 2011 el tren salió desde la Terminal de La Habana e inició el recorrido por toda la Isla, un hecho cotidiano que ahora cobra una dimensión simbólica profunda. En cada uno de los tramos se une un carro diferente y de conjunto darán como resultado un cambio.

Las paradas servirán para hacer ajustes necesarios y continuar el viaje de ida y regreso, en un permanente oscilar, que traerá de regreso a casa, leche, carne y una cesta repleta de verduras, viandas y frutas. El recorrido del tren está calculado para unos cinco años.

También está previsto el mantenimiento necesario de la línea, de manera que el tren no haga largas paradas y los cambios lleguen a tiempo para refundar una utopía, ya para algunos, una casa vieja, para otros, como yo, un noble empeño que vale la pena seguir pregonando.

El tren está en marcha, rueda con una intensidad que ciega a sus detractores; los agradecidos bendicen sus luces, los malos mecánicos, estén donde estén, quedarán en el camino, como abono, para construir el nuevo ferrocarril* de todos.

Nota:
*El ferrocarril cubano fue el primero de Iberoamérica y el séptimo del mundo. El primer tramo que se hizo fue de La Habana a Bejucal, y quedó inaugurado el 19 de noviembre de 1837, 11 años antes de que España tuviera el suyo, entre Barcelona y Mataró.

domingo, 10 de octubre de 2010

Cuba necesita nuevas imágenes para comprender sus cambios


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Las imágenes en la historia como ciencia social tienen sus usos. Hace algún tiempo escribí un texto con un título provocador, pero que lamentablemente pasó inadvertido para los lectores: “Pensar con qué imágenes y usos de la historia se iniciará el camino”, en abierta alusión al proceso de cambios iniciados en Cuba de cara al futuro.

En el mismo señalé: “Los diferentes momentos atravesados por la Revolución Cubana, en su devenir, han condicionado un uso de los héroes y la historia, ajustado a las diferentes circunstancias nacionales e internacionales”.

También precisé: “En la actualidad, los cubanos tienen colocados sus ojos sobre las reformas del modelo económico socialista, es una preocupación lo que sucederá con muchos de ellos en el futuro; ante el dramatismo de tal situación, es hora de pensar con qué imágenes y usos de la historia se iniciará el camino. Del reino simbólico que se construya, dependerá el futuro de la nación y la irreversibilidad de la Revolución, de eso no me cabe la menor duda”.

Ya el proceso está en marcha y es preocupante la forma en que algunas personas apelan a imágenes del capitalismo para explicar los cambios iniciados en Cuba, incluso en algunos dirigentes va siendo normal la comparación del modelo económico cubano con el de otros países, diferentes por naturaleza e historia para explicar el futuro que se avecina.

Ojo, esto no es saludable, pues puede provocar una crisis de referentes en los estratos más humildes de la sociedad cubana, sin herramientas analíticas para comprender la necesidad de actualizar el modelo económico en las actuales circunstancias.

Es necesario precisar con claridad cuáles deben ser las imágenes que guiarán el proceso de cambios, los usos de las mismas, para explicárselo a la gente y no dar lugar a elaboraciones catastrofistas de que el socialismo cubano llegó a su fin y es reversible por las ineficiencias de su modelo económico.

No debe olvidarse que el pueblo cubano tiene una concepción de la Historia de Cuba, fundamentada en sólidos principios de lucha por la justicia social, la igualdad y la protección de las clases más humildes.

Entonces debe seleccionarse con mucho tino cuáles son las imágenes que acompañarán los nuevos cambios, para no perder de vista que el horizonte es el socialismo y no vamos camino a una improvisación que conduzca al derrumbe como sucedió en el Campo Socialista y en la Unión Soviética.

Debo reconocer que las imágenes del socialismo real no son las más adecuadas para guiar ese proceso de cambios de cara al futuro; también admito que ninguno de los experimentos comunistas del siglo XX cuajó para utilizarlos como modelo. Tal vez los casos chino y vietnamita puedan servir de brújula; o más bien se trata de un intento de reformar el modelo cubano de manera autóctona a partir de las potencialidades propias. Cualquier variante debe ser explicada por las ciencias sociales en estrecha unidad con la dirección de la Revolución.

Si el socialismo es creación heroica, como lo definiera José Carlos Mariátegui, entonces los cientistas sociales, junto a los dirigentes de la Revolución, deben orientarse con claridad en la selección y uso de las imágenes históricas para proyectar un reino simbólico que garantice, a nivel subjetivo, seguridad en el destino del socialismo y de sus conquistas principales, y demostrar con sólidos argumentos que no se trata de un empeño utópico malogrado por las desvaríos y errores de los hombres en su construcción.

Artículo relacionado:
Pensar con qué imágenes y usos de la historia se iniciará el camino


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