lunes, 6 de enero de 2014

Hagamos una Cuba próspera pero no vendiendo “carros a precios inalcanzables”


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Sentado en el cafetal, de la casa donde resido, pienso en las necesidades urgentes del cubano, son tantas, que la cabeza me duele terriblemente. El discurso de la nación inicia la construcción de un imaginario donde empieza a ser normal la venta de autos a "precios inalcanzables" para el hombre común, incluso el que tiene dinero, debe pensarlo muy bien antes de comprarlos. 

Es cierto que los argumentos que da el Estado son aceptables: crear un fondo que permita la recuperación del transporte público en Cuba; pero si miras a Latinoamérica, Europa, Estados Unidos, incluso África, uno se pregunta: ¿Por qué están sucediendo estas cosas aquí?, ¿Qué imagen estamos dando al mundo que confía en la revolución como alternativa?

Lo cierto es que la gente está alarmada, todo parece dirigirse a un camino de pronóstico discreto, donde la voluntad política se esfuerza por mantener un discurso que privilegia a los más desposeídos, pero en la práctica se está produciendo la instalación de fórmulas propias de un capitalismo de estado que empieza a ser increíble para los más humildes.

La generación histórica de la revolución en próximos años no estará, pero, según nuestros ideólogos principales,  el legado está asegurado, sin embargo uno se pregunta: ¿El de un socialismo igualitario que ha sido un fracaso en lo económico? o ¿El de un socialismo que despertó a las masas y las puso a conquistar sueños inalcanzables antes de 1959? 

Prefiero quedarme con esta última interrogante, pues fui uno de los beneficiados por esa revolución de la dignidad; soy de los  que salió del campo y se hizo humanista en las universidades de Cuba, nada fue imposible para mí, aunque reconozco que la migración, casi masiva del campo a la ciudad, dejó nuestra agricultura en una crisis de la que no se recupera todavía.

¿Cuál fue el pecado de la revolución, entonces?  Yo diría que ponerles alas a los pobres, convertirlos en gigantes y hacerles creer que nada era imposible en sus aspiraciones. Con ese imaginario del socialismo crecimos todos, unos ganamos mucho, otros es verdad que lo perdieron todo y tuvieron que irse a vivir a otros países  porque no entendieron la revolución, o sencillamente porque no podían tolerar que sus propiedades fueran nacionalizadas por el Estado. Los beneficiados construimos una vida dentro del sistema, fuimos favorecidos por las herejías no entendidas por los que se fueron.

55 años después algunos hablan de reconciliarnos los de adentro y los de afuera, de permitir, a estos últimos, invertir sus riquezas en el desarrollo del país en la actual circunstancia; pero en verdad resulta harto difícil creer eso posible.  Creo que al menos debía valorarse la inversión de capitales por cubanos no implicados con la tiranía de Batista, ni con los jueguitos sucios del imperialismo yanqui para derrocar a la revolución. Sería prudente aceptarlos, decirles adelante, hagamos un país donde quepamos todos, donde el humilde no pierda las conquistas sociales alcanzadas, y, que al sentarse a la mesa, tenga comida digna y pueda educar mejor a sus hijos. 

Hagamos una Cuba próspera como la que soñaron nuestros padres fundadores en el siglo XIX,  o como la que soñó Fidel Castro en La historia me absolverá, pero no vendiendo carros a "precios inalcanzables" que sólo serán comprados por una minoría, en la que el profesional, el obrero y la mayoría de los campesinos, no tendrán  participación y tendrán que adaptarse a la idea de ver como otros, con mejores posibilidades económicas, cumplen un sueño que antes sólo pertenecía a los mejores trabajadores de nuestro sistema y a los colaboradores cubanos en algún país extranjero. 

Recomiendo ver los siguientes post de miembros de la prensa cubana y de Blogosfera Cuba sobre el tema: 


Ventas de autos en Cuba: ¿Cómo quedar bien? (Radio Coco)

Precios sin timón (Reportaje del periódico Escambray, replicado en Cubaperiodistas.cu, Trabajadores.cu)



2 comentarios:

  1. Amigo Arnaldo, ¿aun crees en la revolución?, en aquella que se anunciaba como “la revolución de los humildes y para los humildes”, “con plata baila el mono”, decía mi abuela, esa revolución dejo de existir hace mas de 40 anos, murió desde el mismo momento que se crearon las condiciones para que el gobierno no cambiara de dueño, desde el mismo instante en el cual el grupo gobernante hacia y disponía de las riquezas del país, del pueblo y del las ideas juguetes de su antojo, despierta, la realidad fuera es otra, no la que te dice a diario la prensa dirigida, si hoy Mas Canosa estuviera vivo y estuviera dispuesto a invertir 50 millones de dólares en la desastrosa economía cubana, dejaría de ser un enemigo de la revolución para convertirse en un hermano regresando a salvar la revolución y a sus hermanos cubanos, despierta Arnaldo, estas más perdido que una aguja en un pajar, lo triste de esta involución es que después de 55 años regresa a la propiedad privada, a los ricos y los pobres, en fin, regresa al capitalismo brutal, regresa al 59, de que valió tanto esfuerzo, tanto sacrificio, tanta separación familiar, tanto dolor, si al final estamos en el mismo sitio y tu, sin dudas, sin la revolución hoy serias un graduado universitario como lo fueron muchos negros antes de que llegara el 59, solo depende del hombre y sus intentos, su voluntad y sus fuerza para conseguir sus deseos.

    ResponderEliminar
  2. Armando: Comparto totalmente lo que dices, que desde hace años y con más matices, se lo vengo diciendo a mi respetado Arnoldo ( aunque él se evade ).No obstante, lo de la propiedad privada me hace gracia, ya que siempre entendí que la confiscación es considerada hurto, y el hurto tiene muchas traducciones.-
    Me sigue doliendo lo que pasa en mi pais de nacimiento, que aunque pasen los años, lo llevo en mi pensamientos; y temo que esas propiedades puedan causar problemas muy serios algún día, dado que sus propietarios legales o sus descendientes ( que Dios no lo quiera ), puede que no se queden con las manos en los bolsillos¡ sería durisimo que el pueblo siga sufriendo !

    ResponderEliminar

El peor comentario es el que no se dice, así que Caracol de Agua lo invita a opinar sobre todos los temas aquí discutidos, siempre con respeto al otro diferente.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales. Revise su comentario antes de ponerlo y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.