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miércoles, 21 de diciembre de 2016

“Los revolucionarios no piden permiso” (Entrevista a Joven Cuba)



No creo equivocarme si la ubico entre los tres blog más leídos de la isla.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El blog “Caracol de Agua” ha venido dialogando con blogueros claves en el escenario mediático cubano; sobre la importancia estratégica que tiene para la nación, el hecho de promover una comunicación horizontal cada vez más inclusiva, donde todos los sectores se expresen y participen libremente. Hoy lo hacemos con Joven Cuba.  

Conocí Joven Cuba, gracias a un amigo que reside en Puerto Rico; día tras día me hacía llegar sus publicaciones vía correo; para él, era una de las páginas más serias que se estaban haciendo en la Cuba digital.  Movido por su insistencia la visité y confieso que desde ese día y hasta hoy, soy uno de sus asiduos seguidores. No creo equivocarme si la ubico entre los tres blog más leídos de la isla. Me atrevo a decir más, es el clásico ejemplo de “periodismo ciudadano”, en un país que crea las bases para llegar a una comunicación cada vez más horizontal, donde el sujeto aspira a empoderar su verdad e interactuar a partir de ella con los más disímiles actores sociales, desde un líder político, un dirigente, hasta una estrella de la música, el deporte, o un brillante intelectual.  

Harold Cárdenas Lema, uno de los editores de Joven Cuba.
Joven Cuba accedió generosamente a responder mis preguntas, en las palabras de uno de sus editores principales: Harold Cárdenas Lema.   

1-Escribir un libro es crear una relación entre un soporte y un receptor; en el caso del blog tiene mayor alcance, aunque no deja de ser la misma relación: ¿Cómo se articula entonces desde un blog la idea del “yo” y la del “otro”?  

No existen respuestas generales ante un fenómeno heterogéneo como los blogs. Cada bitácora tiene una intención distinta y la relación emisor-receptor es diferente. En el caso de La Joven Cuba nunca nos vimos como los protagonistas que comunican a una audiencia, creamos una plataforma donde el lector tiene la posibilidad de expresar sus opiniones, ya sea comentando o publicando.

La línea entonces del yo y el otro se vuelve difusa al ser un proyecto con membresía abierta donde hasta el diseño e imagen es consultado con el público, donde la participación colectiva es un objetivo expreso. Nos articulamos y concebimos entonces como un "nosotros".

2-Gracias al ciberespacio la visibilidad de los cubanos por el mundo ha cambiado: ¿Hasta dónde existen o no los Macondo en ese contexto?

Cuando llegamos a la blogosfera en 2010, Cuba tenía un contexto digital mucho más polarizado y a extremos. Todas las explicaciones sobre la Isla se referían a un infierno o un paraíso, existían pocos matices que hoy se van alcanzando. La insularidad y el bloqueo provocaron el aislamiento de una parte del mundo que con el tiempo ha devenido en fetichismo. Sobre Cuba hoy existe mucha más información que antes, seguimos teniendo nuestras particularidades pero Internet ha ayudado a romper esquemas y simplificaciones sobre la Isla.

3-Todos conocemos las limitaciones de los cubanos para acceder a Internet; sin embargo se habla de una Blogosfera donde el país participa y se expresa. ¿En realidad existe? ¿Influye en el dominio social? ¿Qué importancia le atribuye usted a los jóvenes dentro de ella?

Existe una blogosfera cubana. Nos gustaría que fuera más articulada, menos influenciada por actores externos, que represente cada aspecto de la realidad y sea voz de la ciudadanía. Nos gustarían muchas cosas de ella pero quizá lo mejor es dejar que sea como es, a menudo las intenciones de terceros sobre fenómenos espontáneos terminan estropeando su naturaleza propia.

Los blogs desde hace años han servido para llenar los vacíos que deja nuestra prensa, para abordar temas tabúes que se omiten o edulcoran desde el discurso oficial. Y ciertamente se le cree más a una persona que es como tú, que comparte tu realidad y mantiene una bitácora gratuitamente, que a un medio de prensa, ya sea estatal, público, privado o alternativo. Un blog siempre será más personal y fresco.

Lo ocurrido en otros países ha sido que los grandes medios terminan acogiendo a los blogueros en sus páginas, ganando así su público y fortaleciendo su plantilla, pero en Cuba todavía no ocurre. Se confunde el periodismo con el ejercicio del bloguero y el camino fácil ha sido crearle blogs a los propios periodistas, sin mucho éxito.

La sección de blogs en los principales medios cubanos está muy lejos de lo que pudiera ser pero no es por falta de interés nuestra, a muchos nos encantaría publicar en ellos, incluso gratuitamente. Mientras no se reconozca la posibilidad de que alguien tenga un discurso propio, de que la crítica revolucionaria es legítima, sin responder a mecanismos verticales o cumpliendo estándares de lo políticamente correcto, será difícil salirse de Wordpress y Blogspot.

La blogosfera es joven en su gran mayoría. Ha sido el espacio que han encontrado muchos para expresarse, que han utilizado periodistas para decir lo que la línea editorial de sus medios no les permite y un punto de encuentro para jóvenes comunicadores. Se puede decir que ya hay una hornada de jóvenes blogueros en Cuba que ya tienen años de experiencia.

4-Para los cubanos que pueden acceder a Internet, “LA JOVEN CUBA” promueve una comunicación horizontal que dinamita los vacíos informativos de la prensa oficial. A partir de tu experiencia como editor de ese medio: ¿Es probable imaginar una comunicación horizontal entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza sitiada seguirá siendo una barrera para pensarnos y expresarnos en las redes sociales y blog?

Una relación sana entre Gobierno y Ciudadanía es imprescindible en toda sociedad. Ningún Estado, Partido o Gobierno es homogéneo sino la suma de quienes lo componen. Siempre existen los que promueven un modelo de Socialismo horizontal y participativo, así como otros que promueven el silencio y la inercia.

Después de casi siete años blogueando podemos afirmar que en La Joven Cuba hemos tenido el apoyo de los primeros y el sabotaje de los segundos, incluso la incomprensión de unos terceros que por desconocimiento nos suponen rebeldes irresponsables sin escuchar nuestras razones o leer nuestros artículos. Somos un país traumatizado también por las traiciones, el doble discurso y la sospecha, en este contexto viciado entendemos el recelo de todos, nuestra única arma contra esto es la transparencia y el tiempo.

Mientras Cuba aspire al Socialismo seguiremos siendo plaza sitiada. Se puede posponer la construcción de un parlamento en esta trinchera por un tiempo, pero después de medio siglo es imposible si queremos sobrevivir y superarnos. Internet ha dejado de verse de manera simplista como una amenaza, ahora debemos proponernos que se vea como un arma a nuestro favor, que su uso en favor del proyecto cubano no sea la saturación del discurso trillado que hemos utilizado en otros espacios sino la promoción del pensamiento apelando a la inteligencia colectiva de nuestro pueblo.

5- Trabajar y conectarse desde una institución del Estado que en la Constitución está comprendida como propiedad social, digamos una emisora de radio, un periódico o un canal de televisión: ¿seguirá condicionando el activismo en las redes?

Todavía está fresca en mi memoria la época en que un profesor universitario era expulsado de su centro por hacerse un blog inofensivo, hemos avanzado mucho desde entonces. Sigue existiendo un condicionamiento sobre el uso de Internet en los centros laborales, porque bloguear haciendo uso de los parques wifi es demasiado caro. En el resto del mundo existen regulaciones sobre el uso de redes sociales en horario laboral, pero por lo general los profesionales tienen acceso propio desde sus teléfonos y hogares.

Nosotros tenemos pocas alternativas de conexión, además de una mezcla de paranoia con ignorancia que a menudo provoca extremismos injustos. Recuerdo el caso de una señora que era objeto de sanción laboral por haber accedido desde su centro al post de un importante intelectual cubano que publicamos en La Joven Cuba. Pareciera que la vanguardia de pensamiento a menudo está divorciada de su retaguardia, y se agudizan las contradicciones.

Ahora mismo tenemos muchos cubanos conectados a Internet en los parques. Son los que pueden pagarlo, para necesidades económicas y familiares en su mayoría. El debate público en las redes está sentando la imagen de Cuba para el mundo y constituye un espacio de diálogo con los funcionarios del país. Tenemos fuera de ese debate a la mayoría de los profesionales, la inteligencia colectiva lograda por la Revolución no participa en buena parte del activismo en las redes.

Se anuncian planes para revertir esto pero la acumulación de contradicciones va más rápido que nuestra infraestructura, y las conquistas tecnológicas a este paso pueden terminar siendo victorias pírricas. Mientras tanto, seguiremos acompañando el debate desde La Joven Cuba y abriendo las puertas para todo el que quiera sumarse. Los revolucionarios no piden permiso, ni se cansan.

miércoles, 15 de abril de 2015

Hacia qué socialismos vamos en Cuba



¿Hacia qué socialismo futuro debemos llevar el arado?

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu


Si le preguntan a cualquier cubano de a pie,  si el camino al socialismo es la opción al futuro, responderá: ¿cuál socialismo?, ¿cuáles socialismos?, ¿acaso hemos hecho el socialismo? Y no dejan de tener razón esos cubanos, pues el cauce recorrido no permite definir todavía ¿qué es el socialismo?. ¿Cómo entonces ilusionarnos con una armazón teórica que nos hizo creer un posible nunca tocado en lo concreto?. La realidad, mientras creíamos avanzar hacia él, más se alejaba.  Entonces llegaron las revisiones.

El socialismo de corte estalinista dejó su huella en el pensamiento político de la revolución, nadie puede negarlo hoy; tantas investigaciones realizadas lo demuestran. La pregunta que se cae de la mata es: ¿Hasta dónde nos hizo daño ese socialismo de corte totalitario que cercena los derechos inalienables de las personas en la consecución de su fines? ¿Por qué marxistas de la talla de Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Ernesto Guevara y Raúl Roa se apartaron de los caminos de Moscú y fueron críticos lúcidos de los desafueros de ese socialismo antilibertario? ¿Por qué no han sido estudiadas hoy esas zonas de su pensamiento? ¿Por qué el socialismo jacobino de Guiteras sigue en el olvido y no es un referente autorizado para la Cuba actual? ¿Alguien conoce este tipo de socialismo promulgado por el máximo inspirador de Joven Cuba?

Al mirar el pasado uno se hace tantas preguntas, y a veces resulta traumático entender porque fuimos a dar un socialismo de corte europeo, muy influenciado por los dictados de Moscú, en detrimento de un pensamiento autóctono bien fundamentado en hombres que tenían muy claro  lo que estaba sucediendo en la Unión Soviética y hacia donde iba ese proyecto social. ¿Por qué no incorporamos esos paradigmas a la concepción liberadora que veníamos y venimos haciendo?

¿Cuál socialismo me gustaría para mi pueblo en el futuro? Muy sencillo, aquel que permita a la gente pensar, hacer y expresarse sin hipocresía alguna, inspirado en el culto a la dignidad plena del hombre, sin doble moral, sin retóricas divorciadas de la realidad. Me gustaría que ese socialismo creara las condiciones cívicas para el saneamiento moral de la sociedad, e hiciera posible que las personas vivan honradamente de su trabajo y no tengan que delinquir en todo momento para sobrevivir materialmente.

Creo, tenemos el potencial cultural e intelectual para dar esa vuelta de tuerca, si queremos salvar un proyecto que puso en todas las casas la independencia nacional como fin supremo de la Patria. Esa batalla hay que darla en la actualización del modelo, sin temor  a los métodos verticalistas que todavía reinan en muchos directivos, pero también en los jefes que se visualizan así mismo como señores feudales que deben saber todo y autorizar cuál verdad puede decirse, dónde y a quién o quiénes.

El socialismo debe ser, como decía Raúl Roa, libertario por excelencia. Verdades tenemos todos y hay que aprender a escucharlas si queremos hacer una sociedad cada vez más justa, donde el hombre desarrolle un pensamiento crítico inherente a la libertad que soñamos. El socialismo futuro debe dar entrada a todas las Cubas dispersas por el mundo.

miércoles, 17 de julio de 2013

“…me gustaría que hubiera una prensa alternativa, revolucionaria…”

 
"...como no la tenemos, ese papel lo asumen ahora los blogs. A los blogueros jóvenes les deseo que sigan, y que ojalá por su propia cuenta lleguen a ser revolucionarios..."
Entrevista realizada por el blog La Joven Cuba a Fernando Rojas
 
Por: Harold Cárdenas Lema harold.cardenas@umcc.cu
 
¿En qué cree Fernando Rojas?
 
Creo firmemente que uno hace algo por mejorar el entorno, no solo el ámbito familiar o más cercano, sino un entorno que va más allá, las organizaciones en las que militas, el barrio, la ciudad, el país o el mundo en que vivimos. Creo que uno hace algo por todo eso si se aplica a una labor concreta. Yo le dedico todas mis energías a cumplir la responsabilidad que tengo, que no significa dar órdenes sino gestionar cosas.Me veo como un servidor público, una persona que presta un servicio.

 
¿A estas alturas existen prejuicios hacia los artistas e intelectuales del país por parte de algunos funcionarios?

 
Yo creo que sí, los prejuicios existen pero no hay la más mínima comparación con lo que pasaba hace 30 años. La pregunta obliga a profundizar, creo que hoy no existe el prejuicio clásico contra el artista o el intelectual, ni existe el de los años 70 en Cuba tampoco. Hoy existe algún prejuicio sobre todo por la ignorancia acerca de la creación, hay una relación entre esa ignorancia sobre la obra y la reacción errónea que puede tener algún que otro funcionario.

 
El desenlace de la Guerra de los Correos en 2007 fue un ciclo de conferencias por parte de reconocidas figuras de la cultura y la intelectualidad cubana. ¿Por qué a estas solo se podía asistir por invitación?

 
Fue el acuerdo que tomamos el Centro Criterios y nosotros. La primera causa para ello fue que a nosotros nos interesaba que no dejaran de asistir personas que estaban inmersas en la discusión desde los primeros momentos, no solo los que escribieron correos sino también escenarios y sectores de la sociedad que respondieron de manera particular a ello. Era esencial que no dejara de acceder todo aquel que tuvo una participación particular en el tema. Se realizó una sesión con los jóvenes escritores y artistas, muy crítica con las instituciones, como tenía y tiene que ser.

 
La segunda causa era evidentemente de espacio, la demanda sobre el tema era altísima y eso lo demuestra que en estas conferencias se llenaron todos los espacios, no hubo uno que se quedara vacío. Una tercera causa fue que la contrarrevolución tenía puesta la mirada sobre esas conferencias y nosotros no los íbamos a dejar acceder.

 
No le decimos a nadie a dónde tiene que ir pero si aplicamos una lógica usada en el mundo entero y es que la administración se reserva el derecho de admisión.No eran escenarios para discutir con la contrarrevolución ni darle espacio, eso fue causa también de que fuera por invitación. Tampoco fue una imposición, sino un acuerdo con Criterios.

 
En términos de participación y construcción colectiva: ¿remite esto de alguna manera a las reuniones de la Biblioteca Nacional en 1961?

 
Los 3 días de reuniones que en el 1961 dieron pie a lo que se conocería luego como Palabras a los Intelectuales, también fueron por invitación y con una representatividad menor incluso. Era una reunión de la UNEAC en la que Fidel participó y luego tuvo esa significación, pero lo ocurrido en 2007 tuvo un mayor nivel de participación indudablemente.
La participación no se logra haciendo las conferencias en el Carlos Marx sino teniendo muchos más espacios. Lograr que ese espacio de reflexión que ocurrió luego de la Guerra de los Correos, sea un espacio cotidiano. Necesitamos muchos más espacios de este tipo, porque es una necesidad y hay suficientes instituciones culturales con prestigio para ello. Es una asignatura pendiente de la política cultural cubana.

 
Si la demanda sobre las conferencias era altísima: ¿porqué estos acontecimientos estuvieron ajenos a los medios masivos de comunicación?

 
Se publicó un libro que se vendió completamente en la Feria del Libro de ese año y después. En los medios sale la nota en Granma y hubo breves reseñas en algunos medios impresos…Se publicó toda la información en diversos medios digitales.

 
Cierto, pero ¿por qué no se filmaron las conferencias y se exhibieron en la TV para que llegara a un público más amplio? Hemos hecho cosas así por mucho menos que eso.
Debo aclarar que la televisión era parte interesada en el asunto, fue allí donde se realizaron aquellos programas y fue a ella a quien más se atacó por ello. Pudieran haber sido más proactivos pero también comprendo que haya compañeros que no se hayan sentido cómodos, incluso alguno puede haberse sentido ofendido.

 
Como mismo entiendo tu punto de que debió haberse hecho un trabajo de divulgación mayor, entiendo que algunos compañeros debieron haberse sentido muy mal con las cosas que se escribieron por correo. Entiendo las dos cosas. Pero coincido, si el asunto comenzó por la televisión,quizá el desenlace también debió haber sido reflejado por ese medio.

 
¿Qué experiencias nos dejó la Guerra de los Correos?

 
Las circunstancias revelaron las profundas huellas negativas que quedaban en nuestro sector por los acontecimientos y los hechos de una parte de la política cultural de los años 70. Se reveló mucha ignorancia, personas que debían conocer determinados asuntos no tenían ni idea al respecto. Se hizo evidente el hambre de debate, discusión y análisis. Algo por lo que hay que alegrarse.

 
La línea de discusión nos remite inevitablemente al eufemístico Quinquenio Gris: ¿cree usted que los errores cometidos en el Congreso de Educación y Cultura de 1971 estaban refrendados por la opinión pública nacional o era la visión aberrada de algunos funcionarios?

 
El Congreso no iba a ser sobre cultura, Fernando Martínez Heredia lo mencionó recientemente, cómo le colgaron a última hora el cartelito de “cultura”, hubo gente que se sorprendió en las propias salas en que estaban discutiendo. Era un momento de mucha incomodidad por los ataques a Cuba por parte de sectores de la intelectualidad europea, injustificados en su mayoría y bien utilizados por nuestros adversarios. Y en tercer lugar fue una gran oportunidad para el clásico prejuicio anti-intelectual.

 
No todos los funcionarios del sector cultural en aquel momento tenían el nivel adecuado, sus puestos requerían de un nivel que no estaba a su alcance, creo también que se utilizó esa circunstancia para resolver rencillas y envidias personales. En otras secciones del Congreso como la dedicada a los jóvenes se cometieron errores que van incluso más allá de la política cultural, porque llegaron al ataque de las religiones afrocubanas, algo peligrosísimo y anti-cultural por definición que afectaba también a gente muy humilde. Así era el ambiente de la época.

 
Si la Revolución quiere ser mejor tiene que asumir sus propios errores. Es muy importante que aquellas lamentables experiencias no se repitan. Creo que se ha rectificado con creces. Desde hace mucho tiempo promovemos toda la diversidad de la producción intelectual cubana. Hemos avanzado bastante en la promoción de la parte de esa producción que se realiza fuera del país.

 
¿Por qué cuando ocurrió el desenlace de la Guerra de los Correos y se analizó el Quinquenio Gris no se tuvo en cuenta también la visión de los decisores? ¿Nadie se preguntó qué línea de pensamiento lo llevó a tomar tales medidas, no deberíamos aprender de ello para no repetir la experiencia?

 
Yo creo que no tenían ya nada que decir pero no había pensado en ello y resulta una pregunta interesante. Hay quienes piensan que lo ocurrido en el 2007 con la aparición de estas personas en la TV fue algo intencionado, yo me inclino a pensar que fue un accidente. Al mismo tiempo, se reveló cuán inconveniente puede ser un manejo inadecuado de asuntos sensibles, que pueden lastimar injustamente a gente muy valiosa.
(Quizás un epílogo a esta entrevista pudiera ser publicar pronto una entrevista que Armando Quesada me concediera en abril del 2010 y donde dice mucho de sus experiencias como decisor en la arena cultural. Viene siendo hora de sacar esa otra entrevista del “refrigerador”)

 
Abordando una línea más actual: ¿hacia dónde se mueve la cultura cubana: la banalidad o el enriquecimiento?

 
Habría que separar dos cosas: la producción cultural y el consumo cultural. Yo creo que nosotros desde finales de los años 80 y de manera ininterrumpida vivimos un proceso de diversificación, enriquecimiento y acumulación de una obra muy amplia y diversa. Así es la producción artística y literaria de los cubanos donde quiera que estén, no solo de los que viven aquí. Pudiéramos sentirnos insatisfechos por razones de financiamiento o por no ser lo suficientemente eficaces, a veces no sabemos programar bien o no usamos adecuadamente los medios de comunicación masivos.

 
Ya el consumo es otra historia, hay zonas de la recepción y el consumo que presentan evidentes retrocesos. Algunos de esos retrocesos comenzaron en períodos anteriores a este pero estamos en una época en que cada vez se hace más evidente. Esto tiene que ver en primer lugar con nuestras ineficiencias para promover toda esa obra que mencionaba anteriormente, tiene que ver con los medios, la educación, el panorama de la sociedad actual cubana y los aparatos de crítica cultural que actualmente son muy complacientes.

 
¿Qué opinión le merece el reggaetón?

 
No me gusta, pero personas estudiosas a las que le he preguntado al respecto me han dicho que en la base de ese género hay valores culturales de esta parte del mundo. Confieso que no me gusta pero debemos estar dispuestos a entendernos seriamente con él, y a aceptarlo y aún promoverlo. Eso sí, me rebelo ante la grosería, la falta de respeto a la mujer y la promoción de una imagen del cubano que lo demerita. Eso no es imprescindible para disfrutar una música así.

 
¿Cuál es su mirada sobre la experiencia de La Rotilla y el desenlace que tuvo?

 
Es importante decir la verdad al respecto porque las opiniones se han dado de manera muy sesgada, se ha especulado desde todas las posiciones ideológicas. Las personas que organizaban el evento recibían un financiamiento externo y se han mencionado evidencias de que este formaba parte del conjunto de acciones que se realizan para subvertir el orden constitucional en Cuba. Pero es absolutamente cierto que con ese argumento no se procedió nunca para nada que tuviera que ver con ese evento, eso no tuvo nada que ver con el desenlace.

 
En algún momento a las instituciones culturales les pareció mal que los organizadores no tuvieran el amparo de las instituciones y en el año 2010 se produjo un acercamiento entre ellos y las instituciones. Nosotros fijamos un grupo de criterios entonces que consideramos esenciales para ese convenio mutuo, y de los compromisos que tocaban a ambas partes, las instituciones cumplieron con los suyos y los organizadores no. Entonces se interrumpió el diálogo sin que en esto influyera ningún prejuicio, fue simplemente un tema de organización.

 
Al ocurrir esto decidimos hacer un festival con otro nombre (Verano en Jibacoa) y es lo que hemos hecho en los últimos años porque nos parecía que la demanda juvenil de realización de ese festival debía ser satisfecha. Nunca hemos perdido el interés de conversar con los organizadores del festival pero en el 2012 ellos dieron un paso consciente que los aleja de una manera que aunque no sea definitiva, dificulta mucho resolver nuestro diferendo a más corto plazo, porque se fueron a Miami con los enemigos tradicionales de la Revolución, a denostar de las instituciones cubanas.

 
¿Qué papel cumplen los blogs actualmente en el país?

 
Son actualmente la prensa alternativa que necesitamos, al menos en embrión. A mí me gustaría que hubiera una prensa alternativa, revolucionaria, socialista, comunista, etc. Y como no la tenemos, ese papel lo asumen ahora los blogs. A los blogueros jóvenes les deseo que sigan, y que ojalá por su propia cuenta lleguen a ser revolucionarios, no a cuenta de ninguno de nosotros.

 
Hasta aquí las preguntas más “formales”, quisiéramos terminar con el famoso cuestionario que elaborara Bernard Pívot, a ver si nos muestra algo de quién es Fernando Rojas. Estas son las preguntas:

 
¿Cuál es tu palabra favorita? Decencia

 
¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Envidia

 
¿Qué es lo que te enciende (espiritualmente-emocionalmente)? Las situaciones difíciles

 
¿Qué es lo que te desanima?La indiferencia

 
¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce? La música de Santiago Feliú

 
¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar? El reggaetón

 
Aparte de tu profesión ¿qué otra profesión te hubiese gustado ejercer? Periodista

 
¿Qué profesión nunca ejercerías? Médico

 
Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar? Entra mijo…

domingo, 6 de mayo de 2012

Loma y agua para comprender el BlogazoxCuba


Participantes en el BlogazoxCuba.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

He seguido con atención el debate que se ha originado sobre el Encuentro de Blogueros Cubanos en Revolución, o BlogazoxCuba, incluso dediqué un post a lo sucedido en el evento, partiendo de las ideas debatidas en plenaria y las ponencias presentadas. Sin embargo, el verdadero impacto del evento llega después, por eso me parece imprudente, y hasta ingenuo, desgastarse en trivialidades sobre a quién se invitó y a quiénes no, o de si esto estuvo bien y lo otro no, como diría un buen cubano de a pie: “una cosa es estar en la cima y no ver la loma”; o mejor, “hay gente  que van al río y no ven el agua”.

El BlogazoxCuba tiene un mérito que nadie puede discutir. Logró integrar la diversidad presente en el mapa bloguero dentro de la isla, y colocó sobre la mesa, sus problemas y retos, tanto objetivos como subjetivos, para ganar visibilidad, o sencillamente, para ser creíbles en Internet.

Por citar un breve ejemplo, Radio Martí, en una de sus ediciones, reunió a conocidos críticos de la blogosfera universal y cubana, a estudiantes de periodismo de la universidad de BARU, en Nueva York,  y vía telefónica,  al ensayista cubano Antonio José Ponte y desde Cuba, los blogueros disidentes Yoani Sánchez, Mirian Zelaya, Orlando Luis Pardo Lazo y Dagoberto Valdés y dedicó un par de programas a analizar y enjuiciar el panorama bloguero de la isla, a partir de lo sucedido en el BlogazoxCuba. Es la mejor evidencia del impacto y alcance de un evento organizado por la Joven Cuba, sin pretensiones de tener un doctorado en la blogosfera, ni asumir el papel de voceros oficiales del gobierno de La Habana.

Entonces, ¿por qué perderse en los matorrales de la desidia y sancionar un evento, sin estar presente, o sencillamente porque me siento más cómodo asumiendo el triste papel de crítico u oficialista? ¿Por qué parecer extremista en los argumentos para desmontar el evento y no asumir sus desafíos? Creo que lo más importante no es el evento en sí, sino lo que deja como legado el evento y todo lo que se mueve junto a él; me atrevería a afirmar,  el techo que deja a todos los que participamos, y a los que no también, pues permite visibilizar zonas inexploradas y necesidades tecnológicas, burocráticas y hasta culturales que hay que derrumbar, si queremos preservar y fortalecer el imaginario de izquierda del pueblo cubano, desde la diversidad que caracteriza el universo bloguero en la isla.

Un amigo me comentó que mi primer post dedicado al tema resulta amargo, crea la impresión de mostrar una plaza sitiada, que sólo piensa el adentro y no el afuera. Creo, y muchos lectores de Caracol de Agua no me dejarán mentir, que la blogosfera cubana no debe analizarse sólo desde adentro, pues la diáspora también juega un papel en Internet y varios son los sitios alternativos que construyen sentidos y significados sobre la Cuba revolucionaria.  Esa sí es una limitación del BlogazoxCuba. Blogueros en la diáspora debían participar en el encuentro, y reflejar así, una pluralidad de visiones alternativas, que tenga como centro la imagen de Cuba en el mundo y el periodismo ciudadano que se hace en un blog. Ese debe ser uno de los desafíos para el segundo encuentro, si es que se organiza.

Tampoco creo necesario la presentación de ponencias con una mirada narcisista sobre la blogosfera cubana, que no dejan una buena imagen entre los que se dedican a bloguear desde la informalidad y la libertad que supone un blog. No se trata de convertir el evento en una reunión de méritos y deméritos, sino en visualizar propuestas y plataformas que permitan bloguear con más aciertos desde la Cuba del fondo, la invisible en los “medios oficiales cubanos” y la edulcorada y maltratada en los medios occidentales del gran capital transnacional.

Pienso también que deben organizarse cursos pre-eventos que funcionen simultáneamente durante el encuentro, de manera que teorías, prácticas y desafíos sean comprendidos, mucho mejor, desde una alfabetización conscientemente asumida por los invitados, que decidirán, previamente, en qué cursos insertarse, según sus intereses. De ese tipo de propuestas de superación, pueden surgir talleres alternativos que servirán de herramientas, para luego socializarlos en provincias y fuera de Cuba, para complejizar y dinamizar con más efectividad los símbolos y significados de un imaginario de izquierda, en el que todavía creemos, pues lo consideramos necesario para pensar un mundo mejor.

Bloguear desde Cuba, y fuera de ella, a favor de un imaginario de izquierda, debe ser un acicate para unir voluntades, más allá de finquitas y alardes de vanidad, o de si me siento mejor que otro, o mi blog es un tanque pensante y el tuyo una hormiga. Seamos el contrapoder revolucionario y hagamos una crítica creadora: “No se trata en este caso ni de consejeros ni de simples críticos, sino de partícipes del contrapoder (no necesariamente desde funciones gubernativas, pero tampoco necesariamente ajenos a estas, no como  conciencia crítica, reservorio de lucidez evaluadora, sino conciencia participativa”.[1]




[1] Enrique Ubieta: Cuba: ¿revolución o reforma?, Editorial Abril, La Habana, 2012, p.69.


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