Mostrando entradas con la etiqueta feria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feria. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2022

VIÑETAS DE TIERRA ADENTRO (EL VENDEDOR DE ORQUÍDEAS)


Por Arnoldo Fernández Verdecia

En el mar de los pregones, mis oídos buscan su voz, me cuesta encontrar de dónde sale: "Hay orquídeas. Hay orquídeas". 

Casi lo tengo encima. Me detengo a admirar su edad, el paso cansado, el cuerpo marchito, la noche de la vida sobre el espíritu. 

Pasa muy despacio por donde me encuentro. "Hay orquídeas. Hay orquídeas". Luego lo veo perderse en una multitud asombrada ante los precios astronómicos de una feria, que no vacila ante nadie, arrastra, devora y  escupe a los que mastica en sus fauces, muy lejos. 

"Hay orquídeas". Es el único pregón hermoso. Me llega el perfume de sus flores.  La voz queda registrada en mí memoria y sigo sobre un sábado tremebundo, enconado. 

Después de un largo caminar por la ciudad buscando ofertas asequibles y no encontrar ninguna, regreso y él allí, sobre un banco, a la sombra de un Álamo, con el viejo sombrero lleno de orquídeas contando unos magros billeticos. Me acerco y le pregunto el precio de sus flores, 25 me dijo. Le pedí dos de las más hermosas. Me miró directo a los ojos y sonrió. 

Yo seguí a mi casa; él quedó allí, bajo el Álamo, con la esperanza de que otros compraran también sus orquídeas.

domingo, 10 de abril de 2022

CIRCO ROMANO EN RANCHO BOYEROS, EL GLADIADOR: UN PEQUEÑO GATO (Opinión)

 Por Arnoldo Fernández Verdecia

¿HACIA DÓNDE VA UNA PARTE DE LA NACIÓN QUE PERMANECE ADORMECIDA ANTE UN ESPECTÁCULO DONDE SE MALTRATA A UN GATO Y NADIE HACE NADA PARA IMPEDIRLO?

¿Hacia dónde va un fragmento del país que a gradería llena aplaude el uso indiscriminado del látigo y el lazo sobre un gato? Llamar rodeo a eso, ¡qué mediocridad!

Sabe Dios de qué familia lo separaron para cobrar entradas y satisfacer el morbo de una muchedumbre, feliz ante cada chasquido en la piel o cada atrapada miserable de un gato-vaquero. 

El aplauso cerrado ante descomunal abuso me confirma lo inimaginable en una parte del país que pregona a los cuatro vientos hacer, en materia de derecho, lo que necesita la familia; sin embargo no puede, ni siquiera informar con objetividad, en el Noticiero Estelar de la Televisión Nacional, la gravedad de lo sucedido en una Feria Internacional Agropecuaria e Industrial (Fiagrop) 2022, el pasado viernes, en Rancho Bolleros, con un pobre gato. 

Algunos dirán, es un simple gatito, sobre todo esos funcionarios de guayabera y prominente barriga que ante cualquier crítica nos llaman sietemesinos, asalariados del imperio yanqui y todo lo que admita el saco de la difamación, para no dar una respuesta a la altura de las circunstancias. 

Mal anda una parte de la cultura de un país que necesita entretener a las masas, enlazando y dando fuete a un gato. Mal anda el espíritu de esas instituciones que premian al ganador, cuando se acerca y lo exhibe ante todos, casi ahorcado. Mal anda un fragmento del país, ojalá y no sea todo el país, cuando la muchedumbre adormecida no hace nada, ante la muerte casi inminente del gato por asfixia. 

No olvido a nuestro José Martí, su crónica sobre los últimos instantes de un ahorcado en los Estados Unidos del siglo XIX, el espectáculo terrible, la gente enardecida, el aplauso fácil, las emociones a flor de piel... Martí criticó el espíritu de una nación con exagerado morbo en aquel suceso. El viernes Martí estuvo en Rancho Bolleros. 


martes, 24 de junio de 2014

Huesos para mi pueblo




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu


Contramaestre, Cuba. Cruzo los brazos y aprecio la escena del mostrador. Confrontaciones de diferentes tipos suceden  a uno y otro lado. Huesos e hígado de res están en venta. Mujeres maldicen, hombres rechonchos ponen cara de tipos duros.

Detrás del mostrador, destapan una y otra vez la nevera, extraen las piezas mejor dotadas. Ante ojos enrojecidos por la injusticia reparten a diestra y siniestra, como si fuera de ellos aquella mercancía.

De la parte de los compradores, las palabras crecen, maldicen,  amenazan. Una señora lleva tres horas y  lo único que ha comprado son unos huesos desnudos; las vísceras desaparecen. Un viejecillo carga un par de muñones igualitos a un coco abierto.

Los vendedores del mercado hacen como el zorro, entran y huyen con las mejores cargas. Sus colegas del área de los cárnicos no los pueden parar; en la semana, también necesitan de ellos. “Siempre es lo mismo, dice un hombre. ¿Por qué suceden cosas así?”. “Hoy se espera visita de las alturas, sería bueno decirle estas cosas”, precisa otro. “Lo peor es que en la Feria aparecen muchas cosas, para engañar a ese “ilustre visitante”; si recorres la ciudad hoy, encontrarás de todo”,  señala un joven. “Hablamos de formar valores y qué ejemplo más burdo le están dando a la población con acciones como estas”,   apunta una vieja maestra.

Bajo los brazos y echo a caminar; atrás, la cola, palabras heridas, mañanas dilapidadas. Pienso en los necesarios cambios de mi país e imagino lo difícil que será conseguirlos. Me pongo en el lugar del Presidente e intento ver con sus ojos las cosas, entonces comprendo la milagrosa utopía de querer poner cada cosa en su justo lugar.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.