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lunes, 28 de agosto de 2023

CUANDO LA PATRIA ES UN ÁRBOL (Anoncillo histórico, 23 de agosto de 2023)



Por Arnoldo Fernández Verdecia

Tras la huella funeraria del cuerpo de José Martí, campo adentro, entre Dos Ríos y Arroyo Blanco, me fui un día sin pensar en la distancia, el hambre, la sed; era uno de esos sueños que no debía postergar, porque mi amor a Cuba lo exigía; en el camino encontré un frondoso anoncillo, acompañado de curujeyes, a unos 4 kilómetros y medio del poblado de Los Pasos. Tenía más de 150 años, nunca dio frutos, sólo flores, su modesta manera de honrar lo sucedido en torno a su inmenso tronco, un 25 de mayo de 1895, cuando casi era mediodía. Verlo fue un acontecimiento, fotografiarlo muchas veces, una oportunidad muy especial. Estar allí, es imaginar el cuerpo de José Martí sobre aquella tierra, custodiado por una columna española al mando del teniente coronel Michelena, sentir las voces de los soldados bajo sus ramas, aliviando la sed, apurando el almuerzo, porque la exploración sabía de Quintín Banderas en las cercanías y había que evitar sus embocadas a toda costa. Estar allí, es comprender el pensamiento de Michelena de que llegar a Palma Soriano era lo necesario, nada de escaramuzas, ni presentar combates, el cadáver de Martí era un trofeo de guerra y había que obrar con la lucidez del momento para no perderlo. El tiempo bajo el anoncillo aconteció rápido, a marchas forzadas salieron, era preciso llegar a la Aduana y tomar un atajo, camino al Mirador. Atrás quedó el árbol, testigo natural del paso a la inmortalidad de José Martí. El mambí, prisionero de la columna española, Juan de la Cruz Pérez, junto a los vecinos que vivían en las casas cercanas al Camino real de la isla, informaron después al comandante del Ejército Libertador, Manuel Benítez, el valor histórico del árbol. Manuel vivía en la finca rústica La Manuela, en el barrio de Remanganaguas, así que conocía cada lugar como la palma de su mano, enseguida supo donde era. En tiempos de la República, los 28 de enero y los 19 de mayo, Manuel, como presidente del club de veteranos y patriotas de Remanganaguas, junto a la escuela pública No. 39, liderada por la maestra Emilia García, hacían la ruta Dos Ríos-Arroyo Blanco a caballo, así nació una cruzada histórica que perduró mientras vivieron Manuel y Emilia. A la sombra del anoncillo histórico, llegaron niños, jóvenes de las escuelas públicas, alcaldes, gobernadores, personalidades de la cultura, la Asociación de Reporteros de Palma Soriano; así surgió en las familias de la ruta, el anhelo de construir la Gran Vía Martiana, que no era otra cosa, que una carretera que uniera Dos Ríos con Arroyo Blanco, para que toda Cuba acudiera en fechas memorables a honrar al Apóstol de la libertad. Uno de los hombres más iluminados del siglo XX, Jorge Mañach la hizo en mayo de 1941; también la hizo, en mayo de 1947, el líder del Partido del Pueblo Ortodoxo, Eduardo Chibás. El espíritu de toda esa gente, de nuestro pasado republicano, está en el alma de la ruta, bajo la sombra del anoncillo, en su tronco. Curiosamente, donde aún está el árbol, a unos escasos metros, nació el hoy historiador oficial de Contramaestre, Andrés Núñez Lora, allí sigue su familia. He vuelto muchas veces al anoncillo, he tratado de contagiar a la gente con el espíritu de la ruta, la virginidad histórica de la misma, la necesidad de preservar esos sitios que la memoria corre el riesgo de olvidar, pero son muy pocos los que se atreven a ser parte de una cruzada que la nación no quiere apoyar. Hace unos día volví al anoncillo, lloré al verlo cercado por una naturaleza agresiva, el comején anidando en sus raíces, la inopia en torno a su valor. Lo fotografié con la misma emoción de las veces anteriores, pero con un vacío inmenso en el estómago; si la cruzada a favor de la ruta no se levanta pronto, este árbol que ha resistido huracanes, el paso del tiempo, la acción depredadora del hombre, se vendrá abajo. Mientras eso llega, si es que llega, nada señala lo ocurrido allí, nadie se ocupa de cuidarlo.

martes, 23 de mayo de 2023

Ecos de la Jornada Orígenes...💖 (Arnoldo Fernández)*

Arnoldo Fernández

Por Iris

Me gusta la historia de verdad, esa que describe el hecho, reconociendo los desaciertos y a los que más saben sobre ella. Así es la historia que cuenta y escribe Arnoldo Fernández, historiador de Contramaestre. Y ni siquiera le pregunté si es el Historiador de la Ciudad de Contramaestre porque un título no lo hace más ni menos, quedó inmenso ante mis ojos y eso es lo que vale.

Por Arnoldo estuve más al centro de los hechos que nutren la ruta al "Corazón de Martí", esa bella tradición de ir hasta el cementerio de Remanganagua para poner el oído, y todos los sentidos, en la tierra para sentir las vibras del Apóstol. 

Su manera de contar la historia es única, no tiene menoscabo por reconocer  las pifias que ha cometido al relatar un hecho y luego  asumir que una persona del pueblo sabe más. Saca partido de cada testimonio y lo da a conocer. 

Arnoldo traía con él, el libro José Martí, el Apóstol de Remanganagua, investigación suya en coautoría con Antonio Isaac. Lo tuve en mis manos bajo la almendra de Los Pasos. Ya lo tengo digital. 

Mi  primera impresión cuando Osmel Valdes  me lo presentó, fue de estar ante un hombre impenetrable; después lo escuché hablar sobre la fundación de Contramaestre,  el central América y toda la conexión de los grandes hombres que estuvieron en la obra de crear una ciudad mágica que alimenta la cultura cubana.

Expuse delante de él, mi tema sobre Martí en la mística; tenía temor, sin embargo tuve su apoyo y respeto, no sé si su aprobación. 

Cuando estábamos en la terminal, minutos antes de partir, llegó él para despedirnos, ahí completé la imagen de un hombre discreto y amigable. Para él mi afecto y reconocimiento a la pasión más que a las obras publicadas porque su amor por la historia llega más lejos que la letra impresa. 

📽: Miles Vor, Geyler Mendoza y mías.

*Tomado  de su perfil en Facebook

viernes, 24 de febrero de 2023

GRITO DE BAIRE (Crónica)


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Cuando niño, Baire era un pueblo hermoso. Allá iba con abuelo a ver la caballería mambisa desfilar,  la lidia de gallo famosa, la hora 25, el disparo al aire, la libertad nacer. 

El 24 de febrero nos íbamos oscuro, para ocupar una posición en el parque de los Rojos Flamboyanes  y  ver, desde un sitio privilegiado, el ritual que nos hacía sentir "cubanos libres".

A Baire venía gente de toda Cuba. Había paradas martianas, verbenas, todo era jolgorio y fiesta.  Ahí empezó a crecerme el mambí  que abuelo sembró.

Pero un día no hubo más paradas martianas, caballería mambisa, pelea de gallo, ni disparo de revolver...,  un grupo de funcionarios ideológicos creyó que era peligroso usar armas de verdad, así empezó la tragedia de borrar lo que Saturnino Lora, Florencio Salcedo y toda aquella gente hermosa,  construyó y que no dejó de recordar mientras les duró la vida.

Un día despertamos con unos actos solemnes que poco a poco nos fueron quitando el alma de Baire. Entonces los niños no quisieron aprender a ser mambises como sus abuelos. José Martí se fue de Baire, no hubo más paradas en su nombre. No vinieron más presidentes de la nación al pueblo; de un plumazo historiográfico no fue más "Grito de Baire".

Abuelo murió y con él, aquel Baire donde ser mambí era un orgullo.

jueves, 2 de febrero de 2023

MARTÍ NOS UNE


Por Arnoldo Fernández Verdecia 

Otra vez 2, pero de febrero de 2023; edición 71 de nuestra amada peña Cañón Don Pepe; un regalo que nos damos los martianos en tiempos de urgencias y crisis. Baño de luz en la tormenta cotidiana del día a día. Instante para conversar de memorias, el barrio, la patria, los amigos, la vida, los héroes...

Hablamos de Bijagüal, la destitución de Carlos Manuel de Céspedes allí, de la grandeza de un hombre que fue el primer presidente de Cuba, y luego de ser cesado en el cargo, dijo ser el primero de los ciudadanos, “por encima de la ley nada, ni nadie”, fue su mensaje al futuro. 

Conversamos del 24 de febrero de 1895 en Baire, su simbolismo más allá de si en uno u otro lugar de la isla tuvo mayor resonancia. Nos interesó la tradición de nombrarlo así en el imaginario de la República y el valor cultural de respetar ese legado. 

Cada participante habló del Contramaestre de sus primeros cinco años de vida, lugares inolvidables, platos típicos, personajes. Fue momento de nostalgia, encanto, donde la palabra se hizo cuerpo y el pasado llegó al presente para no olvidar el cumpleaños 110 del pueblo de Contramaestre este 5 de febrero.

Hubo buena trova, poesía, guaracha, son, rifa. No faltó el café criollo de Marisol, el flan de Nina, el guarapo de Maffo adentro, el jugo de guayaba y la pachangada vegetariana. 

Reímos mucho, porque hace falta en días donde lo amargo nos come el alma y uno siente que hasta respirar cuesta. 

Al cierre, a propuesta del Consejo Martiano Municipal y gracias a la fundamentación de Marisol, se aprobó el Premio Honorífico Corazón de Cuba, que fue otorgado al Buda de la Guaracha, defensor de las sonoridades auténticas, Alfonso Gutiérrez, alias Pachango. Cerrado aplauso, ovación, luego de la noticia. Felicidades Pachango. 

En marzo, si Dios quiere, nos volvemos a encontrar el día 2. Cañón Don Pepe cumplirá 6 años.

sábado, 22 de octubre de 2022

UN LIBRO INDISPENSABLE EN LA BIBLIOTECA DE CUALQUIER MARTIANO


Por Luis Enrique Valdés Duarte 

Hace unos meses llegó a mis manos este excelente libro, indispensable ya en la biblioteca de cualquiera que se diga martiano. 

Su autor, el investigador cubano Arnoldo Fernández, ha seguido, con un amor manifiesto y palpable, el trasiego de José Martí en el cacho de tierra cubana en que nació.

No solo por este libro, sino también por los materiales audiovisuales que ha realizado para que conozcamos a un Martí más humano si cabe, he llegado a admirar muchísimo a Arnoldo.

A este cubano, señores, a este cubano que se ha expresado dignamente, críticamente, honestamente, le acaban de embadurnar su casa de mierda. ¡Literal! 

Imagino que tratan de humillarlo. Eso no podrán hacerlo. Imagino que tratan de señalarlo como en un momento lamentable de la humanidad se hizo con los judíos o los descartables de la sociedad: señalaban sus casas, los marcaban...

Ustedes pierden el tiempo. Hace mucho tiempo Arnoldo está marcado: eligió la estrella al yugo. Es un mambí, pero no está solo. Es un martiano.

Él tiene ya una obra eterna, impresa, indispensable. Ustedes son unos sicarios que solo saben repartir lo que han esparcido en sus predios. Ustedes son lo que riegan por las noches.

Arnoldo es cincuenta mil veces más hombre que todos ustedes juntos. ¡Un día muy cercano lo van a pagar!

Tomado de su muro en Facebook 

sábado, 30 de julio de 2022

Vindicación de un pequeño sitio de la patria






Por Reinaldo Cedeño

GRACIAS Arnoldo Fernández por tu investigación sobre la narrativa del paso de los restos de Martí por Remanganaguas, por la vindicación de los pequeños sitios de la patria, por tu ojo avizor y oído atento a tantos detalles que uno desconoce. 

De lujo.

Silencio, atención y agradecimiento, como era menester, a tu conferencia "José Martí: El apóstol de Remanganaguas" en la Biblioteca Pública Provincial  "Elvira Cape". 

Bravo por tu donación a la Sala Martí del volumen homónimo (Alianza Roque Libros y Piel Adentro Editores). Ellos sabrán atesorarlo y ponerlo a disposición de todos.

Y un honor tu participación en nuestra peña Página Abierta, camino a los nueve años. De aquí y de allá dejo esta fotos. Incluye esa imagen de  amor con Carmen Bonne Castelnaux, la profesora eterna, y esa otra con este despeinado boniatero cerca de la campana. Perdona los desenfoques y los sudores. Un abrazo de hermano.

Recuerda siempre que Santiago es más...

lunes, 6 de junio de 2022

VIÑETAS TIERRA ADENTRO (LA ESCUELITA JOSÉ MARTÍ DE MAIBÍO)


Por Arnoldo Fernández Verdecia

Llegué buscando la escuelita, los maestros, la niña que me haló tantas veces las orejas para que leyera de corrido como ella quería; los árboles de mi niñez, el rumor del Maibío, la posa de Canda, el lajial donde mi madre una vez a la semana lavó nuestra ropa, el campo de guayabas dulces, la música de los pinos al atardecer, el canto del sinsonte sobre el álamo, la loma por la que descendíamos a galope como caballos salvajes, los Cuatro caminos donde aparecían brujerías, las casas donde tomé agua, café, comí mangos, anoncillos y jugué con los niños que vivían en ellas; pero después de 46 años, la escuela es otra, más nueva, bella en verdad, con un José Martí que no ha dejado nunca de ser su nombre emblemático; otros alumnos, igual que nosotros, volverán un día, quizás después del medio siglo a saludar a las poquísimas familias que aun estén por allí.  De los viejos árboles sólo permanecen desafiando el tiempo el de anacahuita y el álamo. Ya los viejos maestros se fueron, algunos al cielo, otros al descanso de la jubilación. La niña que me exigía leer de corrido como un consagrado, hoy es la directora. Ya no está la posa de Canda donde mamá lavó y me bañé tantas veces con los muchachos del barrio. La mata de mango corazón sigue en pie, cercada por delgadísimas cañas y lodo. El lajial se lo tragó la tierra. Sobre el campo de guayaba crece un platanal. Ya no está el rumor del Maibío, el agua estancada y amarilla recuerda aquel río que una vez fue feliz y corría alegremente repleto de biajacas, guayacones, ranas, jicoteas. La loma ahora es una pequeñísima pendiente. De los cuatro caminos sólo quedan tres; dejó de ser el sitio de las brujerías. Los pinos ya no cantan, sus huesos se extinguieron en la memoria. El verde del paisaje aun convida a soñar. El camino sigue ahí, con su mismo vestido de siempre. La casa de Jigüe e Idamí es la única de aquellos tiempos, ya no están las de Chiquito, Vargas, Oscar.  Los recuerdos siguen vivos, unidos a dos enormes árboles, mudos testigos aun de nuestro paso por aquel lugar de nombre aborigen, orgullo de abuelos, hermanos, familias, llamado Maibío.

domingo, 10 de abril de 2022

CIRCO ROMANO EN RANCHO BOYEROS, EL GLADIADOR: UN PEQUEÑO GATO (Opinión)

 Por Arnoldo Fernández Verdecia

¿HACIA DÓNDE VA UNA PARTE DE LA NACIÓN QUE PERMANECE ADORMECIDA ANTE UN ESPECTÁCULO DONDE SE MALTRATA A UN GATO Y NADIE HACE NADA PARA IMPEDIRLO?

¿Hacia dónde va un fragmento del país que a gradería llena aplaude el uso indiscriminado del látigo y el lazo sobre un gato? Llamar rodeo a eso, ¡qué mediocridad!

Sabe Dios de qué familia lo separaron para cobrar entradas y satisfacer el morbo de una muchedumbre, feliz ante cada chasquido en la piel o cada atrapada miserable de un gato-vaquero. 

El aplauso cerrado ante descomunal abuso me confirma lo inimaginable en una parte del país que pregona a los cuatro vientos hacer, en materia de derecho, lo que necesita la familia; sin embargo no puede, ni siquiera informar con objetividad, en el Noticiero Estelar de la Televisión Nacional, la gravedad de lo sucedido en una Feria Internacional Agropecuaria e Industrial (Fiagrop) 2022, el pasado viernes, en Rancho Bolleros, con un pobre gato. 

Algunos dirán, es un simple gatito, sobre todo esos funcionarios de guayabera y prominente barriga que ante cualquier crítica nos llaman sietemesinos, asalariados del imperio yanqui y todo lo que admita el saco de la difamación, para no dar una respuesta a la altura de las circunstancias. 

Mal anda una parte de la cultura de un país que necesita entretener a las masas, enlazando y dando fuete a un gato. Mal anda el espíritu de esas instituciones que premian al ganador, cuando se acerca y lo exhibe ante todos, casi ahorcado. Mal anda un fragmento del país, ojalá y no sea todo el país, cuando la muchedumbre adormecida no hace nada, ante la muerte casi inminente del gato por asfixia. 

No olvido a nuestro José Martí, su crónica sobre los últimos instantes de un ahorcado en los Estados Unidos del siglo XIX, el espectáculo terrible, la gente enardecida, el aplauso fácil, las emociones a flor de piel... Martí criticó el espíritu de una nación con exagerado morbo en aquel suceso. El viernes Martí estuvo en Rancho Bolleros. 


viernes, 1 de octubre de 2021

SER MARTIANO ES UNA ACTITUD ANTE LA VIDA

 


Por Arnoldo Fernández Verdecia.

Leer a Martí no es un ejercicio de goce solamente, es un hecho emancipador que nos permite comprender la realidad, interpretarla e incluso transformarla. 

Asumir el modo martiano de vivir es incorporar con sentidos cívicos las ideas de su obra y dotarla de connotaciones simbólicas en los nuevos contextos. 

Si las preguntas que como cubanos nos hacemos tienen respuestas aún, en el pensamiento de José Martí, es porque conserva total vigencia. 

Leer la obra de Martí despojados de su posible futuridad es cabildear en las ruinas de un monasterio y dejarla morir, porque no tiene nada que decir a la sociedad y sus dilemas actuales. 

Quedarse en el Martí del siglo XIX y encerrarlo en el contexto histórico que hizo posible la trascendencia de sus escritos, es condenarlo a vivir en el pasado y no acudir a él para inspirarnos, cuestionarnos, incluso para potenciar alumbramientos, pactos, esencias. 

El individuo que reclama para sí una visión de Martí acomodada a sus creencias religiosas, a su trabajo como asalariado de alguna hegemonía,  es un antimartiano en potencia que argumentará siempre en contra de todos aquellos que crean en nuevos nacimientos del ser ético. 

Martí siempre ha estado en todos los alumbramientos del siglo XX y el XXI. Los cubanos han leído su obra y seleccionan lo que ayuda a construir caminos, saltar obstáculos y tender puentes. 

Es muy cómodo satanizar al otro que hace del contenido martiano una ascensión a las cumbres de sus mejores ideas, aunque sea desde lo profano, porque allí, en el magma de la nación, en lo subterráneo, hay un pueblo que no lo ha leído en toda su dimensión, pero que conoce de su profundo cauce libertario y ha aprendido a utilizar su poder de convocatoria para liberarse cuando ha sido necesario.

Siempre he respetado el conocimiento y sus formas de apropiación, pero cuando alguien desde una referencialidad dogmática, descalifica y cuestiona, entonces salto como un león a defender la libertad del ser martiano y sus modos de asumirla en cualquier tiempo. 

Moriré paladeando la libertad martiana en la que creo, esa que dio sentido a mi vida y a la cual me debo, la que me enseñó que ningún hombre, por muchos privilegios y títulos que tenga, puede echarse sobre otro, azuzando odios de clase, apetitos de poder y  componendas ideológicas mezquinas, para disfrutar las mieles de algún poder. 

Para mí, la opción de Dos Ríos es la más sana, porque es más digno luchar y morir por la libertad y sus modos de alcanzarla, que vivir a los pies de una oscuridad que te niega cuando pretendes encender un poco de luz. Prefiero la mano del amigo que me cuestiona con sinceridad, a la del funcionario público repartiendo elogios desde una tribuna. 

Ser martiano no es una consigna, es una actitud ante la vida. 


miércoles, 29 de septiembre de 2021

COMO DIOS HIZO A LOS CUBANOS*


Mi amada Carolina: 

Hoy mi mejor amigo me narró un cuento de lo más interesante. Te lo hago llegar, así valoras por ti misma su calidad. Te adelanto que su contenido dice mucho del cubano como pueblo; me hizo recordar a nuestro José Martí cuando escribió:

 Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: - el de las lecturas extranjerizas e incompletas,- y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados.(1) 

Aquí el cuento, me parece sobra cualquier comentario, porque retrata el peligro socialista avizorado por Martí, con una lucidez impresionante: 

“Cuando Dios hizo el mundo, para que los hombres prosperaran, decidió dar dos virtudes. A los americanos los hizo ordenados y pragmáticos; a los alemanes, tenaces y estudiosos; a los japoneses, trabajadores y pacientes. Al llegar a los cubanos, dijo al ángel que anotaba:

―Estos van a ser inteligentes, honestos, y socialistas.

Cuando terminó de hacer el mundo, el ángel le llamó la atención y dijo: 

―Padre, tú has dado a los pueblos del mundo dos virtudes, pero a los cubanos has dado tres. Eso hará que ellos prevalezcan por encima de todos los pueblos.

―Caramba ―señaló Dios―, es cierto, pero como los dones no deben quitarse, debemos redimir eso. De ahora en adelante, conservarán las tres virtudes; pero, para no prevalecer sobre los demás, ninguno ejercerá más de dos simultáneamente.

Citas bibliográficas

José Martí: Carta a Fermín Valdés Domínguez [Nueva York], mayo de 1894, Epistolario, tomo 4, pp 128-129

*Publicado en mi libro Cuba con los mismos bueyes, Entre Líneas, Miami, Estados Unidos 2016. 

jueves, 20 de mayo de 2021

Remanganaguas, tierra sagrada


Por Yanetsy Ariste
  mayo 19, 2021 (Periódico Guerrillero).

Remanganaguas, en el municipio Contramaestre, en Santiago de Cuba, es un asentamiento de hombres humildes; su terreno es llano y ondulante, de vegetación copiosa como en toda Cuba profunda, con prevalencia de árboles frutales. Es la tierra donde por vez primera fue enterrado el Apóstol. Allí fue exhumado su cuerpo, pero quedaron sus vísceras.


Si es posible que un pequeño punto en el mapa geográfico acumule tanta leyenda, Remanganaguas lo evidencia. La investigación José Martí, el Apóstol de Remanganaguas (convertida en libro en 2020, por Alianza Proyecto Libros y Piel Adentro Ediciones, Hilversum, en los Países Bajos) de los autores cubanos Arnoldo Fernández Verdecia y Antonio Isaac Hechavarría aclara los detalles de la primera sepultura del héroe y expone las virtudes del territorio, antes y después del hecho.

A propósito de la fecha que denota la caída en combate del Apóstol y como parte del evento literario Orígenes, convocado por la sección de literatura de la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba, en conjunto con su célula del municipio Contramaestre, conversamos con Arnoldo Fernández, licenciado en Filosofía e Historia, máster en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano y, además, distinguido con los dos reconocimientos nacionales más importantes que otorga la Sociedad Cultural José Martí: el Honrar, Honra (2017) y La utilidad de la virtud (2020).

 ¿Cuándo nació esta investigación sobre la verdadera ruta funeraria de Martí; qué venturas y tropiezos acarreó, teniendo en cuenta que demuestra la continuidad del legado familiar en Remanganaguas durante distintas etapas de su historia?

“La investigación tiene algunos pies forzados. El primero lo puso el doctor en Ciencias históricas Israel Escalona Chádez, cuando nos pidió un artículo sobre la huella funeraria de José Martí en Remanganaguas, para una compilación titulada El Maestro en Nosotros; pero no logramos realizar el informe en el tiempo previsto. Algo similar nos sucedió con otra compilación del mismo Israel y el también doctor Manuel Fernández Carcasés, sobre el trabajo historiográfico de los santiagueros con la obra de Martí, publicada con el nombre Donde son más altas las palmas.  

“Finalmente logramos iniciar, a principios de la década del 2000, el acercamiento a la memoria histórica conservada por cuatro familias de Remanganaguas, vinculadas allí a los días del cadáver de Martí. Los protagonistas que vieron el cadáver y transmitieron una narrativa del acontecimiento, tenían entre 12 y 33 años.  Fue algo romántico para nosotros, pero luego creció y nos dimos cuenta del valor de los datos encontrados en la oralidad”.

Remanganaguas se asocia a las operaciones militares de Máximo Gómez y a los días posteriores al fallecimiento de José Martí, sin embargo, fue centro estratégico y comunicacional del Oriente de la Isla en el periodo colonial y sus primeros asentamientos datan del siglo XVIII. ¿Cómo era en su surgimiento y en los albores de la Guerra Necesaria, cuando muere el Apóstol?

“En sus inicios era monte virgen, bordeada por el río de igual nombre. Tierra roja, fértil. Perteneció a un rico hacendado que inició el desmontaje de la misma para la cría de ganado vacuno, equino, caprino y la siembra de cultivos varios.

“Durante el siglo XVIII, la corona española autorizó la construcción del camino real de la isla y uno de los lugares beneficiados por este hito de las comunicaciones fue Remanganaguas. En el lugar más elevado, el ejército español levantó un fuerte de dos plantas con capacidad para 24 soldados, que permitía otear el horizonte al norte, este, oeste y sur. Allí ubicó un punto de cabalgadura, para el descanso del sistema de correos usado durante la colonia. Luego instaló un heliógrafo y finalmente un moderno telégrafo.

“Sus tierras realengas y otras compradas fueron adquiridas por una migración de familias que se estableció en un primitivo sistema de fincas rústicas… Unos se dedicaron al comercio mediante cantinas, bodegas, bares; otros al cultivo de la tierra, a la cría de ganado menor, mayor; algunos al fomento de la caña de azúcar y de cultivos como maíz, frijoles y tubérculos.

“Puede afirmarse que el hecho de nombrarla Remanganaguas surge en el siglo XVIII y tiene que ver con el deplorable estado del camino real, intransitable en algunas estaciones del año, sobre todo en primavera. Con ese nombre aparece recogido en importantes fuentes escritas en la etapa colonial y republicana.

Al llegar el cadáver de José Martí allí, ya era un poblado históricamente formado. Tenía incluso un cementerio que era atendido por la parroquia de Palma Soriano. Había un comercio incipiente con los pueblos vecinos, y con los convoyes que se dirigían a Holguín o Santiago de Cuba”.  

¿Cómo se desarrollaron los días del cadáver en Remanganaguas?

“El cadáver llega el 20 de mayo a las nueve de la mañana y es velado en el fuerte del barrio hasta las 2:45 p.m., hora en que es llevado al camposanto del lugar. A las tres de la tarde, ya en el cementerio, se procede a su entierro en una fosa común junto a un sargento español.

“El cuerpo permanece enterrado desde el 20 de mayo a las tres de la tarde hasta las 5:30 p.m. del día 23, hora en que se inicia la exhumación de sus restos. Proceso terminado a las siete de la noche.

Vista de la Aduana, donde se produjo el último descanso del cadáver antes de llegar a Palma Soriano

Vista de la Aduana, donde se produjo el último descanso del cadáver antes de llegar a Palma Soriano

“El traslado del cuerpo al fuerte de Remanganaguas ocurre el 23 de mayo, entre siete y diez de la noche. En ese lugar permanece hasta el día 25, cuando, aproximadamente a las diez de la mañana de esa jornada es trasladado a Palma Soriano”.

El corazón de José Martí quedó enterrado en la tierra de Remanganaguas, en el que fuera su primer sepulcro. ¿Cómo ha permanecido ese evento en el imaginario popular hasta la fecha?

“Los poblados construyen mitos, leyendas, rituales. Remanganaguas lo hizo con el recuerdo del más universal de los cubanos, a partir de un hecho real: la exhumación del cadáver del Apóstol. Según Emilio Bacardí, criterio que compartimos, luego de la autopsia practicada al cuerpo, allí quedaron las vísceras y el corazón enterrados.

“¿Cómo se convierte en mito, ritual? Los responsables fueron Lorenzo Sánchez y Emilia García, que contrajeron matrimonio en los inicios del siglo XX. Lorenzo era portador de una memoria histórica, rica en narrativas vinculadas a los días del cadáver de Martí allí; en su cantina supo de boca de los españoles sobre la muerte del Maestro; pero, además, vio el cadáver sobre una bestia amarrado a su comercio; incluso escuchó a Chino Oliva decir que le sirviera un trago que había matado al Presidente de los manigüeros. Se dice que cambió a los soldados tabaco y ron, por el pañuelo que llevaba Martí al momento de morir.

“Todas esas narrativas las hizo suyas Emilia García, devenida primera maestra de la escuela pública número 39 de Remanganaguas. Ella fue la protagonista principal de instruir y educar al alumnado en el amor por esos fragmentos del pasado. Organizaba peregrinaciones al cementerio, a menos de un kilómetro de la escuela, y ante el sepulcro, su palabra apasionada convertía en valores espirituales el recuerdo.  Se dice que Lorenzo y ella acordaron un día orientar a sus alumnos, poner el oído en tierra, para escuchar el corazón de la Patria; pero a ello sumaron también, una alta dosis de civismo: ‘solamente los cubanos dignos podían escucharlo’.

“A partir de ese momento germinal, la historia entró en el terreno del ritual; la escuela pública número 39 lo hizo suyo. Lo confirma el paso por allí, en la década del ‘40 del siglo XX, de Jorge Mañach y de Eduardo Chibás. Lo confirman las Paradas Martianas de todas las escuelas públicas de Palma Soriano, presentes los 28 de enero y los 19 de mayo; lo confirman los martianos protagonistas, los intermedios y los de hoy, de las cuatro familias que vieron el cadáver de José Martí e incluso hicieron el féretro donde fue colocado el cuerpo. El ritual surge en la década del ‘20 del siglo XX, su segundo lustro y perdura hasta la década del ‘60, momento en que se jubila la maestra Emilia García. 

“El ritual permaneció vivo en la memoria de hijos y nietos de las familias que estudiaron allí, hasta que en el periodo 2000-2005 logramos identificarlo, contextualizarlo y fundamentarlo para la historia local. En una conversación con el poeta Eduard Encina, le hablé del ritual del corazón y lo hizo suyo al instante, incluso lo alimentó literariamente dotándolo de una nueva actualización.

“En 2007, el 28 de enero, la vanguardia joven de la Asociación Hermanos Saíz y algunos miembros de la Sociedad Cultural José Martí, liderados por Encina, retomaron el ritual del corazón. Desde esa fecha y hasta la actualidad, se ha reactualizado cada año con las ediciones de la Jornada Literaria Orígenes. Nadie quiere perderse el momento donde historia y poesía se unen, para, desde la dignidad, escuchar el corazón de Cuba en las entrañas del cuerpo insular”.

¿Qué fuerzas sociales impulsaron la develación del obelisco en 1942 y cómo la presencia martiana constituyó un recurso estratégico para gestionar intereses económicos y políticos en el periodo republicano?

“Tres organizaciones de la sociedad civil de Remanganaguas, durante la década del ‘30 del siglo XX, impulsaron un movimiento para fijar en un obelisco, el sitio exacto del primer entierro de José Martí, en Cuba. Son ellas el Club de Veteranos y Patriotas, la escuela pública número 39 y la Asociación de Reporteros de Palma Soriano. Fue tanto su empuje y pasión, que finalmente consiguieron, mediante gestión ante las autoridades de Palma Soriano y Santiago de Cuba, que se concluyera el obelisco que reconoce la primera tierra sagrada de la isla que abrazó la semilla martiana.

“Pero también consiguieron otro hito histórico: a partir de 1942 es bautizado el barrio con el nombre José Martí; así aparece registrado en los censos, actas notariales, títulos de propiedad, periódicos de Oriente, hasta 1976.

“La lucha por la realización del obelisco abrió la perspectiva de una posible ruta turística de la cual se hicieron eco el gobierno y la prensa.  La visita del presidente Alfredo Zayas en 1923 a Palma Soriano creó la posibilidad de la anhelada obra. La aprobación de un crédito de 9 000 pesos para arreglar los caminos vecinales permitió la compra de una motoniveladora, un tractor y un camión. Al saberse la noticia, se multiplicaron las expectativas, pero todo quedó en el deseo, más que en la concreción del proyecto.

“A finales de la década del ‘40 más de 16 000 familias campesinas habitaban a orillas del camino real. De conjunto alzaron sus voces, lideradas por la gente de Remanganaguas, para poner en práctica una estrategia de comunicación que hiciera realidad la ruta turística.  El jueves cinco de marzo de 1951 invitaron al editor del diario La Tribuna, Luis Salinas Rosales, a un almuerzo, como gesto de agradecimiento por toda la campaña propagandística que dicho órgano realizó, con el propósito de llamar la atención sobre los valores históricos y económicos de la ruta.

“La Gran Vía Martiana partía de Dos Ríos y comprendía El Jobo de Martí, Remanganaguas, el Anoncillo del Descanso, La Aduana y concluía en Arroyo Blanco.

“(…) La obra tenía dos grandes aliados: la historia y la economía, por eso la prensa planteó la necesidad de construir una carretera para que los campesinos pudieran trasladar sus producciones a Palma Soriano. La preocupación por el desvío del comercio de maíz hacia el próspero Contramaestre era latente. También se habló de la creación de una vía turística a través de la cual se señalizaran los lugares por donde pasó el cadáver de Martí. A lo anterior, la campaña sumó el proyecto de construir un parque, una nueva escuela, un monumento, una biblioteca y un centro de cultura y recreación (liceo). 

“(…) El día del centenario del natalicio del Apóstol, 28 de enero de 1953, se fijó como fecha por las autoridades municipales, para entregar la Gran Vía Martiana, hecho que finalmente no se pudo cumplir, por carecer de fondos el gobierno para ejecutarla en el periodo previsto. El alcalde, Gerardo Gómez Arias, desarrolló una conferencia de prensa, donde explicó las razones financieras que impidieron la concreción del resultado tan esperado por el pueblo”.

¿Cuál es la situación actual del primer cementerio que acogió el cuerpo del Apóstol y, de la ruta Dos Ríos-Arroyo Blanco?

“El cementerio (fundado en 1870), sitio de un elevado activismo cívico, estuvo olvidado hasta la segunda década del tercer milenio. En 2003, mediante Resolución 189 del 19 de mayo, es declarado Monumento Nacional por su valor histórico y patrimonial. 

“Once años después, 28 de enero de 2014, la situación de abandono en que permaneció por más de una centuria cambió, gracias a las permanentes denuncias realizadas por la prensa de Contramaestre entre 2009-2015, a través de un seriado de programas de investigación, opinión, documentales y post publicados en Radio Grito de Baire y el blog Caracol de Agua. Los mismos encontraron manos tendidas que los llevaron a la Oficina del Programa Martiano, adscripta al Consejo de Estado. Inmediatamente se produjo un diálogo fecundo que trajo consigo mejoras, entre las que se incluyen una cerca perimetral y una bóveda para la exhumación de cadáveres (28 de enero de 2014).

“En mayo de 2015 se exhumaron todos los cuerpos ubicados tres metros a la izquierda, a la derecha y en la parte frontal del obelisco a José Martí, para ejecutar un proyecto concebido por el Fondo de Bienes Culturales de Granma; se enchapó en mármol blanco la entrada hasta el mismo obelisco y los nuevos osarios; se colocaron vallas identificativas en mármol con pensamientos del Apóstol. Quedó en proyecto, pues nunca se ejecutó, una sala de protocolo, que en su croquis debía hacerse siguiendo patrones constructivos del siglo XIX, vinculados a la historia y cultura del lugar. El mueblario de oficina prometido, nunca llegó.

“(..) A principios de 2018, Juan Carlos Roque Alonso y yo, llevamos a la televisión la serie documental: Remanganaguas: la verdadera ruta funeraria de Martí, premiada en el XVIII Taller Nacional Martí y la Prensa, en Santiago de Cuba, de ese mismo año. Muchas voluntades terminaron uniéndose y Remanganaguas ganó así un posicionamiento en la visibilidad patria que ayudó a cambiar muchas cosas. “(…) No obstante, hoy no se acometen acciones de conservación de lo antes realizado. Es tratado por Servicios Comunales como un cementerio rural más.

“En cuanto a la verdadera Ruta funeraria, campo adentro, de Dos Ríos a Arroyo Blanco, está dominada por pantanos, marabú, gente humilde, café recién colado, apretones de manos callosas… A ambos lados del camino, a miles de metros entre sí, asoman las casitas de pencas de guano o yarey, los guajiros arando la tierra u ordeñando las vacas, pastoreando el ganado. 

“(…) Hace años, las familias de allí, esperan un proyecto de desarrollo local, algún suceso planificado a nivel de Estado, que los saque del olvido.

“(…) El Gobierno, el Estado, debe recuperar la verdadera Ruta funeraria del cadáver de Martí; invertir allí recursos materiales, humanos; salvar una memoria tangible e intangible, que corre el riesgo de perderse para las nuevas generaciones. Mañana nuestros hijos no nos perdonarán que, por la ignorancia y la falta de voluntad de los gobiernos locales, la Ruta funeraria sea un relato de bisabuelos y abuelos que nadie quiso escuchar”.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Desde los Orígenes, versos de luz por Martí


Por Lisbeth Lima Hechavarría
| 19 de mayo de 2021

AHS | José Martí | Literatura | Orígenes

Arnoldo Fernández Verdecia es uno de esos seres de luz que llegan de pronto a correr la cortina y mostrarte lo que siempre estuvo ahí. Matizado con un prisma sutil va colando la sed de aprehender todo respecto a esa otra parte de la historia.

Y es que logra el efecto justo para sentir que Martí, su sensibilidad e ingenio creativo, está en todos nosotros, los jóvenes que hoy hacemos nuestra la realidad de que “el arte es lo único que salva”.

Es fabulosa la sensación de regresar a casa luego de la jornada literaria Orígenes y ver al Apóstol como un amigo más, no como aquel Dios al que hay que idolatrar porque lo dicen los libros de textos. Esa magia la conjura Arnoldo en cada una de las ediciones, y es por ello que hoy siento la necesidad de que todos conozcamos cómo surgió este evento.

Arnoldo, coméntenos sobre cuáles fueron los motivos que impulsaron al nacimiento de Orígenes.

Hay dos causalidades históricas que determinaron el surgimiento. Una, la visita del poeta César López a la Feria del Libro, 2006, en Contramaestre. Al llegar a la casa de Federico (Fico) Fernández Casas (albacea de José Rodríguez Feo), se conmovió profundamente. En la espaciosa sala nos congregamos y allí nos convocó a usar el símbolo para fundar un suceso poético de alto calibre. Nos dijo que varios de los números de la revista literaria Orígenes habían sido financiados desde allí; incluso evocó las muchísimas vacaciones de Rodríguez Feo en la casa de Fico, el encanto del Batey, los juegos de pelota celebrados allí…

La segunda, tiene que ver con César también, pues con su lucidez de santiaguero conocedor de la historia nos dijo: “no muy lejos de aquí, en Remanganaguas, se encuentra el primer sepulcro de José Martí, el precursor del Modernismo en la poesía; así que lo tienen todo, desde el punto de vista simbólico, para crear un evento de trascendencia nacional e incluso más allá de fronteras”.

Fuimos testigos de esa conversación Eduard Encina Ramírez, Orlando Concepción, Jorge Labañino y yo. Entre 2007-2009, Eduard Encina probó fortuna y convocó a la vanguardia joven de la Asociación Hermanos Saíz de la región oriental. Recuerdo que tenía carácter competitivo y se premiaba en metálico. En sus tres primeras ediciones se concursó en poesía, cuento y ensayo respectivamente. Luego se volvió una odisea gestionar el financiamiento del concurso y derivó en jornada literaria, momento de intercambio, lecturas, reflexión sobre el oficio de escribir, el mundo editorial y presentaciones de libros, revistas.

El evento siempre ha estado marcado por la historia y el juicio crítico de intelectuales a pesar de ser un espacio literario, ¿qué importancia le confiere usted a la relación que se establece entre ambas ramas?

Historia y Literatura conviven desde el comienzo, pues el concurso primero, y la jornada después, tienen dos raíces, una literaria y la otra histórica: la revista Orígenes y sus dos grandes paradigmas, José Rodríguez Feo y José Lezama Lima; y la otra, es el Modernismo anticipado en los versos de nuestro Apóstol y su siembra primera en Remanganaguas.

Esas poderosas razones unieron a la célula de la AHS y a los miembros de la Sociedad Cultural José Martí de Contramaestre. Emprendieron el camino de una utopía, que, en cada convocatoria, exigía siempre, mucho más.

En todos estos años han convivido en la programación mesas teóricas de historiografía nacional y sobre los derroteros de la joven poesía cubana, presentaciones de libros de historia, ciencias sociales, y libros de poesía, narrativa, testimonio, novelas.

Por la jornada han pasado desde encumbrados historiadores hasta altísimos poetas y narradores del mapa insular.

¿Cómo evaluaría el vínculo de nuestros jóvenes literatos con la obra martiana, cree que aún, a pesar de los tan cambiados tiempos, sigue el Apóstol siendo faro para nuestra generación literaria?

A la generación que correspondió la fundación de Orígenes en 2007 la impulsaba el José Martí de los “Versos sencillos”, de los versos circunstanciales, de los versos en formación, de “Ismaelillo”, de los “Cuadernos de Apuntes” y, sobre todo, del “Diario de Campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos”. Era la comidilla de cada día, intercambiar valoraciones sobre el estilo de Martí, en una y otra zona de su tremenda creación; incluso se convirtió en parte de una intertextualidad que atraviesa toda la obra publicada por Eduard Encina, Onel Pérez Izaguirre, Jorge Labañino Legrá, Osmel Valdés, Domingo González, Ernesto Andrés de la Fe, entre otros creadores del territorio.

Creo que la continuidad generacional necesita el alimento martiano con más fervor para poder conectarse con nuevas zonas de su obra literaria que conserven actualidad y tengan respuestas para los nuevos tiempos.

Siento que esa pasión martiana que nos unió a todos en la fundación es preciso recuperarla, reactualizarla, impulsarla en la actual generación literaria, responsabilizada con el sostenimiento de un evento que nos ha trascendido a todos y que ya no es de Contramaestre, ni de Santiago; es un movimiento cultural que pertenece a toda Cuba. Es de la AHS, pero también de la Sociedad Cultural José Martí, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Creo que esas alianzas hay que estrecharlas mucho más, pero ya en términos jurídicos desde sus centros de poder hasta las mismas células de base.

¿Cree usted que el evento en sus doce ediciones ha logrado cumplir con los objetivos propuestos por sus creadores?

Orígenes hay que valorarlo en diferentes períodos:

2007-2009: Tenía carácter de concurso. Se premiaba en metálico. Participaban en el evento todos los creadores que resultaban finalistas. Había momentos de interacción con alumnos y maestros de las escuelas del Plan Turquino, de los barrios de Remanganaguas, de Dos Ríos, con las tabaquerías de Los Negros, de Contramaestre.

2010-2013: Se convierte en jornada literaria e histórica. Incluye el recorrido por la verdadera Ruta Funeraria del Apóstol. Cada edición se dedica a zonas temáticas concretas, como por ejemplo, leer en digital, publicar en digital, la historiografía en el reino de lo digital, pero también mesas teóricas con ponentes de lujo de todo el país, tanto en la literatura como en la historia. Aquí se incluye como novedad, la presencia de las editoriales de la AHS, de la UNEAC, y del plan de Ediciones Territoriales Riso, y de la trova y la música alternativa, como partes importantes. Fue la etapa de mayor esplendor y consolidación de Orígenes.

2014-2016: Llega a su punto máximo. Se incluye como novedad el recorrido completo por la verdadera Ruta Funeraria de José Martí, de Dos Ríos a Arroyo Blanco. Las editoriales participantes donan libros en las escuelas primarias de la Ruta Martiana, la José Martí del Jobo y la Donato Mármol de Remanganaguas. Tiene como novedad la realización de días completos del programa en la Ruta Funeraria con el nombre Travesía Literaria. Se entregan reconocimientos a personalidades e instituciones destacadas en la divulgación y defensa del patrimonio vinculado a la Ruta Funeraria. La jornada es objeto de amplias coberturas de prensa en todos los medios, en las que sobresalen publicaciones en el Crisol, Juventud Rebelde, Sierra Maestra, la Mesa Redonda, CMKC, las radios Rebelde y Progreso, Cubadebate, el portal de la AHS y de la Sociedad Cultural José Martí.

2017-2020: Eduard Encina, principal gestor, convoca a la X edición contra viento y marea. Se realiza en mayo de 2017. Fue la última gestionada desde el sacrificio de un intelectual que lo dio todo porque no muriera la jornada. Durante la misma hubo contradicciones puntuales, entre la nueva generación emergente que asumía la dirección de la célula de la AHS en Contramaestre y los fundadores del evento.

No obstante, se realizó y tuvo amplio impacto en el panorama literario e histórico del país. El 8 de septiembre de 2017 fallecía Eduard Encina. Su liderazgo no pudo ser ocupado y ello dio paso a fracturas generacionales dentro del entorno simbólico de Orígenes.

A partir de 2018, la generación emergente de Orígenes, desconociendo el pasado, intentó asumir el recurso simbólico a la personalidad de Encina como fuerza mayor y única. Fue un período de mucha incertidumbre por la ausencia del líder. Se intentaron organizar dos ediciones que marcaron el declive de la jornada, poniéndola en peligro de muerte.

¿Cómo le gustaría ver realizada la próxima edición?… Proyecciones futuras para el evento.

Sería hermoso ver unidas a la generación fundacional de Orígenes y a la emergente, más allá de cualquier espíritu de feudo o vanidad personal.

Tendría mucho más alcance la jornada, si es de Cuba, más que de cualquier región de provincias.

Se agradecería el respeto a las dos raíces históricas que determinaron el nacimiento del evento; ellas deben formar parte del programa de todas las convocatorias que se lancen en el futuro.

La generación fundacional y la emergente impulsarán, a partir de esta edición, el surgimiento del Movimiento Literario Orígenes, presidido por una personalidad destacada de nuestra cultura e integrado por un comité organizador, liderado por la AHS como su vanguardia, pero formado, además, por la Sociedad Cultural José Martí, la UNEAC, la UNHIC y la UPEC.

Ayudaría mucho que cada edición se dedique a personalidades e instituciones destacadas en la defensa de la historia y la literatura local y nacional.

Orígenes ha forjado en todos los que hemos tenido el privilegio de participar, una nueva concepción martiana, la misma que ha permitido establecer esos vínculos intergeneracionales que comentaba Arnoldo. Solo basta reconocer la sencillez y contundencia en los versos de Martí para estar en sintonía. Activar cuanto sea necesario en aras de mantener viva esta jornada literaria, en pos de la creación como vía de salvación, es el objetivo fundamental. Por ello, esta décimo tercera edición del evento supone nuevos retos, dispuestos siempre desde la joven vanguardia artística a ser fieles a nuestra brújula creativa, porque “los agradecidos siempre hablamos de la luz”.

viernes, 16 de octubre de 2020

Cuba, la noche y yo

 Por Arnoldo Fernández Verdecia

A Olber, por su amistad sincera.

"Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche".

                                                                                  José Martí

 I

Mucha oscuridad, tanta que no consigo ver mis pies descalzos pero a pesar de ello siento la humedad de la ciénaga, el hormigueo de la mazamorra metiéndose entre mis dedos y el rumor del mar que resuena en mis oídos como un inevitable canto de sirena. En aquella oscuridad está un amigo, me habla de José Martí, de la luz para reencontrar el camino extraviado, del horizonte infinito. Mi amigo me pide un hogar y le ofrezco uno de  yaguas y guano; en su inmensa felicidad me dice que es el mejor, el más fresco, cercano al hombre natural de Emerson, ese que tanto el Maestro se empeñó en buscar y no encontró.

Después de un fugaz relámpago siento que voy sobre un ciclo de tres ruedas. Mi amigo queda en la ciénaga con su Martí al hombro y yo ruedo por la oscuridad. Me detengo frente a la casa de un tío, encuentro todo cerrado. Una luz mortecina asoma en el corredor mientras aparece su mujer y me dice que mire al lado; allí, en un palo de algarrobo está mi tío ahorcado; su cuerpo se mece extrañamente; sorprendido corro a bajarlo, no sé cómo corto la cuerda pero ya está muy frío, señal de que lleva unas cuantas horas sin vida. La mujer entre sollozos dice que busque al médico del barrio, le respondo que haré lo que pueda, lo que crea necesario. Aquella mujer queda atrás y retorno a la ciénaga.

 II

El mar y su canto lúgubre estremecen mi casa en la ciénaga; en ella vivo hace algunos años. En las noches salgo al portal que da al mar y converso con los peces, me hablan siempre de un tiempo donde decidían aventurarse aguas dulce arriba y llegaban a lugares encantados, donde había gusanillos, lombrices y mucho respeto por la diversidad animal.

Cuando la arena canta, mi padre aparece sobre una ola, entra a la casa, tomamos café y  conversamos sobre los hijos que no llegaron, la vejez que me acecha, el hambre acodada en la esquina de los comercios, las colas infinitas, las gallinas que no quieren poner;  el polvo de café cada vez más inalcanzable.

¡Qué bueno tener a mi padre de vuelta!. Cuando llegan los ciclones regresa, siempre dispuesto a aconsejarme, darme nuevos caminos, luces. Le conté de mi tío ahorcado, de su mujer; entonces me advirtió que era hija de la noche y traería mucha oscuridad a los restos de familia que aún nos quedan. 

Le hablé de la hija que ahora quiere su patrimonio y no puede creerlo. Era la niña de sus ojos, la que casi niega, pero no hubo más remedio que dejarla asomarse a los tiempos.

–Padre, esa niña no es tal niña, nunca la conociste, le dije, no imaginas sus ambiciones, las alianzas con la mujer oscura, sus hijas oscuras, con la noche y sus maquinaciones.

 III

En ese momento llega mi amigo Olber; asoma sus ojillos por una de las ventanas y me ve conversando; siente mi voz imitando a la de padre; me cree trastornado. ¿Con quién hablas guajiro?, pregunta y le respondo que con mi padre. Ha estado aquí todo el tiempo, gracias al mar. Entonces mi amigo sonríe, estrecha mi mano y comprende que la vida me ha convertido en un tipo cercano al Caballero de París. Sin que me pregunte, nombro una a una mis mascotas: -Cuquita, Cosito, Lichi Alberto, Pichito, Baby, Pocho, Bartoly. Mi padre allí, con ellas, acariciándolas, dándoles de comer. De pronto asoma un relámpago intenso. Comprendo el zumbido que viene del mar. Asustados, vemos el ciclón asomando su cola gigante. Corremos afuera y la casa se pierde en el horizonte estrujada por los vientos.  

Despierto e intento recordar. Un extraño dolor de cabeza no deja que me concentre. El último de los cuadros pintado por Olber cuelga en una de las paredes de mi cuarto.  En el lienzo puede apreciarse una casa de guano y yagua donde vivo junto a mis mascotas y mi padre, cerca del mar, en una ciénaga acechada por la oscuridad infinita. 

 

Contramaestre, Otoño, 15 de octubre de 2020

 



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