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miércoles, 26 de abril de 2017

Un hombre de 102 años



"Yo aprendí a amar a Cuba leyendo las páginas de la revista Bohemia".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Ha vivido 37200 días, parece fácil decirlo;  pero la cosa cambia cuando afirmas “Sulpicio Fernández Peña”  cumplió 102 años de vida este 20 de abril de 2017 y lo celebró con toda la familia en Cruce de Anacahuita (oriente de Cuba), lúcido y pleno de salud.  

102 años. Increíble, diría cualquiera, pero lo cierto es – le respondería-, que nació casi con el estallido de la Primera Guerra Mundial; y por sus venas corre la sangre mambí de sus abuelos Juan de Dios y Toñé Fajardo, el hermano de Juan. En su casa natal creció escuchando las historias del insurrecto Jesús Rabí y los últimos días de José Martí  en tierras de Dos Ríos; oyó  sobre las tres veces que trató su abuelo Toñé, junto a Máximo Gómez y Martí, de cruzar el Contramaestre crecido. Juan y Toñé habían sido hombres de confianza de estos tres grandes adalides de nuestra historia patria (Martí, Gómez y Rabí). Supo,  mediante la palabra de Toñé, del primer entierro de Martí en Remanganguas: “Los Sánchez se hicieron cargo del cadáver, eran hombres muy respetados allí”.   

Durante la República (1902-1958) era un lector apasionado de la Revista Bohemia, según él, “la más leída por los cubanos. En casa estábamos suscritos. Yo aprendí a amar a Cuba leyendo sus páginas”.

Al hablar sobre Míster Bolton supe algo tremendo; uno de sus tíos, Justo Peña, -probablemente el más querido para él-, había sido administrador de las propiedades de este señor. Me dijo que Justo había tenido 27 hijos con varias mujeres y que por su probada fidelidad a Bolton, éste le regaló una caballería de tierra donde hizo una casa por el camino que va para Tumba Vaca. "Allí murió".

Quise saber de su padre “Herminio Fernández Rosabal” y estas fueron sus palabras: “El mejor hombre que hubo en todo esto por aquí. Fue maestro de un paquete de gente, pues les enseñó a leer,  escribir y   las nociones básicas de matemática”.

En cuanto a su madre “Petronila Peña Escobar” me  dijo que “era una mujer de probada lealtad a la patria; su padre era español y un día desapareció sin dejar noticia;  entonces su madre Ofelia Escobar se casó con Toñé Fajardo, el hermano del último mambí; fue criada y educada por este hombre con mucho amor. Para nosotros, Toñé, era el padre de mamá, nuestro abuelo. Murió con el triunfo de la Revolución. Tremendo hombre.”

Pregunté al viejo por su esposa Enma Ramos Ríos y supe una historia hermosa sobre un árbol centenario: “La conocí en casa de los Ríos, a la sombra de un árbol de carolina;  la familia decía que no se podía tumbar porque allí estaba el espíritu de los ancestros. Ella andaba en los 14 y yo con los 15 cumplidos. El amor empezó bajo aquel gigante legendario que estaba en el patio de la casa de Agustín Ríos. Los quince de Enma los celebramos allí, con lechón asado y mucho afecto familiar. Es la mujer de mi vida, mi compañera de más de 70 años y unos cuantos de novios”.

El viejo Pisio, como le dicen sus vecinos, fue vaquero; un hecho que definió profundamente sus habilidades como fabulador. Grandes lotes de ganado tenía que llevar de una región a otra en la antigua provincia de Oriente. En las noches, mientras reponía energías en torno a una fogata, junto a sus colegas, el señorío de la palabra se imponía; la imaginación ganaba terreno y se convertía en una especie de Midas, todo lo que hablaba parecía ficción. Era difícil definir el límite entre realidad e invención en sus historias.

Sus mayores aficiones como hombre siempre han sido: tocar el tres, el bongó, jugar gallos y montar caballos de raza.

En la cultura de Pisio anda ligado el espiritismo más profundo y un pragmatismo elemental. Desde niño siempre tuvo la capacidad de dialogar con los muertos y vivir el hoy sin pensar el mañana.

Cuando surgió el central América y con el mismo las colonias de caña que se multiplicaron por estos lares, ahí estaba manejando un camión para llevarlas al coloso azucarero.

Después probó fortuna como chófer de alquiler, conduciendo una máquina de Baire a Contramaestre; allí lo sorprendió la Revolución de enero de 1959; entonces se vino a la finquita heredada de sus padres y trabajó la tierra como agricultor pequeño.

La única  mujer de su vida hace cinco años no está. Ellos (mi padre viejo y mi madre Enma), me dieron el abrigo que con un año y medio de nacido perdí. Al calor de sus enseñanzas crecí en la honestidad. Felicidades a ese hombre que lleva en su cuerpo, más de un siglo de vida;  y en su mente, un mundo de historias por contar.

martes, 28 de febrero de 2017

Las ambigüedades de un revolucionario crítico



Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com   

En el Café de la ciudad intentamos pensar la Cuba vivida;  la que nos gustaría cambiar para bien, pero por mucho horizonte que buscamos, siempre aparecen los imposibles, los dogmas a ultranzas, la autocensura  a flor de piel;  los caminos marchitos diseñados por otros para caminar por ellos, solo por ellos y no caben las diferencias, las pluralidades.

Entonces uno se pregunta: ¿Qué es ser revolucionario en tiempos de refundación? Y las respuestas son magras, porque siempre un funcionario de oídos pone trampas a las palabras o hace a otros vigilarlas hasta en su mismo nacimiento.

Tiene más valor lo que hace el bando contrario para los funcionarios de oídos, que el pensamiento crítico, responsable, surgido en su propia orilla ideológica. Por ese camino, ¿puede un revolucionario erguirse, ser un hereje con causa, siguiendo los dictados de ese sabio intelectual llamado Fernando Martínez Heredia? ¿Adónde van a desembocar esas aguas estancadas? Se prefieren las conciencias adormecidas en la adoración de la ideología política y no el pensamiento crítico, comprometido, responsable. Aspiramos a un país ágora, abierto a todas las personas de bien, interesadas en hacer, más que en viejos rencores y agravios.   

¿Qué hacer si tus palabras son vigiladas por un censor instalado tras el buró cómodamente, para hacer sus interpretaciones tergiversadas siempre? ¿Cómo inspirarse en Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y ser consecuentes con el tiempo que nos toca vivir?

Los hombres van en dos bandos, los que fundan y los que siembran ortigas, me siento de los primeros y me gustaría me dieran mi espacio de realización personal, no como mero repetidor de lo que otros deciden, sino siendo un protagonista activo en lo que mejor se hacer, con capacidad para señalar el lunar donde esté, pero también la luz bienhechora.

En el Café de la ciudad casi se nos quema el coco, pudiera decirse; pero no encontramos maneras enérgicas de ayudar al país, como sujetos críticos y participativos, -escuchados sobre todas las cosas-, y sentirnos portadores de esos cambios anhelados por Fidel Castro, cuando definió aquel 1 de mayo de 2000, en la plaza José Martí, el concepto de Revolución.

viernes, 20 de enero de 2017

“Cabalgando con Fidel fue un pie forzado a mi obra”



Raúl Torres.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com (Todas las fotos fueron tomadas por mi lente personal). 

A las siete de la tarde de este jueves, la plaza Orlando Pantoja Tamayo de Contramaestre  fue sacudida por una caballería;  dicen que allí estaban Camilo Cienfuegos y José Martí; que se vio un caballo sin jinete, reservado para uno de los inmortales de la historia.
Eduardo Sosa.
Un cántico de Patria nos tomó como pueblo. Entramos a la noche con un candil de nieve para cobijarnos. Eran Raúl Torres, Eduardo Sosa, Luna Manzanares,  Anne Garcés y la Orquesta Sinfónica Juvenil bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, que compartían su música con el pueblo de esta joven ciudad del oriente cubano.
Luna Manzanares.
El trovador Raúl Torres apreció la buena energía que fluye en la gente de aquí y dijo palabras memorables que fijaron un antes para él y un después: “Me ha maravillado Contramaestre;  aunque ya Sosa me lo había advertido. Estoy seguro que volveré a esta ciudad muy pronto”.
Anne Garcés.
Eduardo Sosa desgranó sones y la  plaza se elevó; niños aplaudían, abuelos, el pueblo todo en pie; delirio cálido. “A mi me gusta compay” fue apoteósico, por momentos, el pueblo solo la cantaba. Alegría, mucha alegría. Sosa tomó a “Yolanda” de Pablo Milanés y la puso allí; la gente respondió y la canción se fue a volar los corazones. El coro popular alcanzó dimensiones inimaginables.
Enrique Pérez Mesa.
Raúl Torres sacó el Candil de nieve y la noche se pintó de poesía; quiso escuchar al pueblo  y los guió desde lo alto; el canto subió tanto que el trovador vivió el disfrute de los aplausos repetidos; la ovación sincera, y verlos a todos en pie, tomados de las manos, diciendo a voz de corazón aquellos versos  de Candil…

Torres estrenó canciones como Facebook, donde habla de los cubanos que ya no viven en la isla, pero que son amigos, hermanos, compañeros de estudio, personas que construyeron una vida a nuestro lado y merecen todo nuestro respeto y amor, porque al final, somos hijos de una misma Patria. 

Habló de la interrogante que le hice durante la conferencia de prensa en la tarde, donde le pregunté que si "Cabalgando con Fidel", era una canción que ya estaba en su mente antes de la muerte, o si había tomado cuerpo al momento del fallecimiento del Líder. De nuevo, ante toda la plaza, repitió las palabras que compartiera con este bloguero: “Imagina un repentista y ya tienes mi respuesta”.  Así supimos que fue una especie de pie forzado a su musa, una necesidad espiritual que lo convocó a escribir versos, devenidos himnos del pueblo cubano, pues hasta los niños más pequeños los entonan de una manera muy especial.
Pueblo de Contramaestre entona a coro Cabalgando con Fidel.
En el cierre se unieron Raúl Torres, Eduardo Sosa, Luna Manzanares,  Anne Garcés y la Sinfónica Juvenil. Sonaron los acordes esperados, el himno allí, a la vista de todos en los labios de sus creadores; entonces el caballo se hizo luz y todos vieron a Fidel Castro cabalgar junto a Camilo y Martí. La plaza completa en pie; todos a coro decían ese verso: “hombre, los agradecidos te acompañan, aprendimos a saberte eterno…”; había lágrimas, derroche de pasiones. Todo era luz, energía. Un artista plástico subió a escena y regaló uno de sus cuadros a los músicos, para que no olvidaran la noche del jueves 19 de enero de 2017, en un pueblo que siempre tuvo a Fidel cerca y hará todo para no olvidarlo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

EL ÚLTIMO VIAJE DE FIDEL CASTRO


Ni histeria, ni locura: un cubano vio en verdad a Fidel Castro en el cielo  
“La foto original es horizontal, -asegura Abdelillo-; pero algo muy dentro de mí, decía que algo grande había allí;  así que esa voz instintiva gritó en mi interior; la puse en vertical y se reveló el misterio. Me llevé las manos a la cabeza. Me volví como loco. No podía creer lo que veía. Era Fidel Castro. Entonces giré la foto definitivamente en el editor; la puse en vertical. Era evidente. No había duda”. Leer+

La noticia más triste del viernes: HA MUERTO FIDEL CASTRO
HA MUERTO FIDEL CASTRO, el hombre que puso en manos de los humildes la estrella que ilumina y mata, el hombre que puso en el pensamiento de los humildes elevados sueños;  el hombre que sobrevivió más de 600 intentos de asesinato. Leer +
 


VIDEO CURIOSO: Tres momentos en la vida de Fidel Castro vinculados a Contramaestre
Tres momentos en la vida de Fidel Castro vinculados a Contramaestre, desconocidos por la mayoría de las personas: su primera visita con 13 años, el baño en el río y el sastre que cosió la ropa que vestía en 1958 y durante la Caravana de la Libertad. 

Todos tenemos un Fidel Castro adentro
 Me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense; nadie escapa a ese hechizo, aunque los primeros lo llamen Jesucristo y los otros, Diablo. Leer+

Imágenes del paso de las cenizas de Fidel Castro hoy por Contramaestre
Caravana de la Libertad entra a la ciudad de Contramaestre a las 8:40 minutos de la mañana. Cenizas de Fidel en su  recorrido por el centro de la ciudad de Contramaestre. Pueblo de Contramaestre dice a Fidel  "Hasta la victoria siempre Comandante". Leer+
La posición de Trump niega el camino recorrido por Obama;  el futuro de los cubanos queda así en suspenso;  los de la isla tienen al Fidelismo por escuela, a su contenido se aferran, no pueden esperar nada bueno de un xenófobo que mira a los latinos como seres inferiores. Trump no entiende de Historia, no ha leído nunca a José Martí. Leer+
El de la cámara me mira, vuelca el lente al infinito y allí dibujada por las nubes está la bandera. Podrá parecer otra, podrá semejar una pieza cualquiera pero lo sabemos: Es la Bandera cubana, como un milagro nacido del cielo. Leer+
Qué me dirías si en 1962 puso a correr a sus enemigos y también a sus amigos soviéticos y colocó al mundo al borde de una guerra nuclear. Leer+
 
El hombre de olivo sabemos quien es; el que está a cuadros es mi papá, en una visita del primero en la que debió rendir cuentas sobre la producción agrícola de ese año. Era ingeniero. No político. Fue desde su humildad, majestuoso. Leer+
 
A estas alturas de la serie no queda más remedio que exaltarlo al Hall de la fama, para que siempre se recuerde a aquel lanzador que nunca dio el juego por perdido y había que esperar para que su brazo decidiera siempre, con el último lanzamiento, el lanzamiento del CABALLO. Leer+
 
- Hoy voy a jugar el 1, Caballo grande, quizás el 45, Presidente. Compadre, ese Fidel era una bestia. Leer+

jueves, 24 de noviembre de 2016

El río de Céspedes, Martí y Fidel Castro, está muriendo



Nacimiento del Contramaestre en San Lorenzo de Céspedes.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Génesis 
Obsesionado por la relación yo diría que terapéutica, vital y hasta lúdica de líderes históricos insulares, con el río Contramaestre y  los grandes momentos originados en la vida de cada uno, al extremo de marcar sus destinos, decidí escribir este ensayo de aproximación, con el propósito de aportar elementos de juicio que ayuden a los decisores de Cuba a salvar esta cuenca hidrográfica, en trance de homicidio actualmente por la acción depredadora del hombre. En el “Contramaestre” bañaron sus cuerpos y tomaron su agua tres personalidades de procesos emancipatorios claves: Carlos Manuel de Céspedes (Padre de la Patria), José Martí (Héroe Nacional) y Fidel Castro (Líder histórico de la Revolución). ¿En qué momento lo hicieron? ¿Qué acontecía en sus vidas? 
“Turbio el Contramaestre no se detiene / es un río delgado pero hermoso…”

Eduard Encina.
Carlos Manuel de Céspedes 
La novela “Contramaestre”(1) ha puesto al río que corre por detrás de la casa donde vivo, ubicado en el oriente insular, en pedestales muy altos del goce literario universal; no por los valores naturales del mismo, sino, por sus sentidos históricos. Veamos por qué. 


 Fotografía de Carlos Manuel de Céspedes del Castillo. Fototeca del Archivo Nacional de la República de Cuba. Caja 14. Sobre 1. Registro 251.
En Bijagüal, a orillas del “Contramaestre”, se produjo la destitución del iniciador de la Guerra de los Diez Años, Carlos Manuel de Céspedes;  allí confluyeron los odios de todos aquellos que nunca perdonaron su gallardía patriótica.  El 27 de octubre de 1873 cesantearon de la presidencia al ser humano que José Martí llamó sabiamente: “hombre de sueños heroicos y trágicas lecturas”.(2) 

Dos días después,  esa misma gente lo despojó de sus ayudantes, la escolta y  la servidumbre. Durante tres meses fue tratado como prisionero por cubanos indignos agrupados en el Gobierno de la República en Armas.

Lo autorizaron a moverse libremente el 27 de diciembre de 1873; entonces inicia un peregrinar que lo lleva hasta San Lorenzo; donde vive sus últimos días.  El 22  de enero de 1874  tiene la primera vista del “Contramaestre”, desde un lugar llamado “Lajial”; baña el cuerpo por vez primera en sus frías aguas. 

El 23 de enero de 1874 llega a San Lorenzo, a las 8:30 de la mañana; allí anota en su Diario: “San Lorenzo está situado  á la marjen derecha del Contramaestre…”.(3) (Respetamos la ortografía original de Céspedes).

Toma su agua diariamente; incluso las comidas tienen el encanto del “Contramaestre”. En esos primero días allí, la lluvia y el frío no lo dejan ir a bañarse sistemáticamente. A partir del 29 puede hacerlo regularmente al mediodía: “pienso repetirlo  cuantas veces me sea posible, aunque es muy fría el agua…”(4)

A unos veinte metros del bohío habitado por Céspedes vivía Francisca Rodríguez, quien tenía una hija quinceañera llamada cariñosamente “Panchita”; cuya juvenil compañía amorosa “encontró el solitario de San Lorenzo en su obligado retiro”(5); ella  disfrutaba las caricias del “Contramaestre” junto a Céspedes en una poceta escondida, donde crecía el fuego de una pasión que trajo a la vida un hijo nacido en Santiago de Cuba y registrado con el nombre Manuel Francisco Rodríguez Gómez; los mismos apellidos de la madre.

El sábado 7 de febrero de 1874 hace una anotación premonitoria: “Hoy al salir  p. el baño, noté q. se había podrido y roto el cordón de seda negro con  q. traigo  al cuello la medalla de la Caridad que mi Anita me mandó de Nueva York”.(6) ¿Era acaso el hecho un mal presagio?  La tela desecha, puso en riesgo la imagen de su protectora; el “Contramaestre” dio una señal y la sujetó con algo más fuerte;  de todas maneras, sabía que las cosas no iban bien, su vida corría peligro; por eso día tras día reiteraba el mismo ritual terapéutico del baño, casi siempre al mediodía, momento donde el sol estaba bravo y las aguas servían de alivio a sus piernas agotadas y a la angustia padecida por la desidia de los que nunca le perdonaron ser el Iniciador de la guerra libertaria. En su Diario queda registrado la última vez que lo hizo: jueves 26 de febrero: “...me sorprendió la lluvia al regreso del baño…”(7)  El viernes 27 escribe largo en su Diario, juzga duramente a cubanos torcidos que tanto daño hicieron a su vida, entre ellos el Marqués de Santa Lucía, Salvador Cisneros, lo llama: “Ignorante, arruinado, petardista, vicioso, puerco, no gozaba de más consideraciones  q. la q. le daba su título…”(8); uno por uno el filo de su palabra caracteriza  a sus enemigos hasta en los detalles más íntimos. El baño al mediodía no puede hacerlo; el Bon San Quintín llegó sorpresivamente; Céspedes huyó buscando la protección del “Contramaestre”, al cual pensaba lanzarse desde un barranco de cuatro metros de altura, pero no pudo conseguirlo, antes fue abatido por una bala española  o quizás disparada por el mismo;  no olvidar que su muerte es un misterio todavía no aclarado definitivamente por la ciencia histórica. Una furnia a orillas del “Contramaestre”, abriga el cuerpo sin vida del Padre de todos los cubanos: “como un sol de llamas que se hunde en el abismo”(9), escribiría Manuel Sanguily años después.

Finalmente, volviendo a la novela de Raúl E. Chao, “Contramaestre”, estoy plenamente convencido que la titula así, porque el citado río es todo un símbolo en la vida de Carlos Manuel de Céspedes; sus aguas fueron testigo de momentos excepcionales en su vida  y sugiere con ello al lector una especie de conexión,  entre las vivencias de sus días vinculados al emblemático afluente y el pasado ilustre que vivió junto a su esposa  María del Carmen Céspedes en París entre 1841-1844, donde llega a  tratar muy cercanamente a grandes personalidades como Chopin, George Sand, Baudelaire, Balzac, Offenbach,  Wagner, Astolphe-Louis Leonor, Marqués de Custine, Chateaubriand; Delacroix, Ingres, Berlioz y sus hermanas Anne Marguerite y Adéle, el Barón de Humboldt, Jacques Laffite, María de las Mercedes Beltrán de Santa Cruz y Montalvo (Condesa de Merlin).

Una de las curiosidades reveladas por Chao, según Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, “ha sido registrar su intervención como abogado, en la publicación de muchas partituras de Chopin, con los editores Maurice Schlesinger (París), J.J. Cybulsky y Joseph Kaufmann (Varsovia), Breitkopf & Härtel (Leipzig), Tobias Haslinger (Viena) y Wessel & Co. (Londres). Intervino también en el pleito de Chopin con la publicación The Musical World, de Londres, que había acusado falsamente a Chopin de plagio. Chopin, jurídicamente asistido por Carlos Manuel, ganó el pleito y la publicación fue obligada a publicar una apología del músico y a pagar una Gala con obras de Chopin en Manchester. El salario obtenido por Carlos Manuel en este pleito jurídico curioso fue donado por los De Céspedes a la iglesia que frecuentaban semanalmente en París, San Eustaquio (todavía existente), que en ese momento recogía fondos para su restauración”.(10)

Analogía simbólica es lo que mejor tengo a mano para conectar la vida sencilla de Carlos Manuel de Céspedes (El Solitario), en el periplo Bijagüal-San Lorenzo, donde encontró el amor de Panchita, junto a hombres y mujeres humildes que animaron su vida con danzas movidas por el toque de tumbadoras y botellas rascadas con cuchillos, y aquel París acogedor donde amó a su primera mujer María del Carmen y apreció música del momento, en un ambiente donde se relacionó con luminarias de las artes, la política y las ciencias. 

José Martí 
La relación de José Martí con el “Contramaestre” es singular; quizás por el hecho de nombrarlo con sentidos vitales, confesionales y hasta terapéuticos.  ¿Por qué lo afirmo? Martí en sus últimos siete días de vida habitó dos casas en su ribera derecha: primero la de Rosalío y luego la de Rafael, ambos hermanos. (11) Allí tomó el agua del Contramaestre de sus tinajas. También era cotidiano el baño a la orilla  para quedar limpio; y una que otra vez lavaba y tendía la ropa sobre piedras cercanas. Un dato simbólico, quizás ignorado en otros acercamientos,  doce hombres lo cuidaron en la casa de Rafael.(12)
José Martí.
Otro aspecto clave, las anotaciones más estremecedoras de su Diario las escribió en la contemplación viva del “Contramaestre”, o tomando café colado con miel de abejas y aquella agua tan bienhechora.

Momentos especiales de su vida apostólica son registrados en la palabra escrita, desde la mirada atenta al “Contramaestre”. A partir de esa contemplación visualiza para sí mismo, o quizás para los que algún día pudieran leer las páginas de su Diario, la profunda angustia que sufre,  originado por los extravíos  en el hacer patrio. La vista del río, el baño y tomar su agua, alivia el alma, refresca, libera energías y lo mantiene alerta ante la hojarasca torcida que surge a su paso, sobre todo con dos generales de la Guerra de los Diez años: Máximo Gómez y Antonio Maceo, y sus maneras distintas de hacer la independencia; por eso advierte  en carta fechada el 12 de mayo de 1895 a Rafael Portuondo: “…un abrazo a tus amigos jóvenes, que aún veo detrás de mí, con sus  rostros resplandecientes como una corte de hijos. Me los traje en el corazón, por bravos, por sensatos, por su radical  y generoso pensamiento (…) Peleen, y piensen”.(13) A su amigo mexicano Manuel Mercado escribe días después: “Por mí, entiendo que no se puede guiar  a un pueblo  contra el alma que lo mueve, o sin ella (…) Me conoce. En mí, sólo defenderé  lo que tenga  yo por garantía  o servicio de la revolución. Se desaparecer”.(14)

El 12 de mayo se dirige a la Jatía. En un momento del trayecto, aparece el “Contramaestre”: “Con barrancas  como la del Cauto asoma el Contramaestre, más delgado y claro; y luego lo cruzamos y bebemos. Hablamos de hijos”.(15) El cuerpo recibe su agua, pero también la ingiere, hecho terapéutico que permite aliviar el espíritu, al pensar un pueblo  que lo imagina Presidente y ama, y un mando militar despótico que lo ubica como General y Delegado;  pero conversa también sobre su amado José Francisco, al que escribiría el 1 de abril de 1895, antes de venir a la isla en guerra, estas palabras: “…salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco  en el camino, recibirás  con esta carta la leontina  que usó en vida  tu padre. Adiós. Se justo”.(16)

Uno de los acompañantes, el 13, ya en La Jatía, pica espuelas y lo invita a observar el escenario donde la naturaleza entrega un verde intenso y descubre la unión de dos ríos: “(…) el Contramaestre entra allí al Cauto”.(17)  “Cruzamos el Contramaestre…”(18), una vez más sus aguas bañan el cuerpo. Ese día, en un gesto confesional, señala en el Diario: “Ya está el rancho barrido: hamacas, escribir; leer; lluvia; sueño inquieto”.(19)  La experiencia vivida en campaña, conjuntamente con el acercamiento a los generales Máximo Gómez y  Antonio Maceo, le permiten intuir un escenario de confrontación, difícil de encauzar: “Escribo, poco y mal, porque estoy pensando con zozobra y amargura. ¿Hasta qué punto será útil a mi país mi desistimiento? Y debo desistir, en cuanto llegase  la hora propia, para tener libertad de aconsejar, y poder moral para resistir el peligro que de años atrás preveo, y en la soledad en que voy, impere acaso, por la desorganización e incomunicación que en mi aislamiento no puedo vencer (…)”(20)  En circular del 14 de mayo, escribe junto a Gómez, a los jefes y oficiales: “La revolución no debe dejar nunca de enseñarse donde se espera que esté, y donde es su deber estar, -porque, si no, pierde crédito y fuerza”.(21) Las preocupaciones están a flor de piel. No  lo dejan dormir. Nuevamente el recurso terapéutico acude el 15, pues  libera angustias al bañarse en el “Contramaestre” y disfrutar luego el aguacero desde el rancho de Rafael,  o sencillamente encontrar sosiego para su espíritu abrumado por las contingencias patrias de última hora, en “la caricia del agua que corre: la seda del agua”.(22)

Sin embargo, vuelve a cargarse de energías negativas. El 16 narra en el Diario el testimonio del capitán Pacheco, vivencia que le permite fundamentar sus preocupaciones en torno a un mando despótico, que no sea capaz de interpretar correctamente la espiritualidad del cubano y de lugar a desviaciones lamentables: “(…) el cubano quiere cariño, y no despotismo: que por despotismo se fueron muchos cubanos al gobierno y se volverán a ir: que lo que está en el campo, es un pueblo, que ha salido a buscar quien lo trate mejor que el español, y halla justo que le reconozcan su sacrificio”.(23)

Nuevamente el baño en el río acude como bálsamo para aliviar la profunda angustia que lo desgarra emocionalmente. Luego, escribir y leer complementan una liberación de incertidumbres que anulan su libre albedrío en las decisiones patrias. Se siente completamente aislado por un militar, que al desembarcar ejerció el mando único y lo relegó a la condición de espectador, o sencillamente lo nombra Mayor General, para tenerlo de cualquier forma subordinado; incluso decide sin contar con él, en consulta con otros jefes, que su lugar es la emigración y no Cuba; dolor grande invade su reflexión, sus palabras. En carta a Mercado, el 18, señala: “…en cuanto a formas, caben muchas ideas: y las cosas de hombres, hombres son quienes las hacen.”(24)  Con esa angustia a cuestas y los dolores del cuerpo, sólo tiene el alivio de apreciar un cerrado aguacero desde el rancho de Rafael.

Un mal augurio intuye el 17, pues no puede bañarse en el “Contramaestre” amado, ni tomar su agua fresca; “conmigo doce hombres…”(25), dice en el Diario, en un  gesto casi bíblico, doce apóstoles lo acompañan camino a la resurrección, pudiera decirse. Más adelante, anota palabras que invierten completamente los usos dados al río hasta ese momento: “Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre -y me trae Valentín un jarro hervido en dulce, con hojas de higo…”(26) El río no funciona aquí para alimentar el espíritu y oxigenar las ideas, ahora es convertido en tisana cocida al fuego para sanar el alma patria. Se siente completamente abrumado por las preocupaciones. Tomar el té de higo es un intento de buscar estabilidad emocional, enfocarse en un destino, al parecer incierto según sus últimos razonamientos, aunque alberga la esperanza de que “a campo libre, la revolución entraría, naturalmente, por su unidad de alma, en las formas que asegurarían y acelerarían su triunfo”.(27) Tal vez el té de higo era el anuncio del paso a una vida distinta. Su Diario concluye con ese momento tan conciliador del alma nombrado la hora del té; pero nadie estaba en ese instante junto a él, o quizás sí, pero sus palabras no lo registran; uno presiente que Martí ha sido abandonado por esos doce Apóstoles y vive una soledad espantosa, va muy desamparado en medio del temporal guerrero; lo cierto es que no encontró sosiego, ni llegó a ver la anhelada revolución unida.  Acompañado por un Ángel, bisoño por cierto en trajines de la guerra, montando corcel blanco y  brioso,  murió asesinado, según versiones mambisas, por balas españolas en circunstancias aún no aclaradas por la historia. Murió al igual que Céspedes, en la ribera derecha del “Contramaestre”, ya próximo a las aguas del Cauto. Era pasado el mediodía del domingo 19 de mayo de 1895. Ese día no hubo baño, ni tampoco tomó su agua protectora. El río crecido veía la muerte de su Apóstol, aquel hombre menudo que día tras día acudía al mediodía, o en la tarde, a jugar con la “caricia del agua”, la “seda del agua”. 

Fidel Castro 
El asentamiento urbano, surgido a orillas del “Contramaestre”, con similar nombre al de su afluente mayor, cumplía 26 años el 10 de octubre de 1939. Según datos de archivo, un pleito entre la compañía Van Horne y obreros que construían un tramo de ferrocarril para unir a Cautillo con el central América, devino único  referente jurídico que justificó el surgimiento del pueblo, registrado el 5 de febrero de 1913, en las “Actas capitulares de Jiguaní” (28), -este último-, término municipal al que pertenecía geográficamente hablando.

Allí nació un hijo de inmigrantes españoles nombrado René Fernández Bárzaga;  compañero de estudios de Fidel Castro en el Colegio Dolores, en Santiago de Cuba; donde estrecharon relaciones afectivas; por eso el padre de René lo invitó a visitar  “Contramaestre” desde el 10 hasta el 12 de octubre de 1939, tres días no lectivos del plan de estudios. El asiento trasero del auto-cuña de Aquilino acogió a los dos estudiantes. Llegaron a la casa, en el entonces reparto “San Luis”, al mediodía. Habían pasado 71 años del Alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio La Demajagua, similar tiempo del Grito de Yara, devenido fracaso militar donde pronunció la memorable frase, -que Castro retomaría años después-: “Aún quedan 12 hombres, bastan para hacer la independencia de Cuba”.(29)

Fidel Castro.
Fidel llegó exactamente al mismo reparto  donde había y  existe hoy descendencia de Carlos Manuel de Céspedes y su amada quinceañera de los tiempos de San Lorenzo, Panchita Rodríguez, con quien había tenido un hijo llamado Manuel Francisco, que no pudo llevar en vida el apellido del padre, pero era llamado por todos Manuel Céspedes. Manuel contrajo matrimonio con Ana María Estrada  y tuvo seis  hijos; el primero de los cuales  fue llamado Amado Oscar, en memoria  del hermano  inmolado en 1870.  Manuel Francisco Rodríguez  Gómez murió el 15 de octubre de 1921 en Palma Soriano. Un dato valioso es que dos de sus retoños, José Manuel y María Carmela Rodríguez Estrada  se establecieron en  el reparto San Luis, aproximadamente en la misma década en que Fidel visitó Contramaestre por vez primera. José Manuel tuvo seis hijos; al primer varón lo llamó José Manuel en memoria de su bisabuelo y el abuelo respectivamente (Carlos Manuel de Céspedes y Manuel Francisco Rodríguez); el José, por nuestro Héroe Nacional, bautizado Apóstol de las libertades de Cuba. María Carmela tuvo un solo hijo y lo nombró Perucho, quizás pensando en el creador del Himno Nacional cubano. El mismo reside actualmente en Estados Unidos.

En aquel Reparto, rebautizado hoy Rodolfo Rodríguez, -por cierto nieto de Carlos Manuel de Céspedes e hijo de José Manuel-, donde la sangre patria fertilizó la tierra, estuvo Fidel Castro tres días, -reitero-, en su adolescencia con sólo trece años de edad. ¿Qué hizo en “Contramaestre?

Al mediodía del 10, el almuerzo se sirvió con un menú a gusto de la dueña de la casa, Enma Bárzaga, esposa de Aquilino. Ese día Fidel tomó agua del Contramaestre y muy pronto  se compenetró con Aida, la cuarta en orden cronológico  de los cinco hijos de Aquilino y Enma. Conversaron mucho en el patio de la casa, luego se fueron al “Contramaestre”, donde bañaron sus cuerpos toda la tarde. El 11, después del desayuno, volvieron al  “Contramaestre” y visitaron la poza del Diablo, sitio vinculado a tenebrosas leyendas populares desde luces impresionantes, hasta apariciones fantásticas. Castro disfruta las aguas, retozan como mozuelos al fin, siempre vigilados por el ojo atento de Aquilino. Fidel se siente muy atraído por la muchacha, tal vez fue su primer amor, sin pasar más allá de miradas, afectos compartidos y aquellos baños lúdicos en el “Contramaestre”. La agenda se completó con la visita a la poza de Pitillán, que los lugareños bautizarían más tarde con el nombre “Chorrerón”. Decían las invenciones populares que en aquella poza existían caimanes. Fidel, Aida  y René no vieron ninguno. Un paseo de rocas permitía cruzar de un lado a otro sin mojarse. Aquilino no les extendía el permiso para ir a la más célebre  de las pozas: “El Encanto”, también con una carga de ficciones, desde fantásticas sirenas, hasta ahogados impactantes.

En la poza del Diablo disfrutaron largas zambullidas, brazadas  a lo largo y ancho de la misma, juegos, bromas, miradas furtivas, corazones agitados por la cercanía de los cuerpos. Las horas transcurrían sin apenas darse cuenta. Al mediodía, regreso; almuerzo abundante. Toma nuevamente el agua del “Contramaestre”, que llega fresca a través de unas tuberías desde el mismo río hasta la casa. Breve descanso y nuevamente al “Contramaestre”. Decía René que Fidel no quería salir de la Diablo y Aquilino tuvo que ponerse fuerte con él. Esa noche pudiera imaginar el novelista acucioso, soñó con Aida; su calidez ya formaba parte del repertorio amoroso del adolescente Fidel Castro.

El 12, alrededor de las cinco de la mañana, inició el viaje de retorno a Santiago de Cuba. En su cabeza, recuerdos del magnífico río “Contramaestre”, su agua dulce, de Aida, el pueblo. Volvió varias veces, pero en otras condiciones, pues sus ideas fertilizadas por Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, lo habían colocado en la vanguardia de una nación,  que decidió romper el dogal de  la tiranía de Fulgencio Batista y  generar una Revolución que barrería todo lo viejo a su paso y sembraría una clarinada que llega hasta nuestros días. Doce hombres, pudieran considerarse apóstoles también, bastarían  a Fidel Castro para hacer la independencia. 

Apocalipsis 
Una mañana de septiembre de 2015 me sentí obsesionado con ese emblemático afluente que de niño visitaba en las narraciones de mi madre sobre el viejo Bijagüal, donde vivía su hermana mayor Ana Luisa y su esposo Alfredo Armengol;  muchas veces escuché atento lo sucedido a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria allí; pero también sobre los baños de José Martí en la ribera derecha del “Contramaestre” cuando aquello pertenecía a la “Mesopotamia oriental”; mi abuelo centenario también hablaba de eso porque él era de allí, yo lo seguía en las palabras cada noche hasta el último destello del candil. Luego me llegó a través del octogenario René Fernández Bárzaga, la visita de Fidel al naciente pueblo y su adoración lúdica por el “Contramaestre”, del que no quería salir nunca.

Escribir las páginas de este ensayo de aproximación a tres líderes seminales de nuestra historia patria  y su entrañable relación con el “Contramaestre”, es un soplo de aire a la memoria, pues trae de vuelta pasajes que hoy están en trance de olvido, como la tubería nacida en el río que llevaba el agua fresca hasta el primer Acueducto del pueblo y desde un enorme tanque era distribuida  hacia hogares del viejo Reparto San Luis. No existe tampoco la Fábrica de Hielo, ni los viejos almacenes que vieron los ojos de Fidel Castro a los trece años. La casa de Aquilino, donde vivió casi tres días,  pertenece a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Al terminar mi escrito, pensé en lo que  harían hoy Céspedes, Martí y Fidel, en términos críticos, si vieran los agentes contaminantes de toda naturaleza que invaden las  aguas del río que tanto amaron en vida. ¿Se cruzarían de brazos?  Actos irresponsables de personas e instituciones  tienen en peligro de muerte al “Contramaestre”. Según especialistas de Higiene, el baño de seres humanos allí ya no es posible, pues  estudios bacteriológicos han demostrado la presencia de más de 24 mil colifermos  fecales y totales, que ponen en peligro la salud.(30)  Se muere el “Contramaestre”. Los restos de Céspedes y Martí desde sus tumbas se levantan a salvarlo. Fidel tal vez no recuerde su viaje memorable aquel 10 de octubre de 1939;  pero de saber lo que está pasando ahora, seguramente citaría su frase lapidaria en el discurso de la Cumbre de Río: “Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo.” 

Citas bibliográficas y notas 
1. Raúl Chao: Contramaestre, Ediciones Universal,  Colección Caniquí, Estados Unidos,  2008.

2.  José Martí: Céspedes y Agramonte, en El Avisador Cubano, Nueva York, 10 de octubre de 1888, Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, Tomo 4, p. 361.

3.  Carlos Manuel de Céspedes: Diario, p. 256, en la compilación realizada por Eusebio Leal con el título: Carlos Manuel de Céspedes. El diario perdido, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,  1994.

4.  Carlos Manuel de Céspedes: obra citada, p. 264.

5 Hortensia Pichardo Viñal: Facetas de nuestra historia, Editorial Oriente, Santiago, Cuba, p. 226.

6.  Carlos Manuel de Céspedes: obra citada, p. 276.

7.  Carlos Manuel de Céspedes: obra citada, p. 293.

8.  Carlos Manuel de Céspedes: obra citada, p. 294.

9.  Manuel Sanguily: Discurso pronunciado en el Chickering Hall, Nueva York, 10 de octubre de 1895  (en): Breve Antología del 10 de octubre. Publicaciones de la Secretaría de Educación, La Habana, 1938. p.31.

10.  Carlos Manuel de Céspedes y Menocal: Esclarecer rumores,  apaciguar las dudas antiguas y crear nuevas;  en Palabra Nueva, Revista de la Arquidiócesis de La Habana, año XVI, Noviembre/2007, No. 168, pp.67-70.

11.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 107. y ver de Froilán González: Martí a flor de labios, Editora Política, La Habana, p. 161-162.

12.  Froilán González: obra citada, p. 166.

13.  José Martí: carta a Rafael Portuondo, la Jatía, 12 de mayo de 1895, en José Martí. Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, tomo 5, p. 240.

14.  José Martí: carta a Manuel Mercado, Montecristi, 18 de mayo de 1895, Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, tomo 5, p. 252.

15.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, tomo 5, p. 102

16.  José Martí: carta a José Francisco y Zayas Bazan, Montecristi, 1 de abril de 1895, Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, tomo 5, p. 142.

17.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 104.

18.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 104.

19.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 104.

20.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 105.

21.  José Martí: Circular a los jefes y oficiales,  14 de mayo de 1895, Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, tomo 5,  p. 245.

22.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 106.

23.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 107.

24.  José Martí: carta a Manuel Mercado, Montecristi, 18 de mayo de 1895, Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, tomo 5, p. 252.

25.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 107.

26.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 108.

27.  José Martí. Diarios de Campaña, Centro de Estudios  Martianos, La Habana, 2014, p. 105.

28.  Actas Capitulares sobre litigio de tierras entre compañía Van Horne y Obreros de la misma. En Archivo de Jiguaní, 5 de febrero de 1913.   Fondo Donativos y Remisiones. Caja 633, No 67.

29.  Ignacio Ramonet:  Cien horas con Fidel, publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006, p.210

30.  Comparecencia en Radio Grito de Baire: “Presencia de agentes contaminantes en el río Contramaestre”, 5 de junio de 2012.   

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA 
ACTAS CAPITULADES SOBRE LITIGIO DE TIERRAS ENTRE COMPAÑÍA VAN HORNE Y OBREROS DE LA MISMA (1913) En Archivo de Jiguaní, 5 de febrero de 1913.

CASA  GARCÉS-MORÍN (1917) Mapa del trazado de manzanas y calles de Contramaestre.
CONTRAMAESTRE, UNA CIUDAD DE FUTURO (1917) Revista Orto, Imprenta y Casa Editorial El Arte, Manzanillo, número especial dedicado a Contramaestre, 1917.

CASTRO, FIDEL (1992). Discurso pronunciado en Río de Janeiro, 12 de junio;  disponible en la siguiente dirección electrónica: http://www.especieenpeligro.net/index.php/discursos/115-palabras-de-fidel-rio-92

CHAO, RAÚL (2008): Contramaestre, Ediciones Universal,  Colección Caniquí, Estados Unidos.

ESCOBAR, FLOILAN (1991). Martí a flor de labios,  Editora Política, La Habana.

GOMEZ, MÁXIMO (1969). Diario de campaña, Instituto Cubano del Libro, La Habana.

LEAL SPENGLER, EUSEBIO (1994). Carlos Manuel de Céspedes. El diario perdido, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

MARTÍ PÉREZ, JOSÉ: Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.

MARTÍ PÉREZ, JOSÉ (2014). Diarios  de campaña, Centro de Estudios Martianos.

MARTÍ PÉREZ, JOSÉ (1993): Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

SANGUILY, MANUEL (1938): Discurso pronunciado en el Chickering Hall, Nueva York, 10 de octubre de 1895  (en): Breve Antología del 10 de octubre. Publicaciones de la Secretaría de Educación, La Habana. 

BIBLIOGRAFÍA PASIVA 
CÉSPEDES GARCÍA Y MENOCAL, CARLOS MANUEL (2007). Esclarecer rumores,  apaciguar las dudas antiguas y crear nuevas;  en Palabra Nueva, Revista de la Arquidiócesis de La Habana, año XVI, Noviembre/2007, No. 168, pp.67-70.

FERNÁNDEZ VERDECIA, ARNOLDO (2011) Las complejidades en torno a la toponimia y fundación de Contramaestre (parte 1 y 2), en http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/2011/04/las-complejidades-en-torno-la-toponimia.html y http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/2011/04/las-complejidades-en-torno-la-toponimia_12.html respectivamente.

PICHARDO, HORTENSIA (1989). Facetas de nuestra historia, Editorial Oriente, Santiago de Cuba.

RAMONET, IGNACIO (2006): Cien horas con Fidel, publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba. 

FUENTES ORALES 
Entrevista realizada por el autor Arnoldo Fernández junto a Orlando Concepción, a René Fernández Bárzaga, amigo de la adolescencia de Fidel Castro en los años de estudio en el Colegio Dolores. Santiago de Cuba, 21 de julio de 2008. 

Entrevista realizada por Arnoldo Fernández  a Milagros Rodríguez Benítez, biznieta de Carlos  Manuel de Céspedes, Contramaestre, 4 de octubre de 2015.

Entrevista realizada por Arnoldo Fernández  a José Manuel Rodríguez Benítez, biznieto de Carlos  Manuel de Céspedes, Contramaestre, 10 de octubre de 2015.

Comparecencia en Radio Grito de Baire: “Presencia de agentes contaminantes en el río Contramaestre”, 5 de junio de 2012.

miércoles, 24 de agosto de 2016

CARACOL DE AGUA, esa ventana a Cuba desde tu Contramaestre oriental



Olivia Rubio.
Por Olivia Rubio. (Reside en Estados Unidos) 

Gracias Arnoldo Fernández, en nombre de todos los que desde algún rincón del planeta te siguen en las redes, en nombre de todos mis hermanos cubanos, los de allá, los de aquí, los que como yo llevamos en el alma el amor y el dolor por la ausencia de nuestra tierra amada.

Gracias por ese Caracol de Agua, por abrirnos esa ventana desde tu Contramaestre de Cuba, allí desde donde late el Corazón del Apóstol José Martí.

Gracias Arnoldo, por dejarnos ver día por día, los logros y fracasos, las alegrías y tristezas de nuestra gente.

Eres un gran ejemplo de la juventud que crea, crece, tienes ética, profesionalismo y sobre todo, esos principios martianos que asoman siempre en tus palabras.

Digno hijo de nuestra brava tierra oriental. Que sigas cosechando éxitos y mucha suerte.

Un año más, lo lograste, amigo del alma.

FELICIDADES CARACOL DE AGUA EN SU 7 ANIVERSARIO.
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